{"id":5941,"date":"2026-01-26T02:46:16","date_gmt":"2026-01-26T02:46:16","guid":{"rendered":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/?p=5941"},"modified":"2026-01-26T16:45:14","modified_gmt":"2026-01-26T16:45:14","slug":"aproximaciones-lacanianas-a-pierre-bourdieu-campos-agentes-y-lo-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/2026\/01\/26\/aproximaciones-lacanianas-a-pierre-bourdieu-campos-agentes-y-lo-real\/","title":{"rendered":"Aproximaciones\u00a0lacanianas a Pierre Bourdieu: campos, agentes y lo &#8220;Real&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Juan Camilo Lee Penagos<\/strong> \/ Doctor en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medell\u00edn). Actualmente es profesor exclusivo de la Universidad Nacional de Colombia (sede La Paz). El art\u00edculo fue escrito como parte de un proyecto de investigaci\u00f3n posdoctoral en la Pontificia Universidad Javeriana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-6dff3906 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/3d-flip-book\/aproximaciones-lacan-a-bourdieu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Flip Book \/ descarga PDF<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2026\/01\/142836-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5942\" srcset=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2026\/01\/142836-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2026\/01\/142836-300x200.jpg 300w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2026\/01\/142836-768x512.jpg 768w, https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2026\/01\/142836.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Freefik.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Este art\u00edculo explora las relaciones entre las ideas y planteamientos sicoanal\u00edticos y el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico bourdiano, a trav\u00e9s de un recorrido por algunos art\u00edculos que tratan esta relaci\u00f3n, e iluminando de nuevas maneras los acercamientos bourdianos y lacanianos. El art\u00edculo se centrar\u00e1 en los posibles paralelismos entre las nociones de \u201cAgente\u201d y \u201cSujeto barrado\u201d, \u201cReglas del Campo\u201d y \u201cOrden Simb\u00f3lico\u201d, con especial atenci\u00f3n a la noci\u00f3n lacaniana de lo \u201cReal\u201d y su relaci\u00f3n con la teor\u00eda de los campos bourdiana, proponiendo finalmente la \u201creflexividad\u201d como forma de manifestar la tensi\u00f3n social en la producci\u00f3n de los campos espec\u00edficos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Algunos autores han adelantado preguntas respecto a la oscura relaci\u00f3n de Bourdieu con los planteamientos sicoanal\u00edticos. Los art\u00edculos de Fourny &amp; Emery, Steinmetz y Lane tienen intenciones tanto de reflexi\u00f3n te\u00f3rica como de rastreo de menciones de conceptos. Presentaremos y comentaremos sus cuestionamientos referidos al uso de t\u00e9rminos freudianos por parte de Bourdieu (Lane), la propuesta de las homolog\u00edas o paralelismos entre orden simb\u00f3lico y capital simb\u00f3lico, y entre el habitus y lo imaginario (Steinmetz), y el rastreo conceptual (Fourny). A partir de lo anterior, adelantaremos un paralelismo entre las nociones de \u201cagente\u201d y \u201csujeto barrado\u201d para finalizar con la revisi\u00f3n de la noci\u00f3n de \u201creflexividad\u201d como caracter\u00edstica de las producciones de los campos espec\u00edficos que apuntar\u00eda a una cr\u00edtica sobre la \u201cautonom\u00eda\u201d de los campos. El recorrido conceptual que se har\u00e1, facilitar\u00e1 el an\u00e1lisis de la reflexividad en los productos de los campos culturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Steinmetz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez el m\u00e1s significativo de los aportes encontrados en la construcci\u00f3n de la relaci\u00f3n \u201cdenegada\u201d por Bourdieu entre su obra y el sicoan\u00e1lisis lacaniano es el que hace Steinmetz, no s\u00f3lo al evidenciar tal \u201cdenegaci\u00f3n\u201d \u2013en el sentido freudiano\u2013 sino tambi\u00e9n al sugerir los primeros caminos para dilucidar tal relaci\u00f3n a trav\u00e9s de la puesta en evidencia de la correspondencia entre el concepto lacaniano de Orden Simb\u00f3lico y el bourdiano de Capital Simb\u00f3lico, y entre el Habitus sociol\u00f3gico y lo Imaginario sicoanal\u00edtico. El concepto de \u201cdenegaci\u00f3n\u201d freudiana que Steinmetz usa para describir la relaci\u00f3n entre Bourdieu y Lacan en la obra del primero es tambi\u00e9n utilizada, como lo indica Steinmetz, por el mismo Bourdieu para explicar la relaci\u00f3n entre la verdad sociol\u00f3gica que reside en estado de latencia en una obra literaria y la obra literaria en s\u00ed misma: la denegaci\u00f3n consiste en afirmar algo al mismo tiempo que se niega, velar algo al mismo tiempo que se muestra. Sin embargo, como se dec\u00eda, no es inter\u00e9s en este texto encontrar la influencia y las conceptualizaciones latentes de cu\u00f1o sicoanal\u00edtico que permean y atraviesan la obra del soci\u00f3logo franc\u00e9s. Nuestro objetivo es hallar o construir paralelismos entre conceptualizaciones, tales como las mencionadas renglones atr\u00e1s, que tambi\u00e9n Steinmetz en su art\u00edculo desarrolla de manera preliminar. Evidenciar que el Orden Simb\u00f3lico lacaniano y el Capital Simb\u00f3lico bourdiano pueden verse como conceptos que de alguna manera se corresponden, abre un largo camino de correspondencias y homolog\u00edas entre los planteamientos<br>lacanianos y bourdianos en cuanto a que ambos conceptos son centrales en las postulaciones te\u00f3ricas de ambos pensadores. El Orden Simb\u00f3lico es la instancia que sirve como portal hacia el conglomerado humano, hacia la subjetividad y la pertenencia al orden social, y que atravesar\u00e1 de por vida al individuo, desde su infancia. Es el que transforma los impulsos biol\u00f3gicos en pulsiones, es lo que permite que el deseo se constituya como tal; es decir, como instancia media entre el instinto y la demanda de amor y\/o de presencia. As\u00ed, es un concepto fundamental del armaz\u00f3n te\u00f3rico lacaniano. El Orden Simb\u00f3lico de alguna manera atrapa al individuo en su red y lo constituye como sujeto, para que luego este sujeto lo reproduzca, lo encarne y sea hablado por tal Orden. De parecida manera, el Capital Simb\u00f3lico bourdiano funciona a la vez como motor o motivaci\u00f3n de los agentes de cada uno de los campos espec\u00edficos, es lo que estos agentes buscan, sacrificando el inter\u00e9s personal sin m\u00e1s y construyendo ese \u201cinter\u00e9s desinteresado\u201d que cobra valor al interior de las pugnas en tales campos. Este capital s\u00f3lo existe en cuanto es construido por la comunidad de agentes, que a la vez son agentes en cuanto reconocen la importancia de tal capital y tanto agentes como capital obtienen su legitimidad, e incluso su existencia como tales, a trav\u00e9s de este reconocimiento social al interior del campo espec\u00edfico: la pugna por el Capital Simb\u00f3lico regula y funda toda una forma de intercambios y subjetividad, de manera hom\u00f3loga al Orden Simb\u00f3lico lacaniano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de \u201ccampo\u201d ser\u00eda impensable sin el concepto de Capital Simb\u00f3lico y pensamos que aquel permite analizar las obras de producci\u00f3n cultural de una manera que, ligando las condiciones materiales y sociales que la hacen posible, tenga en cuenta sus aspectos formales, sin caer en una lectura formalista y sin acudir a mistificaciones sobre la creaci\u00f3n y la genialidad art\u00edsticas, a la vez que las incluye \u2013a las obras\u2013 como una entre varias estrategias de acumulaci\u00f3n de poder y Capital Simb\u00f3lico. Es decir que valoramos la relaci\u00f3n que evidencia Steinmetz, sobre todo en cuanto abre la puerta para relacionar los planteamientos lacanianos con el concepto de \u201ccampo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, y habiendo reconocido la importancia del paralelismo entre Orden Simb\u00f3lico y Capital Simb\u00f3lico que evidencia Steinmetz, creemos que el Orden Simb\u00f3lico lacaniano encuentra una correspondencia m\u00e1s precisa en una noci\u00f3n bourdiana que est\u00e1 \u00edntimamente ligada a aquel: la de \u201cReglas del Campo\u201d. Al estar m\u00e1s interesado en las relaciones de dominaci\u00f3n que en las condiciones de producci\u00f3n simb\u00f3lica, Steinmetz parece preferir el concepto de Capital Simb\u00f3lico para dar cuenta de la relaci\u00f3n con el concepto lacaniano, en cuanto a que este concepto no tiene la necesidad de ser explicado desde las din\u00e1micas de un campo espec\u00edfico, puesto que puede ser reconocido por individuos que no necesariamente sean agentes: ser\u00eda el caso, por ejemplo, de reconocidos escritores cuyo Capital Simb\u00f3lico excede las m\u00e1rgenes del campo cultural, aun cuando se haya construido a partir de las pugnas espec\u00edficas de tal campo. Sin embargo, habr\u00eda que decir que mientras el Orden Simb\u00f3lico lacaniano es una estructura que asigna lugares preestablecidos a los individuos que se ven compelidos a ingresar a \u00e9l \u2013t\u00edpico ejemplo el del hijo que debe asumirse como tal, o aceptar el nombre propio que sus padres le asignan\u2013, el Capital Simb\u00f3lico apunta m\u00e1s a se\u00f1alar precisamente el lugar que el agente ocupa despu\u00e9s de ciertas pugnas, de cierta trayectoria, de ciertas jugadas al interior del campo espec\u00edfico. Es decir, mientras el Orden Simb\u00f3lico lacaniano precede al individuo, el Capital Simb\u00f3lico es producto, en buena medida, de las acciones del agente. En este sentido, lo que preceder\u00eda al agente que se predispone a hacerse con Capital Simb\u00f3lico es la estructura misma del campo espec\u00edfico en