{"id":3882,"date":"2022-12-21T16:19:24","date_gmt":"2022-12-21T16:19:24","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=3882"},"modified":"2025-08-10T14:07:24","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:24","slug":"de-la-tradicion-moderna-a-la-tradicion-posliberal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2022\/12\/21\/de-la-tradicion-moderna-a-la-tradicion-posliberal\/","title":{"rendered":"De la tradici\u00f3n moderna a la tradici\u00f3n posliberal"},"content":{"rendered":"\n<p>Jorge E. Brenna B. \/ Profesor investigador, Departamento de Relaciones Sociales. Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/686\/643\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Descargar PDF<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"590\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221219-185043-1024x590.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3884\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221219-185043-1024x590.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221219-185043-300x173.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221219-185043-768x443.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221219-185043.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Jumpstory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Octavio Paz, Miguel de Unamuno y otros pensadores en la esfera hispanoamericana, asumen que el mal de la modernidad es la racionalidad entendida como confianza antropol\u00f3gica, el supuesto del mejoramiento del g\u00e9nero humano, la plenitud de la autoconciencia libre. Desde esta perspectiva la modernidad es vista y padecida como una enfermedad, como una herida, una jaula de hierro \u2013dir\u00eda Max Weber\u2013. Ambos van a proponer encontrar la verdad de la propia modernidad. Es por eso que van a rechazar los trasplantes culturales llamados \u201camericanizaci\u00f3n\u201d, \u201ceuropeizaci\u00f3n\u201d, \u201coccidentalizaci\u00f3n\u201d, \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d, etc\u00e9tera. Para el ruso Alexander Dugin, el desaf\u00edo de la postmodernidad es enorme y alude esencialmente a una l\u00f3gica del \u201colvido del Ser\u201d y en el alejamiento de la humanidad de sus ra\u00edces existenciales (ontol\u00f3gicas) y espirituales (teol\u00f3gicas). La reversi\u00f3n de este tr\u00e1gico olvido y alejamiento supone mirar al n\u00facleo de una cosmovisi\u00f3n existencial que anida en el concepto heideggeriano de Dasein como el ser genuino frente a los sujetos caducos u obsoletos de las categor\u00edas de clase, individuo o raza, toda vez que se conforma como un actor colectivo enraizado en un territorio geogr\u00e1fico y cultural que encarna una autenticidad local opuesta a la existencia deformada de las identidades colectivas. En las dos visiones, aparentemente distintas, se encuentra la cr\u00edtica antimoderna a la modernidad, la fe en la fuerza de las tradiciones para encontrar las v\u00edas originales para la cohesi\u00f3n de las comunidades culturales y la fuerza del conservadurismo (liberal en unos, existencial en el otro) para preservar lo mejor de las sociedades frente a la vor\u00e1gine destructiva de un liberalismo triunfante, pero decadente, que se presenta ahora bajo las m\u00e1scaras del totalitarismo glo<\/em>bal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n: \u201cla modernidad no se crea ni se destruye\u2026&nbsp;s\u00f3lo se transforma\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En su ya cl\u00e1sico trabajo, Berman llama <em>modernizaci\u00f3n<\/em> a algunos procesos hist\u00f3ricos de formaci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n. Y denomina<em> modernismo<\/em> a los valores y visiones del mundo que los han acompa\u00f1ado. Tambi\u00e9n destaca las ambivalencias y contradicciones de la modernidad, su permanente transformaci\u00f3n de un \u00e1mbito cerrado, tradicional, aunque seguro, a un mundo abierto, pleno de posibilidades, pero incierto e inseguro. De ah\u00ed la ambivalencia de la modernidad, su car\u00e1cter parad\u00f3jico y contradictorio en todas sus expresiones. La modernizaci\u00f3n es central como proceso que desencaja a los hombres del mundo tradicional y los arroja a la vor\u00e1gine del desarraigo, del desarrollo, de las rupturas con el pasado y las costumbres que daban al individuo la certidumbre y la conformidad con lo dado. <em>Desestructuraci\u00f3n<\/em> del espacio-tiempo de la tradici\u00f3n y la configuraci\u00f3n de un nuevo horizonte espacio-temporal que dispara el imaginario de los hombres del lento transcurrir parroquial a lo vertiginoso de los procesos globales. La ruptura de los \u00e1mbitos de la servidumbre rural y su paso al espacio de la \u201clibertad\u201d y el anonimato citadino que retrata deslumbrantemente un Baudelaire extasiado con las luces y embriagado del tr\u00e1fico y el bullicio del Par\u00eds decimon\u00f3nico <em>haussmaniano<\/em> (Berman, 2000). Aunque, a decir verdad, \u00bflos tiempos actuales pueden ser vistos a\u00fan con una mirada moderna?<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura de Marshall Berman, la modernizaci\u00f3n como proceso civilizatorio empez\u00f3 a tener sentido en la dimensi\u00f3n cultural de la reflexi\u00f3n en torno a la modernidad. Octavio Paz (1993) es otro de los grandes pensadores de nuestro tiempo que tambi\u00e9n le ha dado vueltas al tema de la modernidad: ambos logran cerrar la pinza de esta reflexi\u00f3n. Lecturas que nos conducen a una asunci\u00f3n de la modernidad como un esp\u00edritu o, para decirlo en un tono m\u00edstico, como una \u201cconciencia\u201d hist\u00f3rica o \u2013para ser a\u00fan m\u00e1s esot\u00e9ricos\u2013 una \u201cautoconciencia\u201d de cualquier \u00edndole. Una azarosa reflexi\u00f3n interior que implica el enfrentamiento cr\u00edtico con las contradicciones internas que la modernidad nos propina a destajo. A ello Berman le llama \u201cmodernismo\u201d. Y creo que es uno de los conceptos que m\u00e1s acertadamente han dado al blanco del problema que nos tiene ocupados: indagar cr\u00edticamente acerca del tiempo que nos ha tocado vivir y de sus paradojas que, irremediablemente, nos envuelven. Y es que la modernidad ha unido a toda la humanidad de manera parad\u00f3jica; \u201cuni\u00f3n de la desuni\u00f3n: nos arroja a un remolino de desintegraci\u00f3n y renovaci\u00f3n perpetua, de conflicto y contradicci\u00f3n, de ambig\u00fcedad y angustia. Ser modernos es ser parte de un universo en el que\u2026 \u2018todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire\u2019\u201d (Berman, 1993). Modernidad \u201cs\u00f3lida\u201d que se evapora no bien se ha materializado. \u00c1mbito del instante y de lo evanescente. Lo moderno es aquello que, de inmediato, se vuelve caduco (Baudelaire <em>dixit<\/em>). No es s\u00f3lo conciencia de una continuidad hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n conciencia que asume radicalmente una \u201cpresentizaci\u00f3n\u201d del tiempo cuando, a la par, supone una estigmatizaci\u00f3n del pasado. Para Vattimo \u201cla \u00e9poca de la reducci\u00f3n del ser a lo <em>novum<\/em>\u201d (Vattimo, 1987).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Marshall Berman y Octavio Paz han hablado profusamente del \u201cesp\u00edritu moderno\u201d y sus consecuencias; la posmodernidad, como concepto, no es vislumbrada por ellos, pero no por un defecto de visi\u00f3n sino porque no entra en sus consideraciones en tanto que ambos consideran que la modernidad es <em>un ethos continuo.<\/em> O bien \u2013dir\u00eda yo parafraseando una ley f\u00edsica\u2013 que <em>la modernidad no se crea ni se destruye\u2026 s\u00f3lo se transforma<\/em>. Con Berman (1993) concuerdo cuando opina que la posmodernidad es una manera de llamar la atenci\u00f3n acerca de una forma m\u00e1s de hacer conciencia sobre la modernidad misma y sus limitaciones actuales. Es decir, la posmodernidad es el sentido negativo de la autocr\u00edtica moderna. En esta atm\u00f3sfera de incertidumbre conceptual o de sobreconceptualizaci\u00f3n de la modernidad<sup>1<\/sup> fue la consigna bermaniana: \u201c<em>Todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire\u201d<\/em> (Marx <em>dixit<\/em>) que, en el ocaso del siglo XX, nos aportaba algunas claves para pensar la modernidad y repensarla desde la trinchera abandonada del modernismo. Un esp\u00edritu reflexivo que asum\u00eda las contradicciones y las paradojas de la modernidad como quien se bebe un trago hasta el fondo para apurar la experiencia y, tal vez, hasta olvidarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>1<\/sup> Pues tuvimos <em>posmodernidad, sobremodernidad, hipermodernidad<\/em> y un mont\u00f3n de <em>ismos<\/em> derivados de esta sobreconceptualizaci\u00f3n proveniente de una primera se\u00f1al de lo que significaba la modernidad. Nota del autor.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de <em>modernidad l\u00edquida <\/em>acu\u00f1ada por Bauman (2003) pasa a ser la noci\u00f3n de una figura del cambio y la transitoriedad. Tr\u00e1nsito de una modernidad <em>s\u00f3lida <\/em>a una <em>l\u00edquida, <\/em>en la que los modelos y estructuras sociales ya no poseen arraigo suficiente como para gobernar las costumbres de los ciudadanos. Vivimos pues bajo el imperio de la caducidad y la seducci\u00f3n. Un mundo en el que el verdadero <em>Estado <\/em>es el dinero, donde se renuncia a la memoria como condici\u00f3n de un tiempo poshist\u00f3rico. La <em>modernidad l\u00edquida <\/em>est\u00e1 dominada por la inestabilidad y la desaparici\u00f3n de los referentes en los que se anclaban nuestras certezas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del mundo antiguo a la modernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A fines del siglo XX la modernidad pas\u00f3 a ser un estado de transici\u00f3n donde lo s\u00f3lido se transmutaba en algo vol\u00e1til\u2026 evanescente. Pero el punto de partida siempre era lo s\u00f3lido, material, espiritual, institucional, emocional, racional, que terminaba siempre de la misma forma: se desvanec\u00eda en el aire. Con ello Berman trataba de metaforizar, como lo hizo originalmente Marx, la naturaleza de la modernidad: creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n, incluso autodestrucci\u00f3n permanente como una forma de poder existir en el tiempo y el espacio modernos.&nbsp; En efecto, la modernidad ha sido tambi\u00e9n hacedora de espacios, l\u00edmites nuevos y fronteras en tanto marcas metaf\u00edsicas, mitol\u00f3gicas, simb\u00f3licas, de territorios f\u00edsicos e imaginarios. Por nuestra parte, asumiremos que la llamada <em>posmodernidad<\/em> no es lo que viene despu\u00e9s de la modernidad, sino que es la asunci\u00f3n de la conciencia de crisis que caracteriza a la modernidad misma. Esta conciencia de la crisis de la cultura moderna no nace con los posmodernistas \u2013Lyotard, Vattimo, Derrida, etc\u00e9tera\u2013 sino que ya aparece en fil\u00f3sofos como Nietzsche, Scheller o Cassirer, en soci\u00f3logos como Simmel, Weber o Mannheim, y otros pensadores como Freud, Husserl, Bergson, Dilthey, Ortega y un largo etc\u00e9tera, mismos que dedicaron una buena parte de su obra a ventilar los conflictos y las contradicciones de la modernidad reflejadas en las disciplinas sociales y las humanidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El nombre dividi\u00f3 a la humanidad (Octavio Paz <em>dixit<\/em>). Al ponerse nombre (identidades), los grupos humanos se definen a s\u00ed mismos e identifican a los que excluyen estableciendo as\u00ed hasta d\u00f3nde se extiende la comunidad de seres humanos, de los que no lo son y de todo lo dem\u00e1s. Peri\u00f3dica o c\u00edclicamente las comunidades actualizan sus descripciones de la situaci\u00f3n del hombre y de <em>lo humano<\/em>. As\u00ed, las fronteras cuidadosamente levantadas desde el siglo V antes de Cristo y consolidadas m\u00e1s o menos por el siglo XVI nos permit\u00edan distinguir entre lo natural, lo sobrenatural y lo antinatural, lo real y lo imaginario. En el Mediterr\u00e1neo estuvo un tiempo la frontera territorial entre <em>lo humano<\/em> y <em>lo extrahumano.