{"id":4024,"date":"2022-12-21T17:05:43","date_gmt":"2022-12-21T17:05:43","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4024"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"la-comuna-de-paris-y-la-reinvencion-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2022\/12\/21\/la-comuna-de-paris-y-la-reinvencion-del-tiempo\/","title":{"rendered":"La Comuna de Par\u00eds y la reinvenci\u00f3n del tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Araceli Mondrag\u00f3n Gonz\u00e1lez \/ Profesora investigadora. Departamento de Relaciones Sociales, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM. Licenciada y Maestra en Ciencia Pol\u00edtica por la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, UNAM.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/673\/633\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Descargar PDF<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-163719-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4025\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-163719-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-163719-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-163719-768x512.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2022\/12\/jumpstory-download20221221-163719.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>JumpStory<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La experiencia de la Comuna de Par\u00eds y el establecimiento de un gobierno obrero es un caso interesante de \u201crevoluci\u00f3<\/em>n e<em>n acto\u201d. Se trat\u00f3 de un proceso in\u00e9dito de organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica en el que, en poco m\u00e1s de un mes, trabajadoras y tra<\/em>bajadores<em> lograron cambios y reformas pol\u00edtico-sociales que incluso hoy en d\u00eda siguen siendo cuestiones pendientes para garantizar libertades y derechos fundamentales. En este art\u00edculo se puntualiza la importancia de la reinvenci\u00f3n del tiempo y de la subversi\u00f3n de los espacios sociales como actos indispensables para instaurar un nuevo orden simb\u00f3lico que permita la radical transformaci\u00f3n del mundo y de las relaciones sociales.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871 tuvo lugar un hecho in\u00e9dito en la historia universal: en medio de la guerra y asediada por dos imperios, la clase obrera de Par\u00eds instaur\u00f3 un gobierno popular y decret\u00f3 reformas sociales tan avanzadas para la \u00e9poca que a\u00fan hoy en d\u00eda siguen estando pendientes en muchos lugares del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comuna tuvo como antecedente inmediato la guerra franco-prusiana,<sup>1<\/sup> que respond\u00eda sobre todo a los intereses imperialistas y al af\u00e1n por el reparto del mundo entre los gobiernos encabezados por Napole\u00f3n III, sobrino de Napole\u00f3n Bonaparte<sup>2<\/sup> y Otto von Bismarck, que perfilaba a Prusia hacia la unificaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n del imperio alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>1<\/sup> Las acciones b\u00e9licas tuvieron lugar entre el 19 de julio de 1870 y el 10 de mayo de 1871.<br><sup>2<\/sup> Este personaje, en su empe\u00f1o expansionista incluso envi\u00f3 tropas del ej\u00e9rcito franc\u00e9s para invadir M\u00e9xico en 1862.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tras la capitulaci\u00f3n por la asamblea encabezada por Adolphe Thiers (Napole\u00f3n III hab\u00eda sido capturado en septiembre de 1870 en Sed\u00e1n y se hab\u00eda instaurado la Tercera Rep\u00fablica), la entrada del ej\u00e9rcito alem\u00e1n en Par\u00eds, su vuelta a Versalles y ah\u00ed la proclamaci\u00f3n de su imperio, el pueblo parisino en un acto de dignidad se neg\u00f3 a entregar las armas y se declar\u00f3 en rebeld\u00eda. As\u00ed se estableci\u00f3 un gobierno popular, se decretaron reformas sociales, se organizaron escuelas, comedores comunitarios, se echaron a andar de manera cooperativa f\u00e1bricas abandonadas por los burgueses y adem\u00e1s resistieron durante poco m\u00e1s de dos meses sitiados por franceses y alemanes \u2013antes enemigos\u2013, hasta que la comuna fue ahogada en sangre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia tuvo un peso hist\u00f3rico insoslayable as\u00ed que no es casual que los grandes intelectuales de la \u00e9poca hayan escrito sobre la Comuna y que tambi\u00e9n a lo largo de la historia este episodio haya sido revisitado en numerosas ocasiones. Este es pues, un nuevo intento por rememorar lo acontecido en aquella primavera de 1871 en Par\u00eds desde preocupaciones actuales y con la perspectiva epistemol\u00f3gica y las herramientas te\u00f3ricas que nos brinda un andamiaje conceptual producto de las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, nuestro punto de partida en el plano historiogr\u00e1fico es la premisa de que existe el uso dial\u00e9ctico de la herencia cultural en la construcci\u00f3n de la memoria y que \u00e9sta se construye en un di\u00e1logo intergeneracional o una temporalidad dial\u00f3gica, donde las preocupaciones sociales y las herramientas te\u00f3rico-epistemol\u00f3gicas del presente nos permiten acercamientos con diferentes perspectivas que posibilitan nuevas perspectivas en el pasado, inclusive fragmentos o semillas de futuro, proyectos pendientes y heredados que nuevos actores o actrices sociales recuperan como fuente e inspiraci\u00f3n de movimientos, insurrecciones o resistencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta reflexi\u00f3n en particular, echamos mano de la disputa por la construcci\u00f3n del tiempo y el espacio sociales, particularmente nos enfocamos en la resistencia subalterna y nos proponemos tambi\u00e9n enfocarnos en la lucha de las mujeres. De acuerdo con lo anterior, hemos divido la exposici\u00f3n en tres tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. El tiempo de la dominaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los albores del capitalismo en el siglo XVI, la expansi\u00f3n colonial europea apelaba a un derecho antiguo que sin embargo es piedra de toque de la modernidad: el derecho de \u201cinvenci\u00f3n\u201d que, a diferencia de las connotaciones del lenguaje de hoy, no tiene que ver \u2013al menos de manera directa\u2013 con la&nbsp; imaginaci\u00f3n, la enso\u00f1aci\u00f3n o los deseos, sino con la apropiaci\u00f3n y el despojo. Las leyes que lo sustentaban lo defin\u00edan as\u00ed: \u201cTomada posesi\u00f3n de la tierra, los descubridores y oficiales reales proced\u00edan a la nomenclatura de toda ella, con sus r\u00edos, montes, provincias, pueblos y ciudades hallados o fundados por ellos\u201d (De la Torre Villar, 1948: 845).