{"id":4317,"date":"2023-06-29T22:23:50","date_gmt":"2023-06-29T22:23:50","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4317"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"la-precarizacion-del-trabajo-femenino-y-la-produccion-de-contenido-erotico-a-traves-de-plataformas-virtuales-como-actividad-economica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2023\/06\/29\/la-precarizacion-del-trabajo-femenino-y-la-produccion-de-contenido-erotico-a-traves-de-plataformas-virtuales-como-actividad-economica\/","title":{"rendered":"La precarizaci\u00f3n del trabajo femenino y la producci\u00f3n de contenido er\u00f3tico a trav\u00e9s de plataformas virtuales como actividad econ\u00f3mica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Andrea Reyes Flores<\/strong> \/ Soci\u00f3loga por la Facultad de Estudios Superiores Arag\u00f3n, UNAM. Asistente de investigaci\u00f3n en el Centro de Estudios Sociol\u00f3gicos de El Colegio de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-6dff3906 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/724\/687\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Descargar PDF<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"480\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240422-000941.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4943\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240422-000941.jpg 720w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240422-000941-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jumpstory<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En este art\u00edculo se aborda la precarizaci\u00f3n del trabajo femenino, reflejo de la hist\u00f3rica divisi\u00f3n sexual del trabajo y su consecuencia en la producci\u00f3n de contenido er\u00f3tico a trav\u00e9s de plataformas virtuales como actividad econ\u00f3mica, particularmente en la plataforma <\/em>Onlyfans<em>, ante el impacto de la crisis que desat\u00f3 la pandemia mundial por la Covid-19. El objetivo es comprender c\u00f3mo ciertas din\u00e1micas y pr\u00e1cticas que entrelazan lo er\u00f3tico-sexual con el dinero, han propiciado el desarrollo de t\u00e1cticas y  l\u00edmites simb\u00f3licos que van m\u00e1s all\u00e1 de una l\u00f3gica economicista.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente, la situaci\u00f3n de desventaja de las mujeres respecto a los hombres ha tenido lugar y se ha manifestado en los m\u00e1s amplios y diversos \u00e1mbitos de la vida social, entre ellos, el econ\u00f3mico. Tal desigualdad se ve reflejada en la divisi\u00f3n sexual del trabajo, la cual ha venido perpetuando jerarqu\u00edas en donde a la mujer se le atribuye la responsabilidad del trabajo dom\u00e9stico y de cuidado no remunerados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicha forma de exclusi\u00f3n laboral hacia las mujeres se vuelve altamente relevante al considerar el sistema capitalista imperante. Es importante considerar que toda sociedad, para su perpetuaci\u00f3n, requiere reproducir dos elementos b\u00e1sicos: la especie, por una parte y los bienes materiales para su subsistencia, por otra. Estos subsistemas se articulan entre s\u00ed estableciendo una interdependencia de la cual depende la existencia de ambos, as\u00ed como la propia existencia de la sociedad. De este modo, para la reproducci\u00f3n del sistema se requiere la reproducci\u00f3n de bienes de consumo y de producci\u00f3n, de la fuerza de trabajo y de las relaciones de producci\u00f3n (Carrasco, 1992). En este sentido, son los hombres y las mujeres los que como agentes productores y reproductores, aseguran la continuidad del trabajo y la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1alada divisi\u00f3n sexual del trabajo no ser\u00eda tan significativa para las mujeres si no viniera fuertemente acompa\u00f1ada de una valoraci\u00f3n diferencial y fuertes repercusiones en sus condiciones de vida (G\u00f3mez, 2001). En ese sentido, la ruptura epistemol\u00f3gica del concepto de trabajo que tuvo lugar en las ciencias sociales a finales de la d\u00e9cada de los 80 del siglo XX supuso abrir nuevas posibilidades de an\u00e1lisis sobre un objeto de estudio in\u00e9dito hasta ese momento: el trabajo de la mujer. La discusi\u00f3n sobre la inserci\u00f3n de las mujeres al mercado laboral as\u00ed como sus efectos en la econom\u00eda, tiene ya varios decenios.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>1 <\/sup>Para mayor profundizaci\u00f3n acerca de puntos de apertura y consecuentes discusiones al respecto, v\u00e9ase, entre otros: Carrasco (1992), Rubery (1978), Humphries y Rubery (1984), Bener\u00eda (1983), Kenrick (1981) y\u00a0 Beechey (1988).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El g\u00e9nero como categor\u00eda de an\u00e1lisis se volvi\u00f3 parte constitutiva en la pr\u00e1ctica dentro del espacio laboral de las mujeres, cuya visi\u00f3n vino acompa\u00f1ada de una revisi\u00f3n te\u00f3rico-conceptual que conllev\u00f3 una serie de relaciones entre el g\u00e9nero, el ejercicio de poder y la estructura capitalista. Como consecuencia del condicionamiento de g\u00e9nero emergi\u00f3 una enorme segregaci\u00f3n ocupacional, la cual es uno de los aspectos que ha contribuido a la discriminaci\u00f3n salarial en las mujeres por d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunado a lo anterior, la enorme crisis laboral y econ\u00f3mica que desat\u00f3 el confinamiento por la pandemia mundial del Covid-19 llev\u00f3 a muchas mujeres a buscar alternativas que les retribuyeran econ\u00f3micamente. En ese contexto, las denominadas Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n y Comunicaci\u00f3n (TIC\u2019s) fungieron como herramientas indispensables y como \u00f3rganos de publicidad para la venta y promoci\u00f3n de diversos productos como ropa, accesorios, cosm\u00e9ticos y particularmente sobrevino la venta de contenido er\u00f3tico, como fotograf\u00edas o videos a trav\u00e9s de plataformas virtuales. As\u00ed, la omnipresencia de internet modific\u00f3 la din\u00e1mica, pero no cambi\u00f3 el fondo del problema: el condicionamiento de g\u00e9nero como generador de desigualdades (Flores y Ju\u00e1rez, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el presente escrito, se pretende poner de manifiesto la desigualdad hist\u00f3rica de g\u00e9nero y el recrudecimiento econ\u00f3mico que desencaden\u00f3 la crisis pand\u00e9mica acentuando la dedicaci\u00f3n de las mujeres a actividades no reconocidas \u2013contabilizadas legalmente como productivas\u2013, intersectando el papel de las mujeres y las pr\u00e1cticas con implicaciones er\u00f3tico-sexuales en modalidades nuevas que abarcan las TIC\u2019s como actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, se busca comprender c\u00f3mo ciertas din\u00e1micas y pr\u00e1cticas que entrelazan lo er\u00f3tico-sexual con la remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica han propiciado el desarrollo de t\u00e1cticas y l\u00edmites simb\u00f3licos respecto al cuerpo femenino, yendo m\u00e1s all\u00e1 de una l\u00f3gica economicista. Una parcela de realidad social que en los \u00faltimos tiempos contin\u00faa quiz\u00e1 a\u00fan poco explorada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Las mujeres y su inserci\u00f3n en el mercado laboral.<br>Un breve recorrido hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El establecimiento de la divisi\u00f3n sexual del trabajo es resultado de la intersecci\u00f3n entre el patriarcado y el capitalismo. El patriarcado es la perspectiva androc\u00e9ntrica que subsume a las mujeres frente a los hombres, debido a un orden y que es definido como: \u201c<em>un sistema de organizaci\u00f3n de las relaciones sociales basado en la existencia de g\u00e9neros construidos ideol\u00f3gica, pol\u00edtica, social y culturalmente, cuya especificidad est\u00e1 en que el hombre (los hombres) conforman el paradigma central<\/em>\u201d (Lagarde, 1996: 85). Esto hist\u00f3ricamente ha significado la sobrevaloraci\u00f3n de los hombres e inferiorizaci\u00f3n de las mujeres, haci\u00e9ndose operar as\u00ed una estructura asim\u00e9trica, la cual asigna a los g\u00e9neros espacios, poderes, recursos, derechos y posibilidades vitales de manera diferenciada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00f3mez (2001) se\u00f1ala que la estructura patriarcal al interactuar con la organizaci\u00f3n capitalista de la industria coadyuv\u00f3 a fomentar la subordinaci\u00f3n de las mujeres, pues los hombres aumentaron su control sobre la tecnolog\u00eda, la producci\u00f3n y la comercializaci\u00f3n, y se excluy\u00f3 a gran parte de las mujeres de la industria, la educaci\u00f3n y la organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Adem\u00e1s, la autora se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los varones actuaron para fomentar la segregaci\u00f3n de empleos dentro del mercado de trabajo, utilizando las asociaciones gremiales y fortaleciendo la atribuci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico a las mujeres. Sin embargo, no se prescind\u00eda de ellas totalmente, sino que se recurr\u00eda a las mujeres de forma intermitente: en sectores concretos y en \u00e9pocas de grandes convulsiones b\u00e9licas se reclamaba a la fuerza de trabajo femenina justific\u00e1ndola y reforz\u00e1ndola. En los momentos de paz se volv\u00eda a relegar a las mujeres al \u00e1mbito reproductivo, empleando para ello estrategias de subordinaci\u00f3n y dependencia.