{"id":5696,"date":"2025-08-17T23:49:51","date_gmt":"2025-08-17T23:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=5696"},"modified":"2025-08-17T23:52:18","modified_gmt":"2025-08-17T23:52:18","slug":"cuidar-desde-los-margenes-cadenas-globales-necropolitica-y-acumulacion-por-desposesion-en-los-circuitos-transnacionales-del-cuidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2025\/08\/17\/cuidar-desde-los-margenes-cadenas-globales-necropolitica-y-acumulacion-por-desposesion-en-los-circuitos-transnacionales-del-cuidado\/","title":{"rendered":"Cuidar desde los m\u00e1rgenes: cadenas globales, necropol\u00edtica y acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n en los circuitos transnacionales del cuidado"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2025\/08\/pexels-achi-murusidze-2064615248-33447171-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5697\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2025\/08\/pexels-achi-murusidze-2064615248-33447171-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2025\/08\/pexels-achi-murusidze-2064615248-33447171-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2025\/08\/pexels-achi-murusidze-2064615248-33447171-768x512.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2025\/08\/pexels-achi-murusidze-2064615248-33447171.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Achi Murusidze \/ Pexels<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Miriam Jacqueline Villarruel Ortega \/ licenciada en Desarrollo y Gesti\u00f3n Interculturales (UNAM) y maestra en Rehabilitaci\u00f3n Neurol\u00f3gica (UAM-X). Su trayectoria articula la docencia, la investigaci\u00f3n y la acci\u00f3n comunitaria en torno al desarrollo infantil, el cuidado y los derechos humanos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">El trabajo de cuidado migrante e informal en los pa\u00edses del Norte Global revela los contornos m\u00e1s agudos de la desigualdad contempor\u00e1nea. En Suiza, un pa\u00eds con altos est\u00e1ndares de vida y sistemas de bienestar consolidados, miles de mujeres provenientes de Am\u00e9rica Latina, el Sudeste Asi\u00e1tico y Europa del Este, participan en la reproducci\u00f3n cotidiana de la vida bajo condiciones de irregularidad, precariedad y silenciamiento. Este ensayo parte de una experiencia etnogr\u00e1fica como cuidadora irregular en ese pa\u00eds, para reflexionar sobre los mecanismos que permiten, sostienen y legitiman esta forma de explotaci\u00f3n. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de conceptos como cadenas globales de cuidado, necropol\u00edtica, acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n y ciudadan\u00eda diferenciada, se busca comprender el entramado global que articula lo dom\u00e9stico, lo migrante y lo femenino en una econom\u00eda pol\u00edticamente construida sobre cuerpos racializados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las cadenas globales de cuidado y la mercantilizaci\u00f3n del afecto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo a Guimar\u00e3es (2018), el cuidado puede entenderse como un circuito de relaciones sociales, significaciones y transacciones econ\u00f3micas, mercantiles y no mercantiles. Cuando estas relaciones se organizan de manera transnacional, como en el caso del cuidado provisto por migrantes, configuran lo que Arlie Hochschild denomin\u00f3 &#8220;cadenas globales de cuidado&#8221;: redes de mujeres que transfieren tiempo, energ\u00eda y afecto desde pa\u00edses empobrecidos hacia pa\u00edses enriquecidos. Este proceso implica una doble desposesi\u00f3n: de las condiciones materiales de vida en los pa\u00edses de origen y de los v\u00ednculos afectivos en el plano de las familias propias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Suiza, el sistema de cuidados formal existe pero es ineficiente, costoso y excluyente. Las guarder\u00edas aceptan a los ni\u00f1os despu\u00e9s del primer a\u00f1o de vida, con tarifas altas incluso para familias de ingresos medios. Esta situaci\u00f3n ha llevado a que muchas familias recurran a cuidadoras migrantes, muchas veces sin papeles o en condiciones de informalidad, para garantizar la atenci\u00f3n diaria de sus hijos e hijas. Esta pr\u00e1ctica reproduce un orden social profundamente desigual, en el cual las mujeres del Sur global subsidian la reproducci\u00f3n cotidiana de las familias del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Necropol\u00edtica y gubernamentalidad diferencial: el caso suizo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La precariedad de las trabajadoras migrantes en Suiza no es un accidente ni una falla del sistema, sino parte estructural de un r\u00e9gimen de gubernamentalidad diferencial que selecciona y ordena a las poblaciones de acuerdo con su utilidad econ\u00f3mica y su valor racializado. Como plantea Mbembe (2011), la necropol\u00edtica no s\u00f3lo act\u00faa a trav\u00e9s de la violencia directa, sino tambi\u00e9n mediante la gesti\u00f3n desigual del acceso a derechos, la invisibilizaci\u00f3n institucional y la imposici\u00f3n de un orden en el que algunas vidas importan menos que otras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, Suiza representa un caso ejemplar de democracia liberal con un sistema de exclusi\u00f3n sofisticado: las trabajadoras migrantes irregulares son funcionales a la econom\u00eda dom\u00e9stica, pero carecen de derechos laborales, acceso a salud p\u00fablica o protecci\u00f3n contra el abuso. Sus condiciones de vida y de trabajo son sostenidas por una tolerancia c\u00ednica del Estado y por la naturalizaci\u00f3n cultural del trabajo dom\u00e9stico como &#8220;ayuda&#8221; y no como empleo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La colonialidad del poder y la ciudadan\u00eda de segunda clase<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La articulaci\u00f3n de estas condiciones con los pa\u00edses de origen de las trabajadoras migrantes exige