{"id":4171,"date":"2023-06-28T14:11:38","date_gmt":"2023-06-28T14:11:38","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4171"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"luchas-sociales-en-el-istmo-de-tehuantepec-reflexiones-desde-la-historia-y-la-memoria-como-infrapolitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2023\/06\/28\/luchas-sociales-en-el-istmo-de-tehuantepec-reflexiones-desde-la-historia-y-la-memoria-como-infrapolitica\/","title":{"rendered":"Luchas sociales en el Istmo de Tehuantepec. Reflexiones desde la historia y la memoria como infrapol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Aline Z\u00e1rate Santiago, Agust\u00edn R. V\u00e1zquez Garc\u00eda** \/ Doctoranda en sociolog\u00eda, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. ** Profesor investigador, Departamento de Producci\u00f3n Econ\u00f3mica, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo tiene la preocupaci\u00f3n de delinear te\u00f3ricamente los pasos de la resistencia en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, como una forma emancipatoria que va m\u00e1s all\u00e1 de la historia oficial, y que encuadra lo que pudieran ser aciertos y desaciertos de quienes fueran los vencedores y vencidos en la lucha social. Resalta la historia a contrapelo que desde la memoria pol\u00edtica impugna la forma dicot\u00f3mica de vencedores y vencidos que, por un lado, encalla en una suerte de fracaso y, por el otro, en una manifestaci\u00f3n de la melancol\u00eda de izquierda, en donde ambas apreciaciones imposibilitan y desdibujan la resistencia como tradici\u00f3n, pero adem\u00e1s como algo que sigue mancillando la vida de los pueblos que reclaman justicia ante los horrores marcados en la historia. Consideramos que el reclamo popular es un acto de infrapol\u00edtica porque antagoniza con el sacrificio que subyace al ejercicio de poder del Estado-capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Introducci\u00f3n<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, como quiz\u00e1s en otras regiones de M\u00e9xico, ha prevalecido un imaginario sobre la lucha social que se ha circunscrito a la forma dicot\u00f3mica de vencedores y vencidos. Hallamos ah\u00ed, por un lado, una suerte de fracaso impuesto por la forma hegem\u00f3nica y, por otro, un sentido de melancol\u00eda de parte de la izquierda regional.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de esa l\u00f3gica, en el siguiente documento partimos de la categor\u00eda de memoria, cuyo \u201cdeber es recordarlo, recordar es repensar [\u2026] cuestionando la forma de construir la historia\u201d (Mate, 2018: 14-17). Lo cual nos aproxima a una historia a contrapelo de lo que qued\u00f3 pendiente en los procesos de lucha social y que la presencia-aparici\u00f3n de la resistencia pone en entredicho el imaginario de vencedores y vencidos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra participaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento por el territorio desde la resistencia, nos muestra la mediaci\u00f3n fundamental en la reproducci\u00f3n social que desempe\u00f1a el territorio al crearse el antagonismo por las formas de vida y de muerte; s\u00ed, la muerte, porque la incrustaci\u00f3n del capitalismo ecol\u00f3gico y el plan dise\u00f1ado por el actual gobierno (2018-2024), se constituyen a trav\u00e9s de actos de violencia sobre los defensores del territorio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto dicho de manera contempor\u00e1nea inicia desde el a\u00f1o 2006 con la embestida del llamado capitalismo \u201cecol\u00f3gico\u201d, configurado por una treintena de parques e\u00f3licos propiedad de corporaciones transnacionales dedicadas a generar electricidad con el viento que circula por los cielos de la regi\u00f3n.<br>Ese cielo al que convocaba el poeta y luchador social de la regi\u00f3n, Alejandro Cruz, a realizar una pinta en colectivo para exigir la justicia para los pueblos, ahora suscita la disputa socioterritorial en permanente recreaci\u00f3n de las formas organizativas de la resistencia ante la propuesta del megaproyecto Corredor Interoce\u00e1nico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), y esa especie de capitalismo e\u00f3lico (constituido ya) y minero (en ciernes).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la mirada a contrapelo de la historia exige ver m\u00e1s all\u00e1 de lo aparente. Reflexionar en torno a las partes min\u00fasculas de la historia en las que el poder de la resistencia reaparece en clave a la melancol\u00eda de izquierda (Traverso, 2018) y en relaci\u00f3n a la hegemon\u00eda. Su presencia reconfigura la idea de fracaso y manifiesta el descontento que desde el pasado hab\u00eda sido denunciado, y expone el presente que el poder prosigue astillando las formas de vida colectivas.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La disputa socioterritorial que resulta entonces, es interpretada a partir de la lectura del marxismo abierto, vertiente que la presenta como conflicto social entre el ejercicio del poder sobre que sostiene la l\u00f3gica del Estado-capital para su reproducci\u00f3n, y el poder para o potencia (Clare, Habermehl y Mason-Deese, 2018), que se encuentra en los actos producidos desde la resistencia.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese proceso, la resistencia est\u00e1 acompa\u00f1ada de la memoria colectiva-popular que confronta al olvido, a la negaci\u00f3n y a la traici\u00f3n que promueve el orden hegem\u00f3nico en aras de borrar la historia de los \u201cvencidos\u201d para as\u00ed imponer la historia de los \u201cvencedores\u201d y generar la historia oficial.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, aquella memoria recuperada por la resistencia es actualizada ante las nuevas embestidas de la l\u00f3gica del Estado-capital y los quiebres al interior de los movimientos, organizaciones y luchas sociales del pasado. Lo cual significa que se invoca la historia a contrapelo que adquiere una forma de melancol\u00eda, pero supera aquella parte de la lucha como tradici\u00f3n que rompi\u00f3 su compromiso con el pueblo y se aline\u00f3 a los designios de los \u201cvencedores\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La resistencia vigente porta la conciencia hist\u00f3rica frente al Estado-capital que produce un contenido que antagoniza al sacrificio que trae consigo la l\u00f3gica de la dupla Estado-capital. Por eso el v\u00ednculo de la resistencia con la infrapol\u00edtica que Moreiras (2021) define por ser un acto contra el sacrificio. Y tambi\u00e9n por tratarse de un acto de sustracci\u00f3n respecto a la pol\u00edtica hegem\u00f3nica en crisis, y que Segovia (2004) identifica en la anulaci\u00f3n del poder.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por eso que la crisis de la pol\u00edtica tambi\u00e9n alcanza a la izquierda mexicana partidista e institucional que, a juicio de Anguiano (2019), desde hace varias d\u00e9cadas perdi\u00f3 su car\u00e1cter emancipatorio. La consistencia de esa lectura es verificada de manera consistente al observar las decisiones de los gobiernos \u201cprogresistas\u201d de la latitud latinoamericana que est\u00e1n en continuidad con los gobiernos de la derecha, y que en la regi\u00f3n del Istmo de Tehuantepec viene desde la conformaci\u00f3n del capitalismo \u201cecol\u00f3gico\u201d promovido por los gobiernos de Calder\u00f3n y Pe\u00f1a Nieto, hasta el actual gobierno de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, autodenominado Cuarta Transformaci\u00f3n, que propone formar un corredor industrial v\u00eda la cesi\u00f3n territorial (inversi\u00f3n extranjera directa) a las actuales fuerzas imperiales (USA, China, UE) para que se disputen la hegemon\u00eda de la geopol\u00edtica, lo cual profundizar\u00e1 aquello que Salama (2020) define como la porosidad del Estado, producida por la l\u00f3gica del capital multinacional, pero tambi\u00e9n por las mafias que se instauran en el espacio de econom\u00edas extractivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El an\u00e1lisis que se propone es compartido en cuatro secciones. La primera secci\u00f3n presenta un recorrido hist\u00f3rico por los principales momentos de la lucha social en la regi\u00f3n, a partir del registro de los historiadores, y la presencia de la actual resistencia desestabiliza la dicotom\u00eda vencidos-vencedores, al tiempo que dicho registro posiciona la importancia del territorio, expuesto en la segunda secci\u00f3n como disputa territorial donde se distingue el poder sobre y poder para o potencia, lectura generada por el marxismo abierto. La conjunci\u00f3n de estas dos secciones conduce a presentar la resistencia como melancol\u00eda de izquierda, que a su vez genera la propuesta de autonom\u00eda como una regulaci\u00f3n social, m\u00e1s all\u00e1 de la dupla Estado-capital. En la parte final se encuentran los resultados de esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">I. \u00bfVencidos y vencedores?