Leslie Karime Serrano Ocampo / Doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Sociedad y Educación, Maestra en Desarrollo y Planeación de la Educación. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.

En este artículo se describe la jornada escolar en los jardines de niños de una comunidad rural en la zona norte del estado de Guerrero, en tres momentos: antes de la pandemia (2017- marzo de 2020), durante las clases a distancia (abril de 2020-marzo 2022) y en el regreso a las clases presenciales después de la pandemia por covid-19 (marzo-junio de 2022). Es un texto donde se le da énfasis a la labor docente en cuanto a la organización de la enseñanza preescolar. Para esto, las explicaciones teóricas se entrelazan con referentes empíricos derivados del trabajo de campo etnográfico realizado en los jardines de niños de la comunidad de Paintla de los Reyes, Guerrero, con el objetivo de identificar los principales retos y dificultades que tuvieron las docentes y madres de los niños para el ejercicio de la enseñanza.
Introducción
La estructura de este trabajo corresponde a la metodología de índole etnográfica con la finalidad de detallar los cambios que hubo en las jornadas escolares de preescolar durante tres momentos clave de la educación en relación al surgimiento de la pandemia por covid-19. Por tal motivo se comienza con la descripción de la comunidad Paintla de los Reyes, la cual fue seleccionada por medio de las relaciones personales con los actores docentes.
Dado el carácter etnográfico, no se trata de hacer generalizaciones con los resultados sino conocer una de las tantas realidades existentes del fenómeno que fueron las clases a distancia y explicarlas desde un caso pequeño (Bertely, 2007) (Balzacq, 2010). En cuanto a las participantes, se recaban los relatos de mujeres, pues tiene que ver con el hecho histórico del magisterio en su nivel preescolar, donde a las mujeres se les asociaba específicamente con la crianza y cuidado de los niños. Lo mismo sucedió con las entrevistas hechas a madres de familia, pues fue imposible concretar entrevistas con los papás de los niños debido a que, en la localidad, las tareas de cada integrante de la familia están determinadas por su sexo y a las mujeres se les asigna todo lo relacionado a la educación de los niños, mientras los hombres salen de casa para tener un trabajo remunerado.

Posteriormente se abre un apartado teórico sobre la enseñanza para pasar a la descripción del día a día prepandemia, después se detalla la forma en la cual las maestras y las madres se organizaron para trabajar a distancia, los retos a los que se enfrentaron para el ejercicio de la enseñanza remota y finalmente llegar al regreso a clases presenciales.
Apartado contextual de la localidad
Paintla de los Reyes es una comunidad rural que se encuentra en una zona montañosa al suroeste de la cabecera municipal de Taxco de Alarcón. Según cuentan las personas de mayor edad, su nombre hace alusión a la primera familia que llegó a vivir ahí, de apellido Reyes. De acuerdo con el último censo de población, en la comunidad existen 1,681 habitantes, de los cuales 884 son mujeres y 837 hombres. La población mayor de 12 años ocupada laboralmente es de 712 personas, 465 de ellos son hombres y 247 mujeres (INEGI, 2021). Se trata de una comunidad donde, en su mayoría, los roles de género siguen siendo el del hombre como proveedor y las mujeres dedicadas al hogar, por esa razón son quienes están al cuidado de los hijos.

Existen dos jardines de niños, el primero en fundarse fue el Tláloc, en el centro de la comunidad, mientras que el Juan Rulfo se encuentra en la parte alta. Éste último fue construido por los padres de familia con la finalidad de que sus hijos no tuvieran que trasladarse caminando a la parte baja del poblado, sobre todo en temporada de lluvias, pues tenían que cruzar el río que atraviesa la localidad y resultaba peligroso por la creciente de su cauce. Es así como hicieron las gestiones necesarias ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) para su fundación.

En la tabla anterior se presenta la matrícula de los dos jardines de niños desde el año 2014 hasta el regreso a clases presenciales en el año 2022. Como se puede apreciar, el jardín de niños Tláloc es el que predominantemente ha tenido mayor matrícula y también es el que cuenta con mejores instalaciones pues tiene tres aulas (una para cada grupo), una dirección, patio techado y baños; mientras que el Juan Rulfo sólo tiene dos aulas, dos baños (uno para hombres y otro para mujeres) y un patio al que se accede saliendo de las instalaciones.
Educación, enseñanza y aprendizaje
Durkheim, señala que el objetivo de la educación es “[…] suscitar y desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad política en su conjunto como en el medio ambiente específico al que está especialmente destinado” (Durkheim, 2003: 63). En esta concepción, los adultos son los que poseen el conocimiento (educadores) y los niños son los receptores del mismo (educandos), lo cual vendría siendo una educación del tipo bancario, de acuerdo con Freire (1970).
La educación bancaria es notoria en preescolar y primaria porque se tiene la idea de que los niños, al no ser maduros en distintos aspectos, necesitan de un adulto que les diga lo que tiene que hacer. Así mismo, se suele pensar que la educación sólo se recibe dentro de las escuelas o del núcleo familiar y casi siempre de un adulto a un niño. No obstante, es un proceso donde dos o más personas participan en una retroalimentación de conocimientos y al menos una de ellas experimenta un cambio o modificación interno; se trata de una socialización del conocimiento.
El término “educación” siempre va acompañado de la enseñanza y del aprendizaje, y viceversa. Para que haya enseñanza, de acuerdo con Fenstermacher, Soltis y Sanger (2009), es necesaria la existencia de por lo menos dos personas, donde una de ellas es la que posee un “contenido” que va a transmitir a la otra persona, propiciando a esta última un “cambio perdurable en la conducta o en la capacidad de comportarse de cierta manera, el cual es resultado de la práctica o de otras formas de experiencia” (Schunk, 2012: 3).
El tipo de aprendizaje predominante en los niños de preescolar de Paintla es por modelamiento. Bandura, citado en Schunk (2012), expone que éste tiene tres funciones:
- Facilitación de la respuesta. Se refiere a las acciones modeladas que sirven como incitadores sociales para que los observadores se comporten en consecuencia[…].
- Inhibición y desinhibición. Observar un modelo fortalece o debilita las inhibiciones para ejecutar las conductas ya aprendidas[…].