el que realizar\u00e1 su trayectoria y que est\u00e1, digamos, \u201cobjetivada\u201d en las \u201creglas del campo\u201d que, de manera impl\u00edcita o expl\u00edcita, condicionan las maneras en que tal capital puede ser obtenido. Steinmetz parece darse cuenta de esto cuando asegura que \u201cPsychoanalysis is well-suited for analyzing the transformation of originally symbiotic subjects into agents equipped with the desire to compete in social &#8216;fields&#8217;\u201d (Steinmetz, 2006: 453). M\u00e1s all\u00e1 de la oscura adjetivaci\u00f3n al individuo como \u201csimbi\u00f3tico\u201d, lo que insin\u00faa ac\u00e1 Steinmetz es interesant\u00edsimo: no hay una descripci\u00f3n profunda en la obra bourdiana de la manera en que un individuo se transforma en agente de un campo espec\u00edfico. \u00bfPor qu\u00e9 el sicoan\u00e1lisis brinda herramientas para esta explicaci\u00f3n? Steinmetz refiere a continuaci\u00f3n el paralelismo entre Orden Simb\u00f3lico y Capital Simb\u00f3lico, trazando, sin profundizar en ello, un nuevo paralelismo: entre el agente de un campo espec\u00edfico y el del sujeto barrado perteneciente al Orden Simb\u00f3lico lacaniano (paralelismo que retomaremos despu\u00e9s en este mismo texto). Sin embargo, Steinmetz parece olvidar que lo que permite a un agente ingresar a un campo no es en primer lugar la obtenci\u00f3n de Capital Simb\u00f3lico, sino m\u00e1s bien el conocimiento, expl\u00edcito o impl\u00edcito, de las \u201cReglas del Campo\u201d en el que quiere empezar a desarrollar su trayectoria, sin cuya obtenci\u00f3n ser\u00eda imposible adquirir el primero. Son, pues, las \u201cReglas del Campo\u201d las que el individuo debe hacer suyas, debe aprehender, si quiere comenzar a obtener capital espec\u00edfico y si quiere ser reconocido por los dem\u00e1s agentes. Si bien lo que desean todos los agentes y lo que el individuo debe aprender a desear, es el Capital Simb\u00f3lico espec\u00edfico del campo, que si se adquiere en cantidades importantes puede tener efecto fuera de los l\u00edmites del campo en que fue obtenido, este aprendizaje s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n de las \u201cReglas del Campo\u201d. De la misma manera, el infante que necesita ingresar al ordenamiento humano, y que necesita desear lo que sus semejantes adultos desean, que necesita a su vez ser reconocido por ellos para asegurar su subsistencia, el infante debe ingresar al Orden Simb\u00f3lico, debe aprehenderlo y encarnarlo. As\u00ed, si lo que se pretende es utilizar la conceptualizaci\u00f3n del sicoan\u00e1lisis lacaniano para dar cuenta de la transformaci\u00f3n del individuo en agente, es m\u00e1s conveniente equiparar Orden Simb\u00f3lico con las Reglas del Campo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo Steinmetz casi lo dice: \u201cLacan\u2019s theory of the Symbolic Order thus sketches out some of the &#8216;microfoundations&#8217; or better, the &#8216;psychofoundations&#8217; which permit the operation of the Bourdieuian fields and govern the production of subjects suited for operating in those fields\u201d (456). Lo que omite ac\u00e1 Steinmetz es que son las Reglas del Campo lo que permite el funcionamiento de los campos, puesto que el Capital Simb\u00f3lico se obtiene o mantiene a trav\u00e9s de las jugadas que tales reglas permiten. Cabe ac\u00e1 realizar dos citas para ratificar lo dicho. La primera, de un comentario sobre la obra de Bourdieu que hace la arqueolog\u00eda del concepto de \u201cregla\u201d y que seg\u00fan el autor Bourdieu define como \u201cla estructura constre\u00f1idora o constrictora que obliga a obrar socialmente de una determinada manera\u201d (Reyes, 2006). La segunda, del mismo Bourdieu, que dice sobre el campo cient\u00edfico:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>[\u2026] por muy descarnada que pueda ser all\u00ed la competencia, ella queda sometida, sino a reglas expl\u00edcitas, al menos a regulaciones autom\u00e1ticas, como las que resultan del <em>control cruzado entre los concurrentes<\/em>, y que tienen por efecto convertir los intereses sociales tales como el apetito de reconocimiento en \u201cintereses de conocimiento\u201d, la <em>libido dominandi<\/em> \u2013que est\u00e1 comprendida siempre por una parte en la <em>libido sciendi<\/em>\u2013 en <em>libido scientifica<\/em>, amor puro a la verdad, a la cual la l\u00f3gica del campo \u2013que funciona como instancia de censura y principio de sublimaci\u00f3n\u2013 asigna sus objetos leg\u00edtimos y las v\u00edas leg\u00edtimas para alcanzarlos. (Bourdieu, 2003: 112-113)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Este pasaje es significativo. Es evidente el uso de terminolog\u00eda sicoanal\u00edtica (libido, censura, sublimaci\u00f3n) en aras de explicar los efectos que las reglas o regulaciones propias de un campo espec\u00edfico tienen sobre los agentes. Estos efectos son comparables a los que en la teor\u00eda lacaniana el Orden Simb\u00f3lico, el orden de los significantes, deja en el cuerpo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya hemos dicho que el significante desmembra el cuerpo, que evacua el goce del cuerpo, pero esta \u201cevacuaci\u00f3n\u201d (Jacques-Alain Miller) nunca se lleva a cabo del todo; esparcidos por el desierto del Otro simb\u00f3lico, siempre hay algunos restos, oasis de goce, las llamadas \u201czonas er\u00f3genas\u201d, fragmentos todav\u00eda penetrados de goce \u2013y son precisamente estos remanentes a los que est\u00e1 ligada la pulsi\u00f3n freudiana: circula, pulsa en torno a ellos. Estas zonas er\u00f3genas est\u00e1n designadas con la D (demanda simb\u00f3lica) porque no hay nada \u201cnatural\u201d, \u201cbiol\u00f3gico\u201d, en ellas. (\u017di\u017eek, 2003: 169)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El deseo surge como una consecuencia de la imposici\u00f3n del orden simb\u00f3lico por medio del significante del Nombre-del-Padre; en ese sentido, el deseo est\u00e1 siempre condicionado socialmente. Cuando el Nombre-del-Padre aparece en el horizonte, como soporte de lo simb\u00f3lico mismo, proh\u00edbe a la madre que, como resultado de esta misma prohibici\u00f3n, se convierte en el \u201csignificado\u201d perdido en tomo al cual se estructura el deseo sexual. (Stavrakakis, 2007: 75)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, los \u201cintereses\u201d sociales nombrados por Bourdieu como objetos de la transformaci\u00f3n debida a las reglas del campo quedan equiparados con el goce presimb\u00f3lico del cuerpo, ser\u00edan lo \u201cnatural\u201d o \u201cbiol\u00f3gico\u201d que queda excluido pero presupuesto en la pulsi\u00f3n y el goce: el deseo inaugurado por el atravesamiento del significante en el cuerpo es paralelo a la libido espec\u00edfica que el agente pone en juego en sus estrategias, mientras los \u201cintereses sociales\u201d ser\u00edan comparables con el sustrato biol\u00f3gico censurado por el Orden Simb\u00f3lico. Cabe hacer la obvia aclaraci\u00f3n que con este paralelismo no se pretende afirmar que los \u201cintereses sociales\u201d son de alg\u00fan modo&nbsp; \u201cnaturales\u201d o \u201cbiol\u00f3gicos\u201d sino que ocupan un lugar comparable con el que ocupa el funcionamiento biol\u00f3gico del cuerpo en el sicoan\u00e1lisis lacaniano, en cuanto son lo que ser\u00e1 modificado y transformado en la \u201clibido espec\u00edfica\u201d de un agente que se ha convertido en tal al ser atravesado por las \u201cReglas del Campo\u201d, de la misma manera que el cuerpo humano y su goce presimb\u00f3lico son transformados en deseo y pulsi\u00f3n socialmente moldeadas a trav\u00e9s del Orden Simb\u00f3lico, el orden de los significantes cuando el infante ingresa al mundo social. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fourny y Emery<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una menci\u00f3n por parte de Bourdieu de un supuesto \u201csujeto social\u201d, se\u00f1alada por estos autores (Fourny y Emery, 2000: 107), parece que concretiza la problem\u00e1tica y ambigua relaci\u00f3n del soci\u00f3logo con el sicoan\u00e1lisis en cuanto da cuenta, seg\u00fan ellos, de c\u00f3mo el pensador necesita tomar los t\u00e9rminos sicoanal\u00edticos ubic\u00e1ndolos no ya en una explicaci\u00f3n individual de la siquis sino en la explicaci\u00f3n de problem\u00e1ticas sociales. De la misma manera estos autores equiparan, siguiendo tambi\u00e9n la arqueolog\u00eda conceptual realizada en los textos de Bourdieu, los conceptos de \u201csujeto barrado\u201d (lacaniano) y Habitus, en cuanto ambos parecen acabar con la polaridad entre individualidad y construcci\u00f3n social, y entre libre albedr\u00edo y constricci\u00f3n estructural. El \u201csujeto barrado\u201d lacaniano est\u00e1, precisamente, barrado en cuanto atravesado por el Orden Simb\u00f3lico que lo precede y en donde necesariamente debe acomodarse para pertenecer al orden social y humano, perdiendo de esta manera el goce presimb\u00f3lico de su cuerpo y asumiendo por siempre este doble vac\u00edo: debe ocupar un lugar que no elige en lo absoluto pues lo precede y debe renunciar a la experiencia no simb\u00f3lica del goce biol\u00f3gico. As\u00ed el sujeto est\u00e1 constituido por lo social, que a la vez lo define y lo excluye, lo forma y lo vac\u00eda, lo constituye y lo niega. De una manera comparable, el Habitus como concepto explica la relaci\u00f3n entre la supuesta agencia de los individuos, su experiencia de toma de decisiones con libertad y conciencia, y la condici\u00f3n estructurada de tales decisiones que, aunque vividas como expresiones de subjetividad, incorporan y objetivan las posibilidades dadas al individuo por su posici\u00f3n en la organizaci\u00f3n de la sociedad. Es decir, el Habitus se define como la incorporaci\u00f3n por parte del individuo, como parte de su intimidad y de su identificaci\u00f3n como sujeto, y como asunci\u00f3n