<br>La separaci\u00f3n entre vencidos y vencedores trae a cuenta un sentido de opresi\u00f3n en la historia de lucha que, al situarnos fuera de ella, hallamos una suerte de potencia de emancipaci\u00f3n. Esto quiere decir que la separaci\u00f3n vencidos y vencedores anula las formas m\u00faltiples en la medida que las identifica, las clasifica y les asigna un contenido y una trayectoria hist\u00f3rica lineal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Encontramos en esa separaci\u00f3n un problema sustancial, asociado a visualizar un imaginario utilitarista de la lucha que la comprende como fragmento, y no como un todo amplio y diverso que en s\u00ed mismo guarda formas contradictorias de organizaci\u00f3n. Formas que contienen la ruptura que propicia nuevas expresiones organizativas, abriendo as\u00ed nuevos caminos de emancipaci\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin duda, aparecen ausencias o vac\u00edos que son producidos en un per\u00edodo largo de la historia de lucha regional, lo cual marca la pauta de una organizaci\u00f3n que se ostenta en la autonom\u00eda como v\u00eda de resistencia por la defensa del territorio, y que se reafirma en la memoria y en la tradici\u00f3n de los pueblos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reflexi\u00f3n de Reyes Mate permite comprender un pasado-presente de lucha y resistencia m\u00e1s all\u00e1 de los vencidos, al rescatar aquello que no pudo ser y est\u00e1 en potencia de serlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El favor lo tiene el pasado tal y como fue, y no la imagen que de \u00e9l hemos recibido [\u2026] S\u00f3lo los que han hecho el esfuerzo de tomarse en serio lo oculto, tras lo aparente saben lo que cuesta dar vida a ese pasado que se nos presenta como inerte y clausurado [\u2026]. Al colocar el triunfo de ayer como el referente o la autoridad del conocimiento hist\u00f3rico, el historiador est\u00e1 siendo suyo el punto de vista del vencedor de la historia y no del vencido. Al privilegiar el punto de vista del vencedor, lo que est\u00e1 queriendo decir el historiador es que hay continuidad entre el vencedor de ayer y sus interlocutores actuales [\u2026] Lo que importa es una construcci\u00f3n de la historia que trascienda a los vencidos y vencedores. El pasado no es s\u00f3lo el hecho bruto sino lo que no pudo ser y est\u00e1 en potencia de ser [\u2026] <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado lo acabamos de ver, no es lo que fue sino lo que a\u00fan puede llegar a ser. Por eso el pasado es esencialmente lo todav\u00eda no descubierto. Esa historia construida en empat\u00eda con el vencedor de ayer es de gran ayuda al dominador de hoy puesto que permite mostrar el patrimonio del pueblo como cosa de familia, una familia de la que \u00e9l es el leg\u00edtimo heredero. (Mate, 2006: 131-136)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene entonces preguntar: \u00bfqu\u00e9 es lo que no pudo ser y qu\u00e9 es lo que est\u00e1 en potencia de ser en la lucha en el Istmo de Tehuantepec? Para responder a esa interrogante, primero hay que pensar la lucha como proceso y tradici\u00f3n. En la medida que es tradici\u00f3n, envuelve una herencia que se actualiza desde el agravio y la opresi\u00f3n en la que se resiste y se defiende la vida, la tierra y el territorio. Por ende, la resistencia actual es plausible que abreve de la memoria popular, sin que eso signifique pensar en la existencia de un pasado \u201cdorado\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s bien, la memoria coadyuva a la formaci\u00f3n de la resistencia que se actualiza ante la l\u00f3gica del capital caracterizada por la violencia contra la vida colectiva, que est\u00e1 expresada en todos los gobiernos del Estado neoliberal que en M\u00e9xico inicia en 1985 hasta los d\u00edas que corren; y en la regi\u00f3n es visible a trav\u00e9s de un marco institucional restrictivo del uso colectivo de las energ\u00edas renovables.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso del actual gobierno, autodenominado Cuarta Transformaci\u00f3n, esto se oculta de manera discursiva al se\u00f1alar a ciertas empresas como irresponsables desde el punto de vista social, por no pagar impuestos y obtener ganancias extraordinarias. Sin embargo, esa postura no excluye que se trate de un gobierno en continuidad con los anteriores al desde\u00f1ar la capacidad de autoorganizaci\u00f3n de los pueblos para apropiarse del excedente desde una perspectiva end\u00f3gena.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata entonces del despojo permanente que en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, refiere a la tierra comunal y ejidal, as\u00ed como otros bienes naturales que se clasifican como parte de las fuerzas productivas necesarias para el despliegue de la l\u00f3gica del capital que al tiempo requiere de su exclusi\u00f3n social.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo anterior se valida a partir de la lectura de sucesos en la historia que registran la disputa socioterritorial en Ciudad Ixtepec (antes San Jer\u00f3nimo). En el a\u00f1o 1707 se produjo una revuelta de campesinos como resultado del injusto comercio rural (Mason,1990: 45) y en 1827 la recuperaci\u00f3n de tierras en el municipio de Ixtaltepec, hizo que incendiaran dos rancher\u00edas de ganado que se encontraban en lugares conocidos como suyos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien estas movilizaciones no atentaban contra la estructura de poder, \u00e9stas alarmaron a terratenientes de la regi\u00f3n, dando motivo a la represi\u00f3n campesina y a una guardia vigilante del ej\u00e9rcito que impidiera que los campesinos se volvieran a levantar (Reina, 1998: 231).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alrededor del a\u00f1o 1842, los campesinos de Juchit\u00e1n expulsaron del pueblo a algunas autoridades locales. Para esta lucha, Leticia Reina hace una separaci\u00f3n en dos partes: una la atribuye a la agresi\u00f3n de las autoridades contra las costumbres tradicionales de los campesinos, y la otra, al antiguo problema de la posesi\u00f3n legal de sus tierras (Reina, 1998: 233). Este levantamiento incentiv\u00f3 el levantamiento de los pueblos circunvecinos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1845 las autoridades locales sometieron a la poblaci\u00f3n a ciertas leyes en torno a la propiedad de la tierra, donde los impulsores del movimiento deb\u00edan entregarse, acudiendo entre ellos el l\u00edder juchiteco Gregorio Mel\u00e9ndez, Pablo Puerto, Jos\u00e9 Antonio Fuentes, Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez y los hermanos Ru\u00edz. Al pedir un indulto, el ministro de Relaciones Interiores y Exteriores se los deneg\u00f3 y los campesinos se pacificaron y no obtuvieron satisfacci\u00f3n de sus demandas (Reina, 1998).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que este movimiento muestra es que a mediados del siglo XIX hab\u00eda comunidades ind\u00edgenas que se negaban a romper con su tradici\u00f3n (Reina, 1998: 234).