- Aprendizaje por observación. Ocurre cuando los observadores manifiestan nuevos patrones de conducta que, antes de estar expuestos a las conductas modeladas, no tenían ninguna probabilidad de manifestar, incluso aunque estuvieran muy motivados a hacerlo[…]. Tiene cuatro procesos: atención, retención, producción, motivación. Primero se requiere la atención del educando hacia el modelo (educador), después se retiene la información, es decir, se requiere que la información modelada se organice a nivel cognoscitivo, se repase, se codifique y se transforme para su almacenamiento en la memoria[…], para posteriormente hacer pasar a la producción (realizar una acción); en este proceso hay retroalimentación porque ayuda a corregir las deficiencias. La motivación afecta el aprendizaje por observación porque aumenta las probabilidades de que las personas se involucren en los tres procesos anteriores […] para las acciones modeladas que consideran más importantes (Schunk, 2012: 126-128).
Para ejemplificar el aprendizaje por modelamiento ahondaremos en el periodo de clases en el jardín de niños Juan Rulfo antes de la pandemia. Pero primero, es necesario decir que para regular la conducta de los niños y mantener el ambiente de trabajo dentro del aula, las maestras tienen un muñeco de cartón representando a cada uno de los niños, el cual tiene un listón colgando del muñeco. Ese listón lo cortan las maestras cada vez que los niños se portan mal o cuando no trabajan. Los niños saben que si al final del año se quedan sin listón, no tendrán ningún premio.
La maestra Z va a trabajar el campo formativo Pensamiento matemático con el objetivo de que los niños conozcan los atributos del cuadrado. Primero canta una canción para captar la atención de los niños. Cuando lo logra, les pregunta si recuerdan lo que hicieron en clases el día anterior, a lo que los niños contestan que dibujaron círculos. Como los niños ya saben lo que es un círculo, es hora de pasar a conocer lo que es un cuadrado. Les explica que un cuadrado tiene cuatro lados, que todos sus lados son iguales y hace un dibujo de él en el pizarrón mientras da la explicación. Después les dice a los niños que busquen cosas dentro del salón que se parezcan al cuadrado. Ellos comienzan a buscar, hay quienes toman el primer objeto que ven, pero no tiene forma cuadrada. Es entonces cuando la maestra les dice que se fijen bien si tiene cuatro lados, para eso ponen los objetos junto al dibujo del cuadrado que se encuentra en el pizarrón. La maestra hace que los niños reflexionen y se den cuenta que no es un cuadrado. Los niños tienen que volver a buscar hasta que alguien encuentra un dado. La maestra vuelve a pedir que pongan el objeto sobre el dibujo del cuadrado para ver si se parece. A lo que los niños contestan que sí. Una vez que cada niño encuentra un objeto con forma de cuadrado es una señal que la educadora interpreta como que todos los niños tienen la noción de las propiedades de éste. Por lo tanto, continúa con la indicación de que dibujen cuadrados en una hoja para después pintarlos.
A partir de ese relato, cuando la docente canta la canción logra obtener la atención de los niños. Al dar la explicación de las propiedades del cuadrado y hacer el dibujo en el pizarrón, la maestra es el modelo para que los niños vean cómo se dibuja un cuadrado, al mismo tiempo que los niños retienen la información moldeada sobre las características de la figura geométrica.
Para evaluar el aprendizaje, la educadora les pidió buscar objetos con forma de cuadrado. Si mostraban un objeto que no correspondía con la figura, tenían que seguir buscando y finalmente dibujaron cuadrados (pusieron en práctica lo que vieron cuando la maestra dibujó el cuadrado en el pizarrón). En ésta última parte, Schunk explica que el aprendizaje tiene que ser en acto; es decir, que los niños realizaran el ejercicio de dibujar el cuadrado por su propia cuenta. Para finalizar, la motivación de los niños para realizar el trabajo fue no perder parte de su listón y poder obtener su premio al finalizar el ciclo escolar.
Enseñanza presencial antes de la pandemia
Siguiendo con los relatos prepandemia, en los jardines de niños de Paintla las actividades comienzan poco antes de las 9:00 a.m. para hacer la limpieza y recibir a los niños. En el jardín de niños Juan Rulfo, la limpieza la realizaban las madres de los niños debido a que sólo hay dos docentes para cubrir todas las labores necesarias para el funcionamiento de la escuela. Por su parte, en el jardín de niños Tláloc hay una profesora para cada grado y cuentan con personal de intendencia por ser el de mayor matrícula y el primero en fundarse. Entonces, cuando las maestras del jardín de niños Juan Rulfo llegan a la escuela, la limpieza de las instalaciones ya fue hecha por las madres.
En ambos jardines las maestras reciben a los niños otorgándoles gel antibacterial para desinfectar sus manos1 y mientras los niños se dirigen a sus salones, las mamás esperan hasta el cierre de puertas para preguntarle a las maestras si la hora de salida será en un horario normal debido a que, cuando las educadoras tienen que entregar documentación en las oficinas regionales de la Secretaría de Educación (ubicadas en la ciudad de Iguala), las clases terminan 10 o 15 minutos antes del horario establecido para llegar a tiempo con las autoridades.
Es así como una vez cerrada la puerta a las 9:00 a.m. comienzan con las actividades escolares. La primera actividad siempre es activación física. En el jardín de niños Tláloc la activación física se da siempre en el patio con la participación de los tres grados escolares. En el jardín Juan Rulfo por su parte, se realiza dentro de las aulas debido a su construcción en desniveles sobre un terreno irregular sobre el cerro y no es conveniente que los niños salgan de las instalaciones para poder acceder al patio en la parte de abajo. Las maestras comienzan a aplaudir y a cantar para captar la atención de los niños. Al ritmo de una canción, animan a los niños para tomarse de las manos y hacer un círculo o para saltar como si fueran conejos, ranas u otro animal saltarín.
1 Esta es una práctica que se quedó arraigada desde el año 2009 por la pandemia AH1N1 que se vivió en el país.
Para comenzar con las actividades académicas, las maestras cuestionan a los niños para saber si recuerdan lo que hicieron el día anterior y dan un breve repaso del tema visto. Posteriormente hacen una introducción sobre el tema del día y la actividad a realizar, además de que como se señaló antes, mediante un ejemplo explican los pasos para hacer los trabajos respectivos.