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto se afianz\u00f3 la propiedad europea de vastos territorios de Am\u00e9rica, Asia y \u00c1frica, como si se tratase de \u201cislas\u201d o continentes vac\u00edos y se utiliz\u00f3 de manera tramposa una legislaci\u00f3n que correspond\u00eda a condiciones y un contexto totalmente diferente para justificar la dominaci\u00f3n colonial en que se fundamentar\u00eda el origen y consolidaci\u00f3n del capitalismo moderno. Se concret\u00f3 as\u00ed la primera globalizaci\u00f3n del mundo. No obstante, ya en esa \u00e9poca algunas corrientes jur\u00eddicas como la de la Escuela de Salamanca, encabezada por Francisco de Vitoria, tras sesudas disertaciones y discusiones, dejaron en claro que el derecho de invenci\u00f3n no val\u00eda respecto a Am\u00e9rica, pues ah\u00ed ya \u201chab\u00eda Se\u00f1ores y todas las cosas ten\u00edan su due\u00f1o\u201d (Vitoria, Francisco, 2007), y no se trataba de un continente despoblado. Sin embargo, aunque en el pensamiento y en la acci\u00f3n se manifestaran voces en contra, de<em> facto<\/em> el proceso de invasi\u00f3n aconteci\u00f3 bajo la premisa de aquel viejo \u201cderecho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta pol\u00edtica imperial y colonial de dominaci\u00f3n implicaba el desconocimiento de las poblaciones nativas como sujetos de derecho y las ubicaba en cambio como simple naturaleza, como parte de la fauna del Nuevo Mundo. As\u00ed, las personas, sus bienes y sus cuerpos, fueron considerados como<br>recursos para la explotaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n originaria del capital en las metr\u00f3polis. Por otra parte, estas pol\u00edticas de ocupaci\u00f3n y despojo iban acompa\u00f1adas por discursos que impon\u00edan una idea de historia lineal, unidireccional y evolucionista, donde Europa era la culminaci\u00f3n de la cultura, el parang\u00f3n de un dualismo de civilizaci\u00f3n\/barbarie; pre-capitalismo\/capitalismo; atraso\/modernidad; europeo\/no europeo. En fin, un discurso de colonialidad (Quijano, 2014) que es n\u00facleo y origen del racismo moderno, que tiene por fin la minusvaloraci\u00f3n e incluso la negaci\u00f3n o anulaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana de los otros y en consecuencia el desconocimiento de sus derechos de propiedad y de autogobierno, no s\u00f3lo de sus territorios sino tambi\u00e9n de sus propios cuerpos y de sus subjetividades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en esta l\u00f3gica en la que los europeos se arrogaron lo que Benedict Anderson describe como el \u201cpeculiar h\u00e1bito\u201d de dar a lugares remotos \u201cnuevas\u201d versiones de \u201cantiguas\u201d toponimias de las tierras de origen:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>No es que, en general, el nombre de sitios pol\u00edticos o religiosos como \u201cnuevos\u201d, fuese, en s\u00ed mismo algo nuevo. [\u2026] Pero en estos nombres, \u201cnuevo\u201d tiene el sentido invariable de \u201csucesor\u201d o de \u201cheredero\u201d de algo ya desaparecido. Lo \u201cnuevo\u201d y lo \u201cviejo\u201d est\u00e1n alineados diacr\u00f3nicamente [\u2026] Lo sorprendente en los nombres americanos de los siglos XVI y XVII es que lo \u201cnuevo\u201d y lo \u201cviejo\u201d, fueron interpretados de manera sincr\u00f3nica, coexistiendo dentro de un tiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo.<\/p><cite>Anderson, 1993: 260<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos considerar que a la colonizaci\u00f3n del espacio le es correlativa cierta colonizaci\u00f3n del tiempo que, en esta l\u00f3gica de despojo, es tambi\u00e9n considerado homog\u00e9neo, vac\u00edo, \u201capropiable\u201d y podr\u00edamos a\u00f1adir mec\u00e1nico, pues el ritmo es imprescindible para los fines de explotaci\u00f3n del capital. Este tiempo no s\u00f3lo se impone sobre los trabajadores en la organizaci\u00f3n de las jornadas de trabajo, sino que tambi\u00e9n dicta y cronometra los otros momentos de reproducci\u00f3n de la vida. As\u00ed, una vez que se \u201cacab\u00f3 el mundo\u201d \u2013lo que no implica que los poderosos se siguiesen peleando por repart\u00edrselo\u2013, se exacerb\u00f3 como estrategia de acumulaci\u00f3n la colonizaci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La colonizaci\u00f3n del futuro fue asegurada a trav\u00e9s de la precariedad permanente de los trabajadores que, endeudados y hambrientos, se encontrar\u00edan atados a la c\u00edclica y permanente reproducci\u00f3n del capital. Por otra parte, esta dominaci\u00f3n se aseguraba tambi\u00e9n a trav\u00e9s de una ideolog\u00eda que naturalizaba o normalizaba al capitalismo como \u00fanico sistema posible, pr\u00e1cticamente como el nuevo orden providencial. Debemos considerar que es precisamente en la \u00e9poca de la Comuna cuando se articulaban los discursos econ\u00f3micos que cobrar\u00edan estatuto de \u201ccient\u00edficos\u201d a principios del siglo XIX y cuando se comenz\u00f3 a popularizar la idea de que \u201cla mano invisible\u201d del mercado era el orden regulador no s\u00f3lo de la econom\u00eda, sino de la pol\u00edtica y la vida de las personas a nivel planetario.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>3<\/sup> Adam Smith public\u00f3 <em>La riqueza de las naciones<\/em> en 1776; David Ricardo <em>Principios de econom\u00eda pol\u00edtica y tributaci\u00f3n<\/em> en 1817; John Stuart Mill <em>Principios de econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> en 1848.