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta misma l\u00f3gica de lucha y defensa territorial, en 1849 los pueblos huaves (ikoots) y chontales que hasta ahora est\u00e1n asentados en las salinas de Tehuantepec y Juchit\u00e1n, se sublevaron reclamando lo que hab\u00eda sido su sustento y la base de su asentamiento desde antes de la llegada de los espa\u00f1oles (Tutino, 1980).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para 1919, juchitecos encabezados por Heliodoro Charis (a\u00f1os despu\u00e9s general de divisi\u00f3n del ej\u00e9rcito mexicano) se organizaron para formar un batall\u00f3n de autodefensa lanzando el Plan de San Vicente, cuyas demandas eran la erradicaci\u00f3n de las milicias carrancistas por abusos en contra de la poblaci\u00f3n civil, as\u00ed como la b\u00fasqueda de la independencia del Istmo con respecto al centro oaxaque\u00f1o para formar una provincia independiente (Zarauz, 2018: 10).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este contexto se suman las pugnas entre los partidos \u201cverde\u201d y \u201crojo\u201d as\u00ed como una tradici\u00f3n de lucha por la autonom\u00eda regional respecto a la capital del estado.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Juchit\u00e1n, el general Charis se un\u00eda a las fuerzas de Che G\u00f3mez en 1911, perteneciente al partido verde, las cuales hac\u00edan eco de las inconformidades generalizadas de la poblaci\u00f3n istme\u00f1a ante la ocupaci\u00f3n militar del carrancismo y por el autoritarismo del gobierno central (Zarauz, 2018).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El carrancismo trajo el descontento en la medida en que se encarg\u00f3 de la cuesti\u00f3n militar, pol\u00edtica y econ\u00f3mica de la regi\u00f3n. Cabe resaltar que la participaci\u00f3n de Charis en torno a la lucha era establecida en nombre del pueblo, y no en nombre de los partidos locales (Zarauz, 2018).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, ya formado el Estado mexicano posrevolucionario, en el a\u00f1o 1974 se crea la Coalici\u00f3n Obrero Campesino Estudiantil del Istmo, que emerge con la finalidad de la recuperaci\u00f3n del Comisariado de Bienes Comunales de Juchit\u00e1n y por la restituci\u00f3n de la tierra comunal.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las fuerzas materiales que permitieron mantener la lucha de la COCEI sobresalen factores relacionados a la historia oral, la forma del discurso en lengua zapoteca y la identidad. Esto represent\u00f3 un peligro para el gobierno estatal y para las fuerzas econ\u00f3micas, ya que sus pr\u00e1cticas de lucha fueron seguidas por otros oaxaque\u00f1os (Bail\u00f3n y Zerme\u00f1o, 1987).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1981 la COCEI en alianza con el Partido Comunista de M\u00e9xico gan\u00f3 los comicios municipales, convirtiendo a Juchit\u00e1n en el primer municipio a nivel nacional gobernado por la izquierda; el alcalde fue Leopoldo De Gyves de la Cruz. Esta coalici\u00f3n estableci\u00f3 una \u201cautonom\u00eda local de la organizaci\u00f3n en las t\u00e1cticas de lucha y programa de gobierno sin permitir la intervenci\u00f3n del PCM dentro de su organismo\u201d (Bail\u00f3n y Zerme\u00f1o, 1987).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n, en el marco de gestaci\u00f3n de la COCEI subyace la relaci\u00f3n con organizaciones regionales como la Pastoral social y la di\u00f3cesis de Tehuantepec; su v\u00ednculo con este movimiento y la reivindicaci\u00f3n de cambio y de justicia social ante la presencia de cacicazgos, propici\u00f3 dificultades para la di\u00f3cesis (Oliva Mart\u00ednez, 2015. Entrevista al obispo Arturo Lona Reyes).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ayuntamiento presidido por la COCEI se convirti\u00f3 en un contrapoder que moviliz\u00f3 a comuneros, pescadores, artesanos, peque\u00f1os comerciantes, jornaleros demandantes de tierra, que exig\u00edan el reparto de latifundios y cr\u00e9ditos para campesinos de los distritos de riego y temporal, apoyo para la explotaci\u00f3n directa de los recursos naturales, elecci\u00f3n democr\u00e1tica de autoridades ejidales y comunales, cese a la interferencia de la radio del ayuntamiento, indemnizaci\u00f3n a pescadores de la laguna superior afectados por un derrame de PEMEX, entre otras demandas (Bail\u00f3n y Zerme\u00f1o, 1987).<br>La participaci\u00f3n social en las elecciones municipales en 1983 tuvo impacto m\u00e1s all\u00e1 de Juchit\u00e1n, particularmente en municipios constituidos por bienes comunales.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales del siglo pasado, la aparici\u00f3n de los primeros parques e\u00f3licos da cuenta de otra expresi\u00f3n de resistencia por parte de campesinos y ejidatarios inconformes por el fraude que supuso la negociaci\u00f3n de la tierra y la recepci\u00f3n de la renta por el uso de la tierra, especialmente en La Venta y La Ventosa, localidades del municipio de Juchit\u00e1n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal inconformidad propici\u00f3 la fundaci\u00f3n de la Asamblea de Pueblos Ind\u00edgenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT), integrada por pueblos agraviados por las empresas e\u00f3licas, as\u00ed como activistas y luchadores sociales con trayectoria organizativa.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el municipio de Ciudad Ixtepec, en el a\u00f1o 2013 se gest\u00f3 un proceso colectivo denominado Liberaci\u00f3n Ixtepecana, conformado por j\u00f3venes apartidistas que comunicaron la situaci\u00f3n de despojo y destrucci\u00f3n que representa la actividad minera y e\u00f3lica en el territorio, y en la poblaci\u00f3n de La Venta hasta el d\u00eda de hoy persiste una lucha contra la pretensi\u00f3n de explotar minas en ese territorio; proceso estrechamente vinculado a la APIIDTT.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este panorama de luchas devela una historia de resistencia, inscrita m\u00e1s all\u00e1 de los confines de vencidos y vencedores, lo cual apertura m\u00faltiples expresiones de lucha que dan cuenta de un pasado y presente de injusticias, como lo ocurrido en el a\u00f1o 2020 a inicios de la pandemia por SARS COV-2 en el municipio de San Mateo del Mar, donde fueron masacrados un grupo de pobladores.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El horror y la injusticia ocasionada encarnan una rabia enfrentada a escombros y cad\u00e1veres que el angelus novus de la historia quisiera resucitar. Para revivir a los muertos y eximirlos de la captura oficial de los vencidos y vencedores, la memoria y la historia quedan como un refugio m\u00e1s all\u00e1 de la melancol\u00eda.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La injusticia tras injusticia reaparece con la propuesta de industrializar la regi\u00f3n mediante el proyecto nombrado: Corredor Interoce\u00e1nico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa propuesta resulta reveladora, ya que si en el pasado reciente ciertos actores de la regi\u00f3n ubicados en la defensa del territorio rechazaban los megaproyectos, ahora aprueban de manera t\u00e1cita y expl\u00edcita el megaproyecto del CIIT. De ah\u00ed la importancia de recuperar la distinci\u00f3n planteada por Segovia (2000) entre oposici\u00f3n y resistencia, porque mientras la oposici\u00f3n busca alcanzar el poder, tomarlo y por ende situarse en el tablero del poder, la resistencia se posiciona frente al poder mismo en aras de destruirlo.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta distinci\u00f3n es plausible encontrarla en los usos del territorio, donde se encuentra la relaci\u00f3n con los otros y con esos otros seres vivos no humanos que lo habitan, resultando en una mediaci\u00f3n que, al activarse la resistencia, expresa el antagonismo social v\u00eda esa mediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">II. Una historia a contrapelo: el territorio como potencia y memoria<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el registro de la historia de los vencidos, la lucha por la tierra y el territorio confluyen en una tradici\u00f3n organizativa basada en el guendaliza y el tequio, donde la lengua como medio de comunicaci\u00f3n trasciende el espacio regional.