Minutos antes de las 10:30 a.m. las maestras avisan a los niños para que se apuren a terminar sus trabajos porque será la hora del recreo. De las 10:30 a 11:00 a.m. es el horario destinado para que los niños coman y jueguen. Los niños del jardín Juan Rulfo están limitados para jugar porque sólo cuentan con un pasillo y un espacio muy pequeño donde están instalados dos columpios. Los niños que asisten al jardín Tláloc sí tienen un gran patio donde pueden correr y jugar con mayor libertad. A las 11:00 a.m. los niños regresan al salón de clases para realizar una segunda actividad donde las maestras retoman el tema planteado al inicio de la jornada escolar, es así como programan una segunda actividad, también ejemplificando el procedimiento para ejecutarla.
Aproximadamente a las 11:50 a.m. se les dice a los niños que se acerca la hora de la salida y que aquellos que no han terminado de hacer sus trabajos, deben apresurarse; enseguida los niños empiezan a guardar sus cosas. Cuando el reloj marca las 12:00 p.m. cantan una canción de despedida para después formarse y salir de las aulas e irse a casa con sus mamás.
En este relato se pensaría que las actividades programadas se realizan sin dificultades, sin embargo, José Gimeno Sacristán (1991) señala que durante el proceso de enseñanza-aprendizaje en las escuelas existen diversos factores que influyen en el desarrollo de éste. Los factores van desde el número de participantes (de alumnos) y las interacciones que hay entre ellos. Por ejemplo, el jardín de niños Tláloc siempre ha contado con mayor matrícula que el Juan Rulfo y el número de niños por grado es mayor. Sin embargo, en el Juan Rulfo sólo hay dos docentes para tres grados y una de ellas tiene que darle clases a dos grupos, lo cual conlleva que tenga que adaptar su planeación para niños de distintas edades.
12 de junio de 2017. Jardín de niños. Maestra de tercer año:
A mí me gustaría que estuviera plano […] donde tengas tu cancha a la mano, que puedas hacer tus actividades […] muchas veces eso nos limita, porque por ejemplo, para educación física pues la estamos haciendo aquí [en el salón] o acá en el pasillito, cuando tenemos una cancha allá abajo y a veces no los sacamos (a los niños) porque ves que el camino está feo también para allá, se vayan a resbalar, se vayan a caer o un animal, o no falta; entonces allá solamente ocupamos cuando matrogimnasia,2 patrogimnasia,3 la clausura, pero la mayoría de actividades aquí. Sí, para evitar pues algún accidente.
Otro factor mencionado por Gimeno Sacristán es el espacio en que se llevan a cabo las actividades, que como se detalló antes, difieren mucho en ambos jardines por el lugar donde están construidos: el Tláloc en las faldas de una montaña y el Juan Rulfo en una pendiente pronunciada, modificando también la ejecución de las actividades a pesar de que en su concepción sean las mismas. Por esa razón se refiere a la clase como un “ambiente complejo” (Gimeno Sacristán, 1991: 6) que requiere de una gran cantidad de tareas relativas a la enseñanza y que tienen que planear los profesores.
2 Ejercicio y/o actividades físicas que se realizan entre la madre y el hijo.
3 Ejercicio y/o actividades físicas que se realizan entre el padre y el hijo.
Las tareas, entendidas como las actividades en la planeación docente, se establecen de acuerdo con el currículum, el cual indica lo que se debe enseñar, cuándo enseñar, cómo enseñar y qué, cómo y cuándo evaluar (Meza, 2012).Pese a que las actividades se planean con anticipación, en el ambiente del aula siempre va a haber algo que interrumpa su cumplimiento y que haga que el maestro tenga que modificarla. Sobre todo en preescolar, aunque la enseñanza sea mediante el juego, a esa edad los niños se distraen fácilmente. Pero también, si hablamos de un jardín de niños en una comunidad donde las familias son de bajos recursos, muchas veces los niños no desayunan y antes de la hora de receso (10:30 a.m.) el hambre les impide seguir con sus trabajos. Ahí es cuando las educadoras tienen que echar mano de sus conocimientos adquiridos en su formación docente y de su experiencia en la enseñanza para decidir de qué manera continuar, suspender o finalizar la actividad. A esto último es a lo que Gimeno Sacristán se refiere cuando menciona que los maestros tienen interiorizados ciertos estilos pedagógicos que hacen que las tareas destinadas para el aprendizaje de equis materia, asignatura o conocimiento, sean iguales o similares sin importar el maestro en turno (Gimeno Sacristán, 1991: 7-10).
También entra en juego otro tipo de inconvenientes que propician la modificación de la planeación de actividades que no tienen que ver con el ambiente dentro del aula. Tal como fueron las afectaciones que sufrieron muchas escuelas durante los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017. Dichos sismos ocasionaron el desalojo de inmuebles para reconstruirlos o bien, para reforzar y remodelar las construcciones, como fue el caso del jardín de niños Tláloc que se benefició con recursos del Programa Reforma Educativa para la reparación del techo, reforzamiento de una barda de contención y la remodelación de aulas, baños y de la entrada principal. Debido a eso, los niños tuvieron que tomar clases en varios lugares, como el patio de las casas de los niños y al final en un local que les prestaron. Todo esto complicaba el hecho de que cada una de las maestras trabajara con sus alumnos de forma separada, ya que todos los niños de los tres grados compartían el mismo espacio. La opción que tomaron para trabajar con todos los alumnos al mismo tiempo fue enseñar el mismo tema a los tres grados, pero adaptándolo de acuerdo con la edad del niño que participaba.
Ahorita que tengo segundo y tercero, yo trato de trabajar mis actividades casi similares, no porque sean de segundo se las voy a dejar muy fáciles.
19 de septiembre de 2017. Jardín de niños Juan Rulfo. Maestra E.
Otro ejemplo de la modificación o adaptación de la planeación se da en el jardín de niños Juan Rulfo porque es un centro escolar bidocente. Entonces, aquella educadora que le da clases a dos grupos incluye en su planeación tareas similares, pero con un distinto grado de complejidad de acuerdo con la edad de los niños. En el testimonio anterior nos damos cuenta de que, en ese caso, a los niños de tercer año les exige más que a los de segundo, sin que esto signifique que las tareas de los niños de segundo no sean retadoras para su edad. Además, se fomenta un aprendizaje entre pares donde los mayores ayudan, enseñan o resuelven las dudas de los niños más pequeños. Cabe recalcar que esta metodología es implementada cada ciclo escolar en el jardín de niños Juan Rulfo y en el Tláloc, sólo que en circunstancias especiales como lo fue el caso de remodelación de instalaciones y dado que en Tláloc tienen mayor personal docente con una maestra para cada grado.
