{"id":2421,"date":"2021-04-17T23:25:26","date_gmt":"2021-04-17T23:25:26","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=2421"},"modified":"2025-08-10T14:07:23","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:23","slug":"la-integracion-de-la-union-europea-las-crisis-financieras-y-del-euro-y-los-sistemas-nacionales-de-partidos-mayor-desigualdad-intra-nacional-politicas-neoliberales-nacionales-de-austeridad-y-euroes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2021\/04\/17\/la-integracion-de-la-union-europea-las-crisis-financieras-y-del-euro-y-los-sistemas-nacionales-de-partidos-mayor-desigualdad-intra-nacional-politicas-neoliberales-nacionales-de-austeridad-y-euroes\/","title":{"rendered":"La integraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea, las crisis financieras y del euro, y los sistemas nacionales de partidos. Mayor desigualdad intra-nacional, pol\u00edticas neoliberales nacionales de austeridad y euroescepticismo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Por Guadalupe Pacheco M\u00e9ndez \/ Profesora investigadora, Departamento de Relaciones Sociales,&nbsp;Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button ojs\"><a class=\"wp-block-button__link\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/631\/590\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar PDF<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012628-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2631\" width=\"618\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012628-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012628-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012628-768x512.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012628.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La integraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea ha provocado el surgimiento de un nuevo eje de conflicto social que ha modificado los espacios pol\u00edticos nacionales de sus Estados miembros y que puede cristalizarse en un nuevo clivaje pol\u00edtico. El proyecto de transformar a la Uni\u00f3n Europea en una estructura pol\u00edtica supranacional y en un mercado unificado de corte neoliberal modific\u00f3 las bases sociales sobre las que tradicionalmente hab\u00edan venido descansando los sistemas de partidos nacionales. Estos problemas se acentuaron con la crisis financiera de 2008 y la crisis de la euro-zona. En ese contexto, se ensancharon las divergencias entre las propuestas de los partidos en el poder y las expectativas y percepciones de los ciudadanos, lo que debilit\u00f3 la representatividad de los partidos mayoritarios tradicionales. Los cambios socio-econ\u00f3micos, las nuevas actitudes pol\u00edticas y las poco atinadas respuestas de estos partidos ante ese nuevo desaf\u00edo, dejaron al descubierto un nuevo espacio pol\u00edtico que los partidos populistas, de derecha o de izquierda, empezaron a ocupar.<\/em><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">En las d\u00e9cadas recientes han ocurrido cambios significativos en la regi\u00f3n europea. En primer lugar, queremos subrayar los cambios en la estructura socio-econ\u00f3mica de los pa\u00edses integrantes de la Uni\u00f3n Europea propiciados por la globalizaci\u00f3n y que, entre otras cosas, se manifiestan en una mayor desigualdad en la distribuci\u00f3n del ingreso, tanto entre las naciones, pero sobre todo al interior de los pa\u00edses, a nivel sub-nacional. En segundo lugar, nos interesa destacar que este nuevo tipo de desigualdades ha generado tensiones pol\u00edticas entre la soberan\u00eda de los estados nacionales y las instituciones supra-nacionales de la Uni\u00f3n Europea, como la Comisi\u00f3n Europea (\u201cBruselas\u201d), el Consejo Europeo y el Banco Central Europeo<sup>1<\/sup>. Este segundo aspecto es de suma importancia porque la escena mundial sigue estando ocupada por Estados nacionales, en principio soberanos, que siguen siendo la bisagra que une el plano supra-nacional con los planos sub-nacionales. En el primer caso, se ocupan de negociar acomodos internacionales entre ellos para afrontar las din\u00e1micas mundiales; en el segundo caso, en sus respectivos \u00e1mbitos dom\u00e9sticos, los Estados siguen construyendo la legitimidad de sus gobernantes a trav\u00e9s de elecciones encuadradas por sus sistemas nacionales de partidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La discordancia entre din\u00e1mica internacional y din\u00e1micas nacionales ha generado una serie de problemas pol\u00edticos cr\u00edticos dentro de los \u00e1mbitos nacionales. En varios pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea (UE) esa discordancia ha contribuido al desgaste de los tradicionales sistemas de partidos, en el sentido de que los cl\u00e1sicos partidos predominantes de centro han venido enfrentando dificultades crecientes para canalizar institucionalmente el conflicto y para proveer de una adecuada representaci\u00f3n pol\u00edtica a una sociedad que ha cambiado mucho. Parad\u00f3jicamente, estos dilemas han sido especialmente notables en las cinco mayores potencias de la UE desde el punto de vista de su peso demogr\u00e1fico y del peso absoluto de su econom\u00eda. Estos cinco pa\u00edses establecieron un r\u00e9gimen democr\u00e1tico estable de manera escalonada: el Reino Unido desde el siglo XIX; Francia, Alemania e Italia, despu\u00e9s de muchos vaivenes y vicisitudes autoritarias, se estabilizaron como democracias hasta despu\u00e9s de la II Guerra Mundial, es decir, en la segunda mitad del siglo XX; mientras que Espa\u00f1a instaur\u00f3 un r\u00e9gimen democr\u00e1tico estable s\u00f3lo despu\u00e9s de la transici\u00f3n de 1975-1977.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en estos mismos cinco pa\u00edses los sistemas de partidos han sido sacudidos por reacomodos en las preferencias electorales de los ciudadanos que han debilitado a los tradicionales partidos moderados de centro, ya sea inclinados a la izquierda o a la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de Francia los dos partidos de centro pr\u00e1cticamente se colapsaron en 2017; la suma de los porcentajes de votos obtenidos por el Partido Socialista y Los Republicanos (antes UMP, Uni\u00f3n por un Movimiento Popular) descendieron de 65% en 2007 a 23% en 2017 en la primera vuelta de elecci\u00f3n de diputados. En Italia, la votaci\u00f3n conjunta de Forza Italia y del Partido Democr\u00e1tico descendi\u00f3 de 71% en 2008 a 33% en 2018. En Espa\u00f1a, los sufragios sumados del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol disminuyeron de 84% en 2008 a 49% en noviembre de 2019. En Alemania, la votaci\u00f3n agregada del Partido Social-Dem\u00f3crata de Alemania y de la alianza entre la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica-Cristiana de Alemania y la Uni\u00f3n Social Cristiana de Baviera baj\u00f3 de 69% en 2005 a 54% en 2017. Parad\u00f3jicamente, a pesar de que, o quiz\u00e1 debido a ello, la relaci\u00f3n del Reino Unido con la UE era abiertamente (al menos desde 2010) el principal <em>issue<\/em> electoral y desde que el 31 de enero de 2020 dej\u00f3 de formar parte de ella, el voto por los partidos predominantes creci\u00f3: la suma de votos del Partido Conservador y del Partido Laborista aument\u00f3 de 67% en 2005 a 76% en 2019, justo antes de la consumaci\u00f3n del <em>Brexit<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La din\u00e1mica de debilitamiento de los partidos predominantes de centro y la emergencia de nuevos partidos o crecimiento de peque\u00f1os partidos existentes no es exclusiva de estos cinco pa\u00edses; en otros miembros de la UE se han presentado tendencias similares, por ejemplo, en Austria y Holanda. Explicar esos retrocesos remite a varios problemas, como el de la cartelizaci\u00f3n de los partidos de centro teorizada por Katz y Meir (1995, 2018), pero m\u00e1s importantes a\u00fan fueron la profundizaci\u00f3n de la desigualdad social que la integraci\u00f3n europea indujo a nivel intra-regional dentro de sus pa\u00edses integrantes, el impacto de la crisis del euro de 2009-2012 y el efecto de la crisis de los migrantes de 2015-2016. La contrapartida del debilitamiento de los partidos predominantes de centro fue la emergencia de Podemos y Ciudadanos en Espa\u00f1a; el ascenso del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga en Italia; la aparici\u00f3n y llegada al Bundestag de Alternativa por Alemania; y en Francia, el crecimiento del Frente Nacional y la aparici\u00f3n de La Rep\u00fablica en Marcha, as\u00ed como de Francia Insumisa. S\u00f3lo en el caso del Reino Unido, dos partidos anti-UE, el Partido de la Independencia del Reino Unido y el Partido del Brexit, lograron un fugaz \u00e9xito en las elecciones para el Parlamento Europeo. En resumen, las consecuencias pol\u00edticas de las nuevas formas de desigualdad social se vieron exacerbadas por los costos de la crisis del euro y de la deuda soberana, y por la crisis de los migrantes; el efecto combinado de todo ello tuvo un impacto muy fuerte en los sistemas de partidos de las principales potencias de la UE.