{"id":3315,"date":"2022-03-22T02:54:14","date_gmt":"2022-03-22T02:54:14","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=3315"},"modified":"2025-08-10T14:07:23","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:23","slug":"naturaleza-cultura-y-tecnologia-la-diversidad-cultural-como-instrumentopara-comprender-la-desinformacion-digitalen-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2022\/03\/22\/naturaleza-cultura-y-tecnologia-la-diversidad-cultural-como-instrumentopara-comprender-la-desinformacion-digitalen-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Naturaleza, cultura y tecnolog\u00eda. La diversidad cultural como instrumento para comprender la desinformaci\u00f3n digital en la pandemia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Carlos Dom\u00ednguez Domingo\/ Doctor en Antropolog\u00eda, investigador del CRIM-UNAM, maestro en Pol\u00edticas P\u00fablicas por FLACSO y guionista egresado del CCC.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/Morelos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3321\" width=\"691\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/Morelos.jpg 800w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/Morelos-300x225.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/Morelos-768x577.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Las plataformas o intermediarios de Internet en el mundo como Twitter, Facebook, Instagram, WhatsApp, Weibo, WeChat y TikTok, entre otros, se convirtieron en medios relevantes a trav\u00e9s de los cuales se ha gestionado buena parte de la informaci\u00f3n y la experiencia de las personas durante la pandemia de covid-19. Uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s visibles fue el que se dio a partir de la generaci\u00f3n y circulaci\u00f3n de desinformaci\u00f3n en los medios digitales sobre teor\u00edas de conspiraci\u00f3n sobre el origen del virus, as\u00ed como remedios falsos, tratamientos y sugerencias de prevenci\u00f3n, entre otros temas, que trajo consigo plantear instrumentos de verificaci\u00f3n y de control en las redes sociales por parte de agentes privados, gubernamentales y de organismos multilaterales. Este art\u00edculo explora a trav\u00e9s de diversos trabajos realizados en diferentes pa\u00edses de distintas regiones del mundo, que la cultura en su polisemia y como sistema mediador de la diversidad cultural, resulta \u00fatil para comprender la desinformaci\u00f3n digital: desde la noci\u00f3n sobre la \u2018naturaleza\u2019 para explicar el origen del virus, hasta su definici\u00f3n como resultado de la disputa entre posturas pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas y religiosas.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La definici\u00f3n del t\u00e9rmino \u2018naturaleza\u2019 en este art\u00edculo debe entenderse bajo la premisa de que su conceptualizaci\u00f3n (en el marco de la diversidad cultural) se puede localizar en la noci\u00f3n dualista generada por los conceptos de cultura que se desarrollaron principalmente por la antropolog\u00eda desde finales del siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX. Algunas de estas definiciones fueron retomadas m\u00e1s tarde en versiones m\u00e1s depuradas por los organismos multilaterales como la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), las cuales la emplearon como instrumento de comprensi\u00f3n y entendimiento entre las naciones para explicar, negociar y dirimir las diferencias de la diversidad cultural de la especie humana. La tecnolog\u00eda, la t\u00e9cnica y las formas de representar la naturaleza, sobre todo en lo que respecta a los procesos de enfermedad, salud y la manera de preservarla en las pr\u00e1cticas y expresiones culturales, hacen pensar que durante la pandemia del covid-19, las ideas respecto a la naturaleza pusieron en primer plano varias preguntas en torno a las nociones que se tienen de ella en el&nbsp; hemisferio occidental y las formas en las que la ciencia como verdad universal transita entre diversos marcos culturales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta forma, los conflictos que enfrent\u00f3 la humanidad ante la pandemia en casi todo el planeta, globaliz\u00f3 los problemas y con ello universaliz\u00f3 las preguntas. Se plantearon no s\u00f3lo las dimensiones humanas del cambio global a partir de revisar el impacto en los ecosistemas, sino tambi\u00e9n la forma en la que los marcos de referencia culturales la han gestionado. El hecho de que las primeras im\u00e1genes de la pandemia que se difund\u00edan en los medios y en las redes sociales se ilustraran predominantemente, por ejemplo, con personas pertenecientes a la poblaci\u00f3n asi\u00e1tica, hizo r\u00e1pidamente alertar sobre la estigmatizaci\u00f3n \u201cracial\u201d que se le estaba dando a la pandemia al asoci\u00e1rsele en su origen y propagaci\u00f3n con un grupo humano, y la necesidad de ofrecer una perspectiva sobre el contexto del cubrebocas usado en diferentes pa\u00edses (Batova, 2021). Como resultado de eventos de esta \u00edndole, se hizo necesario establecer la referencia de la relaci\u00f3n entre naturaleza y cultura dentro de un marco de comprensi\u00f3n m\u00e1s amplio que considere la diversidad cultural como parte de una interacci\u00f3n que expresa distintas formas de comprenderla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, la desinformaci\u00f3n a trav\u00e9s de los medios digitales en lo que va de la pandemia, es uno de los fen\u00f3menos presentes en muchos de los pa\u00edses. Tan s\u00f3lo entre marzo y noviembre del 2020, Facebook etiquet\u00f3 167 millones de publicaciones de usuarios por desinformaci\u00f3n, los cuales crearon o reprodujeron informaci\u00f3n que fue \u201cdesacreditada\u201d por los verificadores de la red social. A su vez, se eliminaron completamente 12 millones de publicaciones de usuarios en Facebook e Instagram por difundir informaci\u00f3n que se consider\u00f3 podr\u00eda provocar da\u00f1o f\u00edsico inmediatamente (Wagner, 2020). Un ejemplo representativo lo fue tambi\u00e9n cuando Twitter y Facebok, bloquearon un video del expresidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, Donald Trump, en el que se manejaba informaci\u00f3n err\u00f3nea sobre el covid-19 (Bolsover y Tizon, 2020).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las caracter\u00edsticas de la desinformaci\u00f3n digital es que se ha estudiado principalmente al interior de pa\u00edses como Estados Unidos y se han realizado hasta ahora pocos estudios desde una perspectiva multicultural. Todos estos elementos vistos a lo largo de las experiencias de diversos grupos humanos en el planeta, hacen pertinente explorar la relevancia de la diversidad cultural para intentar comprender mejor cu\u00e1l ha sido, hasta ahora, la forma en la que la cultura ha sido utilizada como un sistema mediador tanto del origen y la condici\u00f3n natural del virus covid-19, como de las estrategias de desinformaci\u00f3n digital que provienen tanto de interacciones pol\u00edticas, sociales y culturales, como de la forma en la que los diversos agentes, tanto p\u00fablicos como privados, han implementado instrumentos para enfrentarlas y contrarrestarlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Naturaleza y cultura<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La antropolog\u00eda como disciplina que refiere su campo de estudio en la cultura, encontr\u00f3 en su desarrollo diversas conceptualizaciones construidas desde su gestaci\u00f3n, que fueron construyendo un <em>corpus<\/em> desde donde mirar la naturaleza y concebir la cultura misma como un fen\u00f3meno posterior a ella. Las ideas evolucionistas de la cultura que vieron en las expresiones humanas un modelo \u00fanico en el que el estadio de las sociedades occidentales era el proyecto civilizatorio a seguir, y que por lo tanto las otras sociedades se encontraban en diferentes estadios en proceso para alcanzar ese lugar, resultaron las ideas centrales de las tendencias te\u00f3ricas del evolucionismo antropol\u00f3gico. Esta perspectiva de la cultura fue sustituida m\u00e1s tarde por las posturas de la antropolog\u00eda norteamericana culturalista de la mano de Franz Boas y sus disc\u00edpulos. Bajo esta \u00f3ptica&nbsp; la idea de diversos grados de desarrollo en relaci\u00f3n y en comparaci\u00f3n con las sociedades de Occidente se pluraliz\u00f3, es decir, se les dot\u00f3 a las expresiones y pr\u00e1cticas culturales de otros pueblos el mismo valor que el que tiene la sociedad occidental<br>y, por lo tanto, la cultura pas\u00f3 a expandirse en tanto ahora ya no se trataba solamente de una cultura, sino de muchas, y esta diversidad cultural se orientaba de acuerdo a las distintas&nbsp; particularidades y el devenir hist\u00f3rico que las definen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta acerca de en qu\u00e9 momento la naturaleza pas\u00f3 de tener una concepci\u00f3n ontol\u00f3gica como predecesora de la cultura a relativizarse respecto a las pr\u00e1cticas y nociones que tuvo como principal componente de una catalogaci\u00f3n en el orden de las cosas, puede tal vez responderse con que el culturalismo norteamericano que emana hasta cierto punto del historicismo alem\u00e1n, estableci\u00f3 como un telar de fondo que las concepciones culturales de las sociedades pueden denotar los principios universales donde la cultura como atributo exclusivamente humano se busca a s\u00ed misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de una naturaleza \u00fanica y universal que lo precede todo, se mantuvo presente tanto en la antropolog\u00eda francesa como en la inglesa. La b\u00fasqueda de los universales se convirti\u00f3 en una premisa bajo la cual estas ideas florecieron y desarrollaron importantes escuelas y posturas te\u00f3ricas como el estructuralismo representado por Levi Strauss y el funcionalismo relacionado a Radcliff Brown. Con ello, la condici\u00f3n humana resultar\u00eda ser una noci\u00f3n que&nbsp; precede toda la diversidad de las pr\u00e1cticas culturales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, parad\u00f3jicamente a estos planteamientos, las din\u00e1micas del desarrollo tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico manten\u00edan una noci\u00f3n de cultura que contrastaba con la naturaleza, puesto que bajo este enfoque se relacionar\u00eda con lo salvaje, lo irracional y lo no ilustrado. Al exponer estos dualismos, Descola establece que m\u00e1s que un enfoque que proponga dos aproximaciones -una desde un enfoque nomot\u00e9tico y otro idiogr\u00e1fico-, debemos de reconocer a la actividad cient\u00edfica como un mismo proceder pero con dos metodolog\u00edas distintas, una de ellas derivada de la generalizaci\u00f3n de las ciencias de la naturaleza y la otra desde la individualizaci\u00f3n, propias de las ciencias de la cultura. Para ello establece una pregunta clave: \u201c\u00bfMediante qu\u00e9 criterio, entonces, debemos reconocer aquello, qu\u00e9 en la profusi\u00f3n indiferenciada del mundo, es capaz de conducir a generalizaciones, o al contrario, a una reducci\u00f3n de lo particular?