<\/p>\n<cite>G\u00f3mez, 2001: 125<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal din\u00e1mica afect\u00f3 y sigue afectando de diversas maneras a las mujeres acorde a su estrato socioecon\u00f3mico. Las mujeres pertenecientes a los estratos m\u00e1s bajos fueron incorporadas masivamente al trabajo industrial: f\u00e1bricas textiles, minas y talleres. Por su parte, las mujeres burguesas quedaron subsumidas al hogar, esto representaba un s\u00edmbolo de estatus para el var\u00f3n (G\u00f3mez, 2001; Torns, 2008). De este modo, las mujeres que asumieron la corriente marxista fueron las primeras en subrayar la importancia de la divisi\u00f3n sexual del trabajo extra dom\u00e9stico (segregaci\u00f3n ocupacional) como mecanismo de reproducci\u00f3n de la desigualdad econ\u00f3mica entre hombres y mujeres, y en reconocer el trabajo dom\u00e9stico.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">2 Se puso de manifiesto la relaci\u00f3n capitalista entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n; es decir, el v\u00ednculo esencial que representa el trabajo dom\u00e9stico entre la esfera de producci\u00f3n material y la esfera de reproducci\u00f3n humana, el cual permitir\u00eda reproducir mercanc\u00edas no directamente consumibles, pagar salarios m\u00e1s bajos, etc. En definitiva, se comenz\u00f3 a visibilizar que el trabajo dom\u00e9stico representa una condici\u00f3n de posibilidad para la reproducci\u00f3n del sistema en su conjunto (Carrasco, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la intervenci\u00f3n de la mirada feminista el concepto de trabajo dejar\u00eda de identificarse exclusivamente con la producci\u00f3n asalariada, para aplicarse tambi\u00e9n al trabajo no remunerado. Ya que, aunque la forma salarial sea la fuente m\u00e1s com\u00fan e importante de renta, no es menos cierto que las sociedades occidentales entonces y actualmente, se valen para su funcionamiento de una serie de trabajos o producciones precarias o \u201cinformales\u201d cuya caracter\u00edstica fundamental es su invisibilidad. Al respecto Carrasco se refiere a ellos como:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Producciones \u201cinformales\u201d (que de facto se corresponden con la producci\u00f3n que no aparece incluida en el PNB) o \u201ceconom\u00eda complementaria\u201d como se ha denominado en tono <em>sui generis<\/em>, son la econom\u00eda sumergida, algunas econom\u00edas familiares de subsistencia, el trabajo dom\u00e9stico y el trabajo voluntario (\u2026) los m\u00e1s relevantes por su magnitud y contribuci\u00f3n a la reproducci\u00f3n global de sistema son la econom\u00eda sumergida y el trabajo dom\u00e9stico.<\/p>\n<cite>1992: 98<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas producciones se diferencian por la forma de remuneraci\u00f3n (dineraria o en bienes), el tipo de actividades a considerar como trabajo, producci\u00f3n para el exterior o para el autoconsumo. No obstante, interesa destacar que la econom\u00eda sumergida por tener car\u00e1cter de ilegal es por definici\u00f3n una econom\u00eda oculta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial en los pa\u00edses m\u00e1s industrializados y a partir de los a\u00f1os setenta en la regi\u00f3n latinoamericana, la participaci\u00f3n de las mujeres en la fuerza de trabajo se increment\u00f3 significativamente. La acelerada incorporaci\u00f3n de las mujeres al trabajo extradom\u00e9stico y su incremento en la matr\u00edcula universitaria constituyeron cambios sociales importantes, tanto en la econom\u00eda como en la conformaci\u00f3n de un nuevo perfil de la divisi\u00f3n sexual del trabajo (Pedrero, 2004; Zabludovsky, 2007).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, la d\u00e9cada de los a\u00f1os 80 del siglo XX supuso la aparici\u00f3n de un concepto de trabajo m\u00e1s amplio que aquel que lo convert\u00eda exclusivamente en sin\u00f3nimo de actividad laboral o empleo. Al registrarse una creciente internacionalizaci\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo, se introdujeron nuevas tecnolog\u00edas a gran escala y las econom\u00edas experimentaron una considerable desindustrializaci\u00f3n, que vino acompa\u00f1ada por el desarrollo de una econom\u00eda informacional global.<sup>3<\/sup> Sin embargo, a\u00fan en la actualidad la incorporaci\u00f3n de mujeres sigue siendo en sectores considerados tradicionalmente femeninos, y\/o en sectores no estructurados y se realiza en condiciones de desprotecci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>3<\/sup>A finales de los a\u00f1os sesenta y mediados los setenta, la revoluci\u00f3n de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n, la crisis econ\u00f3mica y el florecimiento de movimientos sociales y culturales crearon una nueva estructura social dominante, la sociedad red; una nueva econom\u00eda, la econom\u00eda informacional global; y una nueva cultura, la cultura de la virtualidad real (Castells, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, las expectativas de la educaci\u00f3n formal y no formal en torno a los distintos patrones de \u00e9xito en hombres y mujeres en ciertos contextos, contin\u00faan influyendo en la distribuci\u00f3n de los cargos de autoridad y liderazgo, pues \u00e9stos siguen siendo el prototipo masculino, lo que provoca altos costos en el desarrollo de las mujeres. En palabras de Zabludovsky:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026) no es dif\u00edcil suponer que sean las propias mujeres quienes \u2013consciente o inconscientemente, como producto de una decisi\u00f3n racional o de la propia construcci\u00f3n de su subjetividad\u2013 consideren que estos puestos no constituyen una opci\u00f3n para ellas y por lo tanto opten por otras alternativas de trabajo consideradas \u201cm\u00e1s femeninas\u201d y limiten sus aspiraciones (\u2026)<\/p>\n<cite>2007: 33<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, como consecuencia de las ocupaciones asignadas en funci\u00f3n del g\u00e9nero, se asume que ellas son menos ambiciosas y se encuentran menos motivadas y comprometidas, sin cuestionarse hasta qu\u00e9 punto estas actitudes se deben a una enorme diferencia en las oportunidades que se abren para los distintos g\u00e9neros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan hoy, las oportunidades laborales se encuentran basadas en falsas concepciones y prejuicios que muestran que las actitudes profundas no han cambiado y que en la carrera y desarrollo de las mujeres se siguen presentando m\u00faltiples obst\u00e1culos (Zabludovsky, 2007; Aguirre, 2003). Sumado a ello, tambi\u00e9n se ha observado que la inclusi\u00f3n de las mujeres en la ciudadan\u00eda no se ha correspondido con la posesi\u00f3n de los beneficios vinculados al derecho al trabajo.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La perspectiva de g\u00e9nero ha aportado una comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia y compleja respecto al concepto de ciudadan\u00eda y los derechos asociados. La teor\u00eda feminista replante\u00f3 el discurso de los derechos dentro de un universo referencial m\u00e1s inclusivo modificando el modelo liberal cl\u00e1sico de los derechos y reconceptualizando la divisi\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado (Molyneux, 2001).<sup>5<\/sup> No obstante, la teor\u00eda dista mucho de la realidad al constatar que, entre otras problem\u00e1ticas, la informalidad en el acceso al mercado laboral, as\u00ed como la brecha salarial entre hombres y mujeres, a\u00fan persiste.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>4<\/sup>Actualmente en M\u00e9xico, m\u00e1s de la mitad de las mujeres en la econom\u00eda remunerada carece de prestaciones, servicios de salud y certidumbre jur\u00eddica (IMCO, 2023).De este modo, se torn\u00f3 esencial el papel de la tecnolog\u00eda dentro de los procesos de transformaci\u00f3n socioecon\u00f3mica (supresi\u00f3n de las barreras al libre comercio de bienes, servicios y capitales, una mayor integraci\u00f3n de las econom\u00edas nacionales, la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, etc.).