{"id":3971,"date":"2022-12-21T15:29:51","date_gmt":"2022-12-21T15:29:51","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=3971"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"10-de-junio-de-1971-acatar-o-elegir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2022\/12\/21\/10-de-junio-de-1971-acatar-o-elegir\/","title":{"rendered":"10 de junio de 1971 \u00bfAcatar o elegir?"},"content":{"rendered":"\n<p>Gabriela Contreras P\u00e9rez \/ Doctora en Historia, Universidad Iberoamericana. Licenciada y Maestra en Sociolog\u00eda por la UNAM. Profesora investigadora, Departamento de Relaciones Sociales. Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.<br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/677\/636\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar PDF<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"615\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-052558-1024x615.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3974\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-052558-1024x615.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-052558-300x180.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-052558-768x461.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-052558.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>A cincuenta a\u00f1os de distancia, es importante la reflexi\u00f3n acerca de ciertos j\u00f3venes integrantes de grupos de choque que irrumpieron en la marcha del 10 de junio de 1971, conocidos como halcones. Podr\u00eda pensarse que estas personas encontraron un espectro de identidad y pertenencia al participar en estos grupos y puede considerarse que, al estar entrenados para contener manifestaciones, respond\u00edan a las instrucciones superiores de una estructura de mando que hab\u00eda definido con claridad cu\u00e1les eran los fines de cada una de estas acciones. El hecho de que los medios para alcanzar esos fines hayan sido personas, sugiere que solamente cumpl\u00edan \u00f3rdenes, pero esto no necesariamente les exime de responsabilidad, aunque en ese sentido pareciera que no fueran conscientes de sus actos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pre\u00e1mbulo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Cada persona tiene, supuestamente, la posibilidad de elegir; la libertad de ele\u00adgir. En ese sentido, cada persona tendr\u00eda que responsabilizarse por sus elecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas de control social experimentadas durante los a\u00f1os posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial tensaron las relaciones del gobierno con diferentes organizaciones y grupos sociales cr\u00edticos del sistema de dominaci\u00f3n imperante. En M\u00e9xico, la pauta autoritaria contra expresiones pol\u00edticas libertarias se hab\u00eda ido complejizando en el af\u00e1n por aparentar estabilidad social y confianza en el r\u00e9gimen, discurso que hab\u00eda empezado a desmoronarse desde mediados de los a\u00f1os cincuenta: comenzando con el asesinato de Rub\u00e9n Jaramillo hasta el encarcelamiento y persecuci\u00f3n de ferrocarrileros, magisterio, m\u00e9dicos, campesinos y estudiantes. Las formas de represi\u00f3n y control se basaban en el manejo de infiltrados e informantes, colaboradores contratados institucionalmente en algunas oficinas de gobierno para encubrir sus reales actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que, convencidos ideol\u00f3gicamente o no, formaban un grupo, recibieron entrenamiento, cumpl\u00edan con una estrategia de acci\u00f3n, recib\u00edan pago y no s\u00f3lo operaron ese diez de junio de 1971, sino que funcionaban en operativos diversos. El argumento se centra en que los <em>halcones<\/em> no fue el primer grupo de acci\u00f3n violenta bajo el control gubernamental, ni fue un asunto aislado de la capital del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. La obsesi\u00f3n anticomunista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o de 1971 inici\u00f3 con movilizaciones pol\u00edticas en las que los protagonistas eran j\u00f3venes que continuaban alzando la voz contra el autoritarismo generalizado en el plano mundial, con el tel\u00f3n de fondo de la Guerra Fr\u00eda. Las d\u00e9cadas previas implicaron varios cambios, no s\u00f3lo a nivel de la pol\u00edtica internacional, sino tambi\u00e9n hubo fuertes quiebres culturales que desencadenaron movimientos de liberaci\u00f3n de las colonias, guerras de ocupaci\u00f3n territoriales y, desde luego, cambios particulares en las formas de pensar, vestir, comunicarse. Los j\u00f3venes de distintas latitudes manifestaron su oposici\u00f3n, inquietud y posturas cr\u00edticas ante el endurecimiento de las formas pol\u00edticas de dominaci\u00f3n; en favor de procesos de cambio en las relaciones de poder, contra las guerras en Vietnam, apoyando las luchas anticoloniales, en contra del autoritarismo y la rigidez en diferentes escenarios con acciones muy diversas que, eventualmente, fueron radicaliz\u00e1ndose. Por su parte, la pol\u00edtica gubernamental en distintos pa\u00edses dispuso medidas para garantizar estabilidad y la certeza de que la divisi\u00f3n entre el bloque socialista y el del llamado mundo libre permanecer\u00eda inamovible, mientras el resto del mundo era irrelevante, pero no en t\u00e9rminos de disputa de los recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para conseguir tal objetivo, endurecieron las estrategias de vigilancia y control de la poblaci\u00f3n hasta llegar a l\u00edmites de espionaje, persecuci\u00f3n y acecho. En suma, restricciones a la libertad de expresi\u00f3n. Este discurso se interioriz\u00f3 entre aquellos que formaban parte de la polic\u00eda, grupos de control, servicio secreto, torturadores, soldados, convencidos de su servicio y lealtad al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, las condiciones para la organizaci\u00f3n implicaron acciones que iban desde las primeras expresiones del sindicalismo independiente, el aumento de grupos y organizaciones de estudiantes, profesores y trabajadores, hasta la organizaci\u00f3n de grupos guerrilleros que, en suma, desencadenaron el incremento de las actividades de la polic\u00eda pol\u00edtica del pa\u00eds, activa desde los a\u00f1os cuarenta. El conglomerado de fuerzas pol\u00edticas hab\u00eda dejado de ser \u00fanico, al menos en t\u00e9rminos de lo que el gobierno pretend\u00eda tener bajo control, pues las manifestaciones de descontento no pod\u00edan impedirse, como tampoco pudieron evitar la existencia de redes de resistencia y de rechazo a las formas pol\u00edticas imperantes en diversos lugares del mundo, en el continente americano y, desde luego, en M\u00e9xico. Los a\u00f1os setenta dan cuenta de la intensa actividad pol\u00edtica previa, operando en subterfugios de resistencia, desencadenando diferentes r\u00e9plicas.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer a\u00f1o de la d\u00e9cada de los setenta qued\u00f3 marcado nuevamente por la acci\u00f3n violenta en contra de estudiantes de las instituciones de educaci\u00f3n superior. El patr\u00f3n de intimidaci\u00f3n, agresiones con empleo de armas de fuego, encarcelamiento y omisi\u00f3n en el tratamiento legal de las detenciones, no se experiment\u00f3 \u00fanicamente en la capital del pa\u00eds; no fueron actos exclusivos en contra de los j\u00f3venes, ni fueron hechos aislados. A lo largo de las d\u00e9cadas previas, estas acciones hab\u00edan sido la constante, oponiendo en una lucha inhumana a j\u00f3venes estudiantes que optaron por la reflexi\u00f3n y an\u00e1lisis cr\u00edtico de su contexto, por el rechazo al autoritarismo y la censura, frente a otros j\u00f3venes: los halcones, que por una paga llegaban a formar parte de grupos de choque para autoridades gubernamentales de distintos niveles, bas\u00e1ndose en la argumentaci\u00f3n obsesiva del anticomunismo. Cualquier acci\u00f3n disidente estaba sujeta a la represi\u00f3n, persecuci\u00f3n, muerte y\/o encarcelamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de estos procesos ha sido estudiado a detalle en distintas investigaciones y la constante es la presencia de elementos externos a la comunidad estudiantil: provocadores, infiltrados, golpeadores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto era ya el inicio de la llamada guerra sucia de nuestro pa\u00eds, justificada con el discurso anticomunista. Fueron a\u00f1os en que las batallas por los derechos civiles y el vuelco a las calles por parte de muchos universitarios no era exclusivo de nuestro pa\u00eds. Es decir, las acciones solidarias con trabajadores que promov\u00edan el sindicalismo independiente, el apoyo a las luchas campesinas, las denuncias por la violencia ejercida hacia los grupos marginales, no limit\u00f3 a los estudiantes a participar en las movilizaciones o al volanteo: el teatro experimental, la pintura, la m\u00fasica, la vuelta a los corridos de la Revoluci\u00f3n y la mezcla con las canciones de protesta, hicieron lo suyo. Hab\u00eda ideas de cambio y fuerza para tratar de emprenderlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los universitarios consideraban que deb\u00edan incidir en cambios sociales m\u00e1s profundos, deb\u00edan actuar en su entorno inmediato interactuando en forma horizontal, lo cual se expres\u00f3 bajo diferentes lineamientos de acci\u00f3n y definici\u00f3n pol\u00edtica (Zerme\u00f1o, 2019: 178).<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que la estructura autoritaria con respaldo institucional oper\u00f3 con extrema crueldad y una buena dosis de sadismo para contener el avance de lo que consideraban el mayor peligro: el comunismo. Desde los a\u00f1os veinte encontramos registro de polic\u00edas secretos.<sup>1<\/sup> En los a\u00f1os cuarenta, primero con Manuel \u00c1vila Camacho y posteriormente con Miguel Alem\u00e1n Vald\u00e9s, la polic\u00eda pol\u00edtica hab\u00eda operado con carta abierta para detener a todo aquel que representara un potencial peligro para la estabilidad del pa\u00eds, esto bajo los lineamientos de la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad. Dicha vigilancia no era una acci\u00f3n novedosa: en los registros de archivo de la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n de los a\u00f1os veinte del siglo pasado, existen documentos donde agentes especializados registran cualquier actividad de quienes se consideraba atentaban contra el gobierno y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n el correspondiente jefe del Departamento del Distrito Federal recurri\u00f3 al uso de la fuerza f\u00edsica, de provocadores y golpeadores, contando para el efecto con grupos contratados pero que tambi\u00e9n pod\u00edan ser personas que formaban parte de alguna de las facciones sindicales oficialistas, falsos periodistas, trabajadores&#8230; Falsos o no, la duda quedaba.