{"id":4331,"date":"2023-06-29T22:52:19","date_gmt":"2023-06-29T22:52:19","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4331"},"modified":"2025-08-10T14:07:25","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:25","slug":"generizacion-del-trabajo-y-de-los-cuerpos-reflexiones-desde-la-materializacion-del-genero-en-modelos-y-trabajadores-en-el-sector-del-maquillaje-en-la-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2023\/06\/29\/generizacion-del-trabajo-y-de-los-cuerpos-reflexiones-desde-la-materializacion-del-genero-en-modelos-y-trabajadores-en-el-sector-del-maquillaje-en-la-ciudad-de-mexico\/","title":{"rendered":"Generizaci\u00f3n del trabajo y de los cuerpos: reflexiones desde la materializaci\u00f3n del g\u00e9nero en modelos y trabajadores en el sector del maquillaje en la Ciudad de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Andrea G\u00f3mez<\/strong> y <strong>\u00c1ngela Rivera Mart\u00ednez<\/strong>* \/  Antrop\u00f3loga peruana formada en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa y en la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Trabaja los temas: cuerpo, belleza y g\u00e9nero; Ganadora del Premio Fray Bernardino De Sahag\u00fan del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia de M\u00e9xico, por la Mejor Tesis de Doctorado en las \u00e1reas de Etnolog\u00eda y Antropolog\u00eda Social en 2021. Mujer autista y feminista, investigadora y profesora de cursos sobre autismo y discapacidad, as\u00ed como sobre salud y derechos sexuales y reproductivos. Escritora de no-ficci\u00f3n y de autoetnograf\u00eda. * Soci\u00f3loga chilena. Doctora y maestra en Antropolog\u00eda Social por la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. Trabaja los temas: cuerpo y pr\u00e1cticas corporales, g\u00e9nero y moda, enmarcadas en los estudios socioculturales de las juventudes. Participa en la l\u00ednea de investigaci\u00f3n \u201cJuventudes y sociedades contempor\u00e1neas\u201d, en el seminario \u201cM\u00fasica, cultura y juventudes\u201d y en la \u201cRed de Feminismos, cultura y poder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-6dff3906 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/723\/686\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Descargar PDF<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"480\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240421-224716.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4936\" style=\"width:636px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240421-224716.jpg 720w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240421-224716-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jumpstory<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La industria cosm\u00e9tica y el modelaje en M\u00e9xico son nichos que contienen problem\u00e1ticas de amplia cobertura, a pesar de ser postergados a lugares de poco inter\u00e9s o relevancia para el abordaje acad\u00e9mico. La generizaci\u00f3n de los cuerpos en el contexto del trabajo est\u00e9tico es una de ellas y a la que nos abocaremos en el presente documento. A partir de dos casos de estudio situados en la Ciudad de M\u00e9xico, espec\u00edficamente el trabajo de maquilladores por una parte y el trabajo de modelos por otra, pretendemos exponer las complejidades de un escenario laboral problematizando nodos conceptuales como generizaci\u00f3n corporal y su v\u00ednculo con un tipo de feminidad, la belleza, la juventud y el trabajo emocional. Ambas fuentes de datos encuentran que la producci\u00f3n de cuerpos estetizados mantiene continuidades hist\u00f3ricas e ideol\u00f3gicas asociadas a la materializaci\u00f3n del g\u00e9nero, en tanto norma binaria-heterosexual que sostiene a la belleza como exigencia y responsabilidad de la feminidad. A su vez, \u00e9sta se vincula con el consumo en ambos rubros; el cual, en ocasiones, permite el desv\u00edo de esa norma cuando es utilizada para incitar la mercantilizaci\u00f3n de aspectos considerados lucrativos, como la comercializaci\u00f3n de las est\u00e9ticas LGBTTTIQ+. Ambas investigaciones est\u00e1n situadas desde la producci\u00f3n antropol\u00f3gica contempor\u00e1nea, que considera los datos cualitativos y etnogr\u00e1ficos como una fuente clave de profundizaci\u00f3n de las problem\u00e1ticas sociales y culturales. Se utilizaron entrevistas semi-estructuradas e incursiones etnogr\u00e1ficas en las dos investigaciones, ubicadas desde los estudios realizados para las respectivas tesis doctorales de las autoras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Situar las problem\u00e1ticas del trabajo y el g\u00e9nero en contextos no tradicionales \u2013como el rubro est\u00e9tico\u2013 es uno de los prop\u00f3sitos que nos han convocado a generar este esfuerzo com\u00fan por compartir nuestras investigaciones. Estas abordan los dos macro ejes desde el trabajo en la industria de la moda y la cosm\u00e9tica. En efecto, ambos son medios que est\u00e1n marcados por la reproducci\u00f3n de indicadores corporales de polaridades masculinas y femeninas, as\u00ed como provocaciones a las mismas en y a trav\u00e9s del cuerpo. Sin embargo, los dos sectores comparten la particularidad de no ser estudiados preeminentemente en ciencias sociales donde, adem\u00e1s, las investigaciones etnogr\u00e1ficas sobre las realidades diversas de Latinoam\u00e9rica van en aumento, pero siguen siendo menores en comparaci\u00f3n a la producci\u00f3n acad\u00e9mica en campos m\u00e1s \u201ccl\u00e1sicos\u201d. Nuestra intenci\u00f3n es debatir elementos sociales, materiales e identitarios como lo son g\u00e9nero y trabajo en rubros que consideramos cruciales para su comprensi\u00f3n exhaustiva y situada en nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzamos con algunas preguntas detonadoras para la reflexi\u00f3n compartida, por ejemplo: \u00bfC\u00f3mo el g\u00e9nero act\u00faa en las encarnaciones y en el uso de tecnolog\u00edas que se alimentan de industrias marcadas por una definici\u00f3n espec\u00edfica de feminidad? Dando continuidad a la reflexi\u00f3n a partir del trabajo como categor\u00eda anal\u00edtica base, tambi\u00e9n nos preguntamos \u00bfen qu\u00e9 consiste el trabajo de los empleados en el rubro de maquillaje? \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente hacen al pintar sus cuerpos y los de otros? O respecto de las y los modelos: \u00bfQu\u00e9 implica un trabajo en el que, a trav\u00e9s de ellas y ellos, se personifican procesos de subjetivaci\u00f3n, est\u00e9ticos y generizados? \u00bfCu\u00e1les son las particularidades de estos trabajos del \u00e1mbito est\u00e9tico y cu\u00e1l es su v\u00ednculo con la generizaci\u00f3n corporal? Estas preguntas nos han convocado a cuestionar, pensar y dialogar sobre las dimensiones del g\u00e9nero y el trabajo como dos categor\u00edas indisociables para los \u00e1mbitos del modelaje y el rubro del maquillaje, situados en estudios realizados en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por este motivo, el presente texto tiene como objetivo profundizar, a partir del trabajo y el g\u00e9nero, en los casos de estudios ya mencionados desde dos voces que, en este entorno te\u00f3rico, se interceptan y convergen y, a su vez, funcionan de manera aut\u00f3noma. Asimismo, es pertinente precisar que ambas investigadoras somos extranjeras en territorio mexicano: nuestras nacionalidades nos posicionan de un modo distinto en las din\u00e1micas sociales y de clase, y ello ha implicado que los indicios de racialidad y preferencias est\u00e9ticas corporizadas de cada una, surgieran a la par de nuestro propio involucramiento con la urbe donde efectuamos las tesis de las que nace el presente texto. Por lo mismo, aquellas diferencias y semejanzas que nos acontecen propician que nosotras podamos hilvanar nuestra experiencia com\u00fan y discutir perspectivas no solamente te\u00f3ricas sino tambi\u00e9n vitales, caracter\u00edstica indisociable de la pr\u00e1ctica de una antropolog\u00eda situada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, en un primer momento, nos proponemos presentar algunos recursos te\u00f3ricos compartidos, los que posteriormente sostendr\u00e1n nuestras reflexiones individuales sobre los casos de estudio a presentar. Posteriormente, trazaremos algunas l\u00edneas metodol\u00f3gicas que, debido a la matriz antropol\u00f3gica, compartimos. Precisaremos algunas estrategias y datos sobre el campo, as\u00ed como las herramientas utilizadas para los casos de estudio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un tercer momento, presentaremos las investigaciones realizadas en los dos sectores laborales mencionados: el trabajo de maquilladores y el trabajo de modelos. Cada uno de forma independiente para, en un \u00faltimo momento, generar puentes entre ambas investigaciones, a partir de los ejes nodales de trabajo y g\u00e9nero, desde las correspondientes especificidades.