{"id":4222,"date":"2023-06-29T02:02:42","date_gmt":"2023-06-29T02:02:42","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4222"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"catastrofe-ambiental-y-propuesta-ecosocialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2023\/06\/29\/catastrofe-ambiental-y-propuesta-ecosocialista\/","title":{"rendered":"Cat\u00e1strofe ambiental y propuesta ecosocialista"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-30af2ff6 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/700\/660\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Descargar PDF<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p><br><strong>Jatsive Minor \/ Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Especialista en \u00e9tica animal y en temas relacionados con el medioambiente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/09\/jumpstory-download20230909-030028.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4499\" width=\"832\" height=\"555\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/09\/jumpstory-download20230909-030028.jpg 720w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2023\/09\/jumpstory-download20230909-030028-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 832px) 100vw, 832px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jumpstory<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Para comprender e interpretar el desastre ecol\u00f3gico, resulta imperante recuperar posiciones y pr\u00e1cticas \u00e9tico-pol\u00edticas que no contribuyan a la construcci\u00f3n de una gran fantasmagor\u00eda o dramaturgia tendiente a encubrir la perpetuaci\u00f3n del orden de dominio establecido, el cual lleva en su seno la destrucci\u00f3n acelerada y sin miramientos de las condiciones naturales de producci\u00f3n. El ecosocialismo, de indudable raigambre marxista, es una de las posiciones que plantea un nuevo modo de relacionarse entre los seres humanos y de \u00e9stos con la naturaleza distinta a la hegem\u00f3nica.<br>El prop\u00f3sito de este escrito consiste en revisar la argumentaci\u00f3n del ecosocialismo y su fortaleza frente a ideolog\u00edas posmodernas que encubren de forma fetichista el fundamento real de la cat\u00e1strofe ambiental. Su hip\u00f3tesis sostiene que el desastre ecol\u00f3gico actual no proviene del hombre en abstracto, sino de la forma social vigente.<\/em><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-right\">La forma del proceso social de vida, es decir, del proceso material de producci\u00f3n, s\u00f3lo se despojar\u00e1 de su nebuloso velo m\u00edstico a partir del momento en que se halle, como producto de hombres libremente socializados, bajo su gobierno consciente y planificado. Pero ello requiere una base material de la sociedad o una serie de condiciones materiales de existencia, que son, a su vez, el producto natural de una larga y dolorosa historia de desarrollo.<br>Karl Marx<\/pre>\n\n\n\n<p><br><br>En el a\u00f1o 2000, el qu\u00edmico atmosf\u00e9rico neerland\u00e9s Paul J. Crutzen \u2013ganador del premio Nobel de qu\u00edmica en 2015 por su investigaci\u00f3n sobre el agotamiento del ozono estratosf\u00e9rico\u2013 introdujo el t\u00e9rmino Antropoceno, que designa una nueva era geol\u00f3gica, cuya causa eficiente es la actividad del hombre en la Tierra. Es decir, el desastre ecol\u00f3gico que actualmente vivimos es resultado del Anthropos as\u00ed en general y abstracto. Y s\u00ed, se podr\u00eda pensar que el aumento de la temperatura atmosf\u00e9rica, los dr\u00e1sticos cambios en el clima, la p\u00e9rdida acelerada de biodiversidad, la desertificaci\u00f3n, el agotamiento de los recursos naturales, entre otros, ratifican el planteo de Crutzen. Sin embargo, con base en informaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n internacional OXFAM, entre 1990 y 2015, el 52% de las emisiones totales de CO2 fue responsabilidad del 10% de la poblaci\u00f3n m\u00e1s rica del mundo \u2013aproximadamente 700 millones\u2013, consumiendo casi un tercio (31%) del presupuesto global de carbono en 25 a\u00f1os. Mientras tanto, el 50% m\u00e1s pobre de la poblaci\u00f3n mundial \u2013aproximadamente 3100 millones\u2013 gener\u00f3 el 7%; es decir, el 4% del presupuesto de carbono disponible (OXFAM, 2020). Por lo tanto, si sostenemos que la crisis ecol\u00f3gica se debe a la \u201cactividad del hombre en la Tierra\u201d, dejamos de lado que no todos los seres humanos contribuyen de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>O\u1f36\u03ba\u03bf\u03c2: el hogar de todos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Etimol\u00f3gicamente, la palabra \u201cecolog\u00eda\u201d proviene del vocablo griego \u03bf\u1f36\u03ba\u03bf\u03c2 que significa casa, o conjunto de casas, y \u03bb\u00f3\u03b3\u03bf\u03c2 que alude al lenguaje\/pensamiento; es decir, a la conceptuaci\u00f3n, estudio o tratamiento de un objeto, por lo que se puede decir que la ecolog\u00eda es el estudio del hogar llamado Tierra, que el hombre comparte con los dem\u00e1s seres vivos. Como disciplina, la ecolog\u00eda forma parte de la biolog\u00eda, cuya tarea consiste en estudiar \u201clas relaciones de los seres vivos entre s\u00ed y su entorno\u201d (RAE, 1994: 786). El bi\u00f3logo alem\u00e1n, Ernst Haeckel, acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino en 1869, defini\u00e9ndola como \u201cla ciencia de las relaciones entre el organismo y el mundo exterior que le rodea\u201d (citado por Capra, 1998: 56). M\u00e1s tarde, el ec\u00f3logo bot\u00e1nico de origen brit\u00e1nico, Althur Tansley, propuso el t\u00e9rmino \u2018ecosistema\u2019 para describir a las comunidades de plantas y animales. \u2018Bi\u00f3sfera\u2019 fue utilizado por primera vez en 1875 por el ge\u00f3grafo Edward Suess, para referirse a la regi\u00f3n en la que se encuentra la vida (Capra, 1998). En 1909 el bi\u00f3logo b\u00e1ltico, Jacob von Uexk\u00fcll, comienza a desarrollar el concepto de medioambiente: \u201cpara \u00e9l los seres vivos no son objetos que funcionan mec\u00e1nicamente, m\u00e1s bien se crean activamente en su propio medioambiente, en el lugar en que<\/p>\n\n\n\n<p>viven, un \u201cmundo para vivir\u201d (Wohnwelt) donde todo tiene un significado para ellos (mundo cognitivo-Merkwelt) y en el que desarrollan su eficacia y su interacci\u00f3n (mundo efectivo-Wirkwelt)\u201d (Schmid, 2008: 37). Con el paso del tiempo, han surgido muchos otros t\u00e9rminos, los cuales nos permiten hoy no s\u00f3lo comprender e interpretar nuestro o\u1f36\u03ba\u03bf\u03c2 sino plantearnos nuevas formas, nuevos modos, de habitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aportes cient\u00edficos de la ecolog\u00eda fueron muy fecundos para los movimientos en defensa de la naturaleza que emergieron en los a\u00f1os sesenta del siglo pasado. Por ello, la ecolog\u00eda no se reduce a la investigaci\u00f3n de datos y sus modificaciones, sino que, a partir de entonces, deviene un planteamiento \u00e9tico-pol\u00edtico. Surge, entonces, la \u201cconciencia ecol\u00f3gica\u201d. Schmid lo plantea de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La ecolog\u00eda es, sobre todo, objeto de estudio de las ciencias hasta mitad del siglo XX; en la segunda mitad del siglo pasado, debido a los prejuicios ecol\u00f3gicos patentes o temidos, se convierte tambi\u00e9n en objeto de un compromiso pol\u00edtico y en la preocupaci\u00f3n de los movimientos en defensa del medioambiente. El comienzo lo marca en 1962 un libro de Rachel Carson en el que se denunci\u00f3 la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica provocada por el uso de productos qu\u00edmicos nocivos, lo que propici\u00f3 la aparici\u00f3n de las primeras organizaciones ecologistas en Estados Unidos para oponerse a la contaminaci\u00f3n del suelo con productos qu\u00edmicos, a la del agua y del aire y sus muy peligrosas consecuencias para hombres, animales y plantas. <\/p>\n<cite>Schmid, 2008: 38<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De ser objeto de estudio de las ciencias naturales se convirti\u00f3 en el <em>leitmotiv <\/em>de las m\u00faltiples posiciones y pr\u00e1cticas \u00e9tico-pol\u00edticas de defensa del medioambiente de aquel entonces y hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Origen del movimiento ecologista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llamada \u201cconciencia ecol\u00f3gica\u201d naci\u00f3 a mitad de la llamada Guerra Fr\u00eda (1947-1991). Como se sabe, la Guerra Fr\u00eda fue la confrontaci\u00f3n indirecta, mediada, sutil pero patente y manifiesta, entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los Estados Unidos, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. El papel protag\u00f3nico de la clase trabajadora industrial se concret\u00f3 en ambos bloques, pero de manera diferente. En Occidente, liderado por los Estados Unidos, se desarroll\u00f3 una organizaci\u00f3n del capitalismo conocida como \u2018Estado de bienestar\u2019, tambi\u00e9n llamado fordismo, el cual consisti\u00f3 b\u00e1sicamente, en un gran acuerdo entre el capital y el trabajo, que implic\u00f3 la incorporaci\u00f3n de la clase trabajadora en los circuitos del consumo. La superaci\u00f3n de la crisis de 1929 se apalanc\u00f3 en las pol\u00edticas econ\u00f3micas keynesianas, las cuales supusieron la ampliaci\u00f3n de la escala de acumulaci\u00f3n mediante la intensificaci\u00f3n del trabajo (v\u00eda la reorganizaci\u00f3n \u201ccient\u00edfica\u201d del trabajo, o v\u00eda la aplicaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda a la producci\u00f3n) y la producci\u00f3n en masa, la cual requer\u00eda de un gran n\u00famero consumidores, por lo que se integr\u00f3 a los obreros en el florecimiento del sistema en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las caracter\u00edsticas principales del Estado de bienestar es el reconocimiento legal e institucional de los derechos