<\/em> En el Medioevo \u00e9sta se desplaz\u00f3 hasta las median\u00edas del Atl\u00e1ntico, donde los hombres juraban que se abr\u00eda la catarata que precipitaba en el abismo a los que osaban alejarse de las costas seguras, confines del mundo donde habr\u00edan muerto, sin que se volviera a saber de todos los que hab\u00edan tenido la osad\u00eda de querer saber y de creer que pod\u00edan enfrentarse al caos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo antiguo, los h\u00e9roes (los modelos de lo humano) viven un mundo poblado de seres mitol\u00f3gicos (dioses, ninfas, c\u00edclopes, sirenas, brujas y magos, gigantes, antrop\u00f3fagos, adivinos, desconocidos, enemigos, compatriotas, etc.), en un mundo en el que las fronteras entre lo humano y lo sobrehumano, lo natural, lo sobrenatural y lo demon\u00edaco, lo real y lo ficticio, no est\u00e1n bien trazadas: Ulises, el h\u00e9roe, ha de establecer las fronteras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo cristiano se levanta sobre la base del hundimiento del mundo antiguo. La sociedad medieval, oscurantista en la medida de su fe y sus creencias teol\u00f3gicas, gesta las bases de un mundo en el que se empiezan a formar las <em>fronteras universales<\/em> entre la cristiandad y los infieles: la modernidad est\u00e1 en ciernes. Es un universo repleto de arc\u00e1ngeles, demonios, ogros, gnomos, elfos, brujas y almas en pena, donde la frontera entre lo humano, lo divino y lo sat\u00e1nico tiene que ser trazada por h\u00e9roes como Parsifal<sup>2<\/sup> para saber <em>qui\u00e9n se es<\/em> y <em>d\u00f3nde se est\u00e1<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>2<\/sup> Personaje central del <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Poema_%C3%A9pico\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">poema \u00e9pico<\/a> <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Medieval\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">medieval<\/a> (del <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Siglo_XIII\">sig<\/a><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Siglo_XIII\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">l<\/a><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Siglo_XIII\">o XIII<\/a>) \u201c<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Parzival\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Parzival<\/em><\/a><em>\u201d<\/em> de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Wolfram_von_Eschenbach\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wolfram von Eschenbach<\/a>, sobre la vida de este caballero de la corte del <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rey_Arturo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Rey Arturo<\/a> y su b\u00fasqueda del <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Santo_Grial\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Santo Grial<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el humanismo renacentista comienza (retomando la filosof\u00eda humanista de Cicer\u00f3n), la historia de la cultura occidental empieza a definirse tambi\u00e9n por el lenguaje: da inicio la arbitraria clasificaci\u00f3n de <em>semihombres<\/em> o <em>casi hombres<\/em>, definidos desde el punto de vista pol\u00edtico y \u00e9tico. La consecuencia es problem\u00e1tica pues la configuraci\u00f3n de esta frontera metaf\u00edsica e imaginaria predominar\u00eda por encima de las fronteras geogr\u00e1ficas y sociales. El resultado ser\u00eda <em>el humanismo<\/em> como la concepci\u00f3n del hombre propia de la cultura occidental, vinculada primero al lenguaje y al territorio despu\u00e9s. Da inicio la especificaci\u00f3n de una nominaci\u00f3n en la que el hombre se define por referencia al lenguaje, como animal que tiene lenguaje y como un animal racional. S\u00f3lo entonces cobra sentido la referencia entre <em>humanos<\/em> y <em>no humanos.<\/em> Es por referencia a esta definici\u00f3n como se crea el vocablo \u201cb\u00e1rbaro\u201d, que designa precisamente a los que no saben hablar y m\u00e1s bien balbucean: <em>\u201cba-ba-ba\u201d<\/em> (Garc\u00eda Gual, 2000).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La frontera \u201chumanista\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la historia de la cultura occidental, primero est\u00e1 la propuesta griega que habla del \u201chombre\u201d y de \u201ctodos los hombres\u201d (Arist\u00f3teles).&nbsp; La propuesta siguiente es la de Roma. En ella es relevante el hecho de que Cicer\u00f3n (1984) ya utilice la expresi\u00f3n \u201cg\u00e9nero humano\u201d frente a la expresi\u00f3n aristot\u00e9lica, logr\u00e1ndose de este modo una especificaci\u00f3n que permite reconfigurar la metaf\u00edsica de la frontera del mundo antiguo. El mundo romano tiene una idea de la unidad de la familia o de la estirpe humana, que el griego no ten\u00eda. Es por eso que la idea romana de \u201cciudadano\u201d logra tener en sus manos la capacidad de \u201cimponer a todos los dem\u00e1s, con el poder y la coacci\u00f3n de las leyes, lo que los fil\u00f3sofos con sus palabras, dif\u00edcilmente pueden inculcar a unos pocos\u201d. Desde entonces a ese proceso se le llama \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d o sencillamente \u201chumanizaci\u00f3n\u201d, al contenido y a las formas que se inventan y transmiten en su recorrido se le llama \u201chumanismo\u201d y al ideal que se pretende alcanzar: <em>\u201chumanitas\u201d<\/em> (Choza, 2008). Por eso tambi\u00e9n el derecho civil romano (<em>ius civile), <\/em>distinto del derecho reconocido a los dem\u00e1s hombres <em>(ius gentium), <\/em>convergen en uno solo al constituir Roma su imperio como \u00fanico y universal; alcanzando, por primera y \u00fanica vez en la historia, la conjunci\u00f3n de todos los hombres bajo un mismo derecho y una misma lengua. Es el momento en que se universaliza el ideal romano de <em>humanitas<\/em> y, correlativamente, la abolici\u00f3n de todas las fronteras nominales. A estas alturas se est\u00e1 gestando el perfil civilizatorio que anuncia el nacimiento de Europa y la consolidaci\u00f3n de la cultura occidental, al tiempo que se est\u00e1n creando nuevos <em>territorios imaginales<\/em>, a saber:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u2022 Al este de Roma, en Constantinopla, est\u00e1n <em>los herejes<\/em> (los que pervierten la fe).&nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u2022 Al sur, en \u00c1frica y Oriente Medio, <em>los infieles<\/em> (los hijos de Ismael).<\/li><li>\u2022 Dentro de Europa, pero con un estatuto jur\u00eddico diferente del de los s\u00fabditos, est\u00e1n <em>los p\u00e9rfidos jud\u00edos<\/em> (los que rechazaron la fe).&nbsp;<\/li><li>\u2022 Y al oeste, en Am\u00e9rica, <em>los paganos<\/em> (los que nunca supieron nada de la verdadera fe).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>A partir del siglo XVI las definiciones acerca del hombre, del g\u00e9nero humano y de la humanidad empezaron a tener implicaciones de orden jur\u00eddico-pol\u00edticas. Es entonces cuando comienzan a constituirse f\u00e9rreamente las fronteras espaciales y territoriales (Mar\u00edn, 1997). Es el momento en el que emergen nuevas fronteras ling\u00fc\u00edsticas con el nacimiento de las lenguas modernas europeas y nuevas fronteras religiosas, con la ruptura del cristianismo entre cat\u00f3licos (universalistas) y protestantes (particularistas\/nacionalistas). Desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad ya hab\u00edan existido fuertes determinaciones de la identidad de los grupos sociales asentados en fronteras religiosas y ling\u00fc\u00edsticas, ahora se reforzaban con fronteras geogr\u00e1ficas, territoriales y administrativas, cosa que no hab\u00eda ocurrido antes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una geopol\u00edtica de las identidades modernas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La idea temporal de \u201cmodernidad\u201d es coincidente con la determinaci\u00f3n espacial de \u201cEuropa\u201d; ambos t\u00e9rminos se constituyen como una realidad paralela gracias a las nociones r\u00edgidas de las fronteras espacio-temporales que se establecen en el siglo XV y XVI. La consolidaci\u00f3n de la idea de \u201cRenacimiento\u201d, como una especie de barrera que impide volver el rostro hacia atr\u00e1s, tiene lugar con el nacimiento de la modernidad. \u00c9sta es el gran periodo de las fronteras porque corresponde al surgimiento del Estado moderno, desarrollando a la vez, una noci\u00f3n muy r\u00edgida de \u00e9stas. Ahora bien, las <em>identidades culturales modernas<\/em> contrastan fuertemente con las <em>identidades antiguas<\/em>. Sus factores constituyentes son m\u00e1s d\u00e9biles (singulares y particularistas, y no siempre universales) y por eso necesitan reforzarse m\u00e1s. Y son precisamente las identidades \u201cnuevas\u201d, en proceso de constituci\u00f3n y de autoafirmaci\u00f3n, las que son lo suficientemente d\u00e9biles como para sentir la discrepancia y las diferencias permanentes como amenazas. La amenaza de la identidad es fuente de violencia en la modernidad con una virulencia muy intensa porque entonces la identidad es m\u00e1s d\u00e9bil y depende casi exclusivamente de los actos del individuo (ya sean pol\u00edticos, religiosos o simb\u00f3licos).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La modernidad europea y norteamericana (siglos XVIII y XIX) elabor\u00f3 un sofisticado procedimiento para unificar, mediante una clave temporal, las culturas, las agrupaciones sociales separadas por fronteras diversas. El procedimiento consisti\u00f3 en una reducci\u00f3n de los dualismos <em>lejos\/cerca, inmorales\/virtuosos, salvajes\/civilizados, ellos\/nosotros<\/em>, al binomio <em>antes\/despu\u00e9s<\/em>, y en asignarle el nombre de <em>evoluci\u00f3n<\/em>. De este modo el discurso moderno rezaba: \u201c<em>Ellos<\/em>, est\u00e1n lejos y son <em>salvajes <\/em>e <em>inmorales<\/em> (como \u00e9ramos \u201cnosotros\u201d <em>antes<\/em>), pero con el paso del tiempo, llegar\u00e1n a ser como <em>nosotros<\/em> somos <em>ahora.<\/em> <em>Nosotros<\/em> somos su <em>despu\u00e9s<\/em>, su <em>futuro<\/em>, y significamos el <em>progreso\u201d<\/em>. Esta fue la gran narrativa justificadora de la colonizaci\u00f3n europea de los continentes asi\u00e1tico, africano, indio y americano, entre otros.&nbsp; Aunque, a su vez, el discurso posmoderno ha cancelado buena parte de las suposiciones del evolucionismo cultural (Choza, 2008).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Europa las fronteras se esfuman, pero se refuerzan en otras partes para separar lo que siempre ha estado unido o quiere estarlo a pesar de las diferencias culturales o de las visiones de mundo. Los Estados y las corporaciones se unifican dejando a un lado los l\u00edmites nacionales, pero quieren seguir teniendo separados a los pueblos y a los individuos que ya han elegido sus v\u00ednculos culturales, laborales, sus comunidades imaginadas m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales. Es por ello que las nacionalidades se despiertan violentamente dando lugar a una multiplicidad de micro conflictos localizados. Fronteras m\u00e1s porosas que ayer, sin embargo, infinitamente m\u00e1s numerosas que a principios del siglo XIX, cuando s\u00f3lo algunos imperios se repart\u00edan las tierras habitadas. Ya lo dijimos antes: los diferentes no est\u00e1n afuera, se encuentran dentro de las comunidades nacionales y responden tambi\u00e9n a intereses y valores semejantes, pero tambi\u00e9n est\u00e1n conectados con sus comunidades de origen. Es una din\u00e1mica de <em>vaiv\u00e9n identitario<\/em> que est\u00e1 caracterizando a los nuevos grupos humanos orientados cada vez m\u00e1s a los flujos migratorios que desata la globalizaci\u00f3n en busca de horizontes nuevos; unas veces huyendo del hambre y la falta de oportunidades en el pa\u00eds de origen, pero otras veces por una ambici\u00f3n de mundo que va m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>La unificaci\u00f3n del mundo no ha tenido lugar en la forma en que ha sido pretendida a lo largo de la historia \u2013como victoria de un imperio, unificaci\u00f3n de la clase proletaria, homogeneizaci\u00f3n comercial, hegemon\u00eda del libre cambio, triunfo de una religi\u00f3n organizada, extensi\u00f3n de una ideolog\u00eda mundial federalista\u2013, sino de una manera imprevista y no pretendida, como resultado de un proceso que ha dejado al mundo <em>sin alrededores <\/em>(Innerarity, 2008). La mayor parte de los problemas que tenemos se deben a esta circunstancia o los experimentamos como tales y no resulta posible sustraernos a ellos fijando unos l\u00edmites tras los que externalizarlos (destrucci\u00f3n del medioambiente, cambio clim\u00e1tico, riesgos alimentarios, tempestades financieras, emigraciones, nuevo terrorismo, etc\u00e9tera).