No nada más nos enfocamos a una… guía, a un libro, a los aprendizajes esperados, a los contenidos que se van a trabajar. Sí, pero antes de eso hay que ver qué problemas tiene el niño. Vamos a ver su estado este… emocional, su estado social, cómo viene, con quién vive. Porque cuando los niños entran a preescolar, hasta eso hacemos: una entrevista de cómo la mamá vivió su proceso de este… de su embarazo, ¿cómo fue? Y dirán que estamos locas, tal vez. O locos los de preescolar. Pero en una entrevista hasta eso les preguntamos a las mamás. Porque si el niño viene con algún problema, ¡ah, ya sabemos! Si el niño es enfermizo, si ese niño falta porque se enferma mucho. Si el niño falta porque no vive con el papá y nada más con la mamá. Si vive con los puros abuelitos y por eso el niño no aprende, porque los abuelitos pues no tienen esa… capacidad tal vez de atenderlo en casa, o… el tiempo. 2 de diciembre de 2020. Videollamada mediante Zoom. Maestra Z:
12 de diciembre de 2020. Videollamada mediante Zoom. Maestra Z:
[…] depende de cómo el niño le guste trabajar. Hay niños que les gusta mucho la naturaleza y con eso puedes sacar muchas actividades. Desde el clima frío, templado, la naturaleza, las flores, los colores. Vamos a salir, vamos a cortar florecitas de colores. Ahora sí, explícame, ¿cuántas flores de este color?, ¿cuántas de estas?, ¿cuántas grandes? o ¿cuántas chicas?, las piedras. Hay niños que no les gusta tal vez, la tierra, no les gusta estar en contacto con la naturaleza. Ah pues, trabajamos con cosas de casa. Trabajamos con la fruta. Hay niños que les gusta mucho comer… ah pues trabajamos con las cosas de comida en la casa, ¿si? Vamos a clasificar latas, vamos a clasificar este… manzanas. Y ya estás viendo frutas, ya estás viendo colores, infinidad de cosas, ¿no? Nos tenemos que centrar en una, pero ya el niño ¡uf…! ya con una sola cosa ya abarcamos varios aprendizajes. Ya abarcamos la semana.
Tal como Piaget indica, para aprender algo debe haber una vinculación o conexión de índole emocional con el objeto a aprender (Piaget, 2005: 10), los materiales que se utilizan para tal fin también deben ser del agrado de los niños para que se sientan motivados y no rechacen hacer la tarea planeada. Asimismo, las maestras procuran planear con cosas u objetos que tienen en el aula, pero también con lo que hay en el entorno del niño (casa), sobre todo cuando en el país se decretó la suspensión de labores y se hizo el llamado a estar en cuarentena por la covid-19. Entonces los niños tuvieron que tomar clases desde sus casas, de lo cual se hablará más adelante.

También es preciso mencionar la participación de los padres y madres en el jardín de niños, la cual incluye invitaciones para realizar actividades dentro del aula, tales como asistir a leer cuentos o hacer manualidades con sus hijos; la asistencia a reuniones para debatir sobre distintos temas como apoyo para la organización de eventos y en la elaboración de material didáctico; participación dentro de las distintas comisiones que se integran en la escuela (Asociación de Padres de Familia, Consejo Escolar de Participación Social, Comisión de Salud4), entre otras. Sin embargo, en su mayoría son las madres, abuelas o tías, quienes asisten a los llamados hechos por las docentes e incluso llegan a asistir hermanos o hermanas mayores cuando los adultos no pueden asistir. La única ocasión donde se exige la participación de los papás de los niños es durante las actividades del día del padre.
Lo relatado nos marca la pauta para hablar de la modificación de la enseñanza durante las clases a distancia y de la importancia que hubo entre el trabajo conjunto de las madres y las docentes para que los niños no vieran truncada su educación por la pandemia.
4 La Comisión de Salud fue propuesta por la SEP en el marco de las acciones de contención comunitaria al inicio de la pandemia por covid-19 en México (SEP, 2020).
Clases a distancia
A partir de la suspensión de clases debido a la pandemia por covid-19 el 23 de marzo de 2020 (Secretaría de Educación Pública, 2020), se reconfiguró la enseñanza en todos los niveles educativos. Las maestras de preescolar de Paintla se organizaron con las madres de los niños para trabajar vía remota con la creación de grupos de WhatsApp, medio por el cual enviaban las actividades que ellas debían realizar diariamente con sus hijos en casa. Esa forma de comunicación se debió a que la mayoría de las madres contaban con esa aplicación en sus teléfonos celulares; no obstante, no todas contaban con un dispositivo propio. Quienes no contaban con teléfono celular se apoyaban de otras madres para saber las actividades que debían trabajar con sus hijos; o bien, había familias donde el esposo era quien tenía teléfono y hasta que él regresara de trabajar era cuando podían comunicarse con las educadoras para resolver cualquier duda con respecto a las tareas.
19 de mayo de 2021. Videollamada mediante Zoom. Maestra M:
[…] no todos pudieron estar presentes [en la clausura] por vía Zoom y de esta manera llevar a cabo la clausura de fin de cursos. Hay algunas mamás que no tienen este… un celular, o este medio, o una tablet, o una computadora. Yo les he dicho a las mamás que sí están “cercas” (sic), o vecinas, que se vayan apoyando entre ellas, con las medidas [sanitarias] y todo.
23 de marzo de 2021. Videollamada mediante Zoom. Maestra E:
[…] sí se nos ha complicado el trabajo porque, por ejemplo, en mi caso, yo vivo en una comunidad cerca de Taxco donde también no hay señal [de telefonía celular], así que… tuve que ver diferentes alternativas para que yo tuviera la señal… tuve que contratar un servicio de internet para yo poder sacar mi trabajo adelante.