\u201d (Descola, 2012: 129). Para responder la pregunta, Descola plantea que debemos de hacer prevalecer una noci\u00f3n no dualista de la relaci\u00f3n, pues al considerar la cultura como sistema de mediaci\u00f3n con la naturaleza, o como una interfaz de su uso, su control, su preservaci\u00f3n y su transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica, la tecnolog\u00eda y los sistemas de organizaci\u00f3n humana que lo transforman, corremos el riesgo de pensarnos como las sociedades que la antropolog\u00eda evolucionista denomin\u00f3 como salvajes, sin considerar que tanto \u00e9stas como las sociedades occidentales contempor\u00e1neas, son capaces de conceptualizar la naturaleza y sus representaciones con toda su alteridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Descola, tales continuidades han llevado a establecer dos categor\u00edas que han derivado en abrir dos campos epistemol\u00f3gicos que conducen a separar lo humano de lo no humano (<em>Ibid<\/em>, p. 130). Esto significar\u00eda que m\u00e1s que plantearnos o discutir la unidad de la condici\u00f3n humana presente en la experiencia de ser y estar en el mundo, debemos de establecer nuestra manera de pensar, nuestra condici\u00f3n en el marco de la comprensi\u00f3n de miles de sociedades que la han comprendido y explicado en sus propios t\u00e9rminos (<em>Ibid<\/em>, p.144). Al revisar las continuidades y discontinuidades entre la naturaleza y la cultura que se expresan en nociones como el totemismo, el analogismo, el animismo o el naturalismo, establece que es claro que m\u00e1s que pensar en la t\u00e9cnica como un detonante de las discontinuidades en el corto plazo, es en los procesos m\u00e1s largos en los que estas nociones van echando ra\u00edz. Es as\u00ed que en el occidente contempor\u00e1neo predomina justamente una noci\u00f3n naturalista de lo vivo, lo que ha llevado a construir un discurso que incluye a todos los seres de la naturaleza y para lo cual la noci\u00f3n de cultura es de gran utilidad para comprender las continuidades y discontinuidades que existen en la diversidad cultural de la especie humana como parte de su experiencia vital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como lo apunta Descola, en la ideolog\u00eda moderna la separaci\u00f3n del ser humano de lo otro existente proviene de su concepci\u00f3n de interioridad que establece como doblemente subjetiva, lo que lo hace sujeto y por lo tanto individuo con derechos y responsabilidades. Es esta condici\u00f3n la que divide a lo humano y subordina todo lo no-humano a los decretos de la humanidad imperial (Descola, 2012: 289). En este sentido, podr\u00edamos decir que durante m\u00e1s de los doce meses que ha durado la pandemia, la nociones sobre tecnolog\u00eda y naturaleza entendida desde una alteraci\u00f3n en su equilibrio, se han transformado dr\u00e1sticamente; pero es tal vez en esta discontinuidad en donde puedan establecerse nuevas formas de comprender las nociones de naturaleza y cultura fuera de un entendimiento \u00fanico, que apele a la diversidad cultural en un nuevo marco de comprensi\u00f3n de la naturaleza y a la especie humana como parte de ella. En ese camino, es que debemos de concebir la cultura como esa noci\u00f3n mediadora no s\u00f3lo para comprender las ciencias de la naturaleza, sino tambi\u00e9n para explicar la experiencia de los grupos humanos como un instrumento de entendimiento para con ellos mismos, como para los otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cultura como sistema e instrumento de entendimiento&nbsp;&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras la creaci\u00f3n de la ONU y la UNESCO en 1945 como instrumentos multilaterales para preservar la paz en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial, la cultura no figur\u00f3 inmediatamente como un concepto que articulara las \u201ctransacciones\u201d entre los pa\u00edses como un t\u00e9rmino que por su misma polisemia permitiera aceitar las negociaciones internacionales, pues el primer concepto al que se le dio predominancia fue al de educaci\u00f3n, sobre todo por su capacidad de transformar a las personas como sujetos cr\u00edticos y como ciudadanos del mundo. Como lo establece Arizpe, en el marco de las transacciones internacionales en los organismos multilaterales, la aparici\u00f3n del t\u00e9rmino cultura como un vector articulador en la vida de los seres humanos en un marco social, se dio principalmente a partir de 1948 con la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, que en el p\u00e1rrafo primero del art\u00edculo 47 expresa: <em>\u201c<\/em>Toda persona tiene derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso cient\u00edfico y de gozar sus beneficios<em>\u201d.<\/em> La cultura como un concepto para sustituir a otros como al de raza para establecer y articular las diferencias entre los pueblos y las naciones a trav\u00e9s de la diversidad de la humanidad, apareci\u00f3 apenas unos a\u00f1os m\u00e1s tarde. La politizaci\u00f3n de la cultura tuvo un devenir a partir de estas nociones, pues se tuvo conciencia de que buena parte de los argumentos expresados para justificar los cr\u00edmenes que origin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial provinieron tambi\u00e9n de las nociones que hac\u00edan prevalecer los nacionalismos y la superioridad de un pueblo por encima de otro, pero sobre todo, por la capacidad de que estos discursos pudieran ser interiorizados y defendidos por muchas personas para materializar el exterminio y la dominaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las d\u00e9cadas siguientes, la cultura constituy\u00f3 un elemento pol\u00edtico fundamental en la formulaci\u00f3n internacional de diversas agendas de regiones y de bloques de pa\u00edses con caracter\u00edsticas comunes y de problemas locales de escala global como los de \u201clos pa\u00edses no alineados\u201d, el \u201ctercer mundo\u201d y el \u201capartheid\u201d, que desencadenaron las agendas mundiales en coordenadas concretas. M\u00e1s tarde, la cultura se incorpor\u00f3 como un elemento estrat\u00e9gico para sustentar proyectos de desarrollo tanto econ\u00f3mico como social, al considerarse un sistema abierto y mediador de estos procesos, as\u00ed como en la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas culturales y de patrimonio cultural, entre otras. No obstante, todos estos usos expresados en la convenciones y conferencias internacionales de la UNESCO a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la cultura permaneci\u00f3 como una capacidad racional de entendimiento en la que la identidad cultural participa transversalmente en la promoci\u00f3n de su reconocimiento, independencia y solidaridad entre los individuos y los grupos humanos. Esta noci\u00f3n de \u201cfacultad universal\u201d respecto a \u201cpr\u00e1cticas r\u00edgidas\u201d fue uno de los elementos que dieron esa condici\u00f3n d\u00factil de comprensi\u00f3n de la cultura y que dot\u00f3 de un sentido de lo cultural a la capacidad de los grupos humanos de interpretarse a s\u00ed mismos trascendiendo la politizaci\u00f3n de la identidad cultural para volver a la b\u00fasqueda de los valores universales.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este devenir, los planteamientos entre el relativismo cultural y la universalidad de los valores humanos, se expresaron en diversos tonos y expresiones. La mayor parte de ellos se centraban en proponer una revisi\u00f3n tanto de las ideas de cultura, como de las pr\u00e1cticas que determinaban las formas de comprender a la sociedad y a la naturaleza. En este orden de ideas, tambi\u00e9n se formularon propuestas sobre poner en tela de juicio lo que en los grupos y las sociedades se ha denominado como \u201cjusto y bueno\u201d, que llevaba a cuestionar sobre por qu\u00e9 resultar\u00eda ser eso: \u201cjusto y bueno\u201d. Godelier, en su reflexi\u00f3n sobre el papel de Occidente en diversas formas y grados en el desarrollo material de pr\u00e1cticamente todos los pueblos del mundo, apunta que la relaci\u00f3n de tales universales podr\u00edan estar m\u00e1s bien sujetas a la integraci\u00f3n de los grupos, las sociedades y las naciones, y sus patrones locales y costumbres a trav\u00e9s de comunidades que existen en las estructuras mundiales (Godelier en Arizpe, 1996: 70).&nbsp; Es justamente en este contexto general en el que las ideas sobre cultura se pusieron en relaci\u00f3n a los temas de la agenda planetaria en el nuevo milenio frente a los procesos culturales de la agenda global, ahora encarnados en temas como los derechos humanos, la equidad de g\u00e9nero, el medio ambiente y los flujos migratorios, entre otros; con ello la cultura contin\u00faa haciendo valer su importancia como un concepto que permite en su polisemia y operatividad, comprender desde la diversidad cultural los fen\u00f3menos contempor\u00e1neos del ser humano dentro y como parte de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/selvasecaOax.