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema actual es que las transformaciones econ\u00f3micas globales, al crear nuevas formas de divisi\u00f3n social que pueden ser movilizadas pol\u00edticamente bajo nuevas banderas e incluso eventualmente incorporadas al marco institucional, han trastocado el asiento electoral de los sistemas de partidos nacionales, que se mantuvieron operativos y m\u00e1s o menos estables hasta las postrimer\u00edas de la Guerra Fr\u00eda. Nuevos desajustes entre econom\u00eda y sociedad, y entre sociedad y pol\u00edtica, empezaron a emerger y a configurarse en el \u00faltimo cuarto del siglo XX y se han acentuado en las dos d\u00e9cadas del siglo XXI. Los cambios y crisis ocurridos desde 2007 han desencadenado problemas severos que han puesto bajo presi\u00f3n a los Estados nacionales, a sus \u00e9lites gobernantes y sobre todo a sus sistemas de partidos. Dichos desajustes se han manifestado con mayor claridad e intensidad al menos en el caso de los principales pa\u00edses integrantes de la Uni\u00f3n Europea, por ser \u00e9sta el \u00fanico caso, hasta ahora, de un intento por crear una estructura supranacional institucionalizada, no s\u00f3lo de car\u00e1cter econ\u00f3mico sino tambi\u00e9n con pretensiones de articulaci\u00f3n pol\u00edtica, tentativa que ha generado una serie de situaciones inesperadas, tales como la modificaci\u00f3n o la transformaci\u00f3n de los espacios pol\u00edticos nacionales y el ascenso electoral de los partidos populistas.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El objetivo de este trabajo es el de retomar el planteamiento de Seymour Lipset y Stein Rokkan (1967) en torno a la formaci\u00f3n de los sistemas partidos nacionales en las democracias europeas y, sobre todo, el de muchos autores m\u00e1s recientes, en particular Stefano Bartolini, quienes han aportado nuevos elementos que han enriquecido ese planteamiento original. La intenci\u00f3n es explorar de qu\u00e9 modo estos enfoques pueden ser utilizados para analizar la evoluci\u00f3n reciente de los sistemas de partidos en la Uni\u00f3n Europea (UE) y para plantear una estrategia de interpretaci\u00f3n tanto del declive en la votaci\u00f3n de los tradicionales partidos predominantes (centro-izquierda, centro-derecha) y, en contrapartida, el ascenso de nuevos partidos, notablemente de corte populista, as\u00ed como de extrema-derecha en varias de las democracias de las principales potencias que integran la UE. Con ese fin, presentaremos en primer lugar el planteamiento original de Lipset y Rokkan sobre la formaci\u00f3n de sistemas de partidos; en segundo lugar, revisaremos la propuesta de Bartolini y otros autores en torno a los nuevos ejes de conflicto entre Estados nacionales y autoridades supranacionales que han emergido en las sociedades europeas actuales; en tercer lugar, exploraremos los efectos de la mayor desigualdad econ\u00f3mico-social sobre las actitudes pol\u00edticas de los ciudadanos; en cuarto lugar, discutiremos y formularemos una hip\u00f3tesis heur\u00edstica que, en ulteriores trabajos, nos gu\u00ede en el an\u00e1lisis de los cambios en los sistemas de partidos en algunas de las mayores democracias que integran la UE.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. Estructura de clivajes y la formaci\u00f3n de los sistemas<br>de partidos en Europa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los conceptos de clivaje y de coyuntura cr\u00edtica son de utilidad para desentra\u00f1ar los reacomodos pol\u00edticos que se han venido registrando en los sistemas de partidos de numerosos Estados que son miembros de la UE. Hace poco m\u00e1s de medio siglo, Seymour Lipset y Stein Rokkan (1967) forjaron un modelo anal\u00edtico para explicar la g\u00e9nesis y variaci\u00f3n de los sistemas de partidos de Europa occidental, para \u201cdesenemara\u00f1ar la constelaci\u00f3n de clivajes y oposiciones que produjeron el sistema nacional de organizaci\u00f3n de masas para la acci\u00f3n electoral\u201d y para \u201centender las fuerzas que produc\u00edan los alineamientos vigentes de electores detr\u00e1s de alternativas dadas hist\u00f3ricamente\u201d (Lipset y Rokkan, 1967: 2). El modelo se depur\u00f3 hasta obtener \u201cun conjunto ordenado de consecuencias y desarrollos\u201d en las sucesivas coyunturas cr\u00edticas en la historia de cada naci\u00f3n (Lipset y Rokkan, 1967: 37). As\u00ed, en cada comunidad pol\u00edtica analizada, esos autores descifraron una secuencia y una jerarqu\u00eda espec\u00edficas de los conflictos y clivajes que la dividieron y que se cristalizaron como oposiciones en los sistemas de partidos, a partir de una visi\u00f3n din\u00e1mica de las secuencias de alternativas pol\u00edticas a las que se enfrentaron los actores involucrados en dichos procesos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para analizar las variaciones de esas constelaciones de conflicto en Europa Occidental, Lipset y Rokkan (1967) se basaron en el surgimiento de clivajes durante cuatro coyunturas cr\u00edticas:<sup>3<\/sup> la Reforma protestante \/ Contra-Reforma cat\u00f3lica de los siglos XVI y XVII; la Revoluci\u00f3n francesa de 1789 y sus secuelas; las etapas tempranas de la revoluci\u00f3n industrial del siglo XIX y, por \u00faltimo, la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 y sus secuelas. El cuarto clivaje, entre trabajadores asalariados y empresarios capitalistas, abri\u00f3 la puerta al surgimiento del partido de masas caracter\u00edstico de las sociedades industriales, rebasando al tradicional partido de notables. Correlativamente, la fase de apogeo de los partidos de masas se caracteriz\u00f3 por la asociaci\u00f3n estable entre un determinado grupo o coalici\u00f3n social con un determinado partido<sup>4<\/sup>. Las complejas divisiones socio-pol\u00edticas que se configuraron con la superposici\u00f3n de estos procesos pasan a ser consideradas como clivajes cuando se expresan y toman forma en la estructura del sistema de partidos; \u00e9sta \u00faltima, debido al proceso de institucionalizaci\u00f3n, perdura m\u00e1s all\u00e1 de la presencia de la constelaci\u00f3n de conflictos que le dieron origen e incluso en ocasiones logra canalizar las oposiciones surgidas de nuevas formas de divisi\u00f3n social y pol\u00edtica, aunque tambi\u00e9n en ocasiones se debilita o se reestructura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre dentro del planteamiento de esos mismos autores (Lipset y Rokkan, 1967), las opciones que se ofrecieron para la participaci\u00f3n de grupos opositores emergentes tambi\u00e9n jugaron un papel determinante en el proceso de articulaci\u00f3n de una constelaci\u00f3n espec\u00edfica de clivajes hasta culminar en el establecimiento de un sistema de partidos. Seg\u00fan ellos, el formato del sistema de partidos resultante tambi\u00e9n vari\u00f3 en funci\u00f3n de cuatro factores ligados al trato recibido por alguna oposici\u00f3n emergente: 1) la forma de legitimaci\u00f3n de la toma de decisiones y de la respuesta ante las protestas de grupos opositores; 2) los canales de movilizaci\u00f3n de la protesta y la v\u00eda de incorporaci\u00f3n de sus demandas; 3) el margen de maniobra de las fuerzas contestar\u00edas para hacer alianzas pol\u00edticas y para obtener el derecho a la representaci\u00f3n pol\u00edtica; 4) los alcances y l\u00edmites de la regla electoral mayoritaria para permitir que un partido, incluido uno emergente, pudiese promover un cambio estructural mayor a nivel nacional. La cl\u00e1sica propuesta de Lipset y Rokkan conserva hoy en d\u00eda su solidez para dar cuenta de la din\u00e1mica de los sistemas de partidos. Sin embargo, era necesario actualizarla a la luz de los cambios m\u00e1s recientes. En esta perspectiva, Stefano Bartolini (2001, 2005, 2006) abord\u00f3 la tarea de ampliar el alcance explicativo de ese cl\u00e1sico paradigma de an\u00e1lisis, con el fin de incorporar, de una lado, las caracter\u00edsticas actuales de la estructura socio-econ\u00f3mica y de las actitudes pol\u00edticas colectivas y, por el otro lado, incorporar un an\u00e1lisis del efecto que tiene el proceso de integraci\u00f3n pol\u00edtica de la UE sobre los sistemas de partidos y sobre los procesos de integraci\u00f3n de la representaci\u00f3n nacional de sus pa\u00edses miembros. A continuaci\u00f3n revisaremos la propuesta de Bartolini, as\u00ed como la de otros autores.