<sup>2<\/sup> Pero hab\u00eda la certeza de que entre los militantes hab\u00eda infiltrados que se\u00f1alaban los diferentes niveles de riesgo que representaban los dirigentes. Al manejarse como militantes, propiciaban la divisi\u00f3n interna desvirtuando o impidiendo la toma de decisiones. No era novedad, desafortunadamente. Pero hab\u00eda valor, consistencia, congruencia y tenacidad (Montemayor, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>1<\/sup> Camilo Vicente Ovalle (2019: 56 y ss.) esclarece la continuidad mantenida entre el Servicio Confidencial (1924), el Departamento Confidencial (1938) y \u201cdos dependencias especializadas: una para investigar, la Direcci\u00f3n General de Investigaciones Pol\u00edticas y Sociales (1942), y la otra para ejecutar, la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad (1947). En la siguientes p\u00e1ginas refiere el n\u00famero de polic\u00edas y soldados instruidos, bien en la Academia del Federal Bureau of Investigation (FBI) o en la Academia Internacional de Polic\u00eda, espacios en donde los preparaban para \u201coperaciones de contrainsurgencia, contrainsurgencia urbana, inteligencia militar\u201d (2019: 63). Se\u00f1ala adem\u00e1s la reestructuraci\u00f3n org\u00e1nica de las agrupaciones militares.<br><sup>2<\/sup> Esta l\u00f3gica no era exclusiva de nuestro pa\u00eds. En Estados Unidos, bajo el gobierno de R. Nixon, era \u201cnormal\u201d la contrataci\u00f3n \u201ccon fondos p\u00fablicos a personas que, haci\u00e9ndose pasar por militantes, generaban las acciones m\u00e1s radicales dentro del movimiento con el prop\u00f3sito de que se mostraran ante la opini\u00f3n p\u00fablica los actos confrontadores de los estudiantes y as\u00ed justificar su detenci\u00f3n por haber causado problemas e incluso vandalismo\u201d (Gitlin, 2019: 107).<\/p>\n\n\n\n<p>En la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, por ejemplo, la forma de control hacia los estudiantes durante los a\u00f1os cuarenta, cuando se aprob\u00f3 la Ley Org\u00e1nica de 1945, pas\u00f3 por dos procesos simult\u00e1neos: la restricci\u00f3n en las formas de participaci\u00f3n estudiantil y la acusaci\u00f3n directa que se hac\u00eda a los j\u00f3venes, ya fuera mediante carta exclusiva a los padres de familia en la que se advert\u00eda del comportamiento anti universitario del estudiante o mediante la intervenci\u00f3n del llamado tribunal universitario. Medidas que operaron sobre todo cuando se inici\u00f3 el traslado desde los distintos edificios ocupados en el centro de la ciudad, hacia los terrenos en el sur, en la Ciudad Universitaria. Se pensaba, tal vez, que los j\u00f3venes no ocasionar\u00edan problemas en el centro de la ciudad, desarticulando sus redes de sociabilidad. Nada m\u00e1s lejano de eso. La pol\u00edtica de modernizaci\u00f3n del gobierno alemanista afect\u00f3 a grandes sectores de la poblaci\u00f3n, propiciando mayor desigualdad social. Aunado a ello, el alcance del corporativismo que rigidiz\u00f3 las estructuras sindicales y organizaciones campesinas, desencaden\u00f3 movilizaciones de resistencia y oposici\u00f3n al r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os sesenta algunas universidades estatales tuvieron fuertes enfrentamientos con los gobiernos locales con motivo de la lucha por la autonom\u00eda, movilizaciones que fueron reprimidas violentamente. Por ejemplo, cuando en la Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s de Hidalgo trataron de modificar la Ley Org\u00e1nica, circunstancia similar a la de los estudiantes de la Universidad de Nuevo Le\u00f3n y la Universidad de Sonora, y en distintos momentos se opusieron al autoritarismo gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes estudiantes de entonces vivieron muchos actos violentos que no se remiten al acto de ser golpeados, son eventos presentes en la vida cotidiana: la imposibilidad de expresarse libremente tanto en el entorno familiar como fuera, la vigilancia puntillosa ejercida por la iglesia con sus campa\u00f1as de moralizaci\u00f3n, el alarido conservador que sumaba fuerzas al grito de <em>\u00a1cristianismo s\u00ed, comunismo no!<\/em>, la censura tanto en las lecturas como en lo que se ve\u00eda en el cine o el teatro. Tambi\u00e9n el acecho a quienes manifestaban apoyo a las actividades en favor de los movimientos de liberaci\u00f3n nacional, anticoloniales, en favor de Cuba o por la solidaridad latinoamericana. Restricciones o encarecimiento del papel para quienes se aventuraban en proyectos de producci\u00f3n de revistas de an\u00e1lisis cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El autoritarismo vigilante ante el peligroso comunismo. A\u00fan as\u00ed, muchas actividades pod\u00edan desarrollarse con m\u00e1s facilidad dentro de los espacios educativos, \u00e1mbitos que cobraron relevancia ante la posibilidad de crear, experimentar, reinventarse, discutir, coincidir o disentir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Constantes del control, vigilancia y acci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la movilizaci\u00f3n del 10 de junio de 1971, el reclutamiento de grupos organizados (golpeadores, provocadores e infiltrados) denominados por las mismas autoridades como halcones, violentaron a los manifestantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras iniciar el recorrido, los halcones actuaron violentamente contra los j\u00f3venes manifestantes, periodistas, fot\u00f3grafos, transe\u00fantes. De acuerdo con distintos testimonios, ni la polic\u00eda ni los granaderos apostados en los alrededores del sitio convocado para la manifestaci\u00f3n se interpusieron, argumentando que <em>\u00e9sas eran las \u00f3rdenes recibidas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las formas de actuaci\u00f3n son muy similares a lo acontecido en movilizaciones estudiantiles acaecidas durante los a\u00f1os cuarenta: manifestaciones a las que se controlaba primero con el llamado de los bomberos, consiguiendo as\u00ed contenerlos bajo el chorro y presi\u00f3n del agua. En respuesta, las estrategias estudiantiles variaban desde el da\u00f1o a la toma de agua hasta el corte de las mangueras, con lo cual se consegu\u00eda aglutinar a los estudiantes contra los bomberos y los cuerpos de orden. La diferencia es que para reprimir o contener las manifestaciones se recurr\u00eda a las fuerzas institucionales del orden, a pesar de la existencia de agentes o del funcionamiento del servicio secreto e informantes. No se descart\u00f3 la existencia de conflictos en los que grupos sindicales oficialistas o charros pod\u00edan incidir y actuar, como fuerzas de choque.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, Javier Rojo G\u00f3mez, jefe de gobierno<sup>3<\/sup> del entonces llamado Distrito Federal, decidi\u00f3 acudir a los encargados del sistema de limpia para que previamente a las posibles reuniones y movilizaciones, en los botes de dep\u00f3sito de basura hubiera piedras y palos. Con ello se sembraba la confusi\u00f3n sobre qui\u00e9n iniciaba la confrontaci\u00f3n, lo cual resultaba \u201cexitoso\u201d para las autoridades capitalinas al quedar impunes ante los da\u00f1os y personas heridas: todo era responsabilidad de los estudiantes y quienes hab\u00edan provocado quedaban impunes.<\/p>\n\n\n\n<p>En los hechos, los intentos por desmantelar los grupos cr\u00edticos activos dentro de las universidades p\u00fablicas se hab\u00edan manifestado desde a\u00f1os atr\u00e1s mediante la intervenci\u00f3n de personas contratadas cuya tarea era vigilar, disuadir, provocar e incluso propiciar rupturas internas. En general, aquellos que se prestaban a estas tareas, estos <em>informantes<\/em>, eran identificados por los mismos universitarios como <em>agentes<\/em>, pagados por el gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sustancial una breve reflexi\u00f3n en torno al grupo denominado <em>halcones<\/em>,<sup>4<\/sup> que formaban conjuntos represores, entrenados para intimidar y golpear, que \u201csiguiendo instrucciones\u201d agred\u00edan y somet\u00edan a otros cuyo origen de clase, pr\u00e1cticas culturales, creencias y condici\u00f3n econ\u00f3mica, pod\u00eda ser similar a la de aquellos a quienes agred\u00edan. Adem\u00e1s, cumpl\u00edan la orden de diluirse despu\u00e9s de participar en los actos de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>3<\/sup> Por ejemplo, en el movimiento estudiantil de 1943 en la UNAM, el regente capitalino era Javier Rojo G\u00f3mez. Su secretario particular, un joven que hab\u00eda sido jefe de la Secci\u00f3n de Acci\u00f3n Militar en el Partido de la Revoluci\u00f3n Mexicana, Alfonso Corona del Rosal. En el movimiento de los estudiantes del Instituto Polit\u00e9cnico Nacional, el llamado <em>Regente de Hierro<\/em>, Alfonso P. Uruchurtu, no se involucr\u00f3 directamente: dio paso a la actuaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Mexicano. Lo que s\u00ed hizo el regente fue atender enf\u00e1ticamente el establecimiento de Leyes para regular el uso de suelo en el Distrito Federal y atac\u00f3 de manera permanente la invasi\u00f3n de predios. Se sostuvo por tres per\u00edodos y ante los hechos de desalojo violento de colonos del Pedregal de Santa \u00darsula, dej\u00f3 el cargo. Entonces la Regencia Capitalina cay\u00f3 en manos de Alfonso Corona del Rosal.