de los trabajadores en tanto trabajadores, tales como la jornada de ocho horas, un salario m\u00ednimo, la organizaci\u00f3n sindical, la huelga, una pensi\u00f3n, entre otros. En contraste, en Oriente, liderado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se vivi\u00f3 la fantas\u00eda de que el proletariado estaba en el poder pol\u00edtico construyendo una sociedad de iguales y sin explotaci\u00f3n, aunque la cruda realidad indicaba que, igual que en Occidente, la clase trabajadora estaba sometida a una especie de \u201cexplotaci\u00f3n redoblada\u201d. La Guerra Fr\u00eda entonces, se manifest\u00f3 en una competencia feroz y a varios niveles, entre aquellos dos pa\u00edses ya referidos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Occidente, con la producci\u00f3n en masa destinada al consumo de los trabajadores asalariados, ciertos objetos se convirtieron en un indicador de bienestar. El autom\u00f3vil individual; la casa unifamiliar con aparatos electrodom\u00e9sticos, tales como el televisor, el radio, el refrigerador, el calefactor, la lavadora; la alimentaci\u00f3n a trav\u00e9s del consumo de carne y sus derivados; los viajes tur\u00edsticos que despu\u00e9s de la segunda posguerra se hicieron cada vez m\u00e1s frecuentes tanto en Estados Unidos como en Europa; entre otros. Todo ello formaba parte del nuevo est\u00e1ndar de vida mejor conocido como <em>American Way of Life<\/em> o modo de vida americano. Se trata, pues, de una vida bastante c\u00f3moda pero que m\u00e1s pronto que tarde tendr\u00eda grandes implicaciones medioambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n fordista tambi\u00e9n se caracteriza por la sustituci\u00f3n de materiales naturales por los sint\u00e9ticos<sup>1<\/sup> conocidos como \u201cpl\u00e1sticos\u201d, tales como el nylon, el poli\u00e9ster y el polietileno. Los factores que favorecieron el mercado de este tipo de productos derivados del petr\u00f3leo es que suelen ser mucho m\u00e1s baratos que los materiales naturales, adem\u00e1s de que existe una gama mucho m\u00e1s amplia. Tenemos, entonces que, por un lado, se abarataron los costos de producci\u00f3n y, por el otro, disminuy\u00f3 su precio en el mercado, con lo que aument\u00f3 considerablemente su consumo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">1 Es importante mencionar que su desarrollo se dio en el per\u00edodo entreguerras (Hobsbawm, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Con los nuevos patrones de producci\u00f3n y consumo disminuy\u00f3 la durabilidad de los productos, no s\u00f3lo por el material utilizado para su generaci\u00f3n sino tambi\u00e9n porque se supedit\u00f3 el valor de uso al valor de cambio y de signo, con lo que el consumo fue considerado s\u00edmbolo de estatus, de distinci\u00f3n y de prestigio. Asimismo, jugaron un papel muy importante la profesionalizaci\u00f3n de la publicidad y la mercadotecnia. A trav\u00e9s del cine, la televisi\u00f3n y la radio se internaliz\u00f3 la idea de que una vida buena, una vida feliz, depend\u00eda de tu capacidad para consumir.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel de la distribuci\u00f3n, se introdujeron cadenas de tiendas, grandes almacenes, y en 1950 se empezaron a construir centros comerciales (Brand y Wissen, 2020). Fueron cambios profundos que abarcaron todos los \u00e1mbitos de la vida cotidiana de los individuos incluyendo el tiempo que contaban para el ocio, el cual, como era de esperarse, tambi\u00e9n se subordin\u00f3 a la l\u00f3gica del consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n alimentaria tambi\u00e9n tuvo grandes cambios. Con la industrializaci\u00f3n de los alimentos ascendieron empresas de semillas y agroqu\u00edmicos, as\u00ed como las encargadas del procesamiento y la distribuci\u00f3n de alimentos, b\u00e1sicamente todas ellas de origen estadounidense (Brand y Wissen, 2020). Desde aquel entonces, la crianza de animales para consumo humano se modific\u00f3 notablemente, de las granjas mixtas en las que se criaban distintos tipos de animales a las granjas industriales encargadas de la crianza de un solo tipo de animal, principalmente, aves y cerdos (Lymbery, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Se revolucion\u00f3 el sistema agrario global, el cual trajo consigo la necesidad de campos de pastoreo y el cultivo de granos para alimentar al ganado. Tanto la ganader\u00eda intensiva como el cultivo de ma\u00edz h\u00edbrido se convirtieron en un s\u00edmbolo de la producci\u00f3n agraria fordista (Brand y Wissen, 2020). Una caracter\u00edstica m\u00e1s de la producci\u00f3n agroindustrial es el uso de agroqu\u00edmicos, a lo que se le conoci\u00f3 como \u201crevoluci\u00f3n verde\u201d, la cual se llev\u00f3 a cabo a trav\u00e9s de empresas tambi\u00e9n estadounidenses. Las funestas consecuencias ecol\u00f3gicas sobre el uso de estas sustancias tanto para el medioambiente como para la salud humana, las encontramos en <em>Primavera silenciosa<\/em> de Rachel Carson, el cual contribuy\u00f3 al advenimiento de la conciencia ecol\u00f3gica (Carson, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer matadero industrial (1865), <em>Union Stock Yard<\/em>, ubicado en Chicago, Estados Unidos, devino modelo para la producci\u00f3n y procesamiento de carne; de hecho, fue la primera industria de producci\u00f3n masiva (Fitzgerald, 2010). Henry Ford adopt\u00f3 esta concepci\u00f3n de producci\u00f3n en la industria automotriz a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda de las bandas transportadoras (Patterson, 2009). El modelo de Ford se difundi\u00f3 por las nuevas industrias automovil\u00edsticas del mundo, en tanto que en Estados Unidos se aplic\u00f3 tambi\u00e9n a nuevas formas de producci\u00f3n que van desde las casas hasta la comida-chatarra. El ejemplo paradigm\u00e1tico de la comida-basura es, sin duda, McDonald\u2019s (Hobsbawm: 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de 1960, en pleno furor del <em>American Way of Life<\/em>, surgen los nuevos movimientos sociales, tales como el que bregaba por los derechos civiles de los afroamericanos y luego la resistencia en contra de la guerra que hab\u00eda emprendido Estados Unidos en contra de Vietnam. Tambi\u00e9n se encuentran la segunda ola del feminismo, el movimiento por los derechos de los homosexuales, el incipiente movimiento animalista y, obviamente, el ecologismo. Entre las protestas de aquel entonces se pueden mencionar las siguientes: \u201cen 1966 se cre\u00f3 la Organizaci\u00f3n Nacional de Mujeres (NOW, por sus siglas en ingl\u00e9s) en defensa de sus derechos b\u00e1sicos y en contra de la guerra; en 1967 se suma a las protestas Martin Luther King y en ese a\u00f1o, en abril, las marchas llegan a movilizar a m\u00e1s de trescientas mil personas contra la guerra; el movimiento se consolida y uno de los candidatos a la presidencia se declara pacifista\u201d (Dachary y Arnaiz, 2014: 121). Y en 1968 el movimiento estudiantil en Estados Unidos y M\u00e9xico, en la entonces Checoslovaquia (la Primavera de Praga); en 1969 en Italia (el movimiento Oto\u00f1o caliente) y, por supuesto, en Francia (Mayo franc\u00e9s). Este \u00faltimo tiene un enorme peso en las protestas iniciadas por los estudiantes que se manifestaron en contra de la sociedad de consumo y, obviamente, del capitalismo, cuya influencia se extendi\u00f3 a los obreros industriales, quienes encabezar\u00edan la huelga m\u00e1s grande de la historia de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las grandes aglomeraciones m\u00e1s representativas por su significado simb\u00f3lico e imaginario tuvo lugar en 1969 en un condado de Sullivan, en el estado de Nueva York; se trata obviamente de <em>Woodstock<\/em>, considerado un \u00edcono de la generaci\u00f3n de la contracultura, que se opon\u00eda a las guerras, en particular, a la guerra en contra de Vietnam. Algunos consideran que este gran concierto fue un canto a la paz.<sup>2<\/sup> Un a\u00f1o despu\u00e9s se realiz\u00f3 el documental <em>Woodstock. 3 Days of Peace and Music<\/em> dirigido por Michael Wadleigh y editado nada m\u00e1s y nada menos que por Martin Scorsese, por lo que es evidente que desde la llamada industria cultural se estaba impulsando una nueva forma de ser y estar en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>2<\/sup> Los asistentes al concierto fueron en su mayor\u00eda <em>hippies<\/em>, los cuales pregonaban el amor y la paz como forma de vida, a la vez que, supuestamente, cuestionaban y rechazaban al sistema. Sus ideales eran el pacifismo, la vida en comunas, el amor libre, el rock y, obviamente, el respeto a la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, seg\u00fan David Harvey, estos movimientos contraculturales y antimodernistas \u201cse opon\u00edan al car\u00e1cter opresivo de la racionalidad t\u00e9cnico-burocr\u00e1tica con fundamentos cient\u00edficos, que proven\u00eda del poder monol\u00edtico de las corporaciones, del Estado y de otras formas del poder institucionalizado (incluyendo los partidos pol\u00edticos y los sindicatos burocratizados)\u201d (Harvey, 2004: 55). Con las contraculturas se exploraron nuevas formas de subjetivaci\u00f3n a trav\u00e9s de pol\u00edticas de \u201cnueva izquierda\u201d, gestos antiautoritarios e incluso h\u00e1bitos iconoclastas representados en la m\u00fasica, la forma de vestir, el lenguaje y el estilo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Harvey, el movimiento estudiantil de 1968 result\u00f3 un rotundo fracaso; sin embargo, adquiri\u00f3 un significado simb\u00f3lico e imaginario dando lugar a la posmodernidad, la cual se traduce en un desplazamiento en la sensibilidad, en las pr\u00e1cticas y en las formaciones discursivas: \u201cLa idea de que todos los grupos tienen derecho a hablar por s\u00ed mismos, con su propia voz, y que esa voz sea aceptada como aut\u00e9ntica y leg\u00edtima, es esencial a la posici\u00f3n