{"id":3466,"date":"2022-03-22T02:14:29","date_gmt":"2022-03-22T02:14:29","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=3466"},"modified":"2025-08-10T14:07:24","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:24","slug":"a-proposito-de-laboratorios-en-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2022\/03\/22\/a-proposito-de-laboratorios-en-la-selva\/","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de <em>Laboratorios en la Selva<\/em>"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rafael Guevara Fefer\/ Profesor titular del Colegio de Historia de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (UNAM). Imparte cursos de Historia de la Ciencia desde 1992. Investiga sobre la historia de las ciencias biol\u00f3gicas e historiograf\u00eda de las ciencias en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/jumpstory-download20220322-011713-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3471\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/jumpstory-download20220322-011713-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/jumpstory-download20220322-011713-300x225.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/jumpstory-download20220322-011713-768x576.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/03\/jumpstory-download20220322-011713.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-right\"><em>(\u2026) de los tres reinos de la naturaleza, el vegetal es el que desempe\u00f1a el papel m\u00e1s importante y sin contradicci\u00f3n el m\u00e1s fecundo, puesto que es el gran recept\u00e1culo de la vida. El que nutre mediata o inmediatamente, a quien vuelven las mol\u00e9culas de los seres organizados cuando mueren y se desagregan. \u00c9l mantiene sin interrupci\u00f3n la circulaci\u00f3n de los fluidos asimilables de la tierra y de la atm\u00f3sfera. Si su acci\u00f3n se paralizase o se destruyese el reino animal se anonadar\u00eda, las fuentes de la alimentaci\u00f3n ser\u00edan cegadas, la inanici\u00f3n extender\u00eda por doquier los dominios de la muerte, <\/em>\n<em>toda organizaci\u00f3n ser\u00eda destruida, todo foco vital se extinguir\u00eda. <\/em>\nHerrera Fern\u00e1ndez, 1870.<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Estas palabras del infatigable profesor Alfonso Herrera Fern\u00e1ndez, art\u00edfice de las <em>Farmacopeas<\/em> mexicanas de finales del siglo XIX, dejan claro que el pasado de la humanidad como cultura y como especie biol\u00f3gica fue posible gracias a las plantas, y que el presente, as\u00ed como el futuro, no son posibles sin el reino vegetal y todas las riquezas y misterios que podemos encontrar en \u00e9ste, debido a la doble voluntad humana de representar e intervenir a la naturaleza que data de miles de a\u00f1os. Una formidable historia que confirma la lecci\u00f3n de la farmacia mexicana decimon\u00f3nica es la obra<em> Laboratorios en la selva. Campesinos mexicanos, proyectos nacionales y la creaci\u00f3n de la p\u00edldora anticonceptiva<\/em> de Gabriela Soto Laveaga, reci\u00e9n editada en espa\u00f1ol por nuestro sempiterno Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (2020), despu\u00e9s de una d\u00e9cada de su primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s. Libro de historia que extra\u00f1amente est\u00e1 publicado en la Colecci\u00f3n Ciencia y Tecnolog\u00eda, a pesar de que en \u00e9ste no se destaquen acciones epist\u00e9micas de la ciencia o sus resultados m\u00e1s conspicuos. M\u00e1s bien es una potente historia que visibiliza a la gente de campo que colect\u00f3 la ra\u00edz de la Cabeza de Negro y la del Barbasco para convertirlos en esteroides y anticonceptivos, as\u00ed como de su capacidad para movilizar plantas silvestres, el lenguaje qu\u00edmico y los laboratorios a su favor, lo que nos recuerda <em>Pasteur: una ciencia, un estilo, un siglo<\/em> (1995) de Bruno Latour.