Se estima que en el año 2020 en México, 21.4 millones de hogares (59.9%) contaban con internet. Guerrero se ubicó como uno de los seis últimos estados con menor porcentaje de hogares (47.1%) que disponían de internet y el antepenúltimo lugar en personas usuarias de teléfono celular con un 65.7% (Instituto Nacional de Estadística y Geografía–Instituto Federal de Telecomunicaciones, 2021). Entonces, la falta de internet en muchas viviendas tanto de las familias de los niños como de las maestras, la escasa señal de telefonía celular y el hecho de que no todas las madres tenían teléfono celular propio, fueron los motivos por los cuales las docentes decidieron enviar las planeaciones una vez cada 15 días para que las madres no tuvieran que preocuparse por gastar dinero para tener datos e internet todo el tiempo.
El mismo día en que las educadoras enviarían sus planeaciones, las madres también tenían que enviar las evidencias de los trabajos realizados. Tenemos entonces un primer reto, el de índole tecnológico y de comunicación, aunado al analfabetismo digital que presentaron tanto madres como maestras, pues fueron aprendiendo sobre la marcha a sacarle provecho a WhatsApp y a la plataforma de videoconferencia Zoom por donde realizaron las clausuras de fin de cursos.
Podemos avisar de otro reto vinculado a la falta de acceso a internet y que, específicamente se derivó de la precarización docente dado que hubo maestras que no contaban con las herramientas necesarias para ejercer su labor vía remota. También estuvo presente el incremento de sus jornadas laborales porque debían estar todo el tiempo al pendiente del celular para contestar llamadas y mensajes de las madres de sus alumnos y orientarlas cuando tuvieran dudas en cuanto a las actividades o cualquier incidencia relacionada con los niños. De igual manera, su jornada aumentó por la gran cantidad de horas que pasaban haciendo el registro, análisis y evaluación de las evidencias (fotos y videos) que recibían.

Otro reto fue de índole pedagógica dado que las docentes tenían que adaptar las planeaciones para ser ejecutadas por las madres y, por esa razón, debían utilizar un lenguaje simple, instrucciones detalladas y diversos ejemplos de materiales que tuvieran disponibles en casa para gastar lo menos posible. Aun así, las mamás tenían dificultades para llevar a cabo las tareas mencionadas debido a que en Paintla el grado de escolaridad de sus habitantes es de 5.8 años, equivalente a haber cursado quinto año de primaria (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2021). En el caso de las madres que no tenían estudios, los hermanos mayores eran quienes ayudan a sus hermanitos. También estuvo el hecho de que los niños no contaban con un lugar adecuado para realizar sus tareas y sus madres tuvieron que adaptarles un lugar poniendo sus mesitas (quienes tenían) en la sala, el comedor o en las terrazas. En algunas fotos se aprecia que las camas o cualquier superficie plana también eran usadas por los niños para trabajar.
Siguiendo con los retos de índole pedagógica se encontró la dificultad de ejercer la enseñanza por el estado anímico de los niños. Hay que considerar que en los niños de edad preescolar éste es determinante en la realización de las actividades y ejerce una gran influencia en su aprendizaje. De acuerdo con la investigación Infancias encerradas de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, los niños de uno a siete años presentaban sentimientos como tristeza, incertidumbre y enojo durante el encierro. Aunque también sentían alegría por pasar más tiempo con sus padres, hermanos y otros miembros de la familia (abuelos, primos), siendo éste último sentimiento el de mayor presencia entre los niños participantes, tanto a nivel nacional como local en la Ciudad de México (Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, 2020: 113 y 122).
La pandemia fue vista por expertos en la salud como una experiencia adversa en la infancia a la que los niños estuvieron expuestos. Se ha demostrado que ese tipo de experiencias que conllevan un gran nivel de estrés están asociadas con una disminución en las estructuras cerebrales que regulan el estado de ánimo y la cognición, dando como resultado una disminución en el aprendizaje y la socialización (Berken, Heard-Garris y Wakschlag, 2021). Rogers y Sabarwal también indicaron que el encierro debido a la cuarentena pudo ocasionar estrés en los niños y “perjudicar el desarrollo temprano del cerebro y generar efectos negativos en términos de aprendizaje, conducta y salud a largo plazo” (Rogers & Sabarwal, 2020: 14). Por ejemplo, UNICEF señala que conforme avanzaba la pandemia en Argentina, los niños de entre tres y 12 años “se angustiaban fácilmente o lloraban mucho, se enojaban más que antes, estaban irritables, ansiosas o ansiosos y/o tenían altibajos emocionales” (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2021: 15). En el caso de estudios realizados en todo México, se enumera que hubo una afectación en la salud mental de los niños, en su socialización, así como un incremento del sobrepeso y obesidad (Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, 2023: 13).
Como lo señalan algunos organismos internacionales, “El aprendizaje socioemocional, el aprendizaje basado en el juego y el apoyo a la participación de los padres es fundamental para los estudiantes más jóvenes en […] momento[s] de adversidad” (Save the Children; UNICEF; Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia; Plan international; Humanity & inclusion; FCA Finn Church Aid, 2020: 2). Por esa razón, durante los primeros meses de la implementación del programa Aprende en casa se puso énfasis en la educación socioemocional de los niños. De igual manera, en los Consejos Técnicos Escolares se trabajaron esos temas con las docentes porque, en general, todos estuvimos expuestos a experimentar tensión y estrés por pasar mayor tiempo en familia. A pesar de esos esfuerzos, hay investigaciones que demostraron una escasa preparación docente en cuanto al acompañamiento y contención de la salud mental durante la pandemia (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2022).
En el caso de los niños de Paintla, tenemos que durante la pandemia su estado emocional se vio afectado por el abrupto encierro, provocando en ellos la negación de trabajar en casa y, por lo tanto, la interrupción en su aprendizaje.
12 de diciembre de 2020. Videollamada mediante Zoom. Maestra Z:
[…] hay tres mamás que me han dicho que [sus hijos] están muy tristes. Eh, dos trabajan, pero una… una niña. […] Entonces con ella hablé, le hice videollamada y este… le dije… ‘Mami, me tienes que mandar tus trabajos, trabaja bonito…’ y bueno, dice [la mamá] que cuando terminó de llamar, de la videollamada, la mamá dice que la niña le dijo ‘vente, rápido para que me tomes la foto porque le tengo que mandar a mi maestra la actividad que había mandado’. Entonces la niña como que le emocionó el que yo le dijera que tenía que trabajar. Esto una sola nena, ya ahorita ya… ya me ha estado mandando los trabajos, y hay dos niños que seguido me mandan audios. Pero trabajan. ‘Maestra ya te extraño’, ‘maestra, ¿cuándo vienes?’, ‘maestra ¿tú me quieres?’, ‘maestra, te habla mi hermanito’, porque son niños que tienen hermanitos y se ponen a contarme lo que hacen. Entonces, este… son cosas que nosotros pues también tenemos que recibir, para ver cómo están ellos.