pluralista del posmodernismo\u201d (Harvey, 2004: 65). La posmodernidad es la puerta a la diferencia y la otredad, es lo que les da soporte a los nuevos movimientos sociales de mujeres, homosexuales, afroamericanos, ecologistas, animalistas, pacifistas, todos ellos con demandas particulares, interclasistas, que poco o nada ten\u00edan que ver con el otrora movimiento obrero. De acuerdo con Harvey, estos movimientos han contribuido de manera significativa en la construcci\u00f3n de una nueva sentimentalidad, una forma particular de experimentar, interpretar y estar en el mundo, a la que Gerardo \u00c1valos llama el <em>pathos posmoderno<\/em> (\u00c1valos, 2015). \u00c9ste tambi\u00e9n se caracteriza por mistificar la correlaci\u00f3n de fuerzas capital-trabajo que es la que articula el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 22 de abril de 1970 se decreta el D\u00eda de la Tierra, el cual es considerado el comienzo de la formaci\u00f3n del movimiento ecologista. Asimismo, \u201cla creaci\u00f3n de la Agencia de Protecci\u00f3n al Ambiente (EPA) fue un hecho trascendental en esta lucha, de ah\u00ed que el presidente Richard Nixon pronunci\u00f3 su discurso de 1970 sobre el estado de la naci\u00f3n luego de firmar la NEPA. Los temas centrales de su exposici\u00f3n fueron los ambientales, en lugar de hablar de Vietnam y derechos civiles, cuestiones que estaban incendiando al pa\u00eds\u201d (Dachary y Arnaiz, 2014: 126). Para Dachary y Arnaiz, el discurso ecologista se convirti\u00f3 en la estrategia del capital para encubrir la acumulaci\u00f3n ampliada del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972 el Club de Roma<sup>3<\/sup> publica el informe <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em>, poco antes de la crisis del petr\u00f3leo de 1973. Sobresalen dos ideas: los recursos naturales son finitos y el crecimiento poblacional debe limitarse. Sobre la pobreza en el mundo, revelaba que el Estado de bienestar no se hab\u00eda generalizado ni se hab\u00eda resuelto la brecha entre el primer y segundo mundo y el tercero. Asimismo, revelaba que el Tercer Mundo pod\u00eda convertirse en un fruct\u00edfero mercado siempre y cuando los individuos contaran con dinero para devenir consumidores, por lo que tambi\u00e9n se vislumbraba fuerza de trabajo que pod\u00eda ser utilizada para abatir costos (\u00c1valos, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3 El Club de Roma es una organizaci\u00f3n no gubernamental fundada en Roma, en 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, seg\u00fan Michel Bosquet, este informe fue financiado por la Volkswagen, la Fiat y la Fundaci\u00f3n Ford:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>[\u2026] el financiamiento del estudio del M.I.T. por los monopolios del autom\u00f3vil puede ser entendido como una estratagema de relaciones p\u00fablicas: se trata de quitarle al debate ecol\u00f3gico su potencial anticapitalista, de contenerlo en los l\u00edmites del sistema, de distraer a las naciones ricas mientras sus Estados organizan, ayudan o toleran las masacres programadas, mecanizadas y bacteriol\u00f3gicas en Vietnam y en Angola, el fascismo esclavista de \u00c1frica del Sur, etc\u00e9tera. <\/p>\n<cite>Bosquet, 1975: 40-41<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El informe fue presentado en la primera Cumbre de la Tierra en Estocolmo, en 1972. Asimismo, a ra\u00edz de este evento se fund\u00f3 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Parece pues, que hab\u00eda un gran inter\u00e9s por promover y difundir la preocupaci\u00f3n por el medioambiente desde las grandes c\u00fapulas del poder, incluida por supuesto, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas que, desde entonces y hasta la fecha, impone los temas que han de ser tratados por los Estados Nacionales. Es decir, el movimiento ecologista surge como una causa justa frente a la devastaci\u00f3n del medio natural, pero es recuperado por el sistema, de ah\u00ed la publicidad en la que se exhorta a \u201csalvar el medioambiente\u201d, a terminar con el envenenamiento, la contaminaci\u00f3n, etc\u00e9tera (Marcuse, 1975). Todo ello despojado de la cr\u00edtica al modo de producir y reproducir la vida material en el capital. As\u00ed entonces, el ecologismo se convirti\u00f3 en una ideolog\u00eda posmoderna que hace las veces de encubrimiento fetichista de la destrucci\u00f3n de la naturaleza y, en ese mismo sentido, refuerza simb\u00f3licamente su expansi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel entonces se fundaron tambi\u00e9n varias organizaciones ecologistas, entre las cuales se encuentran \u201cFriends of the Earth International en 1969, que se hab\u00eda separado del m\u00e1s conservador Sierra Club, el National Resource Defense Council (1970), Greenpeace (1971), la Sea Shepherd Conservation in Deutschland (Liga para la Protecci\u00f3n del Medioambiente y de la Naturaleza en Alemania, BUND, por sus siglas en alem\u00e1n)\u201d (Brand y Wissen, 2020: 131). Asimismo, se fundan The Nature Conservancy (1951), World Wildlife Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza por sus siglas en ingl\u00e9s, en 1961) y Enviroment Defense Fund (Fondo para la Defensa del Medioambiente, por sus siglas en ingl\u00e9s, en 1965). Tanto The Nature Conservancy, de origen estadounidense, como World Wildlife Fund (WWF), cuyo fundador es el pr\u00edncipe Felipe de Edimburgo, son los grupos de mayor poder en el mundo de los movimientos verdes y son tambi\u00e9n las organizaciones que tienen contacto con el centro del sistema del cual provienen sus fondos (Dachary y Arnaiz, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>En el bienio 1973-1974 el Estado de bienestar entra en crisis. Tienen lugar simult\u00e1neamente varios acontecimientos, de los cuales llaman la atenci\u00f3n los siguientes: crisis de sobreacumulaci\u00f3n, con lo que surgen problemas para la valorizaci\u00f3n del capital; la retirada de las tropas norteamericanas de Vietnam bajo el gobierno del presidente Nixon; fin del patr\u00f3n de oro del d\u00f3lar en Estados Unidos y la crisis energ\u00e9tica expresada en el boicot del petr\u00f3leo por parte de los pa\u00edses \u00e1rabes hacia Estados Unidos. (\u00c1valos, 2007). Sobre esto \u00faltimo, en 1973 la Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses Exportadores de Petr\u00f3leo (OPEP) subi\u00f3 el precio del crudo, lo que implic\u00f3 por lado, un enorme problema para las \u201cSiete hermanas\u201d, que eran las empresas estadounidenses e inglesas que ten\u00edan acaparado el mercado; por el otro, se pon\u00eda en riesgo el fordismo, cuya producci\u00f3n depend\u00eda principalmente del crudo del que, por cierto, carec\u00edan los pa\u00edses del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Brand y Wissen, \u201cla respuesta a la crisis del fordismo desde los a\u00f1os ochenta era lo que m\u00e1s tarde fue denominado \u2018globalizaci\u00f3n liberal\u2019 y que desemboc\u00f3 en una enorme expansi\u00f3n del capitalismo y del acaparamiento de tierras, as\u00ed como de una creciente competencia a nivel intrasocial, econ\u00f3mica social y geopol\u00edtica\u201d (Brand y Wissen, 2020: 132). En general, la globalizaci\u00f3n es el resultado y parte de una estrategia del capital para restablecer la tasa de ganancia. Los medios para lograrlo fueron la \u201cprofundizaci\u00f3n de la divisi\u00f3n internacional del trabajo, la disminuci\u00f3n de las restricciones comerciales, la liberaci\u00f3n de los mercados financieros, las privatizaciones, la limitaci\u00f3n de las funciones sociopol\u00edticas del Estado, menor seguridad y una mayor precarizaci\u00f3n de una parte de los asalariados que provoc\u00f3 su divisi\u00f3n y debilit\u00f3 a los sindicatos\u201d (Brand y Wissen, 2020: 132). La divisi\u00f3n internacional de trabajo tambi\u00e9n implic\u00f3 extender los procesos productivos a los pa\u00edses del Sur, as\u00ed como tambi\u00e9n la contrataci\u00f3n de mano de obra a un precio mucho menor que en los pa\u00edses del Norte y bajo condiciones laborales sumamente precarias.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con Brand y Wissen, \u201cen los pa\u00edses de industrializaci\u00f3n temprana, los patrones de producci\u00f3n y de consumo no s\u00f3lo sobrevivieron a la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os setenta, sino que, incluso, se intensificaron. Debido a la globalizaci\u00f3n, aumentaron la producci\u00f3n, la distribuci\u00f3n y el consumo de productos industriales baratos y se expandi\u00f3 la agricultura industrial\u201d (Brand y Wissen, 2020: 133).