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Antecedentes y marco te\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La contemporaneidad, como matriz que sostiene distintas versiones de lo que conocemos como trabajo, nos sit\u00faa en una temporalidad espec\u00edfica que deja ver, entre sus consecuencias vitales y cotidianas, c\u00f3mo las estructuras han ido modificando la relaci\u00f3n que se establece con el trabajo y con el lugar que tiene en nuestras trayectorias vitales. Como punto de partida y para dar complejidad a esta noci\u00f3n necesitamos entender, previamente, algunos de los conceptos clave en estas investigaciones. Comenzamos definiendo <em>est\u00e9tica<\/em><strong> <\/strong>como el conjunto de valores y de saberes considerados como apropiados para determinar la percepci\u00f3n de la <em>belleza<\/em>, siendo \u00e9sta una caracter\u00edstica que provee placer sensorial. La est\u00e9tica, a modo de producci\u00f3n subjetiva, permite juzgar qu\u00e9 es bello y qu\u00e9 no, teniendo una funci\u00f3n normativa. \u00c9sta entra en todas las esferas de la vida posmoderna, fuertemente ligada a la individualidad y la responsabilidad (Frankenberger, 1998). Siendo nosotros bienes de consumo (Bauman, 2003), la posesi\u00f3n de belleza pasa a regir nuestra forma de participar en un sistema de estratificaci\u00f3n est\u00e9tica; abre la puerta al reconocimiento y a la aprobaci\u00f3n social, y al mismo tiempo somete a una cierta apariencia asociada a cierto comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, \u00e9sta por definici\u00f3n es una idealizaci\u00f3n donde se atribuye a la persona cualidades que la acercan a la perfecci\u00f3n (Hagman, 2005). Frente a ello, otras est\u00e9ticas generan definiciones y materializaciones diversas de belleza. En Am\u00e9rica Latina existen campos simb\u00f3licos fragmentados donde no hay una supeditaci\u00f3n unilateral hacia clases y\/o culturas dominantes, sino amalgamas y retroalimentaci\u00f3n en condiciones desiguales (Miceli, 1972). \u00c9stas se alimentan de sistemas de creencias y pr\u00e1cticas que tienen una situaci\u00f3n actual subordinada, pero no por ello dejan de ser masivas, hist\u00f3ricamente notables o de tener influencias culturales m\u00faltiples. Si a ello a\u00f1adimos que las presentaciones de la persona var\u00edan puesto que la reproducci\u00f3n social no obedece a una estructura inmutable donde el habitus es un principio creador suficientemente flexible (Miceli, 1982), no es posible hablar de una industria cosm\u00e9tica o de una industria de la moda que simplemente impone modelos est\u00e9ticos a imitar. Consideramos la agencia individual y colectiva como un eje que, constantemente, est\u00e1 dialogando con las condiciones estructurales, por ejemplo, de la est\u00e9tica y la belleza como una norma cultural particular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La est\u00e9tica define el <em>trabajo<\/em><strong> <\/strong>efectuado por los sujetos de ambas investigaciones; dicha noci\u00f3n modela el rol de los mismos y los requerimientos que los empleadores exigen de los mismos. Proponemos un abordaje desde diferentes categor\u00edas que dan especificidad a las labores realizadas tanto dentro de la industria del maquillaje, como de la industria de la moda. Estas son: trabajo corporal, emocional y est\u00e9tico (McRobbie, 2016; Entwistle, 2006 y 2017) para efectos anal\u00edticos; sin olvidar que hay siempre m\u00faltiples aristas dentro del trabajo con \u00e9nfasis diferenciados. No se consideran a estos tipos como unidades separadas (De la Garza, 2010), sino aspectos laborales cuyo abordaje desglosado es \u00fatil para el an\u00e1lisis de los datos producidos en campo y en ciertos casos, \u00e9stos fueron identificados como tales por los informantes. Todas ellas son tambi\u00e9n \u201cactividades productivas inscritas en una relaci\u00f3n de mercado que generan riqueza de manera directa\u201d (Belmont Cort\u00e9s y Rosas Raya, 2020: 184), en tanto que se inscriben en un sistema econ\u00f3mico y conforman una instituci\u00f3n hist\u00f3rica e impuesta cuyas manifestaciones contempor\u00e1neas son la flexibilizaci\u00f3n del trabajo, la indefensi\u00f3n de la seguridad social y la competencia global desregulada. En Am\u00e9rica Latina, la precariedad laboral es \u201cuna caracter\u00edstica constante del desarrollo desigual y combinado en el capitalismo\u201d (Cuevas, 2015), que se complica con intersecciones conflictivas entre diversos grupos humanos bajo inseguridad econ\u00f3mica en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo comprendido por belleza necesariamente lleva a discernimientos est\u00e9ticos y clasificadores del <em>cuerpo<\/em>. Es nuestra primera referencia identitaria, figura dentro de un proceso continuo donde nunca est\u00e1 completamente \u201checho\u201d: est\u00e1 siempre siendo afectado y deshecho (Whitehead, 1978); es decir, comprendemos la identidad no como una materialidad espec\u00edfica sino como un campo procesual que permite di\u00e1logos. Emerge como campo de pr\u00e1cticas donde los individuos expresan sus propias necesidades psicol\u00f3gicas y sociales. Considerando que el cuerpo no puede ser separado del individuo o del \u201calma\u201d bajo una l\u00f3gica cartesiana, se le entiende como mayormente instrumental y distinto al sujeto que verbaliza sus ideas. El cuerpo es el centro de las sensaciones, donde se origina el cambio f\u00edsico y emocional en la experiencia. La identidad se sedimenta a trav\u00e9s de las sensaciones y del movimiento del cuerpo, que dan un sentido del estado de nuestro cuerpo y su posici\u00f3n en el contexto que lo rodea (Turner, 1986). Dado el \u00e9nfasis en la expresi\u00f3n individual, el cuerpo emerge como un campo de pr\u00e1cticas hedon\u00edsticas y deseos en una cultura que lo reconoce como proyecto. En tanto que apariencia, es lo que se muestra al otro y lo que se exige arreglar, la cual opera adem\u00e1s como capital, tal como lo se\u00f1alar\u00e1 Le Breton (2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las distintas tecnolog\u00edas que rodean al sujeto globalizado contempor\u00e1neo enfatizan su particularidad visual, siendo el rostro donde se marca \u201cla singularidad del individuo y se\u00f1alarla socialmente\u201d (Le Breton, 2010: 50), pero que a la vez se tipifica y se emplea como herramienta de estigmatizaci\u00f3n. El individualismo coincide con la promoci\u00f3n del rostro en tanto que n\u00facleo de diferenciaci\u00f3n. \u00c9ste transmite la evidencia del sujeto, quien acaba observando la ficci\u00f3n material que ha construido para s\u00ed (Taussig, 1999). A trav\u00e9s del rostro, se expresa la alteridad mediante lo sensible y a la vez \u00e9sta puede ser negada si no es reconocida (L\u00e9vinas, 1987 [1961]). En pa\u00edses antes colonizados, el rostro fue y es utilitario en la instituci\u00f3n de un modelo pol\u00edtico y racial, donde el reconocimiento de los miembros de la naci\u00f3n pasa por que \u00e9stos encarnan dicha abstracci\u00f3n. \u00c9ste a\u00fan funciona \u201ccomo huella de un pasado presente inscrito en un cuerpo sujeto a escudri\u00f1amiento racial y \u00e9tnico\u201d (Zapata, 2014: 13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>g\u00e9nero<\/em><strong> <\/strong>es parte de una estructura conceptual que, en esta ocasi\u00f3n, tiene dos lecturas, primeramente, como parte de la dominaci\u00f3n hist\u00f3rica masculina y, por otro lado, como un proceso de materializaci\u00f3n corporal, con base en la repetici\u00f3n perform\u00e1tica de algunas normatividades (Butler, 2012). La primera noci\u00f3n se erige sobre bases naturalizadas como lo es el sexo \u2013lo cual incluye al cuerpo\u2013 para dar sentido a \u201csistemas de valores definidos culturalmente\u201d (Ortner, 1974: 71). Es una categor\u00eda que alude a la construcci\u00f3n sociocultural de lo \u201cfemenino\u201d y de lo \u201cmasculino\u201d; tanto a la inscripci\u00f3n de sus significados como a los dispositivos de producci\u00f3n que los determinan (Puleo, 2000). Ambas polaridades han sido jerarquizadas, cuya materializaci\u00f3n se traspone en sistemas sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos (De Le\u00f3n y L\u00f3pez, 2010). Son un aprendizaje a lo largo de la vida del sujeto, siendo flexible y produciendo indicadores sociales de g\u00e9nero e identidades sexuales vividas (Esteinou y Mill\u00e1n, 1991). Respecto de la segunda noci\u00f3n, anclada en una comprensi\u00f3n de las relaciones de poder como acciones que, al repetirse, dan materialidad a ciertas categor\u00edas, como lo puede ser el g\u00e9nero y su correspondiente proceso de generizaci\u00f3n corporal (Butler, 2012), enfatizamos en c\u00f3mo una corporizaci\u00f3n de ciertas normas que permiten, a fin de cuentas, el establecimiento de ciertas relaciones sociales con base en este di\u00e1logo entre las normatividades sociales y las corporalidades, permite otra forma de comprensi\u00f3n del g\u00e9nero en tanto categor\u00eda de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, el g\u00e9nero ser\u00eda un punto de encuentro entre relaciones culturales e hist\u00f3ricas, adem\u00e1s de las relaciones de poder que se materializan en determinadas experiencias individuales y colectivas. Son declaraciones altamente ritualizadas que forman parte de la persona en t\u00e9rminos de su lugar en determinado sistema social (Collier y Rosaldo, 1981). En la actuaci\u00f3n repetida, las estructuras que fundamentan al g\u00e9nero son replicadas, desmembradas, recordadas, remodeladas y hechas significativas. De este modo, el g\u00e9nero es performativo y se instala a trav\u00e9s de su naturalizaci\u00f3n. Por ello, no se podr\u00eda rastrear su origen de forma determinable porque est\u00e1 teniendo lugar continuamente, actuando y renovando los t\u00e9rminos identitarios (Butler, 2007 [1990]). Lo que est\u00e1 en juego