<br><sup>4<\/sup> Cabe acotar que la denominaci\u00f3n de halc\u00f3n ha trascendido ese momento hist\u00f3rico; es un concepto polis\u00e9mico que ha pasado a formar parte del vocabulario que se\u00f1ala a un atacante para contener organizaciones antigubernamentales, movimientos radicales de oposici\u00f3n o \u2018guerrilleros\u2019, o bien, una denominaci\u00f3n relacionada con el narcomenudeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los halcones no necesariamente operaban en el entorno universitario. Estos grupos estaban integrados por personas marginadas, que necesitaban alguna forma de subsistencia con muchas dificultades para su integraci\u00f3n social y econ\u00f3mica. Este elemento fue nodal para la cooptaci\u00f3n de j\u00f3venes como parte de un grupo organizado, con pr\u00e1cticas de preparaci\u00f3n y con paga, registrados oficialmente como trabajadores de los servicios de limpia o servicios especiales, e incluso, sin registro laboral institucional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La operaci\u00f3n de estos grupos no era exclusiva de los a\u00f1os setenta: en algunos procesos previos, dif\u00edciles de la vida universitaria, diferentes regentes capitalinos hab\u00edan echado mano de elementos del <em>servicio de limpia<\/em> para violentar los movimientos, propiciar confrontaci\u00f3n y con ello justificar la intervenci\u00f3n de bomberos, polic\u00edas o granaderos, seg\u00fan la \u00e9poca. Los <em>halcones<\/em> ten\u00edan preparaci\u00f3n f\u00edsica, eran cuadros disciplinados para acciones de fuerza y estaban adiestrados para actuar con decisi\u00f3n y sin tribulaci\u00f3n. No eran exclusivos de la capital de la Rep\u00fablica Mexicana, se les ocupaba en desalojos de tierras, para confrontar huelguistas o movilizaciones sociales, en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a la posibilidad de tener un mismo origen, compartir experiencias, creencias y condiciones precarias de vida muy similares, las formas de reflexi\u00f3n, la introspectiva personal o la soluci\u00f3n a un futuro de largo plazo funcionan de modo diferente. Para los migrantes que hab\u00edan abandonado su lugar de origen, las expectativas se derrumbaban una y otra vez, remontando siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esas condiciones, la continuidad hist\u00f3rica puede reducirse, sin sentido. Tambi\u00e9n puede significar la imperiosa necesidad de borrar las huellas que les han orillado a lo marginal, un pasado de recurrentes ausencias, carencias, brutalidad. Para otros j\u00f3venes, la memoria es una posibilidad de fortalecer la propia identidad, comprender la historia personal y esbozar horizontes de experiencia, siendo la experiencia un acto que requiere reflexi\u00f3n y atribuci\u00f3n de significado (Cantero, 2021: 56). En ambos casos sus perspectivas de vida est\u00e1n vinculada a las condiciones econ\u00f3micas y a las redes de apoyo existentes. Pero las perspectivas tambi\u00e9n cambian al formar parte de una agrupaci\u00f3n, una colectividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia los a\u00f1os setenta, en M\u00e9xico pasamos por el aumento de las clases medias, el incremento de la poblaci\u00f3n joven, la mayor distancia de diferenciaci\u00f3n social y el aumento de procesos migratorios hacia las ciudades sin posibilidades concretas de mejoramiento en la condiciones y calidad de vida, formando los llamados cinturones de miseria. El crecimiento de la poblaci\u00f3n joven en las d\u00e9cadas de 1950 a 1970 implic\u00f3 un reto de pol\u00edtica social, dada la incapacidad de atender las necesidades de acceso a la educaci\u00f3n, las oportunidades laborales y, un problema creciente, la migraci\u00f3n campo ciudad. En gran parte el discurso pol\u00edtico del milagro mexicano suger\u00eda que el ascenso y movilidad social pasaban por la incorporaci\u00f3n a los estudios universitarios. No obstante, eso era imposible para quienes poblaban esos espacios adyacentes a las ciudades, cuyo acceso a la educaci\u00f3n era limitada, ni qu\u00e9 decir de las condiciones de vivienda, el magro apoyo para atender su salud, as\u00ed como precariedad en su ocupaci\u00f3n laboral que, por lo general, estaba en el sector de servicio dom\u00e9stico, de limpia, transporte, algunos oficios, mercados ambulantes. La exclusi\u00f3n de esta poblaci\u00f3n estaba marcada por la indefinici\u00f3n entre el medio rural del que proven\u00edan, el cual era insuficiente para atender sus necesidades esenciales y el medio suburbano que tampoco ten\u00eda las condiciones elementales m\u00ednimas de vida digna.<\/p>\n\n\n\n<p>De estos grupos pauperizados proven\u00edan muchos de los halcones. J\u00f3venes cooptados por un sistema que les ofrec\u00eda un ingreso, la posibilidad de incorporarse a un trabajo permanente, pero que adem\u00e1s les proporcion\u00f3 la posibilidad de formar parte de un grupo. Esta situaci\u00f3n debe sopesarse: desplazados de un espacio y atra\u00eddos a un medio en el que posiblemente podr\u00edan mejorar sus condiciones de vida. Desbaratar la memoria de lo que fueron y de donde ven\u00edan. Tratar de pertenecer a un nuevo entorno social.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta desigualdad y dispersi\u00f3n de quienes arribaban a las ciudades es uno de los factores que he considerado de inter\u00e9s, siguiendo la idea de c\u00f3mo los grupos ya establecidos tienen mayor cohesi\u00f3n social y que en los centros de educaci\u00f3n superior se experiment\u00f3 de manera notoria: las universidades registraron un crecimiento en su poblaci\u00f3n. En estos espacios se reflejaban las diferencias sociales, adem\u00e1s de constituirse de manera natural en esferas de discusi\u00f3n acerca de la problem\u00e1tica social y pol\u00edtica. La diversidad de posiciones pol\u00edticas se revel\u00f3 tanto en la existencia de grupos estudiantiles como en la cohesi\u00f3n social, la pertenencia grupal, la identidad como universitarios<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El estudio de las organizaciones de j\u00f3venes que se incorporaron a estructuras disciplinarias, fuera o dentro de las instituciones educativas, por ejemplo el Pentatl\u00f3n Deportivo Militar Universitario, son un ejemplo relevante. Sobre todo, porque eventualmente esta organizaci\u00f3n ha sido aludida part\u00edcipe en la preparaci\u00f3n de los <em>halcones<\/em>, se\u00f1alamiento que debiera esclarecerse: el Pentatl\u00f3n fue fundado en los a\u00f1os treinta, por iniciativa de algunos j\u00f3venes estudiantes, entre los cuales se encontraba Jorge Jim\u00e9nez Cant\u00fa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, me parece que algunas referencias a elementos del Pentatl\u00f3n como personal que adiestr\u00f3 a estos grupos de golpeadores debe pasar por un riguroso examen antes de aceptarse como un hecho. No puede, sin embargo, negarse que el inter\u00e9s del doctor Jim\u00e9nez Cant\u00fa en la formaci\u00f3n de estos grupos pues, cuando fue secretario de Gobierno en el Estado de M\u00e9xico, impuls\u00f3 estructuras similares, sobre todo utilizadas para impedir las invasiones de tierras promovidos por los colonos de Ciudad Nezahualc\u00f3yotl y Cuchilla del Tesoro (Ruvalcaba, 1989), o en conflictos relacionados con asentamientos irregulares, lo que beneficiaba a los especuladores, transportistas y autoridades locales.<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>5<\/sup> \u201cEl BARAPEM [Batall\u00f3n de Radio Patrullas del Estado de M\u00e9xico] fue el cuerpo represivo m\u00e1s temido por la ciudadan\u00eda en la d\u00e9cada de los setenta y principios de los ochenta, siendo las denuncias de sus abusos tan frecuentes, que el gobernador Alfredo del Mazo Gonz\u00e1lez se vi\u00f3 precisado a decretar su desaparici\u00f3n a fin de acallar el clamor popular; su lugar en el aparato represivo fue ocupado por otro grupo paramilitar denominado GAS (Grupo de Alta Seguridad) dependiente de la Direcci\u00f3n de Seguridad P\u00fablica y Tr\u00e1nsito del Gobierno del Estado. La desaparici\u00f3n del BARAPEM no signific\u00f3 el final de los abusos y la represi\u00f3n. Al desaparecer la corporaci\u00f3n, sus miembros se integraron a la Polic\u00eda Municipal, a la Judicial del Estado y a Tr\u00e1nsito, disemin\u00e1ndose y sirviendo de instructores en el resto de las corporaciones; como resultante, cada d\u00eda la polic\u00eda preventiva y judicial fue m\u00e1s represiva y corrupta al aplicar los m\u00e9todos y pr\u00e1cticas de la desaparecida corporaci\u00f3n. Varios de los integrantes de este temido cuerpo no ingresaron a las corporaciones policiacas existentes, pasando a conformar bandas de asaltantes bancarios, narcotraficantes, desvalijadores, zorreros y jauleros. De este grupo surgi\u00f3 Alfredo R\u00edos Galeana, considerado por muchos a\u00f1os como el enemigo p\u00fablico n\u00famero uno debido a sus constantes asaltos a instituciones bancarias y sus espectaculares fugas de las c\u00e1rceles nacionales. Este tristemente c\u00e9lebre personaje ocup\u00f3 durante todo el sexenio de Jorge Jim\u00e9nez Cant\u00fa el cargo de director del BARAPEM en Cd. Nezahualc\u00f3yotl, siendo el hombre de mayor confianza del gobernador en la regi\u00f3n\u201d (Ruvalcaba, s\/f:&nbsp; 76). Falta a\u00fan un estudio sobre las relaciones que derivan de estos grupos. El autor fue regidor del Municipio de Nezahualc\u00f3yotl en 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra l\u00ednea de an\u00e1lisis para aclarar lo que son los <em>halcones<\/em>, es el seguimiento de los <em>porros<\/em>, que aparecen bajo nombres y prop\u00f3sitos distintos en instituciones universitarias del pa\u00eds. Estos grupos estaban financiados por distintas autoridades, a veces desde las oficinas de gobierno, a veces con el apoyo de funcionarios medios vinculados a la misma instituci\u00f3n de educaci\u00f3n media superior y\/o superior. Eso influ\u00eda en la cooptaci\u00f3n de j\u00f3venes para desempe\u00f1arse como informantes o tambi\u00e9n coloc\u00e1ndose en posiciones desde las cuales pod\u00edan generar corriente de opini\u00f3n, tener influencia y capacidad para formar redes y aglutinarse en torno a un profesor\/funcionario. Las relaciones de inter\u00e9s establecidas garantizaban una posterior \u201ccolocaci\u00f3n\u201d de los egresados para iniciar as\u00ed una carrera burocr\u00e1tica o en el \u00e1mbito del <em>Partido de la Revoluci\u00f3n Institucionalizada<\/em> (Luis Javier Garrido, 1982)<\/p>\n\n\n\n<p>No dejemos pasar el movimiento del Instituto Polit\u00e9cnico Nacional: en 1956 surge con la demanda de una nueva Ley Org\u00e1nica y termina con la ocupaci\u00f3n por parte del Ej\u00e9rcito, de las instalaciones del internado del IPN en la madrugada del 23 de septiembre, poco antes del cambio presidencial y este evento pudo haber tenido un costo pol\u00edtico pero, desde el punto de vista operativo, con la intervenci\u00f3n de la instituci\u00f3n militar erradicaban de un golpe un posible problema de insurgencia. En este caso, la responsabilidad de los actos de ocupaci\u00f3n y detenci\u00f3n de los estudiantes corri\u00f3 a cargo de los comandantes del Ej\u00e9rcito Mexicano, de la polic\u00eda judicial y granaderos. El presidente era Adolfo Ruiz Cortines y las instalaciones se mantuvieron ocupadas por el ej\u00e9rcito durante un a\u00f1o. Mientras, se reform\u00f3 la Ley Org\u00e1nica y al a\u00f1o siguiente inici\u00f3 la construcci\u00f3n de Zacatenco, donde se ubicaron las escuelas de este Instituto. Por lo dem\u00e1s, los estudiantes que participaron en el movimiento fueron encarcelados en la prisi\u00f3n de Lecumberri.