<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto sobre los equilibrios ecol\u00f3gicos es un problema que se agudiza desde la primera revoluci\u00f3n industrial, que se profundiza y expande a partir de la segunda posguerra con la instauraci\u00f3n del Estado de bienestar \u2013cuya condici\u00f3n de posibilidad es el consumo dispendioso e ilimitado\u2013, pero que se agrava e intensifica de manera absolutamente descontrolada en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. La cat\u00e1strofe ambiental que actualmente vivimos tiene como causa eficiente la producci\u00f3n capitalista que trastorna o, como dice Foster, fractura el intercambio org\u00e1nico del hombre con la naturaleza: destruye las condiciones naturales de producci\u00f3n al tiempo que pone en riesgo la supervivencia de los seres humanos. De ah\u00ed la necesidad de recuperar planteamientos que realmente le hagan frente al problema ecosocial que vivimos actualmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Naturaleza des-humanizada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza (<em>physis<\/em>) siempre fue objeto de inquietud filos\u00f3fica; primero, porque se trataba de pensar de qu\u00e9 estaba hecha y cu\u00e1les eran las leyes que reg\u00edan su devenir; segundo, porque esas leyes tambi\u00e9n se aplicaban al hombre y, en consecuencia, revelaban \u201clo natural\u201d de \u00e9ste. Por ejemplo, en Arist\u00f3teles, el hombre est\u00e1 sometido a los ciclos naturales (nace, crece, se desarrolla, decae y muere): todo lo vivo est\u00e1 sometido a este ciclo de la vida y, por tanto, as\u00ed como ha nacido, as\u00ed morir\u00e1. Tambi\u00e9n en Arist\u00f3teles hay por lo menos tres concepciones de naturaleza y responden a la preocupaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre su importancia y significado. Naturaleza es esencia, pero tambi\u00e9n es nacimiento: la naturaleza de algo es lo que no puede ser de otra manera. La famosa expresi\u00f3n \u201cel hombre es un animal pol\u00edtico por naturaleza\u201d aclara esta noci\u00f3n tan b\u00e1sica. De la misma manera, el reino de los animales es de inter\u00e9s filos\u00f3fico b\u00e1sico, si nos percatamos de que siempre que se habla del hombre se requiere un contraste b\u00e1sico y elemental, y ah\u00ed queda ubicado el animal, as\u00ed en general y en abstracto. Por eso podemos hablar de <em>lo animal<\/em> como aquella dimensi\u00f3n susceptible de importancia filos\u00f3fica descriptiva de lo humano. Lo que s\u00ed es verdaderamente marginal es que la parte de la filosof\u00eda que se dedica a estudiar el bien y el mal, as\u00ed como el comportamiento adecuado del ser humano, es decir, la \u00e9tica, tome como motivo de examen la relaci\u00f3n con la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza, de acuerdo con Hans Jonas, \u201cno era objeto de la responsabilidad humana; ella cuidaba de s\u00ed misma y cuidaba tambi\u00e9n, con la persuasi\u00f3n y el acoso pertinente, del hombre\u201d (Jonas, 1995: 28). Sin embargo, la parte de la filosof\u00eda que reflexiona sobre lo moral ampl\u00eda su horizonte con el avance vertiginoso de la t\u00e9cnica moderna, pues \u201cha introducido acciones de magnitud tan diferente, con objetos y consecuencias tan novedosos, que el marco de la \u00e9tica anterior no puede ya abarcarlos\u201d (Jonas, 1995: 32).<\/p>\n\n\n\n<p>Para el fil\u00f3sofo alem\u00e1n, ninguna reflexi\u00f3n \u00e9tica se vio en la necesidad de tomar en cuenta las condiciones globales de la vida humana, \u201cni el futuro remoto, m\u00e1s a\u00fan, la existencia misma de la especie\u201d (Jonas, 1995: 34). Las nuevas condiciones de vida en el planeta nos imponen nuevas exigencias \u00e9ticas, nuevos imperativos. La propuesta de Jonas sobre el nuevo imperativo (en sus distintas formulaciones) apela a la concordancia de sus efectos \u00faltimos con la continuidad de la vida humana. La primera formulaci\u00f3n del imperativo de la \u00e9tica de la responsabilidad nos dice que haya humanidad; la segunda trata sobre la responsabilidad ontol\u00f3gica por la idea del hombre; finalmente, la tercera hace referencia al segundo: que haya hombres (Jonas, 1995: 87-89). Seg\u00fan Jonas, es un imperativo que exista la humanidad, porque es la \u00fanica capaz de darle valor a las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis del autor es que \u201clas nuevas clases y dimensiones de acci\u00f3n exigen una \u00e9tica de la previsi\u00f3n y la responsabilidad ajustada a aqu\u00e9llas, una \u00e9tica tan nueva como las circunstancias a las que se enfrenta\u201d (Jonas, 1995: 49). En este sentido, las acciones colectivas no deben poner en riesgo a las generaciones futuras. El planteo de Jonas es similar al de Karl-Otto Apel en la parte B de la fundamentaci\u00f3n de la \u00e9tica del discurso, que nos advierte que tenemos responsabilidad con las generaciones por venir, las cuales tienen derecho a existir, por lo menos, en las mismas condiciones en que nosotros vivimos (Apel, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p>Hans Jonas es de los primeros fil\u00f3sofos que puso en evidencia las amenazas que la destrucci\u00f3n del medioambiente por parte de las fuerzas productivas representa para las generaciones futuras. Sin embargo, como lo menciona Michael L\u00f6wy, desde la publicaci\u00f3n de su libro <em>Principio de responsabilidad<\/em>, la crisis ecol\u00f3gica se agrav\u00f3 infinitamente, y sabemos que vivimos, en lo sucesivo, en la inminencia de la cat\u00e1strofe: ya no se trata s\u00f3lo de la responsabilidad hacia las generaciones futuras, como lo pensaba Jonas, sino realmente hacia nuestra propia generaci\u00f3n (L\u00f6wy, 2001: 92).<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f6wy es uno de los ecosocialistas que han llamado la atenci\u00f3n sobre las consecuencias que tiene la forma social vigente. A diferencia de los planteos neomalthusianos de autores como James Lovelock, que reduce el problema ecol\u00f3gico al crecimiento de la poblaci\u00f3n, al grado de considerar que \u201cnuestra presencia afecta al planeta como si fu\u00e9ramos una enfermedad\u201d (Lovelock, 2007: 15), L\u00f6wy sostiene que \u201cla protecci\u00f3n de los equilibrios ecol\u00f3gicos del planeta, la preservaci\u00f3n de un medio favorable para las especies vivientes \u2013incluida la nuestra\u2013 son incompatibles con la l\u00f3gica expansiva y destructiva del sistema capitalista\u201d (L\u00f6wy, 2001: 11). Para un ecosocialista como L\u00f6wy, la l\u00f3gica del valor de cambio nos conduce a un desastre ecol\u00f3gico de proporciones incalculables: \u201cNo es ceder al \u2018catastrofismo\u2019 constatar que la din\u00e1mica de \u2018crecimiento\u2019 infinito inducida por la expansi\u00f3n capitalista amenaza con aniquilar los fundamentos naturales de la vida humana sobre el planeta\u201d (L\u00f6wy, 1995: 25).<\/p>\n\n\n\n<p>A los planteos de Jonas y L\u00f6wy, le preceden los de la Escuela de Frankfurt.<sup>4<\/sup> Herbert Marcuse y Max Horkheimer, quienes, a mitad del siglo pasado ya hab\u00edan escrito sobre las consecuencias nefastas que tiene el capitalismo para el medioambiente. Para Marcuse, por ejemplo, el capitalismo ha emprendido una guerra contra la naturaleza: \u201clas exigencias de una explotaci\u00f3n siempre m\u00e1s intensa contrar\u00edan a la naturaleza misma [\u2026] las exigencias de la explotaci\u00f3n reducen y desperdician progresivamente los recursos: cuanto mayor es la productividad capitalista, tanto mayor su destructividad. Esta es una de las manifestaciones de las contradicciones internas del capitalismo\u201d (Marcuse, 1975: 80). La productividad capitalista supone la permanente negaci\u00f3n y aniquilaci\u00f3n de la naturaleza. Siguiendo a Karl Marx, Marcuse considera que el mundo natural es un mundo hist\u00f3ricamente determinado; por lo tanto, la naturaleza tal y como existe hoy, es obra del hombre, de su dominio y sojuzgamiento resultado de los avances de la ciencia y la t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">4 Lo caracter\u00edstico de la escuela de Frankfurt, por lo menos de la primera generaci\u00f3n, es el nexo entre el marxismo, el hegelianismo y la teor\u00eda freudiana, cuya finalidad era convertirse en una referencia de la teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad. Algunos de los primeros miembros de la escuela de Frankfurt son Friedrich Polock, Karl-August Wittfogel, Herbert Marcuse, Theodor Adorno, Max Horkheimer y Erich Fromm.<\/p>\n\n\n\n<p>Max Horkheimer considera que el sojuzgamiento de la naturaleza es resultado de la irracionalidad racionalizada. La naturaleza, al ser instrumentalizada, s\u00f3lo es un medio para conseguir ganancias, sin importar las consecuencias a mediano y largo plazo. Para \u00e9l, la indiferencia frente a la naturaleza tiene que ser asumida como una variante de la actitud pragm\u00e1tica, t\u00edpica de la civilizaci\u00f3n occidental globalmente considerada: \u201cUna noticia que apareci\u00f3 hace algunos a\u00f1os en los peri\u00f3dicos simboliza muy bien el destino de los animales en nuestro mundo. Informaba de que en \u00c1frica los aterrizajes de aviones eran dificultados a menudo por las manadas de elefantes y otros animales. As\u00ed pues, los animales son considerados simplemente como obst\u00e1culos para el tr\u00e1fico\u201d (Horkheimer, 2002: 124). El capital, en su despliegue, supone la negaci\u00f3n del \u201cotro\u201d. Ese \u201cotro\u201d negado no s\u00f3lo son los seres humanos excluidos, los despose\u00eddos, sino tambi\u00e9n la naturaleza y, con ella, los animales. El desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico ha ido consiguiendo nuevas modalidades cada vez m\u00e1s eficientes de control de la t\u00e9cnica sobre los seres vivos \u2013incluido el hombre- y sobre la naturaleza en general. Lo natural ha ido subsumi\u00e9ndose en los par\u00e1metros humanos. Todo el mundo, toda la naturaleza, habla el lenguaje de los hombres. Todo es revestido a trav\u00e9s de la subsunci\u00f3n de la naturaleza en el universo de los seres humanos. En este sentido, se podr\u00eda decir que el mundo est\u00e1 hecho con la mano del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Para fil\u00f3sofos como L\u00f6wy, las medidas que hasta ahora se han tomado para hacerle frente al deterioro ambiental son insuficientes. Las semireformas, las conferencias de R\u00edo, los mercados de derechos contaminantes, son incapaces de aportar una soluci\u00f3n. A lo anterior podr\u00edamos a\u00f1adir el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de Par\u00eds en 2015 y el reciente Pacto Clim\u00e1tico de Glasgow, los cuales \u2013como lo han demostrado\u2013 no han sido capaces para, por lo menos, frenar el deterioro ambiental que ha provocado el cambio clim\u00e1tico y el calentamiento global. Pareciera que su funci\u00f3n es m\u00e1s bien legitimadora del capital mismo; para ser m\u00e1s exacta, podr\u00eda decir que se trata de un encubrimiento fetichista de la destrucci\u00f3n que implica el capital en su despliegue. De ah\u00ed que el fil\u00f3sofo de raigambre marxista considere que \u201ces necesario un cambio de paradigma, un nuevo modelo de civilizaci\u00f3n, en suma, una