<br><sup>5 <\/sup>Para un tratamiento te\u00f3rico de la ciudadan\u00eda desde una perspectiva de g\u00e9nero, revisar entre otras: Pateman, 1988; Phillips, 1993; Mouffe, 1992; Young, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien desde 1919, con la creaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), se estableci\u00f3 la igualdad de derechos laborales para mujeres y hombres, considerando como derecho humano el trabajo en condiciones dignas (OIT, 2015),<sup>6<\/sup> la proporci\u00f3n de mujeres en M\u00e9xico que tienen un empleo o buscan uno, est\u00e1 por debajo del promedio mundial (46%) y de Am\u00e9rica Latina (49%) (IMCO, 2023), lo cual sugiere la preocupaci\u00f3n y urgencia de redoblar esfuerzos para subsanar esta desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Exclusi\u00f3n y segregaci\u00f3n laboral femenina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Replegadas al \u00e1mbito dom\u00e9stico, las mujeres se encuentran en una situaci\u00f3n de desventaja relativa para acceder a una serie de recursos sociales b\u00e1sicos tales como prestaciones, servicios de salud y certidumbre jur\u00eddica. A pesar de los cambios en la estructura familiar en los \u00faltimos tiempos, como la ca\u00edda de la natalidad o el incremento de familias monoparentales, dichos cambios no han tenido un impacto significativo en la forma de participaci\u00f3n laboral de las mujeres (Carrasco, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Oliveira y Ariza (1997), las diferentes formas de segregaci\u00f3n y la discriminaci\u00f3n laboral son manifestaciones de procesos de exclusi\u00f3n. El concepto de exclusi\u00f3n social se ha referido a grupos sociales hist\u00f3ricamente desplazados.<sup>7<\/sup> En ese sentido, el g\u00e9nero es una de las condiciones que reiteradamente se manifiesta en los mecanismos de exclusi\u00f3n, la propia construcci\u00f3n social que la caracteriza institucionaliza una forma de desventaja social: la asimetr\u00eda entre hombres y mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segregaci\u00f3n social se suma a los procesos de exclusi\u00f3n relativa a las mujeres.<sup>8<\/sup> Oliveira y Ariza (1997: 15) refieren el t\u00e9rmino segregar como: \u201c(&#8230;) replegar a un espacio social para asegurar el mantenimiento de una distancia, para institucionalizar una diferencia que ratifica a su vez un determinado orden social\u201d. Bajo esa idea, cuando el g\u00e9nero es el criterio que norma la separaci\u00f3n, son los atributos culturalmente construidos acerca de lo que es ser hombre o mujer los que delinean los l\u00edmites de los espacios; la segregaci\u00f3n hace posible el ejercicio del control social como uno de los mecanismos b\u00e1sicos de la divisi\u00f3n gen\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>6 <\/sup>Acorde al planteamiento de la OIT, un trabajo digno debe ser productivo y producir un ingreso digno, seguridad en el trabajo y protecci\u00f3n social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integraci\u00f3n a la sociedad, libertad de expresi\u00f3n, organizaci\u00f3n y participaci\u00f3n en las decisiones que afectan sus vidas e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres (OIT, 2015).<br><sup>7<\/sup> A las mujeres y a los j\u00f3venes, por ejemplo, se les ha denominado \u201cnuevos pobres\u201d, pobres no porque sus ingresos se sit\u00faen por debajo de un m\u00ednimo socialmente establecido, sino porque les son vedadas las v\u00edas habituales de incorporaci\u00f3n al tejido social, entre ellas el acceso a un trabajo estable y regular (Gaudier, 1993).<br><sup>8<\/sup> El concepto de segregaci\u00f3n fue acu\u00f1ado inicialmente para se\u00f1alar la norma social de separar a los ni\u00f1os de raza blanca y negra en las escuelas estadounidenses. De forma general se ha utilizado para describir situaciones de aislamiento de grupos minoritarios en el conjunto de la sociedad; en los estudios de g\u00e9nero ha devenido un concepto central para destacar las desigualdades sociales de las mujeres en los mercados de trabajo (Oliveira y Ariza, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consonancia con lo anterior y como se se\u00f1al\u00f3 antes, la persistencia de ocupaciones tipificadas como femeninas y masculinas es una de las manifestaciones evidentes de los procesos de exclusi\u00f3n socioecon\u00f3mica que sufren las mujeres en el mundo laboral. En el \u00e1mbito p\u00fablico, millones de mujeres trabajan en el sector sanitario, ya sea como m\u00e9dicas, enfermeras, recepcionistas o personal de limpieza. Se observa como el rol de cuidadoras se entrelaza con algunas profesiones feminizadas (Amilpas, 2020). El car\u00e1cter excluyente de la segregaci\u00f3n ocupacional por g\u00e9nero resulta patente en varios aspectos, por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026) restringe el rango de alternativas disponibles para las mujeres y las repliega a las ocupaciones de menor prestigio social, ofrece escasas perspectivas de movilidad laboral a la vez que alta inestabilidad; genera y refuerza la disparidad salarial entre hombres y mujeres y por \u00faltimo limita de manera importante las condiciones de autonom\u00eda \u2013entendida como mayor participaci\u00f3n en los procesos de decisi\u00f3n, control sobre recursos y libertad de movimiento\u2013 que el trabajo extradom\u00e9stico es capaz de brindar.<\/p>\n<cite>Oliveira y Ariza, 1997: 24<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo anterior y como ya se ha hecho menci\u00f3n, se a\u00f1ade el escaso o nulo acceso a garant\u00edas laborales b\u00e1sicas como la protecci\u00f3n o seguridad social y una limitada capacidad para organizarse y conseguir que se hagan efectivas las normas internacionales del trabajo y los derechos humanos. Asimismo, como consecuencia de dicha segregaci\u00f3n, se obtiene la brecha salarial que refuerza y desvaloriza las actividades calificadas como femeninas y niega el ingreso a puestos de trabajo reservados a los hombres (Parker, 1999). Por otra parte, tambi\u00e9n hay actividades que se desarrollan mayoritariamente en el sector terciario o de servicios y que hace referencia expl\u00edcitamente a las actividades que mayoritariamente encaran las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La OIT considera al trabajo como la actividad destinada a producir un ingreso; as\u00ed comprende el trabajo asalariado como otras modalidades que producen bienes o servicios destinados al mercado. Sin embargo, en las<br>\u00faltimas d\u00e9cadas se han generalizado nuevas f\u00f3rmulas de contrataci\u00f3n (a tiempo parcial, temporales, por ejemplo) que afectan principalmente a las mujeres, ya que el sector donde m\u00e1s profusamente se han implementado ha sido en el terciario o de servicios, sector que como ya se se\u00f1al\u00f3, supone el \u00e1rea principal del trabajo femenino (G\u00f3mez, 2001; CEPAL, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lamentablemente, el sector femenino sigue concentrado en \u00e1reas de la econom\u00eda informal \u201cinvisibles\u201d, como el trabajo en el servicio dom\u00e9stico, el trabajo a destajo a domicilio y la asistencia a peque\u00f1as empresas familiares, por mencionar algunas ocupaciones que ofrecen un empleo precario, de baja calidad, irregular o sin remuneraci\u00f3n. Lo dicho hasta aqu\u00ed enfatiza una de las caras de la l\u00f3gica del capital, la que da cuenta de sus consecuencias hacia el mundo del trabajo que qued\u00f3 inhibido del empleo asalariado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los procesos de crisis y reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica por los que ha atravesado la regi\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas han ocasionado un aumento significativo de las actividades no asalariadas, con un impacto relativamente mayor sobre la fuerza de trabajo femenina. Por la naturaleza de su actividad, las y los trabajadores por cuenta propia carecen de contrato laboral, de prestaciones y de sueldo fijo, su trabajo suele ser visto en general como m\u00e1s precario que el trabajo asalariado (Oliveira y Ariza, 1997). Es importante subrayar que el autoempleo femenino no es siempre producto de una elecci\u00f3n personal basada en criterios de conveniencia, sino que esconde las limitaciones que la estructura de oportunidades impone a las posibilidades de inserci\u00f3n laboral de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00f3mez (2001) subraya que, en general, los t\u00e9rminos empleados en el \u201cmercado ling\u00fc\u00edstico\u201d para referirse al trabajo de las mujeres, se caracteriza por ser invisible a las estad\u00edsticas y contiene una carga de connotaciones negativas, tales como: econom\u00eda informal, no declarada, disimulada, sumergida, paralela, alternativa, aut\u00f3noma, marginal, invisible, ilegal, no registrada, clandestina, secundaria, oculta, regular o perif\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>La hipersexualizaci\u00f3n femenina: el cuerpo como mercanc\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se mencion\u00f3 al principio de este trabajo, los significados simb\u00f3licos de lo femenino y lo masculino tienen su correlato en la divisi\u00f3n sexual del trabajo. Hasta aqu\u00ed se ha sostenido que las mujeres son una reserva de fuerza de trabajo para el capitalismo. Siguiendo esa