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo, en septiembre de 1968, la ocupaci\u00f3n de la Ciudad Universitaria estuvo a cargo del Ej\u00e9rcito, aunque ah\u00ed ya operaban varias organizaciones; los informes que se recib\u00edan sobre las actividades estudiantiles eran numerosos as\u00ed como abundaban los informantes o polic\u00edas encubiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco descontemos aquellos actos de intimidaci\u00f3n que en los a\u00f1os sesenta fueron propiciadas por elementos de organizaciones de la derecha radical, tanto en la capital del pa\u00eds como en Puebla, Guadalajara y otras entidades, como el Movimiento Universitario de Renovaci\u00f3n Orientadora (MURO), el Frente Universitario Anticomunista (FUA) o los Tecos, que con mucha violencia atacaban a j\u00f3venes militantes de otras organizaciones estudiantiles a las que consideraban un peligro por su l\u00ednea de pensamiento o tendencia pol\u00edtica, al considerarlas disolventes del orden social. Operando como grupo de control, reconocidos por autoridades universitarias, estaban los integrantes de la organizaci\u00f3n conocida como Frente Universitario de Sociedades de Alumnos (FUSA), presidida por Humberto Roque Villanueva, que hab\u00eda pertenecido a otra organizaci\u00f3n estudiantil: Los Conejos, <em>cat\u00f3licos independientes<\/em>, quien tambi\u00e9n fue se\u00f1alado responsable de actos violentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de un proceso de control desde el gobierno, las movilizaciones estudiantiles fueron se\u00f1aladas de manera negativa, desestabilizadores del orden social, actividades supuestamente ajenas a las responsabilidades sociales que t\u00e1citamente <em>deb\u00edan<\/em> tener como universitarios. Ese <em>deber ser<\/em> estudiantil hab\u00eda cambiado; muchos j\u00f3venes ten\u00edan un fuerte compromiso social y posici\u00f3n cr\u00edtica ante las condiciones sociales existentes, por lo que consideraban que su actividad rebasaba los l\u00edmites de los centros educativos. Su intervenci\u00f3n en distintos \u00e1mbitos sociales era cardinal, responsabilidad ineludible.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraparte, las organizaciones estudiantiles reconocidas como oficiales fueron \u00fatiles para controlar, difundir versiones favorables al gobierno, generar entre los estudiantes ambiente de confusi\u00f3n, desconfianza y hostilidad. Pero cuando incluso \u00e9stas fueron rebasadas, desde el gobierno se recurri\u00f3 a otro tipo de fuerza que no era tan novedoso pero que para el diez de junio de 1971 fue dado a conocer como <em>halcones<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los halcones <\/em>no eran un solo grupo, sino versiones distintas de grupos patrocinados, habilitados para la acci\u00f3n de fuerza, adiestrados para controlar, actuar con disciplina, con conocimiento en el manejo de armas de fuego y armas blancas, que recib\u00edan pago semanal. Se les llam\u00f3 de la misma manera, aunque ten\u00edan varios protectores, con intereses heterog\u00e9neos, formados en regiones, entidades y temporalidades diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Era un jueves, 10 de junio&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda coincidi\u00f3 con la celebraci\u00f3n cat\u00f3lica de Corpus Christi, el agradecimiento por los alimentos compartidos. La tradici\u00f3n ind\u00edgena de llevar en mulas los alimentos hacia los templos, agradecer y ofrendar los productos de la cosecha, se ha mantenido como obsequio: mulas artesanales hechas de hoja de ma\u00edz e hilo, adornadas con peque\u00f1\u00edsimas cestas tejidas de barro y flores. Las temporalidades y los distintos entornos van entrecruzando eventos cotidianos, detalles, an\u00e9cdotas. En diferentes plazas y parques, la compra de las mulitas, regalos de broma y como festejo del santoral, daba cuenta de un d\u00eda m\u00e1s. Mientras, los manifestantes comunicaban el recorrido. Los halcones tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los testimonios estudiantiles de c\u00f3mo discutieron, analizaron y decidieron realizar la marcha se\u00f1alan elementos importantes, pues a pesar de que el conflicto en la Universidad de Nuevo Le\u00f3n se hab\u00eda solucionado con la aprobaci\u00f3n de una Ley Org\u00e1nica distinta a la que trataran de imponer, la situaci\u00f3n era incierta todav\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El balance acerca de las instituciones universitarias y la importancia de la Autonom\u00eda fue planteada por el rector de la UNAM, Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, en declaraciones publicadas en la Gaceta de la UNAM, el 31 de mayo. El rector se\u00f1alaba los riesgos de las provocaciones, ped\u00eda a estudiantes y docentes:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>(&#8230;) a fortalecer su organizaci\u00f3n democr\u00e1tica, para que no usen la violencia, para que no caigan en la provocaci\u00f3n, para que la protesta que han iniciado, desde antes del periodo de vacaciones, no sea desvirtuada por quienes pretenden demostrar que los universitarios somos incapaces de gobernarnos a nosotros mismos y por quienes, usando f\u00fatiles pretextos, bajo los m\u00e1s distintos signos, imponen o tratan de imponer la violencia f\u00edsica o verbal a los universitarios. La serenidad a que apelamos es una serenidad pol\u00edtica, que pedimos a estudiantes y profesores para evitar que, quienes lo pretendan, logren colocarnos en calidad de&nbsp; culpables, acusados como incapaces de ejercer la autonom\u00eda, cuando tenemos la raz\u00f3n y el derecho y cuando podemos, con el derecho y la raz\u00f3n, defender a nuestros colegas de Nuevo Le\u00f3n, a nuestra propia Casa de Estudios, y luchar al lado del pa\u00eds entero, frente a esta nueva provocaci\u00f3n, frente a esta ofensa de tipo corporatista \u2013no s\u00f3lo ajena sino contraria al orden constitucional\u2013 que se ha desatado&nbsp; contra la cultura y las instituciones democr\u00e1ticas nacionales.<\/p><cite>Gonz\u00e1lez Casanova, Gaceta UNAM, 31 de mayo 1971<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La declaraci\u00f3n del rector fue notablemente respetuosa hacia los estudiantes y profesores, n\u00facleo central de la vida universitaria que en esos momentos de conflictiva relaci\u00f3n con el Estado era alentadora. El llamado a la defensa de la Autonom\u00eda y a destacar la gran capacidad reflexiva de los universitarios para <em>situarse al lado del pa\u00eds entero<\/em>, fue un llamado a hacer una elecci\u00f3n, a responsabilizarse de sus acciones, un discurso l\u00facido que anunciaba tambi\u00e9n las dificultades que en general estaba por afrontar la propia UNAM.<sup>6<\/sup> No hab\u00eda duda de que las provocaciones continuar\u00edan, que la contradicci\u00f3n impl\u00edcita en el discurso gubernamental ten\u00eda que leerse entre l\u00edneas y desconfiar. En menos de una d\u00e9cada hubo j\u00f3venes que conoc\u00edan bien sus capacidades para resistir, consolidaron sentido cr\u00edtico; hab\u00edan tenido experiencias para organizarse. No los pod\u00edan enga\u00f1ar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>6<\/sup> En febrero de 1971 se aprob\u00f3 la creaci\u00f3n del Colegio de Ciencias y Humanidades. \u201cDe acuerdo con Gonz\u00e1lez Casanova, el n\u00famero de alumnos que en estos a\u00f1os ingres\u00f3 a la educaci\u00f3n superior, en n\u00famero absolutos, fue de 1 999 000 frente a una matr\u00edcula potencial de 10 088 000, situaci\u00f3n por debajo del nivel educativo de otros pa\u00edses de desarrollo similar al de M\u00e9xico\u201d (Torres Par\u00e9s, 2013: 543). Despu\u00e9s la provocaci\u00f3n lleg\u00f3 a la UNAM bajo otro escenario: el 28 de julio de 1972 la oficina de la rector\u00eda fue ocupada 24 horas, violentamente, por j\u00f3venes de la Preparatoria Popular que ped\u00edan apoyo econ\u00f3mico para habilitar los espacios que ten\u00edan. Luego, el d\u00eda 31 de julio, un grupo de normalistas que ped\u00edan su ingreso a la Facultad de Derecho, irrumpi\u00f3 violentamente y armado, ocupando las mismas oficinas de rector\u00eda. Pero este grupo permaneci\u00f3 en las instalaciones por m\u00e1s de dos meses. El gobierno ofreci\u00f3 al rector la posibilidad de recurrir a la fuerza p\u00fablica. El no rotundo del rector era esperado. Poco despu\u00e9s, a mediados de octubre, los trabajadores presentaron su emplazamiento a huelga, pues la organizaci\u00f3n sindical requer\u00eda un contrato colectivo, no la reforma al Estatuto de Personal Administrativo. Pese a los intentos, no hubo avance en las negociaciones (Torres: 574-576). Entre paros escalonados y huelga declarada que se prolong\u00f3 durante 83 d\u00edas, el doctor Gonz\u00e1lez Casanova present\u00f3 su renuncia el 8 de diciembre de 1972. Enmedio de la huelga, la Junta de Gobierno design\u00f3 rector el doctor Guillermo Sober\u00f3n Acevedo. Dice un testimonio que el rector lleg\u00f3 caminando, \u201crode\u00e1ndolo, mil futbolistas de americano lo llevaban fuertemente agarrado de los brazos. Iba a tomar posesi\u00f3n de su cargo (&#8230;) Al llegar a la barricada que abarcaba las dos calzadas, s\u00f3lo les llev\u00f3 tres minutos hacer a un lado el obst\u00e1culo\u201d (P\u00e9rez Cruz, 2013: 709). En numeroso grupo avanzaron hacia la Facultad de Medicina y en el estacionamiento, no en el Auditorio, Sober\u00f3n recibi\u00f3 la investidura del cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los grupos estudiantiles eran diversos: desde los llamados Co. Co. (Comit\u00e9s Coordinadores), activistas de diferentes tendencias pol\u00edticas, mayoritariamente de izquierda, que sostuvieron la lucha solidaria con y por los j\u00f3venes encarcelados, pasando por un abanico de grupos con posturas oficiales, m\u00e1s conservadores, hasta llegar a los que eran <em>rabiosamente<\/em> anticomunistas. El MURO, cuyos integrantes actuaban disciplinadamente en grupo y como lo expres\u00f3 Iv\u00e1n Illich: \u201cno les mov\u00eda la fe como progresiva humanizaci\u00f3n, sino la religi\u00f3n ideologizada\u201d (Gonz\u00e1lez R., 2004: 370, tomado de la <em>Revista Pol\u00edtica<\/em>, septiembre, 1967). Sus agresiones dentro y fuera de los espacios universitarios fueron muy conocidas y dif\u00edcilmente sancionadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los integrantes del MURO&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Funcionan con peque\u00f1os comit\u00e9s por escuela, sin admitir voluntarios, siendo sus dirigentes [Fernando Ba\u00f1os Urquijo] los que escogen a los futuros miembros del grupo, previa investigaci\u00f3n en la que queda comprobado que no se trata de personas con ideas comunistas. El candidato, al entrar a formar parte del MURO, firma un documento en el que protesta disciplinarse de forma absoluta a sus jefes, comprometi\u00e9ndose adem\u00e1s a no revelar los planes ni la fuerza del movimiento.