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como correlato, las ideolog\u00edas imperialistas y coloniales de este per\u00edodo tambi\u00e9n ubicaban como irracionales, b\u00e1rbaros y contrarios al avance del progreso y la civilizaci\u00f3n, a los trabajadores y sus intentos de resistencia \u2013as\u00ed como a las ideolog\u00edas socialistas, comunistas y anarquistas\u2013 frente al orden capitalista cada vez m\u00e1s \u201cnaturalizado\u201d. Es en este contexto en el que me parece debemos ubicar a la Comuna de Par\u00eds, como una ruptura o quiebre excepcional desde abajo, como una \u00abrevoluci\u00f3n en acto\u00bb que se distingue de las revoluciones burguesas que en aquel momento ya hab\u00edan agotado sus capacidades de transformaci\u00f3n revolucionaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El car\u00e1cter excepcional y trascendente de la Comuna fue la experiencia <em>pr\u00e1xica<\/em> de un gobierno obrero fuera de cualquier paradigma existente en su momento. Y, en la medida en que encontramos rasgos anti-coloniales y anti-imperiales en su seno, podemos decir tambi\u00e9n que se trata de una reapropiaci\u00f3n o una reinvenci\u00f3n del tiempo que, en su momento, puso \u2013y a\u00fan hoy en d\u00eda pone\u2013 en tela de juicio al proyecto capitalista como la \u00fanica forma posible de organizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que yo llamo aqu\u00ed la <em>reinvenci\u00f3n del tiempo<\/em> es el derecho \u2013no positivo\u2013, sino <em>natural,<\/em> dir\u00edan los antiguos; <em>humano<\/em>, dir\u00e1n los modernos, que tienen los pueblos a la rebeli\u00f3n y a la resistencia desde abajo, donde eclosionan de manera anticipatoria y creativa otras forma de organizar la sociedad y el mundo. Es una estrategia con la que los de abajo resisten y se rebelan frente al poder de los de arriba, frente al despojo de sus bienes, frente a la expropiaci\u00f3n de sus memorias y a la colonizaci\u00f3n de sus futuros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo que respecta a la reapropiaci\u00f3n del tiempo, hay un antecedente muy importante anterior a la Comuna, durante la Revoluci\u00f3n francesa de 1789, cuando los jacobinos ya hab\u00edan expresado una suerte de intuici\u00f3n sobre la importancia estrat\u00e9gica de la reinvenci\u00f3n del tiempo al establecer un calendario republicano, laico y basado en los ciclos astron\u00f3micos, agr\u00edcolas y naturales. Se trata de un tiempo simb\u00f3licamente distinto al del <em>status quo<\/em>, en la medida en que se estructura a partir del trabajo y de la acci\u00f3n humana frente a la naturaleza. Este calendario refleja de nuevo al tiempo como una arena en disputa y muestra el acto revolucionario de nominar y de apropiarse, lo mismo de los tiempos que de los lugares. As\u00ed, al ordenar, organizar, calendarizar, medir, nombrar, tambi\u00e9n se est\u00e1 reproduciendo o quebrando el orden simb\u00f3lico de la sociedad y del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El calendario republicano adoptado por los jacobinos fue decretado por la Convenci\u00f3n Nacional en octubre de 1792 estableciendo como el \u201ca\u00f1o cero\u201d el de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Fue abolido por Napole\u00f3n Bonaparte <em>Le Grand<\/em> \u2013el de la historia como tragedia\u2013 en 1805, que correspond\u00eda al d\u00eda 10 de Nivoso,<sup>4<\/sup> del a\u00f1o XIV republicano. Tambi\u00e9n Karl Marx evoc\u00f3 ir\u00f3nicamente este calendario en su famoso<em> 18 brumario<\/em>,<sup>5<\/sup> donde trata el tema del golpe de Estado perpetrado por Luis Napole\u00f3n <em>Le petit<\/em> \u2013el de la historia como farsa\u2013, quien se nombr\u00f3 emperador medio siglo despu\u00e9s que su t\u00edo, para establecer el Segundo Imperio que terminar\u00eda precisamente con la vergonzosa derrota y capitulaci\u00f3n en la guerra franco-prusiana por el gobierno de Thiers y los republicanos burgueses, la cual contrast\u00f3 frente a la dignidad del pueblo parisino dispuesto a resistir frente al invasor y que ante la traici\u00f3n culmin\u00f3 en el establecimiento de la Comuna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>4<\/sup> Nevado.<br><sup>5<\/sup> Napole\u00f3n Bonaparte dio su golpe de Estado el 9 de noviembre de 1799. Medio siglo despu\u00e9s Louis Napole\u00f3n <em>\u201cLe Petit\u201d<\/em> dio su propio golpe de Estado el 2 de diciembre de 1851 para establecer el II Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. El tiempo de la insurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se ha se\u00f1alado, no soplan de igual manera los tiempos de arriba que los tiempos de abajo y aunque el lapso transcurrido entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871 represente apenas un breve rel\u00e1mpago en el cielo de la historia, su fuerza trasciende su propio momento y se proyecta m\u00e1s all\u00e1, no s\u00f3lo como memoria sino tambi\u00e9n como anticipaci\u00f3n, como una experiencia que hace patente que frente a la temporalidad homog\u00e9nea y vac\u00eda del capital, hay vida, experiencias concretas y una suerte de di\u00e1logo intergeneracional o, tambi\u00e9n podr\u00edamos decir, una temporalidad dial\u00f3gica en los mundos de los oprimidos que les permite <em>recordar el futuro<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abRecordar el futuro\u00bb (Geoghegan, 1990) es una frase a mi parecer muy afortunada cuando se intenta resaltar la funci\u00f3n ut\u00f3pica de la memoria, la posibilidad de recoger las semillas de los agravios a los ancestros y de sembrarlas para cultivar el futuro. Es tambi\u00e9n una forma de <em>anticipar el pasado<\/em>, de enunciar c\u00f3mo los anhelos y los deseos de justicia de las generaciones pasadas se siguen proyectando hacia el porvenir para alumbrar la libertad de las de las generaciones futuras. Este es el tiempo de la historia disruptiva que, de cuando en cuando, quiebra el tiempo lineal y el \u201cequilibrio\u201d de la \u201cmano invisible\u201d. Es el tiempo del proletariado en acci\u00f3n como sujeto revolucionario y constructor de su propia historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me parece que este es el sentido en el que Marx se manifestaba incisivo sobre la necesidad de no volver sobre el pasado como nostalgia m\u00edtica de las comunidades medievales