23 de marzo de 2021. Videollamada mediante Zoom. Maestra E:
[…] tenemos que estar al pendiente de los niños, es el caso de dos pequeños que… me llamaron las señoras y me dijeron ‘Maestra, este, ¿qué cree? Que mi hijo ya no quiere hacer las actividades. Ya no quiere, se pone a llorar. Y ya no quiere hacer las actividades. ¿No podrá usted llamarle o mandarle un video o un audio, o… o como a usted se le facilite, para que hable con él?’ y ya pues yo ‘sí con todo gusto’. Este, primero hice una llamada, hablé con el niño y este… después le grabé un video, hice un video, hablé con él, este… pues le dije que era importante que trabajáramos de esa manera, que porque le iba a hacer bien para él. […Estuve] ahora sí que, mandándole palabras de… de aliento, palabras de que ellos vean que es importante el estar estudiando de esta manera.
3 de mayo de 2022. Mamá H:
[Mi niño se sintió] triste [durante las clases a distancia] porque no era lo mismo cómo convivir con su maestra y amigos.18 de mayo de 2022. Mamá O:
[Se sintió] frustrado porque él quería convivir con más niños.
Como se relata en los testimonios anteriores, las madres manifestaron a las educadoras que sus hijos estaban tristes, que se negaban a trabajar en sus casas y se ponían a llorar porque ya querían regresar a su salón de clases para volver a jugar con sus amigos y ver a sus maestras. Ante ese tipo de situaciones las educadoras comenzaron a hacer llamadas o videollamadas periódicamente con los niños para explicarles por qué aún no podían regresar al jardín, así como para darles ánimo y motivarlos en la realización de sus tareas.
Una serie de frases que llaman la atención es cuando la maestra Z mencionó que durante las llamadas los niños le preguntaban “Maestra ya te extraño”, “maestra, ¿cuándo vienes?”, “maestra ¿tú me quieres?”. Esos testimonios pueden tener distintas interpretaciones tales como que, ante la falta de un contacto presencial que antes tenían los niños con sus maestras (mediante el cual las educadoras siempre les hablaban con cariño y demostraban su afecto) y del lazo emocional creado entre ambas partes durante las clases presenciales, los niños pudieron creer que habían dejado de quererlos y que, por esa razón, las docentes no asistían a su localidad para darles clase al jardín. Esta situaciónfue ocasionada por la escasa comunicación e interacción directa que había al inicio de la pandemia entre los niños y sus maestras, puesto que al tratarse de niños pequeños, fueron las madres las que ejercían como intermediarias en la comunicación y ellos sólo veían a las docentes mediante los videos que ocasionalmente les enviaban. No obstante, cuando los niños regresaron a clases presenciales en marzo de 2022, los sentimientos que tenían durante las clases a distancia desaparecieron, se veían más alegres y felices, como si nada hubiera pasado, lo cual nos puede hablar de una muestra de resiliencia de su parte.
Regreso a clases presenciales
En la primera semana de marzo de 2022, después de casi dos años de clases a distancia, los niños de preescolar en Paintla regresaron a las aulas. Como parte de las medidas sanitarias, la Secretaría de Educación Pública otorgó cubrebocas como único insumo para combatir el virus del covid-19, mientras que los padres de familia corrieron con los gastos de la compra del gel antibacterial, termómetros digitales y desinfectantes en aerosol. Además de que las educadoras tuvieron que colocar señalizaciones de las medidas de prevención en las entradas de los jardines, así como a un lado de la puerta de cada salón. Las cuáles consistían en tres filtros:
- 1. Antes de salir de casa
- 2. Antes de entrar a la escuela
- 3. Antes de entrar al salón
En el filtro para ingresar a las instalaciones, los niños tenían que formarse para ingresar uno a uno. Las maestras revisaban que portaran cubrebocas, los rociaban con una solución sanitizante, posteriormente les otorgaban gel antibacterial para desinfectar sus manos y finalmente les tomaban la temperatura para después dirigirse a sus salones. Aunado a la colocación de un cartel justo a la entrada titulado “Medidas de prevención y cuidado de la salud” en el cual se indicó lo siguiente:
- a. Si el alumno (a) o padre de familia o docente de la escuela presenta cualquier síntoma o signo de enfermedad respiratoria debe quedarse en casa y seguir las indicaciones del personal médico.
- b. Tomar la temperatura en la entrada al Jardín de Niños y verificar que no sea mayor a 37.5°C. Se recomienda usar termómetros sin mercurio que no requieran contacto físico, como los infrarrojos.
- c. Realizar el lavado de manos al ingresar al plantel. Asimismo, es importante desinfectarlas de manera constante utilizando alcohol en gel al 70%.
- d. Usar correctamente el cubrebocas durante toda la jornada.
- e. Mantener por lo menos, una distancia de 1.5 metros entre niños, padres de familia y docentes de la escuela.
- f. Evitar compartir o intercambiar materiales. Es importante que cada alumno(a) use su propio material.
- g. Verificar el espacio donde se realizan las actividades.
- h. Limpiar y desinfectar el mobiliario al inicio y al término de la jornada.
- i. No consumir alimentos en el aula.