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de la autoamenaza civilizatoria que suprime la mera yuxtaposici\u00f3n plural de pueblos y culturas, y los introduce en un espacio unificado, en una <em>unidad cosmopolita de destino<\/em> es lo que hoy d\u00eda significa fundamentalmente el concepto de <em>globalizaci\u00f3n<\/em> (Beck, 2002). En un sentido muy similar se habla de <em>comunidades con destinos cruzados<\/em> para indicar que la globalizaci\u00f3n de los riesgos suscita una <em>comunidad involuntaria<\/em>, de modo que nadie se queda fuera de esa suerte com\u00fan. David Elkins (1995) ha definido la globalizaci\u00f3n precisamente como aquel proceso por el que cada vez mayores sectores de la poblaci\u00f3n mundial toman conciencia de las diferencias en la cultura, en el estilo de vida, en la riqueza y en otros aspectos; con independencia de si el actual sistema econ\u00f3mico disminuye o aumenta las desigualdades, lo que sin duda provoca es que las desigualdades existentes sean menos soportables. Lo anterior nos lleva a evocar la imagen de \u201cun mundo sin alrededores\u201d<sup>3<\/sup> que expresa la idea de que el nuestro es un \u201cmundo sin fronteras\u201d (Innerarity, 2008).&nbsp; Nunca estuvieron los seres humanos tan cerca unos de otros como hoy, para lo bueno y para lo malo. Todos somos residentes permanentes sin otro sitio a d\u00f3nde ir. La <em>bidimensionalidad identitaria<\/em>&nbsp; (Nosotros\/los Otros), presente en toda frontera nacional, ha cedido su lugar a una <em>multidimensionalidad identitaria<\/em> (diversos <em>Nosotros<\/em>) que est\u00e1 detr\u00e1s de una din\u00e1mica transfronteriza que constituye, crea y recrea a las comunidades pluriculturales que se forman en las fronteras en un ambiente potencialmente conflictivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>3<\/sup> Desde esta perspectiva, <em>lo Global<\/em> es lo que no deja nada fuera de s\u00ed, lo que contiene todo, vincula e integra de manera que no queda nada suelto, aislado, independiente, perdido o protegido, a salvo o condenado, en su exterior (Innerarity, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La dial\u00e9ctica entre tradici\u00f3n y modernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el umbral de este siglo XXI los temas de las identidades y la tradici\u00f3n \u2013en el escenario de la modernidad (y la modernizaci\u00f3n)\u2013 volvieron a ponerse de moda (crisis finisecular de por medio). As\u00ed lo fue en Espa\u00f1a al iniciar el siglo xx \u2013crisis finisecular tambi\u00e9n\u2013 donde la meditaci\u00f3n del \u201cser espa\u00f1ol\u201d hab\u00eda adoptado tintes dram\u00e1ticos y tr\u00e1gicos,&nbsp; y como ha afirmado Rubert de Vent\u00f3s, esta profunda reflexi\u00f3n ha aparecido c\u00edclicamente cada vez que una naci\u00f3n se ha sentido desconcertada ante el futuro: es por ello que, de vez en vez, su instinto le hace volver los ojos al pasado para encontrar un asidero seguro, porque el futuro nunca lo ha sido ni lo ser\u00e1 (excepto en forma de eternidad).<\/p>\n\n\n\n<p>De manera an\u00e1loga, la conquista espa\u00f1ola en M\u00e9xico, experimentada como agravio y violencia, aliment\u00f3 tambi\u00e9n incansables e interminables meditaciones nost\u00e1lgicas en torno al <em>para\u00edso perdido<\/em>: los ojos puestos sobre el pasado para comprender \u2013\u00a1o al menos justificar!\u2013 el presente experimentado como agon\u00eda y desconcierto. Ambas nostalgias, a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n del ser mexicano y espa\u00f1ol, respectivamente, escarbar\u00e1n en el pasado arquet\u00edpico para encontrar la eternidad como experiencia y no como promesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Octavio Paz y Miguel de Unamuno emprenden este viaje<em> jungiano<\/em> al interior de la hispanidad pero no para hacer la apolog\u00eda de una realidad resentida y acomplejada \u2013como otros s\u00ed lo har\u00e1n en ambos pa\u00edses\u2013, sino para encontrar la verdad de la propia modernidad, esa que no requiere de paradigmas ilustrados ni de gu\u00edas para continuar su marcha hacia el momento del reconocimiento entre las culturas. Es por eso que ambos rechazan los trasplantes culturales llamados \u201camericanizaci\u00f3n\u201d, \u201ceuropeizaci\u00f3n\u201d, \u201coccidentalizaci\u00f3n\u201d, \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el mexicano Octavio Paz, la reflexi\u00f3n sobre su propia sustancia \u00edntima es un camino directo hacia la interrogaci\u00f3n de todo lo que constituye el pasado del pueblo mexicano. Y aunque tambi\u00e9n reivindica la omnipresencia de la tradici\u00f3n subterr\u00e1nea y popular (\u201cEs que hay un M\u00e9xico enterrado, pero vivo\u201d), sobre todo apunta que el uso creador de esa tradici\u00f3n vuelve innecesaria la transici\u00f3n a una supuesta modernidad: pues ya se est\u00e1 en ella de un modo propio y creador. Lo que para el maestro Unamuno equivale a estar en los umbrales de la \u201ctradici\u00f3n eterna, \u00e9sa que levanta el pasado vivo sobre el muerto\u201d. De una manera expl\u00edcita, Paz se\u00f1ala que la modernidad es, tal vez, una maldici\u00f3n&#8230; pero tambi\u00e9n una bendici\u00f3n; lo que s\u00ed es seguro, se\u00f1ala, es que es un destino ineludible. Y aqu\u00ed Octavio Paz, como Unamuno, gusta de hacer uso de un pensamiento que se recrea en las formas antit\u00e9ticas, sobre todo cuando se trata de cuestiones trascendentales. En el bilba\u00edno, la ingeniosa paradoja del mexicano tiene su equivalente cuando dice: \u201clo que pasa queda\u201d, y para \u00e9l lo que queda, lo que permanece, es <em>la tradici\u00f3n<\/em> \u2013la eterna\u2013, no la presente que es falsa.<\/p>\n\n\n\n<p>Octavio Paz, tal vez m\u00e1s mesurado, o menos tr\u00e1gico que Unamuno, hace que la modernidad y la tradici\u00f3n aparezcan abrazadas en la historia mexicana en tanto que, precisamente, las crisis nacionales no han sido m\u00e1s que variaciones sobre el mismo tema: la existencia confusa de la tradici\u00f3n y la modernidad. En este punto, Paz no ha dejado que Espa\u00f1a se escabulla entre sus dedos, pues ser\u00eda tanto como decir una verdad a medias: cuando los espa\u00f1oles conquistan Am\u00e9rica, Espa\u00f1a era una realidad yuxtapuesta de rasgos antiguos y modernos, sin fundirse. En adelante la historia de Espa\u00f1a y sus antiguas colonias ser\u00e1 la de nuestras \u201cambiguas relaciones \u2013atracci\u00f3n\/repulsi\u00f3n\u2013 con la edad moderna\u201d. Y profiere contundente: \u201cy ahora mismo, en el crep\u00fasculo de la modernidad, no acabamos de ser modernos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Octavio Paz no cesa de ampliar las interrogantes tratando de responderlas una a una: no basta, pues, con los trasplantes culturales para entrar a la modernidad. Para Paz, al igual que para Unamuno, \u201clo que pasa queda\u201d, y es que \u201cpara que los cambios sean fecundos deben estar en consonancia con el pasado y la tradici\u00f3n de cada naci\u00f3n \u00a1Encontrar el camino propio hacia la modernidad!\u201d. \u00bfNo era \u00e9se el camino con el que Unamuno sosten\u00eda sus reclamos y sus reticencias a la europeizaci\u00f3n? Pero Paz tampoco es complaciente con la modernidad de Occidente, enferma \u2013para \u00e9l\u2013 de un mal que no es de car\u00e1cter social o econ\u00f3mico, sino moral. Como don Miguel, nuestro <em>nobel<\/em> no ha cesado de denunciar el lado oscuro de la modernidad occidental: el hedonismo de Occidente es la otra cara de su desesperaci\u00f3n, su escepticismo no es una sabidur\u00eda sino una renuncia; su nihilismo desemboca en el suicidio y en formas inferiores de la credulidad, como los fanatismos pol\u00edticos y las quimeras de la magia. Y como Unamuno, tambi\u00e9n dir\u00e1: \u201cel futuro se ha vuelto la regi\u00f3n del horror y el presente se ha convertido en un desierto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De c\u00f3mo ser modernos desde la tradici\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Octavio Paz como Unamuno reclaman la permanencia de <em>la tradici\u00f3n viva<\/em>. En el bilba\u00edno es la <em>tradici\u00f3n eterna<\/em> que emerge, que subyace, en el presente vivo del pueblo espa\u00f1ol&#8230; en su sustancia \u00edntima. Para nuestro nobel, la tradici\u00f3n de un M\u00e9xico \u201centerrado, pero vivo\u201d, tiene que conciliarse consigo misma, encontrar su verdadero presente, como lo propone Unamuno, en consonancia con el pasado, pero sin apelar a \u00e9ste para justificarse. S\u00f3lo as\u00ed se puede encontrar la propia senda hacia la modernidad. Pero, \u00bfhacia cu\u00e1l modernidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Modernidad y civilizaci\u00f3n, conceptos que dif\u00edcilmente pueden dar cuenta cabal de las realidades que pretenden nombrar. Y c\u00f3mo pueden aspirar a hacerlo si de lo que se trata es, precisamente, de captar visiones del mundo tan espec\u00edficas para cada sociedad y, asimismo, del propio sentimiento del tiempo para cada pueblo. \u00bfC\u00f3mo postular para Am\u00e9rica la modernidad si se ha pretendido dejar fuera a la Am\u00e9rica ind\u00edgena? Paz dir\u00e1: <em>\u201clos indios son los huesos de M\u00e9xico, su realidad primera y \u00faltima\u201d. <\/em>Como lo es para Unamuno <em>\u201cel ruido del pueblo espa\u00f1ol\u201d,<\/em> el tosco campesino cat\u00f3lico y oscurantista. \u00bfC\u00f3mo eludir \u2013dir\u00e1 Octavio Paz\u2013 la realidad <em>\u201cde que somos un pueblo entre dos civilizaciones y entre dos pasados\u201d?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como ya lo hemos reiterado, bajo el drama de la modernidad \u2013y la modernizaci\u00f3n\u2013 se esconde la tragedia a\u00fan mayor de la meditaci\u00f3n sobre <em>el propio ser<\/em>. En Octavio Paz, esta gran interrogante replanteada una y otra vez, desemboca en la intensa b\u00fasqueda, secular, del <em>camino propio<\/em>; camino que tambi\u00e9n Unamuno esboza para su tr\u00e1gica Espa\u00f1a. En el M\u00e9xico de Octavio Paz, por encima de los logros y fracasos, ca\u00eddas y reca\u00eddas, la pregunta desde finales del siglo xviii ha sido la misma: \u00bfc\u00f3mo modernizarnos desde nosotros mismos y no desde las quimeras de Occidente? El poeta mexicano reitera una y otra vez que la modernizaci\u00f3n que le ha sido impuesta a la cultura latinoamericana, un peculiar modernismo al que se le ha hecho entrar, le ha impedido volver los ojos sobre s\u00ed misma para re-conocerse. Un reconocimiento que Unamuno ha juzgado vital y que trat\u00f3 de impulsar encontrando \u00a1ni m\u00e1s ni menos que a <em>Don Quijote <\/em>como arquetipo de <em>la hispanidad!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Paz como Unamuno tratan de revelarnos el misterio de nuestras sociedades, el misterio de una cultura popular en la que a\u00fan se encuentran vivos, aunque enterrados por una capa de complejos e indiferencia, los elementos vitales de una identidad y una singularidad que han estado ausentes, todo este tiempo, de lo que Occidente nos ha hecho tragar como cultura superior, racionalista y moderna. Pero ya lo ha dicho Paz (1997) en <em>El laberinto de la soledad<\/em>: \u201chay en los mexicanos, hombres y mujeres, un universo de im\u00e1genes, deseos e impulsos sepultados\u201d, pero \u00bfhacia d\u00f3nde han ido a parar que nunca se vislumbran? Paz concluir\u00eda en su <em>Ogro Filantr\u00f3pico <\/em>(1988) que hay que sumergirse en las creencias enterradas que subyacen \u201cen capas m\u00e1s profundas del alma y por eso cambian mucho m\u00e1s lentamente que las ideas\u201d.<em> <\/em>&nbsp;Sin embargo, la b\u00fasqueda al interior de la sustancia \u00edntima de M\u00e9xico no conduce a Octavio Paz al encuentro de un Quijote mexicano que enarbole su lanza contra la modernidad racionalista y depredadora, y en esto es radicalmente diferente de la postura del bilba\u00edno. Aunque, ahora s\u00ed como \u00e9l, tambi\u00e9n denostar\u00e1 la apropiaci\u00f3n que, equ\u00edvocamente, hemos hecho de \u201cla imagen del futuro inventada por europeos y norteamericanos\u201d, pues las bases \u00e9ticas, culturales y materiales de la modernidad occidental no est\u00e1n presentes \u2013ni han estado jam\u00e1s\u2013 en Am\u00e9rica Latina (ni en Espa\u00f1a). De ah\u00ed que <em>la modernidad occidental<\/em> sea entre nosotros una quimera \u201csanchopancesca\u201d \u2013a decir de Unamuno\u2013, una fascinaci\u00f3n ideol\u00f3gica que no tiene nada que ver con nuestra tradici\u00f3n presente, viva, verdadera y nuestra sustancia \u00edntima.<\/p>\n\n\n\n<p>La modernidad hedonista y nihilista de Occidente ha heredado de los griegos la fascinaci\u00f3n por lo aparente, por lo bellamente falso (\u201c\u00a1Todo esto es falso&#8230; pero es bello!\u201d); aunque como dice el viejo Durrell (Lawrence): \u201cla belleza no es una excusa&#8230; es una trampa\u201d. Y es, en efecto, esta trampa la que espolea y hace meditar tr\u00e1gicamente a Paz y a Unamuno para decirnos: \u00a1todo esto es falso! Pero, \u00bfen d\u00f3nde hallar lo verdadero?