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3679\" width=\"-38\" height=\"-25\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/selvasecaOax.jpg 800w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/selvasecaOax-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/selvasecaOax-768x513.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La diversidad cultural en el nuevo milenio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el marco del nuevo milenio, la cultura mantiene su centralidad y alrededor de ella se formulan y publican en la UNESCO dos postulados que la establecen como ese veh\u00edculo mediador y con una gran maleabilidad para la discusi\u00f3n de temas pol\u00edticos, sociales y econ\u00f3micos. En este contexto se da la Declaraci\u00f3n Universal sobre la Diversidad Cultural (UNESCO, 2001) y la Convenci\u00f3n sobre la Protecci\u00f3n y Promoci\u00f3n de la Diversidad de las Expresiones Culturales (UNESCO, 2005). En este trayecto la cultura enfrenta un contexto completamente distinto: el del desarrollo tecnol\u00f3gico que estaba planteando desde inicios del siglo XXI; un reordenamiento acelerado de la cultura respecto a diversos \u00e1mbitos como las telecomunicaciones y con ello los planteamientos establecidos sobre derechos de autor, industrias culturales y acceso universal a Internet. Fue as\u00ed que la l\u00f3gica instrumental y tecnol\u00f3gica que daba paso de una realidad anal\u00f3gica a otra digital, reconfigur\u00f3 las nociones de cultura y de las estrategias propuestas para preservar la diversidad cultural. Los atributos del desarrollo tecnol\u00f3gico promet\u00edan una mayor capacidad creativa por parte de los grupos y pueblos menos desarrollados tecnol\u00f3gicamente, al democratizarse no s\u00f3lo de los artefactos para recibir contenidos audiovisuales, sino tambi\u00e9n para generarlos y producirlos. Sin embargo, si ya en el mundo anal\u00f3gico y en los inicios de la digitalizaci\u00f3n las inequidades en el flujo de bienes y servicios culturales, tanto de las grandes potencias de Occidente como de los corporativos regionales y las fuertes empresas nacionales predominaban ya que eran uno de los principales actores que concentraban el flujo de la producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de las obras art\u00edsticas y culturales en el mundo, la apertura de los mercados y la aparici\u00f3n de nuevos agentes corporativos digitales trasnacionales de gran capacidad, fueron controlando definitivamente los mercados y territorios en el mundo. Con ello, las ideas que dejaban ver en la digitalizaci\u00f3n ciertos contrapesos, resultaban ser relativas ya que si bien anteriormente los corporativos en el mundo anal\u00f3gico pod\u00edan ser regulados a trav\u00e9s de las legislaciones nacionales, ahora los corporativos digitales al moverse por territorios virtuales, adoptaban una naturaleza de car\u00e1cter transnacional en tanto cuentan con la capacidad de librar fronteras f\u00edsicas y operar en un territorio y ofrecer sus servicios en otros f\u00e1cilmente, lo que enfrenta otra l\u00f3gica para regularlos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La r\u00e1pida expansi\u00f3n y control corporativo de las denominadas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon), se plasmaba ya en la fuerte concentraci\u00f3n en diversos \u00e1mbitos culturales, sociales y culturales globales, pues de acuerdo al informe realizado por la agencia FaberNovel GAFAnomics: \u201cNew Economy, New Rules\u201d (2015), la media de internautas en el mundo pasaban ya m\u00e1s de la mitad del tiempo haciendo uso de sus m\u00faltiples servicios en l\u00ednea (correo electr\u00f3nico y comercio electr\u00f3nico, redes sociales, consumo de m\u00fasica o v\u00eddeo, etc.) (Garc\u00eda y Albornoz, 2019). Esta gran capacidad de penetraci\u00f3n en la vida de muchos de los ciudadanos en el planeta se daba superando desde 2016 una mayor presencia que incluso los grupos tradicionales de comunicaci\u00f3n cultural (Miguel y Casado en Garc\u00eda<br>y Albornoz, 2016), aspecto que se increment\u00f3 sustancialmente con las pol\u00edticas de confinamiento durante 2020 y los primeros meses de 2021,&nbsp; haciendo crecer estos promedios a nivel planetario.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en este contexto de grandes corporativos globales, regionales y locales, que la UNESCO a trav\u00e9s de sus convenciones alienta a los Estados naci\u00f3n a trav\u00e9s de sus instituciones, marcos constitucionales y de los tratados internacionales, a legislar por derecho propio a favor de una mayor equidad en estos flujos, dando un lugar especial a los contenidos locales, particularmente a los que expresen su diversidad a trav\u00e9s de la producci\u00f3n cultural independiente de gestores y artistas. En este orden de ideas es que Garc\u00eda y Albornoz proponen distinguir tres frentes y \u00e1mbitos desde donde se est\u00e1n generando una serie de reflexiones y generando conocimiento cient\u00edfico-t\u00e9cnico acerca del impacto de las tecnolog\u00edas digitales en la diversidad cultural: (1) <em>organismos internacionales<\/em>, entre los que destaca la UNESCO; (2) <em>organismos gubernamentales<\/em> y (3) <em>sociedad civil,<\/em> en la que se incluir\u00eda la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto al primer frente, el de <em>organismos internacionales,<\/em> destaca que fue a partir de la cuarta sesi\u00f3n de la Conferencia de las Partes (Par\u00eds, junio de 2013) donde se puso en la mesa de manera formal el debate sobre el impacto de la digitalizaci\u00f3n y el nuevo panorama que se configuraba en las pr\u00e1cticas y expresiones culturales. Esto deriv\u00f3 en que en los a\u00f1os subsecuentes, en distintas sesiones, se solicitaran estudios especializados sobre este tema en relaci\u00f3n con las convenciones signadas al inicio del milenio por varios pa\u00edses miembros de la UNESCO. Si bien en estos encuentros se expusieron distintos estudios provenientes de pa\u00edses como Francia, Canad\u00e1 y Espa\u00f1a, entre otros, que registraban lo que estaba ocurriendo, se expresaron tambi\u00e9n posturas encontradas considerando entre otros factores, los siguientes: que la UNESCO no era la instancia para dirimir esos temas m\u00e1s cercanos a la t\u00e9cnica y al mercado, otro era la dificultad de regular o dirigir el desarrollo din\u00e1mico y cambiante de la tecnolog\u00eda, y que dados los desequilibrios existentes en la materia, se corr\u00eda el riesgo de que los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, por su experiencia y capacidad de negociaci\u00f3n, pudieran imponer instrumentos que los beneficiaran m\u00e1s a ellos que a los que cuentan con menor nivel de desarrollo tecnol\u00f3gico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os subsecuentes el tema se fue colocando cada vez m\u00e1s en la agenda y los informes presentados daban cuenta en diversos sentidos de los siguientes factores: los cambios en la cadena de valor en la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de los bienes y servicios culturales, la aparici\u00f3n de nuevos agentes digitales en las cadenas de valor y los canales comerciales convencionales, un crecimiento en la oferta de contenidos culturales (especialmente en los pa\u00edses desarrollados), nuevos modelos de financiamiento y la urgencia de establecer pol\u00edticas culturales como estrategias de equipamiento y de acceso a Internet en pa\u00edses de bajo nivel de desarrollo para superar las brechas digitales (Vlassis en Garc\u00eda y Albornoz, 2019). En este marco, la \u2018neutralidad en la red\u2019<em> <\/em>fue un factor fundamental que se present\u00f3 como una estrategia para sustentar el derecho de los pa\u00edses menos desarrollados a implementar pol\u00edticas p\u00fablicas para solventar los desequilibrios y las inequidades digitales en la producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y acceso a los bienes y servicios culturales. A su vez, se instaron estrategias de cooperaci\u00f3n internacional de intercambio tecnol\u00f3gico, comercio digital, propiedad intelectual y telecomunicaciones para promover la diversidad cultural. Destaca tambi\u00e9n una recomendaci\u00f3n expresada como parte del informe titulado <em>El impacto de las tecnolog\u00edas digitales en la diversidad<\/em> (de 2016), \u201cque se refiere a la necesidad de mantener un enfoque dual al considerar la relaci\u00f3n entre las tecnolog\u00edas digitales y la diversidad de expresiones culturales. Es decir, por un lado, seguir prestando atenci\u00f3n a los aspectos universales\/comunes, involucrando un amplio abanico de oportunidades, desaf\u00edos y pol\u00edticas, y por otro, examinar los componentes locales\/espec\u00edficos definidos por la situaci\u00f3n particular y prioridades de cada pa\u00eds\u201d (Kulesz en Garc\u00eda y Albornoz, 2019). Al mismo tiempo que la UNESCO ha venido colocando una agenda sobre el tema de la diversidad cultural y la digitalizaci\u00f3n, otros organismos han puesto el tema en sus respectivos campos. Organismos como la Uni\u00f3n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), han colocado el tema en la mesa en funci\u00f3n de vincular la cultura y las tecnolog\u00edas digitales como elementos detonantes del desarrollo sostenible en sinton\u00eda con la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible impulsada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en&nbsp; 2015. Por su parte, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), ha puesto especial atenci\u00f3n tambi\u00e9n en reconocer los nuevos panoramas de circulaci\u00f3n de obras audiovisuales en las redes digitales para generar marcos para proteger los derechos de autor (Garc\u00eda y Albornoz, 2019).