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con dicha pr\u00e1ctica se va m\u00e1s all\u00e1 de los intercambios comunicacionales acotados al espacio f\u00edsico de los pueblos originarios, al convertirse en veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n en y con otras geograf\u00edas.<br>Esta forma de comunicaci\u00f3n basada en una lengua originaria como el dixhaz\u00e1, devela la cimentaci\u00f3n de formas de resistencia tradicionales que trascienden en espacio y tiempo, y que en el amanecer de la historia confieren la riqueza de la lucha desde una memoria que conserva voces diversas dialogantes en castellano y en las lenguas originarias.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El intercambio de experiencias castellanizadas y originarias despliega una suerte de diversidad que conserva el \u2018sentir\u2019 de los pueblos en un ir y venir de una historia de conquistas y reconquistas que han conflictuado la vida en su forma colectiva.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La activaci\u00f3n de la disputa socioterritorial promovida por la resistencia, conlleva un nuevo sentido organizativo, inspirado en procesos auton\u00f3micos que le dan un lugar a la tradici\u00f3n, con lo cual se limita el desplazamiento de imaginarios hacia otras formas de la memoria colectiva.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reivindicaci\u00f3n del nuevo sentido organizativo pone como referente un pasado hist\u00f3rico que, si bien rememora, lo hace desde la ambig\u00fcedad de la negaci\u00f3n y un deseo de olvido, sobre todo, de parte de quienes fueron traicionados en el camino y que en el presente han fundado una resistencia por el rescate de la vida y de las experiencias heredadas y vividas.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces el conflicto como acontecer apertura el escenario de la memoria, de la organizaci\u00f3n y de la lucha social en torno al cercamiento territorial de los bienes comunes que, en diferentes momentos de la historia, ha propiciado levantamientos populares y de movilizaci\u00f3n social. Ello representa el antagonismo a la historia oficial que desde la l\u00f3gica de los vencedores desde\u00f1a el registro de la resistencia al ser una expresi\u00f3n de disenso y de impugnaci\u00f3n a lo que el poder establecido normaliza.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ende, el quehacer pol\u00edtico de la resistencia se funda en la reivindicaci\u00f3n de justicia ante los agravios ocasionados a la vida de los pueblos, cuya g\u00e9nesis se encuentra en el v\u00ednculo con la tierra y el territorio, al tiempo que se enfrentan al contexto de negaci\u00f3n al no \u201caparecer habitualmente en el registro de la historia\u201d (Gilly, 2006: 79), caracter\u00edstica propia de la historia oficial.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, despu\u00e9s de que la COCEI fue gobierno en distintos momentos del calendario electoral, abandona sus planteamientos originales de organizaci\u00f3n, al ceder el territorio al capital.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo sucesivo, surgir\u00e1 una organizaci\u00f3n que redefine la orientaci\u00f3n organizativa en la regi\u00f3n; se trata del nacimiento en el a\u00f1o 2007 de la Asamblea de Pueblos Ind\u00edgenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT), cuyos fundadores tienen una trayectoria de organizaci\u00f3n popular a nivel regional y nacional que data desde la d\u00e9cada de los setenta del siglo XX.<br>Desde esa memoria se gesta una forma pol\u00edtica donde el di\u00e1logo con el Estado-capital resulta en un segundo plano; se privilegia entonces la forma pol\u00edtica de la resistencia, el encuentro con otras formas de resistencia y lucha gestadas en otros lugares del pa\u00eds y fuera del territorio nacional. En esos espacios se comparten experiencias que construyen las acciones diversas que se han realizado desde su fundaci\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese espacio, la lengua propia es un operador de transmisi\u00f3n de la memoria de lucha y resistencia, ante lo que De Certeau (1999) denomina la econom\u00eda escrituraria que producen los vencedores, y que se caracteriza por el uso de la violencia ante la presencia de la otredad, que resulta justificada con la producci\u00f3n del \u201csalvaje\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, la toma de la palabra por parte de ese otro, presentado adem\u00e1s como \u201catrasado\u201d, apertura el contenido de la historia a contrapelo, reconociendo la historia no contada de la experiencia de los agraviados respecto a la modernizaci\u00f3n y la violencia impuesta.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces seguir la historia de los \u201csin nombre\u201d implica buscar preguntas y respuestas de un pasado-presente en una dial\u00e9ctica de lucha m\u00e1s all\u00e1 de grupos y sectores reconocidos que forman parte de la pol\u00edtica liberal.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esta v\u00eda, la historia a contrapelo obliga a buscar en la memoria viva para poner en cuesti\u00f3n la historia oficial que entierra el v\u00ednculo entre pueblo y memoria. De ah\u00ed la importancia de aquella valoraci\u00f3n realizada por el antrop\u00f3logo mexicano Guillermo Bonfil Batalla, recuperada por Adolfo Gilly (2006).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de M\u00e9xico, con rar\u00edsimas excepciones, sigue siendo escrita desde el punto de vista y seg\u00fan los intereses de las clases dominantes [\u2026] La historia de los pueblos indios, o se mantiene ignorada, o se distorsiona en funci\u00f3n de los requisitos de la historia de los grupos dominantes que crearon la idea de la naci\u00f3n mexicana y restringieron el acceso para incluir en ella s\u00f3lo a quienes compart\u00edan caracter\u00edsticas econ\u00f3micas, ling\u00fc\u00edsticas, sociales e ideol\u00f3gicas. (2006: 89)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia oficial, instrumento hegem\u00f3nico, econom\u00eda escrituraria, desconoce a los pueblos originarios negando su papel en la historia, ya que cosifica su participaci\u00f3n en eventos y episodios de orden pol\u00edtico, al establecer identidades en torno a la acci\u00f3n y a la ret\u00f3rica de los movimientos y de la lucha social que las inserta en un esquema de estigmatizaci\u00f3n, al tiempo que las despoja de su contenido hist\u00f3rico en torno a la defensa de la tierra y el territorio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, en el Istmo de Tehuantepec es com\u00fan escuchar expresiones identitarias similares a: \u201cese coceista revoltoso\u201d, es una expresi\u00f3n alusiva a una parte de la sociedad que ha formado parte de la COCEI. Esta frase ha estigmatizado las pr\u00e1cticas de la lucha social con una carga oficialista, paternalista y clientelar; en ellas se presenta la acci\u00f3n colectiva guiada por la relaci\u00f3n \u2018medios\u2019 y \u2018fines\u2019, lo que absorbe y pulveriza su genuino contenido.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo anterior, el acercamiento a la lucha istme\u00f1a exige una mirada a contrapelo de la historia y de la imposici\u00f3n de la memoria y la historia oficial, poniendo en una dial\u00e9ctica los da\u00f1os hist\u00f3ricos y estructurales de la \u00e9poca, as\u00ed como de lo pendiente por hacer en el pasado alrededor de los agravios que sacuden el presente debido al cercamiento capitalista del territorio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta mirada a contrapelo recoge los fragmentos del pasado en torno a lo que desde la organizaci\u00f3n se hizo mal o bien, y sobre lo que hace falta por concretar en la lucha, en donde se halla un conflicto irreconciliable marcado por la violencia hist\u00f3rica que hace una \u201cdif\u00edcil coexistencia\u201d entre los nativos y los hombres de Castilla.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se devela un antagonismo reflejado en los agravios que se reactualizan en el presente, lo que concita a recuperar la interrogante: \u201c\u00bfa d\u00f3nde habremos de ir?