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. Un nuevo clivaje: la integraci\u00f3n de la UE y sus conflictos con los espacios pol\u00edticos nacionales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto plantea el problema de establecer si los clivajes tradicionales siguen modelando las conductas pol\u00edticas colectivas presentes en la segunda d\u00e9cada del siglo veintiuno o no. Dicho en t\u00e9rminos de Kriesi <em>et al.<\/em> (2008), se trata de dilucidar que tanto las viejas dimensiones encajonan los nuevos conflictos y que tanto los nuevos conflictos se anidan en esas dimensiones tradicionales d\u00e1ndoles un nuevo significado. Para determinar de que manera se articula un nuevo clivaje con los anteriores y establecer cual de ellos juega un papel determinante hay que plantearse las siguiente preguntas: \u00bfes el cl\u00e1sico conflicto de clase el que encuadra al nuevo conflicto derivado de la nueva divisi\u00f3n social promovida por la globalizaci\u00f3n neoliberal? o bien \u00bfla nueva divisi\u00f3n social ha rebasado al viejo conflicto de clases nacido del clivaje trabajador asalariado\u2013empresario capitalista? Bornschier (2009) considera que esta cuesti\u00f3n puede ser abordada desde tres perspectivas diferentes: mantener el conflicto entre clases como criterio central, pero actualizando el an\u00e1lisis para incorporar los cambios contempor\u00e1neos de la estructura social; otro enfoque subraya la influencia del nivel educativo en la formaci\u00f3n de valores y de la identidad colectiva, es decir, privilegia el eje culturalista; otra propuesta enfatiza la nueva divisi\u00f3n social entre ganadores y perdedores de la globalizaci\u00f3n, as\u00ed como un nuevo clivaje entre Estado y mercado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras, hay que incorporar el nuevo clivaje al modelo cl\u00e1sico de Lipset y Rokkan. En esta perspectiva se requiere analizar las implicaciones que el proceso de la integraci\u00f3n europea ha tenido sobre los Estados nacionales miembros, en principio plenamente soberanos, y evaluar si esta evoluci\u00f3n ha zanjado la bases para un nuevo eje de conflicto nacional. Para abordar este aspecto de la problem\u00e1tica nos basaremos en los planteamientos formulados por Stefano Bartolini (2001, 2005, 2006). Tambi\u00e9n es necesario tomar en consideraci\u00f3n los cambios socio-econ\u00f3mico m\u00e1s relevantes que ha provocado la globalizaci\u00f3n al interior de las sociedades nacionales y, sobre todo, el impacto que han tenido sobre el sistema de partidos y, al interior de los partidos, para determinar si tambi\u00e9n en esta dimensi\u00f3n se ha constituido un tipo espec\u00edfico de conflicto nacional. Para analizar esta faceta del problema, en el tercer apartado, nos apoyaremos en las propuestas de Kriesi (2006, 2008, 2016), Grande y Kriesi (2008), Grande y Hutter (2016) y otros autores que colaboran con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Uni\u00f3n Europea se cre\u00f3 y puso en marcha en 1992-1993. Seg\u00fan Bartolini (2006), con ello se abri\u00f3 un proceso que desdibuj\u00f3 la diferenciaci\u00f3n hist\u00f3rica construida a lo largo de siglos y dio paso a la homogeneizaci\u00f3n paulatina de nuevas estructuras y reglas; es un proceso de des-diferenciaci\u00f3n nacional que tuvo un doble efecto. Por un lado, las regulaciones que impuso a los productores de cada pa\u00eds para exportar hacia otros pa\u00edses de la UE e incluso fuera de ella, ampliaron la capacidad de determinados actores intra-nacionales para acceder a los recursos ubicados en los espacios externos, en los otros pa\u00edses que forman parte de ella; el mayor problema fue que estas nuevas capacidades y el acceso a los recursos econ\u00f3micos se distribuy\u00f3 de modo desigual al interior de las sociedades nacionales, generando con ello una m\u00e1s profunda desigualdad socio-econ\u00f3mica dentro de ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, el proceso de integraci\u00f3n de la UE, adem\u00e1s de establecer la democracia liberal como modelo \u00fanico de pol\u00edtica dom\u00e9stica, contraviniendo as\u00ed la herencia hist\u00f3rica de la Paz de Westfalia, redujo la capacidad de cada Estado para establecer normas dentro de su demarcaci\u00f3n nacional e instaur\u00f3 la libre circulaci\u00f3n de personas entre sus fronteras nacionales, mezclando de manera borrosa la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda nacional, que por sufragio universal elije autoridades nacionales que deben rendir cuentas y con una difusa ciudadan\u00eda unioneuropea donde sus principales cuerpos ejecutivos no son electos por sufragio universal ni est\u00e1n claramente sometidos a la rendici\u00f3n de cuentas. El debilitamiento de fronteras y la creaci\u00f3n de instituciones supranacionales promovidos por la integraci\u00f3n de la UE influyeron sobre la pol\u00edtica nacional modificando su sistema de representaci\u00f3n sobre los actores socio-econ\u00f3micos al crear nuevas formas de desigualdad y de conflicto social; por lo mismo, se modific\u00f3 la interacci\u00f3n entre \u00e9stos dos \u00faltimos y se remodel\u00f3 como un nuevo espacio pol\u00edtico-electoral sobre el que se desarrollar\u00eda la interacci\u00f3n entre las fuerzas activas nacionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bartolini (2001, 2006) plantea que el proceso de integraci\u00f3n pol\u00edtica de la UE ha tenido diversas consecuencias en la pol\u00edtica nacional: limita el margen de acci\u00f3n de la burocracia gobernante, lo cual es crucial para encarar las crisis, desvaloriza las decisiones de los cuerpos representativos nacionales e incluso los resultados de consultas amplias a la ciudadan\u00eda (elecciones nacionales, refer\u00e9ndum) cuando estos \u00faltimos contravienen las disposiciones supranacionales y redistribuye m\u00e1s desigualmente el poder pol\u00edtico nacional al pasar por encima de los arreglos institucionales nacionales que justamente se encargaban de establecer dicha distribuci\u00f3n. En suma, al poner en entredicho el alcance de la toma de decisiones pol\u00edticas nacionales, la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas de bienestar social, los criterios de manejo de los recursos p\u00fablicos y de las finanzas, esta redistribuci\u00f3n produjo nuevas formas de desigualdad y debilit\u00f3 a los mecanismos nacionales de representaci\u00f3n pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s precisamente, este mismo autor plantea que la integraci\u00f3n de la UE produjo cambios en la estructura de la pol\u00edtica nacional que se manifestaron en la vida pol\u00edtico-electoral y en los sistemas de partidos nacionales de cuatro maneras. Primeramente, el debilitamiento electoral y la divisi\u00f3n interna de los mayores partidos alteraron el equilibrio de la representaci\u00f3n parlamentaria o legislativa. En segundo lugar, propici\u00f3 el aumento del desalineamiento electoral, la cartelizaci\u00f3n de los partidos y la mayor fragmentaci\u00f3n del sistema partidario, lo cual a su vez dio lugar a fuertes cambios en las coaliciones partidarias que se formaron para la contienda electoral. En tercer lugar, el proceso de integraci\u00f3n favoreci\u00f3 el aumento de la divisi\u00f3n y polarizaci\u00f3n interna de los partidos en lo individual y la personalizaci\u00f3n del liderazgo partidario. En cuarto lugar, afect\u00f3 a la interacci\u00f3n entre el nivel nacional y el supra-nacional, tales como las tensiones en el reclutamiento de las \u00e9lites supra-nacionales. De este modo, la integraci\u00f3n de la UE de-<br>sarticul\u00f3 las constelaciones institucionales en torno a las cuales se hab\u00eda organizado la gesti\u00f3n de conflictos en los \u00e1mbitos nacionales de sus pa\u00edses miembros; es decir, ejerci\u00f3 presi\u00f3n sobre la hasta entonces prevaleciente estructura de los clivajes nacionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2632\" width=\"569\" height=\"569\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721-300x300.