Sin embargo, no todas estas medidas se cumplían, tal es el caso de los incisos d, e y f, dado que las mamás de los niños no utilizaban cubrebocas para asistir a dejar a sus hijos, los niños se lo ponían justo al ingresar a las instalaciones escolares y no mantenían la distancia indicada. Con respecto al uso individual de materiales, es común que en primer y segundo grado todos los niños utilicen el material (crayolas, tijeras, cuadernos de recortes, plastilina, pintura, resistol, semillas, etcétera) que hay disponible en las aulas, pues muchas veces se trata de material sobrante y reciclado de ciclos escolares anteriores, pasando a ser un material comunitario. No obstante, a las madres de los niños se les pide material al inicio de cada ciclo escolar, pero las maestras tratan de que sea el menor posible y sólo el que les haga falta para que las familias no tengan que gastar tanto. No así con los niños de tercer año, a quienes sí les piden su propio material con la finalidad de que comiencen a hacerse responsables de sus útiles escolares porque en la primaria es donde se les va a exigir tener su material de manera individual. Entonces, se puede decir que sólo los niños de tercer año pudieron seguir en mayor medida (más no al cien por ciento) esos lineamientos al tener su propio material de trabajo y tener una edad que les permitía comprender mucho mejor el por qué de todas las medidas de salud. Aún así, a la mayoría de los niños de todos los grados no les gustaba portar cubrebocas y en muchas ocasiones se lo quitaban, además de que tampoco mantenían la distancia porque necesitaban socializar con sus compañeros.

La justificación a estos comportamientos fue que los habitantes de Paintla comentaron que hubo muy pocas personas que se enfermaron de covid-19 a comparación de los contagios que hubo en las ciudades. Para ejemplificar, hasta el día 22 de abril de 2022 (poco más de un mes después del regreso a clases presenciales), en todo el municipio de Taxco de Alarcón se habían contabilizado 3,486 casos confirmados de covid-19, cifra similar con los 4,803 casos en Iguala de la Independencia (municipio vecino con el que tiene una estrecha actividad comercial y, por lo tanto, hay un gran flujo en la movilidad de las personas). Estas cifras contrastan con los contagios presentados en los dos municipios más poblados de Guerrero: Acapulco de Juárez con 36,360 casos y Chilpancingo de los Bravo con 18,147 casos positivos (Gobierno de México, 2022).
Con relación a la enseñanza, de igual manera que se modificaron y adaptaron las planeaciones escolares durante las clases a distancia, se tuvo que hacer lo mismo al regresar a las aulas ya que la duración de la jornada escolar sufrió un cambio. Para empezar, el trabajo docente presencial comenzó con tres días a la semana y posteriormente los cinco días. La jornada escolar se redujo a dos horas continuas sin hora de descanso (de 9 a 11 am); es decir, se eliminó el horario de almuerzo con el fin de evitar aglomeraciones en los lugares de encuentro (pasillos y/o patios) y para evitar que los niños se quitaran los cubrebocas al ingerir alimentos. Con esa medida los niños debían haber desayunado y/o almorzado antes de entrar a clases. Así mismo, dividieron los grupos en dos partes (grupo 1 y grupo 2) para reducir el número de niños en cada aula. Los niños del grupo 1 asistían los días lunes y miércoles, mientras que los del grupo 2 iban martes y jueves; el día viernes era dedicado para que los niños que presentaran dificultades en su aprendizaje se regularizaran.

Como era de esperar, a pesar de que los niños regresaron a clases a mitad del ciclo escolar, su comportamiento era el mismo que presentan al inicio del ciclo escolar: lloraban y pataleaban al ser dejados por sus madres en un lugar desconocido, sin importar que fueran niños que cursaban primero, segundo o tercer año. Dado que pasaron dos años encerrados en sus casas con clases impartidas por sus madres con una rutina escolar en casa ya establecida, la cual de pronto se rompió y tuvieron que volver a la rutina escolar normal que la mayoría no conoció. Hubo niños que nunca habían estado en las instalaciones del jardín en calidad de alumnos; salvo algunos niños de tercero, quienes dos años antes cursaban su primer grado y aquellos que acompañaban a sus madres cuando llevaban a sus hermanos mayores a clases.
Dentro del salón de clases, las maestras comenzaban con su rutina cantando alguna canción para atraer la atención de los niños y realizaban algún ejercicio matutino con música de fondo proveniente del celular de la educadora. Hecho siguiente cuestionaban a los niños sobre lo que hicieron la clase pasada para después seguir con las actividades planeadas. El cambio más evidente que hubo en el retorno a clases presenciales fue la introducción del teléfono celular como auxiliar en las clases, pues lo utilizaban tanto para enseñarles videos a los niños y cuestionarlos sobre lo que pasa en el mismo, como para poner canciones, entre otras cosas. Antes de la pandemia, las docentes siempre tenían su celular guardado y sólo lo utilizaban en casos de emergencia; para cantar solamente se ayudaban de un pandero y ni hablar de ver videos en clases o dejar de tarea que los vieran en casa para complementar alguna actividad.
Podemos precisar que la pandemia influyó en un mayor uso de las herramientas tecnológicas tanto por parte de las docentes como de las madres en el quehacer educativo. Además, la creación de grupos de WhatsApp llegó para quedarse como un medio de comunicación directo y constante entre madres y educadoras en cuanto al envío de tareas, resolver dudas derivadas de ellas, para recordatorios de programación de reuniones y avisos acerca de cualquier asunto escolar.

23 de marzo de 2022. Jardín de niños Tláloc. Maestra E:
Orita (sic) que estamos viendo videos y todo… les mando en las tardes lo que vamos a trabajar el día siguiente para que ellos ya traigan noción, porque no me puedo traer la computadora porque la usa mi hija. Entonces yo pues con el teléfono, pero pues no es lo mismo la atención para 6, 7 niños, que un teléfono para cada niño. Por eso opto por mandarles en la tarde lo que voy a trabajar al día siguiente y ya vienen los niños con la noción.
Con la creación de esos grupos virtuales, las maestras comenzaron a informar a las madres casi en tiempo real sobre el desempeño de los niños durante el día, mediante el envío de fotos y videos. Especialmente para que las madres pudieran enviar esos archivos a sus esposos que están en Estados Unidos y que de alguna manera estuvieran “presentes” durante el crecimiento de sus hijos, sin perderse cada uno de sus logros. Ana Barreto y Valentina Salcedo explicitan que el uso de las TIC con esa finalidad es una “estrategia pedagógica para vincular la familia en el acompañamiento efectivo en el entorno escolar” (Barreto y Salcedo, 2018: 51).
Como ya se señaló, el salón de clases es un ambiente complejo donde las tareas planeadas por los maestros no siempre se desarrollan tal y como fueron establecidas debido a las interrupciones que puede haber en el aula. En el regreso a clases presenciales se volvió aún más compleja la labor docente por la casi nula participación de los niños al tener que hacer grupos de trabajo más pequeños para evitar contagios.