\u201d (Le\u00f3n Portilla, 2019: 230) los nativos si el despojo a la tierra y el territorio es un ejercicio cotidiano que se reactualiza a partir de parques e\u00f3licos y el Corredor Interoce\u00e1nico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). \u00bfEs posible crear una vida bajo el yugo de la opresi\u00f3n y de la imposici\u00f3n?<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ello, es plausible responder desde las voces de las mujeres que est\u00e1n en resistencia en la localidad de Puente Madera, municipio de San Blas Atempa, Oaxaca, cuando dicen que \u201cellas y sus familias no necesitan f\u00e1bricas para vivir\u201d y \u201cque con lo que tienen pueden ser\u201d (entrevista a mujeres en la resistencia, junio, 2021). Desde ah\u00ed la resistencia manifiesta rechazo irrestricto a la instalaci\u00f3n de un parque industrial en el territorio denominado Monte Pitayal, el cual tiene la caracter\u00edstica agraria de pertenecer a una tierra de uso com\u00fan.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para las mujeres que est\u00e1n en la resistencia, el valor de El Monte Pitayal reposa en ser un espacio de explotaci\u00f3n a nivel comunitario que permite la obtenci\u00f3n de le\u00f1a, como fuente de elaboraci\u00f3n del totopo, alimento importante en la gastronom\u00eda regional que, a su vez, es el medio de reproducci\u00f3n familiar de pueblos como Puente Madera y Rancho Llano, entre otros.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El territorio entonces resulta una mediaci\u00f3n de la forma de la reproducci\u00f3n social. Su uso expone la importancia de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de lo humano en la que est\u00e1 involucrada la relaci\u00f3n con las condiciones generales de producci\u00f3n de la que es parte fundamental el ecosistema.<br>La lectura realizada por Clare et.al (2018), plantea la distinci\u00f3n entre el poder sobre y el poder para (tambi\u00e9n llamado potencia), en la comprensi\u00f3n de la disputa territorial y de las relaciones sociales derivadas de la orientaci\u00f3n del ejercicio del poder.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa dualidad antag\u00f3nica se encuentra a su manera identificada en la antigua discusi\u00f3n de la relaci\u00f3n que debe mantener el Estado posrevolucionario con los pueblos originarios. Luis Villoro (2014), retomando a Manuel Gamio, dice: \u201cla poblaci\u00f3n ind\u00edgena tiene necesidades y aspiraciones distintas a los sectores occidentalizados. Vano ser\u00e1 pretender aplicar id\u00e9nticas medidas a ambos sectores\u201d (Gamio, 1948: 91. Citado por Villoro, 2014).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto se puede expresar desde la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica generada por el marxismo abierto y llevada al territorio en t\u00e9rminos del poder sobre y del poder para (potencia). En el caso del poder sobre, la fuente de las medidas \u2013o la medida de las medidas\u2013 de la sociedad occidentalizada consiste en el ordenamiento social a partir de la generaci\u00f3n y obtenci\u00f3n del dinero acrecentado.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese montante adicional es logrado, siguiendo a Marx (2014), a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n de la sociedad en t\u00e9rminos de la explotaci\u00f3n laboral y de los recursos naturales, y el dinero funge como equivalente general de la riqueza que en la sociedad capitalista est\u00e1 representada por las mercanc\u00edas; la unidad monetaria entonces adopta la representaci\u00f3n de la totalidad de las relaciones sociales, incluyendo las acciones humanas que se ejecutan sobre el territorio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa condici\u00f3n estructural concita al ejercicio del poder sobre la dotaci\u00f3n f\u00edsica del territorio. Pero sobre todo, desplaza otras pr\u00e1cticas y concepciones sobre el territorio, como aquella donde la potencia del trabajo es ejercida con la finalidad de mantener la cobertura de las necesidades sociales que revela la concepci\u00f3n del territorio como potencia, cuya profundidad al recuperar el an\u00e1lisis de Andrade (2017) es manifiesto si la efervescencia social se institucionaliza sin la presencia del Estado y el capital, donde destaca la conformaci\u00f3n de Juntas de Buen Gobierno como en el territorio zapatista.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la regi\u00f3n del Istmo de Tehuantepec, esa potencia encuentra gestos en la participaci\u00f3n de la Red Nacional de Resistencia Civil que lucha contra la tarifa injusta de electricidad y los incrementos arbitrarios realizados por parte del organismo descentralizado del Estado: Comisi\u00f3n Federal de Electricidad, adem\u00e1s de la exigencia de autogesti\u00f3n energ\u00e9tica para los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Las protestas sociales que rememoran la econom\u00eda moral de la multitud, registrada y analizada por el historiador social E. P. Thompson (2014), a ra\u00edz de los motines ocurridos con frecuencia en la Inglaterra del siglo XVIII ante el alza del precio del grano promovido por la naciente econom\u00eda pol\u00edtica liberal y que definen a la pol\u00edtica \u2013siguiendo a Antoniol (2020) en su lectura de Foucault\u2013 como prolongaci\u00f3n de la guerra, exhibe la paz social montada en una guerra civil, visible cuando la sociedad se defiende ante los actos del soberano que atentan sobre el nivel de bienestar de la poblaci\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esa manera, la econom\u00eda moral de la multitud asocia la concepci\u00f3n del territorio como una fuente para la generaci\u00f3n de ganancia por parte de la clase burguesa, lograda si se verifica la acumulaci\u00f3n originaria, cuya efectividad significa que el poder sobre los recursos naturales y sobre el trabajo para convertirla en fuerza de trabajo, sacrifican los territorios (Aguilera-Mellado, 2018).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sacrificio porque la acumulaci\u00f3n originaria gesta la extracci\u00f3n sin l\u00edmite de los recursos naturales y la extensa ocupaci\u00f3n de la l\u00f3gica del capital \u2013expresada en el capitalismo e\u00f3lico de la regi\u00f3n del Istmo\u2013 merma la potencialidad de las formas de organizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n social de los pueblos originarios; memoria que posiciona la resistencia como pr\u00e1ctica de la cr\u00edtica a la ecolog\u00eda pol\u00edtica, siguiendo el planteamiento de Bensaid (2003).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese sacrificio en la lectura que realiza Sutton (2006) sobre la obra de Jean Baudrillard y Marc Guillaume (2000), adquiere en el neoliberalismo la producci\u00f3n de la otredad, s\u00f3lo que se trata del filtro de la pr\u00e1ctica cultural para ajustarla a las necesidades del mercado. Lo que Marc Guillaume (2000) \u2013recuperado en Sutton (2006)\u2013 identifica con la muerte de la otredad radical.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo esta idea y llevada al an\u00e1lisis de la regi\u00f3n, se trata de la pr\u00e1ctica del guendaliza sin la estructura material de la formaci\u00f3n social no capitalista. Es decir, sin la otredad radical que reduce la cultura al folklore para dar paso a su inserci\u00f3n en el mercado capitalista.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa defensa de la otredad radical se encuentra presente ahora en la regi\u00f3n con la resistencia de Puente Madera que rechaza la instalaci\u00f3n de un parque industrial, al mismo tiempo que muestra la coexistencia conflictiva entre la forma de vida tradicional y la vida moderna capitalista, tal y como fue planteado por Luis Villoro (2014):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se reconoce su capacidad de trascendencia para que sea capaz de aceptar el fin que otro le otorga. [\u2026] se niega al indio en su peculiaridad y autonom\u00eda, y se conserva en su existencia; con tal de que acepte la sumisi\u00f3n al sistema social econ\u00f3mico y cultural del mestizo. (2014: 201)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ende, la resistencia del presente posiciona a la memoria y aprende incluso de aquello que en el pasado se hizo mal, de las traiciones, para construir un discurso y pr\u00e1ctica del territorio como una potencia de satisfacci\u00f3n de necesidades sociales donde se articulan procesos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo horizontales que es la condici\u00f3n material de la otredad radical.