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721-150x150.jpg 150w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721-768x768.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-012721.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 569px) 100vw, 569px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo con Bartolini (2001, 2005, 2006), otra dimensi\u00f3n del problema reside en la forma en la que los conflictos supra-nacionales, es decir, unioneuropeos, se articularon en el andamiaje nacional de clivajes. Los conflictos entre Estados nacionales y estructura supranacional, se agrupan en torno a tres ejes de&nbsp; conflicto: entre el apoyo o la oposici\u00f3n a la integraci\u00f3n en la UE, respecto al grado de profundidad de la integraci\u00f3n y en torno al contenido sustantivo del proyecto de la UE. El primero de ellos es el que ha tomado m\u00e1s relevancia. Los clivajes respecto a la integraci\u00f3n de la UE son dif\u00edcilmente articulables dentro de la estructura de clivajes de los Estados nacionales, porque ello exigir\u00eda una redefinici\u00f3n esencial de las formas de gesti\u00f3n del conflicto pol\u00edtico nacional, cuando precisamente ha sido el clivaje europeo el que ha contribuido decisivamente a desarticular el clivaje nacional. Los partidos mayoritarios tradicionales, divididos internamente por los problemas que les plantea la nueva situaci\u00f3n y preocupados por mantener sus posiciones gubernamentales, tienen grandes dificultades para saltar el abismo y ofrecer una alternativa pol\u00edtica que les permita ocupar ese nuevo espacio estrat\u00e9gico; se abre as\u00ed un espacio incierto que puede ser ocupado por nuevos partidos y actores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la argumentaci\u00f3n anterior, Bartolini concluye que la incapacidad de los partidos mayores para reposicionarse estrat\u00e9gicamente respecto a las nuevas formas de conflicto auspiciadas por la integraci\u00f3n de la UE, depende tanto de sus intereses a corto plazo por mantenerse en el poder, como tambi\u00e9n por la falta de una adecuaci\u00f3n entre la nueva estructura social nacional y su sistema nacional de partidos; es decir, por su incapacidad para construir un mecanismo institucional que incorpore las nuevas formas de conflicto social dentro de la anterior estructura nacional de clivajes. Y esas \u00e9lites partidarias no son capaces de redefinir las bases de la representatividad pol\u00edtica nacional porque tanto su electorado como su base militante se encuentran divididos en lo que se refiere al nuevo conflicto integraci\u00f3n-euroescepticismo. Para eludir las dificultades de este dilema, las \u00e9lites partidarias prefieren seguir manteniendo vigente la misma estructuraci\u00f3n de los clivajes nacionales; de este modo, al mantener una posici\u00f3n indefinida, las bases sociales de su electorado s\u00f3lo reciben se\u00f1ales confusas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumen, de la revisi\u00f3n anterior podemos concluir que la globalizaci\u00f3n neoliberal iniciada en los a\u00f1os ochenta y las medidas integracionistas promovidas por las estructuras supranacionales de la UE, especialmente por la burocratizada y tecnocratizada Comisi\u00f3n Europea, pueden ser consideradas como parte de un cambio estructural de largo plazo que impuso una homogeneizaci\u00f3n entre los diversos integrantes de la UE; esta des-diferenciaci\u00f3n, al debilitar a las instituciones pol\u00edticas nacionales, provoc\u00f3 un paulatino debilitamiento del marco institucional que anidaba a la tradicional estructura de clivajes, desestabilizaron los arreglos institucionales que encuadraban y canalizaban los conflictos y terminaron por deslegitimar parcialmente a las instituciones pol\u00edticas nacionales en una parte del electorado nacional. Es una forma incipiente de desinstitucionalizaci\u00f3n que ha empezado por minar a los sistemas de partidos nacionales y con ello los mecanismos de manejo del conflicto y de incorporaci\u00f3n institucionalizada de nuevas formas de oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los trabajos mencionados de Bartolini (2001, 2005, 2006) abordan m\u00e1s esta problem\u00e1tica desde el \u00e1ngulo te\u00f3rico. Nuestra intenci\u00f3n en este trabajo es aplicar estas propuesta en la formulaci\u00f3n de un planteamiento que permita dar cuenta de las in\u00e9ditas crisis pol\u00edtico-electorales y los desequilibrios en los sistemas de partidos que se han registrado en numerosos pa\u00edses miembros de la UE en la \u00faltima d\u00e9cada, sobre todo en aquellos donde las nueva formas de desigualdad econ\u00f3mico-social se vieron agudizadas por los efectos de la crisis de la euro-zona y de la crisis migratoria y que despeje el camino para comprender el \u00e9xito de los denominados partidos populistas y la emergencia de nuevas formas de movimientos sociales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. La integraci\u00f3n de la UE: una nueva forma<br>de desigualdad social y los dilemas en la esfera de los partidos pol\u00edticos nacionales&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica ha producido cambios en la estructura social de las m\u00e1s diversas entidades pol\u00edticas nacionales del planeta. En el caso de la UE, seg\u00fan Bastasin (2019), durante las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, las entidades nacionales que la conforman han tendido a converger en t\u00e9rminos de mejor\u00eda econ\u00f3mica y social, pero la desigualdad entre las regiones al interior de las fronteras nacionales de cada pa\u00eds de la UE tuvo un aumento muy elevado; es decir, al interior de cada pa\u00eds, la desigualdad socio-econ\u00f3mica se profundiz\u00f3, cosa que se reflej\u00f3 muy claramente en la evoluci\u00f3n de los \u00edndices de distribuci\u00f3n del ingreso; el mal manejo de la crisis de la<br>eurozona puso en evidencia esta desigualdad interna que se estaba profundizando dentro de las fronteras de cada uno de los Estados miembros de la UE; el estallido contra esta situaci\u00f3n aliment\u00f3 el ascenso del populismo y del nacionalismo. A\u00f1ade este mismo autor que en la actualidad hay dos din\u00e1micas divergentes: aquellas que llevan a los individuos en desventaja a temer una declinaci\u00f3n irreversible y aquellas que impulsan a los beneficiarios con la globalizaci\u00f3n a proteger sus ventajas econ\u00f3micas; esta divergencia no s\u00f3lo se refiere a la desigualdad absoluta, sino sobre todo a las expectativas que una persona tiene respecto al futuro de su propia colectividad y la conciencia de que este futuro es diferente al del resto de la sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autores de otras corrientes han hecho aportes que son \u00fatiles dentro de esta perspectiva. Los segmentos sociales ganadores en la nueva econom\u00eda globalizada florecieron con la metropolizaci\u00f3n de las nuevas actividades econ\u00f3micas (Krugman, 1991; OCDE, 2018), los sectores sociales perdedores se concentraron en las ciudades que se desindustrializaron (Rodr\u00edguez-Pose, 2018, 2019), as\u00ed como en las lejanas periferias urbanas, en ciudades peque\u00f1as y en las zonas rurales (Guilluy, 2013, 2015). Otro rasgo m\u00e1s de esta evoluci\u00f3n en la UE es que, despu\u00e9s de diez a\u00f1os de convergencia en las tasas de crecimiento de las diversas regiones de sus territorios, \u00e9stas se revirtieron despu\u00e9s de la crisis de 2008 (Farole <em>et al.<\/em>, 2018). Por su parte, Kriesi <em>et al.