transformaci\u00f3n revolucionaria\u201d (L\u00f6wy, 2001: 92). Pero, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda ese nuevo modelo de civilizaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ecosocialismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El ecosocialismo es una posici\u00f3n y pr\u00e1ctica \u00e9tico-pol\u00edtica que retoma las ideas fundamentales del marxismo, al mismo tiempo que deja de lado los planteos referentes a una producci\u00f3n sin l\u00edmites. Para los ecosocialistas, la l\u00f3gica mercantil capitalista \u2013al igual que el autoritarismo burocr\u00e1tico del socialismo que se concret\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u2013 es incompatible con las exigencias de nuestros tiempos, a saber: la protecci\u00f3n de la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, el ecosocialismo parte de la idea de que el llamado \u201ccapitalismo verde\u201d no ha detenido la cat\u00e1strofe ambiental en la que nos encontramos porque, por un lado, no cuestiona el modo de producci\u00f3n, de distribuci\u00f3n y de consumo de la forma social vigente; y por el otro, ha demostrado que, en realidad, se trata de una maniobra publicitaria cuya finalidad no manifiesta consiste en impulsar nuevas mercanc\u00edas, nuevos mercados. As\u00ed tambi\u00e9n, el movimiento ecologista, seg\u00fan Joel Kovel (1936-2018), uno de los fundadores del ecosocialismo, ha pasado de un activismo basado en el ciudadano a una enorme burocracia. A partir de la reestructuraci\u00f3n del capital se han incorporado como socios a organizaciones sobre todo ambientalistas en la administraci\u00f3n de la naturaleza.Los grandes grupos ambientalistas, dice Kovel, ofrecen al capital una conveniencia triple: \u201ca) la legitimaci\u00f3n, mediante la propaganda que recuerda al mundo que el capital se ocupa del problema; b) el control sobre el disenso popular, una especie de esponja que absorbe y contiene la ansiedad ecol\u00f3gica de la poblaci\u00f3n en general, y c) la racionalizaci\u00f3n, como instrumento \u00fatil para introducir alg\u00fan control y proteger al sistema de sus peores tendencias propias, mientras se asegura el flujo ordenado de las ganancias\u201d (Kovel, 2005: 158). Kovel se refiere a las grandes organizaciones ambientalistas, mejor conocidas como <em>Big Green<\/em>,<sup>5<\/sup> las cuales han jugado un papel muy importante para legitimar al capital y sus grandes negocios \u201cverdes\u201d de los que ellos mismos se han beneficiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>5<\/sup> Con el neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n se les dio un enorme impulso a las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas, las ecologistas. Surgi\u00f3, entonces, un fen\u00f3meno que llama la atenci\u00f3n: la lucha por las donaciones de las grandes fundaciones e instituciones filantr\u00f3picas. Las organizaciones que bregaban por la preservaci\u00f3n de la naturaleza se presentaban como \u201cecologistas modernos\u201d, lo que le ven\u00eda bastante bien a uno de los grandes promotores del neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n, a saber: Ronald Reagan, en aquel entonces presidente de los Estados Unidos. El grupo de \u201cecologistas modernos\u201d se caracterizaba por lo siguiente: \u201cproempresa, enemigos de toda confrontaci\u00f3n, y dispuestos a ayudar a pulir y limpiar hasta la m\u00e1s mancillada de las im\u00e1genes corporativas\u201d (Klein, 2015: 257). La Conservation Fund, creada en 1985, y la Conservation International, fundada en 1987, pregonaban la alianza entre las empresas y la incorporaci\u00f3n de la conservaci\u00f3n en sus modelos de negocio, sumamente oportuno no s\u00f3lo para limpiar la imagen de las grandes empresas contaminadoras y causantes de la cat\u00e1strofe ambiental que actualmente vivimos, sino tambi\u00e9n para impulsar nuevos negocios, nuevos mercados, con el manto del discurso verde. Una de las organizaciones que menciona Naomi Klein en <em>Esto lo cambia todo <\/em>es la <em>Nature Conservancy<\/em>, la cual cuenta con antecedentes que se distancian enormemente de lo que dicen defender. Mencionar\u00e9 algunos de ellos. Como resultado de las acciones de las explotaciones de petr\u00f3leo y gas, la poblaci\u00f3n de pollos de las praderas de Attwater que anidaban entre la alta hierba de las costas de Texas y Luisiana, empez\u00f3 a decrecer. Los avistadores de aves locales lo denunciaron y en 1965 <em>Nature Conservancy<\/em>, que se caracteriza por comprar terrenos con alguna importancia ecol\u00f3gica que puedan convertirse en reservas, abri\u00f3 una delegaci\u00f3n en Texas, a orillas de la bah\u00eda de Galveston. La idea era salvar a los pollos de las praderas de Attwater, pero lo que en realidad pas\u00f3 fue algo sumamente distinto. Resulta que uno de los \u00faltimos lugares de cr\u00eda de la especie se encontraba en un enorme terreno al sureste de Texas, cuyo propietario era nada m\u00e1s y nada menos que Mobil (actualmente ExxonMobil). En 1995, Mobil don\u00f3 su propiedad a <em>Nature Conservancy<\/em>, con la finalidad de \u201cproteger\u201d a los pollos de las praderas de Attwater. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, <em>Nature Conservancy<\/em> empez\u00f3 a extraer combustibles f\u00f3siles de la reserva. En 1999, la organizaci\u00f3n ecologista le otorg\u00f3 el derecho a una empresa de petr\u00f3leo y gas para que perforara un nuevo pozo gas\u00edstico, muy cerca del lugar en el que los pollos anidaban; no est\u00e1 de m\u00e1s mencionar que con este hecho la organizaci\u00f3n ecologista obtuvo cuantiosas ganancias. En 2015, seg\u00fan Naomi Klein, la organizaci\u00f3n supuestamente conservacionista continuaba con la extracci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles porque, a decir por una portavoz de <em>Nature<\/em> con la que tiene comunicaci\u00f3n, est\u00e1n obligados a seguir con esta pr\u00e1ctica debido a que as\u00ed fue establecido en los t\u00e9rminos del contrato de arrendamiento con la empresa Mobil (Klein, 2015). <em>Nature Conservancy<\/em> no es la \u00fanica organizaci\u00f3n conservacionista que tiene nexos con el sector de los combustibles f\u00f3siles y con otros grandes contaminadores. Klein menciona a dos organizaciones m\u00e1s: <em>Conservation International<\/em> y <em>Conservation Fund<\/em>, que han recibido dinero de Shell y BP, en tanto que <em>American Electric Power<\/em> ha donado fondos a <em>Conservation Fund<\/em> y a <em>Nature Conservancy<\/em> (Klein, 2015). <em>World Wildlife Fund<\/em> es otra de las organizaciones que tambi\u00e9n mantiene una estrecha relaci\u00f3n con Shell, as\u00ed como tambi\u00e9n mantiene relaci\u00f3n con esta empresa <em>World Resources Institute<\/em>. Esta \u00faltima es una organizaci\u00f3n mundial, no gubernamental, fundada en 1989 en Estados Unidos, dedicada como <em>World Wildlife Fund<\/em>, a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, y cuyo prop\u00f3sito consiste en desarrollar y promover pol\u00edticas para proteger a la naturaleza y mejorar la calidad de vida de las personas. Sus temas principales son: el clima, la seguridad alimentaria, los bosques, el agua, las ciudades sostenibles, la energ\u00eda y los oc\u00e9anos. Sus nexos con Shell los sintetizan como: \u201cuna relaci\u00f3n estrat\u00e9gica a largo plazo con la Fundaci\u00f3n Shell\u201d (Citado por Klein, 2015: 245).<\/p>\n\n\n\n<p>El ecosocialismo parte de una constataci\u00f3n esencial: \u201cla protecci\u00f3n de los equilibrios ecol\u00f3gicos del planeta, la preservaci\u00f3n de un medio ambiente favorable para las especies vivientes \u2013incluida la nuestra\u2013 son incompatibles con la l\u00f3gica expansiva y destructiva del sistema capitalista\u201d (L\u00f6wy, 2011: 11). As\u00ed tambi\u00e9n, tiene en cuenta que la clase trabajadora y sus organizaciones son imprescindibles para cualquier transformaci\u00f3n de la forma social vigente. Una sociedad de este tipo, seg\u00fan Joel Kovel, es aquella \u201cen la que los productores se han reunido con sus medios de producci\u00f3n en un robusto florecimiento de la democracia; y tambi\u00e9n reconocidamente ecol\u00f3gica, en la que los \u201cl\u00edmites del crecimiento\u201d son finalmente respetados y se reconoce que la naturaleza posee un valor intr\u00ednseco y no simplemente que necesita cuidado\u201d (Kovel, 2005: 24).<\/p>\n\n\n\n<p>El planteo ecosocialista se apoya en dos argumentos fundamentales: por un lado, el modo de producci\u00f3n y de consumo de los pa\u00edses desarrollados est\u00e1 fundado en una \u201cl\u00f3gica de acumulaci\u00f3n ilimitada (del capital, de las ganancias, de las mercanc\u00edas), de despilfarro de los recursos naturales, de consumo ostentoso y de destrucci\u00f3n acelerada del medio ambiente, de ninguna manera puede ser extendido al conjunto del planeta\u201d (L\u00f6wy, 2011: 30-31); por el otro, de continuar por el mismo camino, nos enfrentaremos a una cat\u00e1strofe sin precedentes que pone en riesgo las condiciones naturales para que pueda tener lugar la producci\u00f3n material de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Todo progreso alcanzado por la agricultura capitalista consiste simplemente en un avance del arte de desfalcar al trabajador, desfalcando al mismo tiempo a la tierra, lo que se progresa en los m\u00e9todos encaminados a fomentar la productividad del suelo dentro de un periodo dado representa, conjuntamente, un avance en el camino a la ruina a que se exponen las fuentes permanentes de su fecundidad. Cuanto m\u00e1s se arranca un pa\u00eds de la gran industria como el fondo sobre el que se proyecta su desarrollo, que es, por ejemplo, el caso de Estados Unidos de Am\u00e9rica, m\u00e1s r\u00e1pido es este proceso de destrucci\u00f3n. De ah\u00ed que la producci\u00f3n capitalista s\u00f3lo sepa desarrollar la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n