29 de marzo de 2022. Jardín de niños Tláloc. Maestra E:
[…] el trabajar en pequeños grupos como que no me gusta mucho porque hay respuesta de unos dos, unos tres. Pero ya trabajando el grupo completo pues ya… […] hay muchas este… muchas participaciones de ellos.29 de marzo de 2022. Jardín de niños Tláloc. Maestra Z y E:
Z: […] voy a hacer una situación [didáctica…] ayer fueron 9, hoy fueron 8 [los citados a clases] y nada más… 5. Hoy vinieron 5 está bien, pero ¿tres?
E: A mí me vinieron 5 [niños].
Z: Y de los tres… ni uno, mana. Y lo volví a repetir pues lo de ayer […] No me gusta así. Tengo que repetir lo de ayer.
E: No, no avanza uno, yo digo que no.
Como se indicó antes, para trabajar con sana distancia se dividieron los grupos en dos, por esa razón, las educadoras tuvieron que explicar el mismo tema dos veces a la semana. Lo cual implicó repetir la actividad con diferentes niños y aunque se trataba del mismo tema, el ambiente en el salón de clases era distinto por el simple hecho de ser diferentes participantes, pero compartían la similitud de que los niños se cohibían y eso dificultaba la realización de las actividades. Las docentes explicaron que no les gustaba esa forma de trabajo porque al ser grupos pequeños con niños que no habían pisado las aulas, estaban temerosos de participar debido a que su proceso de socialización se vio interrumpido por el encierro debido a la pandemia. Tal como Gimeno Sacristán indica (1991), ese ambiente del aula alteraba el desarrollo de las clases, por lo cual las docentes se dieron cuenta que hacer una división aleatoria entre los niños no les funcionó y tuvieron que cambiar su estrategia pedagógica. Combinaron niños que participaban en clase y niños que difícilmente lo hacían para promover el aprendizaje entre pares donde los niños que se desenvolvían mejor y tenían un mayor desarrollo del lenguaje pudieran socializar su conocimiento con sus compañeros. La excepción fueron los niños de tercer año en el ciclo escolar 2021-2022 que asistieron a primer año antes de la pandemia, quienes sí tenían mayor participación en las aulas dado que ya se conocían entre sí.
Entonces, la escasa participación por parte de los niños hacía que el trabajo en el aula se dificultara, sumándole el hecho de que a lo largo de la jornada, las maestras estaban constantemente recordándole a los niños que se debían colocar bien su cubrebocas porque a algunos les quedaban grandes y se les bajaban, o cuando por su edad, no aguantaban portarlo por mucho tiempo, sobre todo en el caso de los niños de primero.
29 de marzo de 2022. Jardín de niños Tláloc. Maestra E:
[La evaluación de los niños] Está en proceso. Está en proceso porque desafortunadamente este… pues al principio empezamos [con clases] tres días a la semana. Ajá y pues son 18 niños y está en proceso, voy poco a poco, depende de cómo estén. No como un diagnóstico, como un examen en sí, pero sí del diario voy observando a los niños y este… pues poco a poco voy haciendo las anotaciones ¿no?, de lo que ya desarrollaron, de lo que les falta. Incluso, este, en esta segunda evaluación, pues en eso me basé, en los conocimientos que ellos tienen hasta ahorita, en lo que les falta […] no hay como el trabajo presencial, el trato diario con los niños de que estés viendo ¿qué están trabajando?, ¿qué es lo que se les complica? Y pues más que nada la interacción con ellos. Pero no, no es lo mismo. Definitivamente no es lo mismo. A mí me gusta más pues, el trabajo presencial.
De la misma manera que los niños sintieron que se trataba de un nuevo inicio escolar, para las maestras fue igual, puesto que debieron comenzar a conocer a los niños en cuanto a su forma de trabajar, a evaluarlos con el fin de saber en qué nivel estaban sus conocimientos después de haber estado trabajando a distancia bajo la instrucción de sus madres, con la intención de realizar sus planeaciones y subsanar las carencias que pudieron tener en su aprendizaje durante el programa Aprende en casa. Las educadoras se sentían estresadas durante este proceso, porque desde su punto de vista, la modalidad de trabajo de dividir al grupo en dos retrasaba su programación para cubrir todos los temas planeados antes de finalizar el ciclo escolar. Sin embargo, de esa manera se trabajó hasta que el 4 de mayo de 2022 y con la disminución en el número de contagios se retomó el horario habitual de tres horas con un descanso a la mitad de la jornada para ingerir alimentos y las educadoras volvieron a dar clases a sus grupos completos, siguiendo con el protocolo sanitario de uso de cubrebocas durante la jornada escolar.
Conclusión
Durante la pandemia, el apoyo de las madres fue indispensable en la educación debido a que ejercieron la labor de enseñanza. El primer reto al que se enfrentaron madres y maestras fue el mantener la comunicación por la falta de herramientas y dispositivos tecnológicos como televisión, teléfono celular, de internet y de señal telefónica. El principal reto relacionado con el ejercicio de la labor docente por parte de las madres fue el pedagógico por la baja preparación escolar de la mayoría de ellas, aunque con la asistencia de las maestras, de otras madres y de sus hijos mayores, pudieron sobrellevar el reto durante las clases a distancia, creando así una red de apoyo para resolver dudas, recibir instrucciones y enviar evidencias a las docentes. En este sentido, la falta de medios electrónicos no fue un impedimento para que los niños continuaran con su aprendizaje en la pandemia, sólo se vio dificultado.
Al volver a clases presenciales las educadoras notaron que la mayoría de los niños presentaban un retraso del desarrollo del lenguaje y dificultad para socializar derivado del encierro durante la pandemia, enfrentándose al reto de regularizar a los niños antes de concluir el ciclo escolar. Además de que adoptaron el uso de medios (videos) y dispositivos digitales para complementar la enseñanza y mantener constante comunicación con las madres de los niños.
Aunque hemos regresado a la enseñanza presencial en las aulas y pareciera que la pandemia por covid-19 quedó en el olvido, no dejemos de poner atención a los niños que enfrentaron esta emergencia sanitaria en una etapa temprana y crucial del desarrollo del ser humano, dado que aún no terminan su crecimiento y no es posible determinar a ciencia cierta su impacto.

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