<\/p><cite>Gonz\u00e1lez R., 2004: 348<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Algunos casos de agresi\u00f3n desplegados en formaci\u00f3n \u2018escuadra\u2019 son: en 1966, a la Preparatoria n\u00famero 7; en 1967, agresiones a los estudiantes de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, y golpiza a los profesores Jos\u00e9 Luis Cece\u00f1a, Enrique Semo, a estudiantes de la Facultad de Econom\u00eda e incluso al fil\u00f3sofo Iv\u00e1n Illich, en la Casa del Lago.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1968, los agentes de la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad se\u00f1alaron al licenciado Vicente M\u00e9ndez Rostro, director general de Escuelas Preparatorias, como \u201cprotector\u201d de los <em>muristas<\/em>: \u201cy aunque resulta temeraria esta afirmaci\u00f3n, s\u00ed se puede decir con seguridad que en diversas ocasiones ha utilizado a los mencionados elementos\u201d (Gonz\u00e1lez R., basado en los informes de la DFS: 173). Tambi\u00e9n en 1968, el 13 de julio, golpearon a estudiantes de la Facultad de Medicina y en septiembre a los estudiantes de las Preparatorias 1 y 2. Despu\u00e9s, arreci\u00f3 la campa\u00f1a anticomunista, el se\u00f1alamiento a los agitadores marxistas, a los castristas e integrantes del Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional. A todos ellos les acusaban de cometer actos vand\u00e1licos, haciendo eco de las declaraciones oficiales. Aunque una y otra vez los estudiantes denunciaron formalmente a sus atacantes como integrantes del MURO, que empleaban armas punzocortantes, varillas y armas de fuego, nunca se les detuvo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como el MURO y las organizaciones similares actuantes en Puebla (<em>Frente Universitario Anticomunista<\/em>) y en Guadalajara (<em>los Tecos<\/em>) hab\u00edan mantenido cercan\u00eda con D\u00edaz Ordaz, se pronunciaron esc\u00e9pticos y distantes ante Echeverr\u00eda, con quien discrepaban por <em>socializante<\/em> y desconfiaban de \u00e9l. En 1969 los agresores del MURO salieron del \u00e1mbito de la UNAM e hicieron presencia en las vocacionales, \u201carmados con fusiles y armas M-1\u201d (Gonz\u00e1lez R.: 412). Ese mismo a\u00f1o, al parecer reformularon su organizaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de \u201climpiar\u201d su imagen de golpeadores e iniciaron actividades otros grupos: Promoci\u00f3n Universitaria de Acci\u00f3n Social (PUMAS), establecieron relaci\u00f3n con la Juventud Estudiantil Mariana, procuraron el acercamiento con el Partido Acci\u00f3n Nacional e intensificaron su labor en algunas escuelas particulares, aunque no siempre fueron bien vistos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1971 hubo dos enfrentamientos propiciados por el MURO que, vinculados a lo acontecido durante el mes de junio, son notables no s\u00f3lo por la violencia sino por la impunidad en que quedaron: los integrantes de esa organizaci\u00f3n, en dos ocasiones llegaron armados, en grupo y golpeando estudiantes, supuestamente por un conflicto con los porros de la Escuela Nacional Preparatoria n\u00famero 9, Pedro de Alba (el 15 de mayo y el 12 de julio). En esta ocasi\u00f3n fueron acusados de tr\u00e1fico de estupefacientes. Con este breve resumen de las vilezas de este grupo, fue posible identificar un circuito de acci\u00f3n: organizados para someter mediante la violencia, disciplinados, actuaban como escuadra, escudados en el anonimato del grupo, con pocas cabezas visibles, sus patrocinadores permanecieron ocultos. Golpeadores y asesinos, supuestamente en <em>defensa de la moral y los valores cristianos<\/em>. Cuando ya no tuvieron cobertura oficial, mutaron hacia la delincuencia. Con ello queda la duda de si todos los integrantes de dicha organizaci\u00f3n ten\u00edan los mismos principios de acci\u00f3n, si se les puede igualar en origen, como a los halcones, y si respond\u00edan a un impulso o hab\u00eda alg\u00fan atisbo de introspecci\u00f3n sobre las repercusiones de sus actos.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>jueves de corpus<\/em>, desde antes del medio d\u00eda, hab\u00eda camiones de granaderos armados con fusiles; veh\u00edculos de la Direcci\u00f3n de Tr\u00e1nsito,<br>patrullas de la polic\u00eda preventiva y agentes del servicio secreto, estaban ya en el Monumento a la Revoluci\u00f3n. Los contingentes fueron integr\u00e1ndose y se sumaron grupos de trabajadores, aunque desde el principio los granaderos intentaron detenerlos. Es decir, hab\u00eda focos de \u201ccontenci\u00f3n\u201d policiaca de la posible violencia, en distintos puntos de la ciudad; tambi\u00e9n hab\u00eda control para impedir el avance de los j\u00f3venes manifestantes que fueron atacados por los halcones, armados primero con varas y despu\u00e9s con armas de diverso calibre. Las instituciones del orden p\u00fablico, seguridad, las ambulancias, participaban selectivamente; hab\u00edan intervenido los edificios de la Escuela Normal Superior y se encontraban tambi\u00e9n en azoteas de los edificios circundantes. El apoyo a los manifestantes provino de los vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los documentos de la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad registran con detalle cada uno de los movimientos, el transcurrir del tiempo, los nombres de quienes encabezaban los contingentes. Incluso registran una conversaci\u00f3n de Manuel Marcu\u00e9 Pardi\u00f1as con un coronel \u201cno identificado\u201d<sup>7<\/sup> quien advirti\u00f3 que \u201cse ten\u00eda conocimiento de que un grupo de estudiantes del MURO tratar\u00edan de agredirlos\u201d (Cond\u00e9s Lara, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>7<\/sup> \u201cEl coronel \u00c1ngel Rodr\u00edguez Garc\u00eda, jefe del Estado Mayor de la polic\u00eda, insta al ingeniero Manuel Marcu\u00e9 Pardi\u00f1as a que diga a los muchachos que suspendan la marcha. El aludido, que de pronto se ha hecho presente en la manifestaci\u00f3n y como hac\u00eda 13 a\u00f1os, cuando el movimiento ferrocarrilero, iba por camellones o aceras para escapar a la hora buena sin estorbos, alega que la Constituci\u00f3n garantiza el derecho de reuni\u00f3n. Varios periodistas oyen al coronel Rodr\u00edguez Garc\u00eda replicar al ingeniero: \u2018d\u00edgale usted a los estudiantes que es mejor que no sigan. En el Cine Cosmos hay un grupo de j\u00f3venes armados con garrotes y fusiles, y los van a agredir\u2019\u201d (Medina Vald\u00e9s, 1972: 86\u201387).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A las seis de la tarde ya hab\u00eda personas heridas de bala, atropellados y golpeados, con graves contusiones. Los agentes detallan la presencia de francotiradores que <em>atacaron<\/em> a algunos integrantes del grupo de choque, los halcones, que actuaban disciplinadamente en grupo, gritando consignas, pretendiendo mezclarse con los estudiantes, generando confusi\u00f3n.<sup>8<\/sup> Antes de las ocho de la noche ya hab\u00eda m\u00e1s de treinta personas hospitalizadas en un solo centro de salud, seg\u00fan el propio registro de los agentes, e iniciaron disparos hacia el hospital e incluso entraron al lugar. Hab\u00eda personas fallecidas. Quienes hab\u00edan visto la agresi\u00f3n ayudaban como pod\u00edan, corr\u00edan, buscaban ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>8<\/sup> El 15 de mayo de 1971 Medina Vald\u00e9s indica la presencia de gendarmes, servicios especiales de la polic\u00eda, granaderos, halcones, brigadas de choque dependientes del Comit\u00e9 Nacional del PRI, grupos de la judicial del Distrito Federal y Estado de M\u00e9xico, adem\u00e1s del Ej\u00e9rcito. Tambi\u00e9n identifica contrase\u00f1as utilizadas ese d\u00eda: \u201cHalc\u00f3n Perseo, para Halcones; Concha Perseo, para agentes judiciales; Abeja 1 y Abeja 2, porristas y otros grupos de choque al servicio indirecto del Gobierno, a trav\u00e9s del PRI\u201d (Medina Vald\u00e9s, 1972: 72). El t\u00e9rmino Avispas, seg\u00fan \u00e9l era para referir a los estudiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En las Asambleas pasaron de hacer un balance a discutir, hacer acusaciones, especular sobre qui\u00e9nes podr\u00edan ser los provocadores. Conforme a lo que encontramos en los archivos, los agentes no perdieron detalle, transcribieron todo lo que pudieron y dejaron el rastro de sus propias acciones, desde su posici\u00f3n oscura haciendo un trabajo turbio. Adem\u00e1s, sus versiones las compartieron con los periodistas, pues es notable el parecido entre ambas notas.