minando al mismo tiempo las fuentes de que emana toda riqueza: la tierra y el trabajador. <\/p>\n<cite>Marx, 2014: 450<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para los ecosocialistas, al igual que para Marx, la producci\u00f3n capitalista tiene \u201cefectos devastadores sobre la cantidad y calidad de la tierra, el agua, el aire y la vida silvestre y dem\u00e1s, y en general de los ecosistemas\u201d (O\u2019Connor, 2001: 153). No se trata entonces del hombre en abstracto, por fuera de la historia, sino de \u00e9ste y su praxis; de un modo de organizar la producci\u00f3n material que en el capitalismo tiene como fin la ganancia, la obtenci\u00f3n de rendimientos econ\u00f3micos, a costa no s\u00f3lo de la naturaleza sino del hombre mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el ecosocialismo toma como base el an\u00e1lisis que el fil\u00f3sofo de Tr\u00e9veris hace sobre la g\u00e9nesis de la mercanc\u00eda y su particularidad en el capitalismo. En el primer cap\u00edtulo de su obra magna, <em>El capital<\/em>, Marx atrapa el sentido m\u00edstico de la forma moderna de producci\u00f3n y, precisamente, expone el fetichismo de la mercanc\u00eda, no como una met\u00e1fora literaria sino como la obnubilaci\u00f3n del razonamiento cuando se enfrenta al poder de las cosas elevadas al rango de mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena citar <em>in extenso <\/em>al propio Marx:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Lo que hay de misterioso en la forma mercanc\u00eda reside, por tanto, simplemente en que refleja ante los hombres el car\u00e1cter social de su propio trabajo como si se tratara del car\u00e1cter objetivo de los mismos productos del trabajo, como cualidades sociales nacidas de la naturaleza de estas mismas cosas, haciendo con ello, consiguientemente, que tambi\u00e9n la relaci\u00f3n social entre los productores y el trabajo de todos aparezca como una relaci\u00f3n entre objetos existente fuera de aqu\u00e9llos. Lo anterior es lo que hace de los productos mercanc\u00edas, objetos sensibles y suprasensibles a un tiempo, objetos sociales. Pero es necesario percatarnos que \u201cla forma mercanc\u00eda y la relaci\u00f3n del valor de los productos del trabajo en que se materializa no tienen absolutamente nada que ver con su naturaleza f\u00edsica ni con las relaciones nacidas de ellos. Es simplemente la determinada relaci\u00f3n social que media entre los mismos hombres la que reviste aqu\u00ed, para ellos, la forma fantasmag\u00f3rica de una relaci\u00f3n entre cosas. <\/p>\n<cite>Marx, 2014: 73<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Marx menciona que en el capital la relaci\u00f3n entre los productores aparece como si se tratara de una relaci\u00f3n entre objetos. La relaci\u00f3n social mercantil que se teje en el capitalismo adquiere la forma <em>fantasmag\u00f3rica<\/em> de una relaci\u00f3n entre cosas. De esta manera, los objetos adquieren vida propia separada de quien los cre\u00f3. El fetichismo consiste, entonces, en invertir la relaci\u00f3n natural entre hombres y cosas, y tambi\u00e9n, de paso, la relaci\u00f3n natural medios \/ fines. La forma social depende de esta inversi\u00f3n, pues lo m\u00e1s importante en este modo de producci\u00f3n es la mercanc\u00eda y no la necesidad natural del hombre a satisfacerse mediante un producto del trabajo. Se confunde as\u00ed el car\u00e1cter material (el objeto que sirve para satisfacer una necesidad) con la determinaci\u00f3n formal (lo que hace ser a la mercanc\u00eda, tal). Los humanos pasan a segundo t\u00e9rmino y se convierten en meros medios para que el mundo de las cosas brille con todo su esplendor en la escala de prioridades de los propios seres humanos: no se han idiotizado, sino que es la consecuencia l\u00f3gica de que las cosas son las portadoras de las ganancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Una producci\u00f3n cuyo fin es la ganancia est\u00e1 teniendo graves consecuencias no s\u00f3lo para los seres vivos con los que compartimos la bi\u00f3sfera, sino para el hombre mismo. Por ello, el ecosocialismo plantea la necesidad de subordinar el valor de cambio al valor de uso, organizando la producci\u00f3n en funci\u00f3n de las <em>necesidades reales<\/em> de los seres humanos en armon\u00eda con las exigencias de protecci\u00f3n de la naturaleza: \u201cSi deseamos restaurar el valor intr\u00ednseco de la naturaleza en este mundo lamentable, tenemos que derribar al capital y el poder de su valor de cambio, por lo cual se liberar\u00e1n los valores de uso y se abrir\u00e1n a la diferenciaci\u00f3n con el valor intr\u00ednseco\u201d (Kovel, 2005: 199).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda contradicci\u00f3n del capitalismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>James O\u2019Connor (1930-1917), economista y soci\u00f3logo estadounidense, planteaba que, aunque Marx y Engels no pueden ser considerados ecologistas, estaban conscientes del da\u00f1o que ocasiona la producci\u00f3n capitalista en la naturaleza tanto material y biol\u00f3gica, como humana. Sin embargo, para dar cuenta sobre la destrucci\u00f3n ambiental, la cual es de magnitud global, se requiere ir m\u00e1s all\u00e1 de los planteos de la teor\u00eda marxista cl\u00e1sica. Para ello, O\u2019Connor parte de la primera contradicci\u00f3n examinada por Marx para teorizar sobre la segunda. La primera contradicci\u00f3n es interna y se concentra en el poder pol\u00edtico y social del capital sobre el trabajo. Esta contradicci\u00f3n se deriva del hecho de que la producci\u00f3n de mercanc\u00edas es, al mismo tiempo, producci\u00f3n de plusvalor, es decir, explotaci\u00f3n mercantil capitalista de la fuerza de trabajo. Se trata, pues, de un enfoque marxista cl\u00e1sico, el cual se concentra en la valorizaci\u00f3n del capital dejando de lado el valor de uso (O\u2019Connor, 2001). La segunda contradicci\u00f3n es externa al capital y se da entre las fuerzas productivas y las condiciones de posibilidad de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tres condiciones de producci\u00f3n son la \u201cfuerza de trabajo\u201d definida como las \u201ccondiciones personales de producci\u00f3n\u201d; \u201clas condiciones comunales, generales, de la producci\u00f3n social\u201d y las \u201ccondiciones f\u00edsicas externas\u201d, o elementos naturales que intervienen en el capital constante y variable (O\u2019Connor, 2001). Refiri\u00e9ndose no al trabajo sino a la fuerza de trabajo, para el soci\u00f3logo estadounidense se trata, en los t\u00e9rminos de Polanyi, de una mercanc\u00eda falsa o ficticia,<sup>6<\/sup> porque \u201cno es producida ni reproducida para su venta en el mercado\u201d (O\u00b4Connor, 2001: 176). La fuerza de trabajo, menciona, no se puede aislar de sus propietarios ni tampoco puede circular libremente en el mercado. Seg\u00fan \u00e9l, la fuerza de trabajo no se produce ni se reproduce bajo las leyes del valor, por lo tanto, no puede explicarse en los t\u00e9rminos de su valor de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">6 Resulta interesante pensar en las condiciones que hacen posible la producci\u00f3n; sin embargo, es de llamar la atenci\u00f3n que O\u2019Connor recupere de Polanyi el planteo de \u201cmercanc\u00edas ficticias\u201d, pues de hecho, podr\u00edamos decir que todas las mercanc\u00edas son ficticias tomando en cuenta que, como ya lo hab\u00eda tratado Marx, el valor de cambio, que es lo que le imprime la cualidad de mercanc\u00eda a un objeto, alude a una abstracci\u00f3n que, por tanto, s\u00f3lo existe en el pensamiento, pero que tiene implicaciones en la vida real de los seres humanos, de ah\u00ed que Alfred Sohn-Rethel la denomine \u201cabstracci\u00f3n real\u201d (Sohn-Rethel, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda condici\u00f3n de la producci\u00f3n, \u201ccondiciones comunales y generales de la producci\u00f3n social\u201d, se refiere a la infraestructura urbana f\u00edsica y social, al espacio y al capital comunitario se considera mercanc\u00eda ficticia, porque, al igual que la fuerza de trabajo, \u201cno son producidas y reproducidas para su renta en el mercado\u201d (O\u2019Connor, 2001: 178). Asimismo, tal como la fuerza de trabajo, las \u201ccondiciones comunales y generales\u201d no tienen valor de cambio: \u201cproporcionar transporte y comunicaciones p\u00fablicas no es algo que est\u00e9 directamente gobernado por las fuerzas del mercado o por la ley del valor\u201d (O\u2019Connor, 2001: 178).<\/p>\n\n\n\n<p>En la recuperaci\u00f3n que hace O\u2019Connor sobre las condiciones de la producci\u00f3n de Marx, menciona que la tercera y \u00faltima la denomin\u00f3, con base en el segundo tomo de <em>El capital<\/em>, \u201ccondiciones f\u00edsicas externas\u201d a las que llam\u00f3 en <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda <\/em>\u201ccondiciones naturales\u201d (O\u2019Connor, 2001). \u201cLas condiciones f\u00edsicas externas corresponden a dos grandes clases econ\u00f3micas, 1) riqueza natural de medios de subsistencia [\u2026] 2) riqueza natural de instrumentos de trabajo\u201d (O\u2019Connor, 2001: 178). En otro lado, menciona el soci\u00f3logo estadounidense, Marx se refiere a la contribuci\u00f3n que hace la naturaleza a la producci\u00f3n f\u00edsica sin tomar en cuenta el tiempo de trabajo aplicado a la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo a Polanyi, O\u2019Connor plantea que, del mismo modo que la fuerza de trabajo y las condiciones comunales y generales de la producci\u00f3n, el mercado mercantil capitalista trata a las condiciones externas o naturales como mercanc\u00edas ficticias. Dice el autor: \u201cpor mucho capital que se aplique al suelo, los mantos acu\u00e1ticos, las costas y los dep\u00f3sitos minerales, \u00e9stos son producidos por Dios, que no los hizo para su venta en el mercado mundial.