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto el mexicano como el bilba\u00edno se\u00f1alan, a su peculiar modo cada uno, la v\u00eda m\u00e1s natural y singular para nuestros pueblos: <em>estar en consonancia con el pasado y la tradici\u00f3n de cada naci\u00f3n. <\/em>As\u00ed, tanto Espa\u00f1a como M\u00e9xico, como Cuba, Argentina o Brasil&#8230; tienen que encontrar su propio camino hacia la modernidad. Y ya que el futuro se ha convertido hoy en d\u00eda en la regi\u00f3n del horror y el presente en un desierto, nuestros pueblos tendr\u00e1n que excavar muy hondo para encontrar los veneros acu\u00edferos que hagan que nuestro presente se transforme en un nuevo oasis&#8230; en un presente vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que la modernidad, como tal, tiene un mal de origen: provenir de dos fuentes contradictorias y, de alg\u00fan modo, insoportables para nuestros pueblos: la Revoluci\u00f3n Francesa y la Ilustraci\u00f3n. En esencia, lo que desde hace tiempo resulta insoportable ha sido la confianza casi patol\u00f3gica en la raz\u00f3n y en considerar que el ser humano es un animal racional, lo cual nos conduce a la proposici\u00f3n de que el mal de la modernidad es la racionalidad entendida como confianza antropol\u00f3gica; el supuesto del mejoramiento del g\u00e9nero humano, la plenitud de la autoconciencia libre. Desde esta perspectiva, la modernidad \u201ctradicional\u201d es vista y padecida como una enfermedad, como una herida, una jaula de hierro \u2013dir\u00eda Max Weber\u2013 de la que se sale solamente si se supera la ingenuidad y la inocencia de creer que es el<em> c\u00falmen<\/em> de la historia. Si se es capaz de diagnosticar adecuadamente el mal \u2013nos dice nuestro Nietzsche latinoamericano: Nicol\u00e1s G\u00f3mez D\u00e1vila\u2013 llegaremos al dictamen de que \u201ctoda alma es una herida, pero el alma moderna apesta\u201d (\u00c1lvarez, 2021).<sup> <\/sup>Y a\u00f1ade: \u201cel moderno es un prisionero que se cree libre porque se abstiene de palpar los muros del calabozo\u201d. Por ello es que para el tradicionalismo la tarea es diagnosticar los males civilizatorios, pues donde hay diagn\u00f3stico, hay salud, aunque la enfermedad sea incurable. El reaccionario es un antimoderno porque se niega a vivir como enfermo por un mal que \u00e9l mismo entendi\u00f3 como curaci\u00f3n. As\u00ed pues, la cr\u00edtica a la modernidad se posiciona como una postura antimoderna siendo que, en sentido estricto, es las mas moderna de las posibles figuras de la modernidad. As\u00ed, el antimoderno es, parad\u00f3jicamente, la contemporaneidad en estado puro.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>4<\/sup>&nbsp; Se\u00f1ala Antoine Compagnon: \u201clos antimodernos \u2013no los tradicionalistas, por tanto, sino los antimodernos aut\u00e9nticos\u2013 no ser\u00edan m\u00e1s que los modernos, los verdaderos modernos, que no se dejan enga\u00f1ar por lo moderno, que est\u00e1n siempre alertas\u201d. Compagnon, A. (2007) <em>Los antimodernos<\/em>. Barcelona: Acantilado, p. 12 (citado en \u00c1lvarez, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octavio Paz y su \u201ctradici\u00f3n moderna\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, Octavio Paz aparece como un buscador que es llevado lejos de su cultura&#8230; hasta la propia Espa\u00f1a en los duros a\u00f1os de 1937. Su raz\u00f3n va pre\u00f1ada de ideas socialistas en estos negros a\u00f1os para la Espa\u00f1a desangrada; sin embargo, al volver a M\u00e9xico su quimera socialista es puesta en entredicho al trabar contacto con algunos surrealistas exiliados (Benjam\u00edn Peret) y, posteriormente, al entrar en Par\u00eds al para\u00edso surrealista de la mano del propio Andr\u00e9 Bret\u00f3n. A partir de entonces Octavio Paz atender\u00e1 diligente a los reclamos del sentimiento utilizando a la raz\u00f3n como instrumento. De ah\u00ed que, en su amplia obra ensay\u00edstica \u2013medular en su obra total\u2013, \u00e9ste defina su \u00e9poca como un tiempo de cr\u00edtica y a \u00e9l mismo como un cr\u00edtico. Oficio que, como Unamuno, ejercer\u00e1 con agudeza y maestr\u00eda. Paz se instalar\u00e1 para siempre en la visi\u00f3n de la <em>existencia moderna<\/em> como una ruptura permanente con el mundo y consigo mismo. Al regresar de su aventura republicana en la Espa\u00f1a desangrada por el fascismo franquista, la palabra \u201crevoluci\u00f3n\u201d estar\u00eda en el centro de sus preocupaciones<sup>5<\/sup> hasta que el propio paradigma encarnado en la revoluci\u00f3n rusa estallar\u00eda en sus propias contradicciones mostrando una cara de terror y totalitarismo que el poeta no pudo evitar percibir a pesar de la inercia ideol\u00f3gica que se empe\u00f1aba en justificar el terror revolucionario a partir del ascenso del fascismo en Europa. La sensibilidad del poeta bien pronto enarbol\u00f3 un pensamiento cr\u00edtico de oposici\u00f3n a una <em>revoluci\u00f3n traicionada<\/em> (Trotsky <em>dixit<\/em>) que evidenciaba sus l\u00edmites como proceso de transformaci\u00f3n y sobre todo de liberaci\u00f3n de las cadenas opresivas que los sistemas pon\u00edan sobre los hombres. Desde su trinchera de poeta, Octavio Paz pudo percatarse del fen\u00f3meno<em> involucionario<\/em> del socialismo y, a partir de entonces, una de sus obsesiones fue el cuestionamiento cr\u00edtico del socialismo en todas las esferas de influencia, en sus versiones sovi\u00e9tica, vietnamita, coreana, cubana, sandinista, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>5<\/sup> Dice Octavio Paz: \u201cPronto descubr\u00ed que la defensa de la poes\u00eda era inseparable de la defensa de la libertad. De ah\u00ed mi inter\u00e9s apasionado por los asuntos pol\u00edticos y sociales. Yo no encontraba oposici\u00f3n entre la poes\u00eda y la revoluci\u00f3n: las dos eran facetas del mismo movimiento, dos alas de la misma pasi\u00f3n\u201d. (2015). Octavio Paz por \u00e9l mismo (1924-1934): Disponible en: http:\/\/www.horizonte.unam.mx\/cuadernos\/paz\/paz2.html (consultado el 12 de diciembre de 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Corriente Alterna<\/em> (1980) y <em>El Ogro Filantr\u00f3pico <\/em>(1982), Octavio Paz comienza el proceso de reflexi\u00f3n que busca saldar cuentas con el pasado y con el presente de una naci\u00f3n parad\u00f3jica y compleja que se niega a emerger a una modernidad que, para Paz, es tambi\u00e9n compleja y contradictoria. En <em>Los Hijos del Limo <\/em>(1993a), Paz salda cuentas con una modernidad dif\u00edcil de definir pero que es dif\u00edcil de evadir y, por lo tanto, urge tener claro su dimensi\u00f3n y sus consecuencias en lo social, en lo pol\u00edtico y sobre todo en lo cultural. Sin embargo, el poeta se pierde en un laberinto de soledad. Los cambios en las coordenadas pol\u00edticas en el mundo vuelven a ocupar la reflexi\u00f3n cr\u00edtica del poeta. En su <em>Tiempo nublado <\/em>(1985), Paz reflexiona en torno a un mundo cambiante en el que la centralidad de la diferencia comienza a marcar las transformaciones, revolucionarias o no, que se suscitan en el mundo. Desde el mundo \u00e1rabe (Ir\u00e1n, Irak y Afganist\u00e1n) pasando por China, Vietnam, hasta los cambios p\u00f3stumos en la ex Uni\u00f3n sovi\u00e9tica, la fragmentada Europa oriental y Am\u00e9rica Latina, son motivo de sus obsesivas reflexiones en torno a la suerte de los derechos humanos, la libertad y la democracia. Las rupturas experimentadas por la crisis del mundo sovi\u00e9tico ponen al centro de su reflexi\u00f3n el papel transfigurador de las reformas estructurales m\u00e1s que las revoluciones que, al final, terminan en la institucionalizaci\u00f3n de reg\u00edmenes pol\u00edticos m\u00e1s r\u00edgidos y autoritarios, que aquellos que han desplazado con altos costos humanos. B\u00e1stenos con el ejemplo de las dos primeras revoluciones del siglo xx: la experiencia rusa y la mexicana. Para Octavio Paz, ambas demuestran que, en ausencia de la democracia, cualquier megaloman\u00eda desarrollista carece de sentido (Brenna, 2018). La megaloman\u00eda sovi\u00e9tica y la presunci\u00f3n revolucionaria de los caudillos mexicanos engendraron dictaduras, sean de un hombre o de un partido; y toda dictadura \u2013se\u00f1ala Paz\u2013: \u201cdesemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el mon\u00f3logo y el mausoleo. M\u00e9xico y Mosc\u00fa est\u00e1n llenos de gente con mordaza y de monumentos a la revoluci\u00f3n\u201d (Paz, 1970).&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dugin y el alma rusa\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aleksandr Gu\u00e9lievich Dugin define a la modernidad y al liberalismo, a diferencia de Paz para quien son \u201cun mal necesario\u201d, como las fuentes de la mayor\u00eda de las calamidades que padece el mundo de hoy, raz\u00f3n por la cual promueve un retorno al tradicionalismo y a unas transformaciones importantes a nivel del orden internacional hacia un mundo multipolar que garantice la existencia de m\u00faltiples civilizaciones, enfocando esta perspectiva regionalmente. Dugin es uno de los pensadores que es obligado insertar en nuestra reflexi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fil\u00f3sofo y polit\u00f3logo nacido en Mosc\u00fa el 7 de enero de 1962, escritor prol\u00edfico de m\u00e1s de 30 libros y un admirable pol\u00edglota. Propone el surgimiento de <em>Eurasia<\/em> teniendo como centro a la federaci\u00f3n rusa. Esta vuelta al tradicionalismo supone recuperar lo que ha dado en llamarse el \u201calma rusa\u201d,<sup> <\/sup>calificativo cl\u00e1sico del escritor Nikolai G\u00f3gol, quien en 1842 public\u00f3&nbsp;su obra <em>Las almas muertas. <\/em>Esta noci\u00f3n identitaria ha anidado en el imaginario occidental europeo como una especie de esencia con un n\u00facleo inmemorial que la tipifica como un <em>ethos<\/em> <em>melanc\u00f3lico<\/em> predispuesto hacia los gobernantes fuertes y<br>autoritarios. Y esta <em>esencia rusa<\/em>, vista como una mixtura con tintes asi\u00e1ticos, en ocasiones nos habla de una operaci\u00f3n hist\u00f3rica marcada por el yugo mongol sobre el territorio, entre los siglos XIII y XV.<sup>6<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>6<\/sup> <em>Vladimir Suzdal<\/em> (futura Rusia) se integrar\u00eda decididamente en el ambiente cultural, econ\u00f3mico y pol\u00edtico del mundo mongol y el mundo fin\u00e9s-\u00fagrico que lo cobijar\u00eda desde el siglo X d. C. y hasta el d\u00eda de hoy. No obstante, la mayor influencia sobre <em>Vladimir Suzdal<\/em> ser\u00eda la incorporaci\u00f3n de la <em>cultura imperial mongol<\/em> a la civilizaci\u00f3n que comenzar\u00eda a surgir en torno al r\u00edo Volga (<a href=\"https:\/\/publicaciones.xoc.uam.mx\/Busqueda.php?Terminos=Brenna%20Becerril,%20Jorge&amp;TipoMaterial=1&amp;Indice=2\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Brenna<\/a>, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante siglos, la visi\u00f3n de Rusia en la mirada europea estuvo filtrada por el prejuicio y un esencialismo atribuido a eso que le llaman, peyorativamente, el <em>alma rusa<\/em>; considerada un <em>alien<\/em> cultural \u2013pr\u00f3xima pero lejana a la vez\u2013, lo cual justificaba su subordinaci\u00f3n e incluso su rechazo cultural. Un espejo vuelto de cabeza en el que Occidente pod\u00eda reflejarse de manera autocomplaciente. Estas caracter\u00edsticas hoy sabemos que, ni son del todo ciertas, ni han sido totalmente determinantes, pero han sido muy convenientes a un imaginario colectivo de los europeos para que se le vinculara a Rusia con la barbarie y el atraso asociados al orientalismo imaginado por Occidente, y como una justificaci\u00f3n de su aislamiento del cauce de la modernidad. Esa a la que quer\u00edan acceder fervientemente los bolcheviques en su ut\u00f3pico voluntarismo de igualdad que, por cierto, cre\u00f3 una discontinuidad accidentada con el tradicionalismo de Pedro El Grande, Nicol\u00e1s II y del propio Stalin; tradicionalismo que siempre ha estado presente y soterrado, en las pol\u00edticas sovi\u00e9ticas primero y por el ideal de la Gran Rusia promovida por Vlad\u00edmir Putin. Sin embargo, a final de cuentas, \u00e9ste ha preferido dejar a un lado el imaginario <em>sovi\u00e9tico<\/em> que no s\u00f3lo encarn\u00f3 la ruptura de la continuidad estatal del imperio zarista, sino que tambi\u00e9n proyect\u00f3 una diseminaci\u00f3n de valores libertarios\/liberales y radicales, inc\u00f3modos en la concepci\u00f3n del mundo y la sociedad del jerarca ruso del siglo xxi. En los tiempos actuales la pol\u00edtica rusa se ha orientado m\u00e1s bien hacia un <em>conservadurismo estatal<\/em> que combina con el pragmatismo para evitar que los cambios se salgan de control y desemboquen en una nueva<em> perestroika<\/em>. Actualmente Putin ha puesto el acento en los valores tradicionales espec\u00edficos de la Gran Rusia asociados sobre todo con el patriotismo y el conservadurismo, as\u00ed como la conversi\u00f3n de la imagen de Rusia en salvaguarda de las esencias de la civilizaci\u00f3n cristiana. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que propone Alexander Dugin como el retorno a las tradiciones y como una postura conservadora de combate a la modernidad?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fil\u00f3sofo de la tradici\u00f3n existencial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n de Dugin se desenvuelve en un ambiente familiar de cultura militar e inter\u00e9s en estudios de car\u00e1cter socioecon\u00f3micos y literarios adem\u00e1s del periodismo y los idiomas. Una cierta inclinaci\u00f3n disidente le llev\u00f3 a lecturas de car\u00e1cter conservador, orientalista y esot\u00e9rico como Ren\u00e9 Gu\u00e9non,<sup>7<\/sup> Julius \u00c9vola,<sup>8<\/sup> Coomaraswamy<sup>9<\/sup> y otros. Posteriormente incorpora a su enfoque tradicionalista la visi\u00f3n etnol\u00f3gica de Marcel Mauss y Levi Strauss, la simbolog\u00eda de Gilbert Durand, los estudios mitol\u00f3gicos de Georges Dumezil, la ontolog\u00eda de Martin Heidegger junto con la influencia del franc\u00e9s Alain de Benoist,<sup>10<\/sup> el te\u00f3rico m\u00e1s notable de la Nueva Derecha Europea. Al desmoronarse la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el c\u00famulo de ideas absorbidas en sus lecturas lo conducen a un activismo que lo lleva a ser uno de los fundadores del <em>Partido Nacional-Bolchevique,<\/em> de tendencia marxista-leninista, desde donde empieza a impulsar el movimiento euroasi\u00e1tico. En 1998 deja dicho partido y se vuelve uno de los fundadores del partido pol\u00edtico <em>Rusia Unida<\/em> (definido como conservador y nacionalista ruso con posiciones de centro-derecha) en el que el gran l\u00edder es Vlad\u00edmir Putin y tambi\u00e9n Dmitri Medvedev.<sup>11<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>7<\/sup> Ren\u00e9 Gu\u00e9non o Abd al-W\u00e2hid Yahy\u00e2 (nace en <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk03n7pNn6HZTD2DvAFL3H5nQ1pdijQ:1627574788839&amp;q=Blois&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MDaqSDZR4gAx80zzDLXEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlZWp5z8zOIdrIwA9FL6rDoAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiU8YjJ1IjyAhVSAqwKHfoBB3gQmxMoATAeegQIKBAD\">Bl<\/a><a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk03n7pNn6HZTD2DvAFL3H5nQ1pdijQ:1627574788839&amp;q=Blois&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MDaqSDZR4gAx80zzDLXEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlZWp5z8zOIdrIwA9FL6rDoAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiU8YjJ1IjyAhVSAqwKHfoBB3gQmxMoATAeegQIKBAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ois, Francia<\/a>, el 15 de noviembre de 1886; muere el 7 de enero de 1951&nbsp;en <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk03n7pNn6HZTD2DvAFL3H5nQ1pdijQ:1627574788839&amp;q=El+Cairo&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MDaqSDZR4gAxDcuNyrTks5Ot9AtS8wtyUvVTUpNTE4tTU-ILUouK8_OsUjJTUxaxcrjmKDgnZhbl72BlBABfsvX3RgAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiU8YjJ1IjyAhVSAqwKHfoBB3gQmxMoATAfegQIJRAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El Cairo, Egipto<\/a>) fue un matem\u00e1tico, mas\u00f3n, fil\u00f3sofo y esoterista franc\u00e9s. Es conocido por sus publicaciones de car\u00e1cter filos\u00f3fico espiritual y su esfuerzo en pro de la conservaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n de las tradiciones espirituales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>8<\/sup> Julius Evola, seud\u00f3nimo de Giulio Cesare Andrea&nbsp;(nace el 19 de mayo de 1898 en <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk02YOzslK7ODBwtHMJzEGB6O7P_BLQ:1627575048672&amp;q=Roma&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCzMqChW4gAxzZLNjLTEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlaWoPzcxB2sjAB3j6apOQAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjx4vvE1YjyAhURKK0KHfMSDUcQmxMoATAeegQIKBAD\">Roma, Italia<\/a> y fallece 11 de junio de 1974, tambi\u00e9n en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk02YOzslK7ODBwtHMJzEGB6O7P_BLQ:1627575048672&amp;q=Roma&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCzMqChW4gAxzZLNjLTks5Ot9AtS8wtyUvVTUpNTE4tTU-ILUouK8_OsUjJTUxaxsgTl5ybuYGUEAHZ_nrhCAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjx4vvE1YjyAhURKK0KHfMSDUcQmxMoATAfegQIIhAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Roma<\/a>). <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk02YOzslK7ODBwtHMJzEGB6O7P_BLQ:1627575048672&amp;q=julius+evola+influenciado+por&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCzMqCjWUswot9JPzs_JSU0uyczP0y8vyixJLSq2ysxLyylNzUtOLV7EKptVmpNZWqyQWpafk6gAk8lMTMlXKMgvAgCtb6VHUAAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjx4vvE1YjyAhURKK0KHfMSDUcQ6BMoADAhegQIJRAC\">Influenciado por<\/a> <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk02YOzslK7ODBwtHMJzEGB6O7P_BLQ:1627575048672&amp;q=Ren%C3%A9+Gu%C3%A9non&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCzMqChWAjONjSqSTbQUM8qt9JPzc3JSk0sy8_P0y4syS1KLiq0y89JySlPzklOLF7HyBqXmHV6p4F56eGVeft4OVkYA0Pgn9E4AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjx4vvE1YjyAhURKK0KHfMSDUcQmxMoATAhegQIJRAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ren\u00e9 Gu\u00e9non<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk02YOzslK7ODBwtHMJzEGB6O7P_BLQ:1627575048672&amp;q=Friedrich+Nietzsche&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCzMqChW4gAxjcozDLQUM8qt9JPzc3JSk0sy8_P0y4syS1KLiq0y89JySlPzklOLF7EKuxVlpqYUZSZnKPhlppZUFSdnpO5gZQQAI2zgOVMAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjx4vvE1YjyAhURKK0KHfMSDUcQmxMoAjAhegQIJRAE\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Friedrich Nietzsche<\/a>, entre otros, fue un fil\u00f3sofo, poeta, pintor, te\u00f3rico de la conspiraci\u00f3n antisemita, \u200b\u200b esoterista y ocultista italiano.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>9<\/sup> Ananda Kentish Coomaraswamy (nace el 22 de agosto de 1877 en &nbsp;<a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk01N8emU-FQlN1ok4tzDHLivBSPE5g:1627575295484&amp;q=Colombo+Colombo,+Sri+Lanka&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCw0yMhQ4gAx0_LMi7TEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlYp5_yc_NykfAUoraMQXJSp4JOYl524g5URAHin4RxPAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjL_dO61ojyAhUCEawKHepCA4EQmxMoATAfegQILhAD\">Colombo, Sri Lanka<\/a> y muere el 9 de septiembre de 1947 en <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk01N8emU-FQlN1ok4tzDHLivBSPE5g:1627575295484&amp;q=Needham+(Massachusetts)&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MCw0yMhQgjBzjQrjteSzk630C1LzC3JS9VNSk1MTi1NT4gtSi4rz86xSMlNTFrGK-6WmpmQk5ipo-CYWFycmZ5QWp5aUFGvuYGUEAGYKIfJWAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjL_dO61ojyAhUCEawKHepCA4EQmxMoATAgegQIKxAD\">Needham, Massachusetts, Estados Unidos<\/a>) fue un especialista anglo-indio en arte oriental. Se destac\u00f3 en el estudio del simbolismo, mitolog\u00eda, metaf\u00edsica y religi\u00f3n comparada. Considerado, junto con Frithjof Schuon y Ren\u00e9 Gu\u00e9non, como uno de los m\u00e1s importantes representantes de la <em>filosof\u00eda perenne.<\/em>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>10<\/sup> Alain de Benoist de Gentissard (nace 11 de diciembre de 1943 en <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALeKk01nLxjnidL1hnnVyw6PcBsHr5mUug:1627575577849&amp;q=Tours&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MIovMslW4gAxzYuNc7XEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlbWkPzSouIdrIwA5yHW5joAAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiB_qXB14jyAhVJSK0KHRjkAMUQmxMoATAeegQILhAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Tours, Francia<\/a>). Fil\u00f3sofo pol\u00edtico franc\u00e9s, miembro fundador de la <em>Nouvelle Droite<\/em> y l\u00edder del <em>think tank <\/em>etnonacionalista <em>Groupement de recherche et d\u2019\u00e9tudes pour la civilisation<\/em>, con influencias de <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sa=X&amp;biw=1536&amp;bih=722&amp;sxsrf=ALeKk00V1fGIp8jvCM3fQrPcaXd2sKvVGw:1627575594357&amp;q=Julius+Evola&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MIovMslWAjMNCzMqirUUM8qt9JPzc3JSk0sy8_P0y4syS1KLiq0y89JySlPzklOLF7HyeJXmZJYWK7iW5eck7mBlBADjnfoyTQAAAA&amp;ved=2ahUKEwi13pXJ14jyAhVP5awKHVtIDqoQmxMoATAdegQIJxAD\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Julius Evola<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sa=X&amp;biw=1536&amp;bih=722&amp;sxsrf=ALeKk00V1fGIp8jvCM3fQrPcaXd2sKvVGw:1627575594357&amp;q=Carl+Schmitt&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MIovMslWgjBNsgsNtRQzyq30k_NzclKTSzLz8_TLizJLUouKrTLz0nJKU_OSU4sXsfI4JxblKAQnZ-RmlpTsYGUEAPWkYzZNAAAA&amp;ved=2ahUKEwi13pXJ14jyAhVP5awKHVtIDqoQmxMoAjAdegQIJxAE\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Carl Schmitt<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sa=X&amp;biw=1536&amp;bih=722&amp;sxsrf=ALeKk00V1fGIp8jvCM3fQrPcaXd2sKvVGw:1627575594357&amp;q=Friedrich+Nietzsche&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LUz9U3MIovMslW4gAzyzMMtBQzyq30k_NzclKTSzLz8_TLizJLUouKrTLz0nJKU_OSU4sXsQq7FWWmphRlJmco-GWmllQVJ2ek7mBlBADwAqWrUwAAAA&amp;ved=2ahUKEwi13pXJ14jyAhVP5awKHVtIDqoQmxMoAzAdegQIJxAF\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Friedrich Nietzsche<\/a> europ\u00e9enne.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>11<\/sup> Dmitri Anat\u00f3lievich Medv\u00e9dev fue presidente de la Federaci\u00f3n Rusa de 2008 a 2012. Posteriormente (2012-2015) asumi\u00f3 el cargo de primer ministro hasta su renuncia el 15 de enero de 2020, pasando a ocupar el puesto de vicepresidente del Consejo de Seguridad del pa\u00eds. <em>N. del A.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para Dugin (2013) el devenir hist\u00f3rico de eso que le llaman \u201cel alma rusa\u201d ha sido una perpetua discusi\u00f3n dial\u00e9ctica con la civilizaci\u00f3n occidental y su cultura \u2013en clave defensiva\u2013. La lucha por la verdad del \u201calma rusa\u201d, la defensa de <em>su propio mesianismo<\/em> y <em>su propia idea milenarista<\/em> sin importar las formas en que se exprese (ortodoxia moscovita, el imperio secular de Pedro El Grande o de la revoluci\u00f3n comunista mundial). Al respecto se\u00f1ala:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las mentes m\u00e1s brillantes de Rusia vieron claramente que Occidente se estaba moviendo hacia el abismo. Ahora, observando hacia d\u00f3nde la econom\u00eda neoliberal y la cultura posmoderna han llevado al mundo, podemos estar seguros de que esta intuici\u00f3n, impulsando a generaciones del pueblo ruso para buscar alternativas, estaba completamente justificada.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El siglo XX fue el siglo de las ideolog\u00edas. En ese siglo la pol\u00edtica se desplaz\u00f3 al dominio de lo puramente ideol\u00f3gico, dibujando de una nueva manera el mapa del mundo, los pueblos y las civilizaciones. Para Dugin, las ideolog\u00edas han sido producto, en la modernidad, de los distintos imaginarios del esp\u00edritu moderno. La declinaci\u00f3n de la era moderna se ha revelado en lo que se conoce como \u201ccrisis de las ideolog\u00edas\u201d, que supone en buena medida \u201cel fin de las ideolog\u00edas\u201d. Hace m\u00e1s de un siglo que la modernidad entr\u00f3 en crisis \u2013como ya lo han diagnosticado un sinn\u00famero de pensadores\u2013 y prueba de ello es el nihilismo de la posmodernidad y sus secuelas de indiferencia y paranoia apocal\u00edptica. Sin embargo, la actual crisis econ\u00f3mica mundial y la incertidumbre pol\u00edtica y cultural que se viven, parecen ser s\u00f3lo el comienzo y lo peor a\u00fan est\u00e1 por venir. Como en el pasado: pasando de una crisis a otra y de una burbuja a otra. Para Dugin, las estructuras de la sociedad posindustrial \u201cs\u00f3lo hacen m\u00e1s y m\u00e1s negra la noche de la humanidad\u201d.