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La resistencia en la defensa del territorio es un acto de infrapol\u00edtica \u2013retomando la definici\u00f3n que de ella propone Alberto Moreiras (2021)\u2013 al organizarse contra la l\u00f3gica sacrificial que es intr\u00ednseca a la l\u00f3gica del capital y donde la memoria como cr\u00edtica de la ecolog\u00eda pol\u00edtica (Bensaid, 2003) propicia la supresi\u00f3n de cualquier teleolog\u00eda y evoluci\u00f3n lineal; incluso aquella que sirvi\u00f3 de gu\u00eda al marxismo que pensaba la emancipaci\u00f3n por senda exclusiva de las contradicciones del capital-trabajo asalariado.<br>Por eso la historia a contrapelo requiere, adem\u00e1s del estudio de la mediaci\u00f3n social del territorio, la pol\u00edtica social que expone el grado de reconocimiento del trabajo. En el caso de M\u00e9xico, esa pol\u00edtica social ha sido fuente de intercambio pol\u00edtico para el control y la dominaci\u00f3n (Anguiano, 1999), y configurada en una estructura dual y excluyente, donde la poblaci\u00f3n receptora es catalogada en su mayor\u00eda como beneficiaria y no derechohabiente (Valencia, 2019). Esto ha creado un capitalismo de subcontrataci\u00f3n internacional (Bizberg, 2018) que genera una modernizaci\u00f3n excluyente de vastos segmentos de la poblaci\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se entiende as\u00ed que la resistencia sea post-hegem\u00f3nica. Usando aquella met\u00e1fora presente en Anguiano (1999) para caracterizar al siglo XX. No se busca vivir bajo la sombra del Estado, ni tampoco bajo la sombra del mercado capitalista. Lo que coloca a la resistencia por fuera del binomio del marco (neo) liberal, doctrina principal de organizaci\u00f3n de la sociedad capitalista.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La resistencia es as\u00ed un acto de emancipaci\u00f3n, cuyas huellas es plausible encontrar en lo que Adolfo Gilly denomina: cepillar la historia a contrapelo. Esto conduce a una forma de hacer justicia a quienes han tenido un reparto secundario en la historia y que \u201cilumina el pasado que no aparece en museos, ni archivos p\u00fablicos y narraciones, salvo como una especie de sombra; y para iluminar el presente y a nosotros mismos\u201d (Gilly, 2006: 101-102).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces la b\u00fasqueda a contrapelo de la historia abre posibilidades de construir y narrar para subvertir la pol\u00edtica hegem\u00f3nica que oscurece el pasado-presente en torno al papel de los vencidos y vencedores, y genera tambi\u00e9n aquello que Holloway (2012) denomina una grieta, al poner en entredicho los sucesos atrapados en la memoria oficial y, sobre todo, al fragmentar la totalidad definida por la l\u00f3gica del capital. De ah\u00ed que la resistencia produzca un sentimiento m\u00e1s all\u00e1 de la melancol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">III. M\u00e1s all\u00e1 de la melancol\u00eda: la no resignaci\u00f3n<br>El pasado presente de la regi\u00f3n istme\u00f1a est\u00e1 hecho de una historia de resistencias que devienen de horrores ejecutados por la injusticia efectuada por el Estado-capital bajo la l\u00f3gica de la modernidad. La lucha social se reafirma con el deseo de cambiarlo todo y de lo que qued\u00f3 pendiente por hacer y que permanece en la memoria de los sujetos sociales.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la mirada al pasado encontramos la esperanza de la no resignaci\u00f3n que est\u00e1 presente en los sujetos sociales que persisten en la resistencia como una expresi\u00f3n a contrapelo de la historia y que va m\u00e1s all\u00e1 del dualismo vencidos y vencedores. En este marco de reflexi\u00f3n, la melancol\u00eda de izquierda coadyuva a potenciar la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica enfoc\u00e1ndose en la autonom\u00eda definida por la ruptura de las relaciones impuestas por la democracia liberal. En ese sentido, la resistencia rebasa el sentimiento de melancol\u00eda demostrando per se la fuerza de la tradici\u00f3n e impugnando la historia oficial. Pero:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo? se podr\u00eda rescatar el doloroso recuerdo en im\u00e1genes y palabras de la tragedia ocurrida y del hero\u00edsmo que hab\u00eda sostenido su pueblo [\u2026] algunos preservaron la memoria de los aconteceres ominosos, actos de valor y muerte, su tragedia en fin. (Le\u00f3n Portilla, 2019: 225-226)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rescatar la memoria subyace en el deseo de seguir viviendo en el territorio, que implica resistir a nuevos embates como lo que representa el CIIT. En esa no resignaci\u00f3n y s\u00ed esperanza, subyace la revitalizaci\u00f3n de algo que ha permanecido en la memoria de los que dan continuidad a la lucha y a la organizaci\u00f3n. En ello, la melancol\u00eda de izquierda se enfrenta a un:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasado de una era de sangre y fuego que, a pesar de todas sus derrotas, segu\u00eda siendo descifrable a un nuevo tiempo de amenazas globales sin un desenlace previsible cobra un sabor melanc\u00f3lico. Sin embargo, esta melancol\u00eda no significa el refugio en un universo cerrado de sufrimiento y remembranza; es m\u00e1s bien una constelaci\u00f3n de emociones y sentimientos que envuelven una transici\u00f3n hist\u00f3rica, la \u00fanica manera en que la b\u00fasqueda de nuevas ideas y proyectos puede coexistir con la pena y el duelo por un reino perdido de experiencias revolucionarias. Ni regresiva, ni impotente, esa melancol\u00eda de izquierda no deber\u00eda eludir el pasado. (Traverso, 2018: 19)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nacimiento del siglo XXI y con \u00e9l la llegada de nuevas expectativas en torno a la posici\u00f3n dial\u00e9ctica de la izquierda, obligan a preguntarse lo que sucede con la lucha social en un marco en el que \u00e9sta hab\u00eda sido integrada a la estructura de poder a trav\u00e9s del capitalismo e\u00f3lico en el Istmo de Tehuantepec.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es ese momento donde la COCEI rompe con los pueblos que hist\u00f3ricamente hab\u00edan luchado en la defensa de la tierra comunal desde 1974 y adopta una postura a favor del territorio como poder sobre, permitiendo su recreaci\u00f3n en tierras ejidales y comunales de Juchit\u00e1n, trayendo consigo la orfandad de los pueblos que hist\u00f3ricamente hab\u00edan permanecido en la lucha, surgiendo as\u00ed una nueva forma de organizaci\u00f3n que se concreta en la resistencia.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este momento es clave en la historia y define la senda organizativa tal y como se conoce en el presente, donde la APIIDTT sienta las bases del nuevo milenio respecto a la resistencia en el Istmo de Tehuantepec y de paso pone en cuesti\u00f3n el concepto de izquierda a nivel regional, al dialogar con otras luchas de M\u00e9xico y el mundo.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este hecho se aproxima al planteamiento hist\u00f3rico formulado por Arturo Anguiano (2019) para definir a trav\u00e9s de un recorrido hist\u00f3rico concreto que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda aute\u0301ntica, al menos en Me\u0301xico, no puede dejar de luchar contra la explotacio\u0301n del trabajo y el despojo que esta\u0301n en la base de la reproduccio\u0301n y el dominio del capitalismo con muchas tendencias y pertenencias flexibles o cambiantes; una izquierda plural de vivos colores construida abajo y por debajo. (Anguiano, 2019)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una suerte de crisis de identidad, despu\u00e9s de la ca\u00edda del socialismo real en M\u00e9xico, la izquierda se incorpor\u00f3 al Partido de la Revoluci\u00f3n Democr\u00e1tica (PRD), aunado a la incipiente iniciativa de modernizaci\u00f3n sugerida por el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) y en consecuencia \u201cen 1993 parec\u00eda como si la izquierda se hubiera desvanecido\u201d (Anguiano, 2019: 57).