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera versi\u00f3n oficial fue \u201cconflicto entre estudiantes y la agresi\u00f3n del MURO\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso Mart\u00ednez Dom\u00ednguez, jefe del Departamento del Distrito Federal y Rogelio Flores Curiel, Jefe de la Polic\u00eda, fueron destituidos de sus respectivos cargos \u201cpara facilitar la investigaci\u00f3n\u201d. El v\u00ednculo de los halcones con Mart\u00ednez Dom\u00ednguez y separarlo del gobierno fue \u201cel mal menor\u201d, perspectiva empleada para pretender paliar la afrenta (P\u00e9rez Arce, 2007, citando entrevista de Luis Su\u00e1rez: 91). Pero desde el punto de vista de \u00e9ste, Echeverr\u00eda lo hab\u00eda tratado como un <em>trapo sucio<\/em>. El punto era c\u00f3mo se culpaban entre s\u00ed, c\u00f3mo exoneraban a unos, porque continuaban siendo necesarios y aplazaban el avance de otros. Simples piezas de un sucio engranaje. Sirvi\u00f3 al Presidente, no al pa\u00eds, no a su partido, ni siquiera a su familia. Los que verdaderamente fueron arrojados al vac\u00edo fueron los j\u00f3venes agredidos, los fallecidos. La impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. La despersonalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las posibilidades reales de que alguien pueda elegir entre la realizaci\u00f3n, como persona libre y pensante, o la sujeci\u00f3n ilusoria de pertenencia a una estructura que le deshumaniza, acatando \u00f3rdenes, sin importar la naturaleza del trabajo?<\/p>\n\n\n\n<p>Los llamados <em>halcones<\/em> aceptaron confrontarse contra aquella \u201cotra\u201d juventud, a pesar de encontrarse \u2014en algunos casos\u2014 en condiciones econ\u00f3micas igualmente complejas; para solventar sus necesidades m\u00e1s apremiantes aceptaron un trabajo en donde su furtiva presencia y acci\u00f3n les volv\u00eda an\u00f3nimos, encubiertos en un trabajo violento, agrupados y despersonalizados, al anular tanto su humanidad como su capacidad de decisi\u00f3n propia. El abandono de valores e ideas les posibilit\u00f3 despejar la v\u00eda para su ascenso y movilidad social. Al fin y al cabo, la Contadur\u00eda de la Federaci\u00f3n hab\u00eda autorizado eximir a la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n de justificar el uso espec\u00edfico de recursos asignados para \u201cel desempe\u00f1o de comisiones confidenciales\u201d (Scherer y Monsiv\u00e1is, 2004:60).<\/p>\n\n\n\n<p>En contraparte, en el transcurso de la d\u00e9cada del setenta tuvo lugar el ascenso del movimiento por el sindicalismo independiente, las invasiones de tierras de campesinos en diferentes lugares del pa\u00eds, movilizaciones estudiantiles denunciando la represi\u00f3n y encarcelamiento de disidentes al r\u00e9gimen y la defensa de la autonom\u00eda universitaria, como recurso para continuar formando universitarios cr\u00edticos, con inter\u00e9s de compartir y comprender sus experiencias, de elegir con responsabilidad. Sin justicia ni condiciones para cambiar la realidad, el paradigma continu\u00f3 sirviendo a la estructura de poder y el <em>status quo<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en esa d\u00e9cada fue notable el aumento de los espacios educativos de nivel medio superior y superior con la creaci\u00f3n de los Colegios de Ciencias y Humanidades, Colegio de Bachilleres, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana y los Centros Tecnol\u00f3gicos, lo cual se mostraba como el esfuerzo del r\u00e9gimen para consolidar el modelo estabilizador, encaminando a la juventud a las expectativas civilizatorias, de modernizaci\u00f3n. Esta perspectiva ilustrada no fue suficiente al apostar por la escolaridad como soluci\u00f3n a los problemas de precariedad, desnutrici\u00f3n, pobreza, sin desmantelar toda una estructura de poder que se nutr\u00eda de elementos dispuestos a formar parte del engranaje, en la estrecha l\u00f3gica \u201cquien obedece, no se equivoca\u201d, cumpliendo \u00f3rdenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nuevos espacios de educaci\u00f3n mencionados se nutrieron de j\u00f3venes profesores, universitarios part\u00edcipes de todo un proceso pol\u00edtico, social y cultural; muchos partieron hacia distintos puntos del pa\u00eds, vincul\u00e1ndose a campesinos, pescadores o sindicatos, recuperando memorias de lucha, involucr\u00e1ndose en otras formas de organizaci\u00f3n, independientes del corporativismo dominante. Unos m\u00e1s eligieron el camino de la lucha armada. Muchos de ellos nutrieron las listas de desaparecidos, encarcelados o activos en la clandestinidad. Como vemos, las l\u00edneas de acci\u00f3n aludidas reflejan divisi\u00f3n pol\u00edtica en donde dos tendencias dominantes perfilaron las formas de organizaci\u00f3n en un amplio espectro de tendencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la estructura de grupos similares a los <em>halcones<\/em> hay perfiles previos, funcionales en su momento, entre los cuales quisiera destacar el impulsado por Jorge Jim\u00e9nez Cant\u00fa, quien como universitario, estudiante de Medicina, junto con otros compa\u00f1eros, est\u00e1 vinculado al Pentatl\u00f3n Deportivo Militar Universitario. Estructura con finalidad deportiva que cont\u00f3 con el apoyo de Gustavo Baz, no s\u00f3lo desde la rector\u00eda de la UNAM, sino posteriormente, desde la Secretar\u00eda de Salubridad. Con este mecanismo de apoyo m\u00e1s amplio, el Pentatl\u00f3n sali\u00f3 del control estricto de Jim\u00e9nez Cant\u00fa y Baz, para institucionalizarse como espacio de actividades deportivas no sin tener caracter\u00edsticas disciplinarias y de formaci\u00f3n ciudadana. Pero el modelo lo repiti\u00f3 Jim\u00e9nez Cant\u00fa en el Estado de M\u00e9xico, durante la gesti\u00f3n de Gustavo Baz como gobernador. Posteriormente, se repiti\u00f3 con Carlos Hank Gonz\u00e1lez, gobernador entre 1969 y 1975, denomin\u00e1ndoles cuarteles.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>9<\/sup> Hank Gonz\u00e1lez era un pol\u00edtico al que Echeverr\u00eda le ten\u00eda animadversi\u00f3n, al igual que a los pol\u00edticos que hab\u00edan sido cercanos a su predecesor, D\u00edas Ordaz. El doctor Jorge Jim\u00e9nez Cant\u00fa fue secretario de gobierno en el Estado de&nbsp; M\u00e9xico durante la gesti\u00f3n del doctor Gustavo Baz como gobernador. Entonces, Hank Gonz\u00e1lez era director de gobierno. Cuando Hank gana la gubernatura, Jim\u00e9nez Cant\u00fa inicia su segundo periodo como Secretario de Gobierno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los cuarteles fueron zonas delimitadas de la entidad para resolver necesidades b\u00e1sicas y solucionar potenciales conflictos sociales. La caracter\u00edstica m\u00e1s valiosa del modelo consist\u00eda en que el cuartel era responsabilidad de un alto funcionario del gabinete quien, adem\u00e1s de las tareas propias de su cargo, hac\u00eda las veces de representante personal del gobernador. Ellos estaban autorizados para aprobar proyectos e incluso recursos, de manera que agilizaban soluciones. Hank dispuso la creaci\u00f3n de dos cuarteles, uno que comprend\u00eda la zona del vaso de Texcoco y especialmente Ciudad Nezahualc\u00f3yotl, cuyo responsable era el secretario general de gobierno (primero Jim\u00e9nez Cant\u00fa y despu\u00e9s Ignacio Pichardo) y otro encargado de la regi\u00f3n sur del estado, en manos del oficial mayor. <\/p><cite>Hern\u00e1ndez Rodr\u00edguez, 1998: 203<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La iniciativa era necesaria para controlar los asentamientos irregulares, que, como se\u00f1ala este autor, desencaden\u00f3 graves problemas de inseguridad y marginaci\u00f3n. La otra era la zona sur \u201cque era un permanente desaf\u00edo pol\u00edtico que de no resolverse le impedir\u00eda gobernar\u201d (<em>Ibidem<\/em>). El modelo de los cuarteles facilit\u00f3 el control de esos dos focos de conflicto debido a la cercan\u00eda que se establec\u00eda entre los encargados y quienes habitaban en esos territorios. Consisti\u00f3 en incorporar como trabajadores de apoyo a j\u00f3venes que habitaban en las zonas marginales del Estado de M\u00e9xico, circundantes al entonces Distrito Federal. El proyecto del profesor Hank Gonz\u00e1lez consist\u00eda en impulsar sitios de desarrollo de una manera controlada. Sus negocios hab\u00edan empezado de una manera relativamente simple, aprovechando su posici\u00f3n y relaciones pol\u00edticas: compraban terrenos y luego los vend\u00eda a un costo mayor. Por ello hab\u00eda que mantener el control en las zonas donde potencialmente podr\u00eda haber conflicto por demandas de reparto de tierra o por la ocupaci\u00f3n de nuevos asentamientos humanos. En ese sentido, Ciudad Nezahualc\u00f3yotl fue importante. Ah\u00ed pudieron mantener el control, procurar la organizaci\u00f3n de la naciente localidad poblada mayormente por migrantes, ordenar el abasto de los servicios y mantener la contenci\u00f3n de movilizaciones o expresiones de descontento. Para ello echaban mano de estos grupos compuestos por individuos adiestrados en la obediencia y despersonalizados (Hern\u00e1ndez, 1998: 202). Una zona que implic\u00f3 dificultades constantes fue la de Chalco. Otra regi\u00f3n m\u00e1s fue la de Arag\u00f3n, Ocean\u00eda y Cuchilla del Tesoro, colindantes con el Estado de M\u00e9xico, que de manera recurrente implicaron riesgos y conflictos por delimitaci\u00f3n territorial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 son, pues, los halcones?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es una pregunta que nos hacemos y en su momento Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo plante\u00f3 cuatro posibilidades:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Una organizaci\u00f3n secreta, paramilitar, adiestrada como fuerza de choque, al parecer con miles de reclutas, concebida <em>ex profeso<\/em> para combatir en las calles al movimiento estudiantil, cumplir misiones represivas especiales en el interior de los centros de estudio, liquidar f\u00edsicamente a los activistas estudiantiles y sembrar el terror entre las bases. <\/p><cite>S\u00e1nchez Rebolledo, 2014: 90<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los halcones no pertenec\u00edan a una organizaci\u00f3n secreta, no ten\u00edan caracter\u00edsticas de secrec\u00eda. Pero s\u00ed de organizaci\u00f3n paramilitar, particularmente notable por la disciplina as\u00ed como por la estructura en su organizaci\u00f3n. Pero ello es diferente a ser \u00fanicamente una fuerza de choque. En realidad, este aspecto obliga a recuperar los dichos period\u00edsticos de esos d\u00edas: hab\u00edan operado diferentes grupos, movilizados desde distintas instancias gubernamentales, presuntamente con el mismo prop\u00f3sito represor, pero incluso, algunos hab\u00edan empleado armas de fuego propiciando mayor descontrol y confusi\u00f3n entre los asistentes a la marcha: por medio de las frecuencias de comunicaci\u00f3n \u201cde uso ordinario de la Polic\u00eda y las que se elaboraron para identificaci\u00f3n personal en los mandos a distintos niveles\u201d (Medina Vald\u00e9s, 1972: 68).