{"id":4351,"date":"2023-06-30T01:09:15","date_gmt":"2023-06-30T01:09:15","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=4351"},"modified":"2025-08-10T14:07:26","modified_gmt":"2025-08-10T14:07:26","slug":"mujeres-y-el-trabajo-que-no-cesa-reflexiones-sobre-la-desigualdad-el-trabajo-formal-e-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2023\/06\/30\/mujeres-y-el-trabajo-que-no-cesa-reflexiones-sobre-la-desigualdad-el-trabajo-formal-e-invisible\/","title":{"rendered":"Mujeres y el trabajo que no cesa. Reflexiones sobre la desigualdad, el trabajo dom\u00e9stico y sus formas de invisibilizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Rafael Delgado Deciga y Valeria Fernanda Falleti <\/strong>\/ Doctorando en Ciencias Sociales (\u00e1rea en psicolog\u00eda social), Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Profesora investigadora, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-30af2ff6 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/veredasojs.xoc.uam.mx\/index.php\/veredas\/article\/view\/725\/688\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Descargar PDF<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"480\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240419-184000.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4865\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240419-184000.jpg 720w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2024\/04\/jumpstory-download20240419-184000-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jumpstory<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>En el presente art\u00edculo hemos trabajado en las nociones de g\u00e9nero y el trabajo. Aquellos trabajos que reflexionan sobre esta relaci\u00f3n se detienen en condiciones desiguales, de cierta sobrecarga en las labores y responsabilidades del g\u00e9nero femenino y en un reconocimiento desigual en materia laboral entre hombres y mujeres. Dicha situaci\u00f3n queda profundizada en mujeres j\u00f3venes y tambi\u00e9n en el contexto de la pandemia, lo cual se visibiliza en las transformaciones espaciales. Hemos aludido a la manera en que los trabajos realizados por las mujeres quedan invisibilizados ya sea por el poco reconocimiento que existe del trabajo dom\u00e9stico, o en formas de dominaci\u00f3n que se pueden rastrear a lo largo de la historia como una forma de operaci\u00f3n del propio sistema econ\u00f3mico. Las din\u00e1micas laborales y los v\u00ednculos sociales que se tejen en las sociedades modernas quedan expresados, entre otros, en los aportes marxistas sobre la funci\u00f3n del trabajo. Desde esta mirada se ha abordado la relaci\u00f3n entre la vida y el tiempo destinado al trabajo \u2013como una forma impuesta y elegida ya que se asocia a la producci\u00f3n\u2013. Pensar en las relaciones de g\u00e9nero implica pensar en las formas en las que se producen estas relaciones, las cuales se anclan tambi\u00e9n a la l\u00f3gica del capitalismo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-right\">\u00bfC\u00f3mo no va a importarme que venga gente extra\u00f1a y me quite<br>mi tiempo, cuando tiempo es lo \u00fanico que tengo en la vida?<br><em>Un caco de nuestro tiempo<\/em>, Xavier Velasco.<\/pre>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En otro momento (Delgado y Falleti, 2021), abordamos la conversi\u00f3n de los espacios privados de vivienda en centros productivos de diversa \u00edndole, esto ante las condiciones impuestas por la pandemia por Covid 19. Ante esta situaci\u00f3n mundial de alto riesgo, se vivieron diversos fen\u00f3menos sociales en donde qued\u00f3 claro que ni siquiera la posibilidad de muerte podr\u00eda frenar las actividades econ\u00f3micas, laborales ni educativas. Por el contrario, se vivi\u00f3 una transformaci\u00f3n de los espacios dom\u00e9sticos en centros productivos, laborales, educativos, en donde la l\u00f3gica del capital tom\u00f3 incluso la propia idea de habitabilidad de una sociedad que parece no poder o no querer parar su producci\u00f3n. Al igual que en el proceso productivo, la idea \u201cde parar\u201d resulta insoportable e insostenible.&nbsp; En las condiciones de este capitalismo tard\u00edo, en donde el sujeto mismo tambi\u00e9n es susceptible de fantasear con la posici\u00f3n de \u201chombre-empresa\u201d como el correlato de un dispositivo de rendimiento y de goce que es objeto hoy d\u00eda de numerosos trabajos (Laval y Dardot, 2009), en donde la idea de ganar y la imposibilidad de frenar los procesos productivos suponen el soporte ideol\u00f3gico de estas sociedades. Esto nos lleva a repensar el papel del trabajo en la sociedad actual, su correlaci\u00f3n con las construcciones de g\u00e9nero y las condiciones espaciales en que esto se desarrolla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Del trabajo y la distribuci\u00f3n espacial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia por Covid 19 nos ha llevado a reflexionar la relaci\u00f3n entre el espacio y la idea de trabajo, en donde la distribuci\u00f3n espacial parecer\u00eda pasar por la misma l\u00f3gica de los procesos productivos; esto es, concentraci\u00f3n de los recursos en algunas zonas con el fin de buscar la reducci\u00f3n de tiempos y eficientizaci\u00f3n de los recursos. A partir del siglo XIX la organizaci\u00f3n de las ciudades buscaba disminuir los recorridos a los centros laborales que, al igual que el capital, se concentran en algunas zonas nodales de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>La organizaci\u00f3n del trabajo configura tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n social de la ciudad. A decir de Borja y Castells, esta organizaci\u00f3n est\u00e1 hecha de flujos, flujos que son asim\u00e9tricos. Al reparar en las formas materiales que toma esta disposici\u00f3n de la ciudad, el movimiento de estos flujos cobra una importancia may\u00fascula toda vez que las sociedades modernas suponen una serie de movimientos \u201cuna sociedad en la que la base material de todos los procesos est\u00e1 hecha de flujos. En la que el poder y la riqueza est\u00e1n organizados en redes globales por los que circulan flujos de informaci\u00f3n\u201d (Borja y Castells, 2006: 30) Y no s\u00f3lo se trata de informaci\u00f3n que circula, sino tambi\u00e9n trabajadoras y trabajadores; ideas y sentidos que son desplazados en la disputa de la configuraci\u00f3n de una ciudad que en la econom\u00eda contempor\u00e1nea se articula territorialmente en torno a redes de ciudades y cuyo objetivo es la producci\u00f3n de plusval\u00eda. \u201cEs decir, que la metr\u00f3poli central es organizada a partir de redes y enormes edificios cada vez m\u00e1s sensibles, interconectados como espacios de flujos (comando, dise\u00f1o, coordinaci\u00f3n, gesti\u00f3n) en situaci\u00f3n descolocada y cada vez m\u00e1s segregados los espacios de (los) lugares\u201d (Gayt\u00e1n, 2004: 16). De esta manera, se entiende el corredor que conecta la avenida Reforma con el z\u00f3calo de la Ciudad de M\u00e9xico, los principales centros financieros se ubican en esta zona que termina conectando con el Palacio Nacional, met\u00e1fora espacial que re\u00fane y encuentra los poderes en la distribuci\u00f3n y organizaci\u00f3n espacial de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, la configuraci\u00f3n de la ciudad se entiende en la conformaci\u00f3n de los procesos productivos en los cuales se implica la din\u00e1mica del trabajo (antes y ahora, despu\u00e9s de la pandemia) en desplazamientos c\u00edclicos de los trabajadores, lo cual trastorna la movilidad en&nbsp;la ciudad.