espont\u00e1nea y \u201cnatural\u201d de las posibilidades dadas objetivamente por su lugar en la estructura social, de manera que el Habitus es, retomando la conocida sentencia, a la vez estructurado y estructurante, en cuanto se forja a trav\u00e9s de la estructura social y as\u00ed mismo la reproduce en cuanto facilita que el individuo haga propias, como decisiones libres, las (im)posibilidades que le impone su lugar social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habiendo reconocido los paralelismos entre Habitus y \u201csujeto barrado\u201d, cabe de nuevo hacer la salvedad que desde nuestra visi\u00f3n existe un concepto bourdiano que se corresponde de manera m\u00e1s acertada con el segundo y es el de \u201cagente\u201d. El Habitus es un aspecto del individuo bourdiano, m\u00e1s no el individuo como tal, y se define en tanto pertenece a un conglomerado de individuos, es decir refiere a una clase social, una subclase o un campo espec\u00edfico: el Habitus es lo que resulta, al interior del individuo, de lo colectivo atravesando lo individual. Entre tanto, el \u201csujeto barrado\u201d es tambi\u00e9n un concepto que refiere a lo individual que est\u00e1 atravesado por lo social, pero definiendo as\u00ed la condici\u00f3n de la individualidad misma y no uno de sus aspectos. Para decirlo de manera cortante: el Habitus har\u00eda parte del \u201csujeto barrado\u201d, tanto como sus deseos, sus pulsiones, su libido, etc\u00e9tera, que a su vez aparecen como resultado del barramiento mismo; es decir, de la inscripci\u00f3n del sujeto en el Orden Simb\u00f3lico. En este sentido creemos m\u00e1s acertado el acercamiento de Steinmetz al Habitus, en cuanto lo equipara a lo Imaginario lacaniano (Steinmetz, 2006: 457-458). Como dec\u00edamos, el \u201cagente\u201d se corresponder\u00eda m\u00e1s al \u201csujeto barrado\u201d en cuanto es una noci\u00f3n que tambi\u00e9n integra las determinaciones sociales y la agencia (como su nombre lo indica) de la individualidad, y en cuanto por definici\u00f3n el \u201cagente\u201d se constituye como tal cuando las Reglas del Campo lo atraviesan de la misma manera en que el sujeto se hace \u201cbarrado\u201d \u2013es decir, cuando se hace sujeto en cuanto tal porque no puede ser sin la barra\u2013 al ser atravesado por el Orden Simb\u00f3lico. Dice Lacan: \u201cEl efecto de lenguaje es la causa introducida en el sujeto. Gracias a ese efecto no es causa de s\u00ed mismo, lleva en s\u00ed el gusano de la causa que lo hiende. Pues su causa es el significante sin el cual no habr\u00eda ning\u00fan sujeto en lo real\u201d (Lacan, 2003: 814). Dice Bourdieu:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>[\u2026] cada nuevo reci\u00e9n llegado tiene que contar con el orden establecido en el campo, con la regla de juego inmanente al juego, cuyos conocimiento y reconocimiento (<em>illusio<\/em>) est\u00e1n t\u00e1citamente impuestos a todos los que entran en el juego [a los agentes como tales] [\u2026]Del mismo modo que una lengua, este c\u00f3digo constituye a la vez una <em>censura<\/em>, por los posibles que excluye de hecho y de derecho, y un <em>medio de expresi\u00f3n<\/em>, que contiene en unos l\u00edmites definidos las posibilidades de invenci\u00f3n infinita [\u2026] (Bourdieu, 1995: 401) (cursivas del autor)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como el lenguaje forma al sujeto al tiempo que lo hiende, las \u201cReglas del Campo\u201d dan al \u201cagente\u201d a la vez la censura y la posibilidad que lo constituyen como tal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lane<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, continuando con el paralelismo nombrado, el \u201cinter\u00e9s social\u201d, que se ve transformado por el ingreso del agente al campo, ha de quedar \u201creprimido\u201d y regresar\u00e1, despu\u00e9s de un efecto de \u201crefracci\u00f3n\u201d, en la obra de arte construida ya bajo las normas del campo de su producci\u00f3n. Esto, seg\u00fan Lane, lo propone Bourdieu en un art\u00edculo publicado en 1975 y lo reafirma en <em>Las reglas del Arte<\/em>. Sin embargo, y a pesar de ser crucial para el argumento de su art\u00edculo, Lane no cita exactamente en d\u00f3nde Bourdieu afirma tal cosa, y en ninguno de los dos textos aparece tal afirmaci\u00f3n, hasta donde pudimos averiguar. A pesar de esta imprecisi\u00f3n, cabe hacer la salvedad para Lane que, aunque Bourdieu no haya afirmado tal cosa \u2013la homolog\u00eda entre el trabajo de la escritura y el trabajo del sue\u00f1o\u2013 no es disparatado hacerla, aunque siempre aclarando que es una conjetura o una deducci\u00f3n a partir del trabajo del soci\u00f3logo y no una propuesta suya, sobre todo si tal paralelismo se va a criticar, como lo hace Lane. El t\u00e9rmino que s\u00ed usa Bourdieu es \u201cdenegaci\u00f3n\u201d o \u201cVerneinung\u201d, t\u00e9rmino que no interesa a Lane y al que nos referiremos despu\u00e9s. Hay que aclarar que el efecto de \u201crefracci\u00f3n\u201d que Bourdieu nombra (2002: 50) para exponer la manera en que la conflictividad social se expresa en las pugnas por el capital espec\u00edfico, probablemente fue tomado del libro de Freud sobre los sue\u00f1os, en cuanto el analista de la psiquis lo refiere como el efecto que sufre lo inconsciente al pasar al preconsciente o consciente mismo (1898: 356). As\u00ed, continuando con la comparaci\u00f3n que hace Lane, la verdad sociol\u00f3gica que Bourdieu asegura se puede encontrar en la obra de arte \u2013y utilizar\u00e1 a la literatura como modelo, en espec\u00edfico a Flaubert\u2013es constre\u00f1ida al ser expresada en t\u00e9rminos que la oscurecen pero que al tiempo le permiten ser recibida por sus lectores, puesto que dicha \u201cen crudo\u201d ser\u00eda insoportable y no ser\u00eda aceptada como literatura en modo alguno. Algo hom\u00f3logo sucede con el deseo inconsciente en los sue\u00f1os seg\u00fan Freud. La verdad sociol\u00f3gica ocupar\u00eda el lugar de lo inconsciente que necesita del \u201ctrabajo del sue\u00f1o\u201d para anclarse en im\u00e1genes y palabras que la deformen y le permitan ascender a la conciencia, que ser\u00eda, en nuestro paralelismo, la sociedad que recibe a la obra producto del \u201ctrabajo de escritura\u201d que anclar\u00eda la susodicha verdad a las Reglas del Campo. Es decir que el paralelo que traza Bourdieu, seg\u00fan Lane, ser\u00eda esquem\u00e1ticamente resumido as\u00ed:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">contenido manifiesto del sue\u00f1o: obra de arte<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">contenido latente del sue\u00f1o: Reglas del Campo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">deseo reprimido: inter\u00e9s social<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">trabajo del sue\u00f1o: trabajo de escritura<br>(o de filmaci\u00f3n, o de pintura, etc.).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El contenido latente, as\u00ed como las \u201cReglas del Campo\u201d, logran que la verdad insoportable (sociol\u00f3gica o s\u00edquica) sea presentable (a la conciencia o a la sociedad) a trav\u00e9s del sue\u00f1o o de la obra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este paralelismo Lane lo expone para cuestionar el uso de los t\u00e9rminos freudianos por parte del soci\u00f3logo, llegando a la conclusi\u00f3n de que es equivocado pues, seg\u00fan Lane, Bourdieu asegura al mismo tiempo que el \u201ctrabajo de escritura\u201d (esto es el trabajo sobre la forma literaria o con las Reglas del Campo) funciona como represi\u00f3n de las verdades sociol\u00f3gicas \u2013que podemos relacionar preliminarmente con el \u201cinter\u00e9s social\u201d que se debi\u00f3 reprimir anteriormente para que el agente se constituyera como tal\u2013 y como anamnesis de esas mismas verdades. Lane asegura que Bourdieu se contradice en las funciones que las Reglas del Campo cumplen en su relaci\u00f3n con el tipo de verdad sobre la sociedad que se puede encontrar en la literatura, puesto que es imposible que al mismo tiempo las reprima y las haga conscientes. El problema que vemos en la cr\u00edtica de Lane, despu\u00e9s de haber comprobado que tal contradicci\u00f3n no le pertenece a Bourdieu sino a la conjetura del mismo Lane, es que esto no ocurre necesariamente al mismo tiempo, puesto que la funci\u00f3n represora de las Reglas del Campo ocurre en la transformaci\u00f3n misma del individuo en agente y en la consecuente transformaci\u00f3n de su \u201cinter\u00e9s social\u201d en libido espec\u00edfica, cuesti\u00f3n que se materializa en la obra de arte como jugada realizada para alcanzar ese capital espec\u00edfico \u2013objeto libidinal particular\u2013, mientras que la funci\u00f3n en donde parece revelar la verdad sociol\u00f3gica ocurre durante el proceso de recepci\u00f3n de la obra en cuanto \u00e9sta entra en una relaci\u00f3n conflictiva con el Habitus del receptor. Si se tiene en cuenta que las Reglas del Campo han \u201crefractado\u201d la verdad sociol\u00f3gica en la manera espec\u00edfica de este campo, esta distorsi\u00f3n caracter\u00edstica entrar\u00e1 en conflicto con la distorsi\u00f3n que el Habitus del lector hace para naturalizar y hacer propias las disposiciones que la estructura social le imponen. Al poner en entredicho a trav\u00e9s de la deformaci\u00f3n al Habitus, el lector puede entrar en contacto con la verdad sociol\u00f3gica o inconsciente que se oculta en la literatura y que le ocultaba aquel. Y esto lo dice Lane, sin percibir que tal contradicci\u00f3n s\u00f3lo es tal si se olvida que la represi\u00f3n de la verdad sociol\u00f3gica en la obra de arte \u2013en realidad \u201ccensura\u201d como veremos\u2013 ocurre en un momento distinto a la anamnesis, y su propio texto lo insin\u00faa:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>In one account, Flaubert\u2019s form works analogously to the