es la constituci\u00f3n de la identidad ante un diferente, que bien puede definirse en funci\u00f3n de la apariencia corporal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Metodolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las investigaciones consideradas como el insumo base del presente trabajo comparten una perspectiva etnogr\u00e1fica que pretende producir conocimiento en simultaneidad a la producci\u00f3n de datos, sumando el componente de la reflexividad a la validez de los datos, considerando como un eje fundamental la experiencia vivida como investigadoras en campo. La reflexividad es para Preissle y DeMarrais (2019) \u201cnuestra manera de desarrollarnos a nosotros mismos como colectores de informaci\u00f3n, autoevalu\u00e1ndonos\u201d (2019: 84). Es un trabajo de ida y vuelta donde se entrelazan las declaraciones y acciones de aquellos con quienes estudiamos y de nosotras mismas, comprometi\u00e9ndonos a revelar las subjetividades involucradas en nuestro quehacer como antrop\u00f3logas (Cornejo, Cruz y Reyes, 2012). Adicionalmente, ello nos aleja del desd\u00e9n deliberado de aquello fuera de lo racional, como deliberaci\u00f3n pol\u00edtica que perturba la ficci\u00f3n de la neutralidad y de la objetividad. Un ejemplo de ello es la manera en c\u00f3mo nos relacionamos con los y las colaboradoras. El compartir sus experiencias nos ubica en un lugar inmersivo que pone en cuesti\u00f3n muchas veces la construcci\u00f3n de ciertos instrumentos o pautas; la reflexividad, en este caso espec\u00edfico, implic\u00f3 estar dispuestas a las transformaciones que se generan en el campo, teniendo en cuenta que el \u201cerror\u201d puede ser incluso, productor de conocimiento y una gran posibilidad para mejorar nuestros dise\u00f1os metodol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Previamente hemos se\u00f1alado algunas de las particularidades que nos sit\u00faan no s\u00f3lo como investigadoras, sino como extranjeras, por lo cual nuestra experiencia se encuentra atravesada por las caracter\u00edsticas que cada una corporiza en determinados contextos. Es importante se\u00f1alar como un punto inicial de las incursiones en campo de cada una de las investigadoras, pues frente a la imposibilidad que se nos presenta de exponer los siguientes datos etnogr\u00e1ficos como neutros, es necesario exhibir como \u00e9stos y todo lo que conllevan desde la vulnerabilidad: la admisi\u00f3n que somos tan humanas como las personas a quienes encontramos en la investigaci\u00f3n, en sinton\u00eda con la reflexividad como un componente fundamental (Page, 2012). Compartimos adem\u00e1s que estos datos forman parte de un trabajo mayor individual que corresponde a las tesis doctorales de las autoras. Estas fueron desarrolladas en distintas temporalidades: el trabajo sobre maquilladores est\u00e1 ubicado entre los a\u00f1os 2016 a 2020 y el trabajo sobre el modelaje entre los a\u00f1os 2019 y parte del 2022.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer trabajo consisti\u00f3, principalmente, en entrevistas semiabiertas a profundidad desde julio de 2017 hasta julio de 2018, con siete personas que realizaban trabajo directo con clientes en la venta y aplicaci\u00f3n de maquillaje. Seis de ellos laboraban en una empresa distribuidora o productora de maquillaje, y uno era maquillador independiente. Tambi\u00e9n se realizaron observaciones participantes abiertas de eventos y servicios organizados por dichas empresas y por otras m\u00e1s, con alg\u00fan v\u00ednculo de auspicio o pertenencia al mismo subsegmento en la oferta cosm\u00e9tica. Entre lo observado figuran aniversarios de tiendas, servicios de aplicaci\u00f3n, pagos, talleres abiertos y un congreso internacional de maquillistas. En cada intervenci\u00f3n etnogr\u00e1fica, se realiz\u00f3 registro audiovisual, grabaciones de audio y recolecci\u00f3n de material impreso. Aunque la etnograf\u00eda no se delimit\u00f3 por \u00e1reas urbanas, los eventos que las empresas promocionan se remit\u00edan a ciertas alcald\u00edas.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">1 Se cubren las incursiones etnogr\u00e1ficas hechas en las alcald\u00edas \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, Benito Ju\u00e1rez, Coyoac\u00e1n, Cuauht\u00e9moc y Miguel Hidalgo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un dato que no fue recopilado y que fue una omisi\u00f3n en la recopilaci\u00f3n de datos es no poseer informaci\u00f3n de primera mano sobre la ubicaci\u00f3n social de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, respecto del trabajo con las y los modelos, se entrevistaron a siete de ellos por medio de entrevistas en profundidad semiestructuradas, guiadas por una pauta tem\u00e1tica que buscaba conocer no s\u00f3lo las complejidades laborales, sino tambi\u00e9n situar sus experiencias vitales como j\u00f3venes en el contexto de situaciones de precariedad estructural. Se utiliz\u00f3 muestreo estructural para realizar los contactos, as\u00ed como metodolog\u00edas digitales conectivas (Hine, 2004; G\u00f3mez, 2017) que implicaron que algunas de las entrevistas realizadas fueran por medio de la plataforma de Zoom. Tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 la herramienta de la observaci\u00f3n participante en contextos como pasarelas, castings y otros eventos relacionados a la industria de la moda en la Ciudad de M\u00e9xico. Se utiliz\u00f3 como insumo clave algunas experiencias en contextos <em>online<\/em>, puesto que la circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n dentro de las redes que conforman la industria tiene amplio alcance por medio de algunas plataformas digitales, espec\u00edficamente, Instagram.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el an\u00e1lisis de este \u00faltimo caso se utiliz\u00f3 un enfoque narrativo que pretende abordar la producci\u00f3n de datos desde una perspectiva sensible, es decir, a partir de un intercambio receptivo y emp\u00e1tico que permite dar profundidad a la investigaci\u00f3n siguiendo la propuesta de Lara y Enciso (2013) y de Hine (2004) quien se\u00f1ala que las perspectivas sensibles (como la reflexividad se\u00f1alada previamente) son un contrapeso a la recurrente tendencia de la objetividad considerando, adem\u00e1s, que la producci\u00f3n de los datos est\u00e1 ubicada desde un enfoque etnogr\u00e1fico, donde el an\u00e1lisis se\u00f1alado es un proceso que ocurre en simultaneidad con la producci\u00f3n de datos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primer caso: la industria cosm\u00e9tica y el maquillaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Aprehensiones generizadas y laborales desde el maquillaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al investigar qu\u00e9 implica belleza y c\u00f3mo se encarna durante mi tesis doctoral, me centr\u00e9 en las personas que emplea la industria cosm\u00e9tica formal en la venta directa y aplicaci\u00f3n de maquillaje en Ciudad de M\u00e9xico. Mi objetivo era estudiar en qu\u00e9 consist\u00eda el trabajo de dichos actores envueltos en la elaboraci\u00f3n de corporeidades est\u00e9ticamente aprobadas por su sector laboral y a nivel social, y c\u00f3mo operaba el g\u00e9nero en un medio que parece estar tan marcado por la reproducci\u00f3n de indicadores corporales de polaridades masculinas y femeninas. En contacto directo con el p\u00fablico, los trabajadores deben ser capaces de manejar los conocimientos de las marcas y de la industria cosm\u00e9tica, y tener performances corporales que indiquen su autoridad en el campo est\u00e9tico. Asimismo, poseen formaciones e involucramientos particulares con el sector, que influencian las demostraciones est\u00e9ticas en sus apariencias y en sus desempe\u00f1os laborales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los trabajadores estudiados act\u00faan en un contexto determinado dentro de la Ciudad de M\u00e9xico. Se escogi\u00f3 cubrir en campo a empresas formales, por facilidades de acceso a la informaci\u00f3n y por la formaci\u00f3n que \u00e9stas proveen a sus empleados. Relaciones entre personas de distintas adscripciones de clase se dan en espacios de venta como en los que presenci\u00e9, que finalmente son abiertos al p\u00fablico y cuya mayor\u00eda estaban dentro de centros comerciales. Sin embargo, el sector cosm\u00e9tico atendido escapa al consumo mayoritario (y de precio m\u00e1s bajo) concentrado en las ventas por cat\u00e1logo (Marketline, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los elementos que identifican belleza contienen discursos y saberes que nos hablan acerca de lo que representan conceptos como belleza y g\u00e9nero, y qu\u00e9 usos le damos a nuestros cuerpos. De tal modo, me dedico a profundizar en pr\u00e1cticas est\u00e9ticas que no son vistas como una ruptura por mi identidad de g\u00e9nero. Mi trabajo pretende evidenciarlas y analizarlas, en tanto que factores de la condici\u00f3n de g\u00e9nero para destacar pr\u00e1cticas y saberes determinados seg\u00fan \u00e9ste como el maquillaje y la cosm\u00e9tica, desnaturaliz\u00e1ndolos e historiz\u00e1ndolos (Casta\u00f1eda, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Trabajo corporal, materializaci\u00f3n y consumo de feminidades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lan (2003) perfila caracter\u00edsticas espec\u00edficas de quienes laboran en la industria cosm\u00e9tica, pues