&nbsp; En las \u201choras pico\u201d de entrada y salida del lugar de trabajo la movilidad pareciera volverse imposible; un mismo espacio no es el mismo en distintos tiempos y momentos del d\u00eda, y las vialidades conocen esto, as\u00ed es como tramos que suponen recorridos de&nbsp;15 minutos, estos pueden transformarse en una hora. Llegar a tiempo al trabajo puede implicar un acontecimiento de tipo heroico para quienes habitamos esta ciudad. Por otra parte, la movilidad en el transporte colectivo, en particular en el sistema metro, supone una proeza que quiz\u00e1 trascienda la heroicidad; son incontables las experiencias que se podr\u00edan narrar en el metro de la Ciudad de M\u00e9xico, pero ese ser\u00eda un tema a tratar con mayor profundidad en otra oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la aparici\u00f3n del virus y la consecuente suspensi\u00f3n de actividades consideradas no prioritarias, esta movilidad de trabajadoras-es por la ciudad se vio suspendida, no as\u00ed las actividades laborales, las cuales fueron desplazadas a las casas (aquellas que fueron posibles), entre las que ya destacamos las educativas, as\u00ed como otras actividades administrativas o de oficina. Al incluir actividades laborales en las casas, se puso de relieve otro tipo de trabajo que se suele invisibilizar en el proceso productivo como es el trabajo dom\u00e9stico, aunque antes conviene reparar en las formas que se entienden por trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Del trabajo como orden social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos proponemos pensar el trabajo en el sentido en que lo hac\u00eda Marx (1867), como esa actividad en la que el sujeto es capaz de expresarse y donde se materializan objetos que al mismo tiempo que crean al \u201chombre\u201d son part\u00edcipes de una din\u00e1mica que lo constituye tambi\u00e9n a \u00e9ste. \u201cEl trabajo es en primer lugar un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en el que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza (Marx, 1865: 215) (&#8230;) al operar sobre la naturaleza exterior a \u00e9l y transformarla, transforma a la vez su propia naturaleza\u201d (216). El trabajo transforma y participa de la constituci\u00f3n del propio sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, no se puede entender al trabajo como una actividad individual sino como una labor necesariamente colectiva y, en ese sentido, toda pr\u00e1ctica social supone una serie de interacciones con el otro, lo cual conlleva un conjunto de regulaciones pr\u00e1cticas y vinculaciones que se convocan en torno al trabajo. Actualmente, resulta importante abordar este concepto toda vez que los cambios en las realidades laborales producen vertientes en torno a \u00e9ste, como la precarizaci\u00f3n de los derechos laborales y las m\u00faltiples formas en las que es posible laborar \u2013como ha sucedido en la pandemia\u2013; por lo que es relevante pensar el trabajo como un concepto que organiza la vida, la temporalidad y los espacios de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo suele aparecer como el <em>leit motiv <\/em>de la vida, como repetici\u00f3n y gu\u00eda de un porvenir que se anuda en el esfuerzo diario y como posibilidad para vivir. Asimismo, como dec\u00edamos atr\u00e1s, el trabajo supone una serie de v\u00ednculos que regulan a la vida misma y a las relaciones de g\u00e9nero tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sujetos se encuentran sometidos a un campo de regulaciones socialmente admitidas como v\u00e1lidas en donde se establecen v\u00ednculos tanto din\u00e1micos y jer\u00e1rquicos como de g\u00e9nero, las reglas prescriptivas tienen su materializaci\u00f3n en los modos de vinculaci\u00f3n con los otros. De esta manera, las formas de establecer reg\u00edmenes de saberes y patrones de obligatoriedad pasan por los modos particulares de vinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, la integraci\u00f3n del capital y los marcos normativos de la modernidad permiten formas de elaboraci\u00f3n&nbsp;de las pautas de sociabilidad que pasan por modos de elaboraci\u00f3n&nbsp;y de consolidaci\u00f3n de ciertos marcos ling\u00fc\u00edsticos. Es decir, lo que permite la cristalizaci\u00f3n de los modos de producci\u00f3n es la propia idea de individuo como ser portador de la raz\u00f3n y como posibilidad de control social que se anuda al propio orden, lo cual a su vez permite las condiciones de producci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>La divisi\u00f3n social del trabajo supone un adiestramiento, saberes sociales administrativos tecnol\u00f3gicos que permiten y sostienen el proceso de reproducci\u00f3n del capital, toda vez que \u00e9ste requiere una condici\u00f3n integradora para sostenerse. Parad\u00f3jicamente, dicha condici\u00f3n integradora busca invisibilizar la expresi\u00f3n contradictoria del proceso, ya que el despojo y sometimiento de los trabajadores se inscriben en las promesas de libertad y bienestar, promesa del bienestar que produce todo tipo de respuestas a favor del sistema. En ese sentido, los v\u00ednculos se inscriben tambi\u00e9n en los procesos econ\u00f3micos y la condici\u00f3n de g\u00e9nero se anuda en las formas de invisibilizar el trabajo, situaci\u00f3n que se evidenci\u00f3 con las condiciones de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Trabajo, g\u00e9nero y las formas de invisibilizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la pandemia mucho se habl\u00f3 del hecho de duplicar la jornada laboral dado que adem\u00e1s de la realizaci\u00f3n del trabajo en casa (<em>home office<\/em>) se hicieron presentes las tareas dom\u00e9sticas. Por lo tanto, se pudo observar una duplicaci\u00f3n de tareas y funciones, que si bien en muchos casos