Freudian dreamwork to encode and hence euphemize the repressed truths it simultaneously reveals and conceals. In another account, <em>Flaubert\u2019s form is what achieves the work of anamnesis by making the reader feel anew all that was previously implicit or taken for granted<\/em>. In one account, the truth repressed through Flaubert\u2019s form corresponds to his inherited wealth and status, the disavowed condition of possibility of a habitus which looks disdainfully down on the world of money on which it depends. In another account, that repressed truth corresponds to the practical schemes of perception and appreciation incorporated within Flaubert\u2019s habitus, which can be rendered explicit through anamnesis. Bourdieu\u2019s understanding of literary form thus appears caught between the incompatible logics of repression and incorporation, symptomatic interpretation and anamnesis. (Lane, 2012: 80) (cursivas m\u00edas)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco importa ahora si el individuo de carne, hueso y psiquis \u00fanicas de Flaubert hizo conscientes sus propias verdades sociol\u00f3gicas al escribir su obra \u2013como lo asegura Bourdieu, afirmaci\u00f3n que toma Lane como base de su cr\u00edtica\u2013 puesto que, como \u201cagente\u201d, es decir como autor, las censur\u00f3 en la obra y las expres\u00f3 como literatura: corresponden al paso, a la transformaci\u00f3n de \u201cinter\u00e9s social\u201d en libido espec\u00edfica, de individuo en agente, o a Flaubert como lector de su propia obra, es decir como individuo y no como agente. Lo que se confunde ac\u00e1 no es el entendimiento de Bourdieu sobre la forma literaria sino las diferentes funciones de \u00e9sta que Lane percibe como contradictorias aun cuando menciona los diferentes momentos y aun cuando su propio texto da pistas para explicar esas aparentes contradicciones. Lane, finalmente, ataca como supuestamente contradictoria una interesante conjetura que \u00e9l mismo realiza, pero que pone en boca de Bourdieu, tratando de invalidar, sin \u00e9xito, un paralelismo fruct\u00edfero nacido de su propia cosecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo verdaderamente problem\u00e1tico que parece pasar por alto Lane en su propia conjetura, pero que de nuevo aparece insinuado en su art\u00edculo, es la distinci\u00f3n entre represi\u00f3n y censura, procesos relacionados, pero claramente diferenciados en el texto de Freud <em>La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os<\/em>. Esta aclaraci\u00f3n nos lleva a pensar otros aspectos de este paralelismo entre obra de arte y sue\u00f1o, entre deseo reprimido e \u201cinter\u00e9s social\u201d y entre \u201cOrden Simb\u00f3lico\u201d y \u201cReglas del Campo\u201d. En el texto de Freud los deseos reprimidos o inconscientes encuentran en elementos preconscientes una forma de anclaje para pasar a la conciencia, deformados por el desplazamiento de sus representaciones. Es decir, como lo se\u00f1ala \u017di\u017eek (2003, 38), en los sue\u00f1os aparecen fundidos dos deseos: el inconsciente, que ha sido reprimido con anterioridad, y el preconsciente, que es producto de los \u201crestos diurnos\u201d o de una situaci\u00f3n cotidiana que pudo pasar casi desapercibida para el so\u00f1ante en su momento. Estas dos construcciones se anudan a trav\u00e9s del \u201ctrabajo del sue\u00f1o\u201d y as\u00ed es construido el sue\u00f1o que, a la vez, cumple el deseo inconsciente y el deseo preconsciente de maneras, digamos, codificadas o simbolizadas, para que puedan ser percibidos en su cumplimiento, por la conciencia. Esquem\u00e1ticamente se podr\u00eda decir que el contenido latente es el deseo preconsciente y el contenido literal es el sue\u00f1o mismo. El primero sirve como \u201ccensura\u201d al deseo inconsciente o reprimido: la represi\u00f3n es pues, anterior a la censura y al sue\u00f1o mismo. Es decir que la codificaci\u00f3n o deformaci\u00f3n del deseo reprimido no es la represi\u00f3n misma, sino que este proceso es llamado por Freud \u201ccensura\u201d y act\u00faa sobre lo que ha sido reprimido anteriormente: s\u00f3lo es posible censurar lo que pertenece ya al inconsciente. Ahora, continuando con el paralelismo con Bourdieu, el \u201ctrabajo de escritura\u201d ser\u00eda el equivalente al proceso de censura que se realiza en el sue\u00f1o, mientras que la transformaci\u00f3n del \u201cinter\u00e9s social\u201d en libido espec\u00edfica \u2013que sucede cuando el sujeto se convierte en agente, es decir, previamente a la escritura de la obra\u2013 ser\u00eda el proceso de represi\u00f3n previa a ella. Las Reglas del Campo en primera instancia convierten al individuo en agente y luego se materializan a trav\u00e9s del \u201ctrabajo de escritura\u201d (que bien podr\u00eda ser \u201ctrabajo de rodaje\u201d o \u201ctrabajo pl\u00e1stico\u201d pensando en otros campos de producci\u00f3n cultural diferentes al literario). En la obra de arte, entonces, residen dos verdades: primero, la que se \u201crefracta\u201d y es la verdad sociol\u00f3gica, insoportable a menos que sea puesta en t\u00e9rminos de las Reglas del Campo, y la que reside en el mecanismo mismo de censura y refracci\u00f3n, es decir la mec\u00e1nica de las Reglas del Campo. Esto no es en absoluto nuevo y est\u00e1 manifestado en <em>Las reglas del arte<\/em> de Bourdieu, aunque sin hacer la comparaci\u00f3n directa ni esquem\u00e1tica con la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os de Freud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, habr\u00eda que relacionar en nuestro paralelismo, a las Reglas del Campo con dos t\u00e9rminos sicoanal\u00edticos para explicar sus dos funciones al interior de la din\u00e1mica de los campos y la producci\u00f3n de obras de arte: en un primer lugar, las Reglas del Campo act\u00faan como el Orden Simb\u00f3lico lacaniano en el paso del agente al interior del campo; en segundo lugar act\u00faan como el mecanismo de \u201ccensura\u201d en la elaboraci\u00f3n de la obra de arte, al \u201crefractar\u201d la verdad sociol\u00f3gica en su paso a la literalidad de aquella. Finalmente, estas dos funciones se pueden entender como an\u00e1logas, pero que surten su efecto en momentos l\u00f3gicos distintos y que corresponden a su vez en la analog\u00eda con los t\u00e9rminos siconal\u00edticos, a la distancia entre consciente e inconsciente. As\u00ed, la exterioridad del campo \u2013ya sea como \u201cinter\u00e9s social\u201d del individuo que entra al campo o como verdad sociol\u00f3gica reprimida en la obra\u2013 es comparable con el inconsciente y con el estado presimb\u00f3lico del individuo, mientras que las materializaciones de las Reglas del Campo \u2013las obras mismas\u2013 se pueden comparar con las expresiones simb\u00f3licas del sue\u00f1o que pueden ser asumidas y toleradas por la conciencia, es decir, su contenido literal; mientras que las Reglas en s\u00ed mismas se pueden comparar con el contenido latente. Se pueden rastrear en la obra de Lacan las referencias a la relaci\u00f3n entre la represi\u00f3n y el Orden Simb\u00f3lico, pero es en uno de sus textos m\u00e1s tempranos, \u201cFunci\u00f3n y campo de la palabra y del lenguaje en psicoan\u00e1lisis\u201d, en donde \u00e9sta se puede encontrar expresada de maneras contundentes, por ejemplo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ley primordial es pues la que, regulando la alianza, sobrepone el reino de la cultura al reino de la naturaleza entregado a la ley del apareamiento. La prohibici\u00f3n del incesto no es sino su pivote subjetivo, despojado por la tendencia moderna hasta reducir a la madre y a la hermana los objetos prohibidos a la elecci\u00f3n del sujeto, aunque por lo dem\u00e1s no toda licencia quede abierta de ah\u00ed en adelante. Esta ley se da pues a conocer suficientemente como id\u00e9ntica a un orden del lenguaje. (Lacan, 2003: 266)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es acaso sensible que un Levi-Strauss, sugiriendo la implicaci\u00f3n de las estructuras del lenguaje y de esa parte de las leyes sociales que regula la alianza y el parentesco conquista ya el terreno mismo en el que Freud asienta el inconsciente? (Lacan, 2003: 274)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Estas explicaciones nos ayudan a asentar la comparaci\u00f3n con el paso del individuo al agente y la transformaci\u00f3n de su \u201cinter\u00e9s social\u201d en libido espec\u00edfica, y a constatar su relaci\u00f3n con el inconsciente y lo reprimido. Ahora, cabe citar a ambos autores expl\u00edcitamente para concretar el recorrido que hemos realizado hasta ahora:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sistemas [el inconsciente y el consciente o preconsciente], que no son en s\u00ed nada ps\u00edquicos y no resultan nunca accesibles a nuestra percepci\u00f3n ps\u00edquica, pueden ser comparados a las lentes del anteojo, las cuales proyectan la imagen. Continuando esta comparaci\u00f3n, corresponder\u00eda la censura situada entre dos sistemas a la <em>refracci\u00f3n<\/em> de los rayos al pasar a un medio nuevo. (Freud, 1898: 356)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, toda influencia y toda restricci\u00f3n ejercidas por una instancia exterior al campo intelectual es siempre <em>refractada <\/em>por la estructura del campo intelectual [\u2026] (Bourdieu, 2002: 50) (cursivas m\u00edas)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Reglas del Campo se podr\u00edan asociar entonces con el Orden simb\u00f3lico de dos maneras: como elementos de represi\u00f3n cuando el individuo se convierte en agente y como elementos de censura, cuando la verdad sociol\u00f3gica es refractada en la obra de arte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El agente barrado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hab\u00eda hecho el paralelo entre el agente bourdiano y el sujeto barrado