deben literalmente encarnar lo que venden y ser constantemente evaluados de acuerdo a la destreza que performen, su aspecto corporal y los discursos que practican. Para Lo\u00efc Wacquant (1995), el capital y el trabajo est\u00e1n relacionados de forma recursiva, lo cual los hace dependientes uno del otro. El trabajo corporal ser\u00eda una forma de trabajo pr\u00e1ctico, que reorganiza el campo total del cuerpo a ser ocupado y que hace la estimaci\u00f3n del cuerpo en el mercado dependiente de si \u00e9ste es un instrumento de producci\u00f3n flexible. De tal modo, abordo el <em>trabajo corporal<\/em> como medio para incitar la compra as\u00ed como el blanco de disciplina e inspecci\u00f3n, el control de su trabajo pasa no s\u00f3lo por apropiarse de la plusval\u00eda, sino del ejercicio productivo y discursivo para hacer de \u00e9stos sujetos apropiables (Lan, 2003). En efecto, gran parte del trabajo cosm\u00e9tico registrado es elaborar sus propias apariencias en sus ambientes laborales, al mismo tiempo que operan sobre las de sus clientes ofreciendo y empleando los productos de las empresas que los contratan. Bajo dicha l\u00f3gica, algunos interlocutores declararon que las mujeres ingresan al campo laboral principalmente por poder ingresar al sector f\u00e1cilmente y tener cierta familiaridad con el maquillaje por su identidad de g\u00e9nero. Ambas trabajadoras que entrevist\u00e9 recontaron que su acercamiento al maquillaje fue m\u00e1s bien intrincado y hablaron de la capacitaci\u00f3n continua que mantienen, oponi\u00e9ndose a dichas percepciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro razonamiento respecto a las mujeres trabajadoras registradas fue que son piezas clave&nbsp; en una estrategia de venta difundida: \u00e9stas emplean el maquillaje que la empresa quiere poner en primer plano, para que las usuarias les pregunten sobre qu\u00e9 est\u00e1n usando y posiblemente adquirirlo. Para las empleadas, esto resulta en una doble evaluaci\u00f3n: requiere destreza en la aplicaci\u00f3n y la selecci\u00f3n del maquillaje, as\u00ed como manejar la informaci\u00f3n respecto a cada producto usado, y a la l\u00ednea y\/o campa\u00f1a a la que pertenece. Dana debe colocarse por normas de empresa m\u00ednimo 5 art\u00edculos de maquillaje, a lo que agrega m\u00e1s art\u00edculos. La aplicaci\u00f3n le toma 45 minutos, y al llegar a casa se desmaquilla y coloca cuidado facial que tambi\u00e9n vende la compa\u00f1\u00eda, en total sumando una hora y media. Seg\u00fan Lan, los estudios feministas han argumentado que la diferencia de g\u00e9nero y la desigualdad est\u00e1n engranadas en el mercado actual, y que cada empleado es tambi\u00e9n un sujeto corporeizado. En especial en los puestos de servicio, el cuerpo del trabajador se torna \u201cun sujeto productivo y un objeto sexual gobernado por discursos de g\u00e9nero y la cultura de consumo\u201d (2003: 22). Adem\u00e1s, encontramos una manifestaci\u00f3n de lo que Mauro (2020) denomina \u201cprecarizaci\u00f3n autodeterminada\u201d: modo de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica donde se impulsa a la flexibilizaci\u00f3n de los tiempos y espacios de trabajo, as\u00ed como la tercerizaci\u00f3n de producci\u00f3n dentro de un autodisciplinamiento compartido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, las presentaciones que pintan en sus cuerpos y los saberes sobre belleza que transmiten a la clientela, siguen centrados en la fisionom\u00eda de mujeres cisg\u00e9nero. Leandro afirm\u00f3 que \u201cel maquillaje quiere que se vean femeninas, lindas y frescas\u201d. Ivo hizo el siguiente comentario: \u201cEstamos aqu\u00ed con una mujer, \u00bfno? Si yo difumino (los polvos) hacia abajo, la hago m\u00e1s masculina porque los hombres tenemos cuadrada la sombra natural del rostro (\u2026) Estoy mostrando una belleza ideal\u201d. En la materialidad del cuerpo se dan procesos necesarios de repetici\u00f3n con tal de mantener su definici\u00f3n dentro del polo binario heteronormativo (Y\u00e9benes, 2015), ofreciendo campo para el rechazo del discurso patriarcal. El desarrollo de dichos roles se dio en contextos donde modelos hegem\u00f3nicos imponen una demostraci\u00f3n (y validaci\u00f3n) constante de las identificaciones sexuales (Fuller, 1995).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vale acotar que la producci\u00f3n cosm\u00e9tica europea lleg\u00f3 a Latinoam\u00e9rica durante la Colonia, donde congeni\u00f3 con la necesidad de hacer resaltar a las mujeres criollas; como sociedad machista, las mujeres de la familia representaban el \u201chonor\u201d, el prestigio de la misma. Alterando la apariencia se lograba una mejor posici\u00f3n social y se demostraba que la persona pose\u00eda el lujo del ocio, oponi\u00e9ndose a la pobreza (Del \u00c1guila, 2003). En Europa y Estados Unidos a inicios del siglo XX, las empresas productoras de maquillaje no tuvieron problemas en otorgar a sus productos una cualidad transformativa que subsiste hasta nuestros d\u00edas (Tungate, 2011), pues ya exist\u00edan bases conceptuales que entend\u00edan a las mujeres como las responsables de encarnar a su familia y su naci\u00f3n, simbolizando la belleza como valor \u00e9tico. La sexualizaci\u00f3n y la objetivaci\u00f3n de cuerpos en los medios de comunicaci\u00f3n y en la publicidad de la industria cosm\u00e9tica se ha mantenido en la segunda mitad del siglo XX y en lo que va del siglo XXI, internalizando la apariencia generizada como un componente clave de identidad, y un factor elaborado con base en elecciones personales (Halliwell, y Diedrichs, 2012) y en la educaci\u00f3n biopol\u00edtica y civilizatoria (Nguyen, 2011), cuya globalizaci\u00f3n ha diseminado la comercializaci\u00f3n de ideales est\u00e9ticos y femeninos junto con la heterogeneidad de sus expresiones locales y temporales (\u201ctendencias\u201d) (McCracken, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta forma, ha quedado en la actual arena p\u00fablica latinoamericana la percepci\u00f3n de que cuando se habla de cosm\u00e9tica se est\u00e1 dialogando sobre feminidad. Desde la polaridad del sexo-g\u00e9nero, esto refiere exclusivamente a mujeres cisg\u00e9nero: todos excepto una trabajadora declararon que la mayor\u00eda de clientes atendidos son mujeres, si no es que lo son exclusivamente. Enrique agreg\u00f3 que \u201cellas son m\u00e1s de cuidarse\u201d. Al trabajar en una sucursal que tiene un p\u00fablico mayoritariamente masculino y no-heterosexual, Camila relacion\u00f3 el maquillaje y la est\u00e9tica con el polo binario femenino, haci\u00e9ndolo evidente al consultarle sobre clientes hombres: \u201cDe un 100%, un 99.9% se dedican a maquillar y s\u00f3lo 1% entra porque les llam\u00f3 la atenci\u00f3n (\u2026) quieren un regalo o les mand\u00f3 su esposa a comprar (risas). Nuestro mercado no est\u00e1 hecho para hombres porque al final es maquillaje\u201d. Hay a\u00fan una gran desconexi\u00f3n entre los g\u00e9neros y las expectativas sociales hacia \u00e9stos para participar en el consumo cosm\u00e9tico. Recog\u00ed estas declaraciones de parte de interlocutores que me miraban directamente cuando las dec\u00edan y me se\u00f1alaban gestualmente, subrayando mi identificaci\u00f3n femenina. Yo era una prueba m\u00e1s de que su audiencia estaba conformada por mujeres, como acad\u00e9mica y como clienta: parte de la retribuci\u00f3n por el tiempo invertido de los trabajadores en la investigaci\u00f3n fue adquirir mercanc\u00eda y servicios. Yo tambi\u00e9n era uno de los cuerpos escenificados desde el g\u00e9nero, donde es m\u00e1s f\u00e1cil evidenciar lo que se entiende por femenino y socializar las exigencias (laborales, temporales y m\u00e1s) de personificarlo, puesto que las mujeres enfrentan m\u00e1s consecuencias negativas por optar no participar en pr\u00e1cticas de belleza que los hombres (Connelly, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c1ngelo fue el \u00fanico que cuestion\u00f3 expl\u00edcitamente que el sector cosm\u00e9tico se corresponda con un solo g\u00e9nero. Para \u00e9l, la belleza es accesible a todos: \u201cCuando t\u00fa te maquillas te sientes diferente, la cara te cambia much\u00edsimo. (&#8230;) Romper con todo eso que esto es de mujeres o es de hombre. Ir cambiando, ir dando pasos, \u00bfqui\u00e9n dijo que no se pod\u00eda?