&nbsp; El desaf\u00edo de la posmodernidad es enorme y alude esencialmente a una l\u00f3gica del \u201colvido del Ser\u201d y en el alejamiento de la humanidad de sus ra\u00edces existenciales (ontol\u00f3gicas) y espirituales (teol\u00f3gicas). La reversi\u00f3n de este tr\u00e1gico olvido y alejamiento supone mirar al n\u00facleo de una cosmovisi\u00f3n existencial que anida en el concepto heideggeriano de<em> Dasein<\/em> como el <em>ser genuino<\/em>, indeterminado y diverso, encarnado en cada individuo y cada pueblo. El <em>Dasein<\/em> se configura como el sujeto necesario frente a los sujetos caducos u obsoletos de las categor\u00edas de clase, individuo o raza, toda vez que se conforma como un actor colectivo enraizado en un territorio geogr\u00e1fico y cultural que encarna una autenticidad local diametralmente opuesta a la existencia deformada de las identidades colectivas en las sociedades demo-liberales \u2013esas que tanto exalta el poeta mexicano\u2013.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ocaso de la Modernidad y sus ideolog\u00edas\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente, en la modernidad se han expresado tres ideolog\u00edas principales y su destino en el siglo xx: 1) El liberalismo (de derechas y de izquierdas); 2) El comunismo (incluyendo el marxismo, as\u00ed como el socialismo y la socialdemocracia) y 3) El fascismo (incluyendo el nacionalsocialismo y otras variedades el nacional-sindicalismo, el justicialismo peronista y, en general, el populismo en sus versiones de izquierda y derecha). En ese orden, Dugin las ha denominado Primera Teor\u00eda Pol\u00edtica (1tp), Segunda Teor\u00eda Pol\u00edtica (2tp) y Tercera Teor\u00eda Pol\u00edtica (3tp). <em>A posteriori<\/em> se ha revelado que el liberalismo ha sido la ideolog\u00eda funcional a la modernidad siempre impugnada por su opuesto dial\u00e9ctico, el comunismo\/socialismo (2tp), que emerge como una reacci\u00f3n cr\u00edtica al establecimiento del sistema burgu\u00e9s capitalista, de lo cual el liberalismo era la expresi\u00f3n ideol\u00f3gica. Finalmente, el fascismo \u2013dirigido a las ideas y s\u00edmbolos de la sociedad tradicional\u2013 es la <em>Tercera Teor\u00eda Pol\u00edtica<\/em> (Dugin, 2013).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un largo ciclo de confrontaciones ideol\u00f3gicas y b\u00e9licas \u2013y eventuales alianzas <em>contranatura<\/em>\u2013 entre la primera y la segunda teor\u00edas pol\u00edticas, en la d\u00e9cada de los noventa la primera derrot\u00f3 a la segunda abri\u00e9ndole el paso al periodo neoliberal de la globalizaci\u00f3n universal y el mundo unipolar. Asistimos hoy al ocaso y posible momento final del liberalismo y la llegada del <em>post-liberalismo<\/em> cuyo nacimiento parece estarse viendo ensombrecido (\u00bfo robustecido?) por la pandemia global del fat\u00eddico a\u00f1o 2020. Cada una de las tres teor\u00edas pol\u00edticas tuvo su propio sujeto \u2013se\u00f1ala Dugin (2013)\u2013:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El sujeto del comunismo era la clase. El sujeto del fascismo era el Estado, en el fascismo italiano de Mussolini; o la raza, en el nacional-socialismo de Hi-tler. En el liberalismo, el sujeto es el individuo, liberado de todas las formas de identidad colectiva, de toda pertenencia (\u2026) La victoria del liberalismo ha solucionado este problema: el individuo se convirti\u00f3 en sujeto normativo de toda la humanidad. Entonces empieza el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n, el modelo de una sociedad posindustrial comienza y la era posmoderna se inicia. Ahora, el sujeto individual ya no aparece como el resultado de una elecci\u00f3n, sino como un dato obligatorio. La persona es liberada de sus \u201cpertenencias\u201d, la ideolog\u00eda \u201cde los derechos humanos\u201d es ampliamente aceptada \u2014por lo menos en teor\u00eda\u2014 y, de hecho, obligatoria (\u2026) As\u00ed naci\u00f3 el proyecto de \u201cEstado global\u201d y de \u201cgobierno mundial\u201d, la llamada globalizaci\u00f3n, el posindustrialismo.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las formas que han asumido las tres teor\u00edas pol\u00edticas son irrelevantes en la actualidad: no explican nada, no responden al presente ni dan pistas para encarar el futuro y sus desaf\u00edos en estos momentos rozan el apocalipsis social y cultural en todo el mundo. Hoy en d\u00eda son las leyes econ\u00f3micas y morales universales de los \u201cderechos humanos\u201d las que dan un sentido de gobierno en el mundo, eso que el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Alain de Benoist llama <em>la gouvernance<\/em> (la gobernanza): todas las decisiones pol\u00edticas son sustituidas por decisiones t\u00e9cnicas. La t\u00e9cnica y la tecnolog\u00eda reemplazan todo. No m\u00e1s pol\u00edticos que toman las decisiones hist\u00f3ricas, s\u00f3lo existen gestores y tecn\u00f3logos que eficientizan la log\u00edstica de la gesti\u00f3n p\u00fablica (ya lo vemos en <em>la gesti\u00f3n<\/em> de la pandemia del covid-19). En este proceso diacr\u00f3nico \u201clas masas de seres humanos son consideradas como una masa \u00fanica de objetos individuales\u201d (Dugin, 2013). Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es la l\u00f3gica argumental de la propuesta duginiana de una <em>Cuarta teor\u00eda pol\u00edtica<\/em> (4tp)?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rusia y la Cuarta Teor\u00eda Pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dugin se\u00f1ala que toda teor\u00eda pol\u00edtica se define por los paradigmas de la historia.&nbsp;Entonces para entender la Cuarta teor\u00eda pol\u00edtica (4tp) es necesario considerar cu\u00e1les son los tres paradigmas b\u00e1sicos, a saber: 1) Pre-modernidad (sociedad tradicional); 2) Modernidad (sociedad moderna) y 3) Posmodernidad (un tipo de post-sociedad o dis-sociedad donde todos los v\u00ednculos sociales y todas las formas de identidad colectiva, incluido el g\u00e9nero, se destruyen, se hacen \u201copcionales\u201d (Dugin, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al finalizar el siglo xx presenciamos el fin de la batalla feroz entre la 1tp&nbsp; y la 2 tp&nbsp; con el consecuente triunfo del liberalismo (1tp) y su transmutaci\u00f3n en el neoliberalismo en sus distintas acepciones. A partir de ese momento el liberalismo pretende erigirse en la \u00fanica teor\u00eda pol\u00edtica que representa a la modernidad en cuanto pensamiento e ideolog\u00eda \u00fanicos a escala global. Siendo la justificaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n \u00faltima del proceso de universalizaci\u00f3n representado por la globalizaci\u00f3n y sus versiones subsecuentes a lo largo del siglo xxi. La desaparici\u00f3n de la urss y el Muro de Berl\u00edn marc\u00f3 el punto de partida del escenario imperial global en el que se decreta la relativa muerte de la 2tp y la 3tp.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"634\" height=\"463\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/Cuad1TradModerna.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3885\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/Cuad1TradModerna.jpg 634w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/Cuad1TradModerna-300x219.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 634px) 100vw, 634px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Algunas caracter\u00edsticas que sobresalen en el grafico anterior se\u00f1alan que el momento hist\u00f3rico actual consolid\u00f3 un escenario de unipolaridad geopol\u00edtica, hoy en crisis, y un predominio de un absoluto&nbsp;<em>dominio del liberalismo<\/em>&nbsp;(de todo tipo, izquierda, derecha, extrema izquierda) en el plano ideol\u00f3gico. Si bien la 4tp pretende enfrentar ese dominio, resulta dif\u00edcil oponerse a la f\u00f3rmula 1tp + 2tp\/3 tp, que revela una instrumentalizaci\u00f3n por los liberales de ambas ideolog\u00edas en los tiempos actuales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El horizonte de la 4tp obliga a buscar una alternativa m\u00e1s all\u00e1 de 2tp y 3tp, a<em> <\/em>partir de entender el significado ideol\u00f3gico de la historia de la modernidad (negarse a unir los campos de una <em>pseudoizquierda <\/em>y una <em>pseudoderecha<\/em>).&nbsp;La modernidad termina precisamente con la&nbsp;<em>victoria mundial<\/em>&nbsp;del liberalismo (1tp).&nbsp;As\u00ed que <em>el fin de la historia<\/em> de Fukuyama es en la realidad el&nbsp;<em>fin de la modernidad.&nbsp;<\/em>Y as\u00ed comienza la posmodernidad que, en sentido estricto, <em>es esencialmente liberal<\/em>&nbsp;porque se manifiesta&nbsp;<em>dentro<\/em>&nbsp;del liberalismo (no&nbsp;<em>fuera<\/em>&nbsp;de \u00e9ste), se basa en la victoria completa y absoluta de la 1tp.&nbsp; En consecuencia, la b\u00fasqueda de una salida al laberinto de la posmodernidad liberal es el redescubrimiento de <em>la premodernidad como \u00fanico<\/em> <em>paso l\u00f3gico.<\/em>&nbsp;Ir al encuentro de la filosof\u00eda tradicionalista y de los cr\u00edticos del mundo moderno como concepto. Es el reencuentro del pasado no como el tiempo perdido (noci\u00f3n acu\u00f1ada por la modernidad) sino como:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>(\u2026) la estructura temporal de principios y valores que pertenecen al universo filos\u00f3fico diferente (donde existe la Eternidad, Dios o dioses, \u00e1ngeles, almas, diablo) (\u2026) La premodernidad no es el pasado.&nbsp;La Pre-Modernidad es la sociedad, la cultura, la <em>Weltanschauung<\/em> y el sistema pol\u00edtico construido sobre la&nbsp;<em>creencia fundamental en la Eternidad (\u2026) <\/em>El concepto de pasado (como algo que&nbsp;<em>ya no es<\/em>) con connotaci\u00f3n peyorativa es esencialmente un&nbsp;<em>concepto moderno<\/em>&nbsp;basado, a su vez, en la&nbsp;<em>negaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n de la eternidad<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>absolutizaci\u00f3n del tiempo<\/em>&nbsp;(convirti\u00e9ndose).&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El campo conceptual del liberalismo es un imposible para el conservadurismo revolucionario en tanto que no puede acreditar su existencia en el totalitarismo liberal posmoderno. Por ello es que apela al <em>Dasein<\/em> de Heidegger. Y esto es as\u00ed cuando:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>(&#8230;) el concepto de ser humano es una falsificaci\u00f3n obligatoria y la cultura liberal totalitaria divide a la figura humana priv\u00e1ndola cada vez m\u00e1s de cualquier orden o unidad, as\u00ed como de cualquier identidad colectiva (m\u00e1s que eso, priv\u00e1ndola de&nbsp;<em>cualquier identidad<\/em>). Es ah\u00ed cuando se sabe que <em>Dasein, <\/em>sin embargo,&nbsp;<em>est\u00e1 aqu\u00ed.<\/em> Siempre est\u00e1 aqu\u00ed\u2026 existe de manera aut\u00e9ntica o no, \u00a1pero est\u00e1 aqu\u00ed!&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>A partir del argumento anterior,<sup>12<\/sup> Dugin nos arenga a tomar al <em>Dasein <\/em>como el punto de apoyo axial cuando falta todo lo dem\u00e1s.&nbsp;Desde ah\u00ed es que es posible y necesario, el retorno a la tradici\u00f3n y a la eternidad, objetivo que no se puede lograr ni por individuos ni por la clase o la naci\u00f3n.&nbsp;En esencia, para el conservadurismo del <em>regreso al futuro<\/em>, el <em>Dasein<\/em> viene a ser la ra\u00edz ontol\u00f3gica del ser humano. Es por ello que la cuarta teor\u00eda pol\u00edtica<em> es existencial o no lo es<\/em>.&nbsp;Solo a partir del<em> Dasein<\/em> podemos dar el&nbsp;<em>salto<\/em>&nbsp;escatol\u00f3gico&nbsp;a la tradici\u00f3n \u2013se\u00f1ala Dugin contundentemente:<em> \u201cEl tradicionalismo debe ser existencial, de lo contrario no ser\u00e1 m\u00e1s que un simulacro m\u00e1s\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>12<\/sup> Paz dice: La Edad Moderna, desde el Renacimiento, ha sido la de la ruptura: hace ya m\u00e1s de quinientos a\u00f1os que vivimos la discordia entre las ideas y las creencias, la filosof\u00eda y la tradici\u00f3n, la ciencia y la fe. La modernidad es el per\u00edodo de la escisi\u00f3n [\u2026] Nuestro tiempo es el de la conciencia escindida y el de la conciencia de la escisi\u00f3n. <em>Somos almas divididas en una sociedad dividida<\/em> (Paz, 1993: 43; cursivas en el original).