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Veredas. Revista del Pensamiento Sociológico

Johnson/Unsplash

Ixchel López / Nací el 11 de marzo de 2005 en Villahermosa, Tabasco. Mi infancia transcurre mayormente en un pequeño pueblo llamado San Fernando ubicado en el municipio de Macuspana de este estado; durante mi vida académica me he desarrollado en diversas áreas constituyendo una complementariedad entre mis habilidades lingüísticas y creativas. Actualmente estudio la Licenciatura en Política y Gestión Social en la Universidad Autónoma Metropolitana en CDMX y tengo aficiones dirigidas a la historia y cultura de nuestro país, así como al diseño y la escritura influenciadas por el neomexicanismo contemporáneo.



I. Tenochtitlán

¿Que si el Sol le da un beso a la Luna?

Así se aman los cielos,  

como se amaron los lagos y los templos

Como se amó el fuego y el maíz

En medio del agua cantaba la piedra,  

Los hombres caminaban entre nubes,  

y el colibrí bebía del pecho del guerrero.

¿Dónde está ahora el perfume del copal?  

¿Dónde los cantos del joven águila?  

Sólo en el corazón del tiempo  

habita tu nombre como flor no marchita.

No morirá tu voz entre los carrizos,  

ni tu espejo humeante se apagará.  

Porque en cada ocaso el Sol,  

al besar a la Luna,  

susurra tu secreto a las estrellas:  

Tenochtitlan vive en los sueños del cielo.





II. De los obreros

Dicen que el mundo es de todos 

Pero algunos nacimos sin tierra y sin voz

Mientras unos duermen sobre oro, 

Otros mendigan un pedazo de Sol. 

Las calles están marcadas; 

Pasos rendidos, 

Manos que nunca descansan 

Ojos que sueñan claros días 

Bajo láminas que apenas aguantan 

El hambre no grita en los titulares 

la injusticia se esconde en finos trajes,

 Y en cada calle sucumbe 

La vida que resiste sin permiso





III. El día después del capitalismo

Un día después del capitalismo

No habrá desfile ni cantos de

Victoria;

Solo silencio

Habitaremos calles vacías

Pantallas apagadas

El centro de poderes perecerá

El vecino caerá bajo el peso de

Sus propias promesas

Un imperio construido con

Basamentos de sangre

Devorado por su codicia

Y en la sombra del colapso,

Un niño sembrará su primer maíz

Y una madre contará historias

Sin marcas,

Sin logos

Sin precio,

Ahí empezará otro mundo,

Donde el valor no se mida en oro,

Y la naturaleza, que es muy ella,

Reclamará sus raíces

Y su voz

Y a nosotros

Se levantará del escombro,

Verde,

Indómita,

Tan cierta.