l\u00ednea, considerando que en el capitalismo la producci\u00f3n adopta la forma de conversi\u00f3n del dinero, las cosas y las personas en capital, y que el capital es una cantidad de bienes o de dinero que, intercambiada por trabajo, se reproduce y se aumenta a s\u00ed misma extrayendo trabajo no pagado o plusval\u00eda de la mano de obra para s\u00ed misma, se ha configurado una conceptualizaci\u00f3n patriarcal de las mujeres como objetos (mercanc\u00eda), en lugar de como sujetos; sexualizando a las mujeres al servicio del poder masculino (Rubin, 1986; Mears, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para acercarse a las formas en que se conciben el deseo y los placeres, as\u00ed como las pr\u00e1cticas que implican alg\u00fan tipo de control, es fundamental examinar la manera en que una sociedad define el cuerpo, sus fronteras, sus usos, ideas y concepciones. En el caso del sexo como marcador corporal, \u00e9ste se erige como una secuencia l\u00f3gica que nos lleva de los dos sexos, var\u00f3n y hembra, a dos g\u00e9neros, masculino y femenino. La pareja simb\u00f3lica que funciona como referente primario de significaci\u00f3n y que como elemento identitario, le permite al ser humano asir y posicionarse en el mundo, establecer una percepci\u00f3n de s\u00ed mismo(a) con una narrativa interna dotada de unicidad y coherencia (Serret, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente, pero sobre todo actualmente, como consecuencia de la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica durante la segunda mitad del siglo XX y con la proliferaci\u00f3n de redes sociales, se ha presenciado un creciente proceso de sexualizaci\u00f3n de las mujeres como consecuencia de las instancias de socializaci\u00f3n que est\u00e1n creando constantemente discursos y representaciones con la finalidad de fabricar modelos normativos femeninos articulados en torno a la sexualidad como eje de la identidad de las mujeres (Pastor, 2004; Cobo, 2015). Como lo se\u00f1ala Mari Luz Esteban: \u201clos objetivos principales del aprendizaje corporal de las mujeres son la reproducci\u00f3n y la seducci\u00f3n\u201d (citada en Cobo, 2015: 9).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestro entorno cultural ha cobrado fuerza la idea de que las mujeres deben ser valoradas fundamentalmente por su atractivo sexual, en palabras de Cobo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres reciben el mandato de que sus cuerpos deben crearse en funci\u00f3n de la mirada masculina y, precisamente por ello, la sexualidad debe ocupar un lugar central en las representaciones de lo femenino (\u2026) Existe una poderosa presi\u00f3n normativa para que las mujeres hagan de su cuerpo y de su sexualidad el centro de su existencia vital. Esta presi\u00f3n se pone de manifiesto tanto en la cultura de exaltaci\u00f3n de la sexualidad como en la pornograf\u00eda y en la prostituci\u00f3n (\u2026) La idea es que la identidad se construya como identidad-sujeto para los varones y como identidad-objeto para las mujeres.<\/p>\n<cite>2015, 13-14<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe se\u00f1alar que fue la revoluci\u00f3n sexual de los a\u00f1os 60 la que inaugur\u00f3 una cultura de la abundancia sexual al colocar la sexualidad y el placer en el centro del imaginario simb\u00f3lico y con ello construy\u00f3 una industria del sexo que tiene como eje central la mercantilizaci\u00f3n de los cuerpos de las mujeres (Cobo, 2015). Dentro de los feminismos, tanto en el \u00e1mbito acad\u00e9mico como en el activismo, a partir de los a\u00f1os ochenta, se desarroll\u00f3 un debate acerca de esta concepci\u00f3n de la libertad sexual, entrando varios ejes en disputa, entre ellos: las concepciones de sexualidad y de g\u00e9nero, de autonom\u00eda y opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la \u00f3ptica del feminismo radical, el sexo se conceptualiz\u00f3 en un contexto patriarcal como un peligro, plante\u00e1ndose que negociar el placer sexual no conlleva a ninguna forma de libertad sexual, ni es el placer un tema central en la sexualidad femenina; la cuesti\u00f3n es la dominaci\u00f3n y la forma de detenerla. Desde la \u00f3ptica del feminismo liberal (o pro-sexo) se enfoc\u00f3 como una posibilidad de placer<sup>9<\/sup> y desde esta perspectiva se sostiene que la cuesti\u00f3n clave de la sexualidad son los aspectos potencialmente liberadores del intercambio de placer entre individuos que consienten. De esta forma, se han derivado posturas pol\u00edticas que por un lado buscan legitimar el trabajo sexual, y por el otro, lo condenan como una forma de violencia y explotaci\u00f3n y pretenden su abolici\u00f3n (Morcillo, 2014). En definitiva, la hipersexualizaci\u00f3n de las mujeres es un hecho social que ocupa un lugar relevante tanto en el imaginario colectivo como en la estructura social. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">9 Ellen Willis ser\u00e1 la primera en denominar feminismo \u201cpro sexo\u201d a este movimiento sexo pol\u00edtico que hace del cuerpo y el placer de las mujeres plataformas pol\u00edticas de resistencia al control y la normalizaci\u00f3n de la sexualidad. Paralelamente, la prostituta californiana Scarlot Harlot utilizar\u00e1 por primera vez la expresi\u00f3n \u201ctrabajo sexual\u201d (<em>sex work<\/em>) para proponer la prostituci\u00f3n como una pr\u00e1ctica leg\u00edtima (Preciado, 13 de enero de 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, si bien en las \u00faltimas d\u00e9cadas los significados asociados a la sexualidad se han transformado, tambi\u00e9n otros aspectos muestran cierta permanencia. En ese sentido, se ha ido desarrollando una faceta desligada de la reproducci\u00f3n, al mismo tiempo que la sexualidad y las pr\u00e1cticas er\u00f3ticas han asumido una amplitud de significados, permitiendo cierto grado de desarticulaci\u00f3n entre el cuerpo y las discursividades que le dan significado a \u00e9sta. En ese tenor, parece pertinente abrir los sentidos sobre las pr\u00e1cticas corporales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La maleabilidad de los significados que pueden asumir las pr\u00e1cticas corporales\/sexuales funciona en el marco de conflictos sobre los sentidos y los m\u00e1rgenes en los cuales el sexo, as\u00ed como otras pr\u00e1cticas ligadas a la intimidad, ser\u00edan comerciables y en qu\u00e9 condiciones (Morcillo, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>La producci\u00f3n de contenido er\u00f3tico<br>a trav\u00e9s de plataformas virtuales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un acercamiento a <em>Onlyfans<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de 100 a\u00f1os del establecimiento del D\u00eda Internacional de la Mujer Trabajadora, propuesto por Clara Zetkin y apoyado por Alejandra Kollontai y Rosa Luxemburgo para la lucha de derechos laborales de las mujeres, el mandato sociocultural de la divisi\u00f3n sexual del trabajo contin\u00faa fundamentando la plusval\u00eda sexual y avalando la explotaci\u00f3n laboral (Carosio, 2010). En ese tenor, el cruce entre sexo y dinero se ha construido hist\u00f3ricamente como un punto conflictivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nociones tradicionales sobre el cuerpo y las urgencias sexuales, la doble moral del sistema de g\u00e9nero y las construcciones del r\u00e9gimen de parentesco, configuran una normatividad que define el r\u00e9gimen sexual. As\u00ed pues, resulta de enorme relevancia comprender c\u00f3mo ciertas din\u00e1micas y pr\u00e1cticas que entrelazan lo er\u00f3tico\/sexual con el dinero han propiciado el desarrollo de t\u00e1cticas y l\u00edmites simb\u00f3licos respecto al cuerpo que van m\u00e1s all\u00e1 de una l\u00f3gica economicista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pandemia mundial por COVID-19 impact\u00f3 la vida de todas las personas, particularmente las mujeres vieron recrudecida su realidad, pues esta crisis de salud ahond\u00f3 las expresiones de desigualdad. En M\u00e9xico, la crisis incidi\u00f3 de manera tan significativa que muchas mujeres perdieron sus empleos y se vieron obligadas a renunciar o dejarlos, adem\u00e1s de afectar los negocios encabezados por \u00e9stas debido al fuerte impacto en la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan datos de la Encuesta Nacional de Ocupaci\u00f3n y Empleo (ENOE, 2022) que levanta el Instituto Nacional de Estad\u00edstica, Geograf\u00eda e Inform\u00e1tica (INEGI), tan s\u00f3lo en el primer trimestre del primer a\u00f1o de la pandemia, el 33.9 por ciento de las mujeres empleadas perdi\u00f3 su trabajo y el 44.6 por ciento renunci\u00f3 o dej\u00f3 su empleo (v\u00e9ase la Gr\u00e1fica 1). Estos porcentajes podr\u00edan ser evidencia de la sobrecarga de trabajo que asumieron las mujeres durante el inicio de la pandemia, provocando que recayera en ellas principalmente el soporte de los costos econ\u00f3micos, f\u00edsicos y ps\u00edquicos de la crisis sanitaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, el 