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El conservadurismo como \u00bffuturo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su sentido m\u00e1s general, el concepto de conservadurismo como ideolog\u00eda surge vinculado a la Revoluci\u00f3n francesa. Manheim lo asocia al tradicionalismo mientras que, en los hechos, principalmente apuntaba a una orientaci\u00f3n de sentido. Tradicionalismo en la esfera privada y progresismo en la esfera p\u00fablica. Hasta despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n francesa es cuando los pensadores y los grupos pol\u00edticos empiezan a definirse a s\u00ed mismos como \u201cconservadores\u201d. As\u00ed, en Francia a partir de 1795; en Inglaterra alrededor de 1830 (John Wilson Crooker) y en Alemania despu\u00e9s de 1830. En realidad, de lo que se trataba era de establecer unas coordenadas ideol\u00f3gicas que mostraban c\u00f3mo la mayor\u00eda se situaba entre los extremos (Von Beyme, 1985). Edmund Burke ser\u00e1 el primer pensador conservador en un sentido postrevolucionario o moderno convirti\u00e9ndose en el prototipo del escritor que arremet\u00eda contra los ilustrados, haciendo uso de su autoridad moral y su capacidad anal\u00edtica, que lo convirtieron en el prototipo del <em>liberal que deviene conservador<\/em>. En Burke est\u00e1n presentes la mayor\u00eda de los rasgos del pensamiento conservador, sobre todo una vehemente concepci\u00f3n antirracionalista de la pol\u00edtica, as\u00ed como la cr\u00edtica de las \u201cabstracciones metaf\u00edsicas\u201d (la teor\u00eda contractual del Estado, la defensa de la utop\u00eda igualitaria indiferenciada de los derechos del hombre, la teor\u00eda de la soberan\u00eda popular y, en la cima, los fundamentos de una teor\u00eda moderna de la democracia). Con ello, en lugar de la raz\u00f3n abstracta, Burke propugnar\u00e1 el valor de lo hist\u00f3rico (Von Beyme, 1985).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Alexander Dugin desemboca su intensa reflexi\u00f3n en una adscripci\u00f3n reflexiva y consciente a un conservadurismo concebido como <em>una posibilidad ontol\u00f3gica de decir \u201cno\u201d.<\/em> Un conservadurismo como el repudio de la l\u00f3gica de la historia. En el cap\u00edtulo vi de su <em>Cuarta Teor\u00eda Pol\u00edtica<\/em> nos da una definici\u00f3n de lo que eso significa:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En primer lugar, \u00bfqu\u00e9 es el conservadurismo? Es un \u201cno\u201d a lo que est\u00e1 alrededor. \u00bfEn nombre de qu\u00e9? En el nombre de algo que vino antes. En el nombre de aquello que fue superado en alg\u00fan momento de la historia sociopol\u00edtica. Es decir, el conservadurismo es la b\u00fasqueda de una posici\u00f3n ontol\u00f3gica, filos\u00f3fica, pol\u00edtico-social, individual, natural, religiosa, cultural y cient\u00edfica, que repudia el desarrollo de las cosas con las cuales estamos viviendo en este momento y que nosotros identificamos y describimos anteriormente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esto implica una negaci\u00f3n de la l\u00f3gica de la historia, un alejamiento de la topograf\u00eda sociopol\u00edtica que nos ha llevado de la modernidad a la posmodernidad, esa fase p\u00f3stuma de la modernidad que nos ha conducido a escenarios laber\u00ednticos y desintegradores de la condici\u00f3n individual y al <em>postsujeto<\/em>.<sup>13<\/sup> De ah\u00ed la reivindicaci\u00f3n del conservadurismo como una franca oposici\u00f3n a la l\u00f3gica del desarrollo del proceso hist\u00f3rico. La fenomenolog\u00eda de la posmodernidad como <em>paradigma de la podredumbre<\/em> que subyace en el desarrollo hist\u00f3rico posmoderno que el conservadurismo pretende rechazar. En suma, \u201cel conservadurismo construye una topograf\u00eda que rechaza la l\u00f3gica, el trabajo y la direcci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>13<\/sup> \u201c(\u2026) si la noci\u00f3n del sujeto del proceso pol\u00edtico es prohibida, ser\u00e1 depuesto por una entidad rizom\u00e1tica (GiIles Deleuze y F\u00e9lix Guattari hablan de \u201crizoma\u201d y \u201crizom\u00e1tico\u201d para un sistema de representaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de datos con entradas y salidas m\u00faltiples y no jer\u00e1rquicas) a la cual Negri y Hardt denominaron \u201cmultitud\u201d. Estas multitudes act\u00faan para el sujeto y para la autoridad. En consecuencia, el concepto de Estado es sustituido por el de post-Estado\u201d (Dugin, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Como tal, tiene tres posibles rutas para relacionarse con las tendencias conceptuales de la modernidad y de la posmodernidad: 1) un <em>Conservadurismo fundamental<\/em> (tradicionalismo); 2) un <em>Conservadurismo liberal<\/em> (del <em>status quo<\/em>) y 3) un <em>Conservadurismo revolucionario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conservadurismo fundamental: Tradicionalismo&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Dugin: \u201cEl tradicionalista conservador afirma: \u2018esta episteme no es buena. Es una episteme negativa, totalitaria, falsa y contra la cual hay que luchar\u2019. Ellos todav\u00eda reflejan: \u2018me gusta s\u00f3lo lo que exist\u00eda antes del inicio de la modernidad\u2019\u201d. Hay tambi\u00e9n un conservadurismo fundamental o fundamentalista visible (por ejemplo en el proyecto isl\u00e1mico, en los grupos protestantes fundamentalistas y en un porcentaje significativo del electorado del Partido Republicano en los Estados Unidos). Todos ellos rechazan enf\u00e1ticamente la modernidad por completo basados en las normas de sus religiones como si fueran reales \u201cmientras ven la modernidad y sus valores como si fueran la expresi\u00f3n del Anticristo, donde, por definici\u00f3n, no puede haber nada de bueno.\u201d Para Dugin, evidentemente se trata de un<em> logos <\/em>diferente y de una manera de existir totalmente diferente y leg\u00edtima.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conservadurismo del <\/strong><strong><em>Status Quo<\/em><\/strong><strong>: Conservadurismo liberal&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de conservadurismo dice \u201cs\u00ed\u201d a las principales tendencias que ocurren en la modernidad, pero sospecha de los cambios abruptos y decide ser cauteloso. O bien, como se\u00f1ala Dugin: \u201cintenta pisar el freno\u201d. Es as\u00ed que el programa conservador liberal \u201ces la defensa de la libertad, de los derechos, de la autonom\u00eda del ser humano, del progreso y de la igualdad, pero por medio de la evoluci\u00f3n, no de la revoluci\u00f3n\u201d. En este tipo de conservadurismo se ubicar\u00e1n tambi\u00e9n los llamados \u201creformistas\u201d e incluso ciertos sectores moderados de la socialdemocracia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conservadurismo revolucionario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este conservadurismo es lo que para Dugin (2017) ser\u00e1 el art\u00edfice de una revoluci\u00f3n conservadora en los tiempos actuales. Al respecto, se\u00f1ala: <em>\u201c<\/em>Esta constelaci\u00f3n de ideolog\u00edas y filosof\u00edas pol\u00edticas considera dial\u00e9cticamente el problema de la correlaci\u00f3n entre el conservadurismo y la modernidad\u201d. Y entre los intelectuales que se ubican en esta constelaci\u00f3n ideol\u00f3gica menciona, por ejemplo, a Martin Heidegger, Arthur Moeller van den Bruck, Ernst y Friedrich J\u00fcnger, Carl Schmitt, Oswald Spengler, Werner Sombart, Othmar Spann, Friedrich Hielscher, Ernst Niekisch y toda una pl\u00e9yade de autores. El diagn\u00f3stico de la revoluci\u00f3n conservadora parte del supuesto de que existe un proceso objetivo de degradaci\u00f3n del mundo desplegado b\u00e1sicamente por las fuerzas del liberalismo y del mercado, que llevan a la humanidad por la senda de la \u201cdegeneraci\u00f3n\u201d encarnada en la modernidad y su hija incomoda, la posmodernidad. Ambas no s\u00f3lo son vistas como una enfermedad, sino tambi\u00e9n como una revelaci\u00f3n actual de lo que en el pasado ha sido creado y que ha conformado las tradiciones del mundo civilizado. En este sentido, cuando la modernidad se ha degradado, dejando de cumplir sus promesas de bienestar y progreso interminable, resulta que las tradiciones son las que ha permanecido indemnes. Por ello:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los conservadores revolucionarios quieren no s\u00f3lo detener el tiempo, como los conservadores liberales, o volver al pasado, como los tradicionalistas. Ellos quieren sacar de la estructura del mundo las ra\u00edces del mal para abolir el tiempo como una cualidad destructiva de la realidad y, al hacerlo, cumplir as\u00ed alg\u00fan tipo de secreto paralelo, la intenci\u00f3n no evidente de la propia Deidad (\u2026) la tarea de los conservadores revolucionarios no es simplemente superar la nada y el nihilismo de la modernidad, sino desenredar la mara\u00f1a de la historia de la filosof\u00eda y descifrar el mensaje contenido en el <em>Ge-Stell<\/em> (el dominio de la t\u00e9cnica). As\u00ed, el nihilismo de la modernidad no es solamente el mal \u2013como para los tradicionalistas\u2013, sino tambi\u00e9n una se\u00f1al apuntando a las estructuras profundas del ser y a las paradojas mintiendo dentro de ellos.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para rematar, tenemos la poderosa idea del Eurasianismo como <em>Episteme <\/em>que incluye un paquete de ideolog\u00edas conservadoras (a excepci\u00f3n del conservadurismo liberal) que \u201cconociendo la pretensi\u00f3n de universalidad del logos occidental, se niega a reconocer esta universalidad como algo inevitable\u201d. Es decir, los conservadores revolucionarios consideran a la modernidad como un fen\u00f3meno \u201cpeculiar de Occidente\u201d del que las <em>culturas otras<\/em> tienen que marcar distancia a fin de poder construir sus sociedades con sus propios valores internos. Dugin concluye que:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>No existe un proceso hist\u00f3rico \u00fanico; cada pa\u00eds tiene su propio modelo hist\u00f3rico que se mueve a un ritmo diferente y, en algunas ocasiones, en distintas direcciones (\u2026) El eurasianismo, <em>per se<\/em>, es pluralidad gnoseol\u00f3gica. La episteme unitaria de la modernidad \u2013incluyendo la ciencia, la pol\u00edtica, la cultura y la antropolog\u00eda\u2013 se opone a la multiplicidad de la episteme, construida sobre los cimientos de cada civilizaci\u00f3n existente. Y s\u00f3lo sobre estas bases, libres de la episteme occidental, se deben construir proyectos sociopol\u00edticos, culturales y econ\u00f3micos a largo plazo.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la primera parte del texto hemos visto que Paz y Unamuno, pensadores de la modernidad \u2013hist\u00f3ricamente hablando\u2013, acaban horroriz\u00e1ndose de la cara oscura de la modernidad que, sobre todo socava las ra\u00edces tradicionales e identitarias de los pueblos. Desde ese punto de vista, desde la hispanidad y las tradiciones prehisp\u00e1nicas, estos pensadores del mundo hisp\u00e1nico\/latino rechazan la modernidad en t\u00e9rminos culturales en tanto no se identifican con ella. Sin embargo, el caso de Paz es curioso en tanto que es un ferviente creyente en la modernidad pol\u00edtica en sus versiones liberal y democr\u00e1ticas (1tp) una vez que hubo transitado por la fe socialista (2tp) y revisado cr\u00edticamente las aberraciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que los sistemas sociales levantados sobre estas ideolog\u00edas produjeron. Igualmente, en su juventud combati\u00f3 siempre los fascismos (en Espa\u00f1a) y critic\u00f3 reflexiva y pr\u00e1cticamente, todo totalitarismo y autoritarismo (2tp+3TP) propio y ajeno. En ese sentido, siempre tuvo como contraparte e interlocutor a las izquierdas (2tp) a las que se enfrent\u00f3 desde la trinchera ferviente de la democracia liberal pluralista. Actualmente se horrorizar\u00eda de la instrumentalizaci\u00f3n liberal de los totalitarismos <em>pre <\/em>y <em>post <\/em>pandemia que se han articulado en la propuesta globalista de un Nuevo Orden Mundial (nom) cuya hegemon\u00eda se est\u00e1 configurando en <em>clave totalitaria<\/em> (1tp+2tp+3tp= NOM)<sup>14<\/sup> (Paz, 1970).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>14<\/sup> \u201c\u00bfNo ser\u00eda una paradoja espl\u00e9ndida que, doscientos a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento de Karl Marx, decidi\u00e9ramos que para salvar el liberalismo debemos regresar a la idea de que la libertad exige el fin de la mercantilizaci\u00f3n irrestricta y la socializaci\u00f3n de los derechos de propiedad sobre los bienes de capital?\u201d (Varoufakis, 2018).