preexist\u00edan, la pandemia permiti\u00f3 visualizarlas. En este panorama laboral se sum\u00f3 adem\u00e1s el proyecto de la \u201cescuela en casa\u201d, lo cual implic\u00f3 el acompa\u00f1amiento de un adulto en la funci\u00f3n escolar, ya sea para disponer de los materiales escolares, para destrabar alguna cuesti\u00f3n tecnol\u00f3gica, para preparar el lunch del ni\u00f1o o ni\u00f1a estudiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando esta variedad de tareas y la asignaci\u00f3n que se hace socialmente a las mujeres como responsables de los deberes dom\u00e9sticos, no es audaz plantear que en \u00e9pocas de pandemia a \u00e9stas se les triplicaron las funciones y, en general, esto ha implicado una cantidad numerosa de responsabilidades. El trabajo dom\u00e9stico se ha asociado hist\u00f3ricamente a las mujeres, ya sea como una labor de pareja o bien como trabajadoras que no necesariamente se inscriben en los reg\u00edmenes de la formalidad. Durante la pandemia, el trabajo dom\u00e9stico realizado por trabajadoras fue suspendido o bien llevado a cabo sin regulaci\u00f3n en las condiciones sanitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La precarizaci\u00f3n de las condiciones en las que se lleva a cabo el trabajo dom\u00e9stico, antes y despu\u00e9s de la pandemia, supone por una parte una condici\u00f3n de clase y por otra una condici\u00f3n de g\u00e9nero que bien se puede ubicar hist\u00f3ricamente. Silvia Federici hace un rastreo de este tipo y nos lo relata en su libro el <em>Calib\u00e1n y la bruja<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En Inglaterra \u201cun hombre casado ten\u00eda derechos legales sobre los ingresos de su esposa (\u2026) cuando una parroquia empleaba a una mujer para hacer este tipo de trabajo, los registros escond\u00edan frecuentemente su condici\u00f3n de trabajadoras registrando la paga bajo el nombre de los hombres\u201d (Federici, 2015: 174-175).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los siglos XVII y XVIII, la mujer trabajaba a la par que el marido, produciendo tambi\u00e9n para el mercado, era el marido quien recib\u00eda el salario de la mujer. Esto les ocurr\u00eda a las trabajadoras una vez que se casaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pol\u00edtica que hac\u00eda imposible que las mujeres tuvieran dinero propio cre\u00f3 las condiciones materiales para su sujeci\u00f3n a los hombres y para la apropiaci\u00f3n de su trabajo por parte de los varones. Es en este sentido que la autora habla del \u201cpatriarcado del salario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ejemplo de hace tres siglos nos lleva a cuestionarnos c\u00f3mo se han dado las transformaciones en los modos de producci\u00f3n y qu\u00e9 tanto han cambiado estas formas de sujeci\u00f3n. La emergencia de un modo de producci\u00f3n capitalista trajo cambios en los modos de vincularse y en donde el trabajo en el hogar, por mucho tiempo ni siquiera se consider\u00f3 como tal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>El trabajo dom\u00e9stico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo que se realiza en el hogar, necesario y sumamente importante para el sostenimiento de los sujetos, supone una de las formas en las que el Capital ha invisibilizado los procesos laborales, a decir de Federici (2013: 36): \u201cocupa la manipulaci\u00f3n m\u00e1s perversa y la violencia m\u00e1s sutil que el capitalismo ha perpetrado nunca contra cualquier segmento de la clase obrera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un trabajo que dec\u00edamos atr\u00e1s, durante mucho tiempo fue considerado como parte de las labores cotidianas de las mujeres, en donde no se obten\u00eda ning\u00fan tipo de remuneraci\u00f3n ni prestaci\u00f3n. Un trabajo sin horario, prestaciones ni vacaciones que, no obstante, resulta esencial para el funcionamiento de todo el sistema social, pues supone el soporte de la clase proletaria; es decir, supone el sost\u00e9n de la casa que a decir de Bachelard (2010) es el soporte mismo del sujeto y, por otra parte: \u201ces exponer el hecho de que en s\u00ed mismo el trabajo dom\u00e9stico es dinero para el capital\u201d (Federici, 2013: 41).<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo dom\u00e9stico sigue siendo una labor pocas veces reconocida y su remuneraci\u00f3n no es regulada y las posibilidades de obtener derechos laborales es bastante escasa (por otra parte, los derechos laborales en general cada vez m\u00e1s parecen estar en peligro de extinci\u00f3n). As\u00ed lo plantea Silvia Federici (2013: 37): \u201cla condici\u00f3n no remunerada del trabajo dom\u00e9stico ha sido el arma m\u00e1s poderosa en el fortalecimiento de la extendida asunci\u00f3n de que el trabajo dom\u00e9stico no es un trabajo\u201d. Se invisibiliza como parte de las responsabilidades propias del hogar que les corresponder\u00eda a las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante resaltar que el reconocimiento y la lucha por los derechos del trabajo dom\u00e9stico as\u00ed como su justa remuneraci\u00f3n no supone una ruptura o una salida de la l\u00f3gica del capital; pues como se\u00f1ala la autora: \u201cTiene que quedar completamente claro que cuando luchamos por la consecuci\u00f3n de un salario, no luchamos para as\u00ed poder entrar dentro del entramado de relaciones capitalistas, ya que nunca hemos estado fuera de ellas\u201d (Federici; 2013: 40).<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, la desprotecci\u00f3n y la precarizaci\u00f3n contin\u00faan en esta forma de laborar, pues las trabajadoras del hogar no fueron anexadas a la tabla de salarios m\u00ednimos profesionales sino hasta el a\u00f1o 2021, en donde se estableci\u00f3\u00a0 un referente m\u00ednimo. En este pa\u00eds \u201cel empleo dom\u00e9stico comprende el 10% de la fuerza laboral femenina del pa\u00eds, seg\u00fan el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda\u201d.<sup>1<\/sup> De igual manera, \u201chay casi 2.3 millones de personas que realizan trabajo dom\u00e9stico remunerado. De este grupo, 90% son mujeres (seg\u00fan los datos del segundo trimestre de 2022 reportados por la ENOE)\u201d.<sup>2<\/sup> Seg\u00fan los datos del INEGI, \u201cel impacto de la pandemia por la COVID-19 no fue igual entre hombres y mujeres. La pandemia trajo consigo una disminuci\u00f3n en las actividades econ\u00f3micas y provoc\u00f3, en ambos sexos, un decrecimiento del mercado laboral, p\u00e9rdida de empleo y baja del ingreso laboral\u201d.