5.4 por ciento cerr\u00f3 su negocio propio, esto puede encontrar su explicaci\u00f3n debido a que las mujeres tienen menores activos financieros y m\u00ednimo acceso a fuentes de apoyo para mantener sus negocios cuando se encuentran a la cabeza de uno. Adem\u00e1s, cuando las mujeres trabajan por cuenta propia lo hacen \u2013con m\u00e1s frecuencia que los hombres\u2013 de manera unipersonal, en labores de subsistencia o que redit\u00faan menos de dos salarios m\u00ednimos mensuales, y ocupan posiciones extremas en cuanto al n\u00famero de horas trabajadas (menos de 15 o m\u00e1s de 48 horas trabajadas a la semana) (Oliveira y Ariza, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el tercer y el cuarto trimestre del 2020 hubo un aumento significativo en el porcentaje de mujeres que renunci\u00f3 o dej\u00f3 su empleo, sin duda, una de las razones que surgen para explicar lo anterior es que las mujeres continuaron encarg\u00e1ndose de realizar el 76.2% del total de las tareas de cuidado no remuneradas, esto es 3.2 veces m\u00e1s que los hombres a nivel mundial (Ramos, 2021). Lo anterior se puede constatar en la comparativa por g\u00e9nero que se muestra en la Gr\u00e1fica 2, al registrarse una diferencia significativa entre hombres y mujeres que se vieron en la necesidad de renunciar o dejar sus empleos. El porcentaje m\u00e1s alto se registr\u00f3 en el primer trimestre del a\u00f1o, cuando la pandemia comenzaba a cobrar fuerza, teniendo afectaci\u00f3n principalmente en el sector femenino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"457\" height=\"379\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.48.35.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4948\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.48.35.png 457w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.48.35-300x249.png 300w\" sizes=\"(max-width: 457px) 100vw, 457px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"463\" height=\"243\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.50.00.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4949\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.50.00.png 463w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.50.00-300x157.png 300w\" sizes=\"(max-width: 463px) 100vw, 463px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fuente: elaboraci\u00f3n propia con base en la Encuesta Nacional de Ocupaci\u00f3n y Empleo (ENOE, 2020).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">10 Se omiten los valores de &#8220;Otras causas&#8221; y &#8220;Sin experiencia laboral&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el 2021 comenz\u00f3 a disminuir el porcentaje con respecto al a\u00f1o anterior, principalmente en el indicador de p\u00e9rdida o t\u00e9rmino de empleo. El contexto nacional e internacional comenzaba a retomar estabilidad y se pretend\u00eda reactivar la econom\u00eda, no obstante, el porcentaje de las renuncias continuaron en aumento, as\u00ed como el porcentaje de los cierres de negocios propios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"337\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.57.40.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4951\" style=\"width:564px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.57.40.png 627w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-21-a-las-18.57.40-300x161.png 300w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fuente: elaboraci\u00f3n propia con base en la Encuesta Nacional de Ocupaci\u00f3n y Empleo (ENOE, 2021).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">11 Se omiten los valores de &#8220;Otras causas&#8221; y &#8220;Sin experiencia laboral&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la pobreza de ofertas atractivas del mercado laboral femenino, sumado al contexto de la crisis pand\u00e9mica, para muchas mujeres sobrevino la alternativa de la producci\u00f3n de contenido er\u00f3tico en plataformas virtuales. Lo anterior, aunque criticado muchas veces a trav\u00e9s de una visi\u00f3n estigmatizada, se comenz\u00f3 a presumir como algo m\u00e1s rentable que las otras opciones que estaban al alcance de mujeres que se encontraban en situaci\u00f3n precaria y\/o con poca formaci\u00f3n profesional.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo el nuevo escenario que emergi\u00f3 a ra\u00edz de la pandemia mundial, cobr\u00f3 relevancia la plataforma denominada<em> Onlyfans<\/em>.<sup>13<\/sup> Dicha plataforma digital abre espacio a creadoras y creadores de contenido para vender a trav\u00e9s de producciones audiovisuales, productos que van desde recetas de comida hasta ejercicios, oficios, y cuya viralizaci\u00f3n y extensi\u00f3n se asocia principalmente a los contenidos er\u00f3ticos. El perfil de las creadoras de contenido er\u00f3tico de la plataformaes diverso, aunque todas ellas comparten, de alguna forma, una situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y de precariedad en el mercado laboral (Chellouchi, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Onlyfans<\/em> las trabajadoras producen su propio contenido er\u00f3tico audiovisual. Como se mencion\u00f3 anteriormente, el amplio desarrollo de las TIC\u2019s ha contribuido a fomentar el acceso a internet y en la actualidad cualquier persona que posee un <em>smartphone<\/em> tiene la oportunidad de producir este contenido o bien consumirlo. Las y los creadores de contenido reciben una ganancia monetizada en d\u00f3lares por cada suscriptor<sup>14<\/sup> (Chellouchi, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>12<\/sup> Tambi\u00e9n hay mujeres que llevan a cabo esta pr\u00e1ctica a la par de sus trabajos formales.<br><sup>13<\/sup> La plataforma digital se lanz\u00f3 en 2016, es originaria de Londres. Actualmente ya dispone de m\u00faltiples idiomas y un gran n\u00famero de pa\u00edses tienen acceso a ella. Para agosto de 2022 ten\u00eda registrados a 1,500,000 creadores y creadoras de contenido, y 150,000,000 de usuarios registrados.<br><sup>14<\/sup> Las suscripciones pueden tener un precio, aunque en ocasiones el acceso a perfiles y contenidos puede ser gratuito, si el creador as\u00ed lo permite. Este dinero se gestiona dentro de la p\u00e1gina web, los m\u00e9todos de pago pueden ser a trav\u00e9s de suscripciones mensuales, cuentas bancarias o Paypal. Adem\u00e1s, son los propios creadores y creadoras de contenido quienes fijan la cuota mensual a pagar para el acceso a su contenido; la media de la cuota se sit\u00faa entre los 6 y 25 d\u00f3lares de los perfiles no profesionales (Chellouchi, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, aunque se podr\u00eda considerar que las creadoras de contenido son sujetos proactivos capaces de generar su propio contenido y establecer a conveniencia sus ganancias, es importante subrayar que siguen estando modeladas y controladas por grupos empresariales que concentran los medios y las plataformas,<sup>15<\/sup> en este caso es <em>Fenix International Limited<\/em>. Adem\u00e1s, el ingreso no necesariamente se podr\u00eda traducir en autonom\u00eda y empoderamiento para ellas, podr\u00eda ser tambi\u00e9n un complemento para la econom\u00eda familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, el hecho de que cada vez m\u00e1s mujeres decidan utilizar esta plataforma para crear su propio contenido er\u00f3tico y generar ingresos, ha desatado m\u00faltiples discusiones, algo que caracteriza a estas mujeres es que quiz\u00e1 algunas de ellas se han salido de esta normatividad moral judeocristiana para crear relaciones donde el erotismo, el deseo y la remuneraci\u00f3n son el punto de inflexi\u00f3n.<sup>16<\/sup> En efecto, en el occidente contempor\u00e1neo, la desvinculaci\u00f3n del sexo con la procreaci\u00f3n ha permitido una reivindicaci\u00f3n en este aspecto. Sin embargo, como consecuencia del establecimiento de normas r\u00edgidas asignadas a los roles de g\u00e9nero, este tipo de pr\u00e1cticas se consideran desviadas y son castigadas con estigmatizaci\u00f3n. Aqu\u00ed confluyen prejuicios de base religiosa, \u00e9tnicos y condicionamientos de clase. (Juliano, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son abundantes las creencias que gravitan en torno a las pr\u00e1cticas sexuales, las cuales se suelen clasificar acorde a criterios como l\u00edcito o il\u00edcito, morales o inmorales, \u00e9ticas o no. La mayor\u00eda de las veces esta clasificaci\u00f3n es correlativa al car\u00e1cter reproductivo o placentero de dichas pr\u00e1cticas. Al explorar el imaginario que acompa\u00f1a el \u00e1mbito del sexo actualmente omnipresente en los t\u00e9rminos conferidos a las creencias, resulta \u00fatil alejarse de las representaciones occidentales de la represi\u00f3n para reivindicar lo socializado normativamente (Karadimas y Tinat, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien el sentido actual de trabajo est\u00e1 en general ligado a subsistir, se sabe que coexisten \u2013y pugnan\u2013 varios sentidos y persiste mucho de esa historia que lo liga tanto al sufrimiento como al sacrificio y a la moral. Por otra parte, uno de los sentidos modernos y capitalistas del trabajo es la alienaci\u00f3n de la fuerza de trabajo por un periodo de tiempo, sea una jornada laboral o un \u201cservicio\u201d (Morcillo, 2014). Hasta aqu\u00ed nada diferenciar\u00eda a las mujeres que producen contenido er\u00f3tico de aquellos proletarios que venden su \u201cfuerza de trabajo\u201d en t\u00e9rminos marxistas. Se puede entender esta venta de fuerza de trabajo como uno de los que Marx llama trabajos serviles o improductivos.<sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, la cuesti\u00f3n del trabajo no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de mercado, sino que es tambi\u00e9n una construcci\u00f3n social. Las recomposiciones de la poblaci\u00f3n activa no se relacionan solamente con movimientos demogr\u00e1ficos o evoluciones econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n con procesos sociales que hallan sus ra\u00edces en la evoluci\u00f3n de la sociedad y en los comportamientos de las y los actores sociales (Maruani, 2000).<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>15<\/sup> Existen diversas opciones para poder aumentar el n\u00famero de suscriptores y por tanto de ingresos, ya que en los perfiles se visualiza una especie de esquema tarifario en donde aparecen los contenidos a ofrecer: im\u00e1genes, videos, videollamadas, chats, etc\u00e9tera. No obstante, el modelo de negocio de la plataforma cobra un 20% del total de las ganancias.<br><sup>16<\/sup> La exhibici\u00f3n de la intimidad corporal es susceptible a conducir una transgresi\u00f3n, pues \u00e9sta se opone a la representaci\u00f3n del cuerpo que muchas veces ofrece la iconograf\u00eda cristiana. Desde la perspectiva de Bataille (1997), lo sagrado se encuentra necesariamente ligado a la transgresi\u00f3n, es decir, el atravesar los l\u00edmites de lo que puede estar exhibido y de lo que normalmente debe permanecer en lo privado, conservado a distancia de los sentidos y particularmente de la vista. Cuando este l\u00edmite es traspasado, nos encontramos frente a lo <em>extraordinario<\/em> que puede estar constituido como tal por las convenciones reconocidas socialmente, tal como sucede con la desnudez.<br><sup>17<\/sup> Marx se\u00f1ala que todo trabajo que no se enfrenta al capital para valorizarlo es improductivo dentro del capitalismo; es decir, los trabajos improductivos entran en la circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas; el trabajo improductivo no es consumo productivo que conserve el valor del capital constante y cree un plusvalor. En ese sentido, en la relaci\u00f3n que se establece al intercambiar el producto del trabajo improductivo, ninguno de los contratantes se presenta como capitalista, no hay una relaci\u00f3n de trabajo-capital, sino como se menciona, ocurre un simple intercambio de mercanc\u00edas (Rodr\u00edguez, 1989).<br><sup>18<\/sup> Se ha observado que, por ejemplo, las <em>table dancers<\/em>, edecanes de bares, algunos escoltas (hombres o mujeres), no desde\u00f1an considerarse como trabajadoras y trabajadores sexuales. Desde 2005 se han sumado a las manifestaciones al lado de las prostitutas para obtener derechos (Handman, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe mencionar que a pesar de que las mujeres tienen la capacidad de elecci\u00f3n sobre qu\u00e9 publicar o qu\u00e9 peticiones aceptar, se deben a una demanda. El mercado de esta plataforma demanda a las creadoras a acentuar la sensualidad, no ya \u00fanicamente como respuesta a un mandato cultural de g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n como suerte de estrategia de mercado, pues se establece una codificaci\u00f3n entre las caracter\u00edsticas (biom\u00e9tricas, etarias y \u00e9tnicas) estimadas en los cuerpos que ofrecen erotismo y su valor monetario. Este cuerpo-objeto de deseo est\u00e1 codificado como mercanc\u00eda, de forma que es producido como un cierto valor y tiene una determinada cotizaci\u00f3n en el mercado (Morcillo, 2012). Por esta cotizaci\u00f3n de cuerpos y pr\u00e1cticas es importante considerar c\u00f3mo las propias mujeres organizan sus t\u00e1cticas y definen sus l\u00edmites simb\u00f3licos al entablar relaciones con los usuarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la actualidad, la utilizaci\u00f3n de llamados telef\u00f3nicos a los <em>hot line<\/em>, el video, los servicios de sexo por computadora, as\u00ed como los chateos que posibilita internet junto con la exposici\u00f3n de determinadas p\u00e1ginas Web, responden a mecanismos de interacci\u00f3n capaces de apoyar a quienes eligen investir er\u00f3ticamente los aportes de la tecnolog\u00eda y no s\u00f3lo a los sujetos que las manipulan (Giberti, 1998). En ese sentido, el erotismo o sexo performado como actividad econ\u00f3mica, plantea en cierta medida una concepci\u00f3n de la corporalidad distinta. La vinculaci\u00f3n a esta plataforma se asocia con una din\u00e1mica \u201cempoderante\u201d, una plataforma que permite a las mujeres apropiarse de su cuerpo y mostrar su sensualidad para expresarse. No obstante \u201cla moral sexual hegem\u00f3nica y patriarcal sanciona con el \u2018estigma de puta\u2019 a todas aquellas que se aparten de los confines de la sexualidad postulada como normal\u201d (Morcillo, 2014: 34).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, desde el patriarcado las mujeres son socializadas para fungir como objetos er\u00f3ticos al servicio masculino, perpetuando mitos como por ejemplo, que la sexualidad paradigm\u00e1tica es la heterosexualidad masculina; que las mujeres son propiedad de los hombres; que la sexualidad da\u00f1a a las mujeres por lo que su ejercicio requiere una justificaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la sexualidad misma, como los hijos, la familia, la patria, la Iglesia y otras; que el impulso sexual masculino es incontrolable, por mencionar algunos (Hierro, 2020). As\u00ed pues, en palabras de Giberti (1998: 17):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen \u2013representaci\u00f3n\u2013 de mujer como sujeto sexualmente gozante no parece haber sido instituida en el imaginario social m\u00e1s all\u00e1 de aquellas mujeres que el porno muestra en la exhibici\u00f3n de rostros que fingen los efectos de orgasmos comparables.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, la legitimaci\u00f3n de goces y placeres asociados con las pr\u00e1cticas er\u00f3tico-sexuales y con la calidad de sujetos trascendentes de las mujeres, constituyen instancias que tambi\u00e9n son responsables de la construcci\u00f3n de las subjetividades del g\u00e9nero y que, al no ser reconocidas por los universos culturales, a\u00fan se mantienen en tensi\u00f3n.<sup>19<\/sup> Algo interesante que valdr\u00eda la pena plantear es que el poder y la dominaci\u00f3n del uno sobre el otro nunca es absoluto, existen siempre formas de resistencia \u2013una resistencia que para las mujeres toma la figura de la argucia\u2013. De este modo, \u00bfse podr\u00eda hablar de la reversi\u00f3n de la dominaci\u00f3n masculina a su favor?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la dominaci\u00f3n masculina pone de manifiesto el establecimiento de un sistema basado en la naturalizaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n de la violencia sexual de los hombres contra las mujeres que erotiza la desigualdad de g\u00e9nero (McKinnon, 1993) al posicionar a las mujeres como un sector victimizado, se perpetua la imagen de la mujer como v\u00edctima de violencia sexual, dejando de lado el margen de acci\u00f3n de la agencia femenina y los cambios derivados de la propia agencia pol\u00edtica de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resultar\u00eda sumamente valioso considerar, acorde a la visi\u00f3n de Mahmood (2005), que las formas en las que las personas interpretan los acontecimientos como liberadores u opresivos var\u00edan de formas impredecibles en funci\u00f3n de la forma en que sus deseos fueron culturalmente construidos (pensando en la construcci\u00f3n de discursos reactivos o transgresiones a los est\u00e1ndares de g\u00e9nero tradicionales, por ejemplo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, hay que tener en consideraci\u00f3n que las mismas leyes y normas que habilitan al sujeto, tambi\u00e9n lo limitan. En ese sentido, la agencia de las mujeres se encontrar\u00eda condicionada;<sup>20<\/sup> la agencia ocurre en el cuerpo que resiste, se disciplina y autodisciplina, se performa o se sustrae a las normas (Lovell, 2000). Ser\u00eda pertinente hablar de una agencia reflexiva, condicionada y tambi\u00e9n deseante, motivada por la necesidad y la angustia ante las limitaciones, pero tambi\u00e9n por una energ\u00eda afirmativa que impulsa a decidir y a tomar riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><sup>19<\/sup> Resulta curioso como en el campo art\u00edstico, por ejemplo, s\u00ed existe una diferenciaci\u00f3n entre el erotismo y la pornograf\u00eda, ya que al ser un campo privilegiado, dotado de poder, representaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n, contribuye a objetivar y hacer p\u00fablicas ideas y propuestas sobre el mundo social.