lacaniano en cuanto ambos se constituyen como tales al ser atravesados por una estructura o un conjunto de normas, expl\u00edcitas y\/o impl\u00edcitas: el Orden Simb\u00f3lico y las Reglas del Campo, y de esta manera en cada uno se deb\u00edan reprimir ciertas caracter\u00edsticas: el goce presimb\u00f3lico en uno, el \u201cinter\u00e9s social\u201d \u2013como lo llama Bourdieu\u2013 en el otro. Y as\u00ed como el deseo del sujeto aparece despu\u00e9s de este atravesamiento, en el agente aparece la libido espec\u00edfica que lo lleva a buscar el Capital espec\u00edfico del campo en el que ha ingresado. Se dec\u00eda tambi\u00e9n que en la ense\u00f1anza lacaniana el sujeto aparece \u201cbarrado\u201d por las consecuencias que su ingreso en el Orden Simb\u00f3lico tiene en su constituci\u00f3n misma: el n\u00facleo del sujeto es la enajenaci\u00f3n, en cuanto su causa, su origen, es externo a \u00e9l, y su experiencia misma como sujeto no puede ser ubicada en el orden de los significantes que lo nombran y constituyen. Adem\u00e1s, su deseo ser\u00e1 siempre un sustituto del goce reprimido previo a su ingreso en lo simb\u00f3lico. Esa doble falta es el sujeto como tal. Ahora, dada la comparaci\u00f3n con el agente, se podr\u00eda decir de este concepto bourdiano que tambi\u00e9n est\u00e1 \u201cbarrado\u201d: las Reglas del Campo lo preceden y lo constituyen, enajen\u00e1ndolo, y a la vez el \u201cinter\u00e9s social\u201d que lo constitu\u00eda como individuo externo al campo debe ser reprimido para la aparici\u00f3n de la libido espec\u00edfica. Sus actuaciones como agente, es decir, las jugadas al interior del campo en aras de hacerse con el Capital espec\u00edfico, estar\u00edan marcadas por esas dos faltas constitutivas: as\u00ed como el deseo del sujeto est\u00e1 siempre insatisfecho, la b\u00fasqueda de Capital por parte del agente&nbsp; se renueva una y otra vez en cuanto a que su n\u00facleo est\u00e1 perdido, de la misma manera que el goce presimb\u00f3lico para el sujeto: el \u201cagente barrado\u201d busca de manera encubierta en el Capital espec\u00edfico la satisfacci\u00f3n del \u201cinter\u00e9s social\u201d que reprimi\u00f3 al ingresar al campo, pero en tanto sus actuaciones est\u00e1n atravesadas por las Reglas, siempre quedar\u00e1 insatisfecho. En todo caso, aun cuando tanto las Reglas del Campo como el Orden Simb\u00f3lico se constituyen en instancias externas que determinan al sujeto o al agente, y lo constri\u00f1en, tambi\u00e9n es cierto que es a trav\u00e9s de ellas que agente y sujeto pueden relacionarse con otros miembros del campo o de la sociedad, y de expresarse, entre otras posibilidades: a la vez que reprimen abren nuevas posibilidades de libertad y de agencia para los sujetos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bourdieu asegura que en la obra de arte reside una \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d que ha pasado por un proceso de censura debido a las Reglas del Campo. Afirma que el \u201cinter\u00e9s social\u201d del agente debe ser transformado \u2013nosotros a\u00f1adiremos ser reprimido\u2013 para llegar a ser libido espec\u00edfica, tambi\u00e9n por el efecto de tales reglas. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existir\u00eda entonces entre tal \u201cverdad\u201d y el \u201cinter\u00e9s social\u201d que el agente ha debido reprimir? Pero antes de responder a esta pregunta habr\u00eda que responder otra, que al parecer Bourdieu no responde a profundidad: \u00bfqu\u00e9 es el \u201cinter\u00e9s social\u201d del individuo anterior a su ingreso en el campo? En el fragmento anteriormente citado y en donde aparece la expresi\u00f3n \u201cintereses sociales\u201d, Bourdieu se\u00f1ala como ejemplo de estos el \u201cdeseo de reconocimiento\u201d y la \u201clibido dominandi\u201d, es decir, deseo de poder que se convertir\u00edan entonces en \u201clibido scientifica\u201d en el campo cient\u00edfico o, a\u00f1adir\u00edamos nosotros, en \u201clibido cinematogr\u00e1fica\u201d en el campo cinematogr\u00e1fico, \u201clibido art\u00edstica\u201d en el campo art\u00edstico, etc. Pareciera que Bourdieu apuntara ac\u00e1 a se\u00f1alar una serie de deseos constitutivos de la vida social en general: poder, reconocimiento, y se podr\u00edan agregar riqueza, bienestar, prestigio, etc\u00e9tera, que ser\u00edan intereses individuales cuya consecuci\u00f3n se lograr\u00eda s\u00f3lo a trav\u00e9s de la vida social: \u201cdefault\u201d en la relaci\u00f3n entre el individuo y el conglomerado humano, marcados hist\u00f3rica y socialmente: \u201cEsto equivale a decir que el concepto de inter\u00e9s, tal como yo lo construyo, est\u00e1 totalmente desarticulado del inter\u00e9s trans hist\u00f3rico y universal de la teor\u00eda utilitarista\u201d (Bourdieu y Wacquant, 2005: 174). Los ejemplos que Bourdieu pone en <em>Las reglas del arte<\/em> concernientes a Flaubert, est\u00e1n enmarcados en la situaci\u00f3n de clase del autor: no son \u00fanicamente deseos \u201cpuros\u201d o \u201cesenciales\u201d sino que, al igual que las libidos espec\u00edficas, est\u00e1n configurados por condiciones sociales determinadas. Estos \u201cintereses sociales\u201d parecen responder a la estructura social m\u00e1s general, a la estructura de las clases o subclases sociales. En <em>Las Reglas del Arte<\/em> parece que la estructura social que configura tales intereses est\u00e1 \u00edntimamente ligada a esa \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d que reside en la obra. En el caso concreto de Flaubert, su \u201cinter\u00e9s social\u201d transformado en deseo de constituirse como escritor aut\u00f3nomo frente a los requerimientos burgueses o pol\u00edticos, le da \u2013seg\u00fan Bourdieu\u2013 una visi\u00f3n objetiva de la estructura social que determina ese mismo \u201cinter\u00e9s social\u201d: casi como si la estructura social creara el espacio para que un \u201cm\u00e9dium\u201d la expresara a trav\u00e9s de la literatura.&nbsp; En todo caso, \u201cverdad\u201d e \u201cinter\u00e9s\u201d est\u00e1n \u00edntimamente ligados: el segundo estar\u00eda determinado por la estructura que es revelada en la primera. El \u201cinter\u00e9s social\u201d que subyace a la libido del \u201cagente\u201d, estar\u00eda expresado en sus jugadas al interior del campo y estructurado tanto por la estructura social externa al campo como \u201ccensurado\u201d o refractado por las reglas de \u00e9ste, al ser expresado en las obras. As\u00ed, reprimidos o censurados, tanto el \u201cinter\u00e9s\u201d del agente como la \u201cverdad\u201d que subyace en la obra, se podr\u00edan considerar como \u201cReales\u201d, en t\u00e9rminos sicoanal\u00edticos lacanianos, en relaci\u00f3n con el campo de producci\u00f3n cultural: aparecen en la obra y en las din\u00e1micas del campo como determinantes, pero s\u00f3lo visibles a trav\u00e9s de \u201crefracciones\u201d o deformaciones; son exterioridades a las que tanto el \u201cagente barrado\u201d como la obra tienden y nunca alcanzan; su expresi\u00f3n directa es imposible al interior del campo; los cambios al interior de \u00e9ste, por aut\u00f3nomo que sea, son producidos por cambios en esa exterioridad prohibida y aquel debe adaptarse a estos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo <em>\u201cReal\u201d<\/em> y la exterioridad de los campos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas caracter\u00edsticas las comparten con lo \u201cReal\u201d lacaniano y se relacionar\u00edan con el \u201cagente barrado\u201d de la misma manera que \u00e9ste con el \u201csujeto barrado\u201d. En este sentido, podemos utilizar tres propuestas de tres pensadores pol\u00edticos de raigambre lacaniana como sustento para la anterior propuesta: la concepci\u00f3n \u017ei\u017eekiana de la \u201clucha de clases\u201d como lo \u201cReal\u201d de toda configuraci\u00f3n ideol\u00f3gica, la diferencia entre \u201cla pol\u00edtica\u201d y \u201clo pol\u00edtico\u201d que retoma Stavrakakis para explicar c\u00f3mo el segundo se constituye como lo que la primera reprime, las relaciones entre revoluci\u00f3n y Orden Simb\u00f3lico que establece Pav\u00f3n Cuellar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En dos de sus textos, por lo menos, \u017di\u017eek asigna expl\u00edcitamente a la \u201clucha de clases\u201d marxista el estatuto de Real lacaniano; es m\u00e1s, lo coloca como ejemplo paradigm\u00e1tico de Real en el \u00e1mbito de la teor\u00eda pol\u00edtica. La \u201clucha de clase\u201d o el \u201cantagonismo\u201d \u2013en t\u00e9rminos de Laclau y Mouffe\u2013 es lo que impide que la totalidad social se cierre y pueda ser experimentada como unidad, y que a la vez subyace a todo fen\u00f3meno social: una y otra vez se intenta \u201cdomesticar\u201d tal lucha, y ella se resiste siempre a tal simbolizaci\u00f3n, a tal inserci\u00f3n en el orden social. La \u201clucha de clases\u201d existe, entonces, como todo Real, como una serie de efectos cuya causa parece no existir, como \u201cun efecto que existe para borrar las causas de su existencia\u201d (\u017di\u017eek, 2003a: 32). En el otro texto, \u017di\u017eek expone la idea de que la \u201clucha de clases\u201d NO es una especie de explicaci\u00f3n \u00faltima de todo fen\u00f3meno social, sino un l\u00edmite que se le impone a todo intento por unificar la estructura social:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>As\u00ed es como podr\u00edamos releer incluso la noci\u00f3n cl\u00e1sica de \u201clucha de clases\u201d: \u00e9sta no es el \u00faltimo significante que da sentido a todos los fen\u00f3menos sociales (\u201ctodos los procesos sociales son en \u00faltimo an\u00e1lisis expresiones de la lucha de clases\u201d), sino \u2013todo lo contrario\u2013 un cierto l\u00edmite, una pura negatividad, un l\u00edmite traum\u00e1tico que impide la totalizaci\u00f3n final del campo social-ideol\u00f3gico. La \u201clucha