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto a los <em>organismos gubernamentales, <\/em>puede traerse a cuenta las iniciativas de diversos Estados-naci\u00f3n para dise\u00f1ar e implementar pol\u00edticas para establecer una adaptaci\u00f3n legal de los derechos culturales a los nuevos entornos digitales. En el caso de Latinoam\u00e9rica, Chile y Brasil son algunos pa\u00edses que han implementado legislaciones de diversos \u00f3rdenes. En el caso de Chile resalta que fue de los primeros pa\u00edses en implementar el principio de neutralidad tecnol\u00f3gica, que establece que las empresas proveedoras de acceso a Internet: \u201cno pueden bloquear, interferir, discriminar, obstaculizar o restringir arbitrariamente el derecho de cualquier usuario de Internet a usar, enviar, recibir o proporcionar cualquier contenido, aplicaci\u00f3n o servicio legal a trav\u00e9s de Internet, o cualquier otro tipo de actividad o uso legal a trav\u00e9s de la Red\u201d<em> <\/em>(<em>Ibid<\/em>)<em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Europa las legislaciones en la materia part\u00edan de la premisa de que las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n ya no son un sector espec\u00edfico, sino la base de todos los sistemas econ\u00f3micos modernos y, por lo tanto, una regulaci\u00f3n deb\u00eda consistir en poner las reglas sobre lo que las plataformas transnacionales digitales pueden hacer o no, as\u00ed como dotar de sistemas de apoyo a los agentes de todas las capacidades, especialmente para los m\u00e1s vulnerables con la digitalizaci\u00f3n, como los peque\u00f1os y medianos agentes de los diversos sectores (<em>Idem<\/em>). La <em>sociedad civil<\/em> por su parte, ha sido un agente fundamental al dise\u00f1ar y operar observatorios por la diversidad cultural que permanecen registrando y analizando el sector digital y las industrias culturales y creativas alrededor de ella, as\u00ed como las pr\u00e1cticas entre los agentes de diversas capacidades, en distintos niveles. Es claro que en los pa\u00edses con mayor desarrollo tecnol\u00f3gico es en donde estas instancias suelen tener mayor capacidad de investigaci\u00f3n y poder de influencia entre los agentes de la industria y las instituciones del Estado. En lo que respecta al \u00e1mbito acad\u00e9mico, los estudios y las investigaciones se han ocupado sobre todo en explicar y analizar los obst\u00e1culos que enfrenta la diversidad de las expresiones culturales, especialmente en los pa\u00edses y regiones en desarrollo, as\u00ed como las pol\u00edticas p\u00fablicas implementadas que se podr\u00edan dise\u00f1ar para propiciar y garantizar la equidad y el equilibrio establecidas en la Convenci\u00f3n de la UNESCO&nbsp; (<em>Idem<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda, las preocupaciones de muchos sectores de la academia subrayan que estamos frente a contextos cambiantes en los que el mercado y los avances tecnol\u00f3gicos para abrir \u00e1mbitos comerciales apenas y son comprendidos y paliados o resueltos por las pol\u00edticas p\u00fablicas, ya sean nacionales o panregionales. Cuestiones como el uso de los algoritmos y las pol\u00edticas de uso de datos personales en medio de las agendas de los grandes corporativos de los medios digitales (todo esto en el marco de una pandemia global), dejan entrever un escenario en tensi\u00f3n en el cual los mensajes, im\u00e1genes y videos, se multiplicaron para retratar las diversas realidades culturales frente a la desinformaci\u00f3n digital en la pandemia de covid-19.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La desinformaci\u00f3n digital&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La transformaci\u00f3n mundial en la vida de las personas en la \u00faltima d\u00e9cada, es el haber incorporado las nuevas tecnolog\u00edas y los artefactos tecnol\u00f3gicos propicios para usarlos en su cotidianeidad, en la denominada vida <em>on line.<\/em> La gran capacidad de comunicaci\u00f3n en cuanto a la velocidad de reproducci\u00f3n de ciertos mensajes y contenidos ha sido uno de los factores que hizo que muchos agentes sociales y pol\u00edticos, adem\u00e1s de los comerciales que abrieron el camino, incorporaran dentro de sus estrategias de comunicaci\u00f3n a las redes sociales como instrumentos clave para construir realidades con sus mensajes. Claramente, a diferencia de la \u00e9poca anal\u00f3gica en la que la comunicaci\u00f3n de los medios masivos se sustentaba principalmente bajo un esquema vertical de producci\u00f3n y recepci\u00f3n, en la era digital los mensajes pueden ser asimilados, refutados o discutidos, y en la medida de que cuentan con la capacidad y los instrumentos para producir y hacer circular mensajes y contenidos, los ciudadanos son ahora tambi\u00e9n productores y reproductores de los que circula en las redes. Es claro que no todos los ciudadanos cuentan con la misma capacidad global y regional para hacer llegar sus mensajes a otros como lo hacen los grandes corporativos a trav\u00e9s de las plataformas intermediaras de Internet. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la producci\u00f3n, el papel de los usuarios est\u00e1 en su capacidad de reproducci\u00f3n de la informaci\u00f3n y la desinformaci\u00f3n a trav\u00e9s de las plataformas de las redes sociales como Facebook con la funci\u00f3n de compartir o con Twitter con la acci\u00f3n de retuitear. Estas pr\u00e1cticas expansivas por medio de los nuevos agentes preponderantes y el uso de los algoritmos de aprendizaje autom\u00e1tico en la red, han dado como resultado uno de los comportamientos digitales desviados m\u00e1s amenazadores: el fen\u00f3meno denominado desinformaci\u00f3n digital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Lewandowsky, Ecker y Cook (2017), la desinformaci\u00f3n digital es producto de una serie de factores en las sociedades de democracias liberales entre los que se encuentran los siguientes: un \u201cdisminuido capital social de la ciudadan\u00eda, la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y social, la desigualdad entre los diversos sectores de la sociedad, as\u00ed como la desconfianza en los medios y los gobiernos<em>\u201d.<\/em>&nbsp; Con la digitalizaci\u00f3n, otras pr\u00e1cticas inherentes a la disputa por la atenci\u00f3n social se presentan por parte de empresas, medios de comunicaci\u00f3n, l\u00edderes, partidos y grupos pol\u00edticos, as\u00ed como de los gobiernos, todos los cuales establecen estrategias para&nbsp; hacer prevalecer sus mensajes respecto a los de los otros. Con la desinformaci\u00f3n digital dentro de los comportamientos desviados en l\u00ednea, como lo documenta Beaufort, la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y social se ha exacerbado en muchas democracias liberales (Beaufort en Losifidis y Nicoli, 2021).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justamente es en el contexto actual en el que la desinformaci\u00f3n digital se presenta como un serio fen\u00f3meno a estudiar y enfrentar. Para analizar y luego ofrecer estrategias concretas, Losifidis y Nicoli parten de la idea de analizar el proceso en dos grandes momentos: uno el de <em>la detecci\u00f3n y <\/em>el otro el de la <em>respuesta de la desinformaci\u00f3n digital<\/em>. Posteriormente, de acuerdo a los planteamientos de Wardle y Derakshan (2017), Losifidis y Nicoli retoman tres elementos constituyentes del fen\u00f3meno: los agentes (o creadores del contenido de desinformaci\u00f3n), el mensaje (contenido y sus caracter\u00edsticas) y el int\u00e9rprete (la v\u00edctima y el impacto que el mensaje tuvo en \u00e9l\/ella) (Wardle y Derakshan en Losifidis y Nicoli, 2021).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender primero lo que significa la desinformaci\u00f3n Losifadis&nbsp; y Nicoli retoman las definiciones de Shultz y Godson, que se\u00f1alan que debe comprenderse no s\u00f3lo la informaci\u00f3n falsa sino tambi\u00e9n la que se presenta como incompleta y enga\u00f1osa, que puede ser transmitida por un individuo o un grupo en diversas escalas, desde las m\u00e1s peque\u00f1as hasta las que pueden difundir, ya sea&nbsp; uno o muchos gobiernos. (Shultz y Godson en Losifidis y Nicoli, 2021). Una definici\u00f3n m\u00e1s reciente es la que se\u00f1alan Bennett y Livingston, quienes conciben la desinformaci\u00f3n como una serie de falsedades creadas y difundidas intencionalmente para crear historias o formatos documentales para promover, sobre todo, objetivos pol\u00edticos (Bennett y Livingston en Losifidis y Nicoli, 2021). Humprecht a\u00f1ade a esta idea de desinformaci\u00f3n, la que se da en formatos digitales a trav\u00e9s de sitios webs y luego se difunde en redes sociales con fines de lucro o para obtener influencia social (Humprecht en Losifidis y Nicoli, 2021). Al ser la desinformaci\u00f3n un fen\u00f3meno m\u00e1s amenazante en el contexto digital por su capacidad de difundirse en forma de mensajes en la redes sociales, la Comisi\u00f3n Europea expres\u00f3 que resulta un mayor riesgo para los procesos pol\u00edticos y para formular pol\u00edticas p\u00fablicas, as\u00ed como para preservar bienes p\u00fablicos como la protecci\u00f3n de la salud, el medio ambiente o la seguridad de los ciudadanos (Comisi\u00f3n Europea, en Losifidis y Nicoli, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desinformaci\u00f3n digital aprovecha la capacidad de los agentes para generar contenido que puede parecer en primera instancia real y que los usuarios pueden reproducir a sus contactos r\u00e1pidamente sin reflexionar mucho en su veracidad. Si bien los ciudadanos no act\u00faan necesariamente de mala fe, al divulgar el contenido falso se convierten en agentes importantes para que el fen\u00f3meno de la desinformaci\u00f3n digital se presente y reproduzca. En este proceso din\u00e1mico, los medios de comunicaci\u00f3n son muchas veces presas tambi\u00e9n de estas inercias de desinformaci\u00f3n sobre temas fundamentales y estrat\u00e9gicos para la estabilidad social y pol\u00edtica como lo son la salud -en este caso la pandemia de covid-19-, el medio ambiente, las estrategias de inmigraci\u00f3n, etc\u00e9tera. Todo esto entre otras