<br><sup>20 <\/sup>Se retoma el concepto de agencia de la teor\u00eda de Archer (2007). Para esta autora, las personas act\u00faan en la vida social en relaci\u00f3n mutua con la estructura, la cual es externa y anterior a ellas. Para Archer, las personas act\u00faan frente a la estructura porque tienen muy buenas razones para hacerlo. Y las razones son causas. Esto se da incluso, bajo condiciones coactivas. As\u00ed, la teor\u00eda de la agencia se desarrolla en tres dimensiones: formas de acci\u00f3n, formas de identidad y formas de reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es innegable que un amplio sector femenino concibe a este sector de mujeres como v\u00edctimas de un sistema patriarcal que les obliga a trabajar cosificando sus cuerpos. Sin embargo, si bien este proceso de polarizaci\u00f3n es comprensible en el debate p\u00fablico y medi\u00e1tico, hacer cada vez m\u00e1s r\u00edgida y menos matizada una posici\u00f3n acaba siendo poco \u00fatil a los fines de comprender las experiencias de las mujeres que se dedican a la producci\u00f3n digital de contenido er\u00f3tico. Lo anterior implicar\u00eda reconocer subjetividades m\u00faltiples y complejas, as\u00ed como un tipo de agencia condicionada por el momento hist\u00f3rico en el que se ejerce, pero actuante. De este modo, la agencia no se reducir\u00eda a formas de lucha pol\u00edtica consciente en contra de estructuras duraderas de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Consideraciones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las representaciones sociales en torno a la divisi\u00f3n sexual del trabajo son una fuerza actuante que no s\u00f3lo prescribe roles, sino que tambi\u00e9n marca l\u00edmites y condiciones materiales de trabajo a partir de una asimetr\u00eda establecida, legitimada y perpetuada por el sistema. Se ha puesto de manifiesto una actividad que visibiliza las representaciones sobre el g\u00e9nero como una estructura que relega a las mujeres a lugares subordinados y frecuentemente desvalorizados en el espacio social. En contraposici\u00f3n, es una actividad que se incorpora a la econom\u00eda global como parte de una maquinaria mucho m\u00e1s amplia que aporta un capital social despreciado pero valioso para el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia cotidiana de las mujeres es una negociaci\u00f3n continua en los distintos \u00e1mbitos sociales, que se traduce en la imposibilidad de sentirse c\u00f3modas en un mundo construido por una \u00f3ptica masculina. Actualmente, en un contexto del capitalismo neoliberal en Occidente, se comprende el sexo y el erotismo como productos de consumo, donde se producen nuevos discursos y productos en esta esfera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O<em>nlyfans<\/em> se puede comprender como una herramienta para el ejercicio de una actividad econ\u00f3mica en donde se crea un espacio que vincula a las y los creadores de contenido y a los usuarios (suscriptores), manteniendo una relaci\u00f3n virtual pero m\u00e1s \u00edntima. A pesar de que este sistema no es algo novedoso, el \u00e9xito de esta plataforma se debe a la viralizaci\u00f3n, expansi\u00f3n, facilidad de acceso y en el modelo de negocio. Dicha plataforma brinda un espacio que logra diferenciarse de otros formatos de contenidos, adem\u00e1s, el <em>focus<\/em> se pone en la individualidad de las y los creadores bajo sus condiciones, sus precios, su contenido. No obstante, se han subrayado algunos ejes que permiten afirmar que <em>Onlyfans<\/em> reproduce la precarizaci\u00f3n laboral en el \u00e1mbito digital que, en suma, opera en conjunto con la opresi\u00f3n de g\u00e9nero y la din\u00e1mica que configura el orden patriarcal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera general se busc\u00f3 posicionar una tesis central: existen tensiones entre los preceptos y mandatos establecidos respecto a los cuerpos sexuados de las mujeres, inscribi\u00e9ndolos en un sistema androc\u00e9ntrico y heteronormativo; sin embargo, es crucial considerar las diversas significaciones de las pr\u00e1cticas er\u00f3tico\/sexuales a partir de las voces de las propias mujeres, que pueden controvertir tanto las significaciones liberadoras como las opresivas y donde entran en tensi\u00f3n las distintas fuerzas estructurales e hist\u00f3ricas, as\u00ed como resistencias que se cuelan por sus fisuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es indudable que grupos de mujeres en todo el mundo construyen sobre valores ajenos a las conceptualizaciones sobre la normatividad femenina. No obstante, para enfatizar la presencia de las mujeres y su aporte al bienestar y al buen vivir, es necesario e imprescindible buscar la transformaci\u00f3n de las estructuras desiguales de organizaci\u00f3n de trabajo, de reconocimiento, valoraci\u00f3n y protecci\u00f3n, para evitar la instrumentalizaci\u00f3n de las mujeres inherentes a la divisi\u00f3n sexual del trabajo.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Amilpas, M. (2020) \u201cMujeres, trabajo de cuidados y sobreexplotaci\u00f3n: desigualdades de g\u00e9nero en M\u00e9xico durante la pandemia por Covid-19\u201d en <em>ESPACIO I+D, INNOVACI\u00d3N M\u00c1S DESARROLLO, 9<\/em>(25), pp. 99-117.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Archer, M. (2007) <em>Making our way through the World: human reflexivity and social mobility. <\/em>UK: Cambridge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bataille, G. (1997) <em>El erotismo<\/em>. Barcelona: Tusquets Editores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bener\u00eda, L. (1987) \u201c\u00bfPatriarcado o sistema econ\u00f3mico? Una discusi\u00f3n sobre dualismos metodol\u00f3gicos\u201d en Amor\u00f3s, C. (Ed.) <em>Mujeres: ciencia y pr\u00e1ctica pol\u00edtica. <\/em>Madrid: Debate, pp. 39-54<em>.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Beechey, V. (1988) \u201cRethinking the Definition of Work. Gender and Work\u201d en Jenson, Hagen, y Reddy, C. (eds.), <em>Feminization of the Labour Force: Paradoxes and Promises. <\/em>Nueva York: Oxford University, pp. 45-62.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carosio, A. (2010) \u201cEl trabajo de las mujeres: desigualdad, invisibilidad y explotaci\u00f3n\u201d en <em>Revista Venezolana de Estudios de la Mujer<\/em>, <em>15 <\/em>(35), pp. 7-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Carrasco, C. (1992) \u201cEl trabajo de las mujeres: producci\u00f3n y reproducci\u00f3n (*) (Algunas notas para su reconceptualizaci\u00f3n)\u201d en <em>Cuadernos de Econom\u00eda, <\/em>20, pp. 95-109.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Castells, M. (1996) <em>La era de la informaci\u00f3n: econom\u00eda, sociedad, cultura<\/em>. M\u00e9xico: Siglo XXl.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Chellouchi, M. (2021) <em>Trabajo er\u00f3tico en Onlyfans en Espa\u00f1a: Experiencias y debates desde el feminismo.<\/em> Tesis in\u00e9dita de licenciatura, Universidad de Barcelona. Disponible en: <a href=\"https:\/\/n9.cl\/ln2o8p\"><u>https:\/\/n9.cl\/ln2o8p<\/u><\/a>&nbsp; (consulta: 20\/07\/2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Cobo, R. (2015) \u201cEl cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad\u201d en <em>Investigaciones feministas, <\/em>(6), pp. 7-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Collado, P. (2009) \u201cVisibilidad e invisibilidad. Acerca del trabajo y las mujeres\u201d en <em>Revista Kat\u00e1lysis,<\/em> <em>12 <\/em>(2), pp. 178-187.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (CEPAL) (2019) <em>Oportunidades y desaf\u00edos para la autonom\u00eda de las mujeres en el futuro escenario del trabajo.<\/em> Disponible en: <a href=\"https:\/\/n9.cl\/ei0ddw\"><u>https:\/\/n9.cl\/ei0ddw<\/u><\/a>&nbsp; (Consulta: 14\/06\/2022)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Flores, M. y Ju\u00e1rez, C. (2014) \u201cLas mujeres y el trabajo: di\u00e1logos que denuncian desigualdad de g\u00e9nero\u201d en: <em>La Aljaba,<\/em> <em>18<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Gaudier, M. (1993) <em>Poverty, Inequality, Exclusion: New Approaches to Theory and Practice<\/em>,.Ginebra: Institut International d&#8217;Etudes Sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Giberti, E. (1998) \u201cEr\u00f3tica y Mujer. Introducci\u00f3n al tema\u201d en <em>La Aljaba, segunda \u00e9poca, III<\/em>, pp. 15-42.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">G\u00f3mez. C. (2001) \u201cMujeres y trabajo: principales ejes de an\u00e1lisis\u201d en: <em>Revista Papers,<\/em> <em>63<\/em>, pp.123-140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Handman, M. (2011) \u201cBeauvoir frente a la prostituci\u00f3n\u201d en Tinat, K. (coord.), <em>La Herencia Beauvoir<\/em>. M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico, pp. 79-92.