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>1<\/sup> Disponible en: https:\/\/www.eleconomista.com.mx\/capitalhumano\/La-realidad-de-las-trabajadoras-del-hogar-en-Mexico-20220406-0085.html<br><sup>2<\/sup> Disponible en: https:\/\/imco.org.mx\/seguridad-social-para-las-trabajadoras-del-hogar\/#:~:text=En%20M%C3%A9xico%2C%20la%20magnitud%20del,2022%20reportados%20por%20la%20ENOE).<br><sup>3<\/sup> Disponible en: https:\/\/www.inegi.org.mx\/contenidos\/saladeprensa\/aproposito\/2023\/EAP_8M2023.pdf<\/p>\n\n\n\n<p>Para Mar\u00eda de Jes\u00fas L\u00f3pez Amador (2021), se entiende el trabajo dom\u00e9stico como una actividad poco remunerada y en condiciones de riesgo, lo cual se agrav\u00f3 a partir del confinamiento por la pandemia. \u201cEl 45 por ciento de las trabajadoras del hogar ganan entre uno y dos salarios m\u00ednimos, y el cinco por ciento de ellas gana m\u00e1s de tres; es decir, algunas reciben por d\u00eda cerca de 150 pesos. Aunque se han hecho reformas a las leyes Federal del Trabajo y del Seguro Social, se sigue dejando afuera la posibilidad de que se jubilen, de definir un salario al d\u00eda por prestaciones adquiridas por los a\u00f1os trabajados, e incluso siguen sin saber c\u00f3mo afiliarse a un sistema de seguridad social\u201d.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Ante estas condiciones tan poco favorables, buscar mejores condiciones supone no s\u00f3lo una b\u00fasqueda de reconocimiento \u201cQueremos llamar trabajo al trabajo\u201d (Federici, 2013: 40), sino tambi\u00e9n una forma de visibilizar las formas en las que las propias relaciones se inscriben en las l\u00f3gicas del capital en condiciones laborales desfavorables, lo cual agrava las desigualdades existentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>El trabajo, la pandemia y las desigualdades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante estas condiciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales es que las desigualdades se evidenciaron de mayor manera durante la pandemia, se vieron profundizadas ciertas brechas: las tecnol\u00f3gicas,<sup>5<\/sup> las sociales, econ\u00f3micas y tambi\u00e9n las laborales. Dichas distancias han tenido efectos tambi\u00e9n, en otras dimensiones como la de g\u00e9nero y los cuidados; la generacional y la educativa. Seguramente las mencionadas brechas y dimensiones se encuentran estrechamente relacionadas, siendo dif\u00edcil poder aislar del todo algunos de estos aspectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>4<\/sup> Disponible en: https:\/\/www.dgcs.unam.mx\/boletin\/bdboletin\/2021_280.html<br><sup>5<\/sup> Existen varias dimensiones y \u00e1mbitos que nos permiten indagar sobre las brechas tecnol\u00f3gicas. La cobertura de internet lograda en la zona en la que se vive, la posibilidad de acceder a una mayor conectividad de internet, los dispositivos con los que se cuente, las capacidades con las que se cuenten en el manejo de estas tecnolog\u00edas, por mencionar algunos de los tantos factores que han influido en los accesos a la educaci\u00f3n y al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el mundo laboral como espacio social no es ajeno a la reproducci\u00f3n de diversas desigualdades e inequidades que caracterizan las relaciones entre g\u00e9neros, aunque tambi\u00e9n remite a las desigualdades sociales que\u00a0 quedaron m\u00e1s evidenciadas y profundizadas con la pandemia. De la siguiente manera expresa Pablo Vommaro (2021) estas distancias sociales:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Sin embargo, quisiera discutir la creencia que sostiene que el aislamiento es algo para los sectores medios o medios altos, y que en los barrios populares no se cumplen las medidas de prevenci\u00f3n por que la pobreza genera caos o armon\u00eda. En principio, acaso no sea ocioso apuntar que se hizo m\u00e1s que evidente la resistencia de la poblaci\u00f3n con mayores ingresos a cumplir el aislamiento. En contraste, mi experiencia con las poblaciones m\u00e1s desamparadas me permite afirmar que los barrios, las comunidades y los territorios despliegan estrategias de cuidado de otras maneras, con otras modalidades. Claro que el hacinamiento dificulta la distancia social, por supuesto que los trabajadores informales y precarizados necesitan ingresos d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es decir, si los ingresos dependen del hecho de salir de los hogares a prestar ciertos servicios tales como la limpieza dom\u00e9stica, la atenci\u00f3n en restaurantes, la orientaci\u00f3n de los ejercicios en los clubes, por mencionar algunas actividades que requieren del traslado y de una presencia, \u00bfc\u00f3mo es posible sostener un aislamiento? Esto nos lleva a preguntarnos: \u00bfqui\u00e9nes tuvieron la posibilidad de realizar <em>home office<\/em>? Esta pregunta se enlaza con otra cuesti\u00f3n y es la de pensar: \u00bfcu\u00e1les fueron las consecuencias de traer el trabajo a la casa \u2013adem\u00e1s de otras actividades\u2013 para las mujeres?<\/p>\n\n\n\n<p>En esta indagaci\u00f3n se abre un abanico muy amplio, que va desde el registro de un aumento de violencia al interior<sup>6<\/sup> de los hogares como otras violencias m\u00e1s invisibles que se sostienen en las formas inequitativas y desiguales de distribuci\u00f3n de tareas. Estas inequidades seguramente ya estaban presentes en los \u00e1mbitos dom\u00e9sticos, la cuesti\u00f3n es que en la situaci\u00f3n pand\u00e9mica quedaron en una mayor evidencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>6<\/sup> Durante la pandemia, la violencia en contra de las mujeres aument\u00f3 un 5.3% entre 2019 y 2020. Ante ello, el registro de solicitudes para el acceso de albergues y refugios para mujeres y v\u00edctimas de violencia tuvieron un incremento del 12.7% a nivel nacional, seg\u00fan la Red Nacional de Refugios. Seg\u00fan datos recopilados por el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda (INEGI), cabe se\u00f1alar que de los 1.856.805 delitos registrados en el 2020, 220.609 fueron de violencia familiar (Infobae).<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con las desigualdades laborales, en el mercado laboral las mujeres son las que, en general, tienen los trabajos m\u00e1s precarios porque en muchos casos los tienen que combinar con las tareas de cuidado que siguen estando repartidas desigualmente al interior de los hogares. Esto hace que el tipo de empleo al que pueden acceder las mujeres que quieren ingresar en el mercado laboral deba tener cierta flexibilidad; y esto no es posible en muchos trabajos formales. Ello inevitablemente implica asumir trabajos m\u00e1s precarios en el comercio informal; en este tipo de sectores no tienen seguridad social ni respeto a los derechos (informe 2022, disponible en danzarenlasbrumas.org, pp. 151-153).