o antiguas como parang\u00f3n de la Comuna, advirtiendo que la herencia es valiosa cuando es impulso para dar el salto \u201chacia delante\u201d y no una evocaci\u00f3n rom\u00e1ntica del pasado. Es esta peculiar relaci\u00f3n con el tiempo de la anticipaci\u00f3n la que nos permite valorar con justicia el momento in\u00e9dito de la experiencia de un gobierno obrero que, pese a las condiciones de escasez propios de la guerra que le antecedi\u00f3 y luego del asedio de dos imperios, en apenas dos meses dio visos de que efectivamente otros mundos son posibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un c\u00famulo de <em>asincron\u00edas<\/em><sup>6<\/sup> y utop\u00edas convergen en ese tiempo excepcional de las revoluciones en acto y a\u00fan cuando \u00e9stas sean tan breves como fue el caso de la Comuna, aparecen como huellas o cicatrices en la historia que marcan un quiebre temporal que va m\u00e1s all\u00e1 del propio acontecimiento. Y a\u00fan cuando se vuelva a la cotidianeidad y al tiempo ordinario, \u00e9ste estar\u00e1 pre\u00f1ado de astillas o de semillas de posibilidad que servir\u00e1n a su vez para iluminar y dar esperanza a los oprimidos que recordar\u00e1n que, eventualmente, tambi\u00e9n podr\u00e1n reinventar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>6<\/sup> Ernst Bloch utiliza en su libro <em>Herencia de esta \u00e9poca,<\/em> el concepto de <em>asincron\u00eda<\/em>, [<em>Ungleichzeitigkeit<\/em>]<em> <\/em>como un tiempo discontinuo o<em> <\/em>de <em>no-contemporaneidad<\/em> para explicar c\u00f3mo en una formaci\u00f3n social espec\u00edfica se conservan reminiscencias de formas sociales anteriores. Para una revisi\u00f3n m\u00e1s profunda de este concepto se pueden consultar: Bloch (2019); Salmer\u00f3n Infante (2009); Cabado (2007) y Serra (1998).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se revisan d\u00eda a d\u00eda la historia y la organizaci\u00f3n de la Comuna, resulta impresionante la relevancia de las acciones para cambiar las formas sociales y pol\u00edticas que la precedieron; literalmente se trat\u00f3 de una revoluci\u00f3n cotidiana. Resulta tambi\u00e9n muy interesante c\u00f3mo se consolidaban acuerdos enmedio de las condiciones de caos y precariedad que hab\u00eda dejado la guerra y m\u00e1s a\u00fan si consideramos que la Comuna estaba integrada por un mosaico heterog\u00e9neo de ideas y proyectos pol\u00edticos: socialistas,<sup>7<\/sup> republicanos radicales, blanquistas, anarquistas (bakuninistas y proudhonianos). Menci\u00f3n aparte merecen las mujeres que, como veremos m\u00e1s adelante, fueron la otredad radical, la revoluci\u00f3n dentro de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>7<\/sup> Pese al papel tan importante de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, se debe considerar que&nbsp; tan s\u00f3lo un tercio de la Guardia Nacional pertenec\u00edan a la AIT y de los delegados electos a la Asamblea comunal apenas alcanzaban un 12%.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ese universo caleidosc\u00f3pico surgi\u00f3 una organizaci\u00f3n que en aquel breve instante fue capaz de concretar derechos y reivindicaciones sociales que, incluso hoy, siguen pendientes en muchos lugares del mundo. En aquellos dos meses se abri\u00f3 una suerte de tiempo mesi\u00e1nico, en el sentido benjaminiano, que recuper\u00f3 las aspiraciones libertarias del pasado y las proyect\u00f3 al futuro en el quiebre del presente: \u201cEl&nbsp;<em>cuerpo del colectivo<\/em>&nbsp;en suma, con sus deseos, sus traumatismos desdoblados y su memoria involuntaria, debe tomar el lugar del \u2018curso de la historia\u2019 mec\u00e1nico y vac\u00edo\u201d (Berdet, 2019).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron mujeres, ni\u00f1os y trabajadores de carne y hueso, unidos como agentes colectivos, quienes desde la concretud y la cotidianeidad de la vida mostraron no s\u00f3lo eficacia pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n una fuerza moral excepcional que cada d\u00eda revolucionaba un poco el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">R\u00e1pidamente se estableci\u00f3 \u2013por voto \u201cuniversal\u201d, aunque en realidad masculino\u2013 un nuevo gobierno integrado por delegados cuyos puestos ser\u00edan revocables y recibir\u00edan como compensaci\u00f3n salarios de obreros. Con&nbsp; esto se concret\u00f3 una doble dignificaci\u00f3n: la de la pol\u00edtica y la del trabajo. Se instaur\u00f3 as\u00ed una democracia popular radicalmente distinta a la burguesa. Los representantes por distritos garantizaban por otra parte la comunicaci\u00f3n entre representantes y representados. Se integr\u00f3 tambi\u00e9n una milicia popular ciudadana y se abolieron el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se declar\u00f3 la igualdad de derechos y de pensi\u00f3n entre hijos \u201cleg\u00edtimos\u201d y \u201cnaturales\u201d, as\u00ed como entre esposas y concubinas, con lo que se afirm\u00f3 no s\u00f3lo la igualdad, sino la dignidad de todos los seres humanos. Por otra parte, se impusieron leyes sobre la responsabilidad en la paternidad, uno de los problemas que al d\u00eda de hoy sigue siendo un asunto pendiente pr\u00e1cticamente en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hizo efectiva la secularizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n de escuelas laicas y mixtas, y se estableci\u00f3 un control en el precio de los alquileres, as\u00ed como la condonaci\u00f3n de los intereses de las deudas. Es decir, se estableci\u00f3 <em>de facto<\/em> el derecho a la vivienda digna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se organiz\u00f3 la producci\u00f3n en cooperativas en los talleres abandonados por los burgueses, con lo que se configur\u00f3 una reorganizaci\u00f3n del trabajo que aseguraba el producto al trabajador por medio de asociaciones libres que aprovechaban el uso de las industrias para el beneficio colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se form\u00f3 la Uni\u00f3n de las Mujeres (el 8 de abril) para apoyar y defender la causa del pueblo; dar asistencia a las comisiones de gobierno; asistir en servicios m\u00e9dicos, organizar