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Hierro, G. (2020) <em>La \u00e9tica del placer. <\/em>M\u00e9xico: Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Humphries y Rubery, J. (1984) \u201cThe reconstitution of the supply side of the labour market: the relative autonomy of social reproduction\u201d en <em>Cambridge Journal of Economics, <\/em>8, pp. 331-346.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) (2023) <em>Mujer en la econom\u00eda: 8M. <\/em>Disponible en: <a href=\"https:\/\/n9.cl\/2w7ros\"><u>https:\/\/n9.cl\/2w7ros<\/u><\/a> (consulta: 05\/07\/23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Juliano, D. (2005) \u201cEl trabajo sexual en la mira. Pol\u00e9micas y estereotipos\u201d en <em>Cadernos Pagu, <\/em>(25), pp. 79-106.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Karadimas, D. y Tinat, K. (2014) \u201cIntroducci\u00f3n\u201d en Karadimas, D. y Tinat, K. (coord.), <em>Sexo y fe. Lecturas antropol\u00f3gicas de creencias sexuales y pr\u00e1cticas religiosas.<\/em> M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico, pp. 13-26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Kenrick. J. (1981) \u201cPolitics and the Construction of Women as Second-class Workers\u201d en Wilkinson, F. (ed.), <em>The Dynamics of Labour Market Segmentation<\/em>, London: Academic Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lagarde, M. (1996) <em>Democracia gen\u00e9rica.<\/em> M\u00e9xico: Red Latinoamericana de educaci\u00f3n Popular entre Mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lovell, T. (2000) \u201cThinking feminism without against Bourdieu\u201d en <em>Feminist Theory, <\/em>1,(1) pp. 11-32.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mahmood, S. (2005) \u201cAgency, Gender and Embodiment\u201d en <em>Politic of piety. The islamic revival and the feminist subject. <\/em>Estados Unidos: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">MacKinnon, C. (1993) \u201cCrimes of war, Crimes of piece\u201d en <em>Women\u2019s Law Journal, <\/em>(4), 1, pp. 59-86.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Maruani, M. (2000) \u201cDe la Sociolog\u00eda del Trabajo a la Sociolog\u00eda del Empleo\u201d en <em>Pol\u00edtica y Sociedad, <\/em>(34), pp. 9-17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mears, A. (2015) \u201cGirls as elite distinction: The appropriation of bodily capital\u201d en <em>Poetics 53. Cultural sociology and new forms of distinction<\/em>, pp. 22-37.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Molyneux, M. (2001) \u201cG\u00e9nero y ciudadan\u00eda en Am\u00e9rica Latina: cuestiones hist\u00f3ricas y contempor\u00e1neas\u201d en <em>Debate feminista<\/em>, (23), pp. 3-66.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Morcillo, S. (2012) \u201cDe c\u00f3mo vender sexo y no morir en el intento. Fronteras e<em>ncarnadas <\/em>y t\u00e1cticas de quienes trabajan en el mercado sexual\u201d en <em>Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad<\/em>, (7), pp. 17-28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Morcillo, S. (2014) \u201cComo un trabajo. Tensiones entre sentidos de lo laboral y la sexualidad en mujeres que hacen sexo comercial en Argentina\u201d en S<em>exualidad, Salud y Sociedad\u2013Revista Latinoamericana,<\/em> (18), pp. 12-40.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mouffe, C. (1992) <em>Dimensions of Radical Democracy: Pluralism, Citizenship, Community. <\/em>Londres: Verso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) (2015) <em>OIT: Los progresos en materia de igualdad de g\u00e9nero en el trabajo contin\u00faan siendo insuficientes. <\/em>Disponible en: <a href=\"https:\/\/n9.cl\/36d7x\"><u>https:\/\/n9.cl\/36d7x<\/u><\/a> (consulta: 05\/07\/23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Oliveira, O. de, y Ariza, M. (2000) \u201cG\u00e9nero, trabajo y exclusi\u00f3n social en M\u00e9xico\u201d en&nbsp; <em>Estudios Demogr\u00e1ficos y Urbanos<\/em>, <em>15<\/em>(1), pp. 11\u201333.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Parker, S. (1999) \u201cNiveles salariales de hombres y mujeres: diferencias por ocupaci\u00f3n en las \u00e1reas urbanas de M\u00e9xico\u201d en Beatriz Figueroa (coord.), <em>M\u00e9xico diverso y desigual: enfoques sociodemogr\u00e1ficos<\/em>, M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico\/Somede, pp. 376-389.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pastor, R. (2004) \u201cCuerpo y g\u00e9nero: representaci\u00f3n e imagen corporal\u201d en: Barber\u00e1, E. y Mart\u00ednez, Benlloch, I. (coords.), <em>Psicolog\u00eda y g\u00e9nero<\/em>. Madrid: Pearson<em>, <\/em>pp. 217-239.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pateman, C. (1988) <em>The sexual contract.<\/em> Oxford: Polity press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pedrero, M. (2004) \u201cG\u00e9nero, trabajo dom\u00e9stico y extradom\u00e9stico en M\u00e9xico. Una estimaci\u00f3n del valor econ\u00f3mico del trabajo dom\u00e9stico\u201d en <em>Estudios demogr\u00e1ficos y urbanos<\/em>, <em>19<\/em> (2), pp. 413-446.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Phillips, A. (1993) D<em>emocracy and Difference. <\/em>Cambridge: Polity press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Preciado, B. (2007) \u201cMujeres en los m\u00e1rgenes\u201d en <em>El Pa\u00eds<\/em>. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.melusina.com\/rcs_gene\/dossier_tkingkong_petit.pdf\"><u>https:\/\/www.melusina.com\/rcs_gene\/dossier_tkingkong_petit.pdf<\/u><\/a> (consulta: 17\/06\/2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Ramos, G. (2021) \u201cEl impacto social de la crisis de la COVID-19 en las mujeres\u201d en <em>Pensamiento Iberoamericano, <\/em>(10), pp. 123-131.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Rodr\u00edguez, T. (1989) \u201cTrabajo productivo y trabajo improductivo\u201d en <em>Realidad econ\u00f3mica y social,<\/em> pp. 9-20.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Rubery, J. (1978) \u201cStructure labor markets, worker organization and low pay\u201d en <em>Cambridge Journal of Economics, 2<\/em>, pp. 17-36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Rubin, G. (1986) \u201cEl tr\u00e1fico de mujeres: notas sobre la &#8216;econom\u00eda pol\u00edtica&#8217; del sexo\u201d en <em>Nueva Antropolog\u00eda,<\/em> <em>XIII <\/em>(30), pp. 95-145.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Serret, E. (2015) <em>Identidad imaginaria: sexo, g\u00e9nero y deseo.<\/em> M\u00e9xico: UAM Azcapotzalco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Torns, T. (2008) \u201cEl trabajo y el cuidado: cuestiones te\u00f3rico metodol\u00f3gicas desde la perspectiva de g\u00e9nero\u201d en <em>Revista de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales, <\/em>(15), pp. 53-73.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Young, I. M. (1990) <em>Justice and Politics of Difference. <\/em>Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Zabludovsky, G. (2007) \u201cLas mujeres en M\u00e9xico: trabajo, educaci\u00f3n superior y esferas de poder\u201d en <em>Pol\u00edtica y Cultura<\/em>, (28), pp. 9-41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Encuesta consultada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Encuesta Nacional de Ocupaci\u00f3n y Empleo (ENOE, 2021), poblaci\u00f3n de 15 a\u00f1os y m\u00e1s edad \/ Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda. El levantamiento de la encuesta se realiza por trimestres. El tama\u00f1o muestral fue de 126,000 viviendas a nivel nacional. El dise\u00f1o de la encuesta es de panel rotatorio. Para m\u00e1s informaci\u00f3n de su metodolog\u00eda, v\u00e9ase: <a href=\"https:\/\/www.inegi.org.mx\/programas\/enoe\/15ymas\/\"><u>https:\/\/www.inegi.org.mx\/programas\/enoe\/15ymas\/<\/u><\/a> \u00daltima consulta: 20 de agosto de 2022).<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo se aborda la precarizaci\u00f3n del trabajo femenino, reflejo de la hist\u00f3rica divisi\u00f3n sexual del trabajo y su consecuencia en la producci\u00f3n de contenido er\u00f3tico a trav\u00e9s de plataformas virtuales como actividad econ\u00f3mica. Aqu\u00ed, el caso de Onlyfans.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4379,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,406],"tags":[462,461,139,187,460,463],"class_list":["post-4317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-45","tag-actividad-economica","tag-contenido-erotico","tag-mexico","tag-mujeres","tag-precarizacion-laboral","tag-tecnologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4317"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4987,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4317\/revisions\/4987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}