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autora afirma al final de la obra: \u201cComo demuestra este libro, un pu\u00f1ado de campesinos aprendieron los suficiente de procesos qu\u00edmicos esenciales para manipular la producci\u00f3n de diosgenina. Dichos individuos se beneficiaron financiera y socialmente al asociarse con la ra\u00edz\u201d (p. 298). As\u00ed mismo pudieron participar de las pol\u00edticas p\u00fablicas nacionales y en las empresas paraestatales. Este hurgar cient\u00edficamente en las comunidades vegetales para obtener productos para la salud y la industria no era novedad en los a\u00f1os cuarenta del siglo XX. Desde el siglo XIX los proyectos de modernizaci\u00f3n de este pa\u00eds de campesinos y mineros, echaron a andar el Instituto M\u00e9dico Nacional, en \u00e9ste se mezclaron la ciencias biom\u00e9dicas para poder lograr una terap\u00e9utica nacional y la qu\u00edmica-farmac\u00e9utica fue un instrumento indispensable para construir los ritmos de la vida moderna y para convertir los recursos naturales en mercanc\u00edas y riqueza.<sup>1<\/sup> Aunque la pretensi\u00f3n de lograr medicinas propias tuvo que enfrentar a la vuelta del siglo XIX un cambio de r\u00e9gimen pol\u00edtico, la din\u00e1mica del capitalismo y una poderosa industria farmac\u00e9utica trasnacional que ya estaba armada con patentes y dispositivos protectores de la propiedad privada. Si bien no era suficiente con conocer y explicar la naturaleza de las plantas, hab\u00eda que transformarlas en mercanc\u00eda, y eso es otra historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>1<\/sup> La dimensi\u00f3n de tal instituci\u00f3n como precursora de logros e historias que vendr\u00edan en el siglo XX puede aquilatarse en Gabino S\u00e1nchez Rosales (2019), Historia del Instituto M\u00e9dico Nacional de M\u00e9xico 1888-1915. M\u00e9xico: Facultad de Medicina-UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso comentar, desde nuestros pininos en este negar el ocio\/negocio, qu\u00e9 es hacer historia de la ciencia. Nos pregunt\u00e1bamos, en una atm\u00f3sfera propia de los efectos del alcohol, el tabaco y los caf\u00e9s, qu\u00e9 hace a un libro de historia ser bueno. Hoy, muchos a\u00f1os despu\u00e9s y muchas trasnochadasacumuladas, no tengo respuesta para saber a ciencia cierta qu\u00e9 debe contener un libro en sus hojas y entre sus pastas, para que sea le\u00eddo y vuelto a leer; de esos que tienen potencia explicativa, que son atractivos, seductores y, por supuesto, que no ser\u00e1n alejados de las discusiones futuras por las modas historiogr\u00e1ficas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debo aclarar que en cualquier taxonom\u00eda hay definiciones b\u00e1sicas que ayudan a acomodar los objetos \u2014libros de historia de la ciencia, plantas, virus o animales\u2014, m\u00e1s siempre existe la percepci\u00f3n de quien conoce en teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, el g\u00e9nero y la familia de los objetos a clasificar. Como clasificador involuntario y luego obligado, de textos sobre ciencia en M\u00e9xico \u2014como he sido desde hace casi tres d\u00e9cadas\u2014, tengo la percepci\u00f3n de que <em>Laboratorios en la Selva<\/em> es una obra interesante, \u00fatil y emocionante para el ojo entrenado y para cualquier curioso pertinente e impertinente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este libro resistir\u00e1 las modas y las tragedias historiogr\u00e1ficas, luego se transformar\u00e1 a partir de hoy, de ahorita mismo, en referencia obligada para quienes viven del cuento. S\u00ed, del cuento que viene produci\u00e9ndose alrededor de la memoria cient\u00edfica nacional, particularmente de las ciencias biom\u00e9dicas, pues es una obra que visiblemente contribuye a la comprensi\u00f3n de las ciencias en el segundo tercio del siglo XX. Poco a poco, y a ratos aprisa, tender\u00e1 a ocupar el lugar que le corresponde en el universo de obras hist\u00f3ricas que piensan la ciencia a trav\u00e9s del tiempo en M\u00e9xico; por supuesto ser\u00e1 un lugar preponderante, cerca de las obras de Mechthild Rutsch, Luz Fernanda Azuela, Patricia Aceves Pastrana, Hayde\u00e9 L\u00f3pez Hern\u00e1ndez, Mette Wacher Rodarte, Martha Eugenia Rodr\u00edguez P\u00e9rez, Mar\u00eda Luisa Rodr\u00edguez Sala, Ana Cecilia Rodr\u00edguez, Ana Mar\u00eda Carrillo, Laura Ch\u00e1zaro Garc\u00eda, Rosaura Ruiz Guti\u00e9rrez, Ana Mar\u00eda Huerta Jaramillo, Miruna Achim, Mar\u00eda de la Paz Ramos Lara, Daniela Bleichmar, Graciela Zamudio Valera, Lucero