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, la respuesta del M\u00e9xico ind\u00edgena se manifestaba con la aparici\u00f3n del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN) el 1 de enero de 1994 como antesala de lo que ser\u00eda un movimiento social de gran envergadura, el cual a\u00f1os m\u00e1s tarde en 1996 estar\u00eda vincul\u00e1ndose con el Congreso Nacional Ind\u00edgena (CNI) y en 2016 con el Concejo Ind\u00edgena de Gobierno (CIG), cuya forma pol\u00edtica ha llegado al territorio istme\u00f1o.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El planteamiento de la izquierda responde a la crisis de la econom\u00eda y la pol\u00edtica, y de aquella izquierda institucionalizada como lo expone Anguiano (2019):<br>Como proyecto de recambio, pero tambi\u00e9n reintroduce el apremio por repensar las trayectorias, por recuperar las expectativas y logros, las contradicciones y fracasos, las huidas y desmayos, por echar un vistazo al pasado reciente: reconstruir una historia que mal que bien hab\u00eda permitido un primer cambio de piel de la izquierda. (2019: 59)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A contrapelo, la izquierda de abajo se expande en espacio-tiempo que, como \u2018caracoles emergentes\u2019, forman territorialidades-temporalidades discontinuas emergentes (Petropoulou, 2022: 91); desde el sureste, hasta el centro, occidente y norte de M\u00e9xico.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, el viaje zapatista hacia la Europa de abajo, zarp\u00f3 de tierras mayas el 03 de mayo de 2021 y enseguida volaron las representaciones de las delegaciones del CNI y del CIG, llevando la voz de los pueblos con contenidos de historia y de memoriales de agravios colectivos propiciados por la l\u00f3gica del capital.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La participaci\u00f3n de la delegaci\u00f3n binniz\u00e1 del Istmo de Tehuantepec estuvo a cargo de Nisaguie Flores, integrante de la APIIDTT quien se desplaz\u00f3 a tierras de la Europa insumisa para compartir la palabra de mujeres, hombres y ni\u00f1os de esta regi\u00f3n de M\u00e9xico que por siglos han sido invisibilizados.<br>La voz binniz\u00e1 reson\u00f3 en territorios del mundo occidental ense\u00f1ando el dolor y la rabia, pero tambi\u00e9n la resistencia que \u201ccambiaba el habitus miedo y el terror construido por mucho tiempo a trav\u00e9s de la biopol\u00edtica y la necropol\u00edtica. Lo cambian en la vida cotidiana con sus pr\u00e1cticas (praxis) y cartograf\u00edas subalternas\u201d (Petropoulou, 2022: 93).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la lectura de Matamoros sobre el viaje zapatista a la Europa insumisa:<br>Esta iniciativa busca reconectar los pedazos sensibles del espejo roto en el mundo, sin olvidar donde nacieron, crecieron y vivieron son\u0303ando como comunidad con sus lenguas y formas de vida implicadas en las tradiciones que piensan lo nuevo como alternativas en el mundo. (Matamoros, 2022: 132-133)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese mismo sentido, Matamoros, retomando las palabras de Daniel Bensai\u0308d, se\u00f1alaba: \u201ctenemos que olvidar los dolorosos tiempos de violencia, pues si no morir\u00edamos de insomnio. Pero no podemos olvidar todo, pues nos condenari\u0301a a la servidumbre del esclavo sin memoria\u201d (Matamoros, 2022: 134-135).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entre el dolor y la memoria renace con \u00edmpetu una organizaci\u00f3n que reivindica la autonom\u00eda que exalta la lectura de Mate (2006): \u201cLa \u00fanica salida es la chispa de la esperanza que ocultan los desesperados. Si no latiera esa chispa no fueran desesperados, sino entes indiferentes instalados en el momento\u201d (ibidem, 234). Por eso adem\u00e1s, la resistencia impugna las violencias sist\u00e9micas presentes en el fetichismo de la mercanc\u00eda y la forma trabajo-salario que intenta despojar la herencia y la tradici\u00f3n de la comunidad y los medios de producci\u00f3n controlados en y desde la colectividad asamblearia. Postura que entonces contribuye a generar un trazo de la historia no sacrificial para los pueblos originarios, sus territorios y el planeta tierra.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de presentar las reflexiones finales, presentamos en un diagrama el recorrido para interpretar de manera te\u00f3rica la resistencia del Istmo de Tehuantepec. En un siguiente art\u00edculo se espera realizar una comparaci\u00f3n con otras lecturas que se han dado sobre la resistencia y sobre la disputa territorial en esta regi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"787\" height=\"455\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-28-a-las-8.57.59.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4185\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-28-a-las-8.57.59.png 787w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-28-a-las-8.57.59-300x173.png 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-28-a-las-8.57.59-768x444.png 768w\" sizes=\"(max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">IV. Reflexiones finales<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Resistir es significado de luchar contra el olvido. Se lucha contra la p\u00e9rdida, en contra del dolor, del estigma, de la identificaci\u00f3n; en contra de la violencia cotidiana producida en el pasado y actualizada en el presente. Lo que abre la puerta de la memoria a la que pertenece la historia de los que no se han rendido y que defienden su permanencia en el territorio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un territorio que no se piensa como poder sobre la naturaleza y otros seres humanos, sino como potencia que reproduce las condiciones generales de la producci\u00f3n de las necesidades sociales y una relaci\u00f3n con la naturaleza que garantiza la expresi\u00f3n material-cultural de la otredad radical.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es una concepci\u00f3n a contrapelo de la visi\u00f3n del Estado-capital del territorio que lo utiliza como un poder sobre los recursos con su l\u00f3gica extractiva y sobre todo como negaci\u00f3n de condiciones generales de reproducci\u00f3n social no capitalista, desestimando la viabilidad de la otredad que la reducen a la pr\u00e1ctica cultural del folklore para ser fuente capitalizadora de ingresos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de la resistencia en los pueblos del Istmo de Tehuantepec es as\u00ed una declaraci\u00f3n de combatir batalla tras batalla, la embestida del Estado-capital. Es un camino sinuoso que no lleva a otro sitio que a defender la vida, la tierra y el territorio, por compromiso y por un deber heredado que se ha mantenido en la memoria popular de quienes han tenido que defender la historia que no ha sido contada.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las voces de la resistencia reafirman su preocupaci\u00f3n por la vida y en la melancol\u00eda de izquierda separa los escombros y construyen nuevas perspectivas localizadas m\u00e1s all\u00e1 de las traiciones y del olvido. La lucha est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la melancol\u00eda de izquierda porque de lo contrario, estar\u00edan confinadas a la repetici\u00f3n de los errores del pasado.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Istmo de Tehuantepec la lucha persiste ahora que la autodenominada 4T prosigue el ejercicio del territorio como poder, al igual que en otras regiones del pa\u00eds donde actualmente se confronta con el Estado-capital, como se hizo durante la \u00e9poca del PRI y del PAN; ya que son pueblos que reconocen que en el pasado-presente la traici\u00f3n se viene ejerciendo desde el discurso \u201cde arriba\u201d, sin importar si se autodenomina de izquierda.