comedores comunitarios; organizar escuelas y la producci\u00f3n en cooperativas. Las mujeres tambi\u00e9n pugnaron por el derecho al divorcio y combatieron hasta el \u00faltimo momento en las barricadas y, las que sobrevivieron, siguieron luchando hasta el final de sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto digno de mencionar es que, contrariamente al discurso de Thiers y la burgues\u00eda conservadora que los calificaban como una \u201cturba de delincuentes y sanguinarios\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de lo que fueron los combates en defensa de la ciudad, los comuneros actuaron de manera no s\u00f3lo mesurada, sino legal con los prisioneros y los enemigos y, salvo los juicios y condenas a los generales Thomas y Lecomte \u2013quienes hab\u00edan ordenado disparar contra el pueblo (sobre todo mujeres y ni\u00f1os) que se opon\u00eda a la entrega de las armas en Montmartre\u2013, no hubo ejecuciones sin juicio o actos sanguinarios e irracionales. En cambio, no se puede decir lo mismo de los versalleses que s\u00ed masacraron sin ley ni piedad a los comuneros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro hecho que me parece muy significativo por los alcances que tiene en t\u00e9rminos simb\u00f3licos fue la destrucci\u00f3n de la columna de la Plaza <em>Vend\u00f4me,<\/em> un s\u00edmbolo no s\u00f3lo del poder mon\u00e1rquico interno, sino tambi\u00e9n del imperialismo y colonialismo hacia Europa y el mundo.<sup>8<\/sup> El derribo de la columna fue producto de una toma de conciencia internacionalista que hac\u00eda sentir a los comuneros m\u00e1s cerca de otros pueblos explotados que de los explotadores franceses.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>8<\/sup> No hay que olvidar que durante el imperio de <em>Le petit<\/em> Napole\u00f3n hubo guerras e invasiones imperialistas, incluida la de M\u00e9xico.<br><sup>9<\/sup> Esta conciencia los llev\u00f3 incluso a nombrar delegados de otras nacionalidades, pero afines a la causa de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La destrucci\u00f3n de este s\u00edmbolo no fue, en absoluto, la ira de una turba fuera de s\u00ed o un simple <em>passage al\u2019acte<\/em> y la prueba de ello es el tiempo transcurrido entre el decreto donde se decidi\u00f3 colectivamente la demolici\u00f3n de aquel s\u00edmbolo de la ignominia, el 12 de abril, y su derribo efectivo el 16 de mayo, m\u00e1s de un mes despu\u00e9s; esto hace patente que no se trat\u00f3 de un acto irracional, sino de una decisi\u00f3n de la comunidad pol\u00edtica para reconfigurar o reinventar el orden simb\u00f3lico, el espacio y el tiempo. Se trat\u00f3 en efecto de un acto consciente de justicia construida desde la pol\u00edtica de los oprimidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo lo anterior es ejemplo de que lo que en otros momentos parecer\u00eda un ox\u00edmoron, es aqu\u00ed una utop\u00eda posible. Cada una de las acciones, tanto individuales como colectivas, en ese momento extraordinario revela el poder de disoluci\u00f3n de la mistificaci\u00f3n del tiempo del mundo capitalista frente a la praxis revolucionaria de mujeres, ni\u00f1os y hombres de clase trabajadora que fueron capaces de colocarse como sujetos de la historia y evidenciar c\u00f3mo la pol\u00edtica, la econom\u00eda y la leyes son el predicado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Henri Lefebvre propone una explicaci\u00f3n muy interesante a esta rebeli\u00f3n en acto al exponer c\u00f3mo hubo una ruptura de un tiempo ordinario y la instauraci\u00f3n de un tiempo festivo, permanentemente fundacional, instituyente o en invenci\u00f3n permanente de lo pol\u00edtico. Es muy sugerente esta lectura si tomamos en cuenta la diferencia entre la <em>proyecci\u00f3n<\/em> ut\u00f3pica propia de la pol\u00edtica que, generalmente, nos coloca ante un horizonte lejano \u2013hasta inalcanzable\u2013, frente a la <em>prefiguraci\u00f3n<\/em> caracter\u00edstica de la experiencia est\u00e9tica donde la anticipaci\u00f3n ut\u00f3pica se vive como experiencia, quiz\u00e1 fugaz pero pr\u00f3xima.<sup>10<\/sup> En este sentido, podemos considerar a la Comuna como una experiencia pedag\u00f3gica profunda con alcance inter-nacional e inter-generacional<sup>11<\/sup> que nos muestra el arte de una pol\u00edtica libertaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>10<\/sup> Mientras la utop\u00eda es anticipaci\u00f3n de una sociedad mejor; el arte es prefiguraci\u00f3n que, a diferencia de lo primero, se objetiva en la obra y en este sentido tiene la ventaja de la experiencia de proximidad con el espectador, una presencia que se vive en el presente; mientras que la utop\u00eda permanece lejana.<br><sup>11<\/sup> El propio Lefebvre utiliza la experiencia pedag\u00f3gica de la Comuna para evidenciar la diferencia en el concepto de dictadura del proletariado utilizado por Marx, Engels y Lenin, frente a la desviaci\u00f3n totalitaria del stalinismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed vale la pena recordar la diferencia que establece Walter Benjamin entre la <em>politizaci\u00f3n del arte<\/em> y la <em>estetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica.<\/em> La primera tiene que ver con esa capacidad de prefiguraci\u00f3n de las experiencias que elevan lo humano sobre lo vil y trascienden lo inmediato hacia cierta plenitud.