de clases\u201d est\u00e1 presente s\u00f3lo en sus efectos, en el hecho de que todo intento de totalizar el campo social, de asignar a los fen\u00f3menos sociales un lugar concreto en la estructura social, est\u00e1 siempre abocado al fracaso. (\u017di\u017eek, 2003: 214)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la misma manera en que ac\u00e1 aparece la \u201clucha de clases\u201d, se podr\u00eda decir que aparece la \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d en la obra de arte: un efecto que intenta borrar su causa. Cabe recordar que en Bourdieu esta \u201cverdad\u201d es la estructura de un conjunto social, cambiante en s\u00ed misma, captada en un momento determinado. Tal estructura, que aparece velada en la obra, es la que ha creado un espacio que permite la aparici\u00f3n de un campo y un autor como los estudiados en la obra, y que a su vez la expresan, pero veladamente: la estructura aparece como causa de la obra, \u00fanicamente para velarse a s\u00ed misma a trav\u00e9s de \u00e9sta, es decir, para \u201crefractarse\u201d a trav\u00e9s de las Reglas del Campo (y es en este sentido que puede comprenderse que Bourdieu llame a tales reglas y a los autores como <em>m\u00e9diums de las estructuras<\/em>). As\u00ed, la \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d que aparece censurada en la obra debe ser comprendida como una forma del antagonismo social \u2013o de la \u201clucha de clases\u201d, si se prefiere el t\u00e9rmino marxista\u2013. Por su lado, el \u201cinter\u00e9s social\u201d del agente deber\u00eda ser entendido de una manera parecida, en cuanto es moldeado tambi\u00e9n por ese antagonismo. Tanto el \u201cinter\u00e9s\u201d como la \u201cverdad\u201d quedan como Reales que intentan ser expresados a trav\u00e9s de las Reglas del Campo, pero que permanecer\u00edan siempre innombrados como tales, al igual que el antagonismo o la \u201clucha de clases\u201d en las expresiones ideol\u00f3gicas. En este sentido, la \u201cverdad\u201d y los \u201cintereses\u201d tendr\u00edan el mismo estatuto \u201cReal\u201d que lo inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ac\u00e1 cabr\u00eda recordar a Stavrakakis y su sentencia: \u201cLo pol\u00edtico se convierte en una de las formas de encuentro con lo real [lacaniano]\u201d (2007: 114). De una manera muy cercana al argumento de \u017di\u017eek sobre la \u201clucha de clases\u201d, Stavrakakis propone \u201clo pol\u00edtico\u201d como constitutivo de una organizaci\u00f3n social y se contrapone a \u201cla pol\u00edtica\u201d, que es donde se discute expl\u00edcitamente el r\u00e9gimen social; es decir, se define como una parte, un sector, del todo social. As\u00ed, mientras lo pol\u00edtico est\u00e1 presente en toda la sociedad y la constituye, la pol\u00edtica es apenas el sector de esta en donde se lo discute, se lo disputa: en \u00faltimas, en donde se intenta \u201cdomesticarlo\u201d, de la misma manera en que el Orden Simb\u00f3lico intenta aprehender lo Real: la pol\u00edtica es un intento por reprimir lo pol\u00edtico (113). El momento de lo pol\u00edtico aparece cuando una forma pol\u00edtica ha entrado en crisis, es decir, cuando como orden significante ha fallado a la hora de encubrir su falta esencial y su Real se ha hecho patente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Lo pol\u00edtico no es lo real <em>per se<\/em> sino una de las modalidades por las que experimentamos un encuentro con lo real; es la forma dominante que toma este encuentro dentro del nivel socio-objetivo de la experiencia. El momento de lo pol\u00edtico es el momento posibilitado por la causalidad estructural de este real, un momento unido al surgimiento de una falta constitutiva en nuestras representaciones fantasm\u00e1ticas de la sociedad. (Stavrakakis, 2007: 116)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, si \u201cla pol\u00edtica\u201d es un intento por reprimir \u201clo pol\u00edtico\u201d y se genera en un espacio social determinado y delimitado, se podr\u00eda comparar entonces con un \u201ccampo\u201d bourdiano: \u201cla pol\u00edtica\u201d como el \u201ccampo de poder\u201d. Extrapolando la comparaci\u00f3n, \u201clo pol\u00edtico\u201d se constituir\u00eda as\u00ed como lo exterior a todos los campos, incluso al mismo \u201ccampo de poder\u201d, pero que al tiempo los constituye y los atraviesa, y al interior de ellos se intentar\u00eda, desde diferentes Reglas, \u201cdomesticarlo\u201d, refractarlo, dar cuenta de ello sin mencionarlo expl\u00edcitamente. En el caso de los campos de producci\u00f3n cultural es importante recordar la manera en que Bourdieu insiste en la importancia de su \u201cautonom\u00eda\u201d frente a aspectos exteriores que intentan imponerse como formas de legitimaci\u00f3n en su interior. Esta \u201cautonom\u00eda\u201d es la forma de nombrar el nivel de represi\u00f3n que las Reglas del Campo ejercen sobre otro tipo de intereses distintos al espec\u00edfico del campo. Sin embargo, ac\u00e1 es conveniente aclarar uno de los puntos de la teor\u00eda de Bourdieu: la estructura del campo espec\u00edfico, y por ende sus Reglas, se organiza de manera hom\u00f3loga a la estructura del todo social y, por tanto, seg\u00fan lo que hemos visto, lo Real del antagonismo tambi\u00e9n la define. Es decir que incluso para los campos m\u00e1s aut\u00f3nomos, como el cient\u00edfico, la supuesta exterioridad del conflicto social no es tal, pues a pesar de la existencia de las Reglas, lo Real del antagonismo atraviesa tambi\u00e9n las pugnas en su interior, y estructura y organiza las posiciones de los agentes de maneras hom\u00f3logas a c\u00f3mo se organiza la sociedad en su conjunto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal autonom\u00eda recuerda una forma de definir lo Real a la que apela Pav\u00f3n Cuellar tratando de explicar el constante fracaso de las revoluciones sociales y, a trav\u00e9s de estos ejemplos, de toda organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Pav\u00f3n explica lo Real como lo pol\u00edticamente imprevisible, como lo que no puede ser calculado en los ordenamientos l\u00f3gicos o racionales que determinan un r\u00e9gimen pol\u00edtico, revolucionario o no. Pav\u00f3n compara lo Real con las \u201cmasas\u201d que se aglomeran alrededor de un centro de poder, para apoyarlo o para amenazarlo. Lo Real, siguiendo a este autor, es una exterioridad del orden pol\u00edtico o simb\u00f3lico \u2013como ya lo hemos dicho\u2013, pero Pav\u00f3n lleva esta afirmaci\u00f3n a un extremo: lo Real contiene a lo Simb\u00f3lico, lo Imposible contiene a lo Posible:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como la exclusi\u00f3n de lo real condiciona la existencia de todo lo simb\u00f3lico, el universo l\u00f3gico, desde luego, debe considerar lo real, pero no de manera positiva, conteni\u00e9ndolo como simple elemento constitutivo, sino de manera negativa, dej\u00e1ndose contener por \u00e9l como por lo excluido [\u2026] El universo l\u00f3gico de lo posible se ve as\u00ed parad\u00f3jicamente comprendido en lo imposible. (Pav\u00f3n Cuellar, 2014: 38)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, retomando las reflexiones sobre la exterioridad del campo y la autonom\u00eda, en tanto lo que lo determina debe ser negado en su interior, cabe reafirmarlo ac\u00e1 a trav\u00e9s de esta lectura de Pav\u00f3n. Lo pol\u00edtico, como lo externo al campo, lo rodea y lo contiene, pero a la vez lo atraviesa, lo Real contiene los intentos por domesticarlo en los c\u00f3digos o lenguajes que se imponen al interior de un campo. As\u00ed, tenemos que la \u201clucha de clases\u201d o el antagonismo, en tanto condici\u00f3n social que estructura y determina la organizaci\u00f3n de la sociedad pero que no puede ser simbolizado e impide que la sociedad misma se cierre y se establezca como una unidad arm\u00f3nica, se puede entender como \u201clo pol\u00edtico\u201d en t\u00e9rminos amplios que, a su vez, es reprimido, \u201cdomesticado\u201d, simbolizado, no s\u00f3lo a trav\u00e9s del sector espec\u00edfico de \u201cla pol\u00edtica\u201d \u2013como propone Stavrakakis\u2013 sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s del conjunto de Reglas de los diferentes campos espec\u00edficos bourdianos: lo Real del antagonismo es lo exterior al campo de producci\u00f3n cultural simb\u00f3lica y que lo determina, como dec\u00edamos, a trav\u00e9s de la represi\u00f3n del \u201cinter\u00e9s social\u201d&nbsp; en el agente, y a trav\u00e9s de la censura que refracta la \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d en la obra de arte. Lo Real es lo que la autonom\u00eda del campo pretende excluir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La posibilidad de entender a los diferentes campos bourdianos como sectores sociales diferenciados que intentan simbolizar o refractar lo Real del antagonismo social a trav\u00e9s de sus propias formas de expresi\u00f3n \u2013o Reglas del Campo\u2013, recuerda otro de los razonamientos de Pav\u00f3n Cuellar, esta vez referente a la existencia, dentro del gran Otro, de peque\u00f1as zonas independientes, con estructuras significantes m\u00e1s o menos diferenciadas. Con un lenguaje que recuerda sorprendentemente al utilizado por Bourdieu, Pav\u00f3n Cuellar da cuenta de las diferentes maneras en que una misma estructura social puede ser comprendida por clases sociales o sujetos que est\u00e1n insertos en ella, pero que la entienden dependiendo, precisamente, de ese lugar que ocupan (Pav\u00f3n Cuellar, 2014: 100). En este mismo sentido, el autor argumenta que hay varios Otros, varios \u00f3rdenes simb\u00f3licos. As\u00ed, podr\u00edamos se\u00f1alar que cada campo bourdiano funcionar\u00eda como uno de estos diferentes \u00f3rdenes, que a su vez hacen parte de una estructura, un Otro que los comprende a todos. Vincular la exterioridad del campo con la noci\u00f3n de