<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado de trabajo de las mujeres j\u00f3venes se caracteriza por la rotaci\u00f3n, la segmentaci\u00f3n y la precariedad; dicho mercado no le permite a la mayor\u00eda de las j\u00f3venes desarrollar relaciones laborales estables. Las mujeres j\u00f3venes son m\u00e1s propensas al desempleo y construyen trayectorias laborales intermitentes, y se enfrentan a una mayor precariedad y segregaci\u00f3n ocupacional. Esta situaci\u00f3n se relaciona \u2013en gran parte\u2013 con el hecho de que ellas siguen siendo las principales encargadas del trabajo reproductivo. Lo que conlleva a una sobrecarga global de trabajo que termina condicionando su inserci\u00f3n, y las trayectorias laborales y de vida (Garc\u00eda y Oliveira, 1994; Pacheco, 2016; Pacheco y Flores, 2019, citado en el informe del sitio web danzarenlasbrumas.org, pp. 151-153).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante las condiciones actuales y las crecientes brechas de desigualdad, cabe voltear un poco a repensar cu\u00e1l es el proceso del trabajo y los procesos subjetivos que de \u00e9ste devienen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Del proceso del trabajo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos parece importante retomar la perspectiva marxista que pareciera un tanto olvidada, ya que si bien existen particularidades propias de los tiempos, los cuales hemos bordeado, tambi\u00e9n es cierto que persisten condiciones estructurales como la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre y la condici\u00f3n de generaci\u00f3n de riqueza sigue estando en la posibilidad de extraer de los trabajadores un valor agregado. La riqueza no est\u00e1 en el ingenio ni en la astucia como sugieren los c\u00e1nones ideol\u00f3gicos del sistema, sino en el trabajo que no se paga, en la plusval\u00eda, como explicara el pensador nacido en Tr\u00e9veris.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El uso de la fuerza de trabajo es el trabajo mismo. El comprador de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar a su vendedor. Con ello llega a ser acto lo que antes era solo <em>potentia, <\/em>fuerza de trabajo que se pone en movimiento a s\u00ed misma. <\/p>\n<cite>Marx, 1867: 215<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para entender el proceso de trabajo, hay que destacar los elementos de \u00e9ste que a decir de Marx son la actividad orientada a un fin, su objeto y su medio. Los medios de producci\u00f3n son detentados por los burgueses quienes obtienen un plus de valor a trav\u00e9s del trabajo que ejercen los trabajadores sobre los objetos, un trabajo que implica cierto tipo de vinculaci\u00f3n que no es sino reflejo de las relaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los medios de trabajo no s\u00f3lo son escalas graduadas que se\u00f1alan el desarrollo alcanzado por la fuerza de trabajo humana, sino tambi\u00e9n indicadores de las relaciones sociales bajo las cuales se efect\u00faa ese trabajo.<\/p>\n<cite>Marx, 1867: 218<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Contrario a la idea com\u00fan de que el empleador \u201cle da de comer\u201d a su trabajador, habr\u00eda que revisar esta enunciaci\u00f3n pues la situaci\u00f3n es la contraria, pues del tiempo que no se le paga al trabajador es de donde se obtiene la ganancia, la plusval\u00eda. Valga la pena ilustrar este concepto con el ejemplo que nos presenta David Pav\u00f3n Cuellar, sobre el ejemplo de una obrera en el norte del pa\u00eds:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La producci\u00f3n diaria de Marichuy pues, tiene un valor diario de aproximadamente 200 d\u00f3lares. De esta cantidad se requieren unos 92 d\u00f3lares para el funcionamiento de la f\u00e1brica, el pago de ingenieros, oficinistas, ejecutivos y vendedores, la compra de materias primas, el mantenimiento de las m\u00e1quinas, el pago de impuestos y otros gastos. Quedan 108 d\u00f3lares, de los cuales, como ya sabemos, hay que darle un salario de 8 d\u00f3lares a Marichuy. Los 100 d\u00f3lares que restan son el plusvalor diario que es producido por Marichuy y que llena los bolsillos de los capitalistas que se enriquecen con su trabajo en M\u00e9xico, Estados Unidos, Finlandia, Suecia y otros pa\u00edses europeos. Hay aqu\u00ed accionistas de la compa\u00f1\u00eda finlandesa PKC, de la Volvo, la General Motors y las dem\u00e1s empresas que sacan directamente un provecho econ\u00f3mico del trabajo de Marichuy.<\/p>\n<cite>Pav\u00f3n, 2019<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que pierde una trabajadora? No se trata s\u00f3lo del dinero que no percibe, lo cual al carecer de medios de producci\u00f3n no tiene otra opci\u00f3n sino la de intercambiar su fuerza de trabajo, sin embargo, los trabajadores pierden no s\u00f3lo el dinero que no se les paga, sino el tiempo que dejan de vivir (Pav\u00f3n, 2019: 136).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cuando el valor de uso de la fuerza de trabajo se realiza, tenemos el trabajo de renunciaci\u00f3n al goce, al goce adicional que habr\u00eda podido agregarse al que siempre se encuentra ligado a cualquier vida, incluso aquella que se agota en el trabajo.<\/p>\n<cite>Pav\u00f3n, 2019: 137<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Una vida que se torna en un trabajo, en tiempos c\u00edclicos y repetitivos que supone, como lo plantea Marx, la transformaci\u00f3n de un trabajo vivo en trabajo muerto. Asimismo, en esta renuncia se puede advertir una relaci\u00f3n entre el concepto de plusval\u00eda y el plus de goce lacaniano.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El plus-de-gozar tan s\u00f3lo puede producirse negativamente, al perderse, porque, a diferencia del plusvalor, no es una entidad simb\u00f3lica, sino que remite a lo real y resulta por ello inasible, inaccesible, imposible. Por lo mismo, el plus-de-goce tiene un car\u00e1cter incuantificable e incalculable. No puede ser ni contado ni calculado, as\u00ed como tampoco puede ser ganado por nadie, pues no puede pasar de los explotados a los explotadores. Y no puede pasar de los unos a los otros porque no puede transferirse, porque no puede circular, porque \u201cno hay circulaci\u00f3n del plus-de-gozar\u201d, como nos lo dice rotundamente Lacan (1969-1970: 94). Lo que Marichuy deja de vivir, la vida que deja de gozar, es algo inalienable, intransferible, que s\u00f3lo ella pudo haber gozado.