\u201d Esta opini\u00f3n surgi\u00f3 en contadas ocasiones, especialmente de consumidores j\u00f3venes. El uso de maquillaje se ha extendido entre quienes no son ni mujeres ni cisg\u00e9nero, pero siguen siendo la minor\u00eda entre la demanda observada y tambi\u00e9n entre quienes las empresas estudiadas entienden como su clientela. La gran mayor\u00eda de publicidad presentaba a modelos mujeres, y en todas las demostraciones y eventos organizados por las marcas observadas las modelos casi siempre fueron mujeres cisg\u00e9nero. Una tienda minorista coloc\u00f3 im\u00e1genes referentes a partes del cuerpo femenino en los anuncios de cada marca distribuida y sus colecciones, as\u00ed como el logo de la tienda. Su propuesta encaja en una imagen de feminidad que hist\u00f3ricamente liga a las mujeres con la belleza como responsabilidad. La belleza va de la mano con su generizaci\u00f3n, volvi\u00e9ndose un trabajo femenino sobre s\u00ed mismas y siendo el ancla de su relaci\u00f3n con el mundo exterior (Pedraza, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es curioso que dicho v\u00ednculo se perpet\u00fae de modo tan encontrado, puesto que el sector en cuesti\u00f3n es desacreditado justamente por asociarse con aquello presente en la cotidianeidad de muchas personas y en especial, de muchas mujeres. Aqu\u00ed ingresa el <em>trabajo<\/em><strong> <\/strong><em>emocional<\/em><strong> <\/strong>como aquel que requiere inducir o suprimir sentimientos para sostener un semblante que aporta al servicio pagado por los clientes; es decir, demanda la actuaci\u00f3n de una muestra facial y corporal (Hochschild, 2003 [1983]) donde efectos emotivos en ellos quedan ocultos \u2013o en este caso, son instrumentalizados para generar conexiones afectivas y abrir la veta al consumo\u2013. Quique comparti\u00f3 que su propia familia le hab\u00eda dicho que \u201cme iba a morir de hambre si no era doctor o si no era ingeniero\u201d. La vulnerabilidad colocada en el trabajo llevar\u00eda a la aprehensi\u00f3n de dicho \u201carte\u201d, en tanto que elemento sublimado. Tatiana defendi\u00f3 que el maquillaje requiere habilidades donde \u201csiempre est\u00e9 el coraz\u00f3n de por medio\u201d. Las emociones con en s\u00ed mismas un campo constitutivo de la experiencia encarnada de los sujetos, interviniendo en su relaci\u00f3n constitutiva con el mundo (Ram\u00edrez, 2001) y en este caso, una emoci\u00f3n espec\u00edfica (\u201camor\u201d, \u201cpasi\u00f3n\u201d) certifica la pericia del trabajador y le otorga una cualificaci\u00f3n reconocida dentro de su sector: no es nada m\u00e1s un empleado, un vendedor, sino un maquillista, un <em>makeup artist.<\/em><sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Trabajo est\u00e9tico masculino versus usos heteronormados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, en el rostro los empleados hombres aparentaban no llevar nada de maquillaje. Su rol como expertos quedaba claro por ser quienes act\u00faan sobre las modelos, cuerpos femeninos y feminizados a trav\u00e9s de los que comparten conocimiento est\u00e9tico. No obstante, otro maquillador declar\u00f3 usar la misma estrategia de ventas de sus colegas mujeres escogiendo maquillaje \u201cnatural\u201d.<sup>3<\/sup> Su presentaci\u00f3n laboral contrasta con otra tienda observada, donde uno de los vendedores ten\u00eda puesto un labial l\u00edquido platino, y a su lado otro se hab\u00eda hecho un delineado negro estilo \u201cgatito\u201d extremo, casi uni\u00e9ndose con el inicio del cabello de las sienes. Todos vehiculan mensajes distintos: donde uno apunta a la proximidad con los clientes y a demostrar la facilidad de una imagen creada para un uso cotidiano, los otros expresan su habilidad en los saberes est\u00e9ticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello se relaciona con lo que los trabajadores explicaron al definir su propio empleo: el <em>trabajo est\u00e9tico<\/em>. \u00c9ste se define como la oferta de capacidades y atributos incorporados que poseen los trabajadores en el punto de entrada al empleo, que se alimenta directamente de la teor\u00eda de Bourdieu y de las ideas de las disposiciones y del habitus como bases subjetivas de las cuales redit\u00faan las empresas al seleccionar personal (Witz, Warhurst, y Nickson, 2003). Esta clase de trabajo cobra realce dentro de sociedades globalizadas donde hallamos la est\u00e9tica como valor redituable, y por lo tanto la visi\u00f3n est\u00e9tica se convierte en dominante (Welsch, 1993). Varios aludieron al trabajo est\u00e9tico como aquello que sus clientes no pueden replicar: ellos son quienes pueden materializar las expectativas de los usuarios en sus cuerpos. Dicha destreza se resume en un t\u00e9rmino que Benjam\u00edn atribuye a sus clientes: \u201c<em>efecto profesional<\/em>\u201d. Para \u00e9l, su trabajo es indicarles qu\u00e9 elementos son los m\u00e1s destacados en su aspecto y con el maquillaje contribuir a resaltarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">2 Maquillador en ingl\u00e9s, usado para distinguir al profesional que se dedica exclusivamente a aplicar maquillaje y\/o para se\u00f1alar que la persona ha recibido formaci\u00f3n en cosm\u00e9tica y, en ocasiones, art\u00edstica complementaria.<br>3 Aplicaci\u00f3n de maquillaje que no hace evidente que la persona lleva puestos productos con y sin color en la cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Kevin, es decisivo que cada trabajador domine lo que \u00e9l llam\u00f3 \u201c<em>buen gusto<\/em>\u201d. Esto lo defini\u00f3 como utilizar el maquillaje de manera \u201cque no se vea exagerado, no se vea demasiado\u201d, coincidiendo con quienes se otorgaron el t\u00edtulo de maquilladores antes que de vendedores o empleados. Llegamos a la visi\u00f3n del maquillaje como algo m\u00e1s que trabajo. Para Ulises, el maquillaje es arte porque \u201cel artista es quien profesa, practica y produce arte, y no hay artista que trabaj\u00e9 m\u00e1s duro que el <em>makeup artist<\/em>\u201d. \u00c9l impulsaba la idea de la adquisici\u00f3n de criterios y t\u00e9cnicas art\u00edsticas, sin olvidar que se encuentran en una industria que busca r\u00e9dito. Tatiana exhort\u00f3 a: \u201chacer que la gente respete nuestra profesi\u00f3n pero tenemos que empezar por nosotros mismos y para eso tengo que conocer mis costos\u201d. El arte del maquillador requerir\u00eda tambi\u00e9n una disposici\u00f3n particular, como acot\u00f3 Paulo: \u201cabsolutamente todo el mundo puede ser <em>makeup artist<\/em> esforz\u00e1ndose y teniendo mucha disciplina todos los d\u00edas\u201d. Es importante se\u00f1alar que en la vinculaci\u00f3n entre arte y maquillaje no se inclu\u00eda a los vendedores de tienda y ninguno de los vendedores entrevistados hizo alusi\u00f3n a ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante es que dicho trabajo est\u00e9tico se vincula primordialmente con trabajadores hombres. Sobre ello, Benjam\u00edn respondi\u00f3 que sus clientes le han mencionado preferirlo por su g\u00e9nero: \u201cMe dicen que son m\u00e1s detallados (\u2026) Una clienta me dijo: \u201ccomo la mujer ya sabe, pues yo la aprieto y hasta que est\u00e9\u201d. La explicaci\u00f3n m\u00e1s recurrente sobre la prevalencia de trabajadores hombres est\u00e1 relacionada a la orientaci\u00f3n sexual de los maquilladores. Camila indic\u00f3 que para ella, la oferta laboral hab\u00eda estado dominada por personal masculino por d\u00e9cadas, lo cual atribuye a ideas fijas sobre hombres homosexuales: \u201cEs un estereotipo que hemos creado, el que a los <em>gays<\/em> se les da mucho mejor (la cosm\u00e9tica)\u201d. Pareciera que un patr\u00f3n similar al descrito por Camila ocurre respecto a los hombres homosexuales en la industria cosm\u00e9tica: la clientela, usualmente mujeres cisg\u00e9nero con suficiente capacidad econ\u00f3mica para solventar art\u00edculos y servicios de maquillaje, espera que sean expertos por su asumida cercan\u00eda con lo femenino a partir de lo entendido socialmente sobre su orientaci\u00f3n sexual en Ciudad de M\u00e9xico. Esto proveer\u00eda a los hombres de una cualidad femenina con la que no todos los interlocutores se sent\u00edan c\u00f3modos. Enrique indicaba que \u00e9l no usa maquillaje en el trabajo aunque es una opci\u00f3n permitida por la empresa y saca a colaci\u00f3n que su novia le pide maquillarla. De forma semejante, Osvaldo coment\u00f3 \u201cyo maquillo a las mujeres como me gustar\u00eda ver a mi esposa, a mi mujer o a mi novia, trato que se vean bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, se alude al uso de maquillaje en hombres o en otras identidades de g\u00e9nero en muy contadas ocasiones. Una de las tiendas observadas pasaba en la pantalla de la recepci\u00f3n tutoriales de youtubers varones. Los maquilladores y asistentes hombres en dos sucursales de una empresa distinta usaron maquillaje igual que sus colegas mujeres, y en ella se registr\u00f3 la \u00fanica alusi\u00f3n a apariencias andr\u00f3ginas. Seg\u00fan Mahmood, \u201cla capacidad de agencia se encuentra no s\u00f3lo en actos que resisten normas impuestas sino tambi\u00e9n en las m\u00faltiples formas en que uno habita las normas\u201d (2006: 42). Ninguno de los ejemplos est\u00e1 resistiendo reglas est\u00e9ticas promovidas por la industria. M\u00e1s bien, evidencian que dentro de marcos inteligibles donde la posesi\u00f3n de poder est\u00e1 sesgada por el g\u00e9nero, productos altamente ligados a uno de \u00e9stos pueden ser herramientas de acci\u00f3n para ofrecer apariencias y pr\u00e1cticas alternativas. El youtuber del primer ejemplo demostraba cosm\u00e9ticos que no cambian el color de la piel. Un maquillista del segundo ejemplo ten\u00eda puesto brillo labial e iluminador, tan difuminados que s\u00f3lo se notaban bajo la luz directa al rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gino abord\u00f3 el uso de maquillaje por hombres comentando que su empresa: \u201ctiene banners de un hombre con papelitos de arroz (absorbentes), porque no son maquillados. Es s\u00f3lo quitarte el brillo de la cara y ya\u201d. La cita etiqueta el empleo del maquillaje por parte de hombres, siempre y cuando no se los detecte como tal. Los interlocutores identificaban a los hombres heterosexuales como aquellos quienes no forman parte de la demanda de maquillaje. Aqu\u00ed valdr\u00eda preguntarse c\u00f3mo los vendedores saben si sus clientes lo son. Benjam\u00edn justific\u00f3 su criterio de la siguiente manera: \u201cTe das cuenta porque te dicen, (haciendo voz m\u00e1s aguda) \u2018excuse me, ay maqu\u00edllame\u2019. Y hombres como tal es muy raro, incluso le puedes aplicar un b\u00e1lsamo con color y dicen no\u201d. Para el entrevistado, los signos que asoci\u00f3 pueden ser todos asimilados al estereotipo binario bajo el cual la homosexualidad masculina consiste en imitar la feminidad heteronormativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ning\u00fan interlocutor mencion\u00f3 tampoco otra identidad de g\u00e9nero u orientaci\u00f3n sexual aparte de homosexual\/gay o heterosexual. Dudo que el deseo de emplear maquillaje se encuentre limitado a las mujeres cisg\u00e9nero: en casi cada establecimiento de venta hab\u00eda hombres curioseando, preguntando por productos y dejando que les colocaran maquillaje. Si hab\u00eda alguna diferencia entre lugares observados, era que en zonas m\u00e1s afluentes estas acciones eran m\u00e1s frecuentes. En un local, los pocos que se aproximaron dec\u00edan que era \u201cpara mi hija\u201d, \u201cestoy con mi amiga\u201d y permanec\u00edan volteando a la entrada por si otras personas se quedaban mir\u00e1ndolos. En otro, me coment\u00f3 un maquillista que prefiere no usar maquillaje con color \u201cpara no tener problemas\u201d fuera de la tienda. Estas actitudes aluden a la sensaci\u00f3n de riesgo compartida ante corporalidades y performances fuera del binario de g\u00e9nero, que ocasionalmente disminuy\u00f3, pero nunca desapareci\u00f3. Ello me incluy\u00f3 a mi misma y a la no revelaci\u00f3n de mi orientaci\u00f3n sexual: al inicio no mencion\u00e9 nada al respecto por no identificar su vinculaci\u00f3n con el trabajo de campo, pero despu\u00e9s de o\u00edr repetidas veces perspectivas heteronormadas de los entrevistados, de los funcionarios de las empresas donde hice etnograf\u00eda y de los consumidores alrededor m\u00edo, pens\u00e9 que ser\u00eda m\u00e1s \u201cf\u00e1cil\u201d no desestabilizar las suposiciones hechas por defecto. En realidad, en el \u00fanico momento donde dicha deducci\u00f3n se puso en cuesti\u00f3n fue con \u00c1ngelo: a nuestro segundo di\u00e1logo me acompa\u00f1\u00f3 alguien que se autoidentifica como mujer lesbiana y apoy\u00f3 en el registro audiovisual, y quien no encajaba en las apariencias reproducidas por la industria como femeninas. \u00c1ngelo fue mucho m\u00e1s amigable al vernos y se gener\u00f3 una complicidad mayor a la primera entrevista, donde el compartir t\u00e1cito de fugas de g\u00e9nero conformaron un \u201cjuego entre lo normativo y lo desregulado\u201d (Enguix y Gonz\u00e1lez, 2018: 5).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Segundo caso: industria de la moda, <\/strong><br><strong>reflexiones desde el trabajo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La moda y la producci\u00f3n de cuerpos juveniles son categor\u00edas m\u00f3viles que componen un di\u00e1logo sobre y desde el cuerpo juvenil. Por un lado, como cuerpo de trabajo y, por otro, como portador de caracter\u00edsticas y marcadores sociales tales como el g\u00e9nero, la edad, la sexualidad y otras formas de distinci\u00f3n. El terreno de la moda ha sido poco explorado desde directrices antropol\u00f3gicas y, por el contrario, ha estado permeado de miradas miopes que la ven desde la superficialidad, o bien, que la han terminado por reducir, sin m\u00e1s, a un mecanismo de disciplinamiento del cuerpo. No obstante, existen otros esfuerzos reflexivos que han resaltado su car\u00e1cter polif\u00f3nico compuesto por vasos comunicantes entre lo social y lo cultural. Por estas razones, considero necesario continuar elaborando aproximaciones antropol\u00f3gicas al terreno de la moda que la problematicen de una forma m\u00e1s compleja; es decir, como un proceso y un producto en construcci\u00f3n conformado por m\u00faltiples intersecciones. Me enfocar\u00e9 en discutir los aspectos ya se\u00f1alados, con especial \u00e9nfasis en la juventud y el trabajo en la industria de la moda. Nos encontramos con la producci\u00f3n de cuerpos juveniles y estetizados que laboran en una industria con caracter\u00edsticas como la precariedad, el trabajo <em>freelance<\/em>, la falta de contrataciones, los horarios flexibles, etc\u00e9tera; las cuales, entre otras cosas, implican la constante exigencia de mantener el cuerpo como capital y moneda de cambio. Uno de los espacios fronterizos que he localizado en mi trabajo es la juventud como una condici\u00f3n de (im)posibilidad para permanecer en la industria; es en este aspecto donde radica una de las principales tensiones: lo parad\u00f3jico que puede resultar estar entre lo desechable y pasajero que puede llegar a ser este trabajo, y en la eterna intenci\u00f3n de procurar el cuerpo para continuar dentro de los m\u00e1rgenes que solicita la industria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Sobre el problema de investigaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A modo de generar una breve contextualizaci\u00f3n de este trabajo, presentar\u00e9 las principales l\u00edneas te\u00f3ricas de articulaci\u00f3n en las que se enmarca esta investigaci\u00f3n. Principalmente, me he propuesto conocer la relaci\u00f3n entre el cuerpo, el g\u00e9nero y la juventud, como procesos de materializaci\u00f3n corporal, situados en algunos segmentos de la industria de la moda en M\u00e9xico, a partir de la experiencia de algunos de sus actores; principalmente modelos.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">4 Esta inquietud deviene de mi investigaci\u00f3n de maestr\u00eda, de la cual recupero los hallazgos m\u00e1s relevantes para el desarrollo de estas problematizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto a las formas en las que se entiende la juventud considero dos formas: la primera \u201ccomo una compleja producci\u00f3n social, cultural, pol\u00edtica, generacional \u2013entre otras posibles dimensiones\u2013 que se nutre de las experiencias de sus agentes (j\u00f3venes, en este caso) y, por otro lado, una juventud m\u00e1s cercana al imaginario en la industria de la moda, como un conjunto de signos que se pueden adquirir por medio de intercambios que encuentran lugar en el consumo como proceso econ\u00f3mico y cultural, y en la moda no s\u00f3lo como fen\u00f3meno est\u00e9tico, sino como una forma de subjetivaci\u00f3n (Retana, 2011 en Rivera, 2022: 195)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo tal que, pretendo centrarme en la producci\u00f3n de representaciones corporales que provienen de la industria de la moda, bajo las categor\u00edas anal\u00edticas de pr\u00e1cticas corporales, juventud, g\u00e9nero y trabajo. El concepto de pr\u00e1cticas corporales lo retomo de Elsa Mu\u00f1iz (2015), quien apunta principalmente a dos ejes con este planteamiento: a desplazar la mirada de los estudios del cuerpo como materialidad hacia sus pr\u00e1cticas (usos, acciones y maneras de hacer), proponiendo a la vez que esta noci\u00f3n desestabiliza la hist\u00f3rica dicotom\u00eda cuerpo-mente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un \u201ctercer escal\u00f3n\u201d de este territorio, mi inter\u00e9s ha estado centrado en la producci\u00f3n de cuerpos que portan la juventud como un imperativo social (sobrepasando la dimensi\u00f3n corporal). La relaci\u00f3n entre juventud y cuerpo es una de las caras m\u00e1s visibles de la industria de la moda y es expresada por sujetos que desarrollan su trabajo como modelos en la industria, quienes experimentan estos mismos imperativos de una forma particular. He identificado que la industria de la moda posee distintos mecanismos de poder sobre la y el sujeto joven, en tanto cuerpo de trabajo y dispositivo de lo que he denominado \u201ctecnolog\u00edas de la juventud\u201d. Por dispositivo estoy entendiendo una red de relaciones tejidas entre distintos discursos \u2013siguiendo los planteamientos de Michel Foucault (1984)\u2013 que \u201ctiene una funci\u00f3n en el disciplinamiento de los sujetos encarnados que responde a necesidades regulatorias de la sociedad\u201d (Mu\u00f1iz, 2018: 9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta producci\u00f3n moderna de representaciones se han sumado otros factores importantes de pensar y problematizar, como los discursos sobre la diversidad (espec\u00edficamente sexo-gen\u00e9rica, racial<sup>5<\/sup> y \u00e9tnica) y el intenso uso de redes sociales, las cuales son actualmente configuradoras de tendencias en la industria de la moda y tienen una funci\u00f3n de gran importancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Planteo el supuesto de que la moda es un dispositivo por medio del cual operan las tecnolog\u00edas de la juventud, que permite que una serie de pr\u00e1cticas y t\u00e9cnicas (Mu\u00f1iz, 2015) sean implementadas y expresadas no s\u00f3lo por los y las modelos, sino tambi\u00e9n por otros segmentos de la poblaci\u00f3n que consumen e incorporan estos dispositivos (cosm\u00e9ticos, quir\u00fargicos, laborales, psicol\u00f3gicos, est\u00e9ticos, etc.) y se ven afectados en distintas intensidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La articulaci\u00f3n de todos estos elementos tiene efectos concretos sobre los cuerpos, efectos culturales y tambi\u00e9n sociales que, siguiendo a De Lauretis (2014) podr\u00edan considerarse tecnolog\u00edas: \u201cla tecnolog\u00eda [en este caso] se concibe como una tecnolog\u00eda