Morelos Rodr\u00edguez y de otras autoras y autores que no por omitirles, son menos importantes para sumergirnos a trav\u00e9s del tiempo en los trabajos y los d\u00edas de la ciencias mexicanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leer la obra de Gabriela Soto reiter\u00f3 el recuerdo de una lecci\u00f3n decimon\u00f3nica de la rep\u00fablica de las letras: la mejor refutaci\u00f3n que se puede hacer de una obra es hacer una de mejor calidad sobre el mismo tema. Ahora s\u00e9 que ante el impulso de criticar el trabajo de algunos de los colegas que investigan las ciencias biom\u00e9dicas, la din\u00e1mica cultural de la ciencia en el siglo XX o sobre las instituciones cient\u00edficas, lo mejor ser\u00e1 recomendar <em>Laboratorios en la Selva<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que para quienes andan a la caza de supuestas innovadoras metodolog\u00edas que expliquen la trayectoria hist\u00f3rica de los saberes cient\u00edficos, mismos que luego se enganchan con mera pirotecnia verbal o con teor\u00edas y m\u00e9todos que parecen recetas universales -que ya comprendimos que \u00e9stas no existen m\u00e1s que como br\u00fajulas o para inspirar nuestras perspectivas-, antes que nada lo mejor ser\u00e1 invitarles a que lean esta obra, en lugar de emprender sendas discusiones que en algunas ocasiones s\u00f3lo son un juego de front\u00f3n de palabras y cartas credenciales, y en otras, intentos de iluminaci\u00f3n garantizada cuando los colegas son fuere\u00f1os o tienen la claridad propia o el prejuicio de que la ciencia en Am\u00e9rica Latina es y ha sido perif\u00e9rica, atrasada, subdesarrollada o, en el mejor de los casos, dependiente. Y advertirles que el libro reitera la manida palabra populismo, sin una conceptualizaci\u00f3n adecuada para usarla, pues se usa lo mismo para hablar de Luis Echeverr\u00eda que de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Sin embargo, la atractiva narrativa de este texto est\u00e1 lejos de agotar las explicaciones sobre la comunidad cient\u00edfica mexicana y la llamada \u201cp\u00edldora\u201d, aunque nos da muchas pistas para explicar y comprender el papel que jugaron los qu\u00edmicos y ec\u00f3logos mexicanos del siglo XX para con sus disciplinas y para el pa\u00eds mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Laboratorios en la selva<\/em> es de f\u00e1cil y grata lectura, lo que significa que, detr\u00e1s de este libro, hay mucho trabajo de archivo, campo y gabinete, as\u00ed como talento y pasi\u00f3n por parte de su autora. Sin duda ayuda a la narrativa del mismo, que el asunto de que trata es atractivo y que los personajes son carism\u00e1ticos; tanto los qu\u00edmicos que obten\u00edan esteroides de la Cabeza de negro y la p\u00edldora anticonceptiva del Barbasco, como los campesinos que cuentan a la autora c\u00f3mo fue posible la gesta de arrancar a la selva sus frutos en medio de tanta adversidad y arriesgando la vida misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien visit\u00f3 en abril del a\u00f1o 2006 el National Museum of American History&nbsp; (Washington D.C.), pudo admirar una exposici\u00f3n sobre los desarrollos tecnol\u00f3gicos y su importancia para el mudo actual; \u00e9sta era un espect\u00e1culo muse\u00edstico para todo p\u00fablico que educaba informalmente sobre c\u00f3mo ciertos inventores a trav\u00e9s de la ciencia y la tecnolog\u00eda, as\u00ed como por su propia genialidad, lograron inundar nuestro tiempo de objetos fant\u00e1sticos que nos hacen la vida m\u00e1s f\u00e1cil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La narrativa pl\u00e1stica, escrituraria, lum\u00ednica y espacial de la exposici\u00f3n dejaba un lugar privilegiado para la invenci\u00f3n de la pastilla anticonceptiva, la p\u00edldora: hecho hist\u00f3rico del siglo XX tan importante como los procesos de descolonizaci\u00f3n que vivi\u00f3 el mundo despu\u00e9s de la llamada Segunda Guerra Mundial, o como cualquiera de los hechos fundamentales de nuestro cronotopo. Por primera vez, sin renunciar al sexo, las mujeres podr\u00edan, si se les permit\u00eda \u2014fundamentalmente porque nuestras sociedades machistas y heteronormadas se han encargado de imponer