una mirada m\u00e1s amplia. Quijano (2014) propuso el concepto de &#8220;colonialidad del poder&#8221; para describir la manera en que la jerarqu\u00eda global, construida desde la conquista, se mantiene a trav\u00e9s de l\u00f3gicas de racializaci\u00f3n, desigualdad econ\u00f3mica y subordinaci\u00f3n cultural. Las mujeres que migran desde pa\u00edses como Ecuador, Filipinas o Bolivia lo hacen empujadas por sistemas que excluyen sistem\u00e1ticamente a las mayor\u00edas de sus derechos econ\u00f3micos y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta exclusi\u00f3n se agudiza en poblaciones racializadas como los pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes, quienes tienen menor acceso a empleo adecuado y remuneraci\u00f3n digna, perpetuando un r\u00e9gimen de ciudadan\u00eda diferenciada. Migrar, entonces, aparece como una estrategia de supervivencia, pero tambi\u00e9n como una forma de subsidio al sistema global de cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Territorio, ruralidad y g\u00e9nero: condiciones de expulsi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los procesos que empujan a las mujeres a migrar tambi\u00e9n est\u00e1n enraizados en la historia territorial y productiva de sus lugares de origen. La ausencia de servicios p\u00fablicos, unida a la concentraci\u00f3n de la tierra y la subordinaci\u00f3n de las mujeres al trabajo reproductivo, genera una carga desigual que las empuja a aceptar trabajos precarios o migrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuidado, en estas condiciones, se convierte en una tarea totalizante. Las mujeres rurales no s\u00f3lo cuidan a sus hijos e hijas, sino tambi\u00e9n a personas mayores, animales, huertas y comunidades. Esta sobrecarga, lejos de ser reconocida, es naturalizada como parte de una &#8220;cultura&#8221; o &#8220;vocaci\u00f3n&#8221; femenina. La migraci\u00f3n aparece como una v\u00eda para romper con ese orden, aunque tambi\u00e9n implica nuevas formas de explotaci\u00f3n y alienaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Capital, afecto y profesiones feminizadas: entre la enfermer\u00eda y el servicio dom\u00e9stico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los circuitos de cuidado tambi\u00e9n se reproducen en las profesiones reconocidas, como la enfermer\u00eda. Aunque con mayor legitimidad social que el servicio dom\u00e9stico, la enfermer\u00eda tambi\u00e9n est\u00e1 feminizada, mal remunerada y subordinada dentro de las jerarqu\u00edas del sistema m\u00e9dico. Incluso las enfermeras tienen dificultades para reconocerse como cuidadoras, debido a la necesidad de mantener una jerarqu\u00eda frente a los pacientes y frente a otros profesionales de la salud. Esto revela c\u00f3mo el cuidado, aunque central para la reproducci\u00f3n de la vida, es sistem\u00e1ticamente invisibilizado o despreciado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cuidadoras migrantes en cambio, ocupan un lugar a\u00fan m\u00e1s precarizado. Sin formaci\u00f3n m\u00e9dica ni reconocimiento legal, su saber corporal y emocional es explotado sin protecci\u00f3n. La &#8220;vocaci\u00f3n&#8221; se convierte en excusa para negar el pago justo y el afecto en moneda de cambio. A\u00fan as\u00ed, muchas mujeres encuentran en ese trabajo un sentido, una forma de agencia o una posibilidad de sostener a sus familias. Esta tensi\u00f3n entre explotaci\u00f3n y agencia es central para entender el cuidado en contextos neoliberales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuidado es una actividad estructural para la vida, pero tambi\u00e9n un campo de&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">disputa pol\u00edtica, simb\u00f3lica y econ\u00f3mica. Las experiencias de las cuidadoras migrantes en Europa, lejos de ser excepcionales, son representativas de un sistema global que reposa sobre la desigualdad, la racializaci\u00f3n y la feminizaci\u00f3n del trabajo. Para desmantelar este orden, es necesario cuestionar no s\u00f3lo las pol\u00edticas migratorias o laborales, sino tambi\u00e9n los valores que organizan el reconocimiento social del cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reivindicar el cuidado como un derecho y no como una carga, como una responsabilidad colectiva y no como una tarea femenina, es parte de una lucha m\u00e1s amplia por la justicia social. Esta lucha debe reconocer las voces, las trayectorias y los saberes de quienes cuidan desde los m\u00e1rgenes.<br><br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1665\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Guimar\u00e3es, N. A. (2018) <em>Os circuitos do cuidado: reflex\u00f5es a partir do caso brasileiro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Harvey, D. (2005) <em>El \u201cnuevo\u201d imperialismo: acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mbembe, A. (2011) <em>Necropol\u00edtica<\/em>. Melusina.Quijano, A. (2014) <em>Cuestiones y horizontes: de la dependencia hist\u00f3rico-estructural a la colonialidad\/descolonialidad del poder<\/em>. CLACSO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Suiza, miles de mujeres provenientes de Am\u00e9rica Latina, el Sudeste Asi\u00e1tico y Europa del Este, participan en la reproducci\u00f3n de la vida bajo condiciones de precariedad y silenciamiento.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5697,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[104,512],"tags":[582,583,581,585,584,580],"class_list":["post-5696","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-numero-46","tag-cadenas-globales","tag-cuidado","tag-cuidado-margenes","tag-desposesion","tag-necropolitica","tag-precariedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5696"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5702,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696\/revisions\/5702"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5697"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}