<br>Por consiguiente, al igual que las condiciones personales y generales, las condiciones externas no tienen valor de cambio en sentido estricto\u201d (O\u2019Connor, 2001: 179).<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien Marx identific\u00f3 las tres condiciones de la producci\u00f3n, no teoriz\u00f3 de forma sistem\u00e1tica sobre ellas (O\u2019Connor, 2001). Podemos decir que, al igual que con el tema de la ecolog\u00eda, se encuentran meramente atisbos. \u201cLas observaciones dispersas sobre las \u2018condiciones f\u00edsicas externas\u2019 pueden equivaler a una teor\u00eda de que la escasez de materias primas tiene el efecto de incrementar la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, reduciendo as\u00ed la tasa de utilidad, pero la mayor parte de la atenci\u00f3n de Marx en la \u2018tierra\u2019 se concentraba en la teor\u00eda de la renta de la misma\u201d (O\u2019Connor, 2001: 180).<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, O\u2019Connor trata te\u00f3ricamente las condiciones de la producci\u00f3n. Al respecto menciona que \u201cel punto de partida te\u00f3rico es la observaci\u00f3n de que las condiciones de producci\u00f3n no son s\u00f3lo fuerzas productivas sino tambi\u00e9n relaciones de producci\u00f3n. Son producidas y reproducidas (o se les hace accesibles) dentro de las relaciones definidas de propiedad, legales y sociales, que pueden ser compatibles o no con la reproducci\u00f3n de estas condiciones definidas como fuerzas productivas\u201d (O\u2019Connor, 2001: 181). Este planteamiento es, para el autor, sumamente importante porque si se pone en riesgo alguna de las condiciones de la producci\u00f3n, sobre todo, pensando en la \u201ccondici\u00f3n natural\u201d, se compromete, al mismo tiempo, la reproducci\u00f3n del capital, la cual puede adoptar la forma de crisis econ\u00f3mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis es que la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de las condiciones de la producci\u00f3n no est\u00e1n reguladas por el mercado sino por el Estado, \u201cm\u00e1s espec\u00edficamente, las tres condiciones de producci\u00f3n se producen y reproducen dentro de ciertas relaciones sociales, es decir, son producidas y\/o reguladas por el Estado\u201d (O\u2019Connor, 2001: 186). Adem\u00e1s, O\u2019Connor menciona que, a los conflictos que se dan entre capitales dentro del estado, debemos sumar los variados y complejos conflictos dentro de la sociedad civil: los distintos movimientos sociales. En t\u00e9rminos de Polanyi, menciona, los nuevos movimientos sociales<sup>7<\/sup> pueden definirse como la \u201csociedad\u201d que lucha para evitar que las condiciones de producci\u00f3n se conviertan en mercanc\u00eda\u201d. O bien, contin\u00faa, pueden definirse como la \u201csociedad\u201d que lucha contra las formas espec\u00edficas en que el capitalismo reestructura las condiciones de producci\u00f3n transformadas en mercanc\u00edas (O\u2019Connor, 2001: 358). Considero que una de las razones por las cuales O\u2019Connor retoma a Polanyi para teorizar las condiciones de producci\u00f3n expuestas de manera marginal por Marx, es porque piensa que los cambios no parciales sino estructurales pueden ser promovidos por los nuevos movimientos sociales, tales como el que encabeza el ecosocialismo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">7 Los nuevos movimientos sociales, considerados por el autor como los agentes de la transformaci\u00f3n social, escogen una de tres estrategias: la primera rechaza al Estado y brega por constituir comunidades locales; la segunda busca reformar el Estado democr\u00e1tico liberal; en tanto que la tercera, pretende democratizar el Estado. O\u2019Connor se decanta por la tercera. Su planteo no pretende abolir al Estado sino m\u00e1s bien que el Estado sea democr\u00e1tico, as\u00ed como tambi\u00e9n, propone eliminar la distinci\u00f3n entre trabajo intelectual y manual (O\u2019Connor, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Propuesta \u00e9tico-pol\u00edtica del ecosocialismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La forma social vigente se despliega y manifiesta como mundo. De hecho, es la primera vez que en la historia de la humanidad que la manera de organizar la vida en com\u00fan abarca pr\u00e1cticamente todo el planeta. No existe espacio alguno que no hable el lenguaje del capital y ello incluye no s\u00f3lo los distintos \u00e1mbitos en los que se desenvuelven los seres humanos, sino cualquier manifestaci\u00f3n de vida en la Tierra, desde la m\u00e1s simple hasta la m\u00e1s compleja. El capital, sustentado en la explotaci\u00f3n sin miramientos de la fuerza de trabajo, ha implicado tambi\u00e9n la expoliaci\u00f3n de la naturaleza, a trav\u00e9s del uso y abuso de las fuerzas productivas. Al perseguir la ganancia a toda costa, no importa si tiene que subsumir en su l\u00f3gica a los seres vivos, incluido obviamente el ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de todas las organizaciones humanas que le anteceden al capitalismo, el capital implica la escisi\u00f3n entre lo formal del valor del cambio y lo material del valor de uso, en la que el segundo queda subsumido en el primero; es decir, la utilidad de un objeto queda supeditada a una abstracci\u00f3n que tiene implicaciones en la vida real, concreta, material, de los seres humanos; lo que quiere decir que la red de relaciones que establecen los hombres \u2013y de \u00e9stos con la naturaleza\u2013 adquiere la forma de mercanc\u00eda, es decir, adquiere un precio. Por ello, el ecosocialismo plantea que, de entrada, el valor de cambio debe estar supeditado al valor de uso, la utilidad de un objeto por encima de su mercantilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al rechazar el productivismo, dice L\u00f6wy, Marx insist\u00eda en dar la prioridad al ser de los individuos \u2013la plena realizaci\u00f3n de sus potencialidades humanas\u2013, y no al tener, a la posesi\u00f3n de bienes\u201d (L\u00f6wy, 2011: 89). Entre las necesidades sociales m\u00e1s apremiantes se encuentran el tiempo libre, la reducci\u00f3n de la jornada laboral, la creaci\u00f3n art\u00edstica, el amor, entre otras. Sin embargo, no encontramos una que hoy es acuciante y, seg\u00fan L\u00f6wy, Marx no la tom\u00f3 en cuenta m\u00e1s que en pasajes aislados, y es la necesidad de proteger el medioambiente natural y todo lo que de ah\u00ed se deriva.<\/p>\n\n\n\n<p>Dadas las condiciones actuales de agotamiento de las materias primas energ\u00e9ticas, de extinci\u00f3n de las especies, de la escasez del agua, de enfermedades de origen zoon\u00f3tico cada vez m\u00e1s recurrentes, de la ampliaci\u00f3n de la huella ecol\u00f3gica, de la extensi\u00f3n de la deforestaci\u00f3n, del calentamiento global y el cambio clim\u00e1tico, todo ello como resultado de la forma social mercantil capitalista, el primer punto a considerar es que se requiere de una <em>\u00e9tica social<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si partimos de la idea de que la producci\u00f3n mercantil capitalista es el proceso hist\u00f3rico de escisi\u00f3n entre el producto y los medios de producci\u00f3n, la <em>\u00e9tica social<\/em> del ecosocialismo plantea, de entrada, un cambio de civilizaci\u00f3n que implique \u201cla reapropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de las relaciones sociales\u201d (Le Quang, 2018: 25). Dicha reapropiaci\u00f3n contempla una forma distinta de organizar la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de tareas y bienes que han de ser consumidos socialmente, cuyo imperativo no sea la acumulaci\u00f3n de ganancias, sino una producci\u00f3n encaminada a satisfacer las <em>necesidades reales<\/em> de los seres humanos, respetando siempre los ciclos naturales de la tierra. La transformaci\u00f3n de las relaciones sociales transita \u201cdel <em>trabajo muerto<\/em>, simbolizado por la mecanizaci\u00f3n de m\u00faltiples sectores, como la agricultura, a un <em>trabajo vivo<\/em> que permita crear empleos y humanizar las relaciones del trabajo\u201d (Le Quang, 2018: 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que la reorganizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y del consumo estar\u00edan supeditadas a las <em>necesidades reales<\/em> de la poblaci\u00f3n y tambi\u00e9n de la protecci\u00f3n del medioambiente, se requiere distinguir entre una necesidad aut\u00e9ntica de una falsa. La manera en la que L\u00f6wy considera que se puede hacer esta distinci\u00f3n es suprimiendo la publicidad, y si despu\u00e9s de hacerlo persiste la necesidad de tal o cual objeto, entonces tenemos una necesidad aut\u00e9ntica. En una sociedad ecosocialista s\u00f3lo objetos realmente necesarios tendr\u00e1n lugar en la producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo, todo lo dem\u00e1s dejar\u00eda de producirse por bien de la humanidad y de la naturaleza (L\u00f6wy, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, es claro que el modo actual de producci\u00f3n y de consumo, generador de desigualdades y de degradaci\u00f3n del medio natural, tiene que modificarse. De ah\u00ed que la \u00e9tica del proyecto ecosocialista considere tambi\u00e9n que tiene que ser <em>igualitaria <\/em>y <em>democr\u00e1tica<\/em>. La primera \u201capunta a una redistribuci\u00f3n planetaria de la riqueza y a un desarrollo en com\u00fan de los recursos, gracias a un nuevo paradigma productivo\u201d (L\u00f6wy, 2011: 91). El lema es \u201ca cada uno seg\u00fan sus necesidades\u201d. La segunda hace alusi\u00f3n a que las decisiones tanto econ\u00f3micas como aquellas que ata\u00f1en a lo que ha de producirse, sean tomadas por los ciudadanos despu\u00e9s de un debate democr\u00e1tico y pluralista. La idea fundamental es que no se deje el futuro de nuestra especie y de las especies con las que compartimos la bi\u00f3sfera, en una oligarqu\u00eda de capitalistas, o bien, de tecn\u00f3cratas.