<br>La segunda es el \u00e9xtasis o el intento de idolatr\u00eda o adoraci\u00f3n de la pol\u00edtica que, en tanto finita e inmediata, confinada a un universo cerrado, no puede culminar m\u00e1s que en el \u00e9xtasis por la m\u00e1xima expresi\u00f3n de un poder desenfrenado, en la <em>hybris <\/em>del poder; es decir, en la guerra (Benjam\u00edn, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. El tiempo de las mujeres y la otredad&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se mencion\u00f3 al principio, en la dial\u00e9ctica de la dominaci\u00f3n hay una suerte de minusvaloraci\u00f3n ontol\u00f3gica del dominado por parte del dominador, as\u00ed se justifica la opresi\u00f3n porque los segundos consideran que los primeros son menos aptos, tienen menos capacidades intelectuales, morales o sociales; porque tienen \u201cmenos ser\u201d. Esta l\u00f3gica se utiliza para naturalizar las diferencias de clase por cuestiones \u00e9tnicas y culturales. Ya explic\u00e1bamos al principio que el argumento de que \u201clos indios son b\u00e1rbaros o salvajes\u201d fueron fundamento del racismo moderno y justificaci\u00f3n para despojarlos de sus tierras. Este argumento de carencia ontol\u00f3gica o <em>negatividad<\/em> del otro (que no tiene sentido sino con relaci\u00f3n al Mismo), tambi\u00e9n se expresa en cuestiones de g\u00e9nero. Y \u00e9sta, me parece, es la raz\u00f3n de que las mujeres en el contexto revolucionario de la Comuna fuesen agentes tan beligerantes y con tanta fuerza para el cambio; de alguna manera \u2013como se ha sugerido antes\u2013 las mujeres eran la \u201cotredad en la otredad\u201d e hicieron que en m\u00e1s de un sentido la Comuna se desbordara a s\u00ed misma. Sin duda alguna en los cuerpos de las mujeres encarn\u00f3 la revoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las historias de Nathalie Lemel, Louise Michel, Elisabeth Dimitrief, Paule Minck, Andr\u00e9 L\u00e9o y otras muchas mujeres comuneras an\u00f3nimas, cuyos nombres escapan a nuestra memoria, nos permiten una lectura situada desde lo femenino que nos deja apreciar otra dimensi\u00f3n de aquella primavera parisina de 1871. Fue el 8 de marzo cuando se fund\u00f3 la Uni\u00f3n de Mujeres para la defensa de Par\u00eds, que ten\u00eda una estructura organizativa semejante a la de la Asamblea Comunal, organizada por distritos y dirigida por un Comit\u00e9 Central integrado en su mayor parte por trabajadoras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella \u00e9poca, las mujeres trabajaban mayoritariamente como costureras en jornadas de m\u00e1s de 12 horas por un m\u00edsero salario que apenas les alcanzaba para pan y, si ten\u00edan suerte, para un poco de leche, porque ten\u00edan que cubrir tambi\u00e9n los gastos de alojamiento y calefacci\u00f3n. Hab\u00eda talleres textiles cuyos empleadores eran conventos donde se explotaba a las mujeres, lo que explica que entre los grupos comuneros m\u00e1s anticlericales y que m\u00e1s pugnaron por una educaci\u00f3n laica, fuesen precisamente las comuneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, la imposibilidad de que su sueldo les permitiera siquiera sobrevivir, las obligaba a buscar \u201cprotecci\u00f3n\u201d masculina; una relaci\u00f3n donde frecuentemente tambi\u00e9n hab\u00eda abusos. En tales condiciones era com\u00fan recurrir a la prostituci\u00f3n como estrategia suplementaria para sobrevivir (Thomas, 1971). Las condiciones de por s\u00ed precarias de las trabajadoras se vieron a\u00fan m\u00e1s afectadas en el contexto de la guerra franco-prusiana, sobre todo en el per\u00edodo que tuvo lugar el asedio sobre Par\u00eds; la escasez y la escalada de precios hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tica la lucha por la sobrevivencia e impactaba sobre todo en las tareas de reproducci\u00f3n y cuidado que, como sabemos, han estado asignadas hist\u00f3ricamente a las mujeres. Es en este contexto en el que podemos apreciar la dif\u00edcil empresa de organizar comedores comunitarios para alimentar al pueblo hambriento. Un ejemplo paradigm\u00e1tico fue <em>La Marmite<\/em>, fundada por Nathalie Lemel. Se trataba de un trabajo arduo y heroico si consideramos que en aquellos momentos dif\u00edcilmente se consegu\u00eda \u201cpan\u201d \u2013en realidad el harina era mezclada con paja e incluso con papel\u2013. En pocos d\u00edas durante la ocupaci\u00f3n, los precios se incrementaron aceleradamente, por ejemplo: la mantequilla pas\u00f3 de 6 a 20 y luego a 28 francos por libra. En las carnicer\u00edas se pod\u00edan ver letreros que dec\u00edan: una libra de conejo por 45 francos, una libra de gato por 20 francos y una de pierna de perro por 6 francos (Thomas, 1971: 411).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, el cuidado de los enfermos, las escuelas, la organizaci\u00f3n de talleres y cooperativas, en esos momentos cr\u00edticos fue en gran parte trabajo de mujeres, quienes tambi\u00e9n participaban como milicianas y combatientes en las barricadas, espacio donde se ganaron el nombre de <em>les petrol\u00e9uses<\/em>, las incendiarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De entre las muchas comuneras, quiz\u00e1 la m\u00e1s conocida es Louise Michel, s\u00edmbolo y muestra fehaciente de la radicalidad de la lucha de las mujeres \u2013no s\u00f3lo anticapitalista sino tambi\u00e9n anticolonial\u2013 quienes defend\u00edan una pluralidad de territorios: las tierras, las f\u00e1bricas y sus propios cuerpos,&nbsp; as\u00ed como los de sus compa\u00f1eros trabajadores. Tras la ca\u00edda de la Comuna, Louis Michel no fue ejecutada como miles de comuneras, pero fue deportada a Nueva Caledonia, una isla en Ocean\u00eda ocupada por los franceses y utilizada como colonia penitenciaria y que, a los ojos de los dominadores, representaban un castigo peor que el exilio, pues era la reclusi\u00f3n en tierras salvajes, en la exterioridad, casi en la nada.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>12<\/sup> \u201cLos nada de hoy todo han de ser\u201d reza el poema La Internacional de Eug\u00e8ne Pottier, escrito en el tiempo de la Comuna (1871) y que en el futuro ser\u00e1, con m\u00fasica de Pierre De Geyter (1888), el himno mundial de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo el exilio fortaleci\u00f3 el esp\u00edritu cr\u00edtico y libre de Louise Michel, para quien la utop\u00eda no s\u00f3lo estaba en el <em>otro lugar<\/em>, sino tambi\u00e9n <em>en el lugar del otro.