<\/em> (2006, 2008) plantean que los empresarios y empleados altamente capacitados que forman parte de las empresas involucradas en la competencia internacional constituyen el meollo de los \u201cganadores\u201d, en tanto que los empresarios y empleados ligados a las empresas protegidas, los trabajadores no calificados y aquellos con una fuerte identidad nacional conformar\u00edan el grupo de los \u2018perdedores\u2019; a \u00e9stos \u00faltimos habr\u00eda que agregar a todos aquellos que se encuentran en el desempleo y con empleos precarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos estos argumentos convergen en la idea de que el aumento de la competitividad econ\u00f3mica, cultural y pol\u00edtica estimulado por la globalizaci\u00f3n y la mayor integraci\u00f3n econ\u00f3mica de la UE contribuyeron a la conformaci\u00f3n de un nuevo clivaje entre los beneficiados y los perjudicados por ellas, entre ganadores y perdedores. En este marco, la coalici\u00f3n social perdedora tendi\u00f3 a favorecer o a demandar pol\u00edticas proteccionistas, asistencialistas y de diferenciaci\u00f3n nacional, en tanto que la ganadora se inclin\u00f3 en favor de la apertura del mercado, la libre competitividad y una identidad cosmopolita (Kriesi <em>et al.<\/em>, 2006, 2008). Este aspecto del nuevo clivaje fue bautizado tambi\u00e9n como integraci\u00f3n vs. demarcaci\u00f3n, pero preferimos llamarlo m\u00e1s llanamente como pro-UE vs. euro-esc\u00e9pticos. Los sectores<br>ganadores con la integraci\u00f3n adoptaron posiciones pro-UE y los perdedores prefirieron demarcarse de ellas y asumieron actitudes euro-esc\u00e9pticas. Numerosos estudios de opini\u00f3n confirman estas tendencias (Gramlich y Simmons, 2018; Polk, 2017; Simmons <em>et al.<\/em>, 2018; Stokes, 2015 y 2018; Wike y Fetterolf, 2018; Wike, Silver y Castillo, 2018; Wike, Stokes y Simmons, 2016; Wike, Fetterol y Fagan, 2019; Devli y Mordecai, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de la discusi\u00f3n anterior, hemos sacado una serie de conclusiones a partir de las cuales podemos abordar el an\u00e1lisis de los actuales cambios en los sistemas de partidos en varios de los principales miembros de la UE (Alemania, Francia, Italia, Espa\u00f1a e incluso el Reino Unido, que culmin\u00f3 su proceso de salida de la UE recientemente, en enero de 2020). Desde nuestro punto de vista, lo m\u00e1s relevante es que todos estos nuevos fen\u00f3menos de diferenciaci\u00f3n social ocurrieron con mayor intensidad al interior de las fronteras nacionales, es decir, de manera compartimentada de pa\u00eds a pa\u00eds, a pesar de que su causa era transnacional y global, y a pesar del debilitamiento de las viejas fronteras nacionales de la UE derivado del acuerdo Schengen. Sin embargo, consideramos que aunque el cambio socio-econ\u00f3mico intra-nacional tuvo importantes motores en la econom\u00eda y en el orden internacional, la organizaci\u00f3n de la esfera pol\u00edtica sigui\u00f3 teniendo al espacio nacional como su \u00e1mbito de acci\u00f3n. A partir de ello, consideramos que los cambios estructurales ocurridos al interior de los Estados nacionales redefinieron las bases sociales de su respectiva pol\u00edtica nacional y dieron lugar a nuevas formas de acci\u00f3n y de cultura pol\u00edticas (valores, actitudes, percepciones) entre los nuevos grupos sociales en proceso de conformaci\u00f3n. Esos cambios se vieron acelerados por las crisis del euro y de la deuda soberana de varios de sus integrantes en 2009-2012 y la crisis de los migrantes de 2015-2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso de integraci\u00f3n de la UE, al modificar las estructuras socio-econ\u00f3micas dentro de los \u00e1mbitos nacionales de sus integrantes influy\u00f3 sobre la configuraci\u00f3n de esas nuevas formas de acci\u00f3n y de cultura pol\u00edtica. La empresa de construir autoridades pol\u00edticas supranacionales plante\u00f3 a la pol\u00edtica nacional de cada Estado desaf\u00edos a nivel subnacional; sin embargo, dicho proceso azuz\u00f3 el conflicto intra-nacional, tanto a nivel social como a nivel geogr\u00e1fico. De este modo, la mayor integraci\u00f3n gener\u00f3 un proceso contradictorio: mientras que sus disposiciones promovieron la globalizaci\u00f3n entre sus pa\u00edses miembros, los cambios estructurales que esto produjo al interior de los Estados nacionales se distribuyeron de manera desigual entre las regiones a nivel subnacional agudizando el conflicto interno nacional.<br>Los gobiernos nacionales quedaron atrapados entre las presiones de la <em>Troika<\/em> y las protestas pol\u00edticas y sociales anti-<em>establishment<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ocurri\u00f3 as\u00ed porque las reacciones pol\u00edticas ante los efectos integraci\u00f3n ocurrieron dentro de los espacios nacionales, pero se distribuyeron de manera desigual dando lugar a nuevos fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos que no fue posible acomodar o canalizar bajo las estructuras pol\u00edticas nacionales prevalecientes. Como la organizaci\u00f3n de la esfera pol\u00edtica sigui\u00f3 teniendo al espacio nacional como su principal \u00e1mbito de acci\u00f3n, esos cambios estructurales ocurridos a nivel subnacional plantearon el problema de la transformaci\u00f3n de los sistemas de partidos nacionales e incluso la remodelaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica nacional. Dicho de otra manera, la reestructuraci\u00f3n social y econ\u00f3mica que la b\u00fasqueda de una mayor integraci\u00f3n provoc\u00f3 al interior de los Estados nacionales se sobrepuso a la tradicional organizaci\u00f3n de las bases sociales de los partidos y ejerci\u00f3 fuertes presiones sobre los partidos a nivel electoral. En el caso de los sistemas de partidos, este nuevo eje de conflicto, entre ganadores con la integraci\u00f3n de la UE vs. los perdedores que prefieren demarcarse de ella, amenazaba con desplazar el anterior arreglo institucional basado en la divisi\u00f3n de clases y en la incorporaci\u00f3n de la clase obrera a la pol\u00edtica nacional. La resoluci\u00f3n de este problema implica articular institucionalmente el nuevo clivaje dentro de la anterior estructura de clivajes; es decir, que los partidos existentes desarrollasen capacidades de adaptaci\u00f3n ante las nuevas circunstancias. Como lo se\u00f1alan Kriesi <em>et al.<\/em> (2006, 2008, 2008), los nuevos agrupamientos sociales, ganadores y perdedores de la globalizaci\u00f3n, pasaron a ser terrenos potencialmente movilizables por los partidos, siempre y cuando \u00e9stos \u00faltimos tuviesen la capacidad de reposicionarse estrat\u00e9gicamente, tarea dif\u00edcil dada la compleja composici\u00f3n de los nuevos grupos sociales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-013046-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2634\" width=\"591\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-013046-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-013046-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-013046-768x512.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2021\/04\/jumpstory-download20210421-013046.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para lograr dicha readaptaci\u00f3n, los partidos te\u00f3ricamente estar\u00edan obligados a leer e interpretar estas nuevas circunstancias, comprender el sentido pol\u00edtico de los nuevos clivajes, desarrollar nuevas propuestas program\u00e1ticas y organizativas con el fin de articular y movilizar este electorado nacional transformado por la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica internacional. En el periodo cr\u00edtico de 2008-2019, la intersecci\u00f3n de ambos ejes de conflicto plante\u00f3 serios dilemas a los dirigentes partidarios, quienes oscilaron entre dos posiciones extremas: ignorar el cambio o bien intentar adaptarse a \u00e9l. Algunos partidos intentaron responder a ese desaf\u00edo, pero a mediano plazo sus esfuerzos fueron contraproducentes, como les sucedi\u00f3 al Partido Social-Dem\u00f3crata de Alemania y al Laborista brit\u00e1nico en los noventas con la estrategia del \u201cTercer Camino\u201d, que fue una adaptaci\u00f3n neoliberal del programa de partidos basados originalmente en la clase obrera, pero que a la postre terminaron por recibir serios reveses electorales. Otros partidos lograron, despu\u00e9s de grandes crisis y conflictos internos, redefinir su perfil ideol\u00f3gico e incluso sus bases sociales, lo que les permiti\u00f3 transformar y readaptar su partido a las nuevas circunstancias, aunque en apariencia conservasen la misma identidad organizativa; el mejor ejemplo de ello ser\u00eda el Partido Conservador brit\u00e1nico durante los a\u00f1os del Brexit.