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante ello, Paz siempre reivindicar\u00e1 una <em>modernidad esencial<\/em> de los pueblos, los cuales parten de sus tradiciones e imaginarios hacia la construcci\u00f3n de futuros propios. En ese sentido Paz es un modernista que recupera la tradici\u00f3n (<em>la cr\u00edtica<\/em> como tradici\u00f3n moderna dir\u00e1 en <em>Los hijos del Limo<\/em>). Sin embargo, Octavio Paz cree en el progreso, en el tiempo hist\u00f3rico, aunque no descarta las dimensiones c\u00edclicas en los imaginarios de los pueblos no occidentales, de ah\u00ed que a pesar de ser moderno, abre su mente a la validaci\u00f3n de otras realidades paralelas tan leg\u00edtimas como la odisea modernista de Occidente. Su experiencia moderna abrev\u00f3 de Oriente (como embajador en la India y como admirador y traductor de literatura japonesa) y se vio reflejada en su obra literaria total.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Paz rechazar\u00e1 la divisi\u00f3n del mundo en clases, razas, etnias, etc\u00e9tera (\u201cel nombre divide al mundo\u201d dir\u00e1 siempre); sin embargo, siempre estar\u00e1 dispuesto a reconocer la <em>centralidad de la diferencia<\/em> como rasgo caracter\u00edstico de las modernidades m\u00faltiples y estar\u00e1 en contra de los experimentos modernos\/globalizantes que apuestan por la eliminaci\u00f3n de la diferencia y la sumisi\u00f3n de la humanidad en un todo homog\u00e9neo cuya identidad sea el consumo global que anula las esencias (<em>Dassein<\/em>) de los pueblos. En suma, Paz es un creyente de la modernidad plural (modernidades m\u00faltiples) y, como liberal, apostar\u00e1 siempre a un pluralismo democr\u00e1tico y ser\u00e1 un ac\u00e9rrimo combatiente de los autoritarismos (sean de izquierda o de derecha) que anulan la pluralidad del mundo. La modernidad en Paz no anula la tradici\u00f3n, al contrario, las modernidades m\u00faltiples s\u00f3lo pueden ser reales si parten de las tradiciones no para desaparecerlas sino para brindarles una plataforma real, original y con un estilo propio.<sup>15<\/sup> En este sentido Paz apunta a ser un conservador liberal (en la taxonom\u00eda de Dugin) desde una perspectiva socialista (2tp), pero un reformista dem\u00f3crata desde el liberalismo (1tp) y sin lugar a dudas encontrar\u00eda mucha convergencia con el programa de un conservadurismo revolucionario a la manera de Dugin. Sin embargo, el \u00fanico universalismo al que Paz podr\u00eda adscribirse es a un <em>humanismo<\/em>. Por ende, ser\u00eda el principal cr\u00edtico del <em>transhumanismo <\/em>y de la <em>pospol\u00edtica <\/em>posliberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>15<\/sup> Sobre el estilo y la singularidad en Octavio Paz: \u201c(\u2026) el estilo es la forma \u00fanica del singular-plural: permite la inclusi\u00f3n del individuo en la comunidad sin por ello encerrarse en la c\u00e1rcel de la identidad; permite adquirir una identidad sin abrirse a los despotismos de la comunidad cerrada. Singularizar no es individualizar. Singularizar es estilizar. Por lo tanto, el estilo es la m\u00e1xima expresi\u00f3n de una forma de vida dispuesta a negociar su singularidad con el tiempo y la comunidad que le toca vivir. En <em>El arco y la lira,<\/em> Octavio Paz plantea que no s\u00f3lo la literatura o el poema son capaces de ofrecer las condiciones epistemol\u00f3gicas para pensar el estilo, sino que la historia y la biograf\u00eda son dos marcadores est\u00e9ticos del estilo de una \u00e9poca. <em>Como cada naci\u00f3n posee una lengua con la cual dota de inteligibilidad su propia conciencia nacional, el estilo aparece en los textos hist\u00f3ricos como registro de las formas expresivas de una comunidad. El texto biogr\u00e1fico, an\u00e1logamente, es capaz de evidenciar la universalidad de un particular por razones epist\u00e9micas, cuyo objetivo es sintetizar una \u00e9poca<\/em>\u201d (en \u00c1lvarez, 2021. It\u00e1licas nuestras).<\/p>\n\n\n\n<p>Las afinidades electivas entre Paz y Dugin bordean la tradici\u00f3n aunque no se puede hablar de tradicionalismo como tal; en Paz se habla de la tradici\u00f3n viva (presente), mientras que el fil\u00f3sofo ruso apuesta por un <em>tradicionalismo existencial<\/em> (en referencia al concepto heideggeriano de<em> Dassein<\/em>). Para ambos, es remitirse a un esencialismo fundamental que para el poeta mexicano toma la forma de la noci\u00f3n de <em>estilo<\/em> como originalidad de una comunidad singular (individual como reflejo colectivo y viceversa); mientras que para Dugin remite al ser original (<em>Dassein<\/em>) de una cultura como tal. En ambos, frente al progresismo liberal (que comparte con el socialismo), el conservadurismo revolucionario de Dugin se articula con el conservadurismo liberal de Paz; sin embargo, mientras el primero apuesta por una reconfiguraci\u00f3n del paradigma premoderno, el segundo sigue teniendo fe en el horizonte de la modernidad, siempre que parta desde las tradiciones vivas (vigentes o actualizadas) de los pueblos. Finalmente, mientras el poeta sigue apostando por la profundizaci\u00f3n de la democracia liberal como \u00fanica garant\u00eda de ese don preciado para Paz \u2013la libertad\u2013, para el fil\u00f3sofo ruso aquella (la democracia) nos ha conducido a una incertidumbre total, existencial, que reclama un nuevo orden que inaugure nuevas verdades (ontolog\u00eda) y valores (teolog\u00eda).&nbsp;<br><br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00c1lvarez, \u00c1. O. (2021) \u201cUna modernidad \u2018antimoderna\u2019. El problema del estilo en Nicol\u00e1s G\u00f3mez D\u00e1vila y Octavio Paz\u201d en <em>Res P\u00fablica. Revista de Historia de las Ideas Pol\u00edticas, 24<\/em>(1), pp. 17-25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Bauman, Z. (2003) <em>Modernidad l\u00edquida<\/em>. M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Berman, M. (1993) \u201cBrindis por la modernidad\u201d en Casullo, N., <em>El debate modernidad-<\/em><em><br><\/em><em>posmodernidad.<\/em> Buenos Aires: El cielo por asalto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">________ (2000). <em>Todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad<\/em>. M\u00e9xico: Editorial Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Brenna Becerril, J. (2010)&nbsp; \u201cLa sociolog\u00eda l\u00edquida de Zygmunt Bauman\u201d en <em>Veredas<\/em>, n\u00famero especial, a\u00f1o 11. M\u00e9xico: UAM-Xochimilco, DRS, pp. 15-32.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">_____________ (2016) \u201cConflictos globales de ra\u00edces hist\u00f3ricas: Ucrania frente a Rusia\u201d en <em>Veredas<\/em>, n\u00fam. 33, a\u00f1o 17. M\u00e9xico: UAM-Xochimilco, DRS, pp. 41-71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">_____________ (2018)<em> <\/em>\u201cRevuelta, revoluci\u00f3n y reforma: a prop\u00f3sito de Octavio Paz\u201d en<em> <\/em>Brenna, J. y F. Carballo, <em>Am\u00e9rica Latina: de ruinas y horizontes. La pol\u00edtica de nuestros d\u00edas, un balance provisorio. <\/em>M\u00e9xico: UAM-Xochimilco, pp. 159-174.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Choza, J. (2008) \u201cFronteras geogr\u00e1ficas, sociol\u00f3gicas y metaf\u00edsicas\u201den <em>Revista CIDOB d\u2019Afers Internacionals<\/em>, n\u00fam. 82-83, pp. 77-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Cicer\u00f3n (1984) <em>Sobre la Rep\u00fablica<\/em>. Madrid: Gredos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Compagnon, A. (2007) <em>Los antimodernos<\/em>. Barcelona: Acantilado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Dugin, A. (2013). <em>La Cuarta Teor\u00eda Pol\u00edtica<\/em>. Barcelona: Ediciones Nueva Rep\u00fablica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (2017) <em>La Cuarta teor\u00eda pol\u00edtica: presentaci\u00f3n m\u00e1s corta. <\/em>Disponible en:<em> <\/em><a href=\"https:\/\/www.geopolitica.ru\/en\/article\/fourth-political-theory-shortest-presentation\">https:\/\/www.geopolitica.ru\/en\/article\/fourth-political-theory-shortest-presentation<\/a> (consulta: 14\/05\/2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Elkins, D. (1995) <em>Beyond Sovereignity. Territory and Political Economy in the Twenty-First Century<\/em>. Toronto: University of Toronto Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Garc\u00eda Gual, C. (2000). \u201cIdentidad y mitolog\u00eda. Apuntes sobre el ejemplo griego\u201d en <em>Identidad humana y fin del milenio<\/em>. Actas del III Congreso Internacional de Antropolog\u00eda filos\u00f3fica, Barcelona-1998. Sevilla: Th\u00e9mata.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Innerarity, D. (2008) \u201cFronteras: transitoriedad y din\u00e1micas interculturales. Un mundo sin alrededores\u201d en <em>Revista CIDOB d\u2019Afers Internacionals<\/em>, n\u00fam. 82-83, pp. 51-55.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Le Goff (1997). <em>Pensar la Historia. Modernidad, presente, progreso<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Mar\u00edn, H. (1997) <em>La invenci\u00f3n de lo humano. La construcci\u00f3n sociohist\u00f3rica del individuo<\/em>. Cap. 1: Humanismo aristocr\u00e1tico. Madrid: Iberoamericana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Paz, O. (1956)&nbsp; <em>El arco y la lira<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">____ (1970) <em>Postdata<\/em>. M\u00e9xico: Siglo XXI.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">____ (1980) <em>Corriente alterna.<\/em> M\u00e9xico: Seix-Barral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">____ (1982) <em>El ogro filantr\u00f3pico.<\/em> M\u00e9xico: Joaqu\u00edn Mortiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">____ (1985) <em>Tiempo Nublado<\/em>. M\u00e9xico: Seix-Barral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (1990) <em>Peque<\/em>\u00f1a <em>cr\u00f3nica de grandes d\u00edas.<\/em> Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (1993) <em>Itinerario.<\/em> Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (1993a) <em>Los Hijos del Limo: del Romanticismo a la Vanguardia.<\/em> Barcelona: Editorial Seix Barral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (1994) \u201cUnidad, modernidad, tradici\u00f3n\u201d en Octavio Paz, <em>Obras Completas<\/em> 3<em>: Fundaci\u00f3n y disidencia. Dominio hisp\u00e1nico<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (1998) <em>El laberinto de la soledad<\/em>. Madrid: C\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">______ (2015) \u201cOctavio Paz por \u00e9l mismo (1924-1934)\u201d, UNAM. Disponible en:http:\/\/www.horizonte.unam.mx\/cuadernos\/paz\/paz2.html (consulta: 12\/11\/15).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Rubert de Vent\u00f3s, X. (1987)<em> El laberinto de la hispanidad.<\/em> Barcelona: Planeta,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Simmel, G. (1998) \u201cEl problema del estilo\u201d en <em>REIS<\/em> 84, pp. 319-326.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Tu\u00f1\u00f3n de Lara, M. (1974)<em> Costa y Unanumo en la crisis de fin de siglo.<\/em> Madrid, Edicusa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Ulrich, B. (2002) <em>La sociedad del riesgo global.<\/em> Madrid: Siglo XXI de Espa\u00f1a editores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Unamuno, M. (1963) <em>Ensayos, <\/em>vol. VI. Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">_________&nbsp; (1984)<em> El sentimiento tr\u00e1gico de la vida.<\/em> M\u00e9xico: Porr\u00faa, Colecci\u00f3n, Sepan Cuantos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Varoufakis, <a href=\"https:\/\/nuso.org\/autor\/yanis-varoufakis\/\">Y. <\/a>(2018) \u201cEl totalitarismo liberal\u201d en revista <em>Nueva Sociedad<\/em> (mayo).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Vattimo, G. (1987). <em>El fin de la modernidad. Nihilismo y hermen\u00e9utica en la cultura posmoderna. <\/em>Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Von Beyme, K. (1985) \u201cEl Conservadurismo\u201d en <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em> (Nueva \u00c9poca), n\u00fam. 43, enero-febrero.<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al revisar dos visiones, aparentemente distintas, se encuentra la cr\u00edtica antimoderna a la modernidad, la fe en la fuerza de las tradiciones para encontrar las v\u00edas originales para la cohesi\u00f3n de las comunidades culturales y la fuerza del conservadurismo para preservar lo mejor de las sociedades.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3887,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[110,339],"tags":[355,356,337],"class_list":["post-3882","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","category-numero-43","tag-modernidad","tag-posliberal","tag-tradicion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3882"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3882\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4129,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3882\/revisions\/4129"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}