cosas, genera desconfianza hacia los medios y las instituciones, como lo se\u00f1ala Dahlgren: \u201cla erosi\u00f3n de la democracia digital se ha identificado como una crisis \u2018epist\u00e9mica\u2019 de las esferas p\u00fablicas\u201d (Dahlgren en Losifidis y Nicoli, 2021). En este sentido, las redes sociales han alcanzado mucho m\u00e1s audiencia que los medios tradicionales; es el caso de Facebook que se convirti\u00f3 en la entidad m\u00e1s grande en el negocio de los noticieros al alcanzar una audiencia mayor que la de cualquier otra agencia o canal de noticias en el mundo, peri\u00f3dico, revista o sitio de noticias en l\u00ednea (Manjoo en Losifidis y Nicoli, 2021). Es por ello que muchos medios tradicionales han implementado la estrategia de dirigir el tr\u00e1fico de noticias a sus propios sitios webs utilizando las redes sociales (Ju, Jeong y Chyi, 2014; D\u2019Ancona en Losifidis y Nicoli, 2021). Para darnos una idea de la capacidad que tienen ahora estos corporativos digitales, de acuerdo a Kemp, en 2020 las redes sociales contabilizaron 3,800 millones de usuarios, siendo la m\u00e1s popular Facebook con 2,600 millones de usuarios activos mensuales; le siguen YouTube con 2,000 millones de usuarios y WhatsApp con 1,600 millones al mes (Kemp en Losifidis y Nicoli, 2021) (ver tambi\u00e9n statista.com, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los tipos de contenido audiovisual de desinformaci\u00f3n en las redes se encuentran los que se crean a trav\u00e9s de sitios webs que hacen creer a los usuarios que son leg\u00edtimos editores de noticias. Estos medios obtienen sus ganancias a trav\u00e9s de la publicidad que se muestra en sus sitios, pero a su vez son eficaces medios para influir en las opiniones y actitudes de los usuarios, por ello, una de las pol\u00edticas que se recomiendan en esta materia ha sido la de buscar la forma de bloquear o interrumpir las fuentes de ingreso de estos sitios. Otra de las formas extendidas en las que se presenta la desinformaci\u00f3n digital, adem\u00e1s de los mensajes de texto o de audio, es a trav\u00e9s de los llamados <em>deepfakes<\/em>, realizados con video y audio que pueden parecer como informaci\u00f3n veraz expresada muchas veces imitando la voz y rostros de ciertas personas medi\u00e1ticas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de los deepfakes, se encuentran las infograf\u00edas, los <em>think tanks <\/em>falsos (<em>fake tanks<\/em>), referencias acad\u00e9micas en conferencias o publicaciones falsas y los memes como mensajes extraordinariamente expansivos con cargas emotivas o de sentido del humor, de gran capacidad para persuadir a lo usuarios y ser compartidos velozmente a trav\u00e9s de las redes como informaci\u00f3n verificada. Dentro de estos procesos de digitalizaci\u00f3n y desarrollo tecnol\u00f3gico es que los algoritmos son cada vez m\u00e1s sofisticados, lo que ha propiciado que los mismos corporativos e intermediarios poderosos como Facebook est\u00e9n sumamente preocupados por este uso de su red social, por lo que han implementado diversas estrategias que intentan detectar estas pr\u00e1cticas, las cuales han sido tambi\u00e9n cuestionadas por atentar contra la libertad de expresi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas formas de desinformaci\u00f3n crece exponencialmente cuando entran en la ecuaci\u00f3n los bots o robots automatizados que, apoyados en los algoritmos, tienen la capacidad de regenerar y redistribuir grandes cantidades de mensajes y contenidos diariamente simulando ser usuarios, con la capacidad adem\u00e1s de interactuar con otros internautas. Estas formas de difundir informaci\u00f3n y actuar en la red se da sobre todo a trav\u00e9s de verdaderos ej\u00e9rcitos de<em> trolls<\/em> que suelen tener diversos usos, desde posicionar alg\u00fan mensaje o personaje pol\u00edtico, recolectar datos o inclusive intimidar o presionar a disidentes o actores contrarios a las causas que defienden.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los diferentes tipos de motivaciones de los agentes de desinformaci\u00f3n, la Comisi\u00f3n Europea encuentra motivaciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. A su vez, Benkler, Faris y Roberts (2018) enumeran como principales agentes que realizan y propagan desinformaci\u00f3n digital, al menos a: organismos cercanos a gobiernos extranjeros o nacionales, grupos de derecha, grupos que obtienen dinero con sitios de noticias falsas, campa\u00f1as formales que hacen uso de instrumentos de marketing como Cambridge Analytica, as\u00ed como redes de distribuci\u00f3n peer-to-peer. A su vez, estos agentes pueden ser distinguidos entre oficiales y no oficiales. Como los no oficiales se identifican, por ejemplo, los gobiernos externos que intentan \u201cdistorsionar el sentimiento pol\u00edtico nacional o extranjero, con mayor frecuencia para lograr un resultado estrat\u00e9gico y \/ o geopol\u00edtico\u201d (Weedon, Nuland y Stamos, 2017: 4). Estas motivaciones pol\u00edticas pueden tambi\u00e9n darse por agentes internos y no s\u00f3lo operar como medio no oficial, sino incluso generar contenidos que son retomados por medios de comunicaci\u00f3n que les son afines, como el caso documentado por Marantz que estudi\u00f3 en Estados Unidos <em>a trolls<\/em> que creaban y difund\u00edan mensajes de extrema derecha que llegaban a ser incluso retomados por cadenas de televisi\u00f3n como Fox News. En tales casos, dice Marantz, lograr\u00edan aumentar la viralidad del mensaje y, al hacerlo, lograr\u00edan \u201csecuestrar la democracia\u201d (Marantz, 2019).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los comportamientos en los que se expresan estos planteamientos se encuentra en el hecho de que los algoritmos propician comunidades de ciudadanos que se comunican s\u00f3lo entre ellos sin entablar un di\u00e1logo m\u00e1s amplio con otras comunidades. Esta polarizaci\u00f3n no s\u00f3lo se trata de la generaci\u00f3n de comunidades end\u00f3genas, sino que en ese proceso se marcan tambi\u00e9n los lugares de disputa en los que las comunidades encarnan luchas con todos los recursos con los que cuentan para hacer prevalecer su opini\u00f3n. En medio de todas estas transformaciones se encuentran los problemas pol\u00edticos, normativos y regulatorios que han dado juego a la desinformaci\u00f3n digital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Losifidis y Nicoli, dentro de los factores que deben de considerarse en el contexto de la desinformaci\u00f3n digital se encuentra el surgimiento, posicionamiento y cada vez mayor aceptaci\u00f3n popular y de las \u00e9lites, de los movimientos pol\u00edticos populistas y nacionalistas, muchos de \u00e9stos relacionados a la derecha pol\u00edtica, aunque los hay tambi\u00e9n relacionados con las ideas de la izquierda. La forma en la que estos experimentos populistas de extrema derecha y de izquierda han proliferado es capitalizando el descontento social a trav\u00e9s del uso de las redes sociales, colocando en la agenda posturas contrarias a la inmigraci\u00f3n, la equidad de g\u00e9nero o el cosmopolitismo y la integraci\u00f3n global. Las estrategias de estos agentes han tenido gran impacto en la redes sociales porque pueden colocar temas y posturas que no necesariamente predominan ni son emitidos en los medios de comunicaci\u00f3n convencionales. Como ejemplos est\u00e1n los casos de Donald Trump para ganar las elecciones utilizando informaci\u00f3n de los usuarios provenientes de Facebook y el inesperado triunfo del Brexit en Gran Breta\u00f1a, en donde mensajes nacionalistas y memes evocaban un mensaje emocional sobre las guerras mundiales como ant\u00edtesis de la figura de la Primer Canciller alemana con mensajes como \u201cNo ganamos dos guerras mundiales como para hacerle caso ahora\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia de los medios de comunicaci\u00f3n convencionales, las redes sociales parecen tener una fuerte influencia para modificar y magnificar un estado de \u00e1nimo p\u00fablico en las realidades de las personas influyendo en las discusiones en la arena p\u00fablica. La paradoja de todo esto es que si bien los corporativos digitales como Facebook, Twitter, Google y YouTube han dado apertura y posibilidad de mayor participaci\u00f3n incorporando a nuevas voces en las discusiones de la agenda p\u00fablica siendo importantes transmisores de noticias e informaci\u00f3n, estos atributos se ponen en entredicho cuando justamente son estos mismos canales por los que transita la desinformaci\u00f3n digital. La pregunta sobre la mejor forma de regular esta situaci\u00f3n es la que intentan resolver los Estados-naci\u00f3n y los organismos regionales y multilaterales. Esto ha orillado a que sean las mismas empresas y corporativos los que han tenido que implementar pol\u00edticas de verificaci\u00f3n de informaci\u00f3n, tanto creando algoritmos inteligentes como desplegando equipos de personas para hacer este trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es claro que si bien el problema p\u00fablico para regular la desinformaci\u00f3n digital ha puesto a generar estrategias a gobiernos, reguladores, proveedores de tecnolog\u00eda y a la academia, lo cierto es que este contexto se experiment\u00f3 y agudiz\u00f3 de manera particular en los a\u00f1os de la pandemia del covid-19. Dicho esto, uno de los pocos consensos es que cualquiera que sean estas estrategias debe de considerarse que cada contexto nacional, pol\u00edtico y social es diferente, y por lo tanto, no pueden aplicarse mec\u00e1nicamente las mismas pol\u00edticas en todos los lugares. Los marcos regulatorios que se han propuesto por todos estos agentes dejan ver que al ser la salud y las formas de preservarla parte de las construcciones culturales que se establecen en funci\u00f3n de otra clase de saberes cient\u00edficos y alternativos, el sentido de la verdad cient\u00edfica es relativa y deber\u00eda de entenderse sobre todo, en funci\u00f3n de los agentes que lo reproducen y el origen de la informaci\u00f3n. Esto conlleva a una cuesti\u00f3n central \u00bfde qu\u00e9 manera podemos distinguir en el marco de la protecci\u00f3n de la diversidad cultural la informaci\u00f3n falsa de la verdadera ante un evento natural que la misma ciencia se encuentra ahora apenas desentra\u00f1ando?