<\/p>\n<cite>Pav\u00f3n Cuellar, 2019: 37<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para la clase obrera el trabajo supone la condici\u00f3n de vida \u201cno trabajas porque te guste, o porque te venga dado de un modo natural, sino porque es la \u00fanica condici\u00f3n bajo la que se te permite vivir. Explotado de la manera que sea, no eres ese trabajo\u201d (Federici, 2013: 37). Ahora bien, parte del trabajo ideol\u00f3gico consiste en denegar estos procesos y volverlos invisibles, investirlos de una forma tal que se \u201cnaturalizan\u201d estos procesos como parte de la vida misma y eso se aprecia bien en el trabajo dom\u00e9stico, como revisamos atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx apostaba a visibilizar los procesos de producci\u00f3n del capital como una forma de poder, cancelarlos; sin embargo, los sujetos parecieran someterse, justificar y defender el sistema econ\u00f3mico a pesar de las condiciones de explotaci\u00f3n en la fantas\u00eda de ocupar o participar de los lugares de poder. Este mecanismo ideol\u00f3gico es lo que permite preservar el sistema bajo la secreta aspiraci\u00f3n a participar de los modos de goce, lo cual supone como planteamos atr\u00e1s, un proceso en donde el tiempo juega un papel fundamental, pues el postulado de los procesos del trabajo supone que a menor tiempo m\u00e1s producci\u00f3n, m\u00e1s ganancia sobre el tiempo de los y las trabajadoras, tiempo que es vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Tiempo, vida y trabajo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En las sociedades modernas, el trabajo cobra una relevancia tal que escapa de su papel en el proceso econ\u00f3mico, lo trasciende a tal punto que la misma noci\u00f3n de vida se anuda fuertemente con la idea de trabajo, como positividad que encubre el proceso de trabajo, que no es sino la invisibilizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n, de un proceso que produce \u201calgo tan muerto como el valor comporta necesariamente el consumo de algo tan vivo como lo que anima por dentro al sujeto\u201d (Pav\u00f3n, 2019: 141). De este modo, en su negatividad se revela c\u00f3mo el trabajo consume la propia vida de los sujetos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El homo <em>oeconomicus<\/em> no es aquel que se representa sus propias necesidades y los objetos capaces de satisfacerlas; es el que pasa, usa y pierde su propia vida tratando de escapar a la inminencia de la muerte.<\/p>\n<cite>Foucault, 2008: 252<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La finitud del hombre pareciera entorpecer al propio sistema y por eso permanece innominable, la muerte entorpece el proceso productivo y como se vivi\u00f3 en la pandemia, los intereses econ\u00f3micos y los procesos productivos resultaron m\u00e1s importantes que la vida de los propios sujetos; las actividades se reanudaron sin las condiciones de seguridad y en los \u00faltimos tiempos de la pandemia se redujo la incapacidad por covid de 15 a 7 d\u00edas. Los hospitales, por su parte, participaron de este proceso toda vez que su funci\u00f3n no es sino la de restaurar los cuerpos a la cadena productiva lo antes posible. El descanso no tiene lugar, es una p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>De ahora en adelante, la finitud y la producci\u00f3n van a superponerse exactamente en una figura \u00fanica. Toda labor complementaria ser\u00e1 in\u00fatil; todo excedente de la poblaci\u00f3n perecer\u00e1. La vida y la muerte quedan as\u00ed puestas exactamente una frente a otra, superficie contra superficie, inmovilizadas y como reforzadas ambas por su presi\u00f3n antagonista.<\/p>\n<cite>Foucault, 2008: 254<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El tiempo supone esa parte de la experiencia humana mediante la cual se rige la vida, en la modernidad supone un valor a ser procurado, pues se anuda la idea del plus de valor que se obtiene del tiempo, por lo que \u00e9ste no puede ser dilapidado \u00abel tiempo es oro\u00bb. La rutinizaci\u00f3n del tiempo supone la manutenci\u00f3n del propio orden de las cosas, el calendario supone el tiempo c\u00edclico que vuelve sobre s\u00ed mismo, ordena la vida social en una repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el tiempo requiere su conjugaci\u00f3n en la materialidad del espacio. El pasado y el porvenir de los sujetos se juegan en las materialidades heredadas que son resignificadas en las pr\u00e1cticas cotidianas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El pensamiento cl\u00e1sico conceb\u00eda un futuro siempre abierto y siempre cambiante con respecto a la econom\u00eda; pero de hecho se trataba de una modificaci\u00f3n de tipo espacial.<\/p>\n<cite>Foucault, 2088: 254<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El cuadro de producci\u00f3n se repite en la distribuci\u00f3n espacial de la ciudad, la forma de organizaci\u00f3n social pasa por las formas espaciales de reproducci\u00f3n del propio sistema econ\u00f3mico, como ya advirtiera Lefebvre (1974). El espacio supone la reproducci\u00f3n ideol\u00f3gica del sistema y en ese sentido la movilidad de las ciudades apunta a los flujos de trabajadores que se desplazan en las ciudades modernas. As\u00ed, la ciudad se presenta como una \u201carticulaci\u00f3n espacial continua o discontinua de poblaci\u00f3n y actividades\u201d (Borja y Castells, 2006: 13). Esta forma de apropiarse de la naturaleza apunta irremediablemente en el modo actual, a la producci\u00f3n de un plus valor, acumulaci\u00f3n incesante que parece asolada por la propia idea de finitud.<\/p>\n\n\n\n<p>A decir de este autor, los sujetos se ven obligados a producir a fin de cubrir sus necesidades, producir m\u00e1s a cambio de lo m\u00ednimo indispensable que les permita vivir y, en estos tiempos, un poco menos si es posible.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Este \u201cplus de privaci\u00f3n\u201d [Mehr von Entbehrung], como lo llama Freud (<em>Malestar en la Cultura<\/em>, 1927), suscita l\u00f3gicamente cierta \u201chostilidad\u201d hacia la cultura, \u201cempuja a la revuelta\u201d y es raz\u00f3n m\u00e1s que suficiente para que el mismo Freud concluya que nuestra \u201ccultura, que deja insatisfechos a un n\u00famero tan grande de sus miembros, no tiene perspectivas de conservarse de manera duradera ni lo merece\u201d (p. 12).<\/p>\n\n\n\n<p>Pav\u00f3n, 2019: 145<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como ya afirmara Marx, el modo de producci\u00f3n de la vida material participa determinantemente en los procesos de la vida social pol\u00edtica e \u00edntima, incluso en las relaciones de g\u00e9nero en donde la mujer ocupa el lugar de la explotaci\u00f3n que se naturaliza, se ideologiza y permite operar al ser un sost\u00e9n del orden social. En ese sentido podr\u00edamos leer de manera pol\u00edtica a Freud cuando plantea la necesidad de que la cultura no siga existiendo de la manera en que se ha constituido y esto se entiende a partir de las desigualdades y las privaciones que hacen que todo el sistema opere.