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, lo que tendi\u00f3 a suceder m\u00e1s a menudo fue que los partidos se dividieran internamente en torno a qu\u00e9 posici\u00f3n asumir ante el nuevo clivaje y, ante ello, los dirigentes partidarios prefirieron mantener su indefinici\u00f3n pol\u00edtica y minimizar la importancia de los nuevos ejes de conflicto, para as\u00ed evitar que el debate profundizase la divisi\u00f3n partidaria que ya se perfilaba, tanto en sus filas militantes como en sus bases sociales electorales&nbsp; (por ejemplo el Partido Laborista brit\u00e1nico de los a\u00f1os del Brexit).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los partidos mayores del centro que han ocupado un lugar predominante en el sistema de partidos de su pa\u00eds no ofrecen una respuesta a este nuevo desaf\u00edo, entonces emergen nuevas organizaciones partidarias: por ejemplo, Podemos o Ciudadanos en Espa\u00f1a, AfD en Alemania, el Movimiento 5 Estrellas en Italia, Francia Insumisa y La Rep\u00fablica en Marcha en Francia, el UKIP y el Brexit Party en Reino Unido. Tambi\u00e9n sucedi\u00f3 que crecieron otros actores pol\u00edticos hasta entonces minoritarios: por ejemplo, el Frente Nacional en Francia, La Liga del Norte en Italia, los Dem\u00f3cratas Liberales del Reino Unido, FDP en Alemania. La mayor\u00eda de esos partidos tendi\u00f3 a aproximarse al programa de los perdedores bajo diferentes matices ideol\u00f3gicos: los de izquierda (como Podemos, Die Linke y Francia Insumisa) se inclinaron a favor de una agenda pol\u00edtica proteccionista en lo social y en lo econ\u00f3mico, mientras que los de derecha (como AfD, Frente Nacional, la Liga) se inclinaron por realzar el eje identitario y la defensa de la identidad cultural, de ah\u00ed su preocupaci\u00f3n por la inmigraci\u00f3n y la injerencia de las instituciones de la UE. Una variante m\u00e1s de este reacomodo es el crecimiento o el surgimiento de partidos que enarbolan una agenda liberal muy radical y cuya base social es la de los ganadores con la integraci\u00f3n europea (por ejemplo, La Rep\u00fablica en Marcha, Ciudadanos, el FDP alem\u00e1n, los Dem\u00f3cratas Liberales brit\u00e1nicos). Por \u00faltimo, tambi\u00e9n est\u00e1n aquellos que capitalizan el hartazgo de los ciudadanos con los pol\u00edticos (Movimiento 5 Estrellas y, en parte, Podemos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la anterior discusi\u00f3n podemos concluir varias cosas. Los cambios estructurales propiciados por la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica que introdujo la mayor integraci\u00f3n europea, terminaron por modificar, en mayor o menor medida, la estructura del sistema de partidos y a los partidos mismos en varios de los pa\u00edses integrantes de la UE. La arquitectura de los sistemas de partidos se modific\u00f3 con el debilitamiento de los partidos predominantes de centro y el fortalecimiento de nuevos partidos m\u00e1s radicales tanto de izquierda como de derecha. Estos cambios en las relaciones de fuerza entre los partidos dificultaron las negociaciones para la formaci\u00f3n de gobierno y quitaron estabilidad a la gesti\u00f3n gubernamental, sobre todo para enfrentar los nuevos ejes de conflicto social que emergieron en las \u00faltimas d\u00e9cadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Un punto de inflexi\u00f3n en el proceso de integraci\u00f3n<br>de la UE: 2008<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La secuencia de eventos y decisiones que aceleraron el proceso de integraci\u00f3n de la UE fue muy apretada e intensa, y transcurri\u00f3 en un lapso de tiempo relativamente corto en relaci\u00f3n a la magnitud de los cambios que involucraba. En un primer momento, la desintegraci\u00f3n del bloque socialista (1991) y la reunificaci\u00f3n alemana (1990) apuraron el paso de la integraci\u00f3n de la UE. Con el Tratado de Maastricht en 1992 y su entrada en vigor en 1993, los doce pa\u00edses europeos participantes atravesaron un umbral cr\u00edtico de traslado de autoridad a instancias supranacionales (Grande y Hutter, 2016). Maastricht<sup>5<\/sup> politiz\u00f3 los debates nacionales en torno a la integraci\u00f3n europea. Poco despu\u00e9s, bajo la presi\u00f3n estadounidense, la UE se vio obligada a incorporar en 2004 una decena de pa\u00edses poscomunistas a pesar de que muchos de sus principales miembros ten\u00edan reticencias, notablemente el Reino Unido y Francia; en 2005, la iniciativa del Tratado para Establecer una Constituci\u00f3n para Europa, m\u00e1s conocido como Tratado Constitucional, a pesar de haber sido firmado por los gobiernos de los Estados miembros, su ratificaci\u00f3n se detuvo porque los ciudadanos de Holanda y Francia, en sendos <em>referenda<\/em> votaron en contra; otros pa\u00edses, lo ratificaron s\u00f3lo por la v\u00eda parlamentaria y no llevaron la decisi\u00f3n a sus ciudadanos (la excepci\u00f3n fueron Espa\u00f1a y Luxemburgo que s\u00ed consultaron por medio de <em>referenda<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta antes de 2007, Andersen y Evans (2005) basados en estudios de opini\u00f3n de diversos pa\u00edses europeos, no encontraron evidencia de que las actitudes anti-integracionistas frente a la UE se tradujeran en un voto contra alg\u00fan partido anti-UE, a pesar de que desde el punto de vista del cambio estructural a nivel socio-econ\u00f3mico ya evolucionaba hacia un nuevo perfil, lo que se deb\u00eda a que la traducci\u00f3n de las actitudes anti-UE se vieron coartadas por los diferentes arreglos institucionales pol\u00edtico-electorales prevalecientes en cada pa\u00eds y que limitaban a trav\u00e9s de las reglas electorales las posibilidades de las oposiciones, en especial de derecha, para alcanzar la representaci\u00f3n pol\u00edtica e inhib\u00edan el desarrollo de partidos anti-UE para dar expresi\u00f3n pol\u00edtica y representaci\u00f3n al nuevo clivaje emergente. La agudizaci\u00f3n de la crisis ampli\u00f3 la base social electoral de estas oposiciones, lo que les di\u00f3 acceso a la representaci\u00f3n y les permiti\u00f3 ocupar un espacio pol\u00edtico inconturnable en sus respectivos escenarios nacionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2007 se desat\u00f3 la crisis hipotecaria y financiera en Estados Unidos. En diciembre de ese a\u00f1o, se firm\u00f3 el Tratado de Lisboa, para incorporar por otra v\u00eda que no implicase consultas ciudadanas, muchos de los arreglos previsto en el fallido proyecto de constituci\u00f3n; este tratado entr\u00f3 en vigor dos a\u00f1os despu\u00e9s, en diciembre de 2009, cuando la crisis econ\u00f3mica y financiera ya hab\u00eda sacudido a la UE y se hab\u00eda desatado la crisis de la deuda soberana de varios de sus Estados miembros. Tres instituciones supra-nacionales, la Comisi\u00f3n Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (la <em>Troika<\/em>), con fuerte apoyo del gobierno alem\u00e1n, impusieron a varios gobiernos nacionales la aplicaci\u00f3n de severas pol\u00edticas de austeridad que implicaban elevados costos sociales y contraven\u00edan los deseos expresados electoralmente por los ciudadanos (Varoufakis, 2017). Esto profundiz\u00f3 m\u00e1s las fracturas de la nueva forma de divisi\u00f3n social y de redistribuci\u00f3n espacial de los grupos sociales y agudiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la desigualdad en la distribuci\u00f3n del ingreso (Ostry, <em>et al.<\/em>, 2016). Desde el punto de vista del presupuesto de la UE y su empleo, se agudizaron los conflictos en torno a su redistribuci\u00f3n entre sus Estados miembros y determinados grupos dentro de ellos, sobre todo despu\u00e9s de la euro-crisis provocada por la deuda de varios de sus miembros (Grande y Hutter, 2016).