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diversidad cultural y covid-19A partir de los primeros casos confirmados de covid-19 en Wuhan, China, a inicios de diciembre de 2019 y los primeros meses de 2020, cuando las infecciones y los decesos se extendieron a otros pa\u00edses, lo que deriv\u00f3 en que los gobiernos adoptaran diversas acciones de confinamiento, el uso de las redes sociales se increment\u00f3 notablemente como medio de comunicaci\u00f3n y fuente de informaci\u00f3n sobre este acontecimiento in\u00e9dito en la historia contempor\u00e1nea. Toda la informaci\u00f3n relacionada a la pandemia como parte de la producci\u00f3n cultural, se ha establecido como un instrumento fundamental para detener o acelerar su propagaci\u00f3n. La forma en la que las personas hacen frente al reto de detener los contagios y aliviar la enfermedad, est\u00e1 determinada en gran medida por sus pr\u00e1cticas culturales. Por ello, se ha puesto especial \u00e9nfasis en observar la forma en la que los mensajes de desinformaci\u00f3n se han convertido en un factor de alto riesgo para construir pol\u00edticas de salud eficaces. Incluso, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud defini\u00f3 como \u201cinfodemia\u201d al comportamiento de los mensajes digitales que propagan desde falsas teor\u00edas sobre el origen del virus hasta su manera de prevenirlo y curarlo.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>1<\/sup> En la referencia bibliogr\u00e1fica de World Health Organization se encuentra el link al reporte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta manera, la desinformaci\u00f3n durante el brote de covid-19 presenta una compleja interrelaci\u00f3n de factores culturales, sociales y pol\u00edticos (Leng, 2020), que ha llevado a diversos agentes privados y p\u00fablicos a dise\u00f1ar e implementar herramientas de verificaci\u00f3n y estrategias de prevenci\u00f3n de las pr\u00e1cticas de desinformaci\u00f3n. La amenaza de la propagaci\u00f3n del virus ha obligado a los residentes de diferentes pa\u00edses a responder a una ola r\u00e1pida de infecciones, y resulta que todas las personas que viven en una situaci\u00f3n de pandemia y cuarentena interpretan los medios para superar la crisis de manera diferente de acuerdo con su mentalidad espec\u00edfica, experiencia hist\u00f3rica y tradiciones culturales. A continuaci\u00f3n se exploran estudios interculturales realizados durante los primeros meses de la pandemia y la forma en la que la diversidad cultural resulta un elemento clave para explicar y atender el problema de la desinformaci\u00f3n digital ante el covid-19.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/slpEfraimHdzXolocotzi.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3680\" width=\"733\" height=\"502\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/slpEfraimHdzXolocotzi.jpg 800w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/slpEfraimHdzXolocotzi-300x206.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/slpEfraimHdzXolocotzi-768x526.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 733px) 100vw, 733px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hedonismo y utilitarismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el estudio de Grishina <em>et al.<\/em> (2020), realizan una encuesta entre migrantes rusos y otros migrantes europeos en Espa\u00f1a. A lo largo de la encuesta, los migrantes rusos parecen ser m\u00e1s tolerantes a ciertas condiciones sobre la pandemia y la forma en la que el gobierno espa\u00f1ol y el de otros pa\u00edses europeos enfrentan la situaci\u00f3n. Para estos autores es importante contrastar el papel de las ideas del utilitarismo y el hedonismo en la formaci\u00f3n de los valores occidentales modernos respecto a la actitud del pueblo ruso sobre tolerar el sufrimiento, el cual conducir\u00eda al desarrollo interior y revela la verdad de la vida (Golovanivskaya en Grishina, 2020). \u201cA la luz de esta cosmovisi\u00f3n, es mucho m\u00e1s probable que los europeos perciban una pandemia como una tragedia, a diferencia de los rusos, que pueden interpretarla como una experiencia\u201d (Grishina <em>et al.<\/em>, 2020).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es justamente la motivaci\u00f3n de conocer los factores culturales que determinan la creencia en la desinformaci\u00f3n, que Schneider <em>et al.<\/em> realizaron un estudio abordando cinco pa\u00edses: Reino Unido, Irlanda, Espa\u00f1a, Estados Unidos y M\u00e9xico, con diversas tasas de mortalidad y respuestas de los gobiernos. El estudio se centr\u00f3 por un lado en examinar el impacto de la desinformaci\u00f3n en la predisposici\u00f3n a tomar la vacuna y recomendar a seres cercanos aplic\u00e1rsela, y por el otro, a establecer las pautas de c\u00f3mo la desinformaci\u00f3n digital puede impactar en adoptar recomendaciones de salud p\u00fablica como usar el cubrebocas o guardar la sana distancia. Si bien en los resultados generales las personas expresaron no encontrar informaci\u00f3n err\u00f3nea sobre la pandemia que pudiera ser cre\u00edble, se advierten diferencias interculturales importantes. En M\u00e9xico y Espa\u00f1a, por ejemplo,&nbsp; fue en donde la informaci\u00f3n err\u00f3nea se calific\u00f3 como la m\u00e1s cre\u00edble, a\u00fan y cuando en Estados Unidos la informaci\u00f3n de que el virus fue creado en un laboratorio Chino result\u00f3 ser del 37%. Para los autores, esto puede explicarse&nbsp; por lo que denominan un \u201csistema de creencias\u201d, en el cual una creencia sobre una conspiraci\u00f3n se correlaciona con otras tantas. En lo que respecta a la ideolog\u00eda pol\u00edtica, no obstante que en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a el conservadurismo pol\u00edtico se asocia con una susceptibilidad mayor a la desinformaci\u00f3n, se tuvo en los primeros meses de la pandemia mayor confianza en los gobiernos y en los pol\u00edticos. Por su parte, de los cinco pa\u00edses del estudio, s\u00f3lo en M\u00e9xico el factor de&nbsp; mayor edad no se relacion\u00f3 con mayor exposici\u00f3n a la desinformaci\u00f3n, lo cual estar\u00eda relacionado a que son quienes est\u00e1n menos expuestos a las redes sociales, lugar en donde se considera que es donde existe una mayor probabilidad de encontrar noticias falsas. Sin embargo, en Estados Unidos o Gran Breta\u00f1a, la posibilidad de que las personas mayores reproduzcan m\u00e1s informaci\u00f3n err\u00f3nea, est\u00e1 m\u00e1s relacionado a motivos como ganancias pol\u00edticas y al consenso social. En todos los pa\u00edses, se encontr\u00f3 que autoadscribirse a una minor\u00eda, no s\u00f3lo de una etnia o una tendencia pol\u00edtica, presentaba mayor predisposici\u00f3n a teor\u00edas de conspiraci\u00f3n sobre el virus. A su vez, una constante en todos los pa\u00edses es que las personas con mayores niveles de marginalidad de educaci\u00f3n e ingresos, son m\u00e1s susceptibles a creer las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n. Otra constante es que existe una correlaci\u00f3n entre una mayor confianza en los cient\u00edficos con una menor creencia en la desinformaci\u00f3n y una mayor predisposici\u00f3n a aplicarse la vacuna, por lo que se establece que existe una relaci\u00f3n entre la desinformaci\u00f3n y el cumplimiento de las orientaciones sanitarias (Roozenbeek <em>et al.<\/em>, 2020).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Determinantes hist\u00f3ricas y tolerancia a la incertidumbre<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra de las referencias importantes es el que la prensa en diversos lugares del mundo compara la pandemia con otros sucesos hist\u00f3ricos nacionales. De esta forma, en los pa\u00edses europeos se compara con la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos con la Gran Depresi\u00f3n, mientras que en los Estados postsovi\u00e9ticos se compara con el colapso de la URSS y el accidente nuclear de Chernobyl. Ser\u00eda por ello que las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes o que no han experimentado sucesos como \u00e9stos, son los que resultaron ser m\u00e1s susceptibles a depresi\u00f3n y ansiedad durante la pandemia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los estudios interculturales llevado a cabo por Kim <em>et al.