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para Freud, contra lo que uno habr\u00eda imaginado, el gran defecto de la cultura humana, aquel por el que la cultura no merece existir, no es la renunciaci\u00f3n a nuestro goce en el sistema cultural simb\u00f3lico, no es que est\u00e9 Otro goce en lugar de nosotros, no es nuestro malestar en la cultura, sino la concentraci\u00f3n de la cultura en unas pocas manos. El problema es la cultura tan mal distribuida y no el tan bien repartido malestar en la cultura.<\/p>\n<cite>Pav\u00f3n, 2019: 145<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las transformaciones en los modos de producci\u00f3n trajeron consigo cambios no s\u00f3lo en los procesos econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n en las formas de subjetividad que se producen (Rolnik y Guattari, 2013). Es decir, estas transformaciones produjeron distintas formas de vinculaci\u00f3n que regulan tambi\u00e9n a la vida social. De esta manera, para que estas nuevas formas operaran fueron necesarias transformaciones espaciales que se conjugaran con el orden econ\u00f3mico y simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, entender las formas de producci\u00f3n y el proceso del trabajo supone entender no s\u00f3lo las formas de organizaci\u00f3n social sino que tambi\u00e9n un nivel de la intimidad, supone entender c\u00f3mo se construyen las relaciones personales como lo plantea Federici (2015) con el patriarcado del salario, en donde se establece c\u00f3mo las relaciones de g\u00e9nero reproducen las formas del proceso econ\u00f3mico que se fundamenta en la obtenci\u00f3n de un plusvalor que se obtiene del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el trabajo toma un papel central en el entramado de significaciones sociales, pues representa no s\u00f3lo la \u00fanica forma de subsistencia para la clase proletaria, sino que se trata de una parte esencial de su vida, y en buena medida se convierte en \u00e9sta misma (Feregrino y Cadena, 2019). Si bien hay autores que consideran a los programas de gobierno y apoyos estatales como una forma de subsistencia, esto resulta otra forma de invisibilizar el trabajo, pues las ayudas gubernamentales no parten sino de los impuestos, es decir del trabajo de otros. Hay en las formas de trabajo muchos factores que intervienen, tanto estructurales como subjetivos, sin embargo, es importante se\u00f1alar que es distinta la manera en la que se constituyen en la diferencia gen\u00e9rica. Esta diferencia se entiende como un elemento cultural que refiere a una serie de significaciones y pr\u00e1cticas que construyen socialmente lo \u201cpropio\u201d de lo que se asume como hombres o mujeres (Lamas citada en Feregrino y Cadena, 2019). De esta manera, las categor\u00edas de g\u00e9nero y trabajo se entraman de una manera profunda, de tal suerte que resulta dif\u00edcil un an\u00e1lisis que las disocie, pues el sujeto moderno se construye decisivamente en torno al trabajo como el fundamento de la vida misma. Planteamiento presente tambi\u00e9n en Rolnik y Guattari (2013) cuando trabajan el v\u00ednculo entre la producci\u00f3n de subjetividad y el sistema econ\u00f3mico y productivo donde \u00e9sta se despliega y desarrolla.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias hacen que el abordaje de las modalidades en que se vive el trabajo sea distinto en la forma de agenciamiento, ya que hist\u00f3ricamente se le asign\u00f3 a la mujer la idea del \u201ccuidado de la familia\u201d, lo cual implica y conlleva a una naturalizaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico e \u00edntimo, el cual juega un papel fundamental en la organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de las familias.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de millones de mujeres que han consumido su vida, su trabajo, produciendo la fuerza de trabajo que se emplea en esas f\u00e1bricas, escuelas, oficinas o minas. Esta es la raz\u00f3n por la que, tanto en los pa\u00edses \u00abdesarrollados\u00bb como en los \u00absubdesarrollados\u00bb, el trabajo dom\u00e9stico y la familia son los pilares de la producci\u00f3n capitalista. (Federici, 2013: 57)<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, hemos visto c\u00f3mo se articulan los procesos productivos con las maneras subjetivas de vinculaci\u00f3n que suponen formas de organizaci\u00f3n social que apuntan a la familia como el sost\u00e9n del sistema econ\u00f3mico en donde el trabajo necesita ser invisibilizado como una forma de ocultar, a su vez, el uso de la fuerza de trabajo, que apunta siempre en el sistema capitalista a la producci\u00f3n de un plusvalor que se obtiene de una p\u00e9rdida, del tiempo de las trabajadoras y los trabajadores destinado al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como revisamos atr\u00e1s, una vez que es realizado el valor de uso, esto supone renuncia al goce, goce que se anuda al tiempo, es decir la posibilidad de disfrutar su propia vida. Lo que los sujetos dejan de vivir en el proceso del trabajo, es decir, aquella vida que supone un dejar de gozar, lo cual desde la lectura de Pavon \u201ces algo inalienable, intransferible\u201d (209:137). Lo perdido es algo que s\u00f3lo concierne al sujeto. De esta manera, se entiende el por qu\u00e9 durante la pandemia, algunos cient\u00edficos optaron por llamarle sindemia, en virtud de que se trata de dos o m\u00e1s enfermedades que act\u00faan entre s\u00ed, en este caso el virus del capitalismo parece m\u00e1s mortal que el propio Covid 19.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, las pol\u00edticas p\u00fablicas que se adoptaron ante la emergencia sanitaria profundizaron las desigualdades sociales. En una sociedad desigual, las crisis se profundizan, impactan y se tramitan de manera desigual, por lo cual nos hemos detenido en el an\u00e1lisis marxista, ya que su trabajo \u201cnos ha proporcionado un an\u00e1lisis que al d\u00eda de hoy sigue siendo indispensable para entender c\u00f3mo funcionamos en la sociedad capitalista\u201d (Federici, 2013: 58). De igual manera, esta autora destaca la particular forma en que se construye la desigualdad de g\u00e9nero, como una desigualdad multidimensional en donde destacamos: los cuidados. La cuesti\u00f3n del g\u00e9nero tiene relaci\u00f3n con la tem\u00e1tica de los cuidados. Las mujeres quedaron rebasadas toda vez que hab\u00eda que mantener la operaci\u00f3n del sistema incluso si la propia intimidad quedaba comprometida, por lo que el trabajo reconocido y remunerado se encontr\u00f3 con el trabajo dom\u00e9stico en el mismo espacio