social, es decir, un sistema de t\u00e9cnicas aplicadas que tienen efectos sociales directos\u201d (De Lauretis, 2014, p. 66); articul\u00e1ndose como una directriz principal para el estudio de la juventud en clave de signos consumibles. El concepto de tecnolog\u00edas ha sido utilizado y desarrollado previamente por Michel Foucault (2008) en las <em>Tecnolog\u00edas del yo<\/em>. Estas tecnolog\u00edas del yo son definidas por el autor como tecnolog\u00edas que permiten a los individuos efectuar \u201ccierto n\u00famero de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta, o cualquier forma de ser, obteniendo as\u00ed una transformaci\u00f3n de s\u00ed mismos con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabidur\u00eda o inmortalidad\u201d (p.48). Foucault tambi\u00e9n da cuenta que a la par de las tecnolog\u00edas del yo, existen otras tecnolog\u00edas funcionando de manera simult\u00e1nea. Retomando este planteamiento y considerando el giro que le da Teresa de Lauretis al incorporar el g\u00e9nero en la reflexi\u00f3n, es que considero adecuado abordar la juventud desde este lente de las tecnolog\u00edas con efectos corporales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Contexto de estudio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de las producciones de la moda, el lugar de la juventud es crucial, tanto como una \u201ccondici\u00f3n\u201d base que involucra aspectos f\u00edsicos y etarios (a menos que expresamente se requieran de otras fachadas) pero tambi\u00e9n como una \u201cventaja\u201d empresarial, parte de un modelo de negocios al que le es funcional la falta de contrataciones, el trabajo por honorarios, y la escasa o nula seguridad social que otorgan la gran mayor\u00eda de las agencias. Un tercer elemento que se a\u00f1ade a esta composici\u00f3n es la transmisi\u00f3n de la juventud como un imperativo social al que todas las personas se deben animar a alcanzar, mantener y evitar; involucra valoraciones que transitan por la vanguardia, el futuro, la esperanza, la rebeld\u00eda, la felicidad y, por supuesto, la suficiente energ\u00eda para ser significativamente productivos y <em>a posteriori<\/em> \u201cbuenos consumidores\u201d. De esta forma, identifico a la juventud como la columna vertebral y el eje articulador de muchas pr\u00e1cticas dentro de la industria de la moda; en consecuencia, de una sociedad moderna que se esmera en optimizar sus recursos a partir de la creaci\u00f3n y el refuerzo de estos valores, en oposici\u00f3n al envejecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los valores, actitudes y artefactos (etc.) de efectos sociales directos, se aplican de acuerdo con una diferenciaci\u00f3n corporal entre la vejez y la juventud;<sup>6<\/sup> y entre lo que cultural y socialmente definimos como cuerpos femeninos y cuerpos masculinos. Act\u00faan \u2013con distinciones\u2013 sobre estas esferas pl\u00e1sticas y dialogantes sin obviar, claramente, otras articulaciones que han ido adquiriendo mucha importancia en el trabajo de campo, como la raza, la clase y la ubicaci\u00f3n geopol\u00edtica. Se aplican principalmente y de una manera notoria si observamos las publicidades, vitrinas y anuncios, sobre el cuerpo de las mujeres, impulsadas por las industrias de la moda y la belleza, y fortalecidas por el consumo en su sentido de elecci\u00f3n, compra y adquisici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">5 Quiero ser enf\u00e1tica en que el concepto de raza no lo entiendo, en ninguna circunstancia, como una forma de dar cuenta de jerarqu\u00edas y\/ o marcador\/diferenciador biol\u00f3gico. Esta ser\u00e1 una de las intersecciones en las que se profundizar\u00e1 en campo.<br>6 Como expone Le Breton (2015), no se trata del reconocimiento de la edad biol\u00f3gica, sino de la posibilidad de \u201ccalcular\u201d una edad y a partir de ella, clasificar, sosteniendo adem\u00e1s que \u201cel discurso del marketing mantiene la idea de que la edad es condenable en vista de las innumerables t\u00e9cnicas dispensadas por el mercado\u201d (p. 23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este modo, el g\u00e9nero, al igual que el cuerpo como lugar de diferencias, resulta&nbsp; fundamental para ubicar ciertas distinciones y efectos, sumando adem\u00e1s, las nuevas formas que ha adquirido la industria en los \u00faltimos a\u00f1os para comunicar y presentar sus piezas, productos y colecciones en que el g\u00e9nero y el desdibujamiento visual que existe entre el binario masculino\/femenino es una tendencia que abarca desde la creaci\u00f3n de colecciones \u201csin g\u00e9nero\u201d provenientes de las grandes casas de moda, a los nuevos \u00edconos de las pasarelas de las <em>Fashion Week<\/em> en el mundo y la creaci\u00f3n o reinvenci\u00f3n de las agencias. Esto sigue una larga trayectoria de \u201ctransgresiones\u201d propuestas por la industria en un di\u00e1logo con las culturas populares, juveniles y elementos apropiados de distintos lugares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las otras categor\u00edas de gran relevancia tienen que ver con la relaci\u00f3n entre pr\u00e1cticas corporales y trabajo. He ido pesquisando que, m\u00e1s all\u00e1 de los esfuerzos por el control, disciplinamiento y perfeccionamiento corporal de los y las modelos, existe una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s estrecha entre las pr\u00e1cticas corporales que devienen de las necesidades laborales que presenta la industria. Es por lo que he indagado en la importancia de algunas categor\u00edas secundarias como precariedad y nociones individuales de bienestar, parte de la categor\u00eda <em>trabajo<\/em> en relaci\u00f3n con la de pr\u00e1cticas corporales. Es en la narrativa de los modelos en donde est\u00e1 idea toma fuerza; m\u00e1s que dietas, gimnasio, e incluso maquillaje \u201ccorrectivo\u201d, las pr\u00e1cticas corporales que implica el trabajo son las que han tenido m\u00e1s relevancia, por ejemplo, esta experiencia comentada por uno de los modelos respecto a un desfile en particular que trajo consecuencias que podr\u00edan haber desencadenado complejos problemas de salud, \u00e9l comenta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el segundo uno que nos pusieron el maquillaje, todos manifestamos incomodidad y dolor. Y que esto, que lo otro. Pero nos dijeron ah no, es as\u00ed, no pasa nada, se la aguantan, es tu trabajo y yo vi a chicas sentarse en el suelo hechas una bolita del dolor. Fueron cinco horas con el maquillaje en la cara. <\/p>\n<cite>Gabriel, septiembre, 2020<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas pr\u00e1cticas implican un disciplinamiento por medio del dispositivo corporal que no proviene de los patrones est\u00e9tico en primer orden, sino de las relaciones de poder laborales que involucran condiciones de precariedad, sobreexigencia y perfecci\u00f3n, todas ellas inscritas en un r\u00e9gimen social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico propio del capitalismo afectivo (Santamar\u00eda, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, cuando las y los modelos me planteaban, en distintas ocasiones, que lo que se necesita es perseverancia, tenacidad y autoestima, refer\u00edan a este aspecto, postergando aspectos estructurales que desbordan la individualidad. Ejemplos concretos de ello, como el narrado anteriormente por el modelo, o los distintos casos de desmayo por falta de agua y comida, o las raciones \u00ednfimas de alimentos justificadas en que \u201cson modelos y no comen\u201d dan cuenta de que la relaci\u00f3n entre trabajo y pr\u00e1cticas corporales es tanto o m\u00e1s estrecha de lo que es posible de ver. As\u00ed como la juventud no s\u00f3lo se estructura como una suerte de \u201carma de doble filo\u201d para las y los j\u00f3venes, sino tambi\u00e9n como una moneda de cambio al comprenderse como una tecnolog\u00eda con efectos sociales, culturales y corporales.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos a\u00f1adir que desde la Primera Encuesta Nacional de Juventud (P\u00e9rez Islas, 2000) se identifica que el inicio laboral de las y los j\u00f3venes en M\u00e9xico se da en un 64.7% entre los 15 y 19 a\u00f1os, considerando como un antecedente clave el temprano inicio, no s\u00f3lo en el modelaje, sino en un contexto laboral nacional. Este contexto mantiene una relaci\u00f3n directa con el de la industria dentro del pa\u00eds al constatar que s\u00f3lo un 23.9% de las y los j\u00f3venes cuentan con un contrato laboral, y un 38.8% tiene estabilidad en donde realizan sus actividades laborales; es decir, es m\u00e1s frecuente laborar en condiciones de informalidad y precariedad, que bajo par\u00e1metros deseables de contrataci\u00f3n, protecci\u00f3n y regularidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, podr\u00eda se\u00f1alar que la precariedad en la que se sit\u00faan los trabajos de las y los modelos, han implicado tener una noci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia del concepto, pudiendo comprender que aquella noci\u00f3n de la precariedad vinculada \u00fanicamente con lo laboral se encuentra desbordada y es m\u00e1s bien una suerte de condici\u00f3n vital, como m\u00e1s tarde se\u00f1alar\u00e1n Santos y Mu\u00f1oz (2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los procesos de generizaci\u00f3n corporal son un eje conector entre ambos territorios laborales. En el caso