l\u00edmites al ejercicio de la sexualidad\u2014, tener la opci\u00f3n de elegir cu\u00e1ndo y c\u00f3mo embarazarse. La p\u00edldora es un producto cien por ciento interdisciplinario hecho de una mixtura de saberes tan diversos como la bot\u00e1nica, la endocrinolog\u00eda, la ecolog\u00eda de las selvas mexicanas, la bioqu\u00edmica, la fisiolog\u00eda y otros tantos, que llenar\u00eda p\u00e1ginas enteras. Antes de llenar p\u00e1ginas con muchos datos, s\u00f3lo quiero ilustrar que en esta experiencia museogr\u00e1fica imperial pude confirmar que la participaci\u00f3n fundamental de M\u00e9xico, como naturaleza y como tradici\u00f3n cient\u00edfica, fue omitida de la sorprendente historia de la famosa p\u00edldora, para poder contar el cuento de que los pa\u00edses del Norte, solitos, producen lo bueno de este mundo, dejando a los pa\u00edses del Sur el rol de comparsas.<\/p><cite><p>(Guevara, 2014)<\/p><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy gracias a <em>Laboratorios en la Selva<\/em>, tengo la esperanza de que en pr\u00f3ximas exposiciones cuyo tema sea: \u201cc\u00f3mo fue posible lograr la famosa p\u00edldora anticonceptiva\u201d, en cualquier parte del mundo \u00e9stas puedan dejar muy atr\u00e1s la versi\u00f3n hist\u00f3rica que hac\u00eda invisible los actores y sucesos mexicanos que la hicieron posible.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mirar hacia atr\u00e1s y observar que desde los a\u00f1os 40 del siglo pasado existe la capacidad de convertir ra\u00edces en m\u00e1gicos f\u00e1rmacos no debe sorprendernos, pues ya desde las segunda d\u00e9cada del siglo XX, el farmac\u00e9utico Alfonso Luis Herrera, otro Alfonso distinto al que abre este texto, considerado por cierta historiograf\u00eda el primer bi\u00f3logo mexicano, afirmaba particularmente en su <em>Biolog\u00eda y plasmogenia <\/em>(1924), que la ciencia que \u00e9l propon\u00eda para comprender la l\u00f3gica de la vida, una vez triunfante, permitir\u00eda a la medicina \u201ccurar o evitar todas la enfermedades, la vejez y la muerte\u201d. Tal como prometen algunos de los art\u00edfices de actual biotecnolog\u00eda. Tal como cre\u00edan algunos cient\u00edficos y campesinos de esta historia de esteroides y p\u00edldoras que comentamos. Aprovecho para invitar a investigar la trayectoria de las ciencias en M\u00e9xico durante el siglo pasado, tema poco frecuentado que puede rendir frutos tan vitales como este libro de Gabriela Soto Laveaga.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Soto Laveaga, Gabriela (2020).&nbsp;<br><em>Laboratorios en la Selva. Campesinos mexicanos, <br>proyectos nacionales y la p\u00edldora anticonceptiva<\/em>.<br>(Traducci\u00f3n V\u00edctor Altamirano)<br>M\u00e9xico: FCE (Colecci\u00f3n Ciencia y Tecnolog\u00eda).<\/p><cite><br><br><\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><figcaption><br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Referencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guevara F., R. (2014) \u201cRelato Imperial de la p\u00edldora\u201d en <em>Lo duro de la Ciencias Blandas. <\/em><em><br><\/em><em>Microensayos sobre la sociedad contempor\u00e1nea<\/em>, <em>la ciencia y su historia<\/em>. M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Herrera F., A. (1870) \u201cApuntes para la geograf\u00eda Bot\u00e1nica\u201d en <em>La Naturaleza<\/em>, Tomo I, p. 81.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Herrera, A. (1924) <em>Biolog\u00eda y plasmogenia<\/em> (3a edici\u00f3n). M\u00e9xico: Herrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Latour, B. (1995) Pasteur: una ciencia, un estilo, un siglo (Traducci\u00f3n Stella Mastrangelo). M\u00e9xico: Siglo XXI-Secretar\u00eda de Salud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e1nchez R., G. (2019) Historia del Instituto M\u00e9dico Nacional de M\u00e9xico 1888-1915. M\u00e9xico: Facultad de Medicina-UNAM.<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este libro resistir\u00e1 las modas y las tragedias historiogr\u00e1ficas, luego se transformar\u00e1 a partir de hoy, de ahorita mismo, en referencia obligada para quienes viven del cuento. 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