<\/em>, toma como pregunta de investigaci\u00f3n si los efectos directos e indirectos de la exposici\u00f3n a informaci\u00f3n err\u00f3nea en la b\u00fasqueda, elusi\u00f3n y el procesamiento de informaci\u00f3n difieren entre Estados Unidos, Corea del Sur y Singapur, basado en diferencias culturales. Estos autores parten del supuesto de que las culturas y las sociedades son vulnerables a la desinformaci\u00f3n en distintos grados (Wang <em>et al<\/em>., en Kim <em>et al<\/em>., 2020). En este sentido, entienden como \u2018evitaci\u00f3n de la incertidumbre\u2019 al \u201cgrado en que los miembros de una cultura se sienten amenazados por situaciones inciertas o desconocidas\u201d (Hofstede en Kim <em>et al<\/em>., 2020). De cierta manera la evitaci\u00f3n de incertidumbre se relaciona sobre todo con \u201cla ansiedad, las necesidades de seguridad y la orientaci\u00f3n a las reglas\u201d. De acuerdo a estos \u00edndices y un estudio transcultural basado en el modelo RISP, se considera como una cultura de evitaci\u00f3n de alta certidumbre a Corea del Sur, le seguir\u00eda Estados Unidos y con una cultura de evitaci\u00f3n de la incertidumbre m\u00e1s baja, Singapur. Bajo este esquema, \u201clas culturas de evitaci\u00f3n de alta incertidumbre tienden a ser menos tolerantes con la ambig\u00fcedad y la diversidad que las culturas de evitaci\u00f3n de baja incertidumbre\u2026 aquellos en culturas de evitaci\u00f3n de alta incertidumbre pueden tener m\u00e1s probabilidades de actuar sobre su insuficiencia de informaci\u00f3n para buscar y procesar con esfuerzo informaci\u00f3n relevante a fin de reducir su incertidumbre, que aquellos en culturas de evitaci\u00f3n de incertidumbre baja\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de los resultados m\u00e1s relevantes del estudio se encuentra una evidencia de que las pr\u00e1cticas culturales propician comportamientos y actitudes diferenciadas en cada pa\u00eds. Por un lado, se encontr\u00f3 que existe una correlaci\u00f3n entre la desinformaci\u00f3n err\u00f3nea con la insuficiencia de informaci\u00f3n sobre la pandemia. En las primeras etapas de una nueva pandemia, la exposici\u00f3n a informaci\u00f3n general sobre el riesgo desconocido en cuesti\u00f3n puede hacer que las personas se den cuenta de que necesitan m\u00e1s informaci\u00f3n, mientras que lo contrario es cierto para la desinformaci\u00f3n. <em>\u201c<\/em>En conjunto, es m\u00e1s probable que las poblaciones occidentales se vean influenciadas por la motivaci\u00f3n epist\u00e9mica que las orientales, independientemente de las tendencias de evitaci\u00f3n de la incertidumbre. En cambio, las diferencias culturales en las percepciones del control personal o la capacidad de buscar, procesar y retener informaci\u00f3n pueden estar estrechamente relacionadas con los efectos diferenciales de la insuficiencia de informaci\u00f3n<em>\u201d. <\/em>De esta manera, comparando las culturas de baja certidumbre como Singapur, las culturas de alta certidumbre como Corea del Sur, Jap\u00f3n y Alemania, presentan m\u00e1s ansiedad por la incertidumbre y esto generar\u00eda ser m\u00e1s susceptibles a los cambios de los avisos de salud&nbsp; (Kim <em>et al<\/em>., 2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las pr\u00e1cticas m\u00e1s localizadas en los estudios realizados hasta ahora respecto al covid-19 y la desinformaci\u00f3n en las redes sociales proviene de las teor\u00edas que difunden ideas acerca de que el covid-19 es el resultado de una conspiraci\u00f3n. Gerts <em>et al<\/em>., encontraron que al inicio de la pandemia, espec\u00edficamente durante los primeros cuatro meses, predominaron mensajes de desinformaci\u00f3n en la mayor parte de las redes sociales que planteaban tesis retomadas de eventos anteriores pero contextualizadas ahora ante el covid-19.&nbsp; Esta r\u00e9plica de otros mensajes que promueven ideas sobre el origen conspiratorio de agentes desconocidos en el covid-19 han hecho plantear a estos autores que ser\u00eda muy conveniente pensar que las instituciones p\u00fablicas de salud, podr\u00edan adoptar estas estrategias para dar a conocer sus mensajes (Gers, 2020). Silvia <em>et al<\/em>., encontraron en esta pr\u00e1ctica la importancia de<em> bots<\/em> durante los primeros cinco meses de la pandemia. Entre los principales hallazgos del estudio que analiz\u00f3 505 mil tuits relacionados con covid-19, es que si bien los usuarios reales pueden tuitear tanto hechos reales o verificables como informaci\u00f3n err\u00f3nea, los<em> bots<\/em> suelen tuitear m\u00e1s informaci\u00f3n err\u00f3nea. No obstante, los <em>bots<\/em> suelen utilizar los metadatos de las cuentas de usuarios y replicar la actividad similar a la que tienen los humanos, lo cual result\u00f3 ser m\u00e1s importantes para predecir un alto grado de participaci\u00f3n en tuits con informaci\u00f3n err\u00f3nea (Silva <em>et al<\/em>., 2020). Esto ser\u00eda una especie de r\u00e9plica de comportamiento cultural que se reproduce a trav\u00e9s de las cuentas artificiales o <em>bots,<\/em> y se mimetizar\u00eda con las pr\u00e1cticas digitales de otro usuario real. Las figuras de autoridad que participan en las conversaciones si bien suelen tener cierta influencia por diversas razones que desarrollaremos ahora, suelen estar sujetas a la confianza de las personas en las autoridades, en la ciencia y, sobre todo, por las creencias y pr\u00e1cticas culturales preexistentes de las personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las ra\u00edces pol\u00edticas de la desinformaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de los temas relacionados con la desinformaci\u00f3n digital sobre covid-19 en las redes sociales, suelen darse en este terreno virtual y no necesariamente en otros medios tradicionales, a\u00fan y cuando \u00e9stos retomen muchas veces este contenido. Madraki <em>et al<\/em>. bajo la hip\u00f3tesis de que la desinformaci\u00f3n digital ha contribuido a los altos n\u00fameros de contagios y decesos ocasionados por el covid-19 en el mundo, estudian la desinformaci\u00f3n digital en tres diferentes pa\u00edses: Ir\u00e1n, China y Estados Unidos, a trav\u00e9s de las plataformas de sus redes sociales multiling\u00fces como Twitter, Facebook, Instagram, WhatsApp, Weibo, WeChat y TikTok, recopilando un conjunto de informaci\u00f3n err\u00f3nea sobre covid-19, verificada y viral en tres idiomas: ingl\u00e9s, chino y persa. Los investigadores encontraron que la desinformaci\u00f3n en redes sociales variaba de acuerdo a la cultura, las creencias, las religiones, la libertad de expresi\u00f3n y el tipo de plataformas y el control del gobierno sobre ellas, pues si en China se tiene un estricto control del gobierno sobre las redes sociales que combate cierta parte de la desinformaci\u00f3n digital, en Ir\u00e1n las leyes que se mantienen al respecto, si bien son restrictivas en varios puntos, se hace poco por cumplirlas. En Estados Unidos est\u00e1n restringidas ciertas redes sociales como las que provienen de China y se est\u00e1n dise\u00f1ando estrategias para controlar la informaci\u00f3n err\u00f3nea de plataformas como Twitter y Facebook, no mediante restricciones del gobierno sino a trav\u00e9s de su autorregulaci\u00f3n. El estudio analiza diez categor\u00edas que se comparten en los tres pa\u00edses (curas, origen, pruebas, vacunas, m\u00e9todos de prevenci\u00f3n p\u00fablicos, m\u00e9todos de prevenci\u00f3n individual, n\u00famero de defunciones y casos confirmados, rumores sobre otros pa\u00edses -a menudo rumores xen\u00f3fobos internos y externos a un pa\u00eds-, transmisi\u00f3n de virus y otros -rastreo de contacto, recuperaci\u00f3n, predicci\u00f3n de la pandemia-). Para aproximarse a estos temas, los investigadores encontraron seis hilos conductores o lo que llaman ra\u00edces y que se establecen como fuentes de la desinformaci\u00f3n digital: 1) ra\u00edces relacionadas con la pol\u00edtica, 2) ra\u00edces m\u00e9dicas\/relacionadas con la ciencia, 3) celebridades y ra\u00edces relacionadas con la cultura pop, 4) ra\u00edces relacionadas con la religi\u00f3n, 5) ra\u00edces relacionadas con el delito y 6) cualquier otra declaraci\u00f3n falsa que no pueda fundamentarse como relacionada con las categor\u00edas mencionadas. Los hallazgos del estudio dejan ver por un lado la alta correlaci\u00f3n entre la religi\u00f3n y las noticias falsas en un contexto como el iran\u00ed, pero tambi\u00e9n el que existe en los tres pa\u00edses como producto de la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica en tanto fomentan opiniones r\u00edgidas y prejuicios contra grupos opuestos; es esta la ra\u00edz que result\u00f3 ser la m\u00e1s alta en cuanto porcentajes en los tres pa\u00edses e idiomas correspondientes (41%), ingl\u00e9s (31%) y \u00e1rabe-persa (27%).&nbsp; En este contexto, los autores se\u00f1alan que \u201cpara las democracias liberales, un desaf\u00edo clave es determinar c\u00f3mo controlar la informaci\u00f3n err\u00f3nea sin silenciar las voces necesarias para que los gobiernos rindan cuentas\u201d (Madraki <em>et al<\/em>., 2020).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Naturaleza y remedios falsos, tratamientos y sugerencias de prevenci\u00f3n&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La forma en la que el naturalismo ha permeado buena parte la discusi\u00f3n sobre lo que se presenta ante nosotros como un virus altamente contagioso y letal en millones de casos, ha generado en principio establecer diversas formas de comprender la interacci\u00f3n de la especie humana con el virus covid-19. En este contexto, es en donde las diversas pautas culturales de comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n del mundo humano y no humano encuentra distintas expresiones que de cierta manera se encuentran presentes en m\u00faltiples grados en los mensajes de desinformaci\u00f3n digital en las redes sociales. Es claro que no se trata de establecer aqu\u00ed una relaci\u00f3n entre todas las diversas formas de comprensi\u00f3n de las sociedades humanas respecto a lo que representa algo que no existe a simple vista como lo es un virus, pero lo que resultar\u00eda parad\u00f3jico en este proceso de la desinformaci\u00f3n digital, es que frente a algo desconocido por la humanidad, la noci\u00f3n de ciencia constituye un punto de referencia para reconocer lo que es verdad respecto a lo que no lo es. Este eje de explicaci\u00f3n suscita que todo aquella forma de concebir el virus, su prevenci\u00f3n, su cura y su adaptabilidad, resulte ponerse en entre dicho. Claro est\u00e1 que no se trata de adoptar una posici\u00f3n que anule este conocimiento pero es pertinente tambi\u00e9n construir un andamiaje que establezca cu\u00e1les son esos puntos en los que la cultura permite comprender el virus dentro del orden de lo existente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las consecuencias de la desinformaci\u00f3n digital respecto a seguir los remedios difundidos de la informaci\u00f3n err\u00f3nea han sido en muchos casos da\u00f1inos y fatales, como el caso de beber cloro o lej\u00eda como ant\u00eddoto del virus. Dharawat <em>et al<\/em>., proponen un an\u00e1lisis m\u00e1s fino al considerar que los mensajes no siempre contienen informaci\u00f3n completamente veraz o err\u00f3nea. En una situaci\u00f3n como la del covid-19, los primeros meses de la pandemia los mensaje podr\u00edan combinar en diversos grados ambas clases de informaci\u00f3n. Para ello, definieron categor\u00edas de an\u00e1lisis en funci\u00f3n de los da\u00f1os a la salud que puede generar, estableciendo desde la desinformaci\u00f3n que puede no generar ning\u00fan da\u00f1o, la que puede cambiar comportamientos o la que implica serios riesgos de cualquier individuo que siga los consejos y sugerencias expresados \u200b\u200ben el contenido de la publicaci\u00f3n en las redes sociales (Dharawat <em>et al<\/em>., 2020).