Real lacaniana y a trav\u00e9s de \u00e9sta con varias nociones y herramientas sicoanal\u00edticas, facilitar\u00e1 la comprensi\u00f3n de las relaciones entre los productos de un campo espec\u00edfico (por ejemplo, en el campo de la literatura, a las novelas) con la pugnacidad social y las tensiones pol\u00edticas que de ella derivan. Esta vinculaci\u00f3n permite no solamente aclarar la misma din\u00e1mica conceptual de la propuesta bourdiana, sino tambi\u00e9n complementarla, en tanto se facilitar\u00eda el di\u00e1logo con las nociones sicoanal\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusiones: propuesta sobre la reflexividad&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta ahora se ha visto la manera en que el paralelismo entre Orden simb\u00f3lico lacaniano y las Reglas del Campo bourdianas permite profundizar en el acercamiento entre otros conceptos de los autores, en particular entre el Agente del campo espec\u00edfico y el Sujeto barrado, en tanto ambos est\u00e1n atravesados por estructuras de car\u00e1cter simb\u00f3lico que los preceden y los deforman, y que a la vez determinar\u00e1n sus intereses o deseos. As\u00ed mismo, se ha visto la manera en que lo <em>real<\/em> lacaniano, siguiendo a diferentes autores, es \u00fatil para comprender las tensiones sociales o la \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d que es censurada en las obras de arte por las Reglas del Campo. Y as\u00ed se ha llegado a la importancia del concepto de \u201cautonom\u00eda\u201d de los campos, en tanto \u00e9sta es definida tambi\u00e9n por la Reglas del Campo y se constituye como lo que diferencia al campo espec\u00edfico de la generalidad social, aun cuando ambas instancias est\u00e1n atravesadas por lo Real. Partiendo de esto, en este art\u00edculo se propone la noci\u00f3n de \u201creflexividad\u201d como la manera en que los productos culturales podr\u00edan mencionar eso Real que debe ser censurado y reprimido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00eda que aclarar que la \u201cautonom\u00eda\u201d en un principio y seg\u00fan los planteamientos bourdianos, es caracter\u00edstica fundamental de cualquier campo constituido, y consiste en el grado de modificaci\u00f3n que es ejercido sobre los \u201cintereses sociales\u201d de los agentes al ingresar al campo y el grado de independencia que tienen las formas de legitimaci\u00f3n y lucha dentro del campo frente a formas externas y de otros campos de obtener beneficios. La \u201cautonom\u00eda\u201d bourdiana se relaciona de manera directa con las Reglas del Campo en cuanto son \u00e9stas las que, en mayor o menor medida, establecen los grados de distorsi\u00f3n que la exterioridad del campo sufrir\u00e1 en su interior. Por supuesto, por esto mismo, siempre ser\u00e1 una \u201cautonom\u00eda relativa\u201d en cuanto es imposible pensar un campo absolutamente aut\u00f3nomo de su exterioridad. Seg\u00fan Bourdieu ni siquiera los campos m\u00e1s aut\u00f3nomos (como el cient\u00edfico) \u2013en donde las Reglas y las jugadas de los agentes tienen tal grado de abstracci\u00f3n que es casi imposible rastrear alusiones a la exterioridad en ellos\u2013 est\u00e1n exentos de ser atravesados por la exterioridad o lo que hemos llamado nosotros el antagonismo o Real de la sociedad.&nbsp; Las Reglas del Campo funcionar\u00edan en dos instancias: 1) como l\u00edmite social entre el exterior del campo y su interior y 2) como censura entre la \u201cverdad sociol\u00f3gica\u201d y la obra en s\u00ed misma. As\u00ed, podemos establecer que hay dos maneras de localizar la autonom\u00eda de los campos, cada una correspondiente a una de las funciones de las Reglas. Para la primera, podemos ubicar una \u201cautonom\u00eda institucional\u201d, concerniente a las organizaciones de \u00edndole social establecidas para regular las relaciones entre los agentes y sus productos (museos, editoriales, cineclubes, etc.) y la capacidad de tomar decisiones independientes de las din\u00e1micas de otros campos. Para la segunda, se puede hablar de una \u201cautonom\u00eda de las convenciones\u201d, concerniente a los lenguajes espec\u00edficos en los que se expresan los agentes en sus productos, que deben entablar relaciones con discusiones, c\u00f3digos, discursos, tradiciones espec\u00edficas del campo y que \u201crefractan\u201d, como se ha visto, la verdad sociol\u00f3gica que se puede encontrar en una obra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra cuesti\u00f3n es el uso que dentro de las mismas pugnas de un campo se le puede dar a la noci\u00f3n de autonom\u00eda, impl\u00edcita o expl\u00edcitamente. Diferenci\u00e1ndolas del concepto bourdiano, se pueden diferenciar dos maneras en que los autores la convierten en herramienta en las pugnas por el Capital espec\u00edfico. Partiendo del entendimiento de Pav\u00f3n Cuellar de algunas nociones lacanianas, podemos establecer que la autonom\u00eda puede ser utilizada como \u201cenunciado\u201d o como \u201cenunciaci\u00f3n\u201d, que a su vez dependen de la manera en que las Reglas del Campo asuman tal noci\u00f3n. Siguiendo a Pav\u00f3n Cuellar, la preeminencia de la \u201cenunciaci\u00f3n\u201d ocurre en el momento revolucionario, cuando la falta de un Orden Simb\u00f3lico salta a la vista y hay un contacto con el Real pol\u00edtico. La \u201cenunciaci\u00f3n\u201d es un momento de verdad que genera una crisis y que, necesariamente, deber\u00e1 ser transformado y \u201cdigerido\u201d a trav\u00e9s de un Orden Simb\u00f3lico transformado: \u00e9ste \u00faltimo momento es el del \u201cenunciado\u201d. El Orden Simb\u00f3lico renovado se organiza a trav\u00e9s de un \u201cenunciado\u201d que recoge la fuerza del momento de \u201cenunciaci\u00f3n\u201d pero lo despoja de su verdad (Pav\u00f3n Cuellar, 2014: 170). Esto nos lleva a pensar, tambi\u00e9n, la relaci\u00f3n de la autonom\u00eda de los campos en t\u00e9rminos bourdianos, con el an\u00e1lisis lacaniano que \u017di\u017eek y Stavrakakis hacen sobre la noci\u00f3n de ideolog\u00eda. Lo ideol\u00f3gico en t\u00e9rminos de Stavrakakis remite a lo que, en el nivel Imaginario, cierra la brecha entre el Orden Simb\u00f3lico y lo Real, y es la \u201cfantas\u00eda\u201d (Stavrakakis, 2007, 104). Y cuando se revela la dependencia entre fantas\u00eda y s\u00edntoma, en nuestro caso la relaci\u00f3n entre el \u201ccampo aut\u00f3nomo\u201d como enunciado y la \u201cpolitizaci\u00f3n\u201d del campo, se hace visible el choque entre lo Real y el Orden simb\u00f3lico; es decir, que aparece el enunciado de la autonom\u00eda como \u201ccensura\u201d del antagonismo social: la \u201cautonom\u00eda\u201d constantemente se convierte en el enunciado que insta a despolitizar las producciones de los campos de producci\u00f3n cultural. Sin embargo, en los casos en que los campos espec\u00edficos se ven presionados por el campo de poder para producir cierto tipo de simbolizaciones, la menci\u00f3n de la \u201cautonom\u00eda\u201d podr\u00eda funcionar, por el contrario, como \u201cenunciaci\u00f3n\u201d que posibilitar\u00eda la politizaci\u00f3n de la tensi\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su lado \u017di\u017eek afirma que la ideolog\u00eda nos encubre el n\u00facleo duro de lo Real social a trav\u00e9s de la \u201crealidad\u201d misma que vivimos a diario. De hecho, \u017di\u017eek utiliza la comparaci\u00f3n con el sue\u00f1o para explicar la funci\u00f3n social de la ideolog\u00eda: al igual que el sue\u00f1o, la ideolog\u00eda no nos permite ver las cosas en su estado real (\u017di\u017eek, 2003a: 76-79). Nos interesa esta comparaci\u00f3n en cuanto que la comparaci\u00f3n del \u201ctrabajo del sue\u00f1o\u201d y el \u201ctrabajo de escritura\u201d nos ha servido como pilar para el desarrollo de los paralelismos entre la teor\u00eda bourdiana y el sicoan\u00e1lisis. As\u00ed, habr\u00edamos de aceptar que, por lo menos en estos acercamientos preliminares, las obras de arte ser\u00edan ideol\u00f3gicas en cuanto tambi\u00e9n encubren, en general y siguiendo a Bourdieu, lo Real del antagonismo social. De la misma manera, la concepci\u00f3n misma de la autonom\u00eda y de la existencia de las Reglas del Campo ser\u00edan ideol\u00f3gicas por definici\u00f3n: encubren, reprimen, refractan, domestican lo Real social. Ahora, por el contrario, las obras que se\u00f1alan lo Real ser\u00edan las maneras en que, desde el campo mismo, se da un \u201cdespertar\u201d de ese mismo sue\u00f1o ideol\u00f3gico, y en general lo hacen a trav\u00e9s de lo que podr\u00edamos llamar \u201creflexividad\u201d, se\u00f1alando c\u00f3mo la \u201cautonom\u00eda\u201d institucional o de las convenciones se convierte en elemento ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos mencionar ac\u00e1 el concepto de \u201cmetaimagen\u201d de W.J.T. Mitchell como un referente para esta noci\u00f3n de reflexividad que mencionamos ahora. La \u201cmetaimagen\u201d es la imagen que reflexiona sobre la existencia misma de las im\u00e1genes y lleva a cuestionar la institucionalidad misma que las produce (Mitchell, 2009: 58). Tambi\u00e9n podemos recordar que en la primera p\u00e1gina de su libro <em>Bienvenidos al desierto de lo real<\/em>, \u017di\u017eek menciona la autorreferencialidad (lo que hemos llamado en este texto \u201creflexividad\u201d) de un chiste para explicar c\u00f3mo la referencia al propio c\u00f3digo de un mensaje puede convertirse en veh\u00edculo de un contenido que no podr\u00eda ser expresado en el c\u00f3digo mismo (\u017di\u017eek, 2005: 7). Esta forma de se\u00f1alar lo Real en las obras, ya sea al interior del campo o en su exterioridad, lleva a pensar la noci\u00f3n de \u201creflexividad\u201d como m\u00e9todo de los autores para incluir en ellas un an\u00e1lisis del mismo campo en donde son producidas. Al hacer esto en t\u00e9rminos de las Reglas del Campo, la reflexividad en las obras puede hacer