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La firma del Tratado de Lisboa combinada con las secuelas de la crisis de 2008-2009&nbsp; y las pol\u00edticas de austeridad impuesta a ciertos pa\u00edses miembros a ra\u00edz de la crisis del euro y de la deuda soberana en la UE, fueron catalizadores para que la evoluci\u00f3n estructural socio-econ\u00f3mica empezara a traducirse en un fortalecimiento de los partidos retadores, populistas, tanto de derecha como de izquierda. La eurocrisis intensific\u00f3 el debate sobre el grado de integracionismo de la UE; los conflictos de soberan\u00eda, asociados con esta mayor transferencia de autoridad a la UE, contribuyeron a intensificar el conflicto pol\u00edtico durante la crisis financiera del euro y de las deudas soberanas. Fue una coyuntura cr\u00edtica, en la que la desigualdad social profundizada por las nuevas din\u00e1micas econ\u00f3mica que promovi\u00f3 la integraci\u00f3n de la UE se conjugaron con el d\u00e9ficit democr\u00e1tico de las instituciones supranacionales de la UE; m\u00e1s tarde, se aun\u00f3 a ello la crisis migratoria de 2015-2016. Las decisiones de acci\u00f3n que tomaron tanto los partidos retadores como las \u00e9lites gubernamentales nacionales y las instancias supranacionales de la UE, contribuyeron tambi\u00e9n al ascenso de la derecha populista (Kriesi y Grande, 2016). El ascenso electoral de los partidos anti-sistema fue vertiginoso y algunos de ellos llegaron al poder o a ocupar espacios parlamentarios significativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tipo de clivaje, la disposici\u00f3n del formato del sistema de partidos y el sistema electoral dejaron espacios pol\u00edticos vac\u00edos diferentes en cada caso para enfrentar los nuevos problemas. Esos espacios pod\u00edan ser ocupados por otras fuerzas pol\u00edticas diferentes de las predominantes hasta un determinado momento, pero los nuevos partidos que ocupar\u00edan esos espacios activaron nuevos electores sobre espacios electorales vac\u00edos modelados diferentemente (Roojduijn, 2018). Como resultado del nuevo clivaje ganadores-perdedores de la globalizaci\u00f3n, la estructura y din\u00e1mica de la contienda se ha vuelto tripolar (Grande <em>et al.<\/em>, 2008): un polo ocupado por los partidos social-dem\u00f3cratas y ecologistas, otro polo por los partidos dem\u00f3crata-cristianos, conservadores-liberales, y un nuevo tercer polo constituido por partidos populistas de derecha y otros de extrema derecha. Este \u00faltimo polo mostr\u00f3 una gran capacidad pol\u00edtica para articular los problemas socio-econ\u00f3micos negativos derivados de la globalizaci\u00f3n con los problemas de identidad cultural nacional. La estructuraci\u00f3n pol\u00edtica de estos conflictos en un clivaje institucionalizado es el proceso que ahora est\u00e1 en curso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En suma, la transferencia de autoridad nacional a las instancias poco democr\u00e1ticas de la UE por medio de los Tratados de Maastricht y de Lisboa, cre\u00f3 el espacio pol\u00edtico para el ascenso de los partidos retadores, notablemente los de derecha populista, los cuales lograron movilizar a determinados grupos sociales en torno a la identidad nacional cultural (Bornschier, 2008, 2010). Las respuestas de las \u00e9lites pol\u00edticas nacionales integracionistas, as\u00ed como las reacciones de la \u00e9lite unioneuropea ante estos nuevos desarrollos, fueron desatinadas y exacerbaron el conflicto; las alternativas que ofrecieron, centradas en pol\u00edticas de austeridad fiscal y en los rescates a los bancos privados, crearon condiciones favorables al desarrollo de actitudes soberanistas. Asimismo, grupos de ciudadanos y algunos partidos asociaron la transferencia de autoridad a favor de la burocracia ejecutiva de la UE con los efectos negativos de la integraci\u00f3n y con los costos sociales que trajeron la crisis financiera y la severa recesi\u00f3n econ\u00f3mica, lo que estimul\u00f3 el desarrollo de actitudes pol\u00edticas de euroescepticismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n &nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La integraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea, al promover pol\u00edticas neoliberales y favorables a la globalizaci\u00f3n a nivel de las esferas nacionales, ha contribuido a la delimitaci\u00f3n de un espacio pol\u00edtico desocupado, a la vez que ha propiciado cambios sociales y de actitudes entre los electores de los diferentes pa\u00edses. Adem\u00e1s, la crisis de los partidos mayoritarios tradicionales y su insuficiencia como partidos gobernantes ha sido otro factor pol\u00edtico que tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a delinear ese nuevo terreno pol\u00edtico. Como resultado de ello, se perfilaron dos nuevos ejes de conflicto que se superpusieron: el eje ganadores versus perdedores de la globalizaci\u00f3n y el eje euroesc\u00e9pticos versus integracionistas. Los partidos denominados populistas, sean de izquierda o de derecha, empezaron a ocupar el nuevo terreno delimitado por esos dos ejes de conflicto. Su presencia electoral en ascenso ha empezado a alterar el formato tradicional de los sistemas de partidos nacionales, lo que sugiere la posibilidad de la instauraci\u00f3n de un nuevo clivaje. Sin embargo, el viejo clivaje de clases, trabajadores asalariados versus empresarios capitalistas, aunque muy desmantelado y debilitado, sigue teniendo peso y todav\u00eda no es clara la institucionalizaci\u00f3n de un nuevo clivaje en los sistemas de partidos nacionales.<br><br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>1<\/sup> Estas dos din\u00e1micas no son las \u00fanicas que ha propiciado la globalizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n ha influido sobre otros aspectos: el balance de poder entre las principales potencias, el car\u00e1cter y la magnitud de las migraciones transfronterizas, la incontrolable movilidad del capital financiero, la desregulaci\u00f3n laboral, la expansi\u00f3n de las cadenas transnacionales de producci\u00f3n, el auge del crimen organizado a nivel internacional.<br><sup>2<\/sup> Por supuesto, las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 tambi\u00e9n son resultado de estas din\u00e1micas, pero a diferencia de la UE, la superpotencia americana sigue ocupando, a pesar del avance de China, una posici\u00f3n hegem\u00f3nica a nivel mundial y, sobre todo, no forma parte de un orden pol\u00edtico supranacional altamente institucionalizado y burocratizado como lo es la UE.<br><sup>3<\/sup> Hay otros concepto que complementa adecuadamente a esta perspectiva de an\u00e1lisis: el de coyuntura cr\u00edtica de Collier y Collier (1991), el cual alude a momentos estrat\u00e9gicos o clave en un proceso en donde uno o varios de los actores toman decisiones que estimulan el rumbo de esa transformaci\u00f3n de modo tal que ya no hay vuelta atr\u00e1s o, al menos, el revertirlo tiene costos muy altos para la mayor parte de los actores centrales.&nbsp;<br>Key (1955), mucho tiempo antes hab\u00eda formulado la noci\u00f3n de \u2018elecciones cr\u00edticas\u2019 que, de alguna manera alude a una situaci\u00f3n similar, pues alude a aquellos comicios en los que ocurre un realineamiento fundamental y duradero de las preferencias partidarias.<br><sup>4<\/sup> Bornschier (2009), un autor m\u00e1s contempor\u00e1neo que se inscribe en esa misma corriente de an\u00e1lisis, formul\u00f3 de manera condensada esos mismos planteamientos. Para \u00e9l, un clivaje es una forma espec\u00edfica de conflicto surgido durante alg\u00fan gran proceso de transformaci\u00f3n en la estructura social de envergadura hist\u00f3rica que produce divisiones pol\u00edticas profundas y duraderas en la sociedad que, a la postre, se cristalizan institucionalmente.<br><sup>5<\/sup> Maastricht tambi\u00e9n fue un resultado del fin de la Guerra Fr\u00eda y del impacto que tuvo el colapso sovi\u00e9tico sobre el balance de poder mundial y europeo y sobre la reestructuraci\u00f3n ideol\u00f3gica de los espacios pol\u00edticos nacionales de la UE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Andersen, R. y Evans, J. (2005 \u201cIdentifying Europe? The Role and Dynamics of an European Cleavage\u201d en <em>Revue Politique Europ\u00e9enne,<\/em> V.2, n\u00fam. 16, pp. 53-79.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bartolini, S. (2006) \u201cA Comparative Political Approach to the EU Formation\u201d en <em>Arena. Centre for European Studies, University of Oslo<\/em>. Working Paper 04: Disponible en: http:\/\/www.arena.uio.no<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">________ (2005). \u00abLa formation des clivages\u00bb en <em>Revue Internationale de Politique Compar\u00e9e<\/em>, V. 12, n\u00fam. 1, pp. 9-34.