del modelaje, la relaci\u00f3n que se establece deviene en materializaciones corporales ancladas en la noci\u00f3n propuesta primeramente sobre el g\u00e9nero como un proceso. Mientras van desarrollando sus labores como modelo, por medio de actos, acciones y pr\u00e1cticas que se repiten, van dando materialidad a una noci\u00f3n espec\u00edfica de generizaci\u00f3n, la cual obedece a los ideales de turno respecto de \u00e9sta; sin embargo, en ese proceso existe un di\u00e1logo entre un entendimiento propio y las propuestas normativas de la industria. Por ejemplo, se ha expuesto c\u00f3mo se han ido produciendo dentro de la industria de la moda, una noci\u00f3n de est\u00e9ticas desvinculadas \u2013aparentemente\u2013 del binario heteronormativo. En la misma investigaci\u00f3n y, a partir de los testimonios de los modelos que encarnan estas representaciones, se sostiene que se hace uso comercial o de excesiva correcci\u00f3n que obedece a marcos reguladores en donde las est\u00e9ticas LGBTIQ+ se posicionan como un bien consumible en clave de g\u00e9nero. De esta forma, las implicaciones que tienen para ellos y ellas est\u00e1n vinculadas, principalmente, a la precariedad que se sostiene a la par del aumento de las representaciones encarnadas de otros cuerpos, es decir, por m\u00e1s que existan espacios para las comunidades diversas, el pago y las condiciones de trabajo siguen el continuo de una industria precarizadora. Espec\u00edficamente pensamos en los excesivos turnos de trabajo, que implican pr\u00e1cticas corporales de violencia, como la escasez de alimentos o l\u00edquidos en el contexto laboral; desde el lado del trabajo est\u00e9tico nos encontramos con las robustas exigencias respecto a medidas corporales, las cuales son alcanzadas, en ocasiones, bajo estrategias que ponen en riesgo la integridad f\u00edsica y finalmente, respecto del trabajo emocional, sus implicaciones son profundas ya que la industria invita a las y los modelos a&nbsp; responsabilizarse de sus logros y fracasos, depositando todas las responsabilidades estructurales y sistem\u00e1ticas en una idea miope de inversi\u00f3n en s\u00ed mismo como \u00fanica v\u00eda del \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el rubro del maquillaje, los trabajadores procuran construir autoridad frente a la clientela mediante trabajo corporal, emocional y est\u00e9tico, aunque todos estos tipos est\u00e1n enmarcados en la precarizaci\u00f3n laboral como proceso estructural de larga duraci\u00f3n y que determina su asignaci\u00f3n asim\u00e9trica de poder en relaciones potencialmente antag\u00f3nicas con la clientela (Sotelo, 1998; Cuevas, 2015). Sus cuerpos son objetivados en relaciones desiguales, mientras ellos modelan sus definiciones y expresiones de cuerpo y g\u00e9nero a las racionalidades del mercado. As\u00ed, los empleados funcionan como referentes y actores capacitados para opinar sobre lo que ayudar\u00eda a construir apariencias m\u00e1s adecuadas a lo comprendido por belleza y feminidad. Ellos traen consigo ideas y performances de g\u00e9nero y la asociaci\u00f3n de lo femenino con los art\u00edculos que venden es bastante fuerte, de lo cual desencadenan actitudes y corporalidades que resaltan la pertenencia o no a esta polaridad. El g\u00e9nero y sus connotaciones hist\u00f3ricas e ideol\u00f3gicas est\u00e1 presente en las corporeidades (re)creadas y las din\u00e1micas registradas. Se hallaron m\u00e1s coincidencias que retos a visiones heteronormadas de la masculinidad y la feminidad, donde la categor\u00eda \u201cmujer\u201d est\u00e1 naturalizada como cisg\u00e9nero. El maquillaje entra aqu\u00ed como un elemento temporal para materializar las posiciones y estrategias de los sujetos frente a exigencias est\u00e9ticas y generizadas que afectan su identificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, el v\u00ednculo de estos trabajos con la generizaci\u00f3n corporal est\u00e1 colmado de tensiones que se expresan en diferentes formas. Desde la industria de la moda, la principal tensi\u00f3n est\u00e1 marcada por promover como bienes consumibles y cargados de signos, ciertas formas de generizaci\u00f3n, bajo el lente de un tipo de correcci\u00f3n pol\u00edtica que deviene de pol\u00edticas internacionales, en t\u00e9rminos de industria, donde la inclusi\u00f3n de la diversidad, como el ejemplo que mencionamos anteriormente, funciona m\u00e1s bien como un se\u00f1uelo (Eisenstein, 2008) de ideales capitalistas y comerciales que buscan mercantilizar otras est\u00e9ticas. Adem\u00e1s, al considerar un componente transversal como lo es la condici\u00f3n juvenil en el caso de los y las modelos, la situaci\u00f3n de precariedad laboral se articula a otras estructuras operando en simultaneidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto a la industria cosm\u00e9tica, lo distinto aparece en qui\u00e9nes personifican tanto la demanda como la oferta feminizada del sector, siendo colocados en dicho polo por identidad de g\u00e9nero y por orientaci\u00f3n sexual respectivamente. Como analizamos, las polaridades de g\u00e9nero se mantienen cuando vemos c\u00f3mo los interlocutores se refieren a los hombres homosexuales, infiriendo que su orientaci\u00f3n sexual los aleja de la masculinidad hegem\u00f3nica y los coloca en un intersticio donde pueden dominar saberes pensados para las mujeres. De la misma manera, las explicaciones acerca de los motivos por los que hay m\u00e1s maquilladores hombres y vendedoras mujeres evocaban regularmente que los primeros no fuesen heterosexuales. Mediante su ocupaci\u00f3n, ellos ser\u00edan plausibles de contener saberes tradicionalmente femeninos emple\u00e1ndolos para su beneficio econ\u00f3mico y simb\u00f3lico. En oposici\u00f3n estar\u00edan las mujeres que, de acuerdo a determinados entrevistados, laboran en la industria por una presumida facilidad para entrar en ella. Ello demuestra sesgos referentes a g\u00e9nero y sexualidad que siguen cayendo en binarismos sin duda da\u00f1inos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para finalizar, en estos casos de estudio la relaci\u00f3n que se establece entre el trabajo est\u00e9tico y una producci\u00f3n generizada es muy consistente. Sin embargo, esa producci\u00f3n tiene un v\u00ednculo mucho m\u00e1s estrecho con una construcci\u00f3n sociocultural de feminidad, la cual sigue el continuo de la repetici\u00f3n perform\u00e1tica que opera en diferentes claves, considerando los contextos racializados y de clase que fueron mencionados, espec\u00edficamente en la investigaci\u00f3n sobre maquillaje. Aunque las claves de estudio en el escenario de la moda circulan de otros modos, es posible sondear c\u00f3mo tambi\u00e9n las categor\u00edas de clase y la racialidad est\u00e1n presentes en las producciones generizadas, sin ser profundizados en esta ocasi\u00f3n y pueden ser consultados en el estudio en cuesti\u00f3n y en trabajos futuros.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bauman, Z. (2003) <em>Modernidad l\u00edquida<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Belmont Cort\u00e9s, E. y Rosas Raya, T. (2020) \u201cHacia una recaracterizaci\u00f3n del concepto de trabajo desde una antropolog\u00eda latinoamericana por demanda\u201d en Palermo, H. y Capogrossi, M. L (directores) <em>Tratado latinoamericano de Antropolog\u00eda del Trabajo<\/em>. Buenos Aires: CLACSO; CEIL; CONICET; C\u00f3rdoba: Centro de Investigaciones sobre Sociedad y Cultura-CIECS, pp. 161\u2013195.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Butler, J. (2007 [1990])<em> El g\u00e9nero en disputa. El feminismo y la subversi\u00f3n de la identidad<\/em>. Traducci\u00f3n de M\u00aa Antonia Mu\u00f1oz. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">______ (2012) <em>Cuerpos que importan: sobre los l\u00edmites materiales y discursivos del sexo.<\/em> Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Casta\u00f1eda, M. (2008) <em>Metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n feminista.<\/em> Ciudad de Guatemala: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico y Fundaci\u00f3n Guatemala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Collier, J. y Rosaldo, M. (1981) \u201cPolitics and gender in simple societies\u201d en S. Ortner y H. Whitehead (eds.), <em>Sexual Meanings<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 275-329.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Connelly, B. D. (2013) <em>The organic beauty industry: a gendered economic review<\/em>. Tesis de Maestr\u00eda. Denver: Universidad de Denver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Cornejo, Cruz y Reyes, M.J. (2012) \u201cConocimiento Situado y el Problema de la Subjetividad del Investigador\/a\u201d en <em>Cinta de Moebio <\/em>45, diciembre, pp. 253-274.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Cuevas Valenzuela, H. (2015) \u201cPrecariedad, Precariado y Precarizaci\u00f3n\u201d en <em>Polis <\/em>[En l\u00ednea], 40, pp. 1\u201313. DOI: 10.4000\/polis.10754<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">De la Garza, E. (2010) <em>Hacia un Concepto Ampliado de Trabajo<\/em>. Barcelona: Anthropos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">De Lauretis, T. (2014) \u201cCuerpos y placeres\u201d en Mu\u00f1iz, Elsa (coord<em>inadora), Pr\u00e1cticas corporales: performatividad y g\u00e9nero<\/em>. 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