<\/p>\n\n\n\n<p>El ecosocialismo contempla una <em>\u00e9tica radical<\/em>. La palabra <em>radical<\/em> alude a su significado etimol\u00f3gico \u201cra\u00edz\u201d. Para los ecosocialistas, las medidas que han tomado hasta ahora para por lo menos frenar el desastre ecol\u00f3gico en el que nos encontramos, han sido insuficientes. Por ello, se requiere ir a la <em>ra\u00edz<\/em> del problema, de lo que est\u00e1 ocasionando la crisis ecosocial de nuestros tiempos, y esto nos remite evidentemente al sistema social vigente; es decir, al capital. Por lo tanto, es menester modificar <em>radicalmente<\/em> las relaciones sociales de producci\u00f3n y las fuerzas productivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el ecosocialismo es una <em>\u00e9tica responsable<\/em>, que no s\u00f3lo contempla lo que plante\u00f3 Hans Jonas en <em>El principio de la responsabilidad<\/em> sobre la amenaza que implica la destrucci\u00f3n del medioambiente para las generaciones futuras, sino que para los ecosocialistas se trata de una crisis ecol\u00f3gica que est\u00e1 poniendo en riesgo nuestra propia vida (L\u00f6wy, 2011). Asumir el principio de responsabilidad es un imperativo \u00e9tico que debe asumirse aqu\u00ed y ahora por las generaciones futuras, pero tambi\u00e9n por nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las grandes preocupaciones de nuestra \u00e9poca es la cat\u00e1strofe ambiental. Por primera vez en la historia de la humanidad est\u00e1n comprometidas las condiciones naturales de producci\u00f3n no s\u00f3lo como resultado de fen\u00f3menos naturales, sino sobre todo, por la forma social vigente cuyo <em>telos<\/em> es la acumulaci\u00f3n de capital sin ning\u00fan miramiento por las consecuencias, tanto naturales como humanas, que pudiera tener.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad del sistema econ\u00f3mico es que una abstracci\u00f3n domina la vida de los sujetos: tanto la mercanc\u00eda como el dinero y, por supuesto, su s\u00edntesis en el capital, son formas sociales cuya realidad depende del pensamiento. Este es el resultado l\u00f3gico de que los productos del trabajo se intercambian no en funci\u00f3n de las necesidades que han de satisfacer sino en funci\u00f3n del \u201cvalor intr\u00ednseco\u201d que poseen; he aqu\u00ed el supuesto que hace funcionar a todo el sistema social capitalista. No es el valor de uso sino el valor de cambio el que hace posible que un hombre se haga de sus medios de vida a trav\u00e9s de una transacci\u00f3n donde \u00e9l da dinero y recibe el producto correspondiente bajo la forma mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Una producci\u00f3n estructurada con base en el valor que se autovaloriza, es decir, que se incrementa y acumula, est\u00e1 teniendo consecuencias no s\u00f3lo en la vida de los animales silvestres a los que se deja sin h\u00e1bitat y a los que ha incorporado en las cadenas comerciales, sino tambi\u00e9n, como ya lo vivimos durante la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2, en la salud de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed la necesidad de recuperar posiciones y pr\u00e1cticas \u00e9tico-pol\u00edticas que desmitifiquen el proceso de destrucci\u00f3n que implica el capital en su despliegue. El ecosocialismo es, sin duda, una propuesta que puede fungir como idea regulativa de la raz\u00f3n pr\u00e1ctico-pol\u00edtica, pues es de las pocas que realmente plantean que, de seguir bajo la l\u00f3gica del valor de cambio, no s\u00f3lo se comprometen las condiciones naturales de producci\u00f3n sino, con ellas, la propia supervivencia humana. De ah\u00ed su relevancia.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00c1valos Tenorio, G. y Hirsch, J. (2007) <em>La pol\u00edtica del capital<\/em>. M\u00e9xico: Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00c1valos Tenorio, G. (2015) <em>La estatalidad en transformaci\u00f3n<\/em>. M\u00e9xico: Editorial \u00cdtaca\/Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Bosquet, M. (1975) \u201cSi se permite a los grandes monopolios \u2018recuperarla\u2019 para s\u00ed, la lucha contra la contaminaci\u00f3n puede conducir al despotismo\u201d en <em>Ecolog\u00eda y revoluci\u00f3n<\/em>. Argentina: Ediciones Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Brand, U. y Wissen, M. (2021) <em>Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecol\u00f3gica del capitalismo<\/em>. Argentina: Editorial Tinta lim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Capra, F. (1998) <em>La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos<\/em>. Espa\u00f1a: Editorial Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Carson, R. (2017) <em>Primavera silenciosa<\/em>. M\u00e9xico: Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Dachary, A.C. y S. M. Arnaiz Burne (2014). <em>Ecologismo \u00bfla tragedia \u201cfracasada\u201d del capitalismo?<\/em> Argentina: Editorial Biblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Fitzgerald, A. J. (2010) \u201cA Social History of the Slaughterhouse: From Inception to Contemporary Implications\u201d en <em>Human Ecology Review<\/em>, Vol. 17, N\u00fam. 1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Harvey, D. (2004) <em>La condici\u00f3n de la posmodernidad. Investigaciones sobre los or\u00edgenes del cambio cultural<\/em>. Argentina: Amorrortu editores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Hobsbawm, E. (2014) <em>Historia del siglo XX<\/em>. M\u00e9xico: Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Jonas, H. (1995) <em>El principio de responsabilidad. Ensayo de una \u00e9tica para la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/em>. Espa\u00f1a: Editorial Herder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Le Quang, M. (2018) \u201cEl ecosocialismo como alternativa pol\u00edtica, social y ecol\u00f3gica al capitalismo\u201d en <em>Viento Sur<\/em>, N\u00fam. 159, agosto, Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Lovelock, J. (2007). <em>La venganza de la Tierra. La teor\u00eda de Gaia y el futuro de la humanidad<\/em>, Espa\u00f1a: Editorial Planeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">L\u00f6wy, M. (2011) <em>Ecosocialismo. La alternativa a la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica capitalista<\/em>. Argentina: Ediciones Herramienta\/Editorial El Colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Klein, N. (2015), <em>Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima<\/em>. M\u00e9xico: Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Kovel, J. (2005) <em>El enemigo de la naturaleza. El fin del capitalismo o el fin del mundo<\/em>. Argentina: Asociaci\u00f3n Civil Tesis 11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">O\u2019Connor, J. (2001) <em>Causas naturales. Ensayos de marxismo ecol\u00f3gico<\/em>. M\u00e9xico: Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">OXFAM (2020) <em>El 1% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n emite m\u00e1s del doble de carbono que la mitad m\u00e1s pobre de la humanidad<\/em>. Dispobible en: https:\/\/www.oxfam.org\/es\/notas-prensa\/el-1-mas-rico-de-la-poblacion-emite-mas-del-doble-de-carbono-que-la-mitad-mas-pobre-de (consulta, 20 de noviembre de 2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Paterson, Ch. (2009), <em>\u00bfPor qu\u00e9 maltratamos tanto a los animales? Un modelo para la masacre de personas en los campos de exterminio nazis<\/em>. Espa\u00f1a: Editorial Milenio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Marcuse, H. (1975) \u201cLa lucha por la extensi\u00f3n del mundo de la belleza, de la no-violencia, de la calma, es una lucha pol\u00edtica\u201d, en <em>Ecolog\u00eda y revoluci\u00f3n<\/em>, Ediciones Nueva Visi\u00f3n, Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Marx, K. (2014) <em>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Real Academia Espa\u00f1ola (1994) <em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola<\/em>. Espa\u00f1a: Talleres Gr\u00e1ficos Pe\u00f1alara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Schmid, W. (2008) <em>El arte de vivir ecol\u00f3gico. Lo que cada uno puede hacer por la vida en el planeta<\/em>. Espa\u00f1a: Editorial Pre-Textos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Sohn-Rethel, A. (2001) <em>Trabajo manual y trabajo intelectual. Una revoluci\u00f3n en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda marxista. Un primer esbozo para una teor\u00eda materialista del conocimiento<\/em>.Colombia: Editorial El Viejo Topo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Lymbery, Ph. (2017) <em>La carne que comemos. El verdadero coste de la ganader\u00eda industrial<\/em>. Espa\u00f1a: Alianza editorial.<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El prop\u00f3sito de este escrito consiste en revisar la argumentaci\u00f3n del ecosocialismo y su fortaleza frente a ideolog\u00edas posmodernas que encubren de forma fetichista el fundamento real de la cat\u00e1strofe ambiental. Su hip\u00f3tesis sostiene que el desastre ecol\u00f3gico actual no proviene del hombre en abstracto, sino de la forma social vigente. El ecosocialismo plantea un nuevo modo de relacionarse entre seres humanos y naturaleza, de una forma no hegem\u00f3nica.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4399,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,399],"tags":[441,439,440,442,304,91],"class_list":["post-4222","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-44","tag-capitalismo","tag-desastre-ecologico","tag-ecologia","tag-ecosocialismo","tag-marxismo","tag-veredas-revista"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4222","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4222"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4514,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4222\/revisions\/4514"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}