<\/p>\n\n\n\n<p>No se trataba de reclutas, eran j\u00f3venes de escasos medios, resentidos y \u00e1vidos de recursos inmediatos que no requiriesen de esfuerzos de largo plazo. Simult\u00e1neamente, muchos integrantes de estos grupos de choque eran operadores e intermediarios al interior de las escuelas y facultades, como distribuidores de estupefacientes. As\u00ed contribuyeron al deterioro de las relaciones sociales dentro de las escuelas, bajo la mirada c\u00f3mplice de autoridades gubernamentales y autoridades de diferentes instituciones educativas<br>y universitarias que al igual que ocurri\u00f3 en otros pa\u00edses, encontraron en el tr\u00e1fico de drogas y el creciente problema de las adicciones, una v\u00eda para entorpecer el reagrupamiento, la reorganizaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de muchos j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>El terror experimentado en diferentes espacios universitarios hab\u00eda sido una constante en diferentes niveles e intensidad. Las acciones de amedrentamiento que siguieron a ese 10 de junio de 1971 se presentaron como actos de disputa entre grupos rivales: un ejemplo de ello fueron los hechos violentos en la Escuela Nacional Preparatoria n\u00famero 9, Pedro de Alba, donde estudiantes de primer ingreso fueron testigos involuntarios de un enfrentamiento con armas de fuego entre grupos que no alcanzaron a identificar como pertenecientes a la instituci\u00f3n universitaria. Parec\u00eda una operaci\u00f3n montada, precisamente para generar incertidumbre. Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo afirma que los halcones son \u201cUn cuerpo especial del Estado orientado, dirigido y pagado con personal y fondos oficiales, que no ha dejado de actuar desde 1968\u201d (S\u00e1nchez Rebolledo, 2014: 90).<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de <em>un solo<\/em> cuerpo especial, fueron muchos cuerpos organizados, con distintas formas de alineaci\u00f3n que refinaron sus fines, acciones, modalidades de acci\u00f3n y condiciones. Emergieron bajo el apoyo, financiamiento y coordinaci\u00f3n de alg\u00fan mando burocr\u00e1tico y con el paso del tiempo fueron cambiando, separ\u00e1ndose y reorganiz\u00e1ndose. Buscaban saber c\u00f3mo se organizaban los disidentes, cu\u00e1les eran las estrategias, los grupos afines o contrarios, cu\u00e1les eran los prop\u00f3sitos, los puntos d\u00e9biles, la capacidad de ganar adeptos. Primero era necesario desmontar las organizaciones de oposici\u00f3n, despu\u00e9s, hab\u00eda que someterlos (Arendt, 1999: 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Como ejemplo de esto podemos hacer referencia al Frente Universitario de Teatro Estudiantil (FUTE), grupo que bajo este membrete y con el apoyo de alg\u00fan funcionario \u201cutilizaba m\u00e9todos gangsteriles para asolar a otros grupos que s\u00ed intentaban hacer teatro y as\u00ed acaparar, por medio de amenazas, todo el presupuesto que la UNAM destinaba para esa actividad\u201d (Bourges Valles, 2000: 55).<sup>10<\/sup> En este caso, la violencia se justificaba en tanto la expresi\u00f3n teatral tend\u00eda al quebranto de los valores morales establecidos y, en particular, juzgaban la sexualidad de los actores como \u201cimpropias, perversas, amorales\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>10<\/sup> Es inquietante que una de las actividades de este grupo fuera la intrusi\u00f3n al teatro El Globo, uno de los escenarios que maestros y estudiantes hab\u00edan ido ganando poco a poco para desarrollar sus actividades teatrales: el Teatro Coapa, Poes\u00eda en Voz Alta, en la Casa del Lago y la vinculaci\u00f3n con actividades culturales que posibilit\u00f3 los cursos de teatro, como una de las actividades en las distintas sedes de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM. \u201cEn el teatro El Globo, la primera sede de teatro estudiantil universitario, se registr\u00f3 la primera gran agresi\u00f3n contra el movimiento. El 30 de noviembre de 1957 deb\u00eda presentarse la obra de El Merolico, que dirig\u00eda Manuel Gonz\u00e1lez Casanova. Esa tarde, al llegar el grupo de muchachos que iba a dar la funci\u00f3n, encontraron el Teatro El Globo destruido. Los porros de la FUTE hab\u00edan entrado al teatro: desgarraron las butacas con navajas, rompieron los aparatos de sonido, deshicieron escenograf\u00eda y amontonaron los telones y el vestuario en el centro del escenario, y les prendieron fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue esto un anticipo de que la lucha contra los enemigos del teatro estudiantil \u2013que empezaba a proyectarse, los porros y sus ocultas cabezas, iba a ser muy dif\u00edcil. Ese d\u00eda la funci\u00f3n programada no pudo llevarse a cabo, pero al d\u00eda siguiente se reanud\u00f3 la temporada en \u2018la representaci\u00f3n de teatro universitario m\u00e1s remendada que registra la historia\u2019, dir\u00eda el maestro H\u00e9ctor Azar\u201d (Bourges Valles, 2000: 62). El prop\u00f3sito parec\u00eda ser la intimidaci\u00f3n, probablemente de grupos conservadores que actuaban impulsados por los prejuicios de g\u00e9nero, que se especulaba exist\u00eda en el mundo del teatro. No se trataba de la agresi\u00f3n directa a alguien. O no lo sabemos.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro se\u00f1alamiento, S\u00e1nchez Rebolledo contin\u00faa: \u201cUna organizaci\u00f3n creada al modo fascista, entrenada en M\u00e9xico para matar mexicanos, que han logrado reunir la mentalidad policiaca tradicional y las t\u00e1cticas de la contrainsurgencia urbana, con la abyecci\u00f3n del lumpen y la decadencia moral de la burgues\u00eda\u201d (S\u00e1nchez Rebolledo, 2014: 90-91).<\/p>\n\n\n\n<p>La suma de \u2018organizaci\u00f3n a modo\u2019 creada \u2018para matar mexicanos\u2019, m\u00e1s la \u2018tradicional\u2019 mentalidad policiaca, agregando elementos como el de \u2018t\u00e1cticas de contrainsurgencia urbana\u2019, m\u00e1s el desprecio del lumpen a la decadencia moral de la burgues\u00eda, me parece una f\u00f3rmula de cierre. Este punto muestra una s\u00edntesis de experiencias propias. A\u00fan as\u00ed, es reduccionista, excluyente y no alcanza para aclarar qu\u00e9 aspecto de lo polic\u00edaco puede ser tradicional y de qu\u00e9 manera eso tradicional en realidad es lo arcaico en el sentido del nivel de violencia que son capaces de ejercer sobre otros, peor a\u00fan, frente a estrategias de lucha que salen del marco predecible de las formas de lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada halc\u00f3n pod\u00eda cobrar sesenta pesos al d\u00eda. Sus comandantes o entrenadores responsables, entre ochocientos y cerca de mil pesos quincenales. En distintos documentos y testimonios (Ortiz, 2014: 82 y ss.) se indica que entrenaban en terrenos de San Juan de Arag\u00f3n, que estaban contratados como <em>eventuales<\/em> para \u201ccuidar la construcci\u00f3n del Metro\u201d y que ten\u00edan horarios establecidos para el entrenamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay documentaci\u00f3n que permite asegurar la intervenci\u00f3n de funcionarios del gobierno mexicano para enviar a grupos de j\u00f3venes de entre 19 y 22 a\u00f1os hacia Estados Unidos, con el prop\u00f3sito de que recibieran preparaci\u00f3n adecuada para, supuestamente, mejorar a las fuerzas policiacas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los telegramas intercambiados es contundente la preocupaci\u00f3n del funcionario estadounidense en turno para desmontar la versi\u00f3n period\u00edstica de que ellos hab\u00edan adiestrado a los halcones que participaron en la represi\u00f3n del 10 de junio de 1971, pues \u201cquienes hab\u00edan viajado para tal adiestramiento, continuaban en Estados Unidos\u201d.<sup>11<\/sup> Es decir, se acepta la vinculaci\u00f3n en cuanto al entrenamiento, la preparaci\u00f3n en actividades de control de multitudes, pero fueron muy insistentes en desligarse de las fechas represivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>11<\/sup> \u201c[Emilio O.] Rabasa was aware that none of trainees in US had yet returned to M\u00e9xico. He asked regarding nature of training these men were receiving and whether or not special attention was given to anti-riot activities and to anti-guerrilla measures. I replied that training was more general in nature as I understood it and had been given to nationals of many countries over a period of considerable years\u201d. Foreign Relations of the United States, 1969\u20131976, Volume e\u201310, documents on American Republics, 1969\u20131972. 466. Telegram 3558 From the Embassy in Mexico to the Department of State, June 25, 1971, 1904Z. Source: National Archives, Nixon Presidential Materials,&nbsp;NSC&nbsp;Files, Box 787, Country Files, Latin America, Mexico, Vol. II, January 1, 1970\u2013December 31, 1971. Secret; Exdis. A stamped notation on the telegram indicates that it was received in the White House Situation Room at 11:25 a.m. on June 26.