<\/em> Y ah\u00ed encontr\u00f3 al pueblo Kanak, con quienes estableci\u00f3 una relaci\u00f3n de apertura y reconocimiento. Por eso en aquella isla se interes\u00f3 en su lenguaje y continu\u00f3 con su labor pedag\u00f3gica. Aprendi\u00f3 de los otros y trat\u00f3 de aportarles tambi\u00e9n desde su propia experiencia. Literalmente se puso de su lado cuando en 1876 se rebelaron de la dominaci\u00f3n francesa. Michel incluso, nos sugiere Kathleen Hart, encuentra una \u201cidentidad alternativa\u201d que expresa en sus <em>Memorias<\/em> (escritas en 1883 en la prisi\u00f3n de Saint-Lazare), donde se ubica a s\u00ed misma en la otredad: \u201cen Nueva Caledonia me sent\u00eda m\u00e1s kanak que los kanaks. Ellos tambi\u00e9n luchaban por su independencia, por su vida, por la libertad. Yo estoy con ellos, como estuve con el Pueblo de Par\u00eds, rebelde, aplastado y derrotado\u201d (citada por Hart, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente es de la alteridad, de \u201cla nada\u201d y de \u201clos nadie\u201d, que la sociedad burguesa tanto desprecia, de los que el sistema capitalista no puede prescindir porque es en sus cuerpos donde parasita, es de la explotaci\u00f3n de los cuerpos de los trabajadores y de las mujeres de donde surge el trabajo vivo, la fuente del valor. Por esto los tiempos de la rebeli\u00f3n son tambi\u00e9n los tiempos de la otredad y de la marginalidad en m\u00e1s de un sentido. Y Louise Michel nos muestra esta radicalidad de <em>la otredad<\/em> en la figura de Idara.<sup>13<\/sup> En un cap\u00edtulo de sus <em>Leyendas y cantos kanaks,<\/em> comenta que en Nueva Caledonia la palabra para \u201cmujer\u201d es la misma palabra que para \u201cnada\u201d. Sin embargo, Idara es una vieja mujer que adquiere significado al cantar para su comunidad la <em>Chanson des blancs<\/em> donde narra el sufrimiento de su pueblo tras la invasi\u00f3n (\u00eddem<em>,<\/em> 117).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los blancos nos prometieron cielo y tierra, pero no nos dieron nada, nada m\u00e1s que tristeza. Caminan entre nuestras culturas con desprecio porque s\u00f3lo tenemos palos para arar la tierra y, sin embargo, necesitaban lo que tenemos y deben haber sido miserables en casa, para venir de tan lejos.<sup>14<\/sup> <\/p><cite>Michel, citada por Hart: 119<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>13<\/sup> Kathleen Hart puntualiza la semejanza entre Idara y Marie Verdet, otra \u201ccuentacuentos\u201d o narradora a la que Louise Michel evoca en sus memorias de juventud. Una anciana de su regi\u00f3n natal (en el Alto Marne) que se reun\u00eda con otras mujeres para bordar, tejer, pero sobre todo, conversar.<br><sup>14<\/sup> <em>Les blancs nous promettaient le ciel et la terre, mais ils n\u2019ont rien donn\u00e9, rien que la tristesse\u2026 Ils marchents dans nos cultures avec m\u00e9pris parce que nous n\u2019avons que des b\u00e1tons pour retourner la terre, et pourtant ils avaient besoin de ce qie nous avons et ils devaient \u00e9tre malheureux chez eux, pour venir d\u2019aussi loin, de l\u2019autre c\u00f4te de l\u2019eau, dans le pays des tribus.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Idara representa as\u00ed la resistencia y la persistencia, es el grito anti-racista y anti-colonial, seguramente hoy dir\u00edamos tambi\u00e9n anti-patriarcal, cuyo eco es capaz de oponerse a la explotaci\u00f3n, lo mismo del trabajo que de la tierra, de los cuerpos y de las personas. Idara es as\u00ed como la propia Louise Michel, como las comuneras y los comuneros, una de esas voces radicales cuya memoria nos convoca a <em>anticipar el pasado<\/em> y <em>recordar el futuro<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Comuna de Par\u00eds es un hecho hist\u00f3rico cuya viveza extraordinaria representa una suerte de intensidad donde convergen una pluralidad de tiempos sociales que nos permiten ver los contrastes en la temporalidad que emerge de la memoria popular frente al tiempo y el discurso hist\u00f3rico reconstruido por los dominadores. Se trata pues de una configuraci\u00f3n del tiempo social que representa una arena de disputa, no s\u00f3lo de acontecimientos y hechos, sino de diferentes configuraciones de universos simb\u00f3licos o de sentido. De manera que sigue siendo indispensable hacer una distinci\u00f3n entre la historia como proceso que determina el presente respecto a las reconstrucciones hist\u00f3ricas que operan en sentido inverso \u201cdesde el presente hacia atr\u00e1s\u201d, y que tienen que ver con un di\u00e1logo que distintas generaciones y diversos sujetos sociales entablan con el pasado (Gilly, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, la construcci\u00f3n social del tiempo juega tambi\u00e9n un papel metodol\u00f3gico fundamental en la labor heur\u00edstica de la formulaci\u00f3n de las preguntas que nos planteamos sobre la Comuna. En este sentido, es muy importante puntualizar que esta din\u00e1mica dial\u00f3gica entre pasado, presente y futuro, tiene tambi\u00e9n un peso fundamental en los resultados de las reconstrucciones hist\u00f3ricas de los procesos sociales. Es necesario agregar que, adem\u00e1s del di\u00e1logo entre presente y pasado, tambi\u00e9n el futuro juega un papel crucial en la construcci\u00f3n de las identidades y las memorias colectivas. Ya que en los procesos subjetivos, tanto a nivel individual como colectivo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La memoria es una fuente cambiante e inestable donde, por ejemplo, nuevas memorias pueden cubrir e interferir con viejas memorias (interferencia retroactiva), y viejas memorias pueden eclipsar las nuevas (inhibici\u00f3n proactiva). Del mismo modo, el acto de recordar est\u00e1 lejos de ser un acto inocente. Por lo tanto, un sentido de futuro puede jugar un rol constitutivo en estos procesos. Lo que deseamos jugar\u00e1 un rol en el acto de hacer memoria.