una cr\u00edtica de la autonom\u00eda del campo, que ahora podemos llamar como ideol\u00f3gica en sentido amplio. La reflexividad de las obras se podr\u00eda definir como la posibilidad de se\u00f1alar la relaci\u00f3n que existe entre lo Real social y las Reglas del Campo utilizando estas mismas Reglas como veh\u00edculo para hacerlo, de manera que aparezca, m\u00e1s o menos velada, la existencia misma del campo de producci\u00f3n como parte de lo Real o antagonismo. Si entendemos la intenci\u00f3n de la inclusi\u00f3n de la reflexividad en la obra como una estrategia para cambiar las Reglas del Campo, podr\u00edamos decir que la reflexividad invita a preguntarnos si una obra incluye, como parte de su expresi\u00f3n de las Reglas del Campo, la menci\u00f3n o el se\u00f1alamiento, a trav\u00e9s de esas mismas Reglas que se espera transformar, de 1) lo Real o el antagonismo social entre el interior y el exterior del campo; es decir, la existencia del campo mismo como parte del conflicto social (autonom\u00eda de la instituci\u00f3n); 2) el tipo de refracci\u00f3n o censura que las Reglas hacen de lo Real social; es decir la manera en que \u201ctraducen\u201d o domestican el antagonismo en pugnas formalistas (autonom\u00eda de las convenciones); 3) el antagonismo al interior mismo del campo como posible expresi\u00f3n de un antagonismo social (pugnas internas extrapolables). Esta reflexividad tambi\u00e9n se puede entender como la intenci\u00f3n de una obra que hace representaci\u00f3n de la representaci\u00f3n; es decir, que representa en s\u00ed misma mecanismos, estilos, procesos, otras obras, pertenecientes a su propio campo de producci\u00f3n y que impl\u00edcita o expl\u00edcitamente est\u00e1 incluy\u00e9ndose a s\u00ed misma en tal representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto recuerda de manera muy concreta las reflexiones lacanianas sobre el metalenguaje y el Otro barrado; es decir, la incompletud del Orden Simb\u00f3lico. Stavrakakis asegura que esta propuesta lacaniana tiene unas consecuencias de largo alcance en la teor\u00eda pol\u00edtica al no existir un Orden que se pueda bastar a s\u00ed mismo y que no est\u00e9 constituido sobre su propia falta; es decir, que no exista un Otro para ese Otro que le pueda dar un sost\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, toda organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica estar\u00e1 condenada a ocultar y reprimir esa misma falta, ese Real (Stavrakakis, 2007: 67 y 79). As\u00ed, tambi\u00e9n Lacan se\u00f1ala la inexistencia de un metalenguaje que pueda hablar sobre el lenguaje desde el exterior del lenguaje: toda aseveraci\u00f3n sobre el orden significante deber\u00e1 realizarse desde ese mismo orden que pretende explicar. Por estas mismas razones, para se\u00f1alar lo Real, lo que est\u00e1 fuera del orden significante, es siempre necesario hacerlo desde ese mismo orden. La \u00fanica manera de hacerlo es, entonces, desde\u00f1ar la posici\u00f3n metaling\u00fc\u00edstica de un discurso exterior al discurso y se\u00f1alar a trav\u00e9s de la imposibilidad misma del lenguaje la existencia de un Real exterior a \u00e9l. Evidentemente esto es comparable con lo que exponemos atr\u00e1s, al decir que lo Real de los campos era se\u00f1alado a trav\u00e9s de las mismas Reglas que intentaban censurarlo y reprimirlo, en cuanto es la \u00fanica manera que el campo tiene para expresarse. La reflexividad de las Reglas sobre s\u00ed mismas llevar\u00eda, necesariamente a su Real, en cuanto tal reflexividad llevar\u00eda a mostrar precisamente la imposibilidad, al interior de una obra, de una posici\u00f3n \u201cmeta\u201d respecto al campo mismo que la produce. Este Real es, nuevamente, el antagonismo social; es decir, que la reflexividad llevar\u00eda a mostrar que no existe un soporte para las Reglas m\u00e1s all\u00e1 de su imposici\u00f3n por parte de los vencedores en las pugnas espec\u00edficas del campo. Esta reflexividad de las obras tambi\u00e9n lleva a pensar en otra reflexividad: la que propone Bourdieu para la sociolog\u00eda. Bourdieu, en su estudio sobre los campos de producci\u00f3n cultural, incluye tambi\u00e9n el an\u00e1lisis del campo acad\u00e9mico universitario, en donde se encuentra por supuesto la misma disciplina en la que \u00e9l realiza su trabajo. Ejemplo conocido de este ejercicio es el an\u00e1lisis que hace del rito acad\u00e9mico de la lecci\u00f3n inaugural al pronunciar la suya propia en el <em>College<\/em> de Francia en 1982: la lecci\u00f3n sobre la lecci\u00f3n. La sociolog\u00eda reflexiva llevar\u00eda a relacionar los postulados de las diferentes teor\u00edas sociol\u00f3gicas con los intereses de los agentes involucrados, cuestionando as\u00ed las pretensiones de objetividad de la disciplina. Y de una manera an\u00e1loga a la propuesta lacaniana, en donde no se renuncia a la posibilidad de captar lo Real, Bourdieu no renuncia a la objetividad, sino que la pretende se\u00f1alar a trav\u00e9s de hacer expl\u00edcita la posici\u00f3n del soci\u00f3logo que la busca: la reflexividad como forma de se\u00f1alar los l\u00edmites mismos de la disciplina, en b\u00fasqueda de lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de ellos (Bourdieu y Wacquant, 2005: 111). El an\u00e1lisis a fondo de esta misma forma de reflexividad en los productos culturales, es lo que facilitar\u00eda la conceptualizaci\u00f3n que se expone en este art\u00edculo.<br><br><br><br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"151\" height=\"40\" src=\"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/archivos\/2020\/12\/signoVeredas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1711\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><br><br><br><br><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bourdieu, P. (2003) <em>Intelectuales, pol\u00edtica y poder<\/em>. Buenos Aires: Eudeba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">________ (2002) <em>Campo de poder, campo intelectual<\/em>. Buenos Aires: Montressor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">________ (1995) <em>Las reglas del arte<\/em>. Barcelona: Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">________ (1999) <em>Meditaciones pascalianas<\/em>. Barcelona: Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Bourdieu, P. y Wacquant, L. (2005) <em>Una invitaci\u00f3n a la sociolog\u00eda reflexiva<\/em>. Argentina: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Fourny, J.F. y Emery, M. (2000) \u201cBourdieu\u2019s Uneasy Psychoanalysis\u201d en <em>SubStance<\/em>, 29(3), pp. 103-112. Doi: 10.1353\/sub.2000.0032&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Freud, S. (2020) <em>La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os<\/em> (1898). Ediciones Elortiba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">______ (1992) <em>Obras Completas<\/em>. <em>El yo, el ellos y otras obras<\/em>. <em>Tomo XIX<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lacan, J. (2003) <em>Escritos. Tomo I<\/em>. M\u00e9xico: SXXI Editores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Lane, J. (2012) \u201cBetween Repression and Anamnesis: Pierre Bourdieu and the Vicissitudes of Literary Form\u201d en <em>Paragraph <\/em>35 (1), pp. 66\u201382. Doi: 10.3366\/para.2012.0042&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Mitchell, W. J. T (2009) <em>Teor\u00eda de la imagen<\/em>. Madrid: Akal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Pav\u00f3n Cuellar, D. (2014) <em>Elementos pol\u00edticos de marxismo lacaniano<\/em>. M\u00e9xico: Paradiso editores. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Stavrakakis, Y. (2007) <em>Lacan y lo pol\u00edtico<\/em>. Argentina: Universidad Nacional de la Plata.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Steinmetz, G. (2006). \u201cBourdieu\u2019s Disavowal of Lacan: Psychoanalytic Theory and the Concepts of &#8216;Habitus&#8217; and &#8216;Symbolic Capital&#8217;\u201d en <em>Constellations <\/em>13 (4), pp.&nbsp;445-464. Doi: https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1467-8675.2006.00415.x<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">\u017di\u017eek, S. (2003) <em>El sublime objeto de la ideolog\u00eda<\/em>. Argentina: S XXI editores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">__ (ed.) (2003a). <em>Ideolog\u00eda. Un mapa de la cuesti\u00f3n<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">_____ (2005). <em>Bienvenidos al desierto de lo real<\/em>. Madrid: Akal. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo explora las relaciones entre las ideas y planteamientos sicoanal\u00edticos y el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico bourdiano, a trav\u00e9s de un recorrido por algunos art\u00edculos que tratan esta relaci\u00f3n, e iluminando de nuevas maneras los acercamientos bourdianos y lacanianos. Se pone especial atenci\u00f3n a la noci\u00f3n lacaniana de lo \u201cReal\u201d y su relaci\u00f3n con la teor\u00eda de los campos bourdiana, proponiendo finalmente la \u201creflexividad\u201d como forma de manifestar la tensi\u00f3n social.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5943,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[109,595],"tags":[607,602,606,605,604,603],"class_list":["post-5941","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-numero-47","tag-censura","tag-lacan","tag-orden-simbolico","tag-reflexividad","tag-sicoanalisis","tag-teoria-de-los-campos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5941","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5941"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5941\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6181,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5941\/revisions\/6181"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/veredas.xoc.uam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}