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. \u00d3rdenes inadmisibles, acciones incongruentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace falta un estudio archiv\u00edstico m\u00e1s detallado para conocer los nombres de las personas contratadas para el servicio de limpia del Distrito Federal y tal vez, relacionar nombres con aquellos que ejecutaron acciones violentas, cumpliendo instrucciones: los <em>halcones<\/em>. Es relevante subrayar la convicci\u00f3n con que actuaron, como guardianes de un orden que les somet\u00eda pero que les posibilitaba solventar su forma de vida. No estaban ocupados en pensar cu\u00e1les eran las ideas que defend\u00edan otros j\u00f3venes, ni los que demandaban servicios, tierras o el sentido de las protestas para una vida digna. No hab\u00edan sido preparados para negociar, sino para ejecutar \u00f3rdenes. Al igual que una parte de la poblaci\u00f3n la disidencia ten\u00eda calificativos ilustrativos de aquellos que los formulaban y difund\u00edan: los j\u00f3venes izquierdistas eran una \u201clacra nacional\u201d, drogadictos, estudiantes f\u00f3siles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda cr\u00edticas a la traici\u00f3n, al asumir irreflexivamente criterios de acci\u00f3n ajenos a la situaci\u00f3n de marginalidad. Tampoco hubo condena por los cr\u00edmenes en que estuvieron involucrados tanto autoridades de primer nivel como halcones, y de los que salieron impunes, medio ocultos en el anonimato. As\u00ed qued\u00f3 sellada la analog\u00eda de la rapi\u00f1a entre los adiestrados y los pol\u00edticos que, a toda costa, se sosten\u00edan en la estructura de poder y cuya finalidad al emitir \u00f3rdenes fue clara: ser actores visibles en la vida pol\u00edtica mexicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De entre la masa an\u00f3nima de halcones, s\u00f3lo contamos con un dato, que parece mera an\u00e9cdota:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En el mes de mayo de 1967 [Mario Efra\u00edn Ponce Sibaja] se dio de alta en el cuartel General del Cuerpo de Guardias Presidenciales, como Soldado Motociclista, del que fue dado de baja por mala conducta en el mes de julio de 1969. Que de inmediato ingres\u00f3 al grupo denominado los Halcones, pasando a formar parte de la Quinta Compa\u00f1\u00eda que ten\u00eda como Comandante a un individuo que solo era conocido con el apodo de El Famoso; que en el campo ubicado en San Juan de Arag\u00f3n el declarante recibi\u00f3 su instrucci\u00f3n y entrenamiento sobre box, judo karate y bo-jun-su. <\/p><cite>J. Scherer, C. Monsiva\u00eds, 2004: 65<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La <em>mala conducta<\/em>, en este caso, se asocia con una confesi\u00f3n (\u00bfo jactancia?); se asume como parte final de una cadena de \u00f3rdenes, denota la sujeci\u00f3n a los mandos de quien no sabe o no revela el nombre responsabiliz\u00e1ndose, al menos moralmente (Arendt, H. 1999: 78), \u00fanicamente a s\u00ed mismo de los da\u00f1os perpetrados en contra de otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La desconfianza acerca de las intenciones de la oposici\u00f3n izquierdista del pa\u00eds, de las movilizaciones por el sindicalismo libre, la lucha de los campesinos por la tierra o por la defensa de la autonom\u00eda universitaria, eran elementos \u00fatiles para azuzar y mantener el control. Quienes sembraban la discordia sol\u00edan mantener muy bajo perfil y no por ello eran reconocidos p\u00fablicamente. Dispuestos tambi\u00e9n a jugar a la rueda de la fortuna, aceptaban los castigos, disciplinados; se manten\u00edan fuera del escenario pol\u00edtico y esperaban su regreso para volver sonrientes y continuar leales a su partido, a sus jefes, a la estructura de mando para continuar en el circuito de cumplir y hacer cumplir \u00f3rdenes, en otros cargos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este escenario de cambio, el foco de atenci\u00f3n hacia la disidencia se centr\u00f3 en las escuelas y facultades de las instituciones de estudios universitarios en todo el pa\u00eds. Entre algunos militantes y estudiantes se hab\u00eda desarrollado el h\u00e1bito de la protecci\u00f3n propia que conduc\u00eda a realizar actividades bajo seud\u00f3nimos; acaso una clandestinidad muy distante de la mantenida por quienes hab\u00edan optado por la acci\u00f3n desde la guerrilla y que, desde luego, tambi\u00e9n fueron perseguidos, torturados, desaparecidos, inculpados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces, la polic\u00eda secreta, los judiciales o encubiertos, deten\u00edan a familias completas en espacios ajenos a la legalidad para ejercer mayor presi\u00f3n y conseguir nombres, direcciones, delaciones. Entrenados para la coerci\u00f3n, fueron dejando tras de s\u00ed un rastro de delitos, asaltos, abusos. Consiguieron ser recontratados, volvieron a delinquir, entraron al circuito de venta de estupefacientes. Volvieron a ser contratados. Tambi\u00e9n hac\u00edan falta: se viv\u00eda desde mediados de los a\u00f1os sesenta la guerra sucia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos visto, ante un trabajo eventual como el que ten\u00edan, pronto hicieron un viraje hacia la delincuencia, hacia el tr\u00e1fico de enervantes, la extorsi\u00f3n o, simplemente, el pandillerismo. La polic\u00eda pol\u00edtica del pa\u00eds se hab\u00eda modernizado y no ten\u00edan que ocultarse tras la oscura figura de los halcones, ni del MURO, u otra organizaci\u00f3n semi secreta y mal pagada. Esbirros, les dec\u00edan en los a\u00f1os veinte, eufemismo para una persona sometida pero dispuesta a ejercer la violencia. Ese era su trabajo. Y tambi\u00e9n era la responsabilidad de funcionarios <em>en cumplimiento de sus obligaciones<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia ejercida sobre cualquier persona en los a\u00f1os sesenta, se justificaba en nombre del anticomunismo y en nombre del antiterrorismo, en los a\u00f1os setenta. La vida universitaria, que se hab\u00eda convertido en referente clave para miles de j\u00f3venes, hab\u00eda quedado enrarecida por los turbios intereses de los pol\u00edticos: el discurso era esencial para mantener su posici\u00f3n de privilegio al margen de las necesidades de la poblaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los numerosos acontecimientos de represi\u00f3n experimentados por la poblaci\u00f3n disidente formaron un patr\u00f3n de respuesta en otros espacios y localidades del pa\u00eds. El control autoritario ten\u00eda siempre ese doble discurso del que reprime, oculto en la acci\u00f3n de los \u00faltimos en la cadena de mando, extorsionando con favoritismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 10 de junio de 1971 es una referencia de cambio en la vida pol\u00edtica del pa\u00eds: por un lado, el sindicalismo independiente configurando las formas de organizaci\u00f3n interna; por otro lado, la confluencia de diversos grupos de izquierda, espartaquistas, mao\u00edstas, trosquistas, comunistas, entre otros. Tendencialmente, los grupos fueron radicaliz\u00e1ndose o escindi\u00e9ndose, lo que volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s complejo el panorama para definir acuerdos y m\u00e1s compleja la posibilidad de mantener un ambiente sin hostilidades y fricciones internas en las universidades, los sindicatos y las organizaciones independientes que conformaron un foco problem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis econ\u00f3mica que sigui\u00f3 al terminar el gobierno de Luis Echeverr\u00eda condujo a otras crisis en las universidades del pa\u00eds que hab\u00edan iniciado a mediados de los a\u00f1os setenta diversos proyectos de universidad-pueblo, haciendo de la autonom\u00eda un valor \u00fanico para actuar en consonancia con el sentido social de las instituciones.<sup>12<\/sup> Las manifestaciones y movilizaciones continuaron en ascenso a lo largo de los a\u00f1os setenta y ochenta. El sindicalismo independiente, las tomas de tierras de los campesinos, huelgas y organizaci\u00f3n de colonos, fueron la marca de esos a\u00f1os. Las acciones de grupos guerrilleros tambi\u00e9n marcaron esta etapa y, como se ha se\u00f1alado, todos estos a\u00f1os quedaron marcados por las acciones sistem\u00e1ticas de violencia, detenciones arbitrarias, desaparici\u00f3n, asesinatos en los que incriminaban a integrantes de un mismo grupo pol\u00edtico. La guerra sucia en pleno. Los halcones habr\u00e1n quedado incorporados como empleados del gobierno en el sector servicios y la utilidad del t\u00e9rmino acu\u00f1ado ha sido probado y contin\u00faa en uso, incluso dentro de las organizaciones delictivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>12<\/sup> El mecanismo de control implementado a partir de mediados de los a\u00f1os setenta y la d\u00e9cada siguiente fue la restricci\u00f3n presupuestal, el condicionamiento a demostrar la eficiencia terminal de los universitarios y el l\u00edmite a los a\u00f1os de permanencia reglamentaria como estudiantes.<br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Alarc\u00f3n, A. 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C.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">D\u00edaz, G.L. (2021) Guerra sucia. \u201cAlicia de los R\u00edos: carta a su jefita y el encuentro con los perpetradores de la guerra sucia\u201d en <em>Revista Proceso<\/em>. M\u00e9xico (9 de octubre).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">El\u00edas, N. y J. L. Scottson (2016) <em>Marginados e Integrados. Una investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica sobre problemas comunitarios.<\/em> M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Foreign Relations of the United States (1969\u20131976), Volume e\u201310, documents on American Republics, 1969\u20131972. National Archives, Nixon Presidential Materials,&nbsp;NSC&nbsp;Files, Box 787. Country Files, Latin America, Mexico, Vol. II, January 1, 1970\u2013December 31, 1971. Secret; Exdis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Garrido, L.J. 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A cincuenta a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 cambi\u00f3? \u00bfQu\u00e9 permanece?\u201d en <em>Cien a\u00f1os de movimientos estudiantiles<\/em>, coordinadores Imanol Ordorika Sacrist\u00e1n, Roberto Rodr\u00edguez-G\u00f3mez y Manuel Gil Ant\u00f3n. M\u00e9xico: UNAM, PUEES.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&nbsp;<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A cincuenta a\u00f1os de distancia, es importante la reflexi\u00f3n acerca de ciertos j\u00f3venes integrantes de grupos de choque que irrumpieron en la marcha del 10 de junio de 1971, conocidos como halcones. Los llamados halcones aceptaron confrontarse contra aquella \u201cotra\u201d juventud, a pesar de encontrarse en condiciones econ\u00f3micas igualmente complejas; para solventar sus necesidades m\u00e1s apremiantes aceptaron un trabajo en donde su furtiva presencia y acci\u00f3n les volv\u00eda an\u00f3nimos, encubiertos en un trabajo violento, agrupados y despersonalizados.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4122,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,339],"tags":[375,374,376],"class_list":["post-3971","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-43","tag-estructuras-disciplinarias","tag-grupos-de-choque","tag-movimiento-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3971"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3971\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4126,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3971\/revisions\/4126"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}