<\/p><cite>Geoghegan, 1990: 54<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este ejercicio de memoria a partir de algunos elementos te\u00f3ricos y conceptuales que nos otorgan los privilegios del presente, nos ha permitido recoger y reactualizar algunas de las experiencias de la Comuna, as\u00ed como recuperar tendencias y latencias de aquellos momentos. Tambi\u00e9n nos ha ayudado a focalizar algunos datos y agentes sociales que se pueden mirar mejor a partir de las \u201clentes\u201d o las herramientas te\u00f3ricas actuales, tal es el caso de conceptos y categor\u00edas como subjetividad, alteridad o colonialidad que, a la vez, nos permiten sopesar mejor la acci\u00f3n, no s\u00f3lo de la clase obrera y los subalternos en general, sino de la particularidad de las mujeres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>15<\/sup> Cabe se\u00f1alar que estas ratificaciones u oclusiones de la memoria no se quedan s\u00f3lo en el nivel subjetivo y que en los procesos sociales r\u00e1pidamente se materializan en el nivel objetivo. As\u00ed lo podemos ver en la construcci\u00f3n de edificios o monumentos para sustituir los viejos representantes del orden simb\u00f3lico, de otro grupo u orden social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este modo, la Comuna no se fetichiza o cosifica s\u00f3lo en un hecho hist\u00f3rico para rememorar, sino que se recupera tambi\u00e9n como un momento extra-ordinario, una suerte de alteridad hist\u00f3rica con la que podemos dialogar y que representa una veta muy rica, susceptible de ser revisitada, reinterpretada y de la que a\u00fan podemos aprender mucho sobre el cambio revolucionario, la construcci\u00f3n y la disputa por el tiempo social.<br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Anderson, B. (1993) <em>Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi\u00f3n del nacionalismo<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Benjamin, W. (2003) <em>La obra de arte en la \u00e9poca de su reproductibilidad t\u00e9cnica<\/em>. M\u00e9xico: \u00cdtaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_________ (2008) <em>Tesis sobre la historia<\/em>. M\u00e9xico: \u00cdtaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Berdet, M. (2019) \u201cWalter Benjamin y la memoria de la Comuna\u201d en <em>Acta Po\u00e9tica<\/em>, vol 40;&nbsp; n\u00fam. 1. Disponible en: https:\/\/doi.org\/10.19130\/iifl.ap.2019.1.844 (consulta: 4\/02\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bloch, E. (2000) <em>The Spirit of Utopia<\/em>. Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">______ (2019) <em>Herencia de esta \u00e9poca<\/em>. Madrid: Tecnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Cabado, J. M. (2007) \u201cErnst Bloch y las ciencias humanas\u201d en <em>Revista Herramienta<\/em>, n\u00famero 35. Buenos Aires: Herramienta. Disponible en: https:\/\/herramienta.com.ar\/\/revista-herramienta-n-35\/ernst-bloch-y-el-sueno-de-las-ciencias-humanas (consulta: 10\/03\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">De la Torre Villar, E. (1948) <em>Las leyes de descubrimiento en los siglos XVI y XVII<\/em>. M\u00e9xico: Junta Mexicana de Investigaciones Hist\u00f3ricas. Disponible en: https:\/\/historicas.unam.mx\/publicaciones\/publicadigital\/libros\/692\/692_04_18_LeyesDescubrimiento.pdf (consulta: 19\/02\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Gilly, A. (2010) \u201cCiencias sociales e historia. Notas interdisciplinarias\u201d en Revista <em>Andamios<\/em>, Vol. 7, N\u00fam. 13. M\u00e9xico, pp. 217-232.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Geoghegan, V. (1990) \u201cRemembering the Future\u201d en&nbsp;<em>Utopian Studies<\/em>, vol. 1, n\u00fam. 2,&nbsp; pp. 52\u201368. Disponible en: www.jstor.org\/stable\/20719000 (consulta: 15\/03\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Hart, K. (2001) \u201cOral Culture and AntiColonialism in Louise Michel\u2019s \u2018M\u00e9moires\u2019 (1886) and \u2018L\u00e9gendes Et Chants De Gestes Canaques\u2019 (1885)\u201d en Revista&nbsp;<em>Nineteenth-Century French Studies<\/em>, vol. 30, no. 1\/2, pp. 107-120. Disponible en:&nbsp; www.jstor.org\/stable\/23538080 (consulta: 14\/03\/2021).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Hobsbawn, E. (1998) <em>Historia del siglo XX<\/em>. Buenos Aires: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lefebvre, H. (1962) <em>La significaci\u00f3n de la Comuna<\/em>. Disponible en: http:\/\/comunizar.com.ar\/archivos\/Henri-Lefebvre-La-significacion-de-la-comuna-de-Par%C3%ADs.pdf&nbsp; (consulta: 19\/03\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Marx, K. (2016) \u201cLa guerra civil en Francia\u201d en Marx y Engels, <em>Obras escogidas,<\/em> vol. 1. Madrid: Akal, pp. 491-571.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Marx, Engels y Lenin (2010) <em>La comuna de Par\u00eds<\/em>. Madrid: Akal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mondrag\u00f3n, A. (2020) \u201cMemoria y funci\u00f3n ut\u00f3pica como claves de interpretaci\u00f3n en los estudios sociales\u201d en <em>Revista Central de So<\/em>ciolog\u00eda, Universidad Central de Chile, no. 11, pp. 150-167. Disponible en: https:\/\/centraldesociologia.cl\/index.php\/rcs\/article\/view\/115\/160 (consulta: 8\/03\/22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Quijano, A. (2018) \u201cColonialidad del poder, eurocentrismo y Am\u00e9rica Latina\u201d en <em>Cuestiones y horizontes: de la dependencia hist\u00f3rico-estructural a la colonialidad\/descolonialidad del poder<\/em>. Buenos Aires: CLACSO, pp. 777-832. Disponible en: http:\/\/biblioteca.clacso.edu.ar\/clacso\/se\/20140507042402\/eje3-8.pdf<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Salmer\u00f3n Infante, M. (2009) \u201cAntes, desde y para el exilio. Herencia de esta \u00e9poca (1935\/1962) de Ernst Bloch\u201d en <em>ARBOR. Ciencia, pensamiento y cultura<\/em>, n\u00faM. 739. Madrid: CSIC. Disponible en: https:\/\/arbor.revistas.csic.es\/index.php\/arbor\/article\/view\/357\/358 (consulta: 10\/02\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Serra, F. (1998) <em>Historia, pol\u00edtica y derecho en Ernst Boch<\/em>. Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Thomas, E. (1971) \u201cThe Women of the Commune\u201d en&nbsp;<em>The Massachusetts Review<\/em>, vol. 12, n\u00fam. 3, pp. 409\u2013417. Disponible en: www.jstor.org\/stable\/25088134 (consulta: 13\/03\/21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Traverso, E. (2018) <em>Melancol\u00eda de la izquierda. Marxismo, historia y memoria<\/em>. Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Vitoria, F. (2007) \u201cDe Indis\u201d en Sobre el poder civil; Sobre los indios; Sobre el derecho de guerra. Madrid: Tecnos.<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia de la Comuna de Par\u00eds y el establecimiento de un gobierno obrero es un caso interesante de \u201crevoluci\u00f3n en acto\u201d. 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