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo en resistencia devela al actual gobierno con su visi\u00f3n territorial mediante los megaproyectos como continuidad de la reproducci\u00f3n hegem\u00f3nica propia del capitalismo, cuyo objetivo es que los pueblos originarios resulten ser proletarios sin voz, actores secundarios en los territorios que cuidaron sus ancestros.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la crisis econ\u00f3mica y ambiental, resultado de la pandemia y del cambio clim\u00e1tico, la dupla Estado-capital mantiene la medida de la historia del trazo sacrificial a los pueblos originarios, ahora ejecutada en M\u00e9xico por la \u201cizquierda\u201d institucional. Sin embargo, hay pueblos y organizaciones que resisten contra la l\u00f3gica sacrificial resumida en la reafirmaci\u00f3n de un pasado-presente de megaproyectos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora no s\u00f3lo no pueden ser cuestionadas las causas de la lucha, tampoco lo medios para lograrlo: organizarse fuera de los partidos pol\u00edticos, la no toma del poder estatal, la superaci\u00f3n de aquella postura reduccionista que identifica como sujeto revolucionario \u00fanico al obrero, la trascendencia de la hegemon\u00eda como articulaci\u00f3n pol\u00edtica y la irrelevancia de recuperar la soberan\u00eda estatal construida sobre la anulaci\u00f3n de los pueblos originarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>1 A lo largo del texto se expondr\u00e1 la discusi\u00f3n en t\u00e9rminos de poder y potencia.<br>2 Los pueblos ind\u00edgenas recurrieron al principio de legalidad, denunciando que personas ajenas estaban usufructuando sus tierras. Sin averiguaci\u00f3n, las autoridades reprendieron y les embargaron a los campesinos una recua de mulas. La indignaci\u00f3n campesina se dirigi\u00f3 a Juchit\u00e1n para exigir justicia al alcalde. Este reclamo se convirti\u00f3 en sublevaci\u00f3n encabezada por Gregorio Mel\u00e9ndez y Jos\u00e9 Chichic. Mel\u00e9ndez hab\u00eda sido nombrado por Benito Ju\u00e1rez como coronel de la guardia nacional de Juchit\u00e1n, quien se rebel\u00f3 contra el gobierno. La lucha continu\u00f3 hasta que otros pueblos de la regi\u00f3n se unieron y, en un a\u00f1o, casi todos los pueblos del Istmo se hab\u00edan levantado en armas (Reina, 1998: 241).<br>3 Es importante se\u00f1alar los v\u00ednculos entre el PCM y la Central Campesina Independiente (CCI) y el Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional (MLN) que aglutinaba a ejidatarios y a campesinos sin tierra que en la d\u00e9cada de los setenta surg\u00edan como nuevos sectores en el escenario social y pol\u00edtico. Con la divisi\u00f3n de la CCI, surge el CCI-Independiente dirigida por Ram\u00f3n Danzos Palomino del PCM, quien fue candidato por el Frente Electoral del Pueblo (FEP). Cabe destacar que una militante del FEP, Julieta Glockner, fue expulsada de la Juventud Comunista por su cr\u00edtica electoral; a posteriori, esta exmilitante se incorpor\u00f3 a las Fuerzas de Liberaci\u00f3n Nacional (Harvey, 2015: 17). Esto \u00faltimo permite comprender ciertas l\u00f3gicas organizativas que desde entonces eran criticadas por sus integrantes y que en el presente se actualizan con movimientos y luchas aut\u00f3nomas e independientes del sistema de partidos como el EZLN, el CIG y la APIIDTT.<br>4 El 22 de junio de 2020, 15 personas fueron asesinadas y 30 heridas. Los hechos ocurrieron de la siguiente manera. La Uni\u00f3n de agencias y comunidades ikoots convocaron a asamblea en Huazantl\u00e1n del R\u00edo, sin embargo, al trasladarse fueron detenidos en la agencia de la Reforma, donde supuestamente hab\u00eda un filtro sanitario. Sobre la carretera encontraron llantas incendiadas que impidieron su paso. Hombres con rostros cubiertos activaron sus armas y atacaron. Denunciaron la complicidad entre la Uni\u00f3n de Agencias y el presidente municipal y un empresario local. El pueblo de San Mateo del Mar desconoce al presidente municipal, ya que fue avalado a pesar de incidentes de violencia el d\u00eda de la elecci\u00f3n. Previo a la masacre, el 2 de mayo, algunos ciudadanos, entre ellos el Agente de Santa Cruz, no respetaron los acuerdos de la asamblea y, con el respaldo del presidente, atacaron a la comunidad. Desde el 3 de mayo, las comunidades solicitaron la intervenci\u00f3n de la Secretar\u00eda General de Gobierno, la Secretar\u00eda de Seguridad P\u00fablica, la Defensor\u00eda de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos, entre otros entes gubernamentales y no gubernamentales, cuya respuesta fue la incapacidad t\u00e9cnica de cubrir la seguridad en la comunidad. El 21 de junio, para establecer la seguridad y llevar a cabo una ceremonia p\u00f3stuma a la autoridad asesinada el 2 de mayo, se program\u00f3 una asamblea en una comunidad cercana a la de San Mateo del Mar. El pueblo de San Mateo del Mar ha denunciado que el Instituto Estatal Electoral y de Participaci\u00f3n Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) reconoci\u00f3 las elecciones de 2017 y 2019 pese a hechos violentos y fraudulentos, compra de votos y la presi\u00f3n por hacer firmar actas electorales ama\u00f1adas. Los pobladores han hecho las siguientes peticiones. 1. Respeto y reconocimiento de la asamblea del pueblo de San Mateo del Mar como la \u00fanica y superior instancia en la toma de decisiones, as\u00ed como su tradicional gobierno, su lengua ombeat y su cultura. 2. La desaparici\u00f3n de poderes municipales y la expulsi\u00f3n de paramilitares a fin de garantizar el desarrollo libre de la asamblea del pueblo en el municipio. 3. La garant\u00eda de elecciones libres y aut\u00f3nomas de acuerdo con la forma de gobierno tradicional ind\u00edgena que caracteriza a San Mateo del Mar. 4. La presencia de observadores independientes, expertos en sistemas normativos internos para la elecci\u00f3n de las autoridades (Asamblea de San Mateo del Mar).<br>5 Este corredor trans\u00edstmico consiste en la modernizaci\u00f3n de las v\u00edas f\u00e9rreas para la producci\u00f3n y el traslado de mercanc\u00edas y, sobre todo, se busca construir 10 parques industriales a lo largo de la franja territorial compuesta por el Istmo Veracruz-Oaxaca.<br>6 El guendaliz\u00e1 es una pr\u00e1ctica comunitaria de estos pueblos en los que se producen relaciones de intercambio y de reciprocidad.<br>7 Dixhaz\u00e1, en lengua castellana hace referencia a la lengua hablada por los zapotecas.<br>8 Con esta frase, principalmente los militantes del PRI identifican a un sector de la poblaci\u00f3n que particip\u00f3 en el movimiento social de la COCEI.<br>9 La Coalici\u00f3n Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI) se gest\u00f3 como un movimiento popular de lucha en la regi\u00f3n del Istmo de Tehuantepec durante la d\u00e9cada de los setenta.<br>10 La asamblea de Puente Madera en colaboraci\u00f3n con la APIIDTT interpusieron una demanda de amparo para efecto de nulidad de la asamblea de marzo de 2021, en la que un peque\u00f1o grupo alineado al cacique Antonino Morales (expresidente municipal de San Blas Atempa) aprob\u00f3 la expropiaci\u00f3n del paraje El pitayal, para la construcci\u00f3n del parque industrial perteneciente al CIIT. Este juicio de amparo se justifica ante el argumento sustentado en la Ley Agraria vigente, en donde se expone que las tierras de uso com\u00fan no pueden ser usufructuadas por ser consideradas para uso y beneficio de la comunidad.<br>11 Como parte del CNI, Bettina Cruz, integrante de la APIIDTT, fue elegida consejera en el CIG por el pueblo binniz\u00e1 del Istmo de Tehuantepec.<br>12 Esta expresi\u00f3n es una par\u00e1frasis surgida de la memoria. Proviene de las primeras palabras emitidas al hacer su aparici\u00f3n p\u00fablica el Subcomandante Insurgente Marcos, el primero de enero de 1994 durante la toma de la ciudad de San Crist\u00f3bal de las Casas: \u201cpodr\u00e1n cuestionar los medios, pero nunca las causas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><br>Aguilera-Mellado, P. 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