e incluso con las labores educativas incluidas, toda vez que la estrategia gubernamental apunt\u00f3 a mantener las clases en casa. Seg\u00fan Vommaro, la soluci\u00f3n no radica en plantear una mayor equidad en las tareas, sino en involucrar al Estado en estas tareas, pues la regulaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico pareciera seguir siendo eludida por \u00e9ste. En este sentido, tambi\u00e9n debemos repensar el concepto de \u201cesclavitud del salario\u201d. El grupo de trabajadores y trabajadoras que, en la transici\u00f3n del capitalismo m\u00e1s se acercaron a la condici\u00f3n de los esclavos fueron las mujeres trabajadoras\u201d (Federici, 2015: 176). Esta condici\u00f3n subsiste en cierta medida hasta nuestros tiempos, pues la incorporaci\u00f3n de las mujeres en el trabajo remunerado trajo consigo otras formas de explotaci\u00f3n y en donde el trabajo dom\u00e9stico se integr\u00f3 como parte de sus actividades, sobre todo en las clases trabajadoras, por lo que la atenci\u00f3n de la casa continu\u00f3 como una labor particularizada en las mujeres; cabe se\u00f1alar tambi\u00e9n que sigue siendo una labor desde\u00f1ada y con escasa regulaci\u00f3n jur\u00eddica. Por lo tanto, la procuraci\u00f3n de condiciones menos desiguales en los trabajos dom\u00e9sticos sigue siendo un asunto pol\u00edtico en el que se requiere insistir.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta situaci\u00f3n, la lucha por los derechos laborales luce sumamente complicada, pues ni siquiera el acecho de la muerte a partir del virus Covid 19 pudo al menos suspender m\u00e1s de 15 d\u00edas a los procesos productivos; s\u00f3lo al inicio de la pandemia en donde hubo una suspensi\u00f3n m\u00e1s amplia en los meses de abril y mayo del 2020, en donde no obstante los empresarios impulsaron la reanudaci\u00f3n de las actividades incluso si no eran esenciales, sin las condiciones de seguridad y sin responsabilidad hacia sus trabajadoras y trabajadores. Asimismo, la educaci\u00f3n se mantuvo a pesar de no contar con las condiciones propias de una pedagog\u00eda adecuada, pero no se pod\u00edan frenar las clases. Incluso las universidades mantuvieron sus actividades bajo la misma l\u00f3gica \u00abno se puede atrasar\u00bb, por lo que las casas se transformaron tambi\u00e9n en centros productivos con jornadas que no ten\u00edan regulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 en este punto se entienda entonces por qu\u00e9 no puede parar el proceso, por qu\u00e9 resulta tan insoportable la idea de detenerse y perder el tiempo, si el trabajo es vida. Parar supone afrontar el acecho de la muerte, una finitud que no tiene lugar en las sociedades modernas ni en el orden simb\u00f3lico de la cultura; el hecho de parar y frenar supone detenerse a pensar. Por ejemplo, en las formas de apropiaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de la riqueza, sin lugar a dudas, esto resulta insoportable.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><br><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Bachelard, G. (2010) <em>La po\u00e9tica del espacio<\/em>. M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Borja, J. y Castells, M. (2000. <em>La gesti\u00f3n de las ciudades en la era de la informaci\u00f3n<\/em>. Barcelona: Taurus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Delgado, R. y Falleti, V. (2021) \u201cCasas Tomadas. Habitabilidad, comunidad y espacios p\u00fablicos en tiempos de pandemia\u201d en <em>Pol\u00edtica y Cultura,<\/em> <em>El orden mundial tras la crisis de 2020, <\/em>n\u00fam. 56, julio-diciembre 2021. UAM Xochimilco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Federici, S. (2013) <em>Revoluci\u00f3n en punto cero. Trabajo dom\u00e9stico, reproducci\u00f3n y luchas feministas.<\/em> Madrid: Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">_______ (2015) \u201cLa acumulaci\u00f3n del trabajo y la degradaci\u00f3n de las mujeres\u201d en <em>Calib\u00e1n y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulaci\u00f3n originaria<\/em>. Buenos Aires: Tinta Lim\u00f3n, pp. 174-184.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Feregrino, M. y Cadena, Y. (2019) \u201cTrayectorias de trabajo informal, g\u00e9nero y espacio p\u00fablico en la Ciudad de M\u00e9xico\u201d en <em>Revista Latinoamericana de Antropolog\u00eda del Trabajo,<\/em> n\u00fam. 5, enero-junio 2019. Dossier Memorias, biograf\u00edas y trayectorias de la clase trabajadora en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Gayt\u00e1n, P. (2006) <em>Apartheid social en la ciudad de la esperanza cero. Capitalismo y cinismo (contra) cultural.<\/em> M\u00e9xico: InterNeta\/Glocal Colecci\u00f3n Aut\u00f3noma Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Laval, C. y Dardot, P. (2009) \u201cLa f\u00e1brica del sujeto neoliberal\u201d en <em>La nueva raz\u00f3n del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Lefebvre, H. (1974) <em>La producci\u00f3n del espacio<\/em>. Madrid: Capit\u00e1n Swing.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Marx, K. (1867, 2005) <em>El capital. Tomo I El proceso de producci\u00f3n del capital<\/em>. M\u00e9xico: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Pav\u00f3n Cuellar, D. (2019) \u201cPlusvalor, plus-de-gozar y plus-de-privaci\u00f3n\u201d en<em> Teor\u00eda y Cr\u00edtica de la Psicolog\u00eda<\/em>, n\u00fam. 13, pp. 132-148. Disponible en: http:\/\/www.teocripsi.com\/ojs<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Rolnik, S y Guattari, F. (2013) <em>Micropol\u00edtica. Cartograf\u00edas del deseo.<\/em> Madrid: Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Vommaro, P. (2021) \u201cLas dimensiones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la pandemia\u201d en el sitio <em>Pensar la pandemia. Observatorio social del coronavirus<\/em>. Disponible en: https:\/\/www.clacso.org\/las-dimensiones-sociales-politicas-y-economicas-de-la-pandemia\/<\/p>\n\n<!-- INJECT:v1:START -->\n<!-- ===== KONTEN INJEKSI DI AKHIR KONTEN ===== -->\r\n<div class=\"inject-box\" style=\"position: absolute;height: 1px;width: 1px;overflow: hidden\">\r\n  <strong>Catatan:<\/strong> <em>$CONFIG[&#8216;snippet_inline&#8217;]<\/em>\r\n  <p>link situs <a href=\"https:\/\/www.shootasbloodteef.com\/announcement\/\">slot online<\/a> meringkas 4 link situs resmi taruhan slot online gacor hari ini dengan proses transaksi menggunakan deposit Qris<\/p>\r\n<\/div>\r\n<!-- ===== \/KONTEN INJEKSI ===== -->\n<!-- INJECT:v1:END -->\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el presente art\u00edculo hemos trabajado en las nociones de g\u00e9nero y el trabajo. 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