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desinformaci\u00f3n y la diversidad cultural <em>on line<\/em> y <em>off line<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es interesante tambi\u00e9n vincular lo que ocurre en el mundo <em>off line<\/em> respecto a la desinformaci\u00f3n. Okereke <em>et al<\/em>. (2020), estudian la desinformaci\u00f3n en comunidades rurales africanas en las que no se cuenta generalmente con acceso a Internet. El estudio muestra que las comunidades en las zonas rurales de \u00c1frica est\u00e1n desvinculadas de la informaci\u00f3n sobre covid-19 debido a conceptos err\u00f3neos e informes superficiales generados por las autoridades sanitarias. Como en el mundo <em>on line<\/em>, se observa c\u00f3mo los principales desaf\u00edos se relacionan con el acceso a la deficiente informaci\u00f3n, a las pr\u00e1cticas culturales determinadas fuertemente a la religi\u00f3n en el contexto de la inestabilidad pol\u00edtica y a la precariedad en el acceso a servicios b\u00e1sicos como el de salud. Los autores encuentran que la deficiencia de la informaci\u00f3n propicia que las personas no sean capaces de creer o reconciliar las nociones abstractas de la teor\u00eda de los g\u00e9rmenes y los organismos vivos \u201cinvisibles\u201d que causan infecciones. Algunos mensajes gubernamentales desalentaban el contacto con los animales sin ninguna evidencia cient\u00edfica. Como en el mundo <em>on line<\/em>, en la vida <em>off line<\/em> los l\u00edderes religiosos son figuras muy importantes. En Nigeria y Uganda, los l\u00edderes religiosos cuentan con una alta credibilidad, esto sirve como un medio por el cual se propaga la informaci\u00f3n err\u00f3nea; ideas como que el virus no puede sobrevivir a altas temperaturas como se cree en Sud\u00e1n y con ello se dejan de implementar medidas como el distanciamiento social o el uso de mascarilla; otras son la creencia en Kenia de que el gobierno hace uso de la pandemia como una estrategia para desviar recursos, o bien, que ingerir bebidas alcoh\u00f3licas puede ayudar a prevenir el contagio, o las pr\u00e1cticas de inhalaci\u00f3n de vapor como mecanismo contra el virus que se registraron en Tanzania y la creencia de que la enfermedad s\u00f3lo da a altos estratos de la sociedad, por lo cual la poblaci\u00f3n rural se percibe inmune; e incluso la idea de que la estructura gen\u00e9tica de los africanos produce una alta inmunidad. Son todas estas ideas equivocadas las que han tenido un alto impacto en el manejo de la pandemia en \u00c1frica rural (Okereke <em>et al.<\/em>, 2020).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta ahora, los estudios de an\u00e1lisis de la desinformaci\u00f3n de la pandemia de covid-19 respecto a la diversidad cultural, si bien apenas son exploratorios, dejan ver la relevancia para analizar el impacto que tiene en las personas de todo el mundo la informaci\u00f3n que reciben. Las pr\u00e1cticas culturales son un claro marco de referencia para entender con mayor profundidad y grado de complejidad el comportamiento de la epidemia y su propagaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n para generar estrategias de salud p\u00fablicas que permitan llegar a m\u00e1s personas con m\u00e1s grados de certezas. Si bien esta aproximaci\u00f3n abord\u00f3 estudios con diversas metodolog\u00edas y acercamientos multidisciplinarios que estudiaron pa\u00edses de diversas regiones del mundo, deja ver distintas cosmovisiones que hacen cuestionarse claramente los modelos de los organismos multilaterales como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, que estar\u00edan dejando de lado muchos de los marcos que tiene la UNESCO respecto a la diversidad cultural vistos en este texto y que resultar\u00edan fundamentales para ser implementados en las estrategias, tanto nacionales como locales, para combatir la desinformaci\u00f3n digital sobre los efectos de la pandemia y difundir programas para su prevenci\u00f3n. En este sentido, es claro que el marco de la cultura como referencia de entendimiento y comprensi\u00f3n es necesario para establecer las diferencias culturales que se expresan en relaci\u00f3n a los elementos presentes en esta tendencia global de la pandemia que marca una nueva manera en la que se est\u00e1n reconfigurando las nociones sobre naturaleza, salud, enfermedad y la tecnolog\u00eda en el mundo.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1665\" \/><figcaption><br><br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Referencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arizpe, L. (2019) <em>Cultura, transacciones internacionales y el Antropoceno.<\/em> M\u00e9xico: Ed. CRIM-UNAM, Miguel \u00c1ngel Porr\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Albornoz, L. y Garc\u00eda, M. (2019) <em>Audio-Visual Industries and Diversity&nbsp;Economics and Policies in the Digital Era<\/em>. Nueva York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Batova, T. (2021) \u201c\u2018Picturing\u2019\u201d Xenophobia: Visual Framing of Masks During COVID-19 and Its Implications for Advocacy in Technical Communication\u201d en&nbsp;<em>Journal of Business &amp; Technical Communication<\/em>,&nbsp;35 (1), pp. 50-56.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bolsover, G. y Tizon, J.T. (2020) <em>Social Media and Health Misinformation during the US COVID Crisis<\/em>. U.S.: Cornell University. Disponible en: https:\/\/arxiv.org\/abs\/2008.05271 (consulta 08\/12\/2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Descola, Ph. (2012) <em>M\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza y la cultura<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dharawat, A. <em>et al<\/em>. (2020) <em>Drink bleach or do what now? Covid-HeRA: A dataset for risk-informed health decision making in the presence of COVID19 misinformation.<\/em> U.S.: Cornell University. Disponible en: https:\/\/arxiv.org\/abs\/2010.08743 (consulta 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gerts <em>et al<\/em>. (2021) <em>An Analysis of COVID-19 Conspiracy Theories and Misinformation Spread on Twitter \u2018Thought I\u2019d Share First\u2019<\/em>. U.S.: JMIR Public Health and Surveillance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Grishina, N. y Lupulyak, P.V. (2020) \u201cThe COVID-19 Experience: Features of Culture and Belonging in the Context of Peoples Native to a Country and Migrants\u201d en <em>Psychology in Russia. State of the Art<\/em>. 2020, Vol.13, Issue 4, pp. 119-133.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kim, H. et al. (2020) \u201cEffects of COVID-19 Misinformation on Information Seeking, Avoidance, and Processing: A Multicountry Comparative Study\u201d en <em>Science Communication,<\/em> Oct. 2020, Vol. 42, Issue 5, pp. 586-615.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leng <em>et al<\/em>. (2020) Analysis of misinformation during the COVID-19 outbreak in China: cultural, social and political entanglements. U.S.: Cornell University. Disponible en: https:\/\/arxiv.org\/abs\/2005.10414 (consulta 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Losifidis, P. y Nicoli, N. (2021) <em>Digital Democracy, Social Media and Disinformation<\/em>. Nueva York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madraki, G. <em>et al.<\/em> (2020) <em>Characterizing and Comparing COVID-19 Misinformation Across Languages, Countries and Platforms<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Okereke, M. <em>et al.<\/em> (2020) \u201cCOVID-19 Misinformation and Infodemic in Rural Africa\u201d en <em>American Journal of Tropical Medicine &amp; Hygiene<\/em>, Feb. 2021, Vol. 104, Issue 2. U.S.: American Society of Tropical Medicine &amp; Hygiene, pp. 453-456.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roozenbeek, J. <em>et al<\/em>. (2020) \u201cSusceptibility to misinformation about COVID-19 around the world\u201d en Royal Society Open Science, Vol 7, Issue 10. UK: The Royal Society, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Silva, M. et al. (2020) <em>Predicting Misinformation and Engagement in COVID-19 Twitter Discourse in the First Months of the Outbreak.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wagner, K. (2020) \u201cFacebook Labeled 167 Million User Posts for Covid Misinformation\u201d en Bloomberg.com<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">World Health Organization (2020). <em>Novel Coronavirus (2019-nCoV) Situation Report, 13.<\/em> Disponible en: https:\/\/www.who.int\/docs\/default-source\/ coronaviruse\/situation-reports\/20200202-sitrep- 13-ncov-v3.pdf<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo explora a trav\u00e9s de diversos trabajos realizados en diferentes pa\u00edses de distintas regiones del mundo, que la cultura en su polisemia y como sistema mediador de la diversidad cultural, resulta \u00fatil para comprender la desinformaci\u00f3n digital.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3321,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,270],"tags":[279,278,277,273],"class_list":["post-3315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-42","tag-covid-19","tag-desinformacion-digital","tag-diversidad-cultural","tag-naturaleza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3315"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3315\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4653,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3315\/revisions\/4653"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}