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">________ (2001). \u00abLa Structure des Clivages Nationaux et la Question de l\u2019Int\u00e9gration dans l\u2019Union Europ\u00e9enne\u00bb en <em>Politique Europ\u00e9enne<\/em>, 2002\/3, n\u00fam. 4, pp. 15-45.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bastasin, C. (2019). Secular Divergence: Explaining Nationalism in Europe, Policy Brief, Brookings Institution, Washington.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bornschier, S. (2010) <em>Cleavage Politics and the Populist Right. The New Cultural Conflict in Western Europe.<\/em> Philadelphia: Temple University Press, &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_________ (2009) Cleavage Politics in Old and New Democracies en <em>Living Reviews in Democracy<\/em>, V.1. Zurich: Center for Comparative and International Studies, University of Zurich, pp. 1-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_________ (2008) \u201cThe extreme Right populist challenges and the transformation of political space in western Europe\u201d, ponencia presentada en el Taller sobre Populismo del National Centre of Competence in Research. Aarau, Suiza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Collier, R. y Collier, D. (1991) <em>Shaping the Political Arena. Critical Junctures, the Labor Movement, and Regime Dynamics in Latin America.<\/em> Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Devli, K. &amp; Mordecai, M. (2019) <em>Supporters of European populist parties stand out on key issues, from EU to Putin. <\/em>Washington: Pew Research Center.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Farole, T., Goga, S. y Ionescu, M. (2018) \u201cRethinking Lagging Regions\u201d en <em>World Bank Report on the European Union.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Gramlich, J. y Simmons, K. (2018) <em>5 Takeaways about populism and the political landscape in Western Europe. <\/em>Washington: Pew Research Center.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Grande, E. <em>et al.<\/em> (2008) \u201c Globalizing West European politics: the change of cleavage structures, parties and party systems in comparative perspective\u201d en <em>Western European Politics in the Age of Globalization<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 320-344.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Grande, E. y Hutter, S. (2016) \u201cEuropean Integration and the challenge of politisation\u201d, en Swen Hutter, Edgar Grande y Hanspeter Kriesi, <em>Politicising Europe. Integration and Mass Politics<\/em>. Cambridge, UK: Cambridge University Press, pp. 3-31.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Guilluy, Ch. (2013) <em>Fractures Fran\u00e7aises<\/em>. Paris: Flammarion.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_______ (2015) <em>La France P\u00e9riph\u00e9rique<\/em>. Paris: Flammarion.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Katz, R. y Mair, P. (1995) \u201cChanging Models of Party Organization and Party Democracy. The Emergence of the Cartel Party\u201d en <em>Party Politics, <\/em>V. 1, n\u00fam. 1. London: Sage Publications, pp. 5-28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_______ (2018) <em>Democracy and the cartelization of political parties<\/em>. Oxford: Oxford University Press.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Key, V. (1955) \u201cA Theory of Critical Elections\u201d en <em>The Journal of Politics<\/em>, V. 17, n\u00fam. 1, pp. 13-18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Kriesi, H. <em>et al<\/em>., (2006) \u201cGlobalization and the transformation of the national political space: six European countries compared\u201d en <em>European Journal of Political Research<\/em>, V. 45, n\u00fam. 6, pp. 921-956.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_______ (2008) \u201cContexts of Party Mobilization\u201d en Kriesi et al., <em>Western European Politics in the Age of Globalization<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 23-52.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Kriesi, H. <em>et al.<\/em> (2008) \u201cGlobalization and its impact on national spaces of competition\u201d en <em>Western European Politics in the Age of Globalization<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 3-22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Kriesi, H. y Grande, E. (2016) \u201cThe euro crisis: a boost to the politicisation of European integration\u201d en Swen, H., Grande, E. y Hanspeter, K., <em>Politicising Europe. Integration and Mass Politics.<\/em> Cambridge, UK: Cambridge University Press, pp. 240-275.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Krugman, P. (1991) \u201cIncreasing Returns and Economic Geography\u201d en <em>Journal of Political Economy<\/em>, V. 99, n\u00fam. 3, pp. 483-499.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lipset, S. y Rokkan, S. (1967) \u201cCleavage Structures, Party Systems and Voter Alignments: An Introduction\u201d en Lipset y Rokkan, <em>Party Systems and Voter Alignments<\/em>. New York: The Free Press, pp. 1-64.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">OCDE-OECD (2018) <em>Regions and Cities at a Glance<\/em>, Paris.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Ostry, J., Loungani, P. y Furceri, D. (2016) \u201cNeoliberalism: Oversold?\u201d en <em>Finance &amp; Development<\/em>, V. 53, n\u00fam. 2, pp. 38-41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Polk, J. <em>et al.<\/em> (2017) \u201cExplaining the salience of anti-elitism and reducing political corruption for political parties in Europe with the 2014 Chapel Hill Expert Survey data\u201d en <em>Research &amp; Politics<\/em>, enero-marzo, pp. 1-9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Rodr\u00edguez-Pose, A. (2018) \u201cThe revenge of the places that don\u2019t matter (and what to do about it)\u201d en <em>Cambridge Journal of Regions, Economy and Society<\/em>, n\u00fam. 11, pp. 189-209.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_______ (2019) <em>The revenge of places that don\u2019t matter and the geography of EU discontent<\/em>, ESPON Seminar. Viena: Comisi\u00f3n Europea y London School of Economics and Political Science.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Rooduijn, M. (2018) \u201cWhat unites the voter bases of populist parties? Comparing the electorates of 15 populist parties\u201d en <em>European Political Science Review<\/em>, V. 10, n\u00fam. 3, pp. 351-368.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Simmons, K. <em>et al.<\/em> (2018) <em>In Western Europe, Populist Parties Tap Anti-Establishment Frustration but Have Little Appeal Across Ideological Divide<\/em>. Washington: Pew Research Center.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Stokes, B. (2015) <em>5 Key findings about how Europeans view the economy and EU.<\/em> Washington: Pew Research Center.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">______ (2018) <em>Populists views in Europe: It\u2019s not just the economy<\/em>. Washington: Pew Research Center.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Varoufakis, Y. (2017) <em>Adults In The Room: My Battle With Europe\u2019s Deep Establishment.<\/em> New York: Farrar, Straus y Giroux.<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La integraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea ha provocado el surgimiento de un nuevo eje de conflicto social que ha modificado los espacios pol\u00edticos nacionales de sus Estados miembros.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2631,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,260],"tags":[197,99,202,198,199,201,195,143,196],"class_list":["post-2421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-41","tag-clivaje","tag-crisis-financiera","tag-euro","tag-euroescepticos